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por cuanto diversas vecus se hace mencion de los se- 1 y le ahorcase. Hizolo así. El Papa tuvo esto por gran ñores desta casa , será bien poner en este lugar su desacato, como lo era. Mandó detener al Duque en padescendencia, cuyo principio tomarémos, no desde lacio hasta que con efecto se entregasen aquellas fuerlos tiempos muy antiguos, sino desde algunos años zas, en especial las de Cesena , Forli y Bertinoro. Moy no pocos antes deste en que vamos. Fernan Gutier vióse de nuevo aquella plática, y el Papa ofreció de porez de Sandoval, que dicen fué comendador mayor de ner en libertad la persona del Duque luego que aqueCastilla, casó con doña Inés de Rojas, hermana de las plazas se entregasen á sus nuncios. Entre tanto que don Sancho de Rojas, arzobispo de Toledo. Deste ma esto se cumplia, acordaron estuviese detenido en Ostia trimonio nació don Diego Gomez de Sandoval, primer en poder del cardenal don Bernardino de Carvajal. El conde de Castro y adelantado mayor de Castilla , caba mismo Duque pidió que así se hiciese, ca no se asegullero muy conocido por su valor y tambien por sus raba en otra parte ni poder por los muchos y podedesgracias. Casó con doña Beatriz de Avellaneda ; sus rosos enemigos que tenia, que eran los principales hijos don Fernando, don Diego, don Pedro, don Juan, Guido de Montefeltro, duque de Urbino, y el Prefecto, doña María, doña Inés. Don Fernando, el mayor de sobrino del Papa. Concertóse que el Papa , entrega las sus hermanos y la cepa de su casa, casó con doña | las fuerzas, le diese dos galeras para pasarse á Francia, Juana Manrique, de la casa de los condes de Trevi y caso que no se entregasen, la persona del Duque se ño , de do vienen los duques de Najara. Deste matri restituyese en poder del Papa. El Gran Capitan , luego monio nació don Diego Gomez de Sandoval, á quien el que supo estos conciertos , envió a Ostia á Lezcano parey don Fernando dió título de marqués de Denia , es ra que tratase con el Cardenal y le advirtiese que seria tado que ya antes poseian sus antepasados. Casó con de grande importancia si pudiese persuadir al Duque doña Catalina de Mendoza , de la casa de Tendilla y de se fuese á Nápoles, por excusar que aquel lizon no paMondéjar; sus hijos don Bernardo, el que se dijo fué sase á otra parte, de do hiciese mas daño, que á la mayordomo del dicho rey don Fernando, en que sirvió verdad el duque Valentin tenia mejor que nadie entenhasta la muerte del mismo Rey, y aun adelante lo fué didos y calados los humores de Italia ; era temido de en Tordesillas de la reina doña Juana. Sus hermanas todos, y muy estimado de la gente de guerra, en esdona Elvira y doña Madalena. Casó el dicho don Ber- i pecial de los mas atrevidos y arriscados. Ofreció el nardo con doña Francisca Enriquez; sus hijos don Luis, Cardenal de hacer sus diligencias. Con tanto Lezcano don Enrique, don Diego, don Fernando, y seis hi le entregó un salvóconducto que traia para el efecto jas. Demás destos tuvo fuera de matrimonio en una del Gran Capitan. En este medio Cesena y Bertinoro vizcaína, natural de Fuente-Rabia, donde algun tiempo || se entregaron sin dificultad. El alcaide de Forli, que residió el dicho Marqués, á don Cristóbal de Rojas y se llamaba Gonzalo de Mirafuentes, y era de nacion Sandoval, que por sus partes fué y murió arzobispo de | navarro, no quiso entregar aquel castillo si no le Sevilla. Hijo de don Luis, hijo mayor del marqués don contaban quince mil ducados. El Duque, por verse liBernardo, fué don Francisco, conde de Lerma, que mu bre, especial que supo trataban sus enemigos de marió en vida de su padre; pero dejó á don Francisco Go talle, libró en Venecia aquella suma de dineros. Con mez de Sandoval, hoy duque de Lerma y cardenal de tanto, el Cardenal le puso en su libertad, y él á su perRoma , de quien se hablará en otro lugar. Don Fer suasion, dejado el camino de Francia, se fué á Nápoles nando, el menor de los hijos del dicho Marqués , tuvo y se puso en poder del Gran Capitan. Recibióle él muy muy noble generacion , muchos hijos; entre los demás bien y regalóle. Sin embargo, como era bullicioso y á don Bernardo de Rojas y Sandoval, cardenal y arzo inquieto y tenia tanto crédito con la gente de guerra, bispo benemérito de Toledo, Debele mucho su iglesia luego que llegó á Nápoles, trató de enviar gente y diy su dignidad por la restitucion que le hizo del adelan nero para defender el castillo de Forli, que aun no tamiento de Cazorla á cabo de tantos años.

