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camino rindió el castillo de Baltanas, que está entre que ordenó que cada veinte y cinco años se celebrase Pisuerga y Duero, asentado en lugares ásperos y mon- y otorgase á todos los que visitasen aquellos santos lutuosos, y al conde de Benavente que alli halló envió gares, como quier que de antes se ganase de cincuenla preso á Peñafiel. Con esto el Portugués, sea por pare- en cincuenta años. Muchos acudieron a Roma para gacelle habia ganado bastante reputacion, sea por no nar esta gracia, entre los demás don Fernando, rey de tener fuerzas bastantes para contrastar y dar la batalla Nápoles, con la edad mas devoto, al parecer, y religioa don Fernando, alegre y rico con grandes presas que so que solia ser los años pasados. hizo, de repente dió la vuelta sin pasar adelante en la pretension que llevaba de dar socorro al castillo de Búr

CAPITULO IX. gos. Quedáronse doña Juana en Zamora , y doña Isabel

Cómo el rey don Fernando recobró a Zamora. en Valladolid. La primera, fuera del nombre, poco préstaba; doña Isabel, como princesa de ánimo varonil y Al fin deste año el rey de Aragon tuvo Cortes á los presto, sabido el peligro de su marido y lo que los por- aragoneses en Zaragoza; viejo de mucha prudencia y tugueses pretendian, con las gentes que pudo de pres- sagacidad; las fuerzas del cuerpo erau flacas, el ánimo to recoger pasó á Palencia, resuelta, si fuese menester, muy grande. Poniale en cuidado la guerra que hacia el de acudir luego á lo de Burgos. Todo esto y el cuidado rey de Portugal, y no menos lá de Francia, porque un de la gente que andaba á la mira de lo en que paraban capitan de ciertas compañías de franceses, llamado Rocosas tan grandes se sosegó con la vuelta que sin pen- drigo Trahiguero, sin respeto de las tregðas que tenian sar dieron los portugueses. Los reyes de Castilla y de asentadas, por la parte de Ruisellon hizo entrada en Aragon enviaron á Roma sus embajadores, personas de tierras de Cataluña, y tomado un pueblo, llamado San gran cuenta, los cuales por el mes de julio en consis- Lorenzo, puso espanto en toda la provincia y comarca, torio relataron sus comisiones y dieron la obediencia en tanto grado, que lo que no se suele hacer sino en ese en nombre de sus principes, oficio debido, pero que tremos peligros, mandaron en Cataluña por edictos que hicieron dilatar hasta entonces las grandes alteracio- todos los que fuesen de edad se alistasen y acudiesen nes y guerras civiles de aquellos reinos. El Pontífice á la guerra. En Castilla el partido de Portugal y las arrespondió benignamente á estas embajadas, ca estaba mas prevalecian. La esperanza que les daban de que en muy aficionado á los aragoneses á causa que Leonardo, Francia se apercebian nuevas gentes en su ayuda, cosu sobrino, hijo de su hermana, prefecto que era de i'mo lo tenian asentado, los aleutaba. Avisaban que para Roma, casó con hija bastarda de don Fernando, rey de acudir mas fácilmente el Inglés y el Francés, que hasta Nápoles. Esta acogida tan graciosa del Pontífice dió entonces tuvieron grandes guerras, en una puente que pesadumbre á los embajadores de Portugal. Alegaban hicieron en la comarca de Amiens se hablaron y cony decian que antes que se delerminase aquella diferen- certaron paces en que comprehendian los duques de cia y se oyesen las partes era justo que el Papa estu- Bretaña y de Borgoña. Fué esto en sazon que el de Borviese neutral y á la mira; si ya no queria interponer su goña entregó al rey de Francia el condestable de Franautoridad para componer aquellos debates, que no se cia Luis de Lucemburg, que andaba huido en Flandes; mostrase parte. Por esta causa declaró el Pontifice lo extraña resolucion, si bien el Condestable tenia mereque en