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ella, de comun consentimiento, juraron por reyes á alcanzó con su venida á España todo lo que pretendia, doña Juana como á reina proprietaria de Castilla y en particular que la conducta de Bartolomé de Albiaberedera legítima de su madre, y al rey Archiduque no, que era de cuatrocientas lanzas, se reformase á como á su marido, y al rey Católico como administra- docientas. Demás desto, mandó el rey Católico que dor dellos. Pocos dias adelante se declaró por las inis- para guarda del reino de Nápoles quedasen mil y domas Cortes el impedimento notorio de la reina doña cientos hombres de armas y seiscientos jinetes y tres Juana; por tanto, suplicaron al rey Católico que, con mil infantes españoles; y se enyiasen á España otros forme á lo dispuesto en el dicho testamento, se en- dos mil y se despidiesen los alemanes, todo á propósito cargase del gobierno de aquellos reinos y no los des- de excusar gastos y enflaquecer las fuerzas de aquel amparase. En conformidad desto, despacharon sus reino, que no le pudiesen con ellas empecer si las comensajeros á Flándes con cartas en que avisaban de sas viniesen á rompimiento. Formose otrosí consejo todo lo hecho, su data á los 11 de febrero. Sin embar- particular en corte de Castilla para la provision de las go, se levaplaron grandes contradicciones sobre la cosas de gobierno y de justicia de aquel reino. En él administracion. Los grandes, conforme á la condicion intervenian micer Tomás Malferit, que presidia en el del ingenio humano, deseaban mudanza en el gobierno, consejo de Aragon, el licenciado Luis Zapata , Luis y en particular por estar á la sazon desabridos con el

Sanchez, tesorero general, Juan Bautista Espinelo y rey Católico, quión por lugares que les quitara de que por secretario Miguel Perez de Almazan. De Navarra el rey don Enrique les hiciera merced, quién por no enviaron aquellos reyes á Ladron de Mauleon para trahaber salido con lo que pretendian, y todos porque los tar se renovasen las alianzas que tenian concertadas y enfrenaba, y con administrar igualmente justicia im- se confirmasen con el matrimonio del príncipe de Viapedia que no pudiesen agraviar á los pequeños. El que na con hija del rey Archiduque. Hacian otrosí instanentre todos mas se adelantó y señaló fué don Pedro cia por la libertad del duque Valentin, preso en la Mota Manrique, duque de Najara, que con sus deudos y alia- de Medina, que procuraban asimismo gran número de dos hacia en palabras y en obras toda la contradiccion cardenales, como hechuras que eran del papa Alejanque podia. Despues dél se mostró mucho don Diego dro. El Rey fué contento que las alianzas con Navarra Lopez Pacheco, marqués de Villena , por tenerse por se renovasen, y dió intencion del casamienlo que se agraviado á causa de los pueblos de aquel marquesado pedia; cuanto a la persona del Duque, respondió que que le quitaron los años pasados, y á rio vuelto se por entonces no habia lugar, dado que en su pecho v.:prometia los recobraria. Los demás grandes casi todos cilaba mucho, y por la desconfianza que tenia conceeran del mismo parecer , si bien contemporizaban y no bida del Gran Capitan pensaba á las veces de servirse, se declaraban tanto; solo el duque de Alba don Fadri- del Duque para las cosas de Italia. Los ánimos sospe. que de Toledo estuvo siempre de parte del rey Cató- chosos se suelen remontar á medios extraños. Solo lico. El nuevo Rey otrosí y los del su consejo formaban queria seguridad que le serviria y acudiria. Plática que agravio y quejas contra el gobierno del rey Católi- se llevó tan adelante, que Alonso de Este, duque de co. Decian que á qué habia de venir á Castilla el Rey Ferrara, su cuñado, ca su padre falleció por este tiemó á qué propósito se lo llamaban; pues llamalle rey y po, se ofrecia a la seguridad. De Portugal el rey don, no tener reino, ó venir al reino de que se llamaba rey Manuel envió al obispo de Portu don Diego de Sousa y y no mandar en él como rey, ¿qué seria sino burla y á Diego Pacheco para dar la obediencia al pontisice Jujuego de niños? A los unos y á los otros incitaba y en- lio. Junto con esto, despues que los años pasados encendia don Juan Manuel, caballero, aunque pequeño de