estaba entregado. Tramaba otrosí en un mismo tiempo

por diversos caminos de apoderarse de Pomblin y de CAPITULO VIII.

Perosa y aun de Pisa, dado que estaba en la protecQue el duque Valentin fué preso y enviado á España.

cion del rey Católico, y de Nápoles para su defensa se

le enviaria gente de a pié y de á caballo. Comenzó asiTenian los venecianos diversas ciudades de la Ro- | mismo á sonsacar las compañías de alemanes y espamaña, de que se apoderaron luego que murió el papa l ñoles que residian en el reino de Nápoles, con muchas Alejandro, y aspiraban á las demás. El duque Valentin, ventajas que les ofrecia. Supo el Gran Capitan estas como quier que se viese desamparado del favor de la \ tramas; hizo las prevenciones necesarias para que no Sede Apostólica y no tuviese bastantes fuerzas para fuesen adelante y atajar aquel mal. El Duque mando resistir á venecianos, contrato con el papa Julio que le poner caballos en sus parajes para salirse del reino por entregaria las fuerzas que se tepian por él. Hízose el l la posta muy arrepentido de aquella resolucion que asiento, y con este intento enviaron de comun acuerdo tomó de ir á Nápoles, principalmente cuando supo que á Pedro de Oviedo, cubiculario que era del Papa , y | dos dias despues de su partida de Ostia llegó á Roma que fuera ministro del Duque, con los contraseños pa- el marqués del Final con órden que traia de atraelle al ra que aquellas fuerzas se le entregasen. El Duque era servicio del rey de Francia , y para esto ofrecelle parmuy vario. Arrepintióse luego de lo concertado, y con .tidos muy honrosos y aventajados. Para atajar todos trato doble escribió al alcaide que tenia en Cesena, que estos deseños, que podian acarrear nuevos daños, el se llamaba Diego de Quiñones, que prendiese á Oviedo Gran Capitan mandó detener la persona del Duque en Castelnovo, do estuvo á buen recaudo algun tiempo, goña los jurarian como legítimos sucesores, y para si bien el Papa pretendia que se volviese á poner en la seguridad de todo ofrecia las prendas que pareciesen prision de Ostia ó en su poder, con color que el cas- necesarias. La Reina, madre de la novia, mas se inclitillo de Forli no se entregaba como quedó concertado. naba á que casase con Francisco Valoes, duque de Pero el Gran Capitan obró tauto, que para contentar al Angulema , que sucedia en aquel reino; y ningun mePapa alcanzó del Duque con buenas palabras que con dio bastaba para asegurar bastantemente que hobiese efecto hiciese entregar aquella fuerza. Para ejecutallo de permitir , hecho rey, se desmembrasen de aquella enviaron un camarero del Duque, llamado Artes, y don corona tantos y tales estados, si no era que desde lueJuan de Cardona , enderezados al embajador Francisco go se entregasen en poder de los desposados, de quo de Rojas para que siguiesen su órden. Finalmente, no se podia tratar. aquella fuerza , bien que con alguna dilacion, se entregó al Papa. Poco tiempo adelante el Gran Capitan

CAPITULO IX. acordó que don Antonio de Cardona y Lezcano llevasen al duque Valentin á España por quitarse de cuida

