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por reina de Nápoles. En este comedio Castilla se abra- con el rey Católico, y al de Villena que el duque de saba en disensiones y parcialidades de secreto, puesto Alba. El conde de Benavente queria le concediesen la que en lo público todos se enfrenaban; y no era mara- feria de su villa de Villalon, como se la concedió el rey villa por estar el reino sin cabeza. La Reina ni podia ni don Filipe, sin embargo que era en perjuicio de Mequeria atender al gobierno; las provisiones del Consejo dina del Campo. Otros tenian otras pretensiones, presreal no eran obedecidas sino de quien queria. Algunos tos de acudir a la parte de donde se les diese mas espepara nombrar gobernadores eran de parecer que se

ranza dellas sin tener respeto al bien comun, si se aparjuntasen Cortes del reino. En esto hacian gran sunda- laba de sus particulares. Para prevenir estos inconvemento el arzobispo de Toledo, el Condestable y Almi- nientes el arzobispo de Toledo y los deputados con él ranle; acudieron a la Reina , pero no pudieron acabar para compoper todas las diferencias acordaron que los con ella firmase las provisiones convocatorias que lle- grandes jurasen que hasta tanto que se juntasen las vaban los de su Consejo ordenadas. Acordaron tomar Cortes no llamarian algun príncipe ni se concertatestimonio deslo, y que los del Consejo las convocasen rian con él en manera alguna; y aun el rey

Católico para Burgos, como lo hicieron. No venian en esto, desde Nápoles escribió á los mas de los grandes, y les especial el duque de Alba , aunque no se hallaba en la prometió las mas de las cosas que pretendian, con decorte , decia que solo el Rey podia juntar Cortes. Por seo de ganallos y de sosegallos en su servicio; en pareslo darlo que acudieron algunos procuradores al lla- ticular al marqués de Villena prometió daria á Villena mado del Consejo, en fin no se hizo nada. Todo es- y Almansa, y al duque de Najara las alcabalas de la taba suspenso y lleno de consusion; los pareceres de merindad de Najara. Mas en el entre tanto la poca conlos grandes eran muy diferentes y contrarios; los'mas formidad que los grandes que andaban en la corte entre venian en que el rey Católico debia tener el gobierno; si tenian dió ocasion á que por mal gobierno sucedielos principales eran el arzobispo de Toledo, el Condes- sen notables desórdenes. Ono fué que por el mismo table, el Almirante y los duques de Alburquerque y de tiempo que en Nápoles se aprestaba la entrada del rey Béjar. Entre estos, los unos no querian que se encarga- Católico, el duque Valentin una noche se descolgó de se del gobierno si no venia en persona; otros juzgaban la Mota de Medina, en que le tenian preso, y aunque que podia gobernar en ausencia. Con esto se confor- fué sentido de los de dentro, no lo pudieron impedir. maba el arzobispo de Toledo, tauto, que procuraba le Recogióse primero al estado del conde de Benavente, enviase poderes tan bastantes para todo como cuando con cuyo favor se libró; despues se fué á Navarra ; caso le envió á concertar las diferencias que tenia con el rey que pudiera ser de grande inconveniente, especial para dòn Filipe; y aun por otra parte trató con la Reina que las cosas de Italia, donde tanta mano tenia. Otro desórella se los diese. El duque de Najara y don Alonso Te- den fué que el duque de Medina Sidonia don Juan de llez , liermano del de Villena , y don Juan Manuel juz- Guzman envió a su hijo don Enrique con gente sobre gaban que la reina doña Juana por su impotencia se de- Gibraltar, plaza de que hiciera merced a su padre el rey bia tener por muerta; y para que esto se declarase don Enrique, y los Reyes Católicos se la quitaron; en pretendian se debian juntar las Cortes. Con esto suce- lo cual pretendia estar agraviado , y queria por fuerza dia su hijo el principe don Carlos; mas tampoco estos restituirse en el señorío de aquella plaza. El alcaide no concordaban en todo, ca el Duque pretendia le tra- que estaba en el castillo por Garci Laso por una parte, jesen á España para que en su nombre gobernasen los y por otra el conde de Tendilla desde Granada y otras que el reino señalase ; don Alonso fundaba en dere- comunidades del Andalucía hicieron sus diligencias cho que la gobernacion pertenecia al César como abuelo para socorrer á los cercados; así el cerco se alzó, én paterno del príncipe don Cárlos, y por consiguiente especial que el arzobispo de Sevilla promelió acabaria tutor suyo, la cual opinion andaba mas valida que la con la Reiva y con el Rey, su padre, estuviesen con el del Duque; y aun el mismo Emperador luvo gran deseo Duque á justicia. Despues se juntaron estos personajes de tomar á su cargo el gobierno hasta dar intencion de en Tocina con los condes de Ureña y Cabra y marqués venir á España, pospuestas todas las otras cosas que de Priego, en que se concertaron entre sí y hicieron de dél cargaban. No faltaban personas que querian llamar comun acuerdo una escritura de concordia en que se para el gobierno al rey de Portugal y casar al infante obligaron de acudir á lo que fuese servicio de su alteza don Fernando con su hija duna Isabel con intento de y pro del reino, obedecer las cartas que vinieseň firalzallos por reyes de Castilla, por estar høstigados del madas de la Reina ó de su Consejo. Cuanto a las Cortes gobierno de extranjeros. Quién acudia á los reyes de que tenian llamadas, protestaban que si lo que en aquel Navarra , y querian se hiciese el matrimonio que pre- ayuntamiento se determinase no fuese servicio de Dios tendian entre hija del rey don Filipe y el príncipe de