vió á la India diversas armadas para el trato de la escuerpo, muy vivo, de grande ingenio y diclos muy pecería, acordó de enviar uno con nombre y autoridad agudos. Prelendió el rey Católico apartalle del rey Ar- de gobernador á quien todos obedeciesen, y él con su chiduque por prevenir este daño; mandóle primero valor adelantase lo comenzado. Nombró para este carvolviese á Alemaña para servir su oficio de embajador go á Francisco de Almeida, y mandó aprestar una grueacerca del César. El rey Archiduque no quiso venir en sa armada en que fuese. No carecia este negocio, ello ni lo consintió, antes hizo en adelante mas caso dél demás de ser la navegacion tan larga, de grandes difiy le dió parte de todas sus cosas sin encubrille alguna cultades; una era la contradiccion que venecianos liade sus puridades. Despues, visto que este medio no cian, como queda dicho; otra que el soldan de Babilonia, salia, procuró el rey Católico ganalle con grandes ofre- sea á instancia de aquella señoría, sea de su voluntad, cimientos que hizo á dona Catalina de Castilla, su mu- tomo aquel negocio por propio. Despachó al guardian jer, señora de muy gran punio. Prometia para él y para de Jerusalem, que se llamaba Mauro, para este efecto sus hijos grandes ventajas. Todo no prestó ni fué de con cartas enderezadas al sumo Pontifice, en que daba provecho, ca él, como sagaz, mas caso hacia de la pri- grandes quejas contra el rey Católico por lo que tocaba vanza de un príncipe mozo y dadivoso que de las pro- |- á la conquista del reino de Granada y á la conversion mesas de un viejo astuto y limitado. No pararon estas de los moros, que decia se hizo por fuerza , y contra el altercaciones en esto, antes llegaron á Italia, tanto, que rey de Portugal á causa que con sus navegaciones quiel rey Católico comenzó á lener grandes recelos del taba á los suyos el trato de la India y le tomaba á él sus Gran Capitan; temia no se inclinase á la parte de su naves. Rogábale se interpusiese para que esto no pasayerno y del César, por donde el reino de Nápoles se se adelante; donde no, amenazaba de destruir el sanpusiese en balanzas. Alizaba estas sospechas Próspero to sepulcro y dar la muerte á lodos los cristianos que Colona, sin embargo que para sí y para sus sobrinus morabun en sus reinos. Muvieron estas amenazas al M-u.

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Papa: el mismo religioso con sus cartas y con las del mos de muchos con estas hablillas. Las revueltas dan Soldan envió á España para que los reyes, á quien esto siempre ocasion que se digan, y aun se crean falsatocaba, le avisasen de su parecer y de lo que seria bien mente muchas patrañas, cual parece fué esta. Averiresponder al Soldan. Lo que el rey Católico respondió guase que su' vicechanciller Alonso, de la caballería, no se sabe; como las quejas contra él eran viejas, debió pretendia fundar y aun persuadille que dejase el nomdisimular. El rey de Portugal contra quien esta emba- bre de gobernador y tomase el nombre de adminisjada se enderezaba principalmente, escribió al Papa trador y usufructuario, como đe derecho lo son los con el mismo religioso una carta deste tenor: «Recebí padres de los bienes de sus hijos que heredan de sus » la de vuestra Santidad con la copia de la del Soldan, madres antes de ser emancipados, y aun despues han » y vi las quejas que forma contra el Rey, mi señor, y parte en el usufructo. Que la reina doīja Juana no era » contra mí, que son alabanzas mas verdaderamente emancipada, y cuando lo fuera , se podia tener en la » que baldones, porque ¿qué mayor gloria puede ser á misma cuenta de menor edad, fuese por su indisposi» un principe cristiano que ser aborrecido su nombre cion ó por tenella su marido oprimida y sin libertad. » de la morisma? Las amenazas que añade se enderezan Junto con esto que se debia llamar rey de Castilla, así »á hacernos desistir del intento que tenemos de ensal- por el título de usufructuario como porque fué marido

v zar el nombre de Cristo. Yo no tengo que responder de la inclita reina doña Isabel. Alegaba a este propó