semejantes casos se suele hacer, que aceptaba cida la muerte que le dieron por su inconstancia y por aquellos embajadores y recebia la obediencia que por estar acostumbrado á no guardar la fe mas de cuanto era parte de Castilla le daban, sin perjuicio de ningun otro á propósito para sus intentos, con que parecia burlarse príncipe y de cualquier derecho que otro pudiese pre- de todos; esto dicen los mas; otros afirman que padetender en contrario. El principal entre los embajadores ció sin razon. Los que tienen mucho poder, riquezas y de Aragon era Luis Dezpuchi, maestre de Montesa, mando, de unos son envidiados, que la prosperidad cria persona muy conocida en todo el mundo por la fama de de ordinario mas enemigos que la injuria; otros los desu esfuerzo y prudencia que mostrổ en particular en las fienden; así pasan las cosas, y tales son las opiniones de guerras de Italia en que se halló en tiempo del rey don los hombres. Para acudir á estas guerras no eran basAlonso de Aragon y de Nápoles. Convidáronle con el tantes las fuerzas de Aragon por estar consumidas con vireinado de Sicilia, vaco por muerte de don Lope de los gastos de una guerra tan larga y ser la provincia no Urrea, que finó por el mes de setiembre, y se goberno muy grande. Determinó pues el rey de Aragon usar de en aquel cargo con mucha loa. No quiso el Maestre maña, y por el mes de noviembre concertó treguas con aceplar en manera alguna aquel gobierno por estar de los franceses por lo de Aragon y por espacio de siete terminado de recogerse en algun monasterio y partir meses. Para la guerra de Portugal procuró tener habla mano, bien así de las cosas de la guerra como de todo con el arzobispo de Toledo; escribióle con este intento lo al, y allí acabar lo que le quedaba de la vida en ser- una carta muy comedida. Decíale que muy bien sabia vicio de Dios y aparejarse para la partida. En el castillo cuán grandes eran los servicios que habia hecho á la de Albalate, a la ribera de Segre, á 19 de noviembre, casa de Aragon; que le pesaba mucho no se le hobiese falleció asimismo don Juan de Aragon, arzobispo de acudido como era razon; todavía si olvidados por un Zaragoza, hijo del rey de Aragon, y de parte de su poco los enojos se quisiese ver con él, que en todo se madre persona noble, prelado de grande autoridad y daria corte y se enmendarian los yerros á su voluntad. que tuvo gruesas rentas. Fué este año muy señalado en No quiso el Arzobispo aceptar los ruegos del Rey, por todo el mundo por el jubileo universal que publicó en ser hombre voluntario y estar determinado de morir en Roma el pontífice Sixto por una nueva constitucion en la demanda ó salir con la empresa. Su coraje llegabu á que muchas veces se desmandaba en palabras hasta muertos, no falta quien les haga agravio. Muchas cosas" amenazar y decir : Yo hice reina á doña Isabel , yo la se dijeron de la muerte desta Reina y del achaque de baré volver a la rueca. Los reyes de Castilla no hacian que murió; su poco recato dió ocasion á las hablillas mucho caso de su enojo ni de sus fieros; recelábanse que se inventaron. Entre los coronistas los mas dicen que si él volvia, el cardenal de España, que tanto les que secretamente y con engaño le hizo dar yerbas su ayudaba, se podria desabrir, mayormente que ellos de hermano el rey de Portugal. Alonso Palentino se inclicada dia crecian en poder y fuerzas y su partido se na á esto, y añade corrió la fama que falleció de parto; mejoraba. Y aun en este tiempo el marqués de Villena | tal es la inclinacion natural que tiene el vulgo de echar y el maestre de Calatrava de Castilla la Vieja se partie- las cosas á la peor parte y mas infame. ron para Almagro con intento, segun se entendia, pasar á Baeza, cuyo castillo tenian cercado sus contra

