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lo poco que vivió no le dejaron mostrar mucho tiempo Fernando hasta tanto que personalmente jurase, como el valor que su aventajado natural y su virtud prometian. su mujer la Reina lo hizo, el pro del reino y guardalles, El ingenio de don Juan, el segundo deste nombre, era mas como es de costumbre, sus franquezas y privilegios. Haá propósito para letras y erudicion que para el gobier- llábase á la sazon en Zaragoza ocupado en las Cortes de Do. Finalmente, en su hljo don Enrique, cuyas obras y Aragon y con intento de allegar dinero para la guerra vida y muerte acabamos de relatar, desfalleció de de Ruisellon. Esto iba á la larga; así, sabida la muerte todo punto la grandeza y loa de sus antepasados, y del rey don Enrique, sin dilacion se partió para Castodo lo afeó con su poco órden y traza; ocasion para que tilla, por entender que ninguna cosa hay mas segura en la industria y virtud se abriese por otra parte camino revueltas y mudanzas semejantes que la presteza. Dejó para el reino de Castilla y aun casi de toda España, con en su lugar para presidir en las Cortes á doña Juana, que entró en ella una nueva sucesion y linea de gran- su hermana, que tenian concertada con don Fernando, des y señalados príncipes. Del derecho en que funda- rey de Nápoles, viudo de su primera mujer. Los señoron su pretension, por entonces se dudó; el provecho res de Castilla no se podian granjear sino á poder de que adelante su valor acarreó fué sin duda muy grande grandes dádivas y mercedes, por estar acostumbrados y aventajado.

á vender sus servicios y lealtad lo mas caro que podian. CAPITULO V.

Luego que el Rey llegó á Almazan, le envió el conde do

Medinaceli don Luis de la Cerda á representar por meCómo alzaron á don Fernando y doña Isabel por reyes dio de Francisco de Barbastro que el reino de Navarra de Castilla.

pertenecia á doña Ana, su mujer, como á hija que era de Con la muerte del rey don Enrique todas las cosas en don Cárlos, principe de Viana, legítima, así por casarse Castilla se trocaron. La mayor parte acudió á doña despues el Príncipe con su madre como por dispensaIsabel, hermana del difunto. Algunos, y no pocos, per

cion del Papa, de todo lo cual presentaba escrituras, si severaron en el servicio de doña Juana la princesa; en verdaderas ó falsas, no se sabe. De cualquiera manera, especial el marqués de Villena y el duque de Arévalo le era grande su determinacion, y el negocio y pretension acudieron con sus deudos y aliados como los primeros en que entraba pedia mayores fuerzas que las suyas. y principales entre los que quedaron nombrados para Decia que si el rey don Fernando no le ayudaba para el amparo de aquella señorą. Persuadianse que ella alcanzar aquel reino, no le faltaria ayuda de otra parte; tendria el nombre de reina, y ellos la mano en todo que era en suma amenazar con la guerra de Francia; se apoderarian del gobierno; el marido seria el que les demasía fuera de sazon. Despedido pues el que vino pareciese mas á propósito para sus intentos particula- con esta embajada sin respuesta, continuó el Rey su res, que era su principal cuidado. Seguian á estos dos camino. Llegado á Turuégano, allí se entretuvo hasta grandes todos los pueblos y comarca que hay desde tanto que en la ciudad de Segovia le aparejasen el Toledo hasta Murcia, y juntamente la mayor parte de la recebimiento necesario. Hizo su entrada un dia desnobleza de Galicia hasta tomar las armas contra el ar

pues de año nuevo de 1475. En aquel dia, puesto todo á · zobispo de Santiago don Alonso de Acevedo y de Fon- punto, fué recebido en la ciudad con todas las demos

