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Arborea en su nombre y de su hijo Mariano, que tenia en Castilla á Medina del Campo y Olmedo. Al Duque de su marido Brancaleon Doria, en esta forma: que el quedaron de contar á ciertos plazos seiscientos mil flojuzgado de Arborea les quedase para siempre por juro rines por una vez, y por toda la vida suya y de la dude heredad; para los demás pueblos á que pretendian quesa doña Costanza cuarenta mil florines cada un año. derecho se nombrasen jueces á contento de las partes, Esta es la suma de las capitulaciones y del asiento que con seguridad que estarian por lo sentenciado; los pue tomaron. Sintiólo el rey de Portugal á par de muerte, blos y fortalezas de que durante la guerra se apodera ca no se tenia por seguro si no quitaba la corona á su ron por fuerza y en que tenian guarniciones los res competidor ; bufaba de coraje y de pesar. Por el contituyesen al patrimonio real y á su señorío. Firmaron | trario, el de Alencastre se tenia por agraviado dél, y se las partes estas capitulaciones, con que por entonces se quejaba que antes de venir la dispensacion hobiese condejaron las armas y se puso fin á una guerra tan sumado el matrimnonio con su hija. Por esto, y para pesada.

con mas libertad concluir y proceder á la ejecucion de CAPITULO XII.

lo concertado, de la ciudad de Portu se partió por mar

para Bayona la de Francia, mal enojado con su yerno. De la paz que se hizo con los ingleses.

A la hora los pueblos de Galicia que se tenian por los Las pláticas de la paz entre Castilla y Inglaterra iban ingleses con aquella partida tan arrebatada volvieron adelante, y sin embargo se continuaba la guerra con la al señorío de su Rey. Los caballeros otrosí que se arrimisma porfía que antes. Seiscientos ingleses á caballo | maron á ellos, alcanzado perdon de su falta, se reduy otros tantos flecheros, que los demás de peste y de jeron prestos de obedecer en lo que les fuese mandado. mal pasar eran muertos, se pusieron sobre Benavente. Sosegaron con esto los ánimos del reino; los miedos de Los portugueses eran dos mil de á caballo y seis mil de unos, las esperanzas de otros se allanaron, trazas á pié. El gobernador que dentro estaba, por nombre mal encaminadas sin cuento, finalmente, una avenida Alvaro Osorio, defendió muy bien aquella villa, y aun de grandes males. Hallábase el rey de Castilla para acuen cierta escaramuza que trabó mató gente de los contra- dir á las ocurrencias de la guerra lo mas ordinario en rios. El rey de Castilla, avisado por la pérdida pasada, Salamanca y Toro. Despacho de nuevo embajadores á no se queria arriscar, antes por todas las vias posibles ex Bayona para concluir últimamente, firmat y jurar las cusaba de venir á batalla. El cerco con esto se continua- escrituras del concierto. La mayor dificultad era la del ba, en que algunos pueblos de aquella comarca vinie dinero para hacer pagado al de Alencastre y cumplir con ron á poder de los enemigos. El provecho no era tanto él. La suma era grande, y el reino se hallaba muy gascuanto el daño que hacia la peste en los extraños y la tado con los gastos de guerra tan larga y desgraciada, hambre que padecian á causa que los naturales, parte y con las derramas que forzosamente se hicieron. Para alzaron, parte quemaron las vituallas, vista la tem acudir á esto se juntaron Cortes en Briviesca por prinpestad que se armaba. Por esto, pasados dos meses en cipio del año de 1388. Mostróse el Rey muy humano pael cerco sin hacer efecto de mucha consideracion, ra granjear á sus vasallos y para que le acudiesen en juntos portugueses é ingleses, por la parte de Ciudad aquel aprieto. Otorgó con ellos en todo lo que le suplica. Rodrigo, se retiraron á Portugal. Los soldados afloja | ron, en particular que la audiencia ó chancillería se ban enfadados con la tardanza y cansados con los ma- | mudase, los seis meses del verano residiese en Castilla, les ; olian otrosí que entre los príncipes se trataba de 1. los otros seis meses en el reino de Toledo, que no sé yo hacer paces, que les era ocasion muy grande para des si finalmente se pudo ejecutar. Acordaron para llegar el cuidar. Los mas deseaban dar vuelta á su tierra, como dinero de repartir la cantidad por haciendas, imposies cosa natural, en especial cuando el fruto no respon- cion grave, de que no eximian á los hidalgos ni aun á los de á las esperanzas. Apretábase el tratado de la paz, eclesiásticos; no parecia contra razon que al peligro coque estas ocasiones todas la facilitaban mas. Así el rey mun todos sin excepcion ayudasen. Los señores y gente de Castilla, por tener el negocio por acabado, despidió mas granada llevaban esto muy mal, ca temian deste los socorros que le venian de Francia, y todavía, si bien principio no les atropellasen sus franquezas y libertallegaron tarde y fueron de poco provecho, les hizo en- des; que aprietos y necesidades nunca faltan, y la preteramente sus pagas, parle en dinero de contado, que sente siempre parece la mayor. Alfin se dejó este camise recogió del reino con mucho trabajo, parte en cé no, que era de tanta ofension y se siguieron otras trazas dulas de cambio. Despachó otrosí sus embajadores al mas suaves y blandas. Despedidas las Cortes, se vieron Inglés con poderes bastantes para concluir. Hallábase los reyes de Castilla y Navarra primero en Calaliorra, y el Duque en Troncoso, villa de Portugal. Allí recibió despues en Navarrete; trataron de sus haciendas y recortesmente los embajadores, y les dió apacible res novaron su amistad. Acompañó á su marido la reina puesta. A la verdad á todos venia bien el concierto; | doña Leonor, y con su beneplácito se quedó en Castilla á los soldados dar fin á aquella guerra desgraciada para para probar si con los aires naturales, remedio muy efivolverse á sus casas, al Duque porque por medio de caz, podia mejorar de una dolencia larga y que muaquel casamiento que se trataba hacia a su hija reina | cho la aquejaba. A la verdad ella estaba descontenta, y de Castilla, que era el paradero del debate y todo lo que buscaba color para apartar aquel matrimonio, segun podia desear. Asentaron pues lo primero que aquel que se vió adelante. Partido el Rey de Navarra, y lirmatrimonio se efectuase; señalaron a la novia por dote | mados los conciertos, el rey de Castilla señaló la ciuá Soria, Atienza, Almazan y Molina. A la Duquesa, sudad de Palencia, por ser de campaña abundante y porque madre, dieron en el reino de Toledo á Guadalajara , y en Burgos y toda aquella comarca todavía picaba la

