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el rey Católico eran don Bernardo de Rojas, marqués de | mismo, don Carlos de Austria; casamientos que después Denia, don Gutierre Lopez, comendador mayor de Ca no se efectuaron. Entregó el Archiduque al Inglés el Jatrava, Antonio de Fonseca y Hernando de Vega , que duque de Suffolck, que le tenia en su poder, y él se haeran muy aceptos al Rey y de su Consejo. Estos eran de bia fiado de su palabra; extraña resolucion. En esto y parecer que se debia impedir en todas maneras la en en fiestas que se hicieron se detuvieron hasta por totrada del nuevo Rey, si intentase de venir á Castilla do el mes siguiente que volvieron al puerto de Flamua antes de componer y asentar aquellas diferencias. El para embarcarse. El rey Católico, luego que tuvo aviso rey Católico se resolvia en esto, dado que se le hacia de la tormenta que sobrevino á sus hijos en el mar, muy de mal usar de fuerza y tomar las armas contra mandó recoger las mejores naves en las marinas de Essus hijos, y no se aseguraba que los pueblos llevarian paña para enviárselas, y por general á don Carlos Enbien que se usase de aquel término contra sus reyes riquez de Cisneros, que por este mismo tiempo, junto naturales. Todavía al mismo tiempo que las cosas esta- con su mujer doña Ana de Sandoval, fundó el mayorazban para romper , el rey Archiduque se inclinó á que se I go que hoy poseen los de su casa en Portugalete, los diese algun corte en aquellos negocios, y para ello en bienes en el arciprestazgo de San Roman, merindad vió poderes bastantes á sus embajadores. Conforme á de Saldaña, su hijo mayor Filipe Enriquez de Cisneesto, en 24 de noviembre se asentó en Salamanca con ros. Al tiempo que la concordia se asentó en Salamancordia y amistad entre los dos reyes con las capitulacio ca , escribió el rey Católico á don Juan Manuel que promes siguientes: que todos tres los dos reyes y la Reina curase con el rey Archiduque se olvidasen las cosquijuntamente gobernasen; y con las firmas de todos tres llas pasadas, y se reconcilia sen las voluntades, como y en sus nombres se despachiasen las provisiones y car era razon y el estrecho deudo lo pedia. La respuesta tas reales , y al refrendallas se dijese: Por mandado de que hizo á esta carta, será bien poner aquí para que se sus altezas; lo mismo se guardase en los pregones. Que conozca la libertad y viveza deste caballero: «Recebi la juego que los reyes don Filipe y doña Juana llegasen' vde vuestra alteza, y cumpliré lo que en ella me maná estos reinos, fuesen jurados por reyes y por goberna »da, que es procurar cuanto en mi fuere que los disdorel rey Católico, y don Carlos por principe y sucesor »gustos se olviden, y la concordia asentada vaya adeen los reinos de Castilla, de Leon y de Granada. Item, »lante; pues no se puede negar sino que de tal escuela que las rentas y servicios de los dichos reinos, pagados »como la de vuestra alteza, y tales discípulos como los los gastos ordinarios y extraordinarios, se dividiesen »reyes, todos esos reinos recebirán mucho bien. Lo cual en dos partes iguales, la una parte al rey Católico, y la »Dios y mi conciencia son buenos testigos he siempre otra para sus hijos. Lo mismo ordenaron se hiciese en »procurado con todas mis fuerzas, si bien algunos, y los oficios, que se proveyesen por mitad; capítulo que "por ventura vuestra alteza, por el mal tratamiento extendian asimismo á las encomiendas de las tres ór »que se me ha hecho, podrá haber juzgado diversadenes, dado que la administracion dellas sin contra »mente; pero no se pueden enfrenar las lenguas ni diccion pertenecia al rey Católico. Con estas condicio »los juicios, ni yo pretendo por este oficio algun galarnes se concluyó esta confederacion. Para cumplimiento odon. Bastaríame que mis servicios y fatigas pasadas de lo capitulado nombraron por conservadores al Papa »no estuviesen puestos en olvido de la manera que esy al César y á los reyes de Inglaterra y Portugal. De »tán; que me parece por mi vejez y por la poca cuenta claróse de más desto que si la Reina no quisiese enten »que dello se tiene que vuestra alteza no quiere pagar der en el gobierno, las provisiones se expidiesen en »en este mundo sino en oraciones para cuando esté en nombre de los tres y con las firmas de los dos reyes; y wel otro. La cual paga yo no pretendo, pues muchas en caso de ausencia de cualquiera de los dos, los ne »veces he oido decir que un principe puede llevar sus gocios se despachasen con la firma sola del uno. En »ministros al infierno, y nunca que algun rey, aunque viaron á Flandes una copia de estas capitulaciones, que »sea tan cristianísimo como el de Francia , haya sacado