» por el Rey, mi señor; él mismo responderá por sí como ») se puede esperar de su mucha prudencia. De mí sé » decir con verdad que quisiera haber dado ocasion al » Soldan de mucho mayores quejas; y aseguro que mi » principal intento cuando hice abrir el viaje de la In» dia fué echar por tierra y asolar la casa de Meca, do » está el sepulcro de Malioma; lo cual espero con la gra» cia de Dios que algun dia se pondrá en efecto. Enton» ces se podrá el Soldan quejar de veras, y no ahora que » los daños son tan pequeños. Lo que amenaza de dar » la muerte á los cristianos y destruir el santo sepul» cro, no le tengo por tan inconsiderado que se quiera » privar de las rentas tan gruesas que le pagan los cris» tianos, ni por tan temerario que quiera irritar contra »sí todo el cristianismo y forzallos á que se junten para o vengar semejantes injurias. Por esto yo suplico á » vuestra Santidad ponga su pensamiento en unir los » príncipes cristianos para que con sus fuerzas desha» gan aquella malvada secta y su memoria, cosa que » algunos principes suplicaron al papa Alejandro, y por

ventura Dios, Padre santo, reserva esta gloria para » vuestro tiempo. Lo que será bien responder al Soldan, » verá vuestra prudencia junto con ese sacro colegio; » que no es razon yo interponga en esto mi juicio. Lo o que

deseo y pretendo hacer con el ayuda divina, sin o tener cuenta con amenazas ni espantos, me pareció v declarar en estos pocos renglones.”

sito el ejemplo del rey don Juan, su padre, que despues de muerta su primera mujer se continuó á llamar y fué verdadero rey de Navarra, si bien quedaron hijos del primer matrimonio y el reino era de la madre. Decia que título de gobernador era flaco y movible; que para bien gobernar era necesario llamarse rey; que don Enrique, conde de Trastamæra, hasta que se llamó rey tuvo muy poca parle en el reino y muy pocos le siguieron. Los grandes de Castilla y los del concejo del rey Archiduque iban por camino muy diferente; pretendian que la administracion del reino le pertenecia como á marido de la reina propietaria, y que esto no se lo podian quitar. Decian que no era razon viniesen los nuevos reyes para no gobernar, sino ser gobernados; y que no era conveniente ni podrian sufrir que dos gobernasen, ni seria posible concertallos. Que el rey Católico acertaria mucho en comedirse con tiempo hacer de grado lo que seria forzoso, es á saber, retirarse á su reino de Aragon y desde allí ayudar á sus hijos en lo que él pudiese y ellos quisiesen. En lo que tocaba á los reinos de Nápoles y Granada tampoco se concordaban los pareceres; el rey Católico pretendia tener parte en el de Granada como bienes adquiridos durante el matrimonio y ser suyo el de Nápoles por el derecho que la casa de Aragon tenia á aquella corona; y sentia mucho que su yerno en los asientos que tomaba con Francia dispusiese dél como si fuera cosa suya, sin dar parte al que pretendia ser el todo. Por el mismo caso se recelaba del Gran Capitan , que era castellano, especial que fue requerido por un secretario del César, que fué á Nápoles para saber su intencion en caso de rompimiento; y el Papa le hizo preguntar caso que se ligase con el César y rey de Francia contra el rey Calólico á quién pensaba acudir. Respondió al César y á sus ofertas con palabras generales , al Papa muy resolutamente que no debia su Santidad saber quién eran los suyos, y la obligacion que tenian al Rey, su señor, y á no hacer vileza ni cosa que no debiesen. Partió el rey Católico de Toro, y por Arévalo pasó á Segovia. Desde allí envió á Flándes á don Juan de Fonseca, que ya era obispo de Palencia, para que hiciese compañía á la Reina , su hija; y á Lope de Conchillos, deudo del secretario Miguel Perez de Almazan, para que le sirviese de secretario. Asimismo de parte del César y de su hijo viuieron por embajadores al rey Ca

CAPITULO XIII.

Los desgustos entre el rey Católico y su yerno fueron adelante.