peste, para tener Cortes y celebrar los desposorios de | Rey, comunicó sobre este punto con los embajadores. su bijo. Trajeron á la doucella caballeros y señores que La respuesta fué que no traian de su Rey comision de envió el Rey hasta la raya del reino para acompañalla. | asentar cosa alguna de nuevo, que le dariau cuenta paCelebráronse los desposorios con real magnificencia. ra que hiciese lo que bien le estuviese. Con tanto se Las edades eran desiguales; don Enrique de diez años, volvieron á Victoria, sin querer aun venir en que los su esposa doña Catalina de diez y nueve, cosa de ordi ingleses pudiesen como las demás naciones visitar la nario sujeta á inconvenientes y daños. Los hijos here iglesia del apóstol Santiago. Esto pareciera grande exderos de los reyes de Inglaterra se llaman principes de trañeza, si no temieran por lo que antes pasara no alGales. A imitacion desto quiso el Rey que sus hijos sella terasen la tierra con su venida ellos y sus aficionados, masen principes de las Astúrias, demás que les adjudicó que siempre quedan de revueltas semejantes, por la el señorío de Baeza y de Andújar, costumbre que se memoria del rey don Pedro, y por el tiempo que los incontinuó adelante que los hijos herederos de Castilla gleses poseyeron aquella comarca. Por este tiempo á se intitulen príncipes de las Astúrias, y así los llamará los 13 de marzo en Zaragoza al abrir las zanjas de cierta la historia. En las Cortes lo principal que se trató fué parle que pretendian levantar en el templo de Santa Ende juntar el dinero para las pagas del duque de Alencas gracia , muy famoso y de mucha devocion en aquella tre. Dióse traza que se repartiese un empréstido entre ciudad, acaso hallaron debajo de tierra dos lucillos muy las familias que antes eran pecheras, sin tocar á los lii antiguos con sus letras, el uno de santa Engracia, el dalgos, doncellas, viudas y personas eclesiásticas. En otro de san Lupercio. Alegróse mucho la ciudad con recompensa otorgó el Rey muchas cosas, en particular | tan precioso tesoro y haber descubierto los santos cuerque a los que sirvieron en la guerra de Portugal, como pos de sus patrones, prenda muy segura del amparo que queda dicho arriba , los mantuviesen en sus hidalguías. por su intercesion esperaban del cielo alcanzar. HiciéAdministrábanse los cambios en nombre del Rey; supli | ronse fiestas y procesiones con toda solemnidad para cóle el reino que para recoger el dinero que pedia lo honrar los santos, y en ellos y por ellos á Dios, autor y encomendase á las ciudades. Hecho el asiento y las fuente de toda santidad. paces, la duquesa doña Costanza , hija del rey don Pedro, dejado el apellido de reina , con licencia del Rey y

