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del Papa del voto de castidad, con que como maestre Portugal á Francia, que en Lisboa , donde estaba , se de aquella órden estaba ligado. Para el sosiego de Cas- aprestaba de todo lo necesario para aquel viaje. Cuando tilla era esto muy á propósito por cesar con tanto todo estuvo á punto se embarcó. Pasó primero en Afriaquella su pretension tan fuera de sazon. Al rey de Ara- ca para dar calor á aquella conquista y afirmar aquellas gon, su padre, dió tal pesadumbre, que le quitó á Ri- plazas que allí tenia. Iban con él dos hermanos del dubagorza y á Villahermosa, y las dió en su lugar á don que de Berganza, el conde de Penamacor, su gran Juan, hijo bastardo del mismo don Alonso; estados privado, y el prior de Ocrato. Acompañóle otrosí Juan que pretendia ser suyos don Jaime de Aragon, como Pimentel, hermano del conde de Benavente; llevaba pertenecientes a su padre don Jaime y á su abuelo don dos mil y quinientos soldados para dejallos de guarniAlonso , duque de Gandia. No tenia esperanza que le cion en Tánger y en Arcilla. En Ceuta se tornó ú bucer harian justicia y razon; como se adelantase a valerse á la vela; llegó á Colibre por el mes de setiembre, de las armas sobre el caso , perdió la pretension con la puerto que se tenia por Francia; deude fué á Perpiñan vida, que en castigo del desacato le quitaron; tal fué el y á Narbona, que le recibieron con aparato real. Con pago que se dió a los servicios de sus antepasados. Los su venida se avivó la guerra de Ruisellon por entramciudadanos de Segovia se alborolaron á la misma sázon, bas las partes; los de Aragon recobraron la villa de San y con las armas acudieron a cercar el alcázar en que Lorenzo; los franceses hicieron muchos daños, quemas tenian la hija de los reyes, la princesa doña Isabel, y y robos en la comarca de Ampúrias. Lo que eru peor, aun corria fama que le habian tomado. El movedor los naturales andaban entre sí alborotados y divididos de este alboroto fuo Alonso Maldonado por el desabri- en bandos; así, no podian acudir á hacer resistencia á miento que tenia con don Andrés de Cabrera, que le los enemigos extraños. En el mismo tiempo el rey de quitó la tenencia de aquel alcázar. Ayudábanle para Aragon desde Victoria dió la vuelta á Tudela, pueblo esto don Juan Arias, obispo de aquella ciudad, y un de Navarra, ca tenia muy gran deseo de sosegar los alciudadano principal, llamado Luis de Mesa. Acudió con borotos de aquella nacion. Doña Juana, su hija, quedó presteza la reina doña Isabel, no mas por el cuidado en por gobernadora de Cataluña en ausencia de su padre. que le ponia su hija que por no perder aquella fuerza Por conocer las pocas fuerzas que tenia deseaba excutan importante. Con su venida todo se sosegó; algu- sar la guerra; enviáronse embajadores de una y de otra nos de los alborotadores huyeron , de otros se hizo jus- parte para pedir satisfaccion de los daños y restitucion ticia. Sucedió esto por el mes de agosto, en el cual mes de lo que tomaron. No tuvo efecto lo que pedian ; solo el rey de Aragon, como se hobiese hasta entonces dete- concertaron que las treguas que antes tenian puestas nido por un pié que tenia malo, al fin llegó á Victoria. pasasen adelante. El rey de Portugal, llegado que fué Ningun dia tuvo aquel viejo mas alegre en su vida; pa- a Francia, como queda dicho, enderezó por tierra su recíale no le quedaba que desear mas, pues llegara á camino á Turon, do el rey de Francia á la sazon residia. ver á su hijo rey de Castilla , de donde él fuera antes Recibieronle solemnemente y regaláronle con mucho echado con deshonra y afrenta y despojado de todos cuidado. Despues en dia señalado, hechas sus cortesus bienes. aSantos, dijo, bienaventurados, no permi- sías entre los dos reyes, el de Portugal, se dice, habló tais que dia tan alegre como este y tan sereno le escu- en esta sustancia : «Soy forzado á ser cargoso antes de rezca algun nublado ó algun desastre le enturbie; y hacer algun servicio, cosa que para mi es muy pesada. porque la prosperidad cuando encumbra suele volver Porque dado que en el tiempo de nuestra prosperidad atrás y mudarse, otorgadme, si yo he cometido algun diversas veces dimos muestras de ánimo agradecido, pecado y le quereis castigar , que en particular yo sien- sabemos y confesamos que nuestras obras fueron mela esta mudanza, y no padezcan ni los vasallos ni mis nores que la deuda, y no iguales a nuestra voluntad. bijos muy amados alguna calamidad.» Dichas estas pa- Esto se quedará aparte, que no está bien á los miseralabras con muchas lágrimas que le bañaban el rostro, bles y caidos hacer alarde de sus cosas. Yo no tengo juntamente abrazó á su hijo y le dió paz. Dióle en todo alguna enemiga con el rey de Sicilia en particular, ui el primer lugar, no consintió que le besase la mano, si perseguimos la nacion aragonesa , sino sus maldades, bien él acometió á hacello , como era razon ; antes le llevó á su mano derecha , y le acompañó hasta su posa- mi esposa y sobrina, el estado y riquezas de su padre, da. En todo esto se tuvo respeto a la dignidad, pre- afrenia é indignidad para vengarse con las arinas de to: eminencia y majestad de Castilla. Hallóse presente la das las naciones, esto me puso'en necesidad de dar infanta doña Leonor, gran parte deste agradable es- principio á esta guerra desgraciada. Así lo ha querido pectáculo y de la comun