у de su alteza, pro y bien comun del reino, no se Viana para entregalles el reino y su gobierno; ¿con qué tendrian por obligudos á pasar por ello. Sucedió demás lítulo, con qué color? Mas se gobernaban por sus an- desto que don Rodrigo de Mendoza, marqués de Cenetojos, y miraban mas sus intereses que la razon. Del te, pretendia casar con doña María de Fonseca. LeArzobispo decian pretendia el capelo para sí, y para su vantóse pleito sobre este malrimonio. En tanto que se compañero fray Francisco Ruiz una iglesia. El duque sentenciaba por el juez eclesiástico, los Reyes Católidel Infantado queria el obispado de Palencia para un cos depositaron aquella señora en diversas partes para hijo suyo. El duque de Alburquerque que el alcázar de aseguralla de toda violencia. El Marqués con las revuelSegovia se volviese al marqués de Moya. Al duque de tas la sacó por fuerza de las Huelgas de Valladolid, donNajara pesaba que el Condestable tuviese tanta mano de últimamente la teuiun puesta, que fué olro nuevo fuego.

desórden. En Toledo se levantó un grande alboroto tario se entretuviese, llamó á cuatro del Consejo para por causa que el conde de Fuensalida tomó la vara de que hiciesen despachar aquella provision. A los mismos su alguacilazgo mayor para quitar del gobierno á don juntamente dió órden que quedasen en el Consejo los Pedro de Castilla, que pretendia no se debia tener por que lo eran en vida de los reyes, sus padres, y los decorregidor. Acudieron soldados que envió desde Ocaña más se tuviesen por despedidos. Acudieron los procuHernando de Vega ; con esto y que los Silvas se arrima- radores del reino el mismo dia que se partió, que fué son al Corregidor, el de Fuensalida desistió por enton- el luego siguiente. Dijéronle entre otras cosas, si fuese ces de su intento, y la ciudad se apaciguó. En Madrid se servida, enviarian dos dellos á suplicar al rey Católico pusieron en arma los Zapatas y don Pero Laso de Cas- viniese para ayudalla en el gobierno. Respondió que tilla, servidores del rey Católico de una parte, y por holgaria mucho con la venida del Rey, su señor, para su otra Juan Arias con los del bando contrario. En Sego- consolacion; y en lo del gobierno no dijo palabra ; antes via se apoderaron de las puertas y iglesia mayor los les mandó se fuesen á sus posadas, y no entendiesen en marqueses de Moya, que pretendian recobrar el alcázar cosa alguna de las Cortes sin su mandado, que fué descuya tenencia les quitaron. Todo ardia en alborotos y baratar aquellos ayuntamientos y alajar los inconvedisensiones, sin que nadie fuese parte para apagar el nientes que dellos, á juicio de muchos, podian resultar.