CAPITULO XIII. para verse con él, por el mes de agosto pasó por Vizca

La muerte del rey don Juan. ya y vino á Medina del Campo. Alli fué muy bien recebida y festejada, como la razon lo pedia. Para mas hon Las vistas del rey de Castilla y duque de Alencastre ralla demás de lo concertado le dió el Rey por su vida la se dejaron; juntamente en Francia se asentaron treciudad de Huete, dádiva grande y real, mas pequeña guas entre franceses é ingleses por término de tres recompensa del reino, que á su parecer le quitaban. años. Pretendian estas naciones, cansadas de las guerPresentáronse asimismo, aunque en ausencia, magnili ras que tenian entre sí, con mejor acuerdo despues camente el Rey y el Duque; en particular el Duque envió de tan largos tiempos de consuno volver sus fuerzas á al Rey una corona de oro de obra muy prima con palabras la guerra sagrada contra los infieles. Juntáronse pues muy corteses; que pues le cedia el reino se sirviese tam- y desde Génova pasaron en Berbería; surgieron á la bien de aquella corona que para su cabeza labrara. Par- ribera de Afrodisio, ciudad que vulgarmente se llamó tiéronse despues desto, la Duquesa para Guadalajara, Africa, pusiéronla cerco y batiéronla; el fruto y sucecuya posesion tomó por principio del año de 1389; el Rey so no fué conforme al aparato que hicieron ni á las se quedó en Madrid. Alli vinieron nuevos embajadores esperanzas que llevaban. España no aca' aba de sosede parte del duque de Alencastre para rogalle se viesen gar; en la confederacion que se hizo con los ingleses á la raya de Guiena y de Vizcaya. No era razon tan al se puso una cláusula, como es ordinario, que en aqueprincipio de la amistad negalle lo que pedia. Vino en ello, Hlas paces y concierto entrasen los aliados de cualquiey con este intento partió para allá. En el camino adoleció ra de las partes. Juntáronse Cortes de Castilla en Seen Burgos, con que se pasó el tiempo de las vistas y á él govia. Acordaron, entre otras cosas, se despachåsen la voluntad de tenellas. Todavía llegó hasta Victoria, embajadores á Portugal para saber de aquel Rey lo que de donde despidió á la duquesa doña Costanza para en esto pensaba hacer. La prosperidad, si es grande, que se volviese á su marido. En su compañía para saca de seso aun á los muy sabios , y los hace olvidar mas hopralla envió á Pero Lopez de Ayala y al obispo de de la instabilidad que las cosas tienen. Estaba resuelto Osma y á su confesor fray Hernando de Illescas, de la de continuar la guerra y romper de nuevo por las fronórden de San Francisco, con órden de excusalle con el teras de Galicia. Solo por la mucha diligencia de fray Duque de la habla por su poca salud y por los montes Hernando de llescas, uno de los embajadores, persoque caian en el camino cubiertos de nieve y ásperos. na en aquella era grave y de traza, se pudo alcanzar La puridad era que el Rey temia verse con el Duque, por que se asentasen treguas por espacio de seis meses. Fatener entendido le pretendia apartar de la amistad de lleció á esta sazon en Roma á los 15 de octubre el papa Francia; temia descompadrar con el Duque si no con Urbano VI. En su lugar dentro de pocos dias los carcedia con él; por otra parte, se le hacia muy cuesta arri- denales de aquella obediencia eligieron al cardemakeba romper con Francia , de quien él y su padre tenian | dro Tomacello, natural de Nápoles; llamóse Bonifa todo su ser. Los beneficios eran tales y tan frescos, que i cio IX. El Portugués , luego que espiró el tiempo de no se dejaban olvidar. No le engañaba su pensamiento, las treguas, con sus gentes se puso sobre Tuy ciuiladi antes el Duque, perdida la esperanza de verse con el de Galicia, puesta sobre el mar á los confines de Por