alegría y fiesta. Consultaron en- Dios y los santos del cielo, que muchas veces acostumtre sí sobre las cosas del gobierno y que a todos toca- bran á trocar los principios tristes en un alegre remaban; y aun escriben que el rey de Aragon estuvo de- te. Todo está puesto en vuestras manos, vos solo poterminado de renunciar en su hijo la corona de Aragon. deis remediar y aplacar nuestro dolor justo y razonaHacen esto verisimil su larga edad, y el deseo que ble, y de camino satisfaceros de vuestros daños y dar tenia de descansar; dicen empero que desistió deste el fin que se desea á la guerra de Ruisellon y de Vizcapropósito por no estar las cosas de Castilla de todo ya, demás de librar por esta via de la garganta de aquel punto sosegadas. En especial que Colora, general que tirano muy codicioso el reino de Navarra. ¿Por ventuera de una armada francesa , despues que acometió las ra cuidais faltarán ó razones para apoderarse de aquel marinas de Vizcaya y las de Galicia, era pasado á Pora estado al que el reino y dote ajeno acometió y tomó tugal con intento de llevar en aquella flota al rey de con las armas sin otro mejor derecho, ó poder para

le sino sus latrocinios. El haber quitado & doña Juana

usurpar aquel reino tan pequeño y cercado de las tier- monteses pusieron á Pamplona como en tercería en ras de Castilla y de Aragon? Engáñase quien piensa que poder del rey don Fernando; los contrarios otrosi ená la ambicion se puede poner término alguno. Bien sa- tregaron otros castillos al rey de Aragon. Hallóse prebemos que Francia tiene abundancia de oro y de gente sente don Alonso Carrillo, hermano del conde de Buenmuy escogida; las fuerzas de toda España, aunque se día y sobrino del arzobispo de Toledo, que era obispo junten en uno, nunca le fueron iguales; además que de Pamplona. Hicieron un compromiso con término de nuestro partido no está del todo desamparado y caido, diez y seis meses para nombrar jueces árbitros y comdado que hemos tomado tan gran trabajo para implo- poner aquellos debates. Tuvo gran sentimiento destas rar vuestra ayuda. Las fuerzas de Portugal quedan en-práticas madama Madalena, mujer que fué de Gaston, el teras , en Castilla muchos aficionados, algunos al des- mas mozo, conde de Fox. Con el cuidado de madre cubierto, los mas de secreto, y que con la ocasion y sospechaba que algun engaño y trama se hurdia á procuando las cosas mejoraren se declararán. Solo desea

pósito de excluir á su hijo de la herencia de su padre. mos que con vuestra ayuda y en vuestro nombre se pro- Para sosegalla le enviaron por embajador á Berenguel siga la guerra que ya está comenzada. Ninguna vani

