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tado del Conde. Rindibse Raga y todos los demás lu- ' nera el Emperador seria eso mismo forzado de ir alla, gares que el Conde tenia; solo quedó en su poder Le- y los males que dello resultasen se imputarian y éstarin, villa en que se hizo fuerte con sus hijos y aliados, rian á cuenta del que diese la causa. Pareció este térplaza que, si bien con dificultad, tambien vino á poder mino mas desafío que voluntad de concierto. Todavía del Rey. P'or esto el Conde se fué á Castilla, y despues se comenzó a tratar por los embajadores sobredicbos pasó á Aragon, sin que le quedase una almena en toda de una parte, y de otra el Gran Capitan, el camarero y Navarra. No le hizo poco daño tener de su parte al du- el secretario del rey Católico de los derechos que cada que de Najara , porque por el mismo caso el Condesta- uno pretendia tener por su parte y de los medios que ble y los mas servidores del rey Católico se declararon se representaban para conformarse. Muchas cosas se por el Navarro, si bien para las turbaciones de Castilla alegaron como en negocio tan grave. Los principales fué á propósito ocuparse el Duque en aquella guerra de puntos en que el rey Católico se fundaba eran ser paNavarra; tanto mas, que el rey Católico á la misma sa- dre y por consiguiente tutor de la Reina, y su voluntad zon ganó á su servicio al conde de Benavente con pro- que siempre dió muestra de querer que su padre gomesas que le hizo de una encomienda y docientas mil | bernase , y el testamento de la reina doña Isabel que de juro, é intencion que dió de le otorgar la feria de así lo disponia. De parte del Emperador se oponia que Villalon. Aseguró otrosí al duque de Béjar con prome- en caso que la Reina estuviese impedida, sucedia el telle otras cosas que él mismo deseaba. Así, el partido Principe, su nieto, en cuya tutela debia ser preferido el del rey Católico y de los que deseaban su venida andaba abuelo paterno. Que el rey Católico se casó segunda muy valido, y muy caido el de los contrarios. Morian vez, por do perdió la tulela, especialmente que promeen Torquemada de peste, mal que se embraveció este tió a la reina doña Isabel no lo haria, por lo menos era año muy extraordinariamente, y se derramó por toda cierto que si entendiera se pretendia casar, no le dejara