Fué la Reina al monasterio de Miraflores un dominCAPITULO III.

go, 20 de diciembre. A la tarde sacaron el cuerpo del

Rey y pusiéronle en unas andas. Acompañaronle los La reina dona Juana salió de Burgos.

obispos de Jaen y Mondoñedo y el de Málaga, que era La indisposicion de la Reina era de suerte, que mas don Diego Ramirez de Villascusa. Poco despues salió la era impedimento que ayuda para remediar los daños. Reina, y en su compañía el marqués de Villena , y el Tuvo la fiesta de Todos Santos en el monasterio de Mi- embajador Luis Ferrer y el Condestable, que acudió raflores, y oida la misa y sermon, despues de comer luego con otros muchos. El camino era de noche y con mandó abrir la sepultura en que yacia el cuerpo del Rey, hachas. Llegaron á media noche á Cavia. Desde allí su marido; entró dentro, y mandó al obispo de Burgos fueron á Torquemada, do reparó la Reina. En Burgos abriese la caja en su presencia. Miró y tocó el cuerpo quedaron los del Consejo real, el arzobispo de Toledo, sin alguna señal de alteracion ni echar lágrima. Esto el Almirante y el duque de Najara. Espiraba el tiempo becho, aquel mismo dia se volvió á la ciudad. Enten- que en la concordia que capitularon los grandes en Búrdióse tenia recelo no le hobiesen llevado á Flándes la gos se señaló. Sobre si se debia alargar hobo diferengenle flamenca de su casa , que hacian instancia por ser

cias. El Condestable no venia en que se prorogase, por pagados, y que para esto se vendiese alguna parte de ser en perjuicio de la Reina. El Almirante queria que se la recámara del difunto con que se pudiesen volver á su hiciese la prorogacion, y deste parecer era el arzobispo tierra. Propusieron esto á la Reina; ninguna otra res- de Toledo, que hacia asimismo mucha fuerza en que el puesta dió á su peticion tan justa, sino que ella tendria Consejo real fuese favorecido y obedecido, pues no cuidado de rogar á Dios por su marido. Tratose diver- quedaba otro camino para entretener el gobierno bassas veces de sacalla de Burgos, donde estaba por una ta tanto que el rey Calólico viniese. Otros grandes, por parle en poder del Condestable, en cuyas casas posaba, impedir su venida, trataban de casar á la Reina. El de y tenia la ciudad toda de su mano; por otra don Juan Villena queria casalla con el duque de Calabria. AsimisManuel tenia mucha mano en aquella ciudad por estar mo se puso en plática que la casasen con don Alonso de en su poder el alcázar; de la cual tenencia y de las de Aragon, liijo del infante don Enrique, que era el que otros muchos castillos le hizo merced el rey don Filipe. quedaba solo de la casa real de Aragon y Castilla por liTomaban color para sacalla que la peste comenzaba á nea legítima de varon. Llegó el negocio á que ofreciesentirse y picar en aquella ciudad; el marqués de Ville- ron grande estado á doña María de Ulloa, que tenia muna hacia instancia la llevasen á la su villa de Escalona. cha cabida con la Reina, si lo acabase con ella. La ReiSu condicion no daba lugar á que le persuadiesen otra na no vino en ello, antes lo rechazó y echó muy lejos. cosa mas de lo que se le ponia en la cabeza. Tenia en No faltaba quien la quisiese casar con el rey de Inglasu compañía á doña Juana de Aragon, su hermana, que terra, el cual dado que era de edad, lo deseó grandela hizo volver á palacio, luego que falleció el rey don mente. Divulgóse otrosí que el Rey, su padre, la Filipe, y á la marquesa de Denia, á la condesa de Sali- pretendia casar con Gaston de Fox, su cuñado y sonas con su nuera doña María de Ulloa , con las cuales brino, señor de Narbona , rumor que alteró a muchos, holgaba de hablar y se entretenia. Séntíase cargada con y fué causa que los servidores del rey Católico y su su prenez, salióse á la casa de la vega. De allí determi- partido algun tanto enflaqueciese. nó partir de aquella ciudad y llevar consigo el cuerpo del Rey, su marido, á Torquemada , con voz que de alli