tugal. Apretaba el cerco y talaba y robaba la comarca, viar los gastos bajaron el sueldo, que recompensaron sin perdonar á cosa alguna. Elrey de Castilla, hostiga- cou privilegios y libertades que les dieron. Quitaron la do por las pérdidas pasadas, no queria venir á las ma- . | licencia á los naturales de ganar sueldo de ningun prínnos ni aventurarse en el trance de una batalla concipe extraño; ley saludable, y que los reyes adelante gente que las victorias pasadas la hacian orgullosa y con todo rigor ejecutaron. Acostumbraban los papas brava. Acordó empero enviar con golpe de genle á don á proveer en los beneficios y prebendas de España á Pedro Tenorio, arzobispo de Toledo, y á Martin Ya- hombres extranjeros, de que resultaban dos inconveñez, maestre de Alcántara , ambos porlugueses, para nientes notables, que se faltaba al servicio de las iglemeter socorro á los cercados. Llegaron tarde en sazon sias y al culto divino por la ausencia de los prebendaque hallaron la ciudad perdida y en poder del enemigo. dos, y que los naturales menospreciasen el estudio de Todavía su ida no fué en vano, 'ca movieron tratos de las letras, cuyos premios no esperaban; queja muy orconcierto, y finalmente por sú medio se asentaron tre- | dinaria por estos tiempos, y que diversas veces se proguas de seis años con restitucion de la ciudad de Tuy puso en las Cortes y se trató del remedio. Acordaron se y de otros pueblos que durante la guerra de la una y suplicase al papa Clemente proveyese en una cosa tan de la otra parte se tomaron. El año que se contó de puesta en razon y que todo el reino deseaba. Los nuestra salvacion de 1390 fue muy notable para Casli. señores asimismo de Castilla, infanzones, hijosdalgo, lla por las Cortes que en él se juntaron de aquel reino con las revueltas de los tiempos estaban apoderados de en la ciudad de Guadalajara , las muchas cosas y muy las iglesias con voz de patronazgo. Quilaban y ponian importantes que en ellas se ventilaron y removieron. en los beneficios á su volun tad clérigos mercenarios, Lo primero el Rey acometió á renunciar el reino en el á quien señalaban una pequeña cota de la renta de los Príncipe, su hijo; decia que, hecho esto, los portugue- diezmos y ellos se llevaban lo demás. Los obispos de ses vendrian fácilmente en recebir por sus reyes á él y | Burgos y Calahorra, por tocalles mas este dano, iná la reina doña Beatriz, su mujer. Sueñan los hombres tentaron de remedialle con la autoridad de las Cortes lo que desean; reservaba para sí las tercias de las igle y el brazo real. El Rey venia bien en ello; pero, vista sias que le concediera el papa Clemente, á imitacion la resistencia que los interesados hacian, no se atrevió de su competidor Urbano que hizo lo mismo con el In | á romper ni desabrir de nuevo á los señores, que poco glés. Cada cual con semejantes gracias pugnaba de antes llevaron muy mal otro decreto que hizo, en quo granjear las voluntades de los principes de su obediencia. I a todos los vasallos de señorío dió libertad para hacer Reservábase otrosí á Sevilla , Córdoba, Jaen, Murcia y recurso por via de apelacion á los tribunales y á los Vizcaya. No vinieron en esto los grandes ni las Cortes: jueces reales ; además que se valian de la inmemorial Decian que se introducia un ejemplo muy perjudicial, en esta parte, de los servicios de sus antepasados, de que era dejar el gobierno el que tenia edad y pruden- las bulas ganadas de los pontifices antes del Concilio cia bastante, y cargar el peso á un niño , incapaz de lateranense, en que se estableció que ningun seglar cuidados; que de los portugueses no se debia esperar pudiese gozar de los diezmos eclesiásticos ni desfrutar harian virtud de grado si su daño no los forzaba; quo | las iglesias, aunque fuese con licencia del sumo Ponlos tiempos se mudan, y si una vez ganaron, otra per- tifice, decreto notable. Las mercedes del rey don Enderian, pues la guerra lo llevaba así. En segundo lu rique fueron muchas y grandes en demasía. Advertido gar se trató de los que faltaron á su Rey y se arrimaron del daño, las cercenó en su testamento en cierta forma, durante la guerra al partido de Portugal; acordaron segua que de suso queda declarado. Los señores prose diese perdon general; confiaban que los revoltosos pusieron en estas Cortes que aquella cláusula se revocon sus buenos servicios recompensarian la pasada des- case, por razones que para ello alegaban. El Rey á esta lealtad, además que la culpa tocaba á muchos. Solo demanda respondió que holgaba, y queria que las merquedó excepluado desta gracia el conde de Gijon y en cedes de su padre saliesen ciertas ; buenas palabras; las prisiones que antes le tenian. Su culpa era muy ca-l otro tenia en el corazon y las obras lo mostraron. A un lificada y de muchas recaidas; el Rey mal enojado y mismo tiempo llegaron a aquella ciudad embajadores aun si el ejemplo del rey don Pedro no le enfrenara, que de los reyes de Navarra y de Granada. Ramiro de Arese perdió por semejantes rigores, se entiende acabara llano y Martin de Aivar pidieron en nombre del Navarcon él, que perro muerto no ladra. Demás desto, se ro que, pues la reina doña Leonor, su señora, se quedó acordó que el reino sirviese al Rey con una suma bas- en Castilla para convalecer con los aires naturales, ya tante para el sustento y paga de la gente ordinaria del que tenia salud, á Dios gracias, volviese á hacer vida guerra, porque, acabadas las guerras, se derramaban con su marido, que no era razon en aquella edad en que por los pueblos, comian á discrecion, robaban y resca-podian tener sucesion estar apartados, en especial que taban a los pobres labradores; estado miserable. Para era necesario coronarse, ceremonia y solemnidad que que esto se ejecutase mejor reformaron el número de por la ausencia de la Reina se dilatara hasta entouces. los soldados, en guisa que restasen cuatro mil hombres Al Rey pareció justa esta demanda. Habló con su herde armas, mil y quinientos jinetes, mil archeros con mapa en esta razon; que el Rey, su marido, pedia justi. la gente necesaria para su servicio. Que esta gente es cia , por ende que sin dilacion aprestase la partida. Extuviese presta para la defensa del reino y se sustenta cusóse la Reina con el odio que decia le tenia aquella sen de su sueldo, sin vagar ni salir de sus guarniciones gente; que no podia asegurar la vida entre los que inni de las ciudades que les señalasen. Desta manera se l' tentaron el tiempo pasado matalla con yerbas por mepuso remedio á la soltura de los soldados, y para ali- dio de un médico judío, Al Rey pareció cosa fuerte y recia forzar la voluntad de su hermana; vino empero á Segovia está puesta en los montes con que parten térinstancia de los embajadores on que, pues no tenian 'mino Castilla la Vieja y la Nueva. Su mucha vecindad hijo varon, la infanta doña Juana, que era la mayor de por la mayor parte se sustenta del trato de la lana y las hijas y su madre la dejara en Roa, la restituyese á artificio de ropa muy fina que en ella se labra. El insu padre. Con esto el de Navarra, despedido de reco vierno es riguroso como de montaña, el estio templabrar su mujer por entonces, acordó coronarse en la do por causa de las muclias nieves con que los montes iglesia mayor de Pamplona. La ceremonia se hizo á que la rodean están cubiertos todo el año. Acordó el los 13 de febrero con toda representacion de majestad. Rey por esta razon de Guadalajara irse á aquella ciudad Ungiéronle á fuer de Navarra; levantáronle en hombros honra á emprender grandes hazañas y señalarse en va- | gastos en los vestidos; que no era razon al albedrío de lor, á imitacion del rey don Alonso, su abuelo, inventó una mujer se trastornase todo el reino, y que pudiese en lo postrero de sus dias en Segovia, y publicó dia de ella sola mas que las leyes y la nobleza, no sin nota de Santiago cierta compañía y hermandad que trajese por los mismos Rey y Reina, que tal desórden sufrian en su divisa de un collar de oro una paloma colgada á mane- misma casa. Esto decian por una dama, por nombre ra de pinjante. Ordenó sus leyes, con que los que en Carroza de Vilaragur, que con su privanza estaba muy trasen en esta caballería se gobernasen, todas endere apoderada de la Reina, y ella del Rey, mengua de que zadas á despertar el valor de sus vasallos. La muerte resultaba gran parte de los desórdenes y de las quejas tan temprana le atajó para que esta su traza y otras no y odio. Anduvieron demandas y respuestas hasta apunpasasen adelante.