taron al rey Archiduque y á los suyos; mas valgun privado suyo del purgatorio. Yo por esto no desin embargo, la concordia se aceptó y juró, ca el favor »jaré de hacer lo que debo ni de suplicar á vuestra del rey de Francia era gran torcedor para los de Flán valteza para que la concordia sea mas firme que en lo des, además que tenian por cierto que con su llegada á "que della queda por declarar use de la bondad y pruEspaña todo se haria como fuese su gusto. Con esto

»dencia que suele en todas sus cosas.) soltaron al secretario Lope de Conchillos, que hasta entonces tuvieron en muy esquiva prision. Pre

CAPITULO XVU. gonóse esta confederacion en Salamanca a los 6 de

Que el rey Católico se casó segunda vez. enero, principio del año 1506, y dos dias adelante se hicieron a la vela desde Gelanda los nuevos re Envió el rey Católico sus embajadores para dar ariyes. El tiempo no era á propósito para meterse en el so á los príncipes que se nombraron por conservadores mar"; cargó tan gran tormenta, que algunas naves se de la concordia que asentó con el Rey, su yerno; en perdieron, y con las demás les fué forzoso tomar un particular hizo recurso al rey de Portugal don Manuel puerto en Inglaterra, que se llama Weymouth. Con para entender lo que tendria en él si todavía no se aquella ocasion se vieron los reyes don Filipe y el de guardase lo capitulado. Respondió por palabras geneInglaterra en Windsor, do hicieron sus alianzas, y serales y secamente por tener trabada estrecha amistad concerto que Margarita de Austria, viuda del duque de con el rey don Filipe; para cuyo recebimiento, que se Saboya, casase con el Inglés, y con María, hija del entendia desembarcaria en el Andalucía y pensaba ha