seca, porque en esto no se conformaba con los demás, traciones de alegría. Todos los estados le hicieron sus antes andaba muy declarado por la parte contraria. En homenajes y besaron la mano como á su rey. Sobre la la plaza de Segovia en un tablado que se levantó de ma- manera que se debia tener en el gobierno hobo alguna dera , los que se hallaron en aquella ciudad en público diferencia y debate. Los criados de la Reina decian que juraron á doña Isabel, que presente estaba , por reina, no podia ni debia entremeterse el rey don Fernando en puesta la mano, como es de costumbre, sobre los Evan- el gobierno ni aun intilularse rey de Castilla; de lo gelios. Hecho esto, levantaron los estandartes en su cual, demás de las capitulaciones matrimoniales, traian nombre con un faraute que en alta voz dijo : Castilla, algunos ejemplos, tomados del reino de Nápoles, donde Castilla por el rey don Fernando y la reina doña Isabel. en tiempo de las dos reinas, por nombre Juanas, sus maEl pueblo con grande alarido y aplauso repetia las mis- ridos no tomaron apellido de reyes, antes se contentamas palabras. Acudieron todos á besalle la mano y ha- ron con el casamiento y con la honra que á cada cual celle homenaje; así como estaba con vestidos reales, daba la Reina, su mujer; hicieron grandes letrados inpuesta en un palafren la llevaron á la iglesia mayor para formaciones y alegaron sobre el caso. Los aragoneses, dar gracias a Dios por aquel beneficio y rogar fuese ser- por el contrario, pretendian que por no quedar ningun vido continuallo y llevar adelante lo comenzado. Halla- hijo varon del rey don Enrique, el reino volvia á don ropse entonces muy pocos titulados en Segovia y nin- Juan, rey de Aragon, como al mayor del linaje. Pero esto gunos grandes. Los primeros que muy de priesa acu- que en Francia, conforme a las costumbres de aquel dieron para dar muestra de su lealtad y aficion fueron reino se guardaba , fácilmente lo rechazaban con muel cardenal de España y el conde de Benavente don Ro- chos ejemplos, así antiguos como modernos, de Ormedrigo Alonso Pimentel. Poco después el arzobispo de sinda, de Odisinda, de doña Sancha , de doña Urraca y Toledo, el marqués de Santillana, don García Alvarez de de doña Berenguela , que mostraban claramente como Toledo, duque de Alba, el Condestable, el Almirante y muchas hembras los tiempos pasados heredaron el el duque de Alburquerque. Otros enviaron sus procura

reino de Castilla. Desistieron pues desta empresa, y endores para que en su nombre hiciesen los homenajes y tre marido y mujer se concertaron estas capitulaciones: jurasen á la reina doña Isabel. No pareció se hiciese el que en los privilegios, escrituras, leyes y moneda el pleito homenaje por entonces á su marido el rey don nombre de don Fernando se pusiese primero, y despues el de doña Isabel; al contrario en el escudo y en las ar- con estas palabras el rey don Fernando, volvió su penmas, las de Castilla estuviesen á manderecha en mas samiento al remedio del reino, que por la alteracion de principal lugar que las de Aragon; en esto se tenia con- los tiempos pasados y el peligro evidente que corria de sideracion á la preeminencia del reino, en lo primero á nuevas revueltas se hallaba grandemente trabajado. la de marido. Que los castillos se luviesen en nombre de doña Isabel, y que los contadores y tesoreros le hiciesen

CAPITULO VI. en su nombre juramento de administrar bien las rentas

Cómo el rey de Portugal tomó la proteccion de doña Juana, reales. Las provisiones de los obispados y beneficios reza