Que los poderes del Gran Capitan se reformaron. do, y excusar las novedades que por su ocasion se pu En medio de tanta prosperidad y honra como el Gran dieran intentar en Italia. De la prision del Duque y de Capitan tenia ganada, no le faltaron sus azares y borenvialle á España se dijeron muchas cosas; los mas rascas, por ser cosa natural que tras la bonanza se siga cargaban la fe y palabra del Gran Capitan, y aun el rey la tempestad, y muy ordinario que los particulares arCatólico al principio estuvo muy dudoso, y le pesó | men lazos de calumnias y de envidia á los que les van que se hobiese empeñado en negocio semejante. Los delante, y que los príncipes paguen con ingratitud los daños que pudieran resultar, si el Duque estuviera en servicios de los hombres valerosos, especial cuando son libertad, fueran nolables; por esto mas quiso el Gran tan grandes que apenas se pueden bastantemente reCapitan, como tan prudente que era , tener cuenta con compensar. Miranlos como deudas pesadas, y huelgan lo que convenia para el bien comun, sin hacelle agra | de hallar ocasion para alzarse con la paga. No era posivio, que con su fama ni con lo que las gentes podian ble satisfacer a todos los que en aquella guerra sirvieimaginar ni decir. Resolucion que los grandes prínci- ron, especialmente que cada cual se adelanta y engaña pes deben tener en sus pechos muy asentada, obrar lo 1 en estimar sus cosas y servicios mas de lo que son. Esque conviene y es justo, sin mirar mucho á la fama y | tos formaron grandes quejas contra el Gran Capitan, y qué dirán. Mucho sintió el rey de Francia la prision del por ellas acudieron al rey Católico, quien con sus persoDuque por la falta que hacia en sus cosas; y luego que nas, quién por memoriales que enviaron á España, que le avisaron de su ida á España, dijo: De aquí adelante hallaron mas entrada de la que fuera por ventura rala palabra de españoles y la fe cartaginesa podrán cor zon. Los capítulos que le pusieron fueron muchos, los fer á las parejas, pues son del todo semejables. Tra mas notables eran : lo primero que ayudó al cardenal tábase en esta sazon por el rey y reina de Navarra con Julian de la Rovere para que saliese con el pontificado, una solemne embajada que sobre ello enviaron á Cas por lo menos que tuvo noticia que se trataba por cartas tilla que Enrique de Labrit, su hijo, príncipe de Via que se tomaron y por una firma en blanco que el dicho na , casase con doña Isabel , hija segunda del Archidu Cardenal le envió con grandes promesas de acudir al que. Los Reyes Católicos dieron oidos al principio de servicio del rey Católico, y en particular del interese de buena gana á esta demanda; y parecia medio conve- su persona, que le prometia muy grande si salia con su niente para asegurarse de aquella parte de Navarra pretension. La verdad en esto era que él pretendió saque tanto cuidado les daba; tanto mas, que poco des- liese papa el cardenal don Bernardino de Carvajal, y el pues falleció en Medina del Campo dona Madalena, embajador Francisco de Rojas el de Nápoles, que era infanta de Navarra, puesta como en rehenes de las no menos francés que el de la Rovere, porque le proalianzas que los años pasados concertaron entre sí los | metió, segun se dijo, de dalle el capelo. Como no salió reyes de Castilla y los de Navarra. Don Juan Manuel, el uno ni el otro, sino el que menos era á propósito para embajador del rey Católico acerca del Emperador, por las cosas de España, tuvieron ocasion los maliciosos de mandado del Archiduque y por su órden vino á Flán- cargar al que por ventura no tuvo parle alguna en des. Adelante tuvo con aquel Principe gran cabida, y aquella eleccion. El segundo cargo era que la gente de de presente se ordenó que todos los negocios de Espa- guerra hacia muchos desafueros y que no eran castigaña se le comunicasen; acuerdo que dió mas contento dos, por donde la nacion española era muy aborrecida al Emperador, que pensaba por su medio componer al en aquel reino, de que se podia temer algun desman. gunas diferencias que con su hijo tenia, que al rey Respondia el Gran Capitan : Que él no podia alabar Católico, que pretendia viniese don Carlos, su nieto, á aquella gente de religiosos, pues los mas eran tales, que España por muchas razones y convenientes que para por sus delitos no los podian sufrir en España, y les ello representaba. El César y su hijo entretenian su fué forzado desembarazalla; todavía que la principal venida por el deseo que tenian que se efectuase el ca- causa de sus desórdenes era no tenellos pagados, y que samiento con Claudia , hija del Francés, de antes tan antes era maravilla cómo en tantos trabajos, hambre y tratado, por parecelles este camino el mejor para com desnudez estuvieron tan obedientes, en particular en el poner todas las diferencias que entre España, Francia Garellano y sobre Gaeta, sazon en que llegaron á debéry Borgoña andaban. Demás que el rey de Francia ofre- seles catorce pagas, sin que ningun motin se levantase; cia que los estados de Orliens, Bretaña, Milan y Bor- ! sin embargo, que si hacian algun desafuero eran casti