de Sos, dean de Barcelona, que le declarase las causas dad hay en nuestras palabras; fuera de que dar ayuda y capitulaciones de aquella concordia y le dijese debia á los reyes afligidos , acudir al remedio de los males tener buen ánimo, y esperar de los reyes, padre e hijo, públicos, anteponer el deber y lo que es bonesto y todo favor y proteccion. Advertíanle del mayor peligro justo á cualquiera interés, aunque ninguno hobiese, que le podria correr de Francia, por tanto no se dejase cuanto mas que le hay muy grande, já quién pertenece engañar ni juntase sus fuerzas con aquella nacion para todo esto sino á los grandes principes y soberanos ?» acometer á España. Que si bien el Francés era su herOyó el Francés estas razones con buen talante; respon- maņo, pero que con el rey de Aragon y con sus hijos dió en pocas palabras que tendria cuenta con lo que le tenia mas trabado deudo y alianza. Residia aquella serepresentaba, y que procuraria no pareciese acudió en ñora á la sazon en Pau, ciudad de Bearne. Respondió vano á pedir su ayuda. Las obras no correspondieron á esta embajada que agradecia mucho el amor que le á las palabras; antes en Paris, para donde se partieron, mostraban, que nunca ella dudara de aquella voluntad; y el rey de Portugal hizo de nuevo instancia, se excu- que el Rey, su hermano, nunca trató de hacer liga con só con dos guerras á que le era forzoso acudir. Era así, ella, ni ella haria por donde pareciese estar olvidada que el duque de Borgoña y el rey de Inglaterra con ma- del parentesco que tenia con ambas las partes ; y que yor ímpetu que antes volvian á tomar las armas. Demás por lo que á ella tocaba y estuviese en su mano, mas desto, decia que por ser aquel casamiento inválido á aína seria causa de la paz que de la guerra. Ocupábancausa del deudo que tenia con su esposa, no le parecia se los reyes en apaciguar el reino de Navarra, cuando se podia hacer la guerra lícitamente para llevalle ade- se ofreció causa de otra nueva alegría ; esto sué que lante; excusas con que quedó burlada la pretension del á 5 de octubre se firmaron en aquel mismo lugar las conrey de Portugal, dado que se fué á ver con el duque de diciones del casamiento que ya tenian concertado enBorgoña por ser su primo y su confederado. Pretendia tre don Fernando, rey de Nápoles, y doña Juana , hija ser medianero y procurar hiciese la paz con Francia. No del rey de Aragon. Celebráronse los desposorios en tuvo esto mejor suceso que lo demás. Desto y de las Cervera, pueblo de Cataluña, cuyo gobierno la desponuevas guerras que en Francia se emprendieron re- sada tenia ; así, en adelante la llamaron reina de Náposultó otra nueva comodidad para Castilla , que los fran- les. Quedó desembarazada aquella casa real para estas ceses que sitiaban á Fuente-Rabía , avisądos de lo que nuevas bodas con la partida de doña Beatriz, hija del pasaba , concertaron treguas con los de Vizcaya, pri- rey de Nápoles, que él envió en una armada á Malías, mero de poco tiempo y solamente por tierra, despues, rey de Hungría, con quien en ausencia la desposaran. á instancia del cardenal de España, mas largas y sin Fué esta señora de mucha bondad y honestidad , pero aquella limitacion.

mañera ; ni deste matrimonio tuvo hijos, ni del rey

Ladislao , con quien casó segunda vez; y él algunos CAPITULO XIII.

años adelante sucedió en lugar del dicho Malias , aunQue la ciudad de Toro se tomó á los portugueses.