CAPITULO IV. le queria enviar á Granada. Con esta resolucion un dia

Que los barones angevinos fueron restituidos en sus estados. antes que partiese de Burgos, es á saber, á los 19 de diciembre, mandó á Juan Lopez de Lazarraga , su se- Con la ida del rey Católico á Italia grandes humores cretario, ordenase una provision en que revocaba todas se removieron. Acudieron á Nápoles embajadores de los las mercedes que el Rey, su marido, hizo despues de la mas principes y potentados de Italia. Tratose por medio muerte de la reina doña Isabel, cosa que á muchos to- del rey de Francia de impedir al Emperador que no se caba , y tenia grandes inconvenientes. Como el secre- apoderase del gobierno de Flandes; traza con que se M-11,

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aseguraba que ni el príncipe don Carlos ni el Empera- tonto; los condes de Conza , Morcon y Monteleon , dedor podrian venir á España, el Príncipe por estar dete- más destos Alonso de Sanseverino. Coinpróse el ducado nido en lo de Flandes, el Emperador por estar tan lé- de Sesa, que se dió al Gran Capitan, recompensa muy jos. Por otra parte, el de Francia pretendió que con él debida á sus servicios; el principado de Teano, el cony con el Papa se ligase el rey Católico para recobrar dado de Cirinola y Montefosculo y la barovía de Flume, de venecianos lo que le tenian usurpado de sus estados. todo del duque de Gandia , que poseia muy grande esDaba el rey Católico oidos á esto por recobrar lo que tado en aquel reino. A muchos italianos y españoles se poseian en aquel reino de Nápoles. Parecíale empero quitaron los pueblos que tenian en remuneracion de sus era necesario asentar primero las cosas de Castilla y de servicios. Entre eslos fueron de los principales el emsu gobierno, y entre tanto conservarse en la buena bajador Francisco de Rojas, Pedro de Paz, Antonio de antistad que tenia con aquella señoría. Para lodo mu- Leiva, Hernando de Alarcon, Gomez de Solís y Diego cho ayudó la buena industria de Lorenzo Suarez, su García de Paredes; todos llevaron de buena gana que embajador, que falleció los dias pasados en Venecia su Príncipe, por quien pusieron á riesgo sus vidas tancon gran sentimiento de aquella señoría , como lo mos- tas veces, en aquel aprieto los despojase de sus bacientró en el enterramiento y exequias que le hicieron con

das. 'Era mas fácil de llevar este daño, que por preaparato extraordinario. Quedó en aquel cargo su hijo tender los mas volverse á sus tierras, cualquiera reGonzalo Ruiz de Figueroa. Pretendia el Papa echar de compensa en España anteponian á mayores riquezas en Bolonia á Juan de Bentivolla que tenia tiranizada aque- aquella tierra que ellos ponian á cuento de destierro, la ciudad. Y puesto que hacia principal fundamento dado que á algunos ninguna recompensa se hizo; en para esto en la ayuda del rey de Francia, que le envia- particular los herederos y deudos del embajador Franba gente de á pie y de á caballo para esta empresa, y el cisco de Rojas, condes al presente de Mora, pretenden mismo Papa fué á ello en persona , todavía se quiso va- que por la ciudad de Rapola que le dieran por sus serler de la sombra del rey Católico, que hizo avisar á Juan vicios y otros pueblos en el principado de Melli, y en de Bentivolla que no podia faltar al Pontifice, antes esta ocasion se la quitaron, ninguna cosa se le dió en pondria su persona y estados por la restitucion del pa- España ni en otra parte. El privilegio original tienen trimonio de la Iglesia. Entonces ofreció el tirano que los dichos condes. Túvose muy particular cuenta de recebiria al Papa en la ciudad con ciertas condiciones. contentar y conservar los Coloneses y Ursinos, casas las Envió el Papa desde Imola, do estaba , al arzobispo de mas nobles y ricas de Roma. Junto con esto, se hizo Manfredonia, y fué en su compañía el embajador Fran- gran fundamento en ganar á los Seneses y al señor de cisco de Rojas para tomar asiento con aquellos ciuda