su sobrina. sen en nombre de ambos; pero que se diesen á voluntad de la Reina y á personas en doctrina aventajadas. Cuan- Parecia que el marqués de Villena en un mismo tiemdo se hallasen juntos, de consuno administrasenjusticia po se burlaba del rey don Fernando y de don Alonso, á los de cerca y á los de léjos; cuando en diversas partes, rey de Portugal, pues juntamente traia sus inteligencada cual administrase justicia en su nombre en el lugar cias con los dos. Era de no menor ingenio que su paen que se hallase. Los pleitos de las demás ciudades ydre, y todos se persuadian que se inclinaria á la parte provincias determinase el que tuviese cerca de sí los de que mayor esperanza tuviese de acrecentar su estaoidores del consejo, órden que asimismo se guardase do y riquezas de su casa, conforme al humor que enen la eleccion de los corregidores. Mostró sentimiento tonces corria, y aun siempre corre, sin respeto alguno don Fernando que sus vasallos en lugar de obedecer de lo que las gentes dirian ni de lo que por la fama se le quisiesen dar leyes; todavía le pareció disimular; publicaria. Del rey don Fernando pretendia que, desconsideraba que con un poco de sufrimiento y disimu- pojados los dos competidores en el maestrazgo con lacion él se arraigaria en el gobierno y todo estaria en achaque que las elecciones no sueran válidas, él fuese su mano. Juntamente la reina doña Isabel, como prin- legítimamente entronizado y nombrado por maestre cesa muy discreta, se dice que aplacó la pesadumbre de Santiago. Era esta demanda pesada, que persona de que su marido tenia con un razonamiento que le hizo quien no tenian bastante seguridad, creciese tanto en á este propósito, deste tenor : « La diferencia que se poder y riquezas, y que juntase con lo demás aquella ha levantado sobre el derecho del reino, no menos que dignidad tan rica y de tanta renta. Sin embargo, le dió á vos me ha desgustado. ¿Qué necesidad hay de deslin- buena respuesta; que es prudencia conformarse con el dar los derechos entre aquellos cuyos cuerpos, ánimos tiempo. Prometióle que si pusiese á doña Juana en tery haciendas el amor muy casto y el vínculo del santo cería para casalla conforme á su calidad, vendria y le matrimonio tiene atados? Sea á las otras mujeres licito ayudaria en lo que pedia. A esto replicó el que en nintener alguna cosa propia y apartada de sus maridos; á guna manera lo haria' ni quebrantaria la fe y palabra quien yo he entregado mi alma, ¿por ventura será razon que dió al rey don Enrique de mirar por su hija. Juuto ser escasa en franquear con él mismo la autoridad, ri- con esto envió personas de quien hacia confianza para quezas y ceptro? ¿Qué fuera esto sino cometer delito persuadir al rey de Portugal tomase á su cargo la proinuy grave contra el amor que se deben los casados? teccion de su sobrina, pues por ser el pariente mas cerSeria yo muy necia si á vos solo no estimase en mas cano le pertenecia á él en primer lugar, y como tal queque a todos los reinos. Donde yo fuere reina, vos seréis ria se encargase del gobierno de Castilla. Reprehendia rey, quiero decir, gobernador de todo sin límite ni ex- sus miedos, sus recatos y demasiada blandura; protescepcion alguna. Esta es nuestra determinacion, y será tábale y amonestábale por todo lo que hay en el cielo para siempre; ; ojalá tan bien recibida como en mi pe- no desamparase aquella doncella inocente y sobrina cho asentada! Alguna cosa era justo disimular por el suya, pues era rey tan poderoso y tan rico. Que en Castiempo y mostrar baciamos caso de los letrados que tilla hallaria muchos aficiouados á aquel partido, así con sus estudios tienen ganada reputacion de pruden- bien del pueblo como de la nobleza, los cuales, presenles. Mas si por esta porfia los cortesanos y señores tada la ocasion, se mostrarian en mayor número de lo pensaren haberse adelantado para tener alguna parte que podia pensar; que mas les faltaba caudillo que vocn el gobierno, ellos en breve se hallarán muy burlados; luntad para seguir aquel camino. Hallábase el de Porsi no fuere con vuestra voluntad, no alcanzarán cosa tugal en Estremoz, á la raya de su reino, al tiempo que alguna, sean honras, cargos 6 gobiernos. Verdad es que falleció el rey don Enrique. Hizo consulta sobre este dos cosas en este negocio han sucedido á propósito, la negocio y sobre lo que el de Villena representaba. Los primera que se ha mirado con esto por nuestra hija y pareceres fueron diferentes; los mas juzgaban se debia asegurado su sucesion; la cual, si vuestro derecho abrir la guerra y sin dilacion romper con las armas fuera cierto, quedaba excluida de la herencia paterna, por las tierras de Castilla; hombres babladores, feroces, cosa fuera de razon y que á nos mismos diera pena. atrevidos, ni buenos para la guerra ni para la paz. HaQueda otrosi proveido para siempre que los pueblos de cian sieros y alegaban que tenian grandes tesoros alloCastilla sean gobernados en paz; que dar las honras del gados con la larga paz, huestes de á pié y de á caballo reino y los castillos, las rentas y los cargos á extraños, y grandes armadas por la mar. El principal autor deste ni vos lo querreis, ni se podria hacer sin alteracion y consejo y alizador de la guerra desgraciada era don desabrimiento de los naturales; que si esto mismo no Juan, principe de Portugal, el cual, conforme al natuos da contento, vuestra soy, de mí y de mis cosas ha- ral atrevimiento que da la juventud, se arrojaba mas ced lo que fuere vuestra voluntad y merced. Esta es la que los otros. Solo don Fernando, duque de Berganza, suma de mi deseo y determiuada voluntad.» A placado como al que su larga edad hacia inas recatado y mas