para pasar en ella los calores, y de camino queria ver en un pavés, y todos los circunstantes en alta voz le el monasterio del Paular, que á su costa en Rascafría, saludaron por rey. Hizo la ceremonia Pedro Martinez no lejos de aquella ciudad, se levantaba; el mas rico, de Salva, obispo de aquella ciudad. Halláronse presen- vistoso y devoto que los cartujos tienen en España. Contes el cardenal don Pedro de Luna, legado por el papa signó asimismo á los monjes benitos en Valladolid el Clemente, y otros caballeros principales. De parte del alcázar viejo para que le desvolviesen y mudasen en un rey Muro vino á Castilla por embajador el gobernador monasterio de su órden, en que en nuestro tiempo de Málaga. Pretendia que antes que espirase el tiempo reside el general de los benilos y en él juntan sus cade las treguas puestas entre Castilla y Granada se pro- pítulos generales. Demás desto, los años pasados el derogasen. Negoció bien, porque presentó largamente volísimo templo de Guadalupe, en que el rey don Aloncaballos, jaeces, paños de mucho precio y otros ado so, su abuelo, puso sacerdotes seglares, entregó á la bos semejantes. Lo que hobo particular en estas tre- órden de San Jerónimo, acuerdo muy acertado. Estas guas fué que las firmaron los reyes y sus liijos herede tres insignes memorias hay en España de la piedad desros de los estados. Don Pedro Tenorio, arzobispo de te Rey, demás de algunas leyes que estableció muy reToledo, á sus expensas edificaba sobre el rio Tajo una ligiosas, en particular con acuerdo de las Cortes de hermosa puente, que hasta boy dia se llama la puente Briviesca, tres años antes deste mandó que no sacasen del Arzobispo. Junto a la obra estaban unas pocas ca- las cruces en los recibimientos de los reyes, ni figurasas, por mejor decir chozas, á manera de alquería. | sen la cruz en tapicesó otras partes que se pisasen. PaAgradóse el Rey de la obra, que era muy importante y sado el estío, envió al Principe y Princesa á Talavera, de la disposicion apacible de la tierra cuando pasó á para que en aquel pueblo tuviesen el invierno por la Sevilla para hacer guerra á Portugal. Con esta ocasion templanza del aire y la campaña asaz apacible. El se hizo el Arzobispo instancia que diese franqueza á to encaminó á Alcalá con intento de pasar al Andalucía dos los que viniesen allí á poblar. Otorgó el Rey con para reprimir los insultos y males que por la revuelta de sa demanda, y quiso que el pueblo se llamase Villafran los tiempos mas allí que en otras partes se desmandaca y que gozase de la misina franqueza Alcolea, en ban. Las leyes tenian poca fuerza, y menos los jueces cuyo territorio se edificaba la puente. Expidióse el pri para las ejecutar; el favor, el dinero y la fuerza prevavilegio, que está en los archivos de la iglesia de Tole- | lecian contra la razon y verdad. Llegaron á Alcalá cindo, en Guadalajara á los 14 de marzo. A su hijo menor cuenta soldados jinetes que llamaban farfanes, crisel infante don Fernando, demás del estado de Lara tianos de profesion, pero que tiraban sueldo del rey de que va tenia, adjudicó de nuevo la villa de Peñafiel con