ria escala en alguno de sus puertos, se apercibió con Católico, nieta de su hermana doña Leonor, reina que grande cuidado, y hacia labrar mucha plata , ora fuese fué de Navarra. Dispeasó el Papa, aunque con dificulpara festejalle, ora para se la presentar, dado que la tad por la contradiccion que el César y su hijo hicieron. peste le tenia puesto en cuidado, que cundia por su | Venian en compañía de la Reina Luis de Amboesa, reino y picaba en Santaren. Por esto de Almerin do obispo de Albi, Hector Piñatelo y Pedro de Santandrea estaba se fué á Abrantes , pueblo asentado en un alto- | | por embajadores de Francia. Venian asimismo los prinzano, y que goza de aires limpios. Allí parió la Reina, cipes de Salerno y Melfi y otros muchos barones angeá 3 de marzo, al infante don Luis, principe que fué de vinos con deseo de tomar asiento en sus cosas. Con togran valor, señalada virtud y piedad, especialmente a do este acompañamiento luego otro dia despues que lo postrero de su vida, que no fué larga. Verdad es que las bodas se hicieron, dieron los reyes la vuelta para en su mocedad de una mujer baja tuvo un hijo bastardo Valladolid. El Rey en aquella villa hizo solemne jurapor nombre don Antonio, que fué prior de Ocrato, fa- ' mento en presencia de gran número de prelados y de moso asaz á causa que por la muerte de su tio el Rey | señores, y se obligó por sí y por sus sucesores de cumy cardenal don Enrique los años adelante se llamó rey plir y guardar todo lo contenido en los capítulos de la de Portugal, y fué á su patria ocasion de grandes ma paz y concordia que tenia asentada con Francia. Alles. Bautizaron el Infante al octavo dia de su naci gunos dias despues los barones angevinos por sí y en miento; los padrinos el duque de Berganza y el conde nombre de los ausentes hicieron pleito homenaje al de Abrantes, la madrina la duquesa de Berganza la Rey y Reina como á verdaderos y legítimos reyes de vieja. Esta alegría se aguó con un alboroto que se le Nápoles. Acabadas las fiestas, el Rey se partió para vantó en Lisboa muy grande por una causa ligera. En | Búrgos con intento de recebir á los nuevos reyes, que la iglesia de Santo Domingo estaba un crucifijo que so pensó aportarian á Laredo ó á alguno.de los puertos bre la llaga del costado tenia puesto un viril. Los que de aquella costa. Iban en su compañía los arzobispos de oian cierto dia allí misa pensaron que el resplandor Toledo y Sevilla , el duque de Alba, Condestable y Aldel vidrio era milagro. Contradijolo uno de los que allí mirante, y el conde de Cifuentes, todos dispuestos, álo se ballaron, nuevamente convertido del judaismo, con que mostraban, á procurar que lo que la reina doña palabras algo libres. El pueblo, como suele en seme Isabel dejó establecido acerca del gobierno de aquejanles ocasiones, furioso y indignado que tal hombre llos reinos se guardase. Era el rey Católico llegado a hablase de aquella manera, echaron mano dél, y sa Torquemada, cuando le vino aviso que los reyes, sus cado de la iglesia, le mataron y quemaron en una ho hijos, desembarcaron en la Coruña, que fué á los 28 de guera que allí hicierou. Acudióles un fraile de aquel abril. La causa de llegar tan tarde sué que en Inglatermonasterio, que hizo al pueblo un razonamiento en ra se detuvieron mucho, primero en las vistas con que los animó á vengar las injurias que los judíos hi aquel Rey y fiestas, despues en esperar tiempo en el cieron y hacian á Cristo; que fué añadir leña al fuego puerto de Flamua, en que estuvieron detenidos muchos y acuciar a los que estaban furiosos para que llevasen dias. Desembarcaron en la Coruña, por estar el rey adelante su locura. A pellidáronse unos a otros, arre don Filipe persuadido que le convenia entrar en Castimeten á las casas de los conversos, levaban una cruz lla lo mas lėjos que pudiese de donde el Rey, su suegro, delante dos frailes de aquella órden como estandarte. se hallase, con intento de saber en su ausencia lo que La furia fué tal, que en tres dias que duró el alboroto en los grandes y pueblos tendria, para acomodarse y dieron la muerte á pasadas de dos mil personas de aque acomodar las cosas segun la disposicion que hallase y Hla nacion; y aun á vueltas por yerro ó por enemista la manera que le acudiesen; ca resuelto venia de no des fueron muertos algunos cristianos viejos. Acudie pasar por las capitulaciones de la congordia hecha en Top flamencos y alemanes de las naves que surgian en Salamanca, si no fuese á mas no poder. Esto le aconel puerto á participar del saco que en las casas se ha sejaba don Juan Manuel, y por lo mucho que con él cia. Tuvo el Rey aviso deste desórden : envió á Diego podia se lo persuadió; y aun pretendió con este intento de Almeida y á Diego Lopez para que hiciesen pesquisa

llevalle á desembarcar al Andalucía, y lo hiciera, si el sobre el caso. Los dos frailes caudillos de los demás tiempo diera lugar. Por este tiempo Gonzalo Mariño fueron muertos y quemados, y sin ellos justiciados de Ribera, alcaide y capilan de Melilla por el duque de otros muchos. Los extranjeros, alzadas velas, escapa | Medina Sidonia, por trato se apoderó de la villa de ron con la presa que llevaban muy gruesa. Por esta Cazaza, que está situada en el reino de Fez con un buen manera se alteró y sosegó aquella nobilísima ciudad; puerto á cinco leguas de Melilla; la cual villa, como era que tan fáciles son los remedios como ligeras las causas razon , quedó en poder del mismo duque de Medina. de alborotos semejantes. En Castilla por una parte se esperaba por horas la venida de los nuevos reyes, por