pudanos; con que el tirano se salió de la ciudad última

na- diese suceder en las cosas de Italia. Llegaron á esta sa

zon á у á Antonio de Acuña á dalle el parabien de aquella vic- con el rey Católico sobre el gobierno de Castilla. Estos, toria y suceso. Juntamente pretendió confederarse en habida audiencia , dieron al Rey el parabien de su lleestrecha amistad con él mismo, con intento que le diese gada á aquella ciudad y reino. Despues le pidieron la investidura del reino para sí y para sus sucesores, sin diese algun corte sobre el gobierno de Castilla; que al embargo de la concordia que tenia asentada con Francia; Emperador , su señor, parecia seria buen medio queque los reyes á ninguna cosa tienen respeto sino á lo dasen con aquel cargo los que estaban diputados por que les viene á cuenta. Esto se trataba muy en secreto, gobernadores. Asimismo hicieron instancia que no se si bien en lin deste año envió á Boloña, donde el Papa restituyesen los estados á los barones angevinos, por se hallaba, á fray Egidio de Viterbo, vicario general de el gran daño que seria tener dentro de su casa tantos la orden de San Agustin y excelente predicador, para enemigos. Item, que el Rey procurase se efectuase el ofrecelle sus fuerzas en defensa de su persona y dignidad matrimonio concertado del principe don Cárlos con y juntamente para hacer guerra á los turcos, en que él Claudia, bija del rey de Francia; que para asentar todo mucho deseaba emplearse, y en particular queria ayu- esto seria bien que se viesen. Pretendia el César pasar dar á despojar á los tiranos que tenian usurpadas algu- á Italia; la voz era para coronarse'; el intento principal nas tierras de la Iglesia. En este mismo tiempo se trata- resistir al rey de Francia, de quien avisaban queria irá ba muy de veras que los barones angevinos fuesen res- Roma para hacerse coronar emperador y dar el pontifitituidos en sus estados. Empresa era esta muy dificul- cado al cardenal de Ruan, sospechas de que se quejó losa por estar repartidos entre los que sirvieron en la gravemente el Emperador en una dieta del imperio que conquista de aquel reino. La prudencia del Rey y su juntó en Constancia. Oidos los embajadores, el Rey, sin presencia fué bien necesaria para allanar las dificulta- pedir tiempo, respondió luego que la Reina, su bija, des. Quiló á unos los pueblos que tênian , á los cuales era á quien tocaba el gobierno de Castilla; y caso que no recompensó en otros pueblos ó juros que les dió. Com- quisiese ó no estuviese para gobernar, pertenecia i pró éstados enteros á dinero. Todo esto no fuera bas- solo él como a su padre, y que lo mismo seria en caso lante segun eran muchos los despojados, si no supliera que muriese; que hasta entonces ningunos gobernadocon estados que sacó para este efecto de la corona real. res tenian nombrados en Castilla. A lo de los barones resLos principales que fueron restituidos eran los princi- pondió que tenia prometido de volvelles sus estados, y pes de Salerno, Bisiūano y Melli, el duque de Trageto, no podia faltar á su palabra; cuanto al casamiento del el duque de Alri, que se llamaba antes marqués de Bi- Principe, que el rey de Francia le envió á avisar de la