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gados, sin permitir algun insulto que no llevase su pa- | de la justicia queria se redujese a los términos que solia go; que acudir a todo en tiempo de guerra era imposi- tener , y que Juan Bautista Espinelo no usase del oficio. ble, y mas enfrenar las lenguas de tanta diversidad de de conservador por ser aquel nombre muy odiado en gentes. Cargábanle en tercer lugar que se tepia pocą aquel reino. Finalmente, que se abstuviese de entremecuenta con la hacienda del Rey, y que por poco recado terse en otras cosas sino en aquellas que tocaban al carse desperdiciaban y robaban grandes sumas de dineros, go de virey. Esto postrero sintió mucho el Gran Capipues ni las rentas reales, que eran muy gruesas en aquel tan, que al que conquistó aquel reino con tanta repureino, ni las confiscaciones, que eran muchas y grandes, tacion y gloria de España redujesen á las reformacion y todas aplicadas para los gastos de la guerra, no base | nes y ordenanzas ordinarias y que atasen las manos al

que con tanta faliga les ganó victorias tan señaladas. que no se hallaba cuenta del dinero que se le remitió de Agravióse olrosí grandemente que la tenencia de Case España. Mas esta culpa era de Francisco Sanchez, des tulnovo, que él tenia dada á Nuño de Ocampo, se manpensero mayor del Rey, y de otros oficiales en cuyo po dase dar á Luis Peijo sin dalle parte dello, que fué noder entraba el dinero y por cuya mano se gastaba. Las vedad y disfavor notable. Tratábase en Francia de murentas reales de Nápoles en limpio no pasaban de cua dar la tregua en paces. Tornóse otrosí á mover plática trocientos y cincuenta mil ducados, y en solas las pagas ! de la restitucion del rey don Fadrique, á que mas se de la gente se gastaron en un año pasados de ochocien inclinaba el rey Católico; pero á tal que el duque de tos mil ducados. De las confiscaciones no se pudo sa | Calabria casase con su sobrina doña Juana, la reina de car tanto dinero á causa de las gratificaciones y merce- Nápoles. El Francés queria que si este medio de la res. des que forzosamente se hicieron á tanta gente princi- titucion se tomaba, el Duque casase con Germania de pal como sirvió en aquella guerra. De que' resullaba | Fox, su sobrina, dado que le parecia mejor se volviese á otro cargo con el Gran Capitan, y el mayor de todos y lo del matrimonio de don Carlos, hijo del Archiduque, que mas se sentia, es á saber, que repartia pueblos y es- con Claudia, su hija. Sobre todo hacia mucha fuerza en tados y tenencias como si en efecto fuera dueño de to- | que los españoles saliesen de Nápoles y el reino se pudo; que enviaba al Papa suplicaciones para proveer las siese en tercería y en poder del Archiduque. En estos iglesias á quien le parecia; cosas que todas pertenecian i tratados se gastaron algunos meses. El de Francia queal Principe, y no al que tenia su lugar. Por otra parte, | rfa dejar aquellas diferencias en manos del Papa. El decian no ejecutaba las mercedes que el Rey hacia, co- l rey Católico venia en que con el Papa juntasen el cole mo á Juan Claver, que no le dejaba tomar posesion del gio de los cardenales. En fin, en ningun medio se conestado de Alonso de Sanseverino, de que el Rey le hizo formaban, ¿mas como podiau? La inayor dificultad gracia. Lo mismo en otros órdenes particulares que se que se ofrecia para tomar cualquiera destos medios era le enviaban no los obedecia ni ejecutaba. Que si las la restitucion que se habia de hacer á los angevinos, ca cosas no daban lugar á ello, por lo menos debiera dar el rey de Francia por escritura pública que otorgó á los cuenta y razon de las causas y motivos que para suspen- ! príncipes de Salerno, Bisiñano y Melli, cuando veucidellos tenia. La verdad era que en esto pudo tener aldos y despojados vinieron á su corte, se obligó que no gun descuido el Gran Capitan, y como su buen pecho y ¡ se harian paces con España en ningun tiempo sin que mucha lealtad le aseguraba , por ventura se extendió primero les fuesen vueltos sus estados. Anduvieron demas de lo que la malicia de los tiempos sufria y la con- | mandas y respuestas. Por conclusion, como quier que dicion de los príncipes, que quieren se cumpla entera- | no se hacia nada en aquello, y por otra parte llegó nuemente su voluntad y que se les dé cuenta de todo; en va que Pisa tenia alzadas banderas por España, indigsin , no hay hombre que no tenga faltas. Estos capítulos | nado el rey de Francia desto, mandó despedir de su encarecieron mucho los coloneses, y en particular Prós- corte á los embajadores Gralla y Antonio Augustin. Vipero Colona, que se partió para España con intento de sitaron ellos á la Reina y al Legado; otro dia con el rey quejarse al Rey de los agrarios que pretendia recibió y don Fadrique pasaron muchas razones en que le asealcanzar que se mudase el gobierno por razones que re- , guraron de la buena voluntad que el rey Católico tenia presentaba para que se enviase otro en lugar del Gran á sus cosas; que por lo que pasaba podia entender quién Capitan. Lo que mas sentia era que Bartolomé de Al- i era la causa y por quién quedaba que no volviese á su biano tuviese mejor conducta que él ni su primo Fabri- reino. Hecho esto, se salieron de aquella corte á los 26 de cio Colona y que se le hiciesen mas ventajas. El Gran agosto camino de España. Capitan en esto aconsejaba al Rey que enviase contento á Próspero cuando volviese, mas que fuese sia agravio