CAPITULO XVIII. otra se festejaban las bodas del rey Católico y de doña Germada. Fueron desde Salamanca á Fuente-Rabia á

Que el rey Católico procuró verse con el rey Archiduquc. recebir y acompañar á la novia el arzobispo de Zarago La venida del rey don Filipe, que debiera ser cauza y otras nobles dueñas y caballeros. El Rey y con él sa de contento y sosiego universal, pudiera reducir las reinas de Nápoles madre y hija y el duque de Ca las cosas á total rompimiento, si la prudencia y sufri-. labria, sin otros muchos señores, fueron otrosí á Valla- miento del rey Católico no supliera las faltas y apadolid , y dende á Dueñas. Allí á los 18 de marzo se gara este fuego de desabrimientos que se emprendia hicieron las velaciones. Era la Reina sobrina del rey / por todas partes. Los humores y trazas de los dos re

yes eran diferentes, y aun de todo punto contrarios. | dijo á don Pedro de Ayala que el rey Católico se desenLuego que llegó el rey don Filipe, envió á requerirá | gañase de tres cosas, sobre que al parecer arinaba granlos condes de Benavente y Lemos y otros señores de de edificio: la primera, que en las vistas no se trataria de Galicia, y á los grandes de Castilla para que se decla negocio alguno; la segunda, que serian en el campo, y rasen por sus servidores y parciales; lo cual ¿qué otra no con igualacompañamiento, antes con grande ventaja cosa era sino comenzar á sembrar disensiones y alboro de gente de parte del Rey, su hijo; la tercera, que el rey tos en lugar de paz? Como vió que esta primera dili Católico no hiciese fundamento en el favor de la Reina, gencia le sucedia á su propósito, y que comenzaban su hija, porque no se daria á ello lugar, y se ballaria con gran voluntad á declararse por él muchos, lo se- | burlado. Tornaron de nuevo á acometerá don Juan Magundo que hizo fué declararse que no estaria por la nuel con grandes ofrecimientos para él y para sus hijos; concordia que se asentó en Salamanca. Comenzó olrosi ! su brio era tan grande, que no sué de efecto alguno. á desfavorecer á los criados del Rey , su suegro, en Era esto en sazon que en Valladolid por el mes de mayo tanto grado, que un dia habló á don Pedro de Ayala , y ! falleció Cristóbal Colon, almirante de las Indias, primer Je avisó que advirtiese que si bien disimuló lo que en descubridor del Nuevo Mundo. Por otra parte el marFlándes y Inglaterra trató en deservicio suyo, que de qués de Villena y conde de Benavente y el duque de Naalli adelante no lo sufriria ; que pues era su vasallo, jara eran llegados á la Coruña, y cada dia se juntata mirase cómo se gobernaba. A los alcaldes y alguaciles mas gente y venian mas señores, como el duque de de corte que por orden del rey Católico vinieron á la Béjar, los marqueses de Astorga y de Aguilar y Garci Coruña á servir sus oficios, como era razon, despidió, | Laso de la Vega, y últimamente el duque del Infany no se quiso servir dellos por imaginar que su suegro tado, con que á los parciales del rey don Filipe crecia le queria poner en su casa y corte oficiales de su ma mas el ánimo para pretender aventajar su partido. El no. Venia muy advertido de no sufrir tutor alguno ni rey Católico se detuvo en Astorga hasta los 15 de mapadrastro coino decia don Juan Manuel. Los suyos pu yo. Desde allí se partió para el Ravanal con intento de blicaban grandes quejas contra el rey Católico, y la irse á Santiago y que alli fuesen las vistas. Algunos mas grave era sobre el casamiento con la reina dona de su Consejo