CAPITULO X. rios. Con esta ocasion los de Ocaña se alborotaron, vi

De la batalla de Toro. Ha que se tenia por el Marqués. Desde Toledo, el conde de Cifuentes y Juan de Ribera con las gentes que lleva- Quedóse el príncipe don Juan en Portugal para tener ron en favor de los alzados, echaron la guarnicion del cuenta con el gobierno; el brio que le ocasionaba su Marqués y quedó la villa por el conde de Paredes, maes- edad y su condicion era grande. Avisado pues de lo que tre que se llamaba de Santiago. El rey don Fernando en Castilla pasaba, y como el partido de los suyos se desde Burgos secretamente acudió a Zamora por aviso empeoraba á causa que los grandes de aquel reino ayude Francisco de Valdés, alcaide que era de las torres, y daban poco, hizo nuevas levas y juntas de gentes. Rele prometia darle entrada en la ciudad. Hízose así, y el cogió hasta dos mil de á caballo y ocho mil infantes, los Rey luego se apoderó de la ciudad. Restaba de comba- mas número, mal armados, y poco á propósito y de poco tir el castillo, que, sin embargo, se tenia por Portugal. provecho contra el mucho poder de los contrarios. Con Pásosele sitio con resoluciou de no desistir antes de to- estas gentes acordó de acudir á su padre. Pasada la marle. Tratose á esta sazon que el rey de Aragon y don puente de Ledesma, acometió de camino a tomar un Fernando, su hijo, se viesen y que se hallase a la ha- pueblo, llamado San Felices; no pudo forzarle ni renbla la princesa doña Leonor ; todo á propósito de sose- dirle. Llegó á Toro á 9 dias del mes de febrero, do hagar las alteraciones de Navarra, que resultaban de las lló, á su padre con tres mil y quinientos de á caballo y parcialidades y bandos que andaban entre biamonteses veinte mil peones alojados y repartidos en los invernay agramonteses, y se aumentaban por tener mujer el deros de los lugares comarcanos. La gente que venia de gobierno, Asimismo les ponian en cuidado los socorros nuevo, como juntada de priesa , daba mas muestra de que les avisaban venian de Francia á los portugueses ánimo y brio que esperanza de que podrían mucho debajo la conducta de un capitan valeroso, llamado Ivon; ayudar. El rey don Fernando estaba sobre el castillo de sospechaban que por la parte de Navarra pretendia en- Zamora con menor número de gente, ca tenia solamentrar en Castilla y juntarse con los contrarios. De Vizca- te dos mil y quinientos caballos, dos tantos infantes; ya, que les caia mas cerca, la aspereza de la tierra y falta hizo llamamiento de gentes de todas partes por estar de vituallas y tambien el esfuerzo de los naturales ase- muy cierto que los portugueses no pararian antes de guraban que los franceses no acometerian a romper por hacer alzar el cerco ó venir á batalla. El de Aragon por aquella parte. Estaba el rey don Fernando ocupado en sus cartas y mensajeros avisaba que en todas maneras lo de Zamora, cuando el castillo de Búrgos, perdida to- se excusase, y amonestaba al Rey que por el fervor de da la esperanza de poderse entretener , por el esfuerzo su mocedad se guardase de aventurarlo todo y ponerlo de don Alonso de Aragon y su buena maña, que poco al trance de una jornada ; įá qué propósito poner en antes llegara de Aragon con cincuenta hombres de ar