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prudente, lo que otros atribuian á miedo o amor que de Toledo, y mostraria cuán grandes fuesen sus fuertenia á doña Isabel por el parentesco y ser nieta de su zas contra los que le enojasen. Tampoco fueron los ruehermano, sentia lo contrario, que no se debian ligera- | gos de efecto mezclados con amenazas de su hermano mente tomar las armas. Que el de Villena y sus aliados don Pedro de Acuña, conde de Buendía, en que le proeran los mismos que poco antes alzaron por rey al in- testaba no empeciese á sí y á sus deudos, y por esperanfante don Alonso contra don Enrique, su hermano, y zas dudosas no se despeñase en peligros tan claros;anjuntamente sentenciaron que doña Juana era hija bas- tes, como él que de suyo era soberbio de condicion, sueltarda; lo cual ¿con qué cara ahora, con qué nueva razon to de lengua, mas se irritaba con las amonestaciones que Jo mudan, sino por ser personas que se venderian al le hacian, mayormente que un Hernando de Alarcon, que diese mas, y que volverian las proas adonde mayor que por ser de semejante condicion tenia mas cabida esperanza se les representase? ¿Qué castillos daban por con él que otro alguno, como le andaba siempre a las seguridad que no se mudarian con la misma ligereza orejas, con sus palabras henchia su pecho cada dia de que de presente se mudaban, si don Fernando les pro- mayor pasion y saña. metiese cosas mas grandes? ¿En qué manera podrian desarraigar la opinion que el pueblo tenia concebida