CAPITULO X. de los Ursinos, por lo mucho que importaba conservar

De una liga que se hizo contra venecianos. en su servicio aquellas dos casas. En suma, las quejas contra el Gran Capitan menudeaban. Pasaron tan ade Una de las principales causas por que de Francia fuelante, que el Rey se determinó envialle un caballero, ron despedidos los embajadores del rey Católico era criado de la Reina, llamado Alonso Deza, para avisalle porque no impidiesen la concordia que se trataba muy de todos estos cargos que le hacian, encargalle y man- de veras de asentar entre el César y el Archiduque, su dalle que en adelante se proveyese que la hacienda real | hijo, con el rey de Francia. Del cual intento fué basfuese bien administrada, la gente de guerra reprimida, l'tante indicio que pocos dias despues de su partida se que mandaba sacar en buena parte para servirse della juntaron en Bles los embajadores de los dos príncipes en la guerra de Africa que pensaba hacer. La ejecucion padre y hijo, y á los 22 de setiembre concertaron en su nombre con el rey de Francia una liga, que ellos Ha- | trecientos y treinta y un cuentos. Pero ellos ni acabamaron verdadera y indisoluble amistad de amigo de ban de creer lo de la liga ni de resolverse; antes conamigo, y enemigo de enemigo. Las capitulaciones | forme á su costumbre pretendian conservarse neutraprincipales eran que el César no intentase ni empren- | les y estar a la mira para como los negocios se encadiese cosa alguna en el ducado de Milan ni en los es- | mindsen seguir el partido que mejor les estuviese; tados de los señores de Italia confederados de Francia, mas įhay quien no lo haga asi? Y aun en el mismo tiemantes que les perdonase todos los excesos que contra el po trataron muy de veras con el soldan de Egipto de imperio tenian cometidos despues que el rey Carlos impedir á los portugueses la navegacion de la India por pasó las Alpes hasta aquel dia; pero que si de allí ade- el mar Océano y el trato de la especería, de que su relante hiciesen lo que no debian, pudiesen ser castiga- pública recebia perjuicio notable por quitárseles en dos sin que el rey de Francia los defendiese. Que la gran parte el trato de Alejandría, en que consistia bueinvestidura de Milan se diese dentro de tres meses al na parte de sus riquezas. Para esto enviaron de secrerey de Francia para sí y para sus sucesores, con cargo to al Cairo un embajador y maestros que fundiesen que por ella pagase al César docientos mil francos. | artillería y labrasen navíos a nuestro modo; demás desto Que el de Francia no tomaria con España algun asien gran copia de metal para que todo se encaminase al to sobre el reino de Nápoles si no fuese con voluntad y | rey de Calicut, donde es el mayor mercado de la especonsentimiento del César; y que caso que no quisiese cería de todo el oriente, y que con aquella ayuda echael rey Católico concordarse, el César acudiria y daria sen los portugueses de aquellos mares. Trataron otrosí ayuda al rey de Francia para recobralle. Que á los hijos con el rey Católico que en estas diferencias se interde Ludovico Esforcia, postrero duque de Milan, se die- pusiese con los portugueses y los acordase; pero como sen tierras y rentas en Francia cada y cuando que allá era negocio de tanto interese, no se podia hallar camino fuesen á residir. Item, que se volviesen sus bienes á los para concordarse; así, con acuerdo del mismo Lorenzo desterrados de aquel ducado, y el Rey los recibiese en Suarez, su embajador en Venecia , disimuló, y no quiso su gracia. Señalaron cuatro meses para que el rey Ca interponer su autoridad entre venecianos y portuguetólico pudiese entrar en esta amistad, con tal que re- ses; resolucion muy acertada y prudente. nunciase desde luego en su nieto don Carlos el reino de Nápoles con las condiciones tratadas otras veces, y