peligro tan grande el reino de que estaba apoderado? A mas escogidos, por principio del año 1476, se rindió á la qué propósito despeñar las esperanzas muy bien fundareina doña Isabel, que avisada del concierto acudió a das por tan pequeño interés, aunque la victoria estula hora para este efecto desde Valladolid. Fué de grande viera muy cierta? Que enfrenase el brio de su edad con importancia para todo echar con esto de todo punto los el consejo y con la razon y obedeciese á las amonestaportugueses de aquella ciudad real y de su fortaleza. ciones de su padre, á quien la larga experiencia hacia Quedó por alcaide Diego de Ribera, persona a quien la mas recatado. Acompañaban al rey don Fernando el Reina tenia buena voluntad, porque fué ayo de su hier- cardenal de España , el duque de Alba, el Almirante mano el infante don Alonso. A la misma sazon falleció con su tio el conde de Alba de Liste, el marqués de Asen Madrid, á 17 de enero, la reina doña Juana , mujer torga y el conde de Lemos; todos á porfía procuraban que fué del rey don Enrique, y madre de la que se lla- señalarse en su servicio. Sin estos en Alahejos alojaban maba reina doña Juana , quién dice que el año pasado con buen número de gente don Enrique de Aragon, á 13 de junio. Su cuerpo enterraron eu San Francisco primo del Rey, y don Alonso, hermano del mismo, y con en un túmulo de mármol blanco, que se ve con su letre- ellos el conde de Treviño, todos prestos para acudir á ro junto al altar mayor. Para este efecto quitaron de Zamora, que cerca está. Hasta la misma reina do Isaallí los huesos de Rodrigo Gonzalez de Clavijo, persona bel para desde mas cerca dar el calor y ayuda mayor que los años pasados fué con una embajada al gran Ta- que pudiese, de Burgos se volvió para Tordesillas. El morlan. Vuelto , labró á su costa la capilla mayor de de Portugal, puesto que se hallaba acrecentado de nueaquel templo para su entierro; así se truecan las cosas, vo con las gentes que su hijo le trajo, como sabia bien y es ordinario que á los mas tlacos, aun despues de que las fuerzas no eran conformes al número, se hallaba suspenso sin saber qué acuerdo tomase, si debia batalla sino que tuvimos miedo? Buen ánimo, señor; no socorrer al castillo, si seria mejor excusar aquel peli- hay que dudar; apenas habrémos venido a las manos, gro; vacilaba con estos pensamientos. En fin, se resol- cuando verémos desbaratarse los enemigos, que están vió en lo que era mas honroso, que era socorrer el cas- medrosos y turbados, si bien por fuerza y por no potillo, á lo menos dar muestra de quererlo hacer. En la derlo excusar se aparejan para la batalla.» Esto dijo: parte de Castilla la Vieja que los antiguos llamaron juntamente consultados los grandes y los capitanes, los vaceos hay dos ciudades asentadas á la ribera del fueron de aquel parecer. Diose la señal de acometer. rio Duero, sus nombres son Toro y Zamora. Muchos La gente de á caballo que llevaba don Alvaro se adehan dudado que apellidos antiguamente tuvieron en lantaron los primeros y.cerraron. Recibiólos don Juan, tiempo de los romanos; los mas concuerdan en que príncipe de Portugal, que tenia en la avanguardia ochoToro se llamó Sarabis, y. Zamora Sentica , cuyo parecer cientos hombres de armas, y entre ellos mezclados arcano me desagrada. Son los campos fértiles, la tierra buceros, cuya carga el escuadron de Alvaro de Mendofresca y abundante; en el cielo saludable de que gozan za no pudo sufrir, antes se desbarataron y pusieron en no reconocen ventaja á ciudad alguna de España; el huida. Los dos reyes iban cada cual en el cuerpo de su número de los moradores no es grande, y aunque su batalla; allí cargó lo mas recio y la mayor furia de la asiento es llano, son fuertes por sus muros y castillos. pelea, que duró algun tanto y estuvo un rato en peso Zamora es catedral ; en esto se aventaja á Toro, que sin declararse la victoria por ninguna de las partes. de su diócesi. En lo demás, en policía, número de gen- Combatian, no á manera de batalla; no guardaban sus te y riquezas entre las dos hay muy poca diferencia. ordenanzas, antes como en rebate y de tropel cada uno Báñalas el rio por la parte de mediodía con sendas peleaba con el que podia. Sobre el estandarte del rey puentes con que se pasa. Satió pues el rey de Portugal de Portugal hobo grande debate. Pero Vaca de Sotode Toro. Dió mueslra de ir por camino derecho á verse mayor le tomó por fuerza al alférez que le llevaba , llacon el enemigo; mas, como mudado de repente el pare- mado