eran de parecer que no se apresurase, Germana y las condiciones dél, en que decian hizo gra porque con la tardanza, como suele acontecer en las ve daño á sus hijos y nietos por desmembrar el reino de trazas mal encaminadas, se descubriria la hilaza, y reNápoles; en que parece tenian alguna razon, por lo sultarian tales desabrimientos de los grandes entre si menos aparencia della , si su mal término no pusiera en y con los privados de aquel Principe, por su grande necesidad al rey Católico de valerse por aquel camino ambicion y deseo que cada cual llevaba de goberdel rey de Francia y sacar un clavo con otro. Por el nallo todo, que el nuevo Rey se veria presto en tales contrario, luego que el rey Católico tuvo aviso de la ve dificultades y aprietos, que le harian entender mal sa nida de sus hijos, envió á don Ramon de Cardona y á grado la necesidad que tenia de ser ayudado y acouseHernando de Vega á visitallos de su parte, y él mismo jado de su suegro. En este estado se hallaban las cosas dió la vuelta camino de Leon para ir en persona á verse de Castilla, que fuera de rompimiento no podia ser con ellos, si bien reparó en Astorga hasta saber su vo peor. Los potentados de Italia y las otras naciones esluntad. Al marqués de Villena , que era llegado á Búr taban á la mira de lo que resultaria de la venida del gos con grande acompañamiento, y al duque de Na rey don Filipe; parecia a todos que por lo menos el rey jara , que juntaba sus deudos y mucha gente para ir en Católico, que era tan temido, desta hecha quedaria son de guerra á la Coruña , avisó dejasen aquel cami descompuesto y sin fuerzas. Moviales mucho á pensar no, y fuesen con su acompañamiento ordinario; que esto, entre otras cosas, ver que el Gran Capitan, consemejantes asonedas y juntas siempre fueron prohibi- | tra el orden de su Rey se entretenia en Nápoles, y no das, y al presente no eran necesarias, pues todos iban acababa de arrancar, y por su gran valor y prudencia de paz. Con su yerno hizo instancia por medio de don pensaban que no carecia esto de algun grande mistePedro de Ayala para que despidiese dos mil alemanes rio; mas el Gran Capitan, advertido deslas sospechas, que traia en su compañía; recelábase que aquella nove. envió delante sus caballos y recámara y juntamente á dad no fuese ocasion de que los naturales se ofendiesen Pedro Navarro para que le descargase con el rey Catóy escandalizasen. Por otra parte, envió a su secretario lico y le diese informacion de todo y las causas verdaAlmazan para que se juntase con don Ramon y Hernan- deras por que se detenia, que era dejar en órden los do de Vega, don Pedro de Ayala y Gutierre Gomez de presidios y contentar la gente de guerra, que andaba Fuensalida, sus embajadores, para concertar las vistas | alborotada por falta de dinero. Por el contrario, Juan con sus hijos, que deseaba él mucho abreviar, y los del | Bautista Espinelo se partió juntamente para España rey don Filipe las dilataban cuanto podian. Tratóse que para dar quejas contra el Gran Capitan y poner dose viesen en Sarria primero, despues en Ponferrada; lencia en todo lo que hacia, intento que era fácil por ningun lugar empero contentaba a los que las aborre- , tener cabida y crédito con el rey Católico. La calumnia cian, ni á don Juan Manuel, que todo lo meneaba, y se l á las veces tiene mas fuerza que la verdad, á lo menos recelaba mucho que si los dos reyes se viesen, por ser el sus primeros encuentros son muy bravos. Así las cosas uno