que no se le igualó en el esfuerzo , ni en sus cosas fué

tan concertado. No estaba entre tanto ociosa la reina Los reyes padre e hijo, despues que partieron de Vic- doña Isabel , antes la ciudad de Toro fué entrada de toria, de nuevo se tornaron á juntar, á 2 de octubre, en noche por las gentes y soldados de Castilla debajo la Tudela para ver si podrian sosegar las alteraciones de conducta de don Alonso de Fonseca, obispo de Avila, Navarra. Era dificultosa esta empresa á causa que, mal y de don Fadrique, bijo que era de don Rodrigo Manpecado, cada una de las partes tenia sus aficionados rique, conde de Paredes. Un pastor, llamado Bartolomé, y valedores dentro y fuera del reino, hasta en los mis- les dió aviso, y mostró que podian escalar cierta parmos palacios de aquellos principes andaban aquellas pa- te del muro, que se llamaba las Barrancas de Duero, siones. Acudieron á la junta el conde de Lerin yel con- y por estar fortificada de un barranco tenia menos guardestable Pedro Peralta , cabezas que eran de aquellas da. Hizose así, y juntamente sitiaron el alcázar; con la parcialidades ; prometieron de ponerse á sí y á los su- nueva la Reina á toda priesa acudió desde Segovia, do yos en las manos de los reyes y que tendrian por bien se hallaba ocupada en apaciguar el alboroto pasado y lo que ellos determinasen. Sobre esta razon hicieron sosegar los ciudadanos. Con su venida dona María, mupleito homenaje; y para mayor seguridad, los bia- | jer de Juan de Ulloa, perdida la esperanza de poderse teDer, rindió aquella fuerza á 19 de octubre. El conde de ñon y con trato doble daba avisos á los contrarios, y en Marialva, su yerno , y capilan de aquella tierra por los lo mas recio de la batalla con los italianos que tenia desportugueses, desamparado otro castillo cerca de Toro, amparó á su señor. Una sola hija que quedó deste Prínpor nombre Villalfonso, con la poca gente que le guar. cipe, llamada María, casó adelante con Maximiliano, daba, á grandes jornadas se recogió á Portugal por ca- duque de Austria. ¡Cuán grandes guerras resultarán minos y senderos extraordinarios. Fué todo esto de deste casamiento para España! El rey Luis de Francia grande importancia. Quedaba Castronuño, desde don- por la muerte del Duque luego se apoderó del ducado de Pedro de Mendavia hacia grandes robos y correrías de Borgoña y restituyó á su corona á San Quintin y á en gran daño de aquella comarca ; hombre de un áni- Perona con otros pueblos que están á la ribera del rio mo ardiente y muy ejercitado en las armas. Por esta Soma, y el de Borgoña los tenia en empeño. Sobre todo causa luego que la ciudad de Toro se tomó , acudieron lo cual se movieron grandes diferencias y guerras, prilos del Rey y se pusieron sobre este castillo. Planta- mero con la casa de Borgoña, y despues con España, sin ron la artillería y los demás pertrechos para batir, que que se haya recobrado lo que entonces les tomaron. llevaron con trabajo de algunos dias. Tomaron este tra- Tuvo Maximiliano en madama María , su mujer, tres bajo de buena gana por la esperanza que tenian que hijos, que fueron don Filipe, doña Margarita y Frantomada aquella fuerza, toda aquella comarca quedaria cisco. Falleció la Duquesa al cuarto año despues que en paz. Por otra parte se movian tratos para reducir al casó; el achaque fué una mortal caida que dió de un de Villena y al arzobispo de Toledo. El Marqués se caballo por estar preñada. El duque Galeazo dejó un mostraba mas blando, y parecia se sujetaria al servicio hijo, por nombre Juan Galeazo, que casó con Isabel, del rey don Fernando, pero con algunas condiciones; nieta de don Fernando, rey de Nápoles, aunque él era sobre todo queria le restituyesen á Villena y mas de de poca edad y no bastante para el gobierno de aquel reinte villas que por aquella comarca le quitaran. El estado. Demás deste, dejó dos hijas, que se llamó la una Arzobispo se mostraba mas duro, puesto que el rey de Blanca María, con quien Maximiliano, ya emperador, Aragon no cesaba de arnonestar que procurasen ganar casó la segunda vez, pero no dejó deste casamiento persona tan principal con cualquier partido , aunque sucesion alguna; la otra hija del duque Galeazo se llafuese desaventajado. Que se acordasen de las mudan. mó Ana. zas de la fortuna, que a veces suele de lo mas alto volver atrás y aun despeñarse. Que se tuviese conside