CAPITULO VII. en sus corazones que doña Juana era ilegítima? Cosa

Cómo el rey de Portugal se llamó rey de Castilla. que el mismo rey don Alonso confirmó cuando pidió por mujer á doña Isabel, y no quiso aceptar en manera La partida del Arzobispo y su desabrimiento tan alguna el casamiento que le ofrecian de doña Juana. grande alteró á los nuevos reyes y los puso en cuidado. a Mintiendo sin duda y haciendo fieros y gloriándose de Temian, și se declaraba por la parte contraria, no relas fuerzas que no tienen, hinchan a los otros con el volviese el reino, conforine lo tenia de costumbre, por viento de vanas esperanzas, y ellos mismos están hin- ser persona de condicion ardiente, de ánimo desasosechados. Los perros cuanto mas medrosos ladran mas, y gado, demás de su mucho poder y riquezas. Esto les los pequeños arroyos muchas veces hacen mas ruido despertó para que con tanto mayor cuidado buscasen con su corriente que los rios muy caudalosos. Afirman ayudas de todas partes, así del reino como de fuera. que los señores y las ciudades seguirian su opinion, de Sobre todo procuraron sosegar á los grandes y ganaquien sabemos cierto que con la misma lealtad con que llos. El primero que redujeron á su servicio fue don sirvieron al rey don Enrique abrazarán el partido de Enrique de Aragon con restituille sus estados de Sedoña Isabel. ¡Ojalá pudiera yo poner delante de vues- gorve y de Ampúrias y dalle perdon de todo lo pasado; tros ojos el estado en que las cosas están! Ojalá como camino con que quedó otrosi muy ganado el de Benalos cuerpos, así se pudieran ver los corazones! Enten- vente, su primo. Fué esto tanto mas fácil de efectuar, diérades el poco caso que se debe hacer de las vanas que tenia él perdida la esperanza de que aquel casapromesas del marqués de Villena.» Bien advertian las miento que tenian concertado pasase adelante y se personas mas prudentes que todo esto era verdad, to- efectuase, á causa que á doña Juana desde Escalona la davía prevaleció el parecer de los mas; desórden muy llevaron á Trujillo para casalla con el rey de Portugal, al perjudicial que en la consulta no se pesen los votos, cual pretendia el marqués de Villena contra ponelle á las sino se cuenten de ordinario, y se esté por los mas vo- fuerzas de Aragon, á la sazon divididas por la guerra de tos, aun cuando los reyes están presentes, por cuyo pa- Francia y las alteraciones de Navarra. La villa de Perrecer todos pasan y en cuyo poder está todo. Verdad es piñan se hallaba muy apretada con el largo cerco que que primero que se declarasen, Lope de Alburquerque, le tenian puesto, tanto, que por estar muy trabajada y que enviaron para mirar el estado en que todo se halla- no tener alguna esperanza de ser socorrida , se rindió bà, llevó firmas de muchos señores de Castilla que pro- á los 14 de marzo á partido que se diese libertad á los metian al rey de Portugal, que á la sazon era ido á Ebo- embajadores que detuvieron en Francia, como queda ra, y le daban la fe, si casaba con doña Juana, que á su dicho, y á los vecinos de aquella villa de irse ó quedarse, tiempo no le faltarian. Para encaminar estas trazas ve- como fuese su voluntad. Concertaron otrosí treguas nia muy á cuenta el desabrimiento del arzobispo de To- por seis meses entre la una nacion y la otra. Envió el ledo, que con color que residiera muchos años en la rey don Fernando al de Francia para pedir paces, y que corte, enfado que á los grandes personajes hace perder con ciertas condiciones restituyese lo de Ruisellon, el respeto y que la gente se canse dellos, y con muestra cierta embajada. El rey de Francia dió muy buena resque queria" descansar, se salió de Segovia á 20 de fe- puesta , y prometió grandes cosas si venia en que su brero. Este era el color, la verdad que claramente se hija casase con el delfin de Francia. Prometia en tal tenia por agraviado de los nuevos reyes. Querellábase caso que le ayudaria con tanta gente y dinero cada un Je entretenian con falsas esperanzas sin hacelle alguna año cuanto fuese menester para sosegar las alteraciorecompensa de sus servicios y de su patrimonio, que nes de Castilla y apoderarse del reino, en particular tenia consumido, y hechos grandes gastos para dar de que se concertaria sobre el principado de Ruisellon, su mano el reino á aquellos príncipes ingratos. Sobre estaria á justicia y pasaria por lo que los jueces árbitros todo llevaba mal la privanza del Cardenal, que iba en ordenasen. Para tratar esto envió por su embajador aumento de suerte, que los reyes todos sus secretos co- desde Francia á un caballero, llamado Guillelmo Garro. municaban con él, y por él se gobernaban. Procuraron Los reyes don Fernando y doña Isabel daban de buena aplacalle, pero todo fué en vano. Amenazaba haria en- gana oidos á estos tratos, si bien el rey de Aragon re, tender á sus contrarios lo que era agraviar al arzobispo cibia gran pesadumbre y los acusaba por sus cartas que moviesen sin dalle á él parte cosas tan grandes. So- bien que con su venida saquearon las casas de los ciubre todo le congojaba que el arzobispo de Toledo estu- dadanos de la parcialidad contraria, que eran en gran viese desabrido; temia, por ser hombre voluntario y número. Zamora al tanto con la misma facilidad le su condicion vehemente, no intentase de nuevo á poner abrió luego que llegó las puertas. Entrególe primero en Castilla rey de su mano y dar la corona como fuese Francisco de Valdés una torre que tenian sobre la puensu voluntad. Venia este consejo tarde por estar las vo- te con guarnicion de soldados, principio para allanar los luntades muy estragadas y mostrarse ya el Portugués demás. El alcázar principal no le quiso entregar su á la raya del reino con un grueso campo, en que se alcaide Alonso de Valencia por el deudo que tenia con contaban cinco mil caballos y catorce mil infantes, to- el marqués de Villena; usar de fuerza pareció cosa lardos bien armados y con grande confianza de salir con ga. Tampoco no quiso el Rey ir á Toro, ciudad que está la victoria. Perdida pues la esperanza de concertarse, cerca de Zamora, por no asegurarse de la voluntad de lo que se seguia y era forzoso, los nuevos reyes acudie- Juan de Ulloa, ciudadano principal y que se mostraba ron á las armas. Andrés de Cabrera, lo que hasta en- aficionado á los portugueses, no tanto por su voluntad tonces dilatara para que el servicio fuese mas agrada- como por miedo del castigo que merecia la muerte que ble cuanto mas necesario y las mercedes mayores, les dió á un oidor del consejo real, y otros muchos y feos entregó los tesoros reales; ayuda de grande momento casos de que le cargaban. Vueltos que fueron los reyes para