Duarte de Almeida; acudieron soldados de amcer, pasó la puente, y por aquella parte fué á poner sus bas partes, que le hicieron pedazos. El mesmo Almeida reales junto al monasterio de San Francisco, que está quedó preso; otros dicen muerto. Sus armas en lugar en frente de Zamora, de la otra parte del rio. A la entra- del estandarte pusieron despues por memoria en la da de la puente, por donde desde la ciudad se podia pa- iglesia mayor de Toledo para memoria desta victoria, sar á sus estancias, contrapuso y plantó su artillería. que son las que lioy se ven colgadas en la capilla de los Desta manera, ni podia impedir la batería del castillo, Reyes Nuevos. Por conclusion, los portugueses se puni daba lugar á la pelea. En altercar de palabras, en de- sieron en huida, y el mismo Rey con algunos pocos se mandas y respuestas se pasaron trece dias sin hacer recogió á los montes sin parar hasta que llegó á Castroefecto alguno. Despues desto, un viérnes, 1.o de marzo, nuño. No quedó rastro ni nuevas dél, y así entendieron antes de amanecer, recogido el bagaje, dió la vuella. que era muerto entre los demás. No pudieron los venPara que el enemigo no le siguiese en aquella retirada, cedores seguir el alcance por las tinieblas y escuridad rompió primero una parte de la puente. Don Fernando, de la noche. Don Enrique, conde de Alba de Liste, lleavisado de lo que su contrario pretendia, se determinó gó en seguimiento de los que huian hasta la puente de ir en pos dél con toda su gente. Adobado el puente, en Toro; á la vuelta fué preso por cierta banda de los eneque se gastó mucho tiempo, à, la hora dió órden á Al- migos, que con don Juan, príncipe de Portugal, sin ser varo de Mendoza que con trecientos caballos ligeros pi- desbaratados, se estuvieron en un altozano en ordenancase la retaguardia de los enemigos y los entretuviese. za hasta muy tarde. No pareció al rey don Fernando, Desta manera y por ir el de Portugal poco a poco á que hizo alto en otro ribazo allí cerca, de acometerlos, causa del carruaje, tuvo tiempo el rey don Fernando de por andar los suyos esparcidos por todo el campo y esalcanzar a los contrarios, como legua y media de Toro, tar ocupados en recoger los despojos; así, á vista los pasada cierla estrechura que en el camino se hace y se unos de los otros, se estuvieron en el mismo lugar alguremata en una llanura bien grande. Era muy tarde y el nos horas. Los portugueses guardaron mas tiempo su sol iba á ponerse. Todavía el enemigo no pudo excusar puesto, que fué algun alivio para el revés y para la la pelea por estar don Fernando tan cerca y á causa de afrenta recebida. Los historiadores portugueses encala estrechura de la puente, que les era forzoso pasar. recen mucho este caso, y afirman que la victoria quedó Revolvió pues sus baces, puso sus gentés en ordenanza; por el príncipe don Juan; así venzan los enemigos del ayudaba el lugar, la ciudad cerca y el socorro por el nombre cristiano. Don Fernando se volvió a Zamora, y mismo caso en la mano, y si fuesen vencidos segura la despues de su partida los portugueses se fueron á Toro. acogida, además de la noche, que por estar cercana les Hallóse en esta batalla el arzobispo de Toledo, que no podia en tal caso mucho servir. Todo esto daba ánimo se apartó del lado del príncipe don Juan. La matanza á los portugueses, y. por el contrario, ponia en cuidado fué pequeña respecto de la victoria, y aun el número al rey don Fernando. Los mas prudentes de entre los de los cautivos no fué grande; la presa mayor, ca sasuyos esquivaban la batalla. Luis de Tovar, encendido quearon en gran parte el bagaje de los portugueses. en deseo de pelear, en voz alta : «0 hemos de dejar el Despues desta victoria pasó el rey don Fernando á Mereino, dice, ó venir á las manos. Con la reputacion y dina del Campo; allí, á instancia del Condestable, que con la fama mas que con las fuerzas se ganan los seño- tenia su hija desposada con el conde de Ureña, le perríos; įá qué propósito llegamos hasta aquí sino para donó y recibió en su gracia á él y á su hermano el pelear? ¿Qué otra cosa dará á entender el excusar la maestre de Calatrava, si bien no del todo acababan de alladarse, antes, así ellos como otros muchos señores, cercados, gente que por la aspereza de los lugares ellos estaban á la mira de lo en que las cosas paraban, re- al tanto son de corazones fuertes y los cuerpos muy susueltos de seguir el partido que fuesc mas á cuenta de fridores de trabajos. Animados con tal avuda hicieron sus particulares.