Marruecos, y así venian muy ejercitados en la manera utulo de duque. Pusiéronle en señal del nuevo estado de la milicia africana, como es ordinario que á los solen la cabeza una corona rasa sin flores, á diferencia dados se pegan las costumbres de los lugares en que de la real, si bien en esta era, no solo los duques, pero mucho tiempo residen, Señálanse los de Africa en la los marqueses y condes graban en sus escudos y ponen destreza de volver y revolver los caballos con toda genpor timbre ó cimera coronas que se rematan en sus tileza, en saltar en ellos, en correllos, en apearse y juflores como la de los reyes. El escudo de armas que gar de las lanzas. Quiso el Rey un domingo, despues de le señalaron fué mezclado de las de Castilla y de Ara misa, que fué á los 9 de octubre, ver lo que hacian gos, á propósito que se diferenciasen de las del Prin aquellos soldados. Salió al campo por la puerta de Búrcipe y porque traia su decendencia de aquellas dos gos, que está junto á palacio, acompañado de sus grancasas. Las Cortes de Guadalajara , que fueron lan cé des y cortesanos. Iba en un caballo may hermoso y lebres por las muchas cosas que en ellas se trataron, lozano. Antojósele de correr una carrera. Arrimóle las se despidieron entrado bien el verano. Por el mes de espuelas, corrió por un barbecho y labrada, tropezó junio se acabaron de asentar las treguas con Portugal el caballo en los sulcos por su desigualdad, y cayó con por término de seis años. Crecian los portugueses cada tanta furia, que quebrantó al Rey, que no era muy recio dia en suerzas y reputacion, no sin gran recelo de los ni muy sano, de guisa que á la hora rindió el alma; de Castilla. Manteníanse en la obediencia de los papas caso lastimoso y desastre no pensado. No hay bienande Roma en que muy recio tenian. Así, Bonifacio IX, danza que dure, ni alegría que presto no se mude en que, como se dijo, al fin del año pasado fué puesto en contrario. ¿Qué le prestó su poder, sus haberes? ¿Sus lugar de Urbano, erigió la ciudad de Lisboa en metro cortesanos qué le prestaron para que en la flor de su politana arzobispal. Señalóle por sufragáneo solo al edad, que no pasaba de treinta y tres años, no le arobispo de Coimbra; mas en nuestros tiempos el papa rebatase la muerte desgraciada y fuera de sazon? ReiPaulo III le añadió el obispado de Portalegre, que él nó once años, tres meses y veinte dias. A propósito de mismo erigió de nuevo en aquel reino. La ciudad de despertar á los nobles y cortesanos con el cebo de la