la guerra que se levantaba. En recompensa le hi- á Valladolid, la ciudad de Alcaráz se puso en su obecieron merced de la villa de Moya, pueblo principal, diencia; los ciudadanos por no ser del marqués de Viaunque pequeño, á la raya de Valencia, con litulo de llena tomaron las armas y pusieron 'cerco á la fortalemarqués. Diéronle otrosí en el reino de Toledo la villa za. Acudieron a los ciudadanos el conde de Paredes y de Chinchon con nombre de conde, y por añadidura la don Alonso de Fonseca, señor de Coca, con el obispo de tenencia de los alcázares de Segovia para él y sus he- Avila, que era del mismo nombre. El de Villena, por el rederos y sucesores; que fueron todos premios debidos contrario, sabido lo que pasaba, vino con gente en soá sus servicios y á su lealtad y constancia, ca si va á corro del alcázar; mas como no se sintiese con bas. decir verdad, gran parte fué don Andrés para que don tantes fuerzas, desistió de aquella su pretension de haFernando y doña Isabel alcanzasen el reino y se conser- cer alzar el cerco y recobrar la ciudad. Esta pérdida le vasen en él. Partidos los reyes de Segovia con in- encendió tanto mas en deseo de persuadir al de Portutento de apercebirse para la guerra, pusieron en su gal que apresurase su venida con cartas que le escriobediencia á Medina del Campo, mercado á que los bió en este propósito. Deciale que en tal ocasion mas mercaderes concurren, y en sus tratos y ferias que allí necesaria era la ejecucion que el consejo; que toda dise hacen, la mas señalada y de las ricas de España, lacion empeceria grandemente; que con sola su ayuda, y por el mismo caso á propósito para juntar dinero de aunque los demás se estuviesen quedos y aflojasen, entre los mercaderes. El de Alba con deseo de seña- vencerian á los contrarios. El agravio que juzgaba le larse en servir a los nuevos reyes, luego que llegaron hacian le aguijoneaba para desear que luego se acuJes entregó el castillo de aquella villa, que se llama la diese á las armas y á las manos. Hallábase el rey de Mola de Medina, y la tenia en su poder. Hacíase la ma- Portugal á la frontera de Badajoz por el mes de mayo; sa de las gentes en Valladolid; fueron allá los nuevos en el mismo tiempo, es á saber, á los 18 de aquel mes, reyes; cada dia les venian nuevas compañías de á pié y dia jueves, le nació en Lisboa un nieto, que de su nomde á caballo, con que se formó un ejército, ni muy pe- bre se llamó don Alonso. Vivió poco tiempo, y así no queño ni muy grande. Repartieron los reyes entre si el vino á heredar el reino, dado que le juraron por príncuidado, de suerte que don Fernando quedó en Castilla cipe y hieredero de Portugal, aun en caso que su padre la Vieja, cuya gente les era mas aficionada y la tenian el príncipe don Juan falleciese antes que su abuelo. Por de su parte; doña Isabel pasó los puertos para intentar el nacimiento deste niño en esta sazon algunos de los si podria sosegar al arzobispo de Toledo; mas él no portugueses pronosticaban que la empresa seria prósquiso verse con ella, antes por evitar esto, desde Alcalá pera, y que del cielo estaba determinado gozase del se fué á Brihuega, pueblo pequeño, pero fuerte por el reino de Castilla, como hombres que in livianos los sitio y por sus muros. Alegaba para hacer esto que por que esto decian, y vanos, y que creian demasiado á sus una.carta que tomó constaba trataban de matalle. Asi- esperanzas mal fundadas. Estaba en Badajoz el conde mismo el condestable Pero Hernandez de Velasco, que de Feria con gente, y era muy aficionado al rey don envió la Reina para el mismo efecto, no pudo con él Fernando; demás que se apoderó de un lugar de aqueacabar cosa alguna. Todavía este viaje de la Reina fué la comarca, que se llama Jerez, que quitó á los contrade provecho, porque aseguró la ciudad de Toledo con rios. Debieran los portugueses echar á manderecha y guarnicion que puso en ella, conforme a lo que el nego- romper por el Andalucía, en que tenian de su parte á cio y tiempo pedia, y con hacer salir fuera al conde de Carmona, á Ecija y á Córdoba, para que ganada Sevilla, Cifuentes