En estas cortes de Toro se publicaron las leyes de Toro que quedaron ordenadas desde antes que la reina doña Isabel falleciese. Despidiéronse las Cortes, y sin embargo se detuvo el rey Católico en aquella ciudad hasta fin del mes de abril con intento de enterarse, como de tan cerca, si acudiria bien á sus cosas el rey don Manuel, y si recibiria bien lo de su gobierno. Los grandes por la mala voluntad que le tenian divulgaron que traia tratos de casarse con doña Juana, hija del rey don Enrique, para seguir su derecho, que tanto antes contradijo, y por este camino en despecho de los nuevos reyes, sus hijos, no solo mantenerse en el gobierno de Castilla, sino en el título de rey que antes tenia. No se puede pensar cuánto se enconaron los áni

tólico Andrea del Burgo Cremones y Filiberto, señor confirmase el César, su padre; para esto concerto de de Vere, que tenia mucha cabida con el rev Archi- verse con él en Hagenau, ciudad del imperio. Acudieduque y mucha noticia de las cosas de Castilla. Con rop alli el César y el rey Archiduque, que llevó con este comunicó sus quejas el rey Católico, y pretendió sigo al cardenal de Ruan Jorge de Amboesa , que era de nuevo apartar á don Juan Manuel del Archiduque; por quien en todas las cosas se gobernaba el de Franpero él no obedeció, antes se envió a despedir del ser- cia con poderes bastantes que llevaba de su señor. Acorvicio del rey Católico; que eran nuevos desabrimientos, dóse que se diese la investidura de Milan, como pusie-, además que el Archiduque mandó echar en prision á ron, al rey de Francia para sí y sus hijos varones; y á Lope de Couchillos, en que le tuvo mucho tiempo muy falta dellos para Claudia y Cárlos de Austria, su esposo. apretado. La causa fué que la Reina le mandó escri- Púsose por condicion que si por culpa del rey de Franbiese al Rey, su padre, que era su voluntad luviese el cia no se efectuase aquel matrimonio, cayese del deregobierno de sus reinos conforme a lo que su madre dejó cho que pretendia á aquel ducado, y recayese en los de ordenado. Esta carta vino á poder del Archiduque, de Austria. Declaróse otrosí que la investidura que se le que recibió mucho enojo. Mandó prender al secretario, daba era sin perjuicio del derecho de tercero. En esto y ordenó que ninguno de sus criados españoles la pu- , segundo hicieron fundamento los hijos de Ludovico Esdiesen hablar. La Reina, su mujer, tomó tanta pena forcia para ser restituidos en aquel estado. Por la pridestas cosas, que se alteró en gran manera , por do su mera condicion pretendió el dicho príncipe don Carlos, indisposicion se le aumentó tanto, que fué necesario ya que era emperador, que despues de la muerle de recogella. No se descuidaba el Gran Capitan en lo que los Esforcias se podia quedar con aquel ducado; verdad tocaba á Italia, antes con mil soldados españoles, es que en tal caso se mandaban volver al rey de Frande los que por orden del rey Católico se mandaban des- cia los docientos mil francos que dió por la investidura. pedir, envió á Nuño de Ocampo para la defensa de Hizo el juramento y homenaje de fidelidad en nombre Pomblin y de Pisa. Cercaron los florentines á Pisa; de su Rey el cardenal de Ruan por ser aquel estado Nuño de Ocampo con los suyos se fué desde Poinblin á feudo del imperio. Del reino de Nápoles no se trató meter dentro della; con que los florentines se enfre- cosa nueva en estas vistas; mas en confirmar, como lo naron de manera , que les convino alzar el cerco que acordaron, que el matrimonio del príncipe don Carlos tenian muy apretado sobre aquella ciudad, y no pu- Claudia se efectuase, se entendia le debian llevar por dieron tomalla , como sin duda, á faltalle este socorro, dole, segun que entre los tres lo tenian acordado. Sinlo hicieran. Instaban los coloneses se reformase la

tió mucho el rey Católico todas estas tramas, que claconducta de Bartolomé de Albiano. El Gran Capitan lo