sagaz, y el otro muy fácil, además del deudo se pusieron en términos, que el rey Católico se resoly sangre y respeto de padre que suele allanar grandes vió en todas maneras de sacar de Nápoles al Gran Cadificultades, muy fácilmente se concertarian, que era lo pitan. El negocio llegó tan adelante, que tuvo nombra. que sobre todo aborrecia y desviaba , tanto, que un dia do y despachado á su hijo el arzobispo de Zaragoza

para que con toda brevedad fuese á tomar el cargo de nian muy retirada sin dar lugar que persona alguna la aquel reino. Por otra parte con Juan Lopez de Verga- viese, el cual cargo era verdadero, que el rey Católico ra, secretario del Gran Capitan, le envió una cédula en con este color despachó sus cartas á diversas partes que le prometia debajo de juramento y de su real pala- para apercebirse de gente en caso que llegasen á rombra de dalle luego que llegase á España el maestrazgo pimiento; y aun el duque de Alba tenia levantado golde Santiago. Parecia á muchos que para engañalle; pe de gente en el reino de Leon para acudir al rey Caporque, por el contrario, dió órden á Pedro Navarro, á tólico; que solo entre todos los grandes se tuvo siempre quien diera el condado de Olivito, y de quien hacia por él, si bien veia el peligro que sus cosas corrian por mucha confianza, que fuese en compañía del Arzobispo esta causa , y que todos desamparaban al rey Católico; y con su buena traza y valor le prendiese dentro de hasta el mismo. Condestable, que era su yerno, y el Castelnovo; extraña resolucion, que desbarató Dios Almirante, que era su primo, acordaron que les estaba porque no se descompusiese por este modo un caba mejor acudir al rey don Filipe y hacelle compañía. lero que era la honra de España. La causa de mudar No se contentó el rey Católico con intentar de hacer parecer y templarse fué una carta que á la sazon llegó juntas de gentes en Castilla , sino que despachó un cadel Gran Capitan en que con muy discretas razones, y ballero aragonés , por nombre Jaime Albion, para dar sobre todo con la verdad, que al cabo tiene gran fuerza cuenta de todo lo que pasaba al rey de Francia y le pepara convencer, aseguró al Rey y le juró como cris dir que por medio del duque de Güeldres y obispo do tiano y hizo pleito homenaje como caballero de guar Lieja diese á su yerno guerra en Flandes, para con dalle toda lealtad, y en cualquiera ocurrencia acudille este torcedor hacer se humanase mas en lo que tocaba y tener en su nombre aquel reino. Sin embargo, pro á Castilla y á las diferencias que con él tenia. Sin emmetia que seria muy presto en España, con que sosegó bargo de todo esto, se continuaba la plática de las vispor entonces esta nueva borrasca, de que podian resul tas. La resolucion se dilataba. El rey don Filipe se detar grandes males.

terminó de salir de la Coruña la via de Santiago. Las

compañías de los alemanes marchaban delante con su CAPITULO XIX.

artillería tan en orden como si entraran por tierra de

enemigos y de conquista. Aquel mismo dia, que fué á Que el rey Católico mandó jantar gente para poner å sa hija

los 28 de mayo, partieron el rey Católico y la Reina en libertad.

para Betanzos. Estaba don Alonso de Fonseca, arzoApenas los grandes y señores llegaron ú la Coruña, bispo de Santiago, declarado de parte del rey Católico cuando entre ellos mismos nacieron competencias y re- tanto como el que mas; por esta causa los del rey Arpuntas, y con los flamencos envidias y poca conformi- | chiduque no vinieron en que allí fuesen las vistas, ni se dad. El marqués de Villena se adelantaba á los demás, I quisieron detener allí mucho, antes tomaron la via de y como mayordomo mayor, cuando el rey don Filipe Orense, que era torcer el camino , y el rey Católico reoia misa, se ponia junto a la cortina de la una parte, y paró en Villafranca. Entonces el rey don Filipe envió de la otra monsieur de Vere, coino mayordomo mayor á decir al Rey, su suegro, que si le enviase al arzobispo por Flándes. En las vistas de los reyes no se concorda- de Toledo con poderes, esperaba se asentarian bien y ban; los castellanos pretendian impedillas porque los á gusto los negocios. Hízose así, y el Arzobispo trabajo reyes no se concertasen; los flamencos, como genle mas | lo que pudo para concordar las diferencias; pero poco sin doblez, juzgaban que seria bien se vicsen sin dar se liacia por la contradiccion que halló en los graudes, lugar á tantos misterios. El que mas en esto se señala á quien pesaba que aquellos principes se concerlasen. ba y insistia era el señor de Vere, bien que los mali- El rey Católico de Villafranca se pasó á la Bañeza, y de ciosos entendian que lo hacia por la envidia que tenia | allí á la Matilla en sazon que muchos de los prelados y á don Juan Manuel y á su privanza con aquel Principe, | de los caballeros que iban con él le dejaron, inducidos dado que él daba mas muestras de descontento en esta por los grandes que se mostraban muy declarados consazon que de privanza , y con la ida de tantos grandes tra él. Esta soledad y desamparo hizo que el rey Catóandaba como turbado y deslumbrado, y parecia temer lico perdiese la esperanza de poder resistir, si las difeno le echase alguno el pié adelante y le hiciese caer.