у á Juan de Ribera, parciales y aliados del pinguna cosa les quedase por las espaldas que les puarzobispo de Toledo. No entró la Reina en Madrid por diese dar cuidado; torcieron el camino á manizquierestar el alcázar por el marqués de Villena. Concluidas da, en que grandemente erraron, y por tierra de Alestas cosas, volvió á Segovia para acuñar y hacer mo- burquerque y por Extremadura llegaron á Plasencia, neda toda la plata y oro que se halló en el tesoro real, ciudad pequeña y que goza de muy alegre cielo, si bicu así labrado como por labrar. En el mismo tiempo el el aire y sitio por su puesto es algo malsano. En aquerey don Fernando aseguró la ciudad de Salamanca, la ciudad se desposó el rey de Portugul cou doña Juana; y dado que no se efectuó el matrimonio por preten- tambien de Zamora, que cae cerca. Movióle á intentar der antes de hacerlo alcanzar del Pontifice dispensacion esto ser aquella comarca muy á propósito para proveerdel parentesco, que era muy estrecho, coronáronlos por se de mantenimienlos, ca están aquellas ciudades á la reyes y alzaron los estandartes de Castilla en su nom- raya de Portugal. Al contrario, el rey don Fernando, bre, como es de costumbre. En esta sazon y en medio alterado por este daño, sin dilacion marchó con su gena, destos regocijos nombró aquel Rey á Lope de Albur- te sin parar hasta hacer sus estancias cerca de Toro, querque y le dió lítulo de conde de Penamacor, recom- | donde estaba el enemigo. Pretendia socorrer el castillo pensa debida á sus servicios y trabajos que pasó en de aquella ciudad, que todavía se tenia por él. No vigranjear las voluntades de los señores de Castilla. Pu- nieron a las manos ni aquella ida fué de algun efecto; sieron otrosí por escrito los derechos en que fundaban solo el rey don Fernando desafió por un rey de armas la prelension de doña Juana, y enviaron traslados y co- á los portugueses á la batalla. Ellos, bien que son home pias a todas partes, bien largos, y en que iban palabras bres valerosos y arriscados, estuvieron muy dudosos. afrentosas y picantes claramente contra los reyes, sus Parecíales que si salian al campo correrian peligro muy contrarios. Sucedieron estas cosas á los postreros del cierto por ser menos en número, que no pasaban de mes de mayo; consultaron asimismo cómo se haria la cinco mil de á caballo y veinte mil de á pié, aunque era guerra y sobre qué parte primeramente debian cargar. la fuerza y lo mejor de Portugal, demás de las ayudas y

gentes de Castilla que seguian este partido. Si rehusaCAPITULO VIII.

ban la pelea, perdian reputacion, y el coraje de los sol

dados se debilitaria , y su brio, que es en la guerra tan Que el rey de Portugal tomó á Zamora,