CAPITULO XIV. racion a los grandes servicios que antes hizo, y por

De otros castillos que se recobraron en Castilla. ellos perdonasen las ofensas que de nuevo cometiera. Mirasen que con solo ganalle quedaria por el suelo el La reina doña Isabel con mucha prudencia apaciguo partido de Portugal. Aun no estaba este negocio sazo- un nuevo debate que fuera de sazon se levantó sobre el nado, dado que se iba madurando. Comenzaron por el maestrazgo de Santiago con esta ocasion. Don Rodrigo marqués de Villena; prometieron de le perdonar y res- Manrique, conde de Paredes y maestre que se llamaba tituille todo su estado á tal que rindiese los alcázares de Santiago, falleció en Uclés por el mes de noviembre; de Madrid y de Trujillo, que todavía se tenian por él; caballero que fué muy noble y muy principal, y que lo mismo ofrecieron al arzobispo de Toledo. Don Lope ganó los años pasados de los moros la villa de Huéscar de Acuña, su sobrino, entregó á los reyes la ciu- en el reino de Granada, con que se hizo muy nombradad de Huete , que con título de duque le dió el rey do. Su cuerpo sepultaron en aquel pueblo do falleció, don Enrique en aquellos tiempos estragados y revuel- en la capilla mayor con enterramiento y honras que le tos. Por el mismo tiempo dos grandes principes fue- hicieron muy principales. Su hijo don Jorge Manrique ron violentamente muertos , es á saber, los duques el en unas trovas muy elegantes, en que hay virtudes de Borgoña y el de Milan. Galeazo, duque de Milan, poéticas y ricos esmaltes de ingenio y sentencias graen la iglesia de San Esteban de aquella ciudad oia mi- ves, á manera de endecha lloró la muerte de su padre. sa por ser la festividad de aquel Santo. En aquel tiem- Don Alonso de Cárdenas, con ocasion de la muerte de po y lugar le dieron la muerte algunos que esta- su competidor, se determinó ir á Uclés con gente y solban conjurados contra él con intento de vengar sus dados, resuelto de usar de fuerza, si los trece, á cuyo particulares agravios y la mucha soltura de aquel Prín- cuidado incumbia la eleccion , no le diesen aquella digcipe en materia de deshonestidad. El duque de Borgo- | nidad. Otros muchos señores pretendian lo mismo, ña, llamado Cárlos el Atrevido, fué muerto en batalla en quién con buenos medios , quién con malos; cosa pelisazon que tenia puesto sitio sobre Nanci , ciudad de grosa y que podria parar en alguna revuelta. Por este Lorena, ya la segunda vez, si bien el tiempo no era á pro- recelo ó con codicia de haber para sí un estado tan pósito, y el invierno era muy áspero, y

des- grande, en la ciudad de Toro los reyes consultaron engustados. Por todo esto el rey de Portugal, que á la tre sí lo que en aquel caso debian hacer. Usar de fuerza sazon se fué á ver con él, como queda apuntado, le per- era cosa larga y ni muy segura ni muy justificada. suadia desistiese de aquella empresa. No prestó su di- Determinaron ayudarse de maña. El Rey se quedó en ligencia; así, á 5 de enero fué desbaratado y muerto Toro; la Reina se enderezó para Ocaña y Uclés con por Renato, duque de Lorena, y por los esguízaros, cu- tanta priesa, que, segun lo refiere Hernando de Pulgar, yo nombre desta gente desde entonces ha sido muy en solos tres dias desde Valladolid llegó á Uclés. En conocido y su esfuerzo señalado. Ayudóles mucho pa- aquella villa trató con los caballeros que para mayor Ta la victoria Nicolao Campobaso, que servia al Borgo- concordia se fuesen con ella á Ocaña, que por ser el

los suyos

pueblo mayor y mas fuerte, podrian con mas seguridad puso á los reyes en mucho cụidado , y fué que Alboharesolverse en lo que les pareciese mas acertado y cum- cen, rey de Granada, sin respeto de las treguas que se plidero. Que á ninguno pareceria novedad, pues mu- continuaban de algunos años atrás, rompió de repente chas veces semejantes juntas el tiempo pasado se hi- por el reino de Murcia con cuatro mil de á caballo y cieron allí en el palacio del Maestre. Vinieron en esto hasta treinta mil de á pié. Causó aquel acometimiento los caballeros; la Reina por medio de don Alonso de mucho espanto, en especial por estar los fieles seguros Fonseca, obispo de Avila, y de su secretario Hernando y descuidados. Tanto fué el miedo mayor, que á 6 de Alvarez de Toledo, les amonestó que para excusar albo- abril, dia de pascua de Resurreccion, tomó por fuerza rotos viniesen en que aquella orden y dignidad con con- en aquella comarca un pequeño lugar, llamado Ciesa, sentimiento del Pontifice por cierto tiempo se diese en que quemó y derribó pasados á cuchillo los moradores. administracion al rey don Fernando, su marido. Que