rencias llegaban á rompirniento; así, procuró por cualEn lo que todos se concordaban era en dar quejas del quier manera concertarse con su yerno. Con este inrey Católico; quién tenia por cosa grave que quisiese tentó le escribió una carta en que le pedia que sin dar llevar la mitad de las rentas reales, y no trajese á par- lugar á mas pláticas y malicias Luviese por bien que se ticion lo que rentaban los maestrazgos; quién encare viesen. Lo que respondió fué dar grandes quejas , como cia que ; cómo se podian sufrir tres reyes en Castilla? de que juntaba el rey Católico gente contra él, y ponia Y aun don Juan Manuel mostraba una escritura otorga- | mala voz en sus cosas con decir que traia presa á la da en Francia en que el rey Católico se intitulaba rey de Reina, y que ponia estorbo en el ejercicio del oficio de Castilla; quién extrañaba que las fortalezas y guardas la Inquisicion y favorecia á los deudos de los que ella se tuviesen en nombre del rey Católico, sin que el rey tenia presos; todo á propósito de hacelle malquisto con don Filipe en mucho tiempo pudiese proveer ninguna los pueblos y con sus vasallos. El punto de la dificulde aquellas plazas, y que él mismo continuase á pro tad de las vistas consistia en que los del rey don Fiveer corregidores en diversas ciudades. Sobre todo ex lipe querian saber el pecho del rey Católico en lo que trañaban que hacia levas de gente con voz de poner en tocaba á la concordia , y si vendria en que se alterasea libertad la Reina, su hija, ca por su indisposicion la te- algunos capítulos de la de Salamanca y cuáles; en fin, que todo esto estuviese asentado antes de las vistas. El i una alquería que se llama Remesal. Partieron los reyes rey Católico iba en esto muy recatado sin descubrir su de sus posadas segun que dejarou acordado, bien que pecho á nadie antes de verse con su yerno.

con muy diferente acompañamiento; el rey Católico

'con los suyos, que eran hasta docientos, en traje de paz CAPITULO XX.

y en mulas y desarmados; el rey don Filipe á punto De las vistas que hobo entre los reyes suegro y yerno.