importante. Para acudir á todo el de Portugal, como La llama de la guerra á un mismo tiempo se em- príncipe recatado, por una parte se excusó de la pelea prendió en muchos lugares. La fuerza y porfía era muy con decir que tenia derramadas sus gentes, por otra grande y extrema como entre los que debatian sobre parte para no mostrar flaqueza, se ofreció de hacer camun reino tan poderoso. Villena con las villas que le es- po de persona á persona con el Rey, su contrario; todo taban sujetas comenzó á ser trabajada por gentes del á propósito de entretener y acreditarse, que nunca llereino de Valencia. Por esta causa y á persuasion del gan á efecto con diversas ocasiones desafíos y rieptos conde de Paredes, tomadas las armas de comun acuer- semejantes, y así no se pasó adelante de las palabras. do, los naturales de aquella ciudad se pasaron al servi- Con esto el rey don Fernando, despues que tuvo en cio del rey don Fernando. Para hacerlo sacaron por aquel lugar sus estancias por espacio de tres dias, viscondicion que perpetuamente quedasen incorporados to que ningun provecho sacaba de entretenerse, pues en la corona real. Al maestre de Calatrava quitaron á no podia dar socorro al castillo , que al fin se rindió, y Ciudad-Real, de que se habia apoderado sin tener otro mas que padecia falta de dinero para pagar á los soldaderecho mas del que pueden dar las armas. En el An- dos y de mantenimientos para entretenerlos por tener dalucía y en Galicia hacian unos contra otros correrías el enemigo tomados los pasos y alzadas las vituallas, y robaban la tierra en gran perjuicio mayormente de dió la vuella á Medina del Campo. En las Cortes que se. los labradores y gente del campo. Pedro Albarado se tenian en quella villa, de comun acuerdo los tres apoderó de la ciudad de Tuy en nombre del rey de Por- brazos del reino le concedieron para los gastos de la tugal; al contrario, los ciudadanos de Búrgos acome- guerra prestada la mitad del oro y de la plata de las tieron y apretaron con cerco á Iñigo de Zúñiga, alcai- iglesias, á tal que se obligase á la pagar enteramente de de aquella fortaleza , y al obispo don Luis de Acuña, luego que el reino se sosegase; con esta ayuda partió que seguian el partido de Portugal. Estabą suspenso para poner cerco sobre el castillo de Búrgos. Muchas aquel Rey y muy dudoso sin resolverse á qué parte de- cosas se dijeron sobre la retirada que el rey don Ferbia primeramente acudir; unos le llamaban á una par- nando hizo de Toro; los mas decian que fué de miedo; te, otros le convidaban á otra, conforme á la necesidad y lo achacaban á que sus cosas empeoraban; por lo mey aprieto en que cada cual se hallaba. Los señores acu- nos fué ocasion al arzobispo de Toledo para de todo dian escasamente con lo que largamente prometieran, punto declararse; y aunque era de mucha edad, pasaes á saber, dineros, soldados, mantenimientos. Los dos los montes, se fué con quivientos de á caballo á junpueblos aborrecian aquella guerra como desgraciada y tar con el rey de Porlugal. No queria que acabada la mala, y por ella á los portugueses; y aun ellos comen- guerra le culpasen de haber desamparado aquel partis zaban á flaquear, en especial por ver que el rey don do, cuyo protector principal se mostrara. Hizo esto con Fernando , que apenas tenia quinientos de á caballo al tanla resolucion, que no tuvo cuenta con las lágrimas principio y al tiempo que los portugueses rompieron del Conde, su hermano, ni de sus hijos don Lope, que por las tierras de Castilla, ya le seguia un muy bueno y era adelantado de Cazorla, y don Alonso, por respeto poderoso ejército, en que se contaban diez mil de á del lio, promovido en obispo de Pamplona, Fernando y caballo y treinta mil de á pié. Cerca de Tordesillas pa- Pedro de Acuña, hermanos de los mismos; todos sensaron alarde, do tenian asentados sus reales, todos con tian mucho que su tio temerariamente se fuese á mcun deseo encendido de hacer el deber y venir á las ma- ter en peligro tan claro. Llegado el Arzobispo, sué de nos. El rey de Portugal, resuelto en lo que debia hacer, parecer, así él como el duque de Arévalo, que el rey pasó primero á Arévalo, villa que tenia su voz. Desde de Portugal con mil y quinientos de á caballo y buen alli sué á Toro, llamado de Juan de Ulloa, con esperan- número de infantes fuese en persona á socorrer el casza de apoderarse, como lo hizo, de aquella ciudad y l tillo de Búrgos, que cercado le tenian. Hízolo así, y de

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