una salida, en que pasados los reparos de los enemigos,

les quemaron y desbaralaron todas sus máquinas. Con CAPITULO XI.

este tan buen principio y con puevas gentes que les

acudieron se determinaron pelear en campo y aventurarQue el rey de Portugal se volvió a su tierra.

se. El daño que hicieron no sué menor que el que reciEn muchos lugares á un mismo tiempo andaba la bieron, ni bastó para que el cerco se desbaratase. Esto guerra y se hacia sin quedar parte alguna del todo li- en Vizcaya. Por otra parte, el alcázar de Madrid se tenia bre destos males, de que resultaba, como suele aconte- por el marqués de Villena , y era de grande momento cer, muchedumbre de malhechores y gran libertad en para aquella parcialidad. Sitiáronle los morailores e las maldades, en particular los de Fuenteovejuna una aquella villa. Pedro Arias y Pedro de Toledo, honbre; noche del mes de abril se apellidaron para dar la muer- principales en aquel pueblo, apellidaron la gente, y te á Fernan Perez de Guzman, comendador mayor de para que tuviesen mas fuerza, la Reina por una parte Calatrava ; extraño caso, que se le empleó bien por sus les envió gente de ayuda , y por otra les acudió el martiranías y agrarios que hacia a la gente por sí y por me- qués de Santillana. Por el mismo tiempo tenian puesto dio de los soldados que tenia allí por orden de su Maes- cerco sobre Trujillo y sobre Baeza en nombre del rey tre, y el pueblo por el rey de Portugal. La constancia del don Fernando, ciudades, la una del Audalucía, y la otra pueblo fué tal, que magüer atormentaron muchos, y en- de Extremadura. En el marquesado de Villena Chintre ellos mozos y mujeres, no les pudieron hacer confe- chilla y Almansa llamaron gente de Valencia, y se alsar mas de que Fuenteovejuna cometió el caso y no mas. zaron contra el Marqués, que sucra un daño notable si Por toda la provincia andaban soldados descarriados, salieran con su intento; pero él por entonces se dió tao por las ciudades, pueblos y campos hacian muertes y buena maña, que los sosego y redujo á su servicio. Torobos, ensuciábanlo todo con fuerzas y deshonestida- do lo demás sucedia á los aragoneses prósperamente, y des, prestos para cualquier mal. Los jueces prestaban á los portugueses al contrario. El castillo de Zamora se poco y eran poca parle para atajar estos daños. Esto fué rindió al rey don Fernando, á 19 de marzo, cou toda la causa que entre las ciudades, como dijimos arriba que artillería, municiones y pertrechos de guerra. Ayudó se hizo los tiempos pasados, se renovasen las herman- mucho para salir con esto la venida de don Alonso de dades viejas á propósito de castigar los insultos, y se Aragon, por la mucha experiencia y destreza que tenia ordenasen otras nuevas; para esto tenian soldados pa- en empresas semejantes. Esta pérdida nueva quitó el gados con dineros que para este efecto se recogian. El ánimo á los portugueses en tanto grado, que el princiinventor deste saludable consejo fué Alonso de Quinta- pe don Juan por miedo del peligro llevó á Portugal con nilla, tesorero mayor del Rey,

de cuatrocientos caballos de guarda a la princesa dona valor. Ordenáronse muy buenas leyes para el gobierno Juana , causa que era de la guerra. Con olros tantos destas hermandades, que se continuaron en su vigor caballos partió el arzobispo de Toledo para su arzobispor espacio de veinte años, cuando vencidos los ene