Demás desto, hizo grandes presas de ganado mayor y para sosegar las voluntades de los caballeros y apaci

menor,

con que los moros dieron la vuelta á su tierra guallo todo no era menester ni bastaria menos autori- sin recebir algun daño, dado que Pedro Fajardo, adedad y fuerzas que las suyas. Tuvieron los caballeros su lantado de Murcia, salió a la defensa. El interés y daño acuerdo sobre esto, y en fin se resolvieron de venir en no era de tanta consideracion cyanto el peligro y molo que la Reina pedia, muchos por ganar con esto su lestia que sin estar apaciguados los alborotos de dentro gracia, los mas á fin que sus contrarios no saliesen con se ofreciese ocasion de nueva guerra y necesidad de lo que pretendian; abuso grande, pero ordinario en vengar aquel agravio. Deseaban para todo abreviar con semejantes elecciones. Este fué el principio de enfla- lo de Castilla. Los dos castillos, que todavía se tenian quecer el poder y fuerzas de aquella caballería , y ejem- por los portugueses, el de Cantalapiedra y el de Casplo que en breve pasó á las órdenes de Calatrava y de tronuño, fueron de nuevo cercados y combatidos con Alcántara, dado que poco despues los reyes concedie- toda la fuerza posible sin cesar hasta que se rindieron, ron á don Alonso de Cárdenas que fuese maestre de primero Cantalapiedra, á 28 de mayo, porque CastroSantiago con cargo de cierta pension para la guerra de nuño

por el esfuerzo de su capitan Mendavia se tuvo los moros, no sin gran pesadumbre de los otros seño- mas tiempo; pero al fin hizo lo mismo. Era tan grande res, que se agraviaban fuese este caballero antepuesto el desgusto de los naturales por los daños que de aquel á los demás, sin tener mas méritos que los otros ni castillo recibieron, que acudieron, y porque no fuese mejor derecho ni ser de tanta nobleza, como ellos de- en algun tiempo acogida de ladrones por ser de sitio cian. El rey don Fernando, asentadas las cosas de Cas- muy fuerle, le abatieron por tierra. A los soldados tilla la Vieja y puestas treguas con los contrarios, se destos dos castillos se dió licencia, conforme a lo capifué á Ocaña en sazon que comenzaba el año de nuestra țulado, para que libremente y con su bagaje se fueseu á salvacion de 1477; en el cual tiempo torno de nuevo á Portugal. Demás desto, á Menda via le conlaron siete mil dar perdon y recebir en su gracia al conde de Ureña florines; capitan en lo demás esforzado, y que en pardon Juan Tellez Giron, que parecia reducirse al servi- ticular ganó y merece gran renombre por haber desencio del Rey con entera voluntad. Desde Ocaña fué junto dido aquel castillo tanto tiempo contra el poder y vocon la Reina á visitar á Toledo, donde por voto que los luntad de reyes tan poderosos. La Reina ponja no mereyes hicieran si vencian al de Portugal, mandaron por diligencia en sujetar á Trujillo, cuyo alcázar se edificar el muy sumptuoso monasterio de franciscos, tenia por el marqués de Villena. Avisaron á Pedro de que hoy se ve en aquella ciudad con nombre de San Baeza, que tenia allí por alcaide, rindiese aquella fuerJuan de los Reyes, en las casas de Alonso Alvarez de za. Respondió al principio que no lo haria, sino fuese Toledo , contador mayor que fué de los reyes pasados. á tal que al Marqués, su señor, restituyesen á Villena De Toledo pasaron á Madrid; alli se tuvo aviso que di- con las otras villas de aquel estado, segun que tenian versas compañías de portugueses trabajaban las tierras antes concertado; en que dió muestra de persona de de Badajoz y de Ciudad-Rodrigo con grande daño y mucha constancia y valor. La Reina no rehusaba poner molestia de los naturales. Para remedio y hacer resis- aquellos pueblos en tercería en poder de quien el Altencia á aquella gente,