CAPITULO XI. que dentro de tres meses cada cual de las partes seña

Que el rey don Fadrique y la reina doña Isabel fallecieron. lase sus confederados para que se comprehendiesen en esta alianza. Fué cosa de maravilla y aun de mala so Poco contento tenian los mas de los principes de nada que ni el César ni el Archiduque nombraron al suso nombrados, que tal es la condicion desta vida. El rey Católico entre los suyos; que dió ocasion á muchos César pobre y poco avenido con su hijo. La Princesa, de hablar y al Rey de desabrimiento. Esta confedera mujer del Archiduque, no tenia el juicio cabal. A la cion se trató y concluyó muy en público. De secreto el reina doña Isabel apretaba cierta enfermedad fea, promismo dia se asentó otra nueva liga de los tres prin lija y incurable que tuvo á lo postrero de su vida, de cipes susodichos y del Papa. La voz era para juntar las que se decia acabaria muy en breve. Con su muerte se faerzas contra las del Turco en defensa de la religion temian daños y revoluciones, por lo menos mudanza cristiana; el intento verdadero se enderezaba contra la en el gobierno. El rey de Francia zqué reposo podia teseñoría de Venecia para que cada cual de las partes re ner viéndose despojado de un reino tan principal que cobrase con ayuda de los demás lo que venecianos les por tan suyo tenia? El rey don Fadrique no cesaba tenian ocupado injustamente, á lo que decian. La Sede de revolver en su pensamiento trazas para volver á su Apostólica pretendia á Ravena, Servia, Faenza, Arimi- | casa y corona ; de que resultó como quier que todos le no, Cesena y otros lugares de Imola, de la mayor parte faltasen y le entretuviesen con buenas esperanzas sode los cuales se apoderaron venecianos despues de la lamente, que, mal pecado, cargó sobre él tan mal humuerte del papa Alejandro y prision del duque Valen mor, que enfermó de cuartanas y con ellas, de Bles, tin. El César queria recobrar á Rovereto, Verona, Pa despues de partidos los embajadores del rey Católico, dua, Vicencia, Treviso y el Friuoli, ciudades que per volvió á Turs, su residencia mas ordinaria. Afligiale tenecian al imperio y casa de Austria. Del ducado de verse pobre y de todos desamparado y en poder de sus Milan tenian usurpadas á Bresa, Crema, Bergamo, Cre mortales enemigos. Entendia que era imposible conmona y Geradada con todos sus territorios, en que el cordarse los dos reyes de Francia y el Católico, y que de Francia debia ser restituido. Grande borrasca y tor en lo de su restitucion no procedian con llaneza; antes bellino se armaba contra aquella nobilísima señoría. | por mostrar voluntad de lo que no pensaban hacer y Muchos juzgaban que se les empleaba muy bien cual por este modo engañar al mundo y entretenelle a él, quiera desman por la atencion que siempre tenian á ponia cada cual de las partes condiciones que sabian solo engrandecer y ensanchar su señorío. Avisoles Lo-, muy bien no se aceptarian por la otra parte; que todo renzo Suarez de Figueroa destas tramas con intencion era burlarse de su mala suerte y traellé al retortero. que se ligasen con España por lo que tocaba á las Lo que mas sentia era que en su hijo el duque de Cacosas del reino. El enemigo era poderoso, y el rey Ca- | labria no se veia aquel valor y maña y virtudes que eran tólico se hallaba muy gastado, por cuyos libros se ave necesarias para salir del aprieto en que estaban; y perriguó que hasta los 13 de octubre tenia remitidos para suadíase que, muerto él, se acomodaria con el estado la guerra de levante en este segundo viaje pasados de presente sin trabajarse mucho para pasar mas adelana te. Sobre el cual sugeto á los postreros dias de su vida | vase la mitad de los proventos que resultasen de las is. le escribió una carta larga y discreta, llena de avisos las y tierra firme que tenian descubierta, sin otros diez para que se supiese gobernar conforme al estado pre cuentos que le mandó cada un año, situados en las alsente