pado; la voz era de sosegar algunos caballeros y señores migos de fuera y sosegadas las discordias de dentro, que por allí andaban alborotados y trataban de reconciacabó la gente de sosegarse. Esto fue adelante; al pre- liarse con el rey don Fernando. La verdad, que se relisente la mayor fuerza de la guerra acudió á lo poslrero raba cansado y harto de la guerra y por no tener espede Vizcaya. En aquella parte que vulgarmente se llama ranza de salir con la demanda. El rey don Fernando pasó Guipúzcoa, en lo postrero de España está una fortaleza, adelante en su empresa; puso cerco sobre Cantalapiecontrapuesla á las fronteras de Francia, inexpuguable dra , que es un castillo en tierra de Segovia , en que los por el sitio que tiene y por estar rodeada de mar;lli- porlugueses tenian buen número de valientes soldados. mase Fuente-Rabia ; está muy fortificada de reparos á Desistió ernpero del cerco y hizo treguas por espacio propósito de impedir las entradas de los franceses, que de medio año á condicion que restituyesen al conde de muchas veces trabajan aquella comarca con sus robos Benavente tres pueblos suyos, Villalva, Mayorga y Pory correrías. Este pueblo acometieron primeramente las tillo, que él entregara los dias pasados como en rehenes gentes de Francia con intento que las fuerzas del rey por alcanzar libertad y que le soltasen. Don Rodrigo don Fernando al tiempo que se puso sobre el castillo de Manrique, conde de Paredes, se nombraba maestre de Zamora con este ardid y astucia se divirtiesen á olra Santiago, y se apoderara de la villa de Uclés, cabeza parle. Apretaron el cerco, y con la artillería, de que de aquella órden. Tenia asimismo siliado el castillo que son grandes maestros los franceses, así de su fundicion se tenia por el marqués de Villena. Acudieron él y el como de jugarla, abalieron gran parte de los adarves, arzobispo de Toledo en socorro de los cercarlos. No pucon lo cual y con henchir los fosos de las piedras que dieron hacer efecto, antes fueron rechazados con afrende las ruinas cayeron, quedó

la batería muy lana y la ta y peligro por el esfuerzo, así del mismo don Rodrigo entrada muy fácil, por ser pocos los de dentro, y esos como de don Jorge Manrique, su hijo, mozo de prencon las continuas velas y trabajos muy cansados. Visto das, y que en esta guerra dió grandes muestras de su esto, don Diego Sarmiento, conde de Salinas, á cuyo valor. Vivió poco, que fué causa de no poder por mucho cuidado estaba aquella guerra, se metió en aquel casti- tiempo ejercitar ni inanifestar al mundo sus virtudes y la llo para con su peligro, como lo hizo, dar ánimo á los luz de su ingenio, que fue muy señalado, como se referirá M-11.

13

rey de

en otro lugar. Desta manera se hacia la guerra por tierra

CAPITULOxit. en tantos y tan diferentes lugares; tampoco por el mar so

El rey de Portugal se partió para Francia: segaban. Andrés Sunier con algunas galeras aragonesas andaba haciendo daño por las riberas de Portugal. Con Con la ida del rey de Portugal y su salida de Castilla tantas adversidades se enflaquecieron los ánimos, así sus cosas se fueron mas empeorando. En lo de Ruisedel rey de Portugal como de los grandes de Castilla, de llon y Cerdania andaban los franceses alterados, sin ressu valía. No ignoraban cuán grandes fuerzas perdieran peto de la confederacion y treguas que tenian asentaen las desgracias pasadas, junto con la aficion de la gen- das. Pasaron tan adelante, que forzaron á que se les te, que era muy menor que antes. Estos reveses fueron rindiese Salsas, que es un castillo muy fuerte contracausa á los de Castilla de aborrecer aquella milicia des- puesto á Narbona , como baluarte de España contra los graciada y de que la mayor parte dellos tratase de redu- intentos y fuerzas de Francia. Pusieron otrosi cercó en cirse á mejor partido. El primero el duque de Arévalo, el principado de Ampúrias sobre un pueblo, llamado por medio de Rodrigo de Mendoza , a quien dió en re- Lebia. Allegóse á esto otra grande incomodidad, de que compensa deste trabajo la villa de Pinto, en tierra de fueron causa los mismos naturales, y que fué que los Toledo, se reconcilió y hizo sus homenajes á la reina soldados de Luis Mudarra, que sirvieron muy bien en doña Isabel en Madrigal. Con esto, en lugar del castigo el cerco de Perpiñan , se amotiparon , no con voluntad que tenia merecido, le fueron hechas grandes merce