contradicion que su reino liacia, por llevar mal que Filipe Vazquez de Acuña tenia oprimido el regimiento lo de Milan y Bretaña se desmembrase de aquella coro- para que no obedeciesen á la Reina ; Diego Hurtado de na, y que todos los estados le suplicaban la casase con Mendoza le echó fuera de la ciudad, y se dió órden que el duque de Angulema, á quien pertenecia la sucesion el regimiento nombrase alcaldes ordinarios que goberde aquel reino despues de sus dias. A lo de las vistas nasen en nombre de la Reina. En Segovia el marqués respondió con palabras generales, que holgaria dellas de Moya tenia cercado el alcázar, y hizo salir de la ciucuando hobiese disposicion para ello. Tuvieron segunda dad todos los vecinos que no eran de su opinion, hasta audiencia los embajadores, en que llegaron á ofrecer al quemar la iglesia de San Roman, en que algunos de sus rey Católico que el César le daria título de emperador contrarios se hicieran fuertes. La Reina no servia de de Italia, y. renunciaria en él todos sus derechos que tenia otra cosa mas de embarazar. Para prevenir que el fuesobre aquella provincia y le ayudaria á hacerse señor go no pasase adelante en el Andalucía, se ligaron el della. A esto dijo que no convenia disminuyese el Em- marqués de Priego y conde de Cabra con el conde de perador su autoridad, que de Italia él no queria mas Tendilla, capitan general de Granada, y el adelantado de lo que era suyo. Movieron despues desto la plática de de Murcia, en servicio de la Reina y para conservar ligarse los príncipes, Emperador , reyes de Francia y el en justicia aquellas tierras hasta tanto que el rey CatóCatólico con el Papa contra venecianos. A esto dijo que lico volviese. Vino el conde de Ureña á la corte. Precomo los demás se concertasen, no quedaria por él. tendió interponer su autoridad para sosegar los granEntonces envió el Rey al César por su embajador á don des, dado que así bien él como los demás daba sus queJaime de Conchillos, obispo de Girachi, con cargo en jas y tenia sus pretensiones, que venian á parar todas lo público y orden de allanar á los flamencos para que en el alcaidía de Carmona, que le habian quitado, y en admitiesen al Emperador á la gobernacion de aquellos una encomienda que pedia para su hijo don Rodrigo. estados, como á lutor del príncipe don Carlos, su nieto. Los grandes, sin embargo, se armaban. El Almirante junOtro tenia en el corazon, como queda ya tocado. taba gente para apoderarse de Villada y Villavicencio,

villas que decia le tenia usurpadas el duque de Alba. El CAPITULO V.

duque de Najara andaba en la corte muy acompañado

de gente de armas; y llegó á tanto su atreviiniento, que Que la reina doña Juana parió en Torquemada.

ocupó las posadas que en Villamediana se dieron a los La reina doña Juana se hallaba en Torquemada, prin- del Consejo, que por esta causa se fueron á Palencia. Don cipio del año de 1507. Allí un juéves, á los 14 de enero, Juan Manuel vino á Torquemada con sesenta lanzas. El parió una bija, que llamó doña Catalina, y adelante fué marqués de Villena y el Condestable asimismo se aperreina de Portugal. Vióse en gran peligro por falta de

cebian de gente. El arzobispo de Toledo, vistos estos partera, oficio que hobo de suplir doña María de Ulloa, desórdenes, comenzó á traer gente de guarda , y juntó su privada y camarera. Todos eran efectos de su indis- cien lanzas y trecientos alabarderos, y dió órden como posicion ordinaria, que no daba lugar á medicinas ni á de su dinero se pagasen las compañías de las guardas consejos. Hallábanse allí el arzobispo de Toledo, el ordinarias. Y aun por esta causa quiso jurasen obedienCondestable y otros grandes. Los de su Consejo con su cia á la Reina y á él mismo, todo á propósito de enfrepresidente el obispo de Jaen se quedaron en Burgos.