y aspirase con valor á mas, sin envilecerse con cabalas de los maestrazgos. Nombró por testameulalos deleites ni acobardarse por las dificultades que se rios al Rey y al arzobispo de Toledo y á don Diego de representaban. Encomiendale que se muestre animoso y Deza , obispo de Palencia, Antonio de Fonseca y Juan liberal y ejercite su cuerpo en obras militares y de ca Velazquez, sus contadores mayores, y á su secretario balleria. Por estas razones se ve que a este Príncipe ni Juan Lopez de Lezarraga. No faltaron personas señaJe faltó cordura ni ánimo; su desastrada suerte le redu- ladas que no embarganle esta disposicion de la Rei. jo a aquellos términos, que como acontece a los des pa, acousejaban al Rey se tuviese por legitimo sugraciados, le siguió, tanto que una noche se quemaron cesor de aquellos reinos, pues descendia por línea de las casas en que posa ba con tanta furia, que apenas él, varones de la casa real de Castilla; que este era camino su mujer y hijos se pudieron salvar desnudos. Este ac mas derecho y mas firme que la via de la administracidente le agravó la enfermedad, de que falleció en cion. Que los pueblos le amaban mucho, y con quitar aquella ciudad a los 9 de noviembre. Dejó de su prime- algunas gravezas y premáticas odiosas á la gente, ninra mujer una hija que tenia casada en Francia; de la guno de aquella corona le faltaria. El Rey, sin embarsegunda cinco hijos, es á saber, doña Isabel, doña Ju- | go, en este punto estuvo tan sobre sí, que con estar lia, don Alonso y don César, y el mayor don Fernando, ofendido de su yerno en muchas maneras, y la Princeduque de Calabria, que á la sazon que llegó la nueva sa tan impedida y tener el camino muy llano para apode la muerte de su padre estaba en Medina del Campo, derarse de todo, el mismo dia que falleció la Reina do la corte se hallaba. Mandó el Rey á Próspero Colona salió a la tarde, y en un cada halso que se armó en la que de su parte se la llevase y le consolase, bien que el plaza de aquella villa mandó alzar los pendones reales mismu Rey se hallaba muy congojado por la dolencia por doña Juana, su hija, como reina propietaria de de la Reina, que la traia muy al cabo. Daba ella mucha Castilla, y por el rey don Filipe como su marido; alpriesa para que el Archiduque y su mujer viniesen á zó los estandartes el duque de Alba don Fadrique de España con toda brevedad; y Gutierre Gomez de Fuen- Toledo. En las demás ciudades y villas en que se acossalida, embajador en Flandes, hacia sobre ello grande tumbra alzar los pendones solo se nombraba la reina instancia. Excusóse el Archiduque con la guerra que doña Juana, sin hacer memoria de su marido; lo mismo le lacia el duque de Güeldres. La verdad era que no en los pregones y provisiones que por todo el reino gustaba de venir, y mostraba tener en poco la sucesion se hacian, todo con fundamento que el Archiduque les de tan grandes estados. Agravose la enfermedad, y fa | debia primero jurar sus privilegios y leyes; señaladalleció la Reina en aquella villa á los 26 de noviembre. mente querian asegurar que en los consejos y audienSu muerte fué tan llorada y endechada cuanto su vida cias y gobiernos y tenencias no se sirviese de extranJo merecia, y su valor y prudencia y las demás virlu- jeros sino de naturales, como tambien la reina dona des tan aventajadas, que la inenor de sus alabanzas es Isabel lo dejó expresado en su testamento. En este mes haber sido la mas excelente y valerosa princesa que el y en el siguiente de diciembre y aun mas adelante carmundo tuvo, no solo en sus tiempos, sino muchos siglos garon tanto las aguas, que los sembrados se perdieron, antes. Mandóse enterrar en Granada. Allí, porque la | y se padeció grande hambre, asi bien el año siguiente capilla Real no la tenian labrada como se pretendia ba como el presente se padecia. cer, su cuerpo se depositó en el Alhambra. Mandó que en su entierro y por su muerte nadie se vistiese de jer