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tar que se valdrian de las armas y fuerza, si por bien

no se acudia al remedio de aquellos daños. Pudiérase CAPITULO XIV.

destos principios encender alguna guerra y revuelta, De las cosas de Aragon.

si no lo atajara la apacible condicion del Rey. Otorgó

con lo que aquellos señores le suplicaban. Cercenó las Esto pasaba en Castilla. En Aragon el nuevo rey don demasías y soltura de la casa real. Ordenó premáticas, Juan, primero de aquel nombre, procedia asaz dife en que se puso tasa y límite á los gastos de la gente, en rentemente de su padre. El padre era de ingenio des particular despidió de palacio aquella privada de la pierto, belicoso, amigo de aumentar su estado; en ha Reina, con órden que no se entremetiese en el gobierno cer guerra y asentar paz tenia mas atencion al útil del reino ni de la casa real. Con esto calmaron los desque á la reputacion y fama; el rey don Juan era de un gustos que amenazabao mayores daños, en sazon que natural afable y manso, si ya no le trocaba algun nota de Francia se mostraban nuevos ternores y asonadas ble desacato, mas inclinado al sosiego que á las armas. | de guerra. Bernardo de Armeñac con golpe de bretones Ejercitábase en la celrería y montería, y era aficio- | rompió por los confines de Cataluña. Mayor fué el ruido nado a la música y á la poesía, todo con atencion al que el daño. Siguióle por ende poco despues su herrepresentar grandeza y majestad; tan excesivo el gasto, mano el conde de Armeñac con mas gente. Tomich, que las rentas reales no bastaban para acudir á estos historiador catalan , atestigua que llegaron á diez y deportes y solaces; dejo otros deleites poco disfraza