hobo delante á don caide nombrase, para que pasados seis meses se entreGomez de Figueroa, conde de Feria, trató con la Rei- gasen al marqués de Villena; mas él por sospechar alna que repartidos los negocios entre los dos, ella acu- gun engaño se entretenia, y no venia en hacer la endiese, como lo liizo, á las fronteras de Portugal á dar trega. Finalmente, por contentar á la Reina el mismo calor en la defensa de aquella tierra. El rey don Fer- marqués de Villena entró en el alcázar, y apenas pudo nando se detuvo algunos dias en Madrid con esperanza acabar con él hiciese la entrega que pedja la Reina. que tenia de ganar al arzobispo de Toledo; al cual, aun- Grande fué el desgusto que desta resolucion y mandato que le ofrecieron poco antes y dieron perdon, su feroz recibió el Alcaide; no miraba su particular, șino por el ánimo no le dejaba reposar. No quiso verse con el Rey; deseo que tenia del pro y autoridad de sų señor. Llegó tan grande era su contumacia; así, el Rey, á 24 de mar- á tanto, que hecha la entrega, se despidió del Marqués zo, dia lúnes, se partió para Castilla la Vieja con deseo у de su servicio, enfadado de su mal término. Quejáde apaciguar los pavarros; que de nuevo se tornaban base que ni se movia por lo que á él le tocaba , ni tenia á alterar aquellas parcialidades, y los agramonteses cuidado de la vida y libertad de los suyos. Esto decia poco antes se apoderaron de Estella, y la princesa do- porque con la priesa no se acordó de capitular que al ña Leonor pretendia volvella á recobrar con sus fuer- dicho alcaide y á sus soldados no se les hiciese daño. zas y las de Castilla. Al mismo tiempo un nuevo miedo Deseaba el rey don Fernando por una parte ir al Andalacía, para donde la reina doña Isabel le llamaba; por portugueses, y con este intento á los ojos de los reyes otra visitará doña Juana, su hermana, antes que se em- tenia puesta guarnicion en Alcalá de Guadaira. Tratose barcase para Italia. Las cosas de Navarra le entretenian de ganalle y sosegalle; para hacello de noche tuvo á y no le daban lugar para alzar dellas la mano. Hizose á solas habla con el Rey. Tratóse que entregasė las fortala vela aquella señora por el mes de agosto en la playa lezás que tomara ; dijo que no lo podria hacer si no de Barcelona en una armada en que vivieron para lle- fuese que el duque de Medina entregase al tanto á Nevalla don Alonso, su antenado, y don Pedro de Gue- brija y á Utrera y otros castillos; que sin esto despovara , marqués del Vasto, y otras personas principales. jalle á él de sus fuerzas no serviria sino para que el Tocaron á Génova, en que fué muy festejada; última- poder y riquezas de su contrario se aumentasen. Paremente aportó á Nápoles. Allí celebraron las bodas con ció pedia razon, y así el uno y el otro entregaron sus toda suerte de juegos, convites, regocijos y galas á castillos al Rey, y á su ejemplo fácilmente vinieron en porfia, así bien los ciudadanos como los cortesanos. lo mismo los otros señores y grandes, especial á la En Sigüenza fundó un colegio de trece colegiales y un misma sazon con el rey de Granada, en quien aquellos monasterio de jerónimos, título de San Anton, Juan señores ponian gran parte de su confianza , se concerLopez de Medinaceli, arcediano de Almazan y canoni- taron de nuevo treguas por industria de don Diego de go de Toledo, criado que fué del cardenal Pedro Gon- Córdoba , conde de Cabra, persona señalada en lealzalez de Mendoza, prelado á la sazon de Sevilla y de tad, y que con aquel rey Bárbaro tenia mucha familiaSigüenza.

enviado que

ridad y trato. Desta manera se hallaban las cosas del CAPITULO XV.

Andalucía, no lejos de asentarse del todo. Las de Na

varra se empeoraban sin alguna esperanza de reparo, Cómo el Andalucía se apaciguo.