nar la insolencia de los grandes por una parte , y por Deseaban los de su Consejo componer las diferencias otra que el Consejo no despachase algunas provisiones que se continuaban entre los grandes y sosegar la llama poco á propósito para tiempos tan revueltos. Alterose de los alborotos que por todas partes se encendia ; pero por esta causa el duque de Najara. Juntó mas gente paleniar sus provisiones y maudatos poca fuerza, de ra su seguridad. Las cosas llegaron á término, que una suerte que quien no queria obedecer se salia con ello; noche en Torquemada hobieran de venir á las manos todo era violencias y males, miserable estado y avenida los del Duque y los del Arzobispo. Para atajar estos dade escándalos y desórdenes. El alboroto de Córdoba ños se dió Órden que en aquella villa solo quedase la contra los inquisidores iba adelante. El motivo princi- gente de la Reina y del Arzobispo, con que el Duque se pal era que los presos, por revolver el pleito, tenian partió mal enojado. Antes que don Juan se saliese de encartada gran parte de la nobleza como cómplices en Torquemada se juntaron con él en Grijota el Almiransus delitos. El pueblo atribuia esto á la malicia de los te, el de Villena , el de Benavente y Andrea del Búrgo, inquisidores. En Toledo los Silvas y Ayalas se pusieron embajador del Emperador; concertaron de impedir la en armas; los Ayalasen favor de un pesquisidor que venia venida del rey Católico, si primero no satisfacia á sus nombrado por el Consejo con suspension de varas del demandas y pretensiones. Despues se juntaron algunos corregidor y sus oficiales; los Silvas pretendian que el dellos en Dueñas. Allí acordaron echar fama que elarpesquisidor no entrase y que el corregidor quedase con zobispo de Toledo y Condestable tenian á la Reina presu oficio. Eran gran parle para salir con todo lo que sa; últimamente se fueron á Villalon con intento de querian por tener en su poder las puertas y las puentes; juntar gente para socorrer el alcázar de Segovia que mas prevalecieron los Ayalas porque los seguia el pue- tenia apretado el marqués de Moya. El rey de Portugal blo, y el corregidor don Pedro de Castilla fué echado tenia asimismo sus inteligencias con el marqués de de la ciudad, en que hobo sobre el caso muertos y he- Villena para impedir la venida del rey Católico y proridos. A Madrid traian alborotado don Pero Laso de curar que el Emperador trajese al Principe, y como su Castilla , que estaba por el rey Católico, y Juan Arias, tutor tomase á su mano el gobierno. Vino por este tiemcabeza del bando contrario. El corregidor de Cuenca po de Roma don Antonio de Acuña, proveido del obispado de Zamora. Cometióle el Rey como á deudo que miércoles, á 10 de marzo, se puso sobre la fortaleza de era del marqués de Villena que le asegurase en su ser- Viana, cuya lenencia se habia dado al Condestable, y vicio, y le ofreciese le darian á Villena y Almansa, que tenia dentro para su defensa á don Luis de Biamonte, tanto él deseaba. No bastó esta diligencia, ni fué de su hijo, y yerno del duque de Najara. Otro dia des. mayor efecto la que hizo don Alvaro Osorio con el du:

pues que llegó esta gente á Viana, por ser la poche que de Najara y con don Juan Manuel, con los cuales muy tempestuosa, tuvo comodidad el Condestable de se fué á ver para sosegallos y atraellos al servicio del acudir desde Mendavia , que era una su villa á tres lerey Católico. De la provision del obispado de Zamora en guas de allí, á favorecer y proveerá los cercados. Llela persona de don Antonio de Acuña se quejó el Con- vó en su compañía docientas lanzas, y dejó fuera de destable que fuese premiado el mayor enemigo que te- Mendavia en un barranco á la cubierta de un viso hasta nia, yáél no se hiciese merced alguna. Resultó asimis- seiscientos de á pié. Entró en la fortaleza y bastecióla mo otra nueva revuelta. Los del Consejo por haberse lo mejor que pudo. A la mañana al dar la vuelta fueron hecho aquella provision sin preceder suplicacion de la sentidos. Salieron del campo del Rey hasta setenta lanReina ni del Rey, su padre, como era de costumbre, juz- zas en compañía del duque Valentin, que por la priesa garon que seria en gran perjuicio de la preeminencia iba mal armado. Seguia el Rey con la demás gente, real si se consintiese llevar adelante. Despacharon sus aunque despacio y no muy en órden. El Duque, como provisiones enderezadas al dean y cabildo de aquella era arriscado, acometió á los que se retiraban, mató y iglesia para impedille la posesion; y si la posesion fue- prendió hasta quince hombres. Adelantóse en seguise tomada , mandaban que no la dejasen continuar ni miento de un caballero hasta el lugar en que tenian la acudiesen con los frutos del obispado á don Antonio. celada. Revolvieron otros cuatro caballeros sobre él; Llegaron las provisiones á tiempo que don Antonio es- hirióle el uno con una lanza sobre el faldar, fué el golpe taba en pacífica posesion. Despacharon al alcalde Ron- | tal, que le arrancó del caballo. Acudieron los de la celaquillo que hiciese ejecutar sus mandatos. Don Antonio, da, y sin ser conocido, aunque peleó muy bien á pié con que sobrevino con gente una noche, le prendió dentro una lanza de dos hierros, al fin le mataron, y le desde su posada y llevó á la fortaleza de Formosel. Acu- pojaron en un momento hasta de la camisa. Con la dieron el corregidor de Salamanca para castigar aquel muerte del Duque toda la demás gente se volvió con desórden y desacato, y el duque de Alba mandó juntar poca honra á sus estancias. El condestable de Mendasus vasallos para lo mismo. Pero ninguna diligencia via por estar mas seguro se pasó á Lerin. Así acabó sus bastó para remover á don Antonio y que no quedase dias el que poco antes ponia espanto á toda Italia, y en con su obispado. Todo el reino ardia en alborotos, tra- cuya mano estaba la paz y la guerra de toda ella. Notómas, quejas y pretensiones. Los mejores querian ven- se mucho que muriese dentro de la diócesi de Pamploder lo mas caro que pudiesen su lealtad y servicio, aco- na, que fué el primer obispado que tuvo, y que su muermodar sus cosas; para sí, sus dendos y amigos sacar lo te fuese el mismo dia que tomó la posesion dél, es á que mas pudiesen. El rey Católico, como quier que no saber, el dia de San Gregorio. Quedó sola una hija del pretendia traer la espada desnuda contra los que le ofen- Duque en poder de su madre y del rey de Navarra, su dieron, así parecia cosa dura y afrentosa comprar con tio. Con todo esto el Rey estrechó mas el cerco de la dádivas lo que de derecho se le debia , que