CAPITULO XII. ga como se acosturnbraba; y desde aquel tiempo se desusó aquel luto tan extraño. En su testamento revo

De las diferencias que hobo sobre el gobierno de Castilla. • có algunas donaciones que en perjuicio de la corona La muerte de la reina doña Isabel dió ocasion de dise real se hicieron mas por suerza que de grado al princi guslos y diferencias. El rey don Fernando, conforme pio de su reinado. Item, declaró que la donacion que se á la cláusula del testamento de la Reina, pretendia hizo á don Andrés de Cabrera y á su mujer del marque mantenerse en el gobierno de Castilla, atento que la sado de Moya procedió de su voluntad por los servi-l impotencia y enfermedad de la reina doña Juana, su liicios muy señalados que le hicieron. Nombró por su , ja, era muy notoria, hasta tenella en Flandes recogiheredera á su hija la princesa doña Juana, y can ella all da. Para salir con este intento usó de dos medios: el Archiduque, su marido. Pero por su poca salud y au uno fué escribir al rey archiduque, su yerno, y avisasencia , en conformidad de lo que por Cortes dos años lle que no se le permitiria entrar en Castilla sin su muantes le suplicaron sus vasallos, mandó y ordenó que l ier: que los del reino deseaban conocer por las obras si la Princesa, su hija, por su ausencia ó por otro respe si era falso el impedimento que se decia ó si daba lugar to no pudiese ó no quisiese entender en el gobierno del para poder gobernar y reinar; el otro fué que convocó sus reinos, en tal caso el rey don Fernando tuviese la 1 Cortes del reino para la ciudad de Toro. Allí, á los 11 de administracion dellos por su hija la Princesa hasta tan enero del año 1505, Garci Laso de la Vega, comendato que su vieto el infante don Carlos fuese de veinte dor mayor de Leon, que presidia en las Cortes, y los años cumplidos. Demás desto , mandó que ultra de la procuradores vieron la cláusula del testamento de la administracion de lus muestrazgos que lenia por con- reina doña Isabel, que tocaba á la sucesion en aquellos cesiou de la Sede Apostólica, el rey don Fernando lle- ! sus reinos y á la administracion dellos; y conforme ú

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