de guerra. A la parte de la Puebla quedaban en orde

nanza hasta dos mil picas, sin la gente de la lierra y Trataban el arzobispo de Toledo por una parte, y por buen golpe de gente de á caballo de los que fueron en la otra monsieur de Vila y don Juan Manuel, y confe | compañía de los grandes. Pasaron delante hasta mil rian entre sí por comision de sus principes de confor alemanes como para reconocer el campo. Despues desto mallos y tomar algun asiento en las diferencias que seguian los cortesanos del rey don Filipe, y él á la postenian. Las intenciones eran muy diversas; y así no se tre en un caballo y con armas secretas. A su mano deacababan de concertar. El Arzobispo procedia con sin- l recha venia el arzobispo de Toledo, y á la siniestra don ceridad y verdad como lo pedia su dignidad y la bue- | Juan Manuel. Antes que él llegase , el rey Católico se na fama de su vida ; los otros con cautela pretendian | puso en un alto para ver los que pasaban. Llegaron los hacer la concordia muyá ventaja de su amo, por lo me grandes y señores á besalle la mano, que él recogia de nos entretener el tiempo; que, segun eran muchos los | muy buena gracia. Echo los brazos al conde de Benaque acudian al nuevo Rey, tenian por cierto que el rey | vente; sintió que iba armado, dijole rieudo: Conde, Católico se veria en breve tan solo, que le seria forzoso l¿cómo habeis engordado tanto? El respondió: Señor, el dejar el reino desembarazado y retirarse á su tierra. ¡ tiempo lo causa. A Garci Laso dijo: García, ¿ y tú tamLlegó el Arzobispo por la poca confianza que tenia de bien? El respondió: Señor, por Dios así venimos todos. concluir cosa alguna á acousejar al rey Católico se re- | En esto llegó el rey don Filipe, que, aunque con semtirase al reino de Toledo; ofrecia le mandaria allí en- blante de algun sentiiniento, hizo muestra de querer tregar todos sus lugares y castillos; que segun la dis- echarse del caballo y besar la mano á su suegro; él le tancia y tiempo que seria menester para llegar allá y previno y abrazo y besó con muestra de mucho amor el sobrado vicio de aquellas gentes, que conforme ásu y la boca llena de risa. Para hablarse se entraron en costumbre escanciaban muy largo, el calor y falta de una ermita que allí estaba, y en su compañía el arzobisotros mantenimientos seria causa que recibiesen mucho po de Toledo y don Juan Manuel. El Arzobispo con la daio; y aunque no fucsc sino el de la enemistad, que resolucion que solia tener dijo á don Juan: «No es cada dia se descubria mas entre costellanos y flamen buen comedimiento que los particulares se hallen precos, haria mucho efecto; en fin, que el tiempo y dila- 1 sentes á la habla de sus principes : vamos cion suelen adobar muchos daños. El rey Católico no trambos.» Don Juan no osó replicar. Como estuviesen venia en eslo , y aun sospechaba no quisiese el Ar | junto á la puerta, díjole el Arzobispo que se saliese, zobispo como los demás faltalle y acomodarse con el que él queria servir de portero. Con esto cerró la puertiempo; que esto aventuran á ganar los que tercian en ta, y aseutóse en un poyo que alli halló. Los reyes dessemejantes negocios. Resolvióse de verse en todas ma pues de las palabras ordinarias de cumplimiento, enderas con su yerno, que en este tiempo era llegado á traron en materia. Tomó la mano el rey Católico como Verin; dende envió á don Diego de Guevara al rey Ca- | era razon, y habló en esta sustancia: «Si yo mirara tólico, que esperaba en Rionegro,para rogalle sobrese solo mi contento y sosiego, y no lo que era mas proy yese en su ida por cuanto esto era lo que convenia para cumplidero, no me hobiera puesto á la afrenta y deslos negocios. Mas no dejó el rey Católico persuadirse, víos que he pasado; pero el amor, y mas de padre, es antes persistia en lo que tenia determinado. Decia que muy sufrido, y pasa por todo á trueque que sus hijos su yerno no se podia agraviar de que le fuese á ver, sean mejorados. Lo que yo y la Reina, mi mujer, pretenpues iba desarmado, y él venia á punto de guerra. Vis | dimos, ella en encargarme el gobierno destos reinos, ta esta resolucion , desde Nellasa, do era llegado el rey y yo en conformarme á tiempo con su voluntad, no fué don Filipe, determinaron monsieur de Vila y don Juan deseo de hacienda , que, Dios loado, no tengo falta de Manuel de ir á verse con el rey Católico y concertar el ella ni de desautorizar a nadie. Porque ¿qué se podia dia y lugar para las vistas, pues no se podian excusar. interesar en hacer mal á nuestros hijos? Vuestra edad Para seguridad de don Juan fué enviado el duque de l y la poca experiencia que teneis de los humores desta Alba al rey don Filipe, si bien la voz era que iba para gente nos hizo temer no os engañasen y usasen mal ayudar á dar buena conclusion y corte en los negocios. de vuestra noble condicion para acrecentarse y enril'asáronse en el entre tanto los reyes don Filipe á la quecer á costa destos reinos y vuestra á los suyos, de puebla de Sanabria y el Católico á Asturianos, que están que resultasen disensiones y revuellas semejables á las distantes poco mas de dos leguas. Venidos don Juan y que por la facilidad de los reyes se levantaron los años monsieur de Vila á Asturianos , el Rey les habló dulce y pasados. Mas pues esta nuestra voluntad no se reciamorosamente sin dar queja alguna ni muestra de sen be como fuera razon, lo que yo siempre pretendí hacer timiento. En lo de la concordia y particulares della | encaminadas las cosas muy fácilmente alzaré desde respondió de manera que se entendió no quedaria por luego la mano del gobierno, ca mas estimo la paz que él que no se concluyese muy á gusto de su yerno. Acor-o todo lo al; que no falta á que acudir, cosas no menos daron que las vistas fuesen otro dia en un robledal que forzosas y que piden nuestra presencia. Solo os quiero está entre la puebla de Sanabria y Asturianos, cerca de l advertir y amonestar que desde luego pareis mienles

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