ocho mil caballos, mentira que muestra fué el número dos y cubiertos. La Reina otro que tal, como cortada á grande. La causa de hacer guerra era la codicia de rola traza de su marido, aunque dentro de los límites de bar. Pusieron fuego en algunos lugares y granjas, himujer honesta, usaba de entretenimientos semejantes. , cieron presas de gente y de ganados; en lo de Ampúrias Así en la casa real todo era saraos, juegos y fiestas y | y de Girona cargó lo mas recio de la tempestad. Acuregocijos. Las damas se ocupaban mas en cantar y ta dió gente de todo el reino, tuvieron diversos encuenñer y danzar que á su edad y á mujeres convenia. Nin- | tros; en uno desbarató Bernardo de Cabrera ocho bandegun instrumento ni ocasion faltaba en aquel palacio de ras de franceses junto á Navarra. En otro Ramon Bages, una vida regalada y muelle. Dábanse muy aventajados caudillo señalado, cerca de otro pueblo llamado Cavapremios á los poetas que, conforme a las costumbres ñas, deshizo otro buen golpe de enemigos con prision que corrian, componian y trovaban en lenguaje lemo- de Maslin, su capitan. Con estas victorias se alentasin y se señalaban en la agudeza y primor de sus tro ron los aragoneses y desmayaron los bretones; asi lo vas. Lo cual era en tanto grado, que despachó una em

lleva la guerra. El mismo Rey de Girona, donde se esbajada al rey de Francia en que le pedia le buscase contaba á la mira, salió en campaña resuelto do acomeler cuidado y enviase algunos de aquellos poetas de los ¡ á los enemigos, que de diversas partes se juntaban y se mas señalados. La semejanza de las costumbres y la rehacian de fuerzas. Tienen los franceses los primeros fama que destas cosas corria convidó al emperador Wen- | acometimientos muy bravos, pero aflojan con la tarceslao, príncipe muy conocido por su descuido y floje danza; asi avino en este caso, que los franceses, candad, para que por sus embajadores le pidiese su amis sados de guerra tan larga y en que les iba tan mal, tad y su hija por mujer, negocio que por entonces se acordaron dar la vuelta sin esperar al Rey ni venir con dilaló, y no se efectuó adelante. Los nobles de Aragon, él á las manos. Salieron por la parte de Rosellon, en que indignados por los desórdenes de su Rey, su poca aten- | de camino hicieron todo mal y daño. Era asimismo cion al gobierno y los escándalos que dellos resultaban. I forzoso al conde de Armeñac acudir a la defensa de su al mismo tiempo que el Rey tenia Cortes en Monzon, se estado contra Marigoto, natural de Alvernia, que á juntaron en Calasanz para comunicarse y acordar en persuasion del rey de Aragon y á su costa le comenzaba qué guisa se podria acudir al remedio. Las cabezas á hacer guerra. A la misma sazon que esto pasaba en principales de la junta eran don Alonso de Aragon, | Cataluña, á la primavera en Aviñon se concerto casaconde de Depia y marqués de Villena , don Jaime, sul miento entre Luis, hijo del otro Luis, duque de Anjou, hermano, obispo de Tortosa, don Bernardo de Cabrera, que se intitulaba rey de Jerusalem y de Sicilia, y que sin otros ricos hombres y varones de mucha cuenta. murió en la conquista de Nápoles, y doña Violante, hija Pareció poner por escrito las quejas y enviallas á las Cor del rey de Aragon. No pudo el padre de la Infanta hates. Las cabezas principales : que con los regalos y delei Harse á los conciertos por causa de la guerra sobredites sin tasa la diciplina militar se estragaba , y la gente cha, que le tenia puesto en cuidado. Hizo las capitulase afeminaba; que las costumbres antiguas se alterabanciones el papa Clemente á contento de las partes que de todas maneras por el regalo en las comidas y los se hallaron allí, el novio en persona, y el de Aragon

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