ramente se enderezaban contra él. Quejose gravemente entretenia por conocer el valor y condicion de aquel de los malos consejeros que su yerno tenia, y que sin caballero. Despues por entender que tenia sus inteli- dalle parte se concluyesen cosas tan grandes. Lo que gencias con el Papa en deservicio de España y que mas era que saneaban los derechos de Francia en lo de pretendia hacer guerra á los florentines en favor de los Milan sin que se saneasen los suyos, así en lo de BorMédicis, se hizo la reformacion, lo cual luego que vi-goña como en lo que tocaba al reino de Nápoles. Revolno á su noticia , trató de apoderarse de Pomblin; mas via en su pensamiento la forma que podria tener para por estar dentro Nuño de Ocampo, pretendió entrarse ganar de su parte al rey de Francia, y por este medio en Pisa con color de defendella. Tuvieron aviso desto prevenirse para todo lo que le podria suceder. Parecióle por una parte el Gran Capitan, por otra los florentines. que el mejor camino de todos seria casar en Francia El Gran Capitan le envió á maudar no pasase mas ade- con Germana de Fox, que era sobrina de aquel Rey, lante, so pena de perder la conducta y estado que tenia bija de su hermana. Envió para tratar esto á fray Juan del rey Católico. Los florentines de bajo la conducta de de Enguerra, de la orden de San Bernardo, é inquisiHércules Bentivolla se pusieron en cierto paso junto á

dor en Cataluña. Gustó mucho el Francés deste casala torre de San Vicente, cinco millas distante de Cam- miento, tanto, que por contemplacion del renunciaba pilla , pueblo del estado de Pomblin. Allí le desbarata- el derecho que tenia al reino de Nápoles en su sobrina ron é hirieron; y en Nápoles, porque no obedeció, se yen sus hijos varones y hembras, junto con el titulo de mandó ejecutar la pena incurrida; que todo fué ocasion rey de Nápoles y Jerusalem. Por el contrario, el rey de declararse y seguir diferente partido. No se podia Católico vino en que, caso que no tuviesen hijos, aquel presumir otra cosa de su natural, en demasia bullicioso reino volviese al rey de Francia y á sus herederos. Deé inquieto. La gente de guerra española , que se debia más que se obligó de pagalle por los gastos de la guerra despedir conforme a lo mandado por el Rey, puesto quinientos mil ducados en término de diez años por pagas que se dió voz que la enviaban á la conquista de los iguales. Item, que á los barones angevinos se volverian gelves, se amotinó de manera, que puso al Gran Capi- sus estados, cosa muy dificultosa. Y los prisioneros que tan en mucho cuidado; mas él usó de tal maña, que los tenia en su poder el Gran Capilan se pondrian en liberapaciguó y envió á España conforme al órden que tenia. tad, nombradamente el príncipe de Rosano y marqués

de Bitonto; solo se exceptuaron el duque Valentin y CAPITULO XIV.

el conde de Pallas. Con esto el rey de Francia se obliDe diversas confederaciones que se hicieron con el rey gaba de asistir al rey Católico contra el César y su hijo, de Francia.

caso que intentasen á removelle de la gobernacion de Deseaba el rey Archiduque que la concordia que el Castilla. El Guiciardino dice que se concertó asimismo año pasado se asentó en Bles con el rey de Francia la ! ayudaria el rey Culólico á Guston de Fox, su cuiudo, á conquistar el reino de Navarra, á que pretendia tener Faenza y Arimino, y le restituyeron lo que tenian de