de hacer daño, sino porque no les daban las pagas que des, en particular ultra de confirmarle lo que antes te- les debian de muchos meses. Apoderáronse de muchos nia , hicieron que don Juan de Zúñiga , hijo del Duque, lugares, y comenzaron por su parte á hacer guerra coquedase con el maestrazgo de Alcántara, sobre que traia mo si enemigos fueran; en lo cual se temia otro pelipleito con don Alonso de Monroy, clavero de aquella ór- gro, no se concertasen con los franceses y se aviniesen den. Luego despues hizo lo mismo doña Beatriz Pache- con ellos. No se pudo esta tempestad sosegar antes que co, condesa de Medellin , como mujer mas recatada los que se hallaban por la parte del Rey en la ciudad. que su hermano el marqués de Villena, bien que en esto de Lérida, con prendasy bastante caucion que les dieno tuvo mucha coastancia. A la misma sazon, á 4 del ron, los aseguraron que en breve les seria pagado tomes de mayo, se concerto casamiento entre don Fernan- do lo que les debian. Con esto se sosegaron aquellos do, nieto del rey de Nápoles, y doña Isabel, hija del rey soldados; pero no podian impedir las correrías de frandon Fernando de Castilla; señalaron por dote para la ceses por tener gastadas las fuerzas y el rey de Aragon doncella docientos mil escudos que prometió

hallarse muy lejos, es á saber, en Navarra, ca las reNápoles, y ciento y cincuenta mil que le prometió su pa- vueltas de aquellas parcialidades no aflojaban en-manedre en caso que tuviese hijo y heredero varon. La prin- ra alguna. Llevaban en estas reyertas lo mejor los biacipal causa de dar orejas a este concierto fué una gran monteses por estar apoderados de Pamplona, cabeza suma de dineros que ofrecieron al rey don Fernando, del reino, y tener cercada á Estella. Favorecia este bancosa de grande importancia para todo lo que restaba, do el rey don Fernando, de que mucho se sentia su papor la gran mengua que dél tenian y estar consumidosdre., y era menester proveer que no se abriese entrada los tesoros reales. Todo esto movió al rey de Portugal y por aquella parte á los franceses y se despertase y rela fama destas trazas y ayudas, que suele de ordinario volviese otra nueva tempestad. Persuadiase aquella aumentarse, para que, perdida la esperanza de la victo- gente que la princesa doña Leonor y su padre el rey de ria, se resolviese de desamparar á Castilla y dar la vuel- Aragon traian tratos para entregar el reino de Navarra ta á su reino. Remedió el daño pasado de comenzar la al rey don Fernando y excluir á Francisco Febo, hijo, guerra con otro que fué desamparar la empresa, si bien como se ha dicho, de Gaston, conde de Fox; y nieto de llevaba intento de buscar socorros de fuera y procurar la misma infanta doña Leonor. Para sosegar estas alteque gente de Francia vipiese á hacer guerra en España, raciones y por el peligro que corria Fuente-Rabía pasó pues sus fuerzas no eran bastantes , y los señores, sus el rey don Fernando á Vizcaya. Para acudir á lo de parciales, poco le podian ó querian ayudar. Antes que Fuente-Rabía pretendia juntar socorros y una armada, se resolviese en su partida, movió tratos de paz; ofre- de que dió cargo á don Ladron de Guevara, persona cia de poner todas estas diferencias en las manos del de mucha nobleza. Para asentar lo de Navarra envió á rey de Aragon y del arzobispo de Toledo. Venia este suplicar á su padre se allegase & la ciudad de Victoria, partido y acuerdo muy tarde á tiempo que la guerra la que deseaba verse con él. Habíase quedado la reina dotenian casi del todo acabada. Dejó en Toro al conde de ña Isabel en Tordesillas, villa puesta a la ribera de DueMarialva con guarnicion de soldados; y él, triste y aver- ro, y á propósito para impedir las correrías que hacian gonzado por tantas adversidades, se partió para Portu- los portugueses de Toro. Hallábase allí don Alonso de gal á 13 de junio. Hiciéronle compañía algunos caba- Aragon, su cuñado, con trecientos hombres de á caballeros de Castilla, resueltos de continuar en su devocion llo; pretendia le restituyesen el maestrazgo de Calay servicio, mas por no tener esperanza de alcanzar per- trava, que se le quitaron los años pasados. No tenia don del vencedor que por voluntad que tuviesen al Por- mucha esperanza de salir con esta pretension por no tugués ni esperanza de mejorar por aquel camino su querer los reyes desabrir á los dos hermanos Girones, partido.

á quien poco antes perdonaran. Cansado pues don Alonso con tardanza tan larga, aunque era entrado en edad, se casó con Leonor de Soto, dama de la Reina, de quien andaba enamorado. Para hacello alcanzó dispensacion

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