des

fortaleza con su gente y la que de Castilla el Condestaagraviar á los que injustamente padecian, á todos pare- ble le envió de socorro de á pié y de á caballo. Por el cia muy conveniente. En esta sazon los del Cousejo contrario, el duque de Najara se acercó á la frontera con prorogaron las Cortes por espacio de cuatro meses; gente para ir á socorrer al conde de Lerin; y aun el arcop que los procuradores del reino, que se entretenian zobispo de Zaragoza apercebia gente para ayudalle por en Burgos, se volvieron á sus casas.

ser tan servidor del rey Católico y su cuñado. Pero en

fin la fortaleza de Viana se hobo de rendir, y el Rey con CAPITULO VI. su gente, que llegaba ya á seiscientas lanzas

y Que el duque Valentin fué muerto.

infantes, se fué á poner sobre Raga. Los del Consejo

real de Castilla por sosegar aquellos movimientos enLas cosas de Castilla se hallaban en esta confusion, viaron al secretario Lope de Conchillos para requerir y por las fronteras de Navarra se comenzaron á mover al rey de Navarra en nombre de la reina doña Juana no algunas novedades. El rey don Juan con la ocasion de procediese por via de fuerza contra el conde de Lerio. la ausencia del rey Calólico, que le tuvo siempre enfre- Haciase instancia que sobreseyese en aquella guerra nado, determinó tomar enmienda de los desacatos que por tiempo de tres meses, en el cual medio se podrian su condestable el conde de Lerin le tenia hechos en mu- concertar quellas diferencias y vendria el rey Católico chas maneras por las espaldas que de Castilla le hacian. para concordallos. El rey de Navarra no venia en ello; Para este su intento vino muy á propósito la huida del la respuesta fué dar grandes quejas contra el conde de duque Valentin, su cuñado. Luego que se acogió á su Lerin , que le tenia revuelto su reino; que no era razon reino, le nombró por su capitan general, con cuya ayu- fuesen favorecidas de ningun príncipe insolencias seda pretendia despojar de todo su estado al conde de mejantes. Todavía se contentaba con que viniese en perLerin y echalle de todo aquel reino como á notorio sona á pedir perdon de sus yerros y entregalle rebelde y enemigo de su corona. Juntó sus gentes, que poder á Lerin, y sus hijos fuesen á serville en su corte, eran docientos jinetes y ciento y cincuenta hombres de y hecho esto, el Conde se saliese de aquel reino. Tratáarmas y hasta cinco mil infantes. Con este ejército, un base desto, y el Rey continuaba en apoderarse del es

bien

ocho mil

en su

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