la los viuda reina de Nápoles con sus hijos, y si no quisiese en su proteccion al duque de Urbino y al prefecto de venir, la despediria de su reino. Los unos conciertos y Roma, sobrino del Papa, á quien el Duque tenia adoplos olros se hicieron este verano y estio; y desde Sego- tado, y para que le sucediese en aquel estado, le casó via, á los 25 de agosto, se enviaron á Francia para con- con hija del inarqués de Mantua , su cuñado. Al Gran cluir don Juan de Silva, conde de Cifuentes, mícer To- Capilau se envió aviso de las paces que el rey Católico más Malferit y el mismo fray Juan de Enguerra, que lle- hizo con el rey de Francia , con órden se viniese luego varon las provisiones para libertar á los prisioneros de á España para dar asiento en cosas que pedian la pree Nápoles, y seguridad para que los desterrados pudiesen sencia de su persona; y de secreto tuvo al arzobispo de ir á sus casas. En particular se trató de casar á Roberto Zaragoza nombrado para el gobierno de Nápoles. El de Sanseverino, príncipe de Salerno, cabeza de los fo- Gran Capitan mostró holgar de las paces, y las liizo rajidos le Nápoles, con doña Marina de Aragon, hija de pregonar y regocijar en Nápoles. Cuanto á su venida, dou A louso de Aragon, duque de Villahermosa y conde respondió que estaba presto y que muy en breve se parde Ribagorza, y hermana de don Alonso , duque de Vic tiria ; mas ya el tiempo, ya las cosas no dieron á ello Halıermosa , y de don Juan, conde de Ribagorza; trazas por entonces lugår. Por esto las sospechas que se teque dieron mucho contento al rey de Francia, tanto, nian dél se aumentaban, menudeaban los chismes, y que procuró impedir que el rey Archiduque no viniese cada cual tomaba ocasion de pensar y decir lo que le á España, y se lo envió á requerir con un su secretario parecia, dado que él envió á su secretario Juan Lopez de que hasta que las diferencias que tenia con su suegro Vergara á dar razon de sí y de todo lo que pasaba. se determinasen no se pusiese en camino. Para necesitalle á ello trató con el duque de Güeldres que con mas

CAPITULO XV. gente hiciese la guerra en Flandes. Este asiento por

Que Mazalquivir se ganó en Africa de moros. una parte causó gran turbacion en el reino de Nápoles, y los barones que poseian las tierras de los forajidos No se apartaba del lado del rey Católico el arzobispo se apellidaron para defenderse unos á otros, en parti- de Toledo, antes en todas estas diferencias le acudió cular Próspero Colona, que se salió del reino, y llegó á siempre con grande lealtad, y fué gran parte para que ofrecer al Papa que si el rey de Francia le renunciase el muchos reprimiesen sus malas voluntades. Era este derecho que pretendia á aquel reino, él y los suyos se Prelado de gran corazon y pensamientos mas altos que le conquistarian; por otra alteró de nuevo á los grandes segun el bujo estado en que se crió. Persuadin al Rey y de Castilla, tanto mas, que se publicaba que la reina hacia grande instancia aun en vida de la Reina que, Católica para dejar al rey Católico por gobernador de acababa la guerra de Nápoles, la hiciese en Berbería sus reinos, le tomó primero juramento que no se casa- contra los moros. Llegó el negocio tan adelante, que el ria; y procuraron estorbar al conde de Cifuentes que Rey dió órden como buena parte de los soldados espano fuese con aquella embajada, so pena que le tendrian ñoles que tenian en Nápoles para acometer esta empor mal castellano. Algunos cargaban al Gran Capilan presa volviesen á España, y así se hizo. Por otra parte, de que no se declarase por el rey Archiduque, pues por