á causa de las parcialidades antiguas que nunca soseLas demás partes de Castilla apenas sosegaban; las gaban. La princesa doña Leonor hacia instancia por alteraciones del Andalucía todavía continuaban á causa remedio, y avisaba que ya casi eran pasados los diez y que los señores cada cual por su parte se apoderaba seis meses señalados en el compromiso que se hizo de ciudades y castillos, y conforme a las fuerzas que para concertar todas aquellas diferencias, al tiempo tenia , robaba la gente, y parece se burlaban de la ma- que los reyes se juntaron en Tudela. Juntamente projestad real. El duque de Medina Sidonia tenia á Sevilla, testaba que pues ni en su padre ni en su hermano hallaba el marqués de Cádiz á Jerez, don Alonso de Aguilar ayuda bastante, que acudiria al socorro de otra parte; estaba apoderado de Córdoba. El color que tomaban culpa de que quedarian cargados los que a hacello la era afirmarse contra los intentos de sus contrarios y necesitaban. Que si no prevenian y sé adelantaban, tohacer resistencia á los portugueses por caelles, aquel do aquel reino se hallaba á punto de perderse. Las reino cerca. Lo que á la verdad pretendian era acre- cuitas, cuando son extremas, hacen que los miserables centar sus estados con los despojos y daños de la pro- hablen con libertad. Sin embargo, las orejas parecia vincia; cosa que ordinariamente acaece cuando los estar sordas á sus peticiones tan justificadas, por hatemporales andan revueltos, que se disminuyen las llarse los reyes léjos y á causa de las grandes dificultariquezas públicas y crecen las particulares. Resultaba des que los tenian enredados. Al de Aragon, fuera de asimismo otro daño, que dentro de aquellas ciudades la guerra de Ruisellon, ponian en cuidado las cosas de andaba la gente dividida en parcialidades. En la ciudad Cerdeña y de Sicilia. Era virey de Sicilia don Ramon de Sevilla unos seguian al duque de Medina Sidonia, Folch, conde de Cardona, que fué en compañía de la otros al marqués de Cádiz; en Córdoba traian bandos reina doña Juana á Nápoles, y de allí pasó á su cargo al don Alonso de Aguilar y el conde de Cabra, muy gran- tiempo que por muerte de don Juan de Cabrera , que des y muy pesados. La reina doña Isabel, aunque mu- falleció de poca edad, su condado de Módica , herencia chos se lo desaconsejaban por no tener bastante gente de sus antepasados, recayó en su hermana doña Ana; para si fuese necesario usar de fuerza , acudió primero muchos pretendian aquel estado ; unos la excluian de á Sevilla ; allí se apoderó del castillo de Triana y de las aquella herencia, otros se querian casar con ella. El atarazadas que tenia el duque de Medina Sidonia con rey de Aragon, por ser de importancia que tomase mamayor ánimo y esfuerzo que de mujer se esperaba. El rido á propósito por sus muchas riquezas y estado, rey don Fernando, desamparadas las cosas de Navar- estuvo determinado de casalla con don Alonso de Arara y en alguna manera asentadas las de Castilla la Vie- gon, hijo bastardo de su hijo el rey don Fernando. No ja, nombró por gobernador de Galicia á Pedro de Vi- tuvo esto efecto, antes adelante don Fadrique, hijo y llandraodo, conde de Ribadeo; de lo demás de Castilla heredero del almirante de Castilla, se la ganó á todos, á su hermano don Alonso de Aragon y al Condestable. y por medio deste casamiento juntó con su casa y meHecho esto, se resolvió de ir en persona al Andalucía tió en ella aquel principal condado. En Cerdeña copara dar en todo el órden que convenia. De camino en menzó á alborotarse Leonardo de Alagon, marqués de

nuestra Señora de Guadalupe hizo sus votos y devo- Oristan; nunca del todo sosegara, y de nuevo alegaba

ciones; dió otrosí órden al duque de Alba y al conde agravios que el virey Nicolás Carroz de Arborea le hade Benavente fuesen en su compañía, ca se recelaba bia hecho sin respeto de las condiciones y del asiento dellos, y tenia aviso que entre sí y con otros grandes antes tomado. Ni la flaca y larga edad del rey de Aratrataban de poner sus alianzas. Llegó á Sevilla á 13 de gon, ni tan grandes cuidados eran parte para quebranseptiembre. Allí halló que se sentia mal del marqués de talle, antes como desde una atalaya proveia á todas Cádiz, y se decia que se inclinaba á dar favor á los partes. Fué puesta acusacion al marqués de Oristan,

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