el conde de Tendilla se ofrecia con cuarenta cuentos de aquel matrimonio del rey Católico eon dona Germana maravedís que el Rey le consignase, de dar conquisse quitaba la sucesion del reino de Nápoles al príncipe tada á Oran y su puerto de Mazalquivir y otras villas don Cárlos, ora tuviesen hijos, ora no. El rey Archi- comarcanas; que si de aquel dinero sobrase algo, se duque asiinismo sintió mucho que le guitasen del todo volviese al Rey, y si faltase, lo supliria él de su casa. lo de Nápoles, y le pusiesen en condicion la corona Este asiento, que estuvo muy adelante, se desbarató con de Aragon, si el Rey, su suegro, tuviese hijo varon. El la muerto de la Reina; mas porque del todo no cesase rey Católico por prevenir desgustos despachó á Flán- este intento , y los soldados de Nápoles no estuviesen des al protonotario don Pedro de Ayala, que fué antes ociosos, el Arzobispo prestó al Rey once cuentos para embajador en Inglaterra, para que juntamente con Gu- ayuda al gasto. Con esto en las costas del Audalucía se tierre Gomez de Fuensalida, su embajador ordinario, aprestó una armada, primero con intencion de ganar avisasen al Rey, su yerno, de aquellas paces y concier- por trato que se traia un pueblo de Berbería, que se tos é hiciesen de su parte instancia que Lope de Con- llama Tedeliz, y está sobre el mar entre Bugia y Argel; chillos fuese puesto en libertad, ca le tenian en Villa- despues por eutender que no era lugar importante ni borda muy apretadam Hicieron ellos lo que les fuera plaza que se debiese sustentar, acordaron acometer á mandado; y el rey Arch.duque en lo que tocaba al matri-Mazalquivir, que quiere decir en arábigo puerto gratmonio, dijo con palabras generales que se holgaba dél; de, nombre que tenia antiguamente, y así le llama que el Rey, su señor , era libre, y se podia casar donde Ptolemeo Porlus magnus. Está muy cerca de Oran mas gusto le diese; en lo de Lope de Conchillos dió por contrapuesto á la ciudad de Almería , bien que algo respuesta que era su criado y tenia acostamiento de su mas á levante. Luego que la armada estuvo á puuto, casa; que por sus deméritos le tenia preso y no le pen- en que iban seis gateras y gran número de carabelas y saba dar libertad. Venecianos en todas estas tramas se otros bajeles que llevaban hasta ciuco mil hombres, don estaban á la mira sin echiar de ver la borrasca que se les Diego Fernandez de Córdoba, alcaide de los Donceles, armaba; verdad es que se concertaron con el Papa de caballero de mucho valor, que estaba nombrado por gemanera que se quedaron eu la Romana con lo de neral de aquella empresa, de la playa de Málaga se luizo

á la vela un viérnes, a 29 de agosto. Llevaba cargo de las mes, parió en Bruselas la reina doña Juana una hija, que cosas del mar don Ramon de Cardona. Tuvieron tiempo llamó doña María. Para visitalla envió el rey Católico contrario, y fuéles forzoso entretenerse en el puerto un caballero de su casa, que se decia Cárlos de Alagon, de Almería. Desde allí, alzadas las velas, se partieron, y con órden de avisar algunas cosas al rey don Filipe, ená 11 de setiembre con toda la armada surgieron en aquel derezadas á que entendiese cuánto mejor le estaba la puerto de Mazalquivir. Tenia en la punta el puerto un concordia que venir á rompimiento. El rey don Manuel baluarte con mucha artillería y sus traveses y torreo- se retiró á Almerin por luir la peste que por este nes, debajo de la cual entraron los nuestros. Acudie- mismo tiempo comenzó á picar en Lisboa, do con su ron ciento y cincuenta caballos y tres mil peones para corte residia. En Castilla otrosí la chancillería de Ciuestorbar que no saltasen en tierra. El desembarcadero dad-Real se pasó este año á Granada, y por su presiera malo, y el dia muy tempestuoso. Todas estas difi- dente fue nombrado el obispo de Astorga. cultades venció el grande esfuerzo de los cristianos. El primero que saltó en tierra fué Pero Lopez Zagal, un

CAPITULO XVI. muy valiente soldado. Pelearon con los moros, hicié

De la concordia que se asentó entre los reyes suegro y yerno. ronlos retirar á Orán, y quedaron solos cuatrocientos soldados en la fuerza de Mazalquivir. Combatiéronlos, Entretúvose el rey Católico en Segovia y en el bosque y en el primer combate fué muerto de un tiro de arti- de Balsain algunos meses hasta tanto que a los 20 de llería el alcaide de aquel castillo con otros muchos, y les octubre partió de alli para Salamanca. Allí mandó predescabalgaron los mejores tiros que tenian asestados. gonar las paces que tenia asentadas con Francia , quo Desanimados con esto los moros, se rindieron al ter- en Castilla comunmente no fueron tan bien recebidas cero dia á partido, y se alzaron en aquella fuerza las como en Aragon. Lo mismo que á los unos daba pesabanderas de España. Túvose á gran ventura lo uno el dumbre, es á saber, que los reinos se dividiesen, á los detenerse la armada, ca con la nueva que era salida de otros era causa de grande contento, que deseaban ter Málaga, cargó gran morisma por aquellas parles; pero ner rey propio y natural. Así van las cosas. Todo se ená cabo de ocho dias por faltalles provision y entender derezaba á enfrenar las demasías del rey Archiduque y que nuestra armada iba á otra parte, se derramó aque- hacelle resistencia, si llegasen á rompimiento, por lla gente; lo otro que el mismo dia que el castillo se cuánto en esta sazon desde Bruselas mandaba apercerindió, por la sierra acudió gran muchedumbre de mo- bir los grandes de Castilla para que le acudiesen , en ros para dar socorro á los cercados, que hicieran mucho especial el marqués de Villena, duque de Najara, Garci daño si no llegaran tan tarde. Estos se juntaron con Laso de la Vega, duque de Medina Sidonia , conde de los de Orán, y salieron al campo con intencion, á lo que Ureña; y aun el almirante y condestable de Castilla, parecia, de venir á las manos. No se atrevieron empe- sin embargo del deudo que tenian con el rey Católico, ro, dado que el alcaide de los Donceles sacó su hueste andaban en balanzas. Don Juan Manuel con sus cartas en órden para dalleş la batalla. Solo hobo algunas esca- atizaba este fuego, puesto que siempre daba á entender ramuzas con los nuestros, que salian con escolta á ha- que deseaba y procuraba la concordia , y que seria fácer agua ó leña, de que padecian falta. Dióse la tenen- cil concertar las diferencias; si el rey Calólico se pucia de aquella fortaleza con cargo de capitan general siese en lo que era razon y se contentase con lo suyo de la conquista de Berbería al alcaide de los Donceles. y dejar á sus hijos desembarazado el reino y el gobierCon tanto, don Ramon de Cardona con su armada dió no, todas las cosas se encaminarian bien; donde no, la vuelta á Málaga á 24 del dicho mes. Los que queda- perderia lo que tenia en Castilla, y aun pondria en conron en guarda de aquel puerto trataron con los de Orán dicion lo de Aragon. Que la venida del rey Archiduque y tomaron con ellos su asiento, en que concertaron tre- seria muy cierta y muy en breve, quier fuese con voguas para poder contratar unos con otros, cosa que a luntad de su suegro, quier sin ella. En conformidad los moros les venia muy bien para no perder la contra- desto aprestaban una armada en Gelanda, en que tetacion de levante, que se les comunicaba por medio de nian ya juntas sesenta naves; y si bien el rey de Franlas galeazas venecianas que traian á aquel puerto y por cia por dos veces envió á requerir al rey Archiduque todas las costas de Africa, España, Francia , Flándes y no emprendiese aquel viaje antes e concertarse con Dinamarca la especería de que en Alejandría cargaban. su suegro, á 8 de noviembre partió de Bruselas junto Grande fué la reputacion que con esta empresa gano con la Reina para ir á Gelanda. Dilatóse la embarcacion, el rey Católico, pues, no contento con lo que en Italia y todo iba despacio; así se tuvo entendido que se prehizo, volvia su pensamiento á la conquista de Africa y tendia se declarasen primero los que liabian de dar faal ensalzamiento del nombre cristiano. Verdad es que vor á su venida y entrada en Castilla; cuya cabeza, que los maliciosos se persuadian que debajo aquel color era el marqués de Villena , como en esta sazon entrase juntaba sus fuerzas, no contra los infieles, sino para re- en Toledo, se tuvo por cierto llevaba poderes del rey sistir al Rey, su yerno, si pretendiese venir á Castilla y don Filipe para apoderarse de aquella ciudad ; de que quitalle el gobierno. El arzobispo de Toledo con tan el pueblo se alteró, y los Silvas, que eran muy aficiobuen principio se animó mucho para ayudar á llevar nados al servicio del rey Católico, se juntaron con el adelante aquella santa empresa y gastar en ella buena corregidor don Pedro de Castilla para hacelle resistenparte de sus rentas, hasta revolver en su pensamiento de cia; mas el Marqués acordó de partirse sin intentar pasar en persona á Africa para dar mayor calor á aquella novedad alguna. Fuera de los Silvas y el duque de Alba conquista, como lo hizo poco adelante. Mediado este y el arzobispo de Toledo, los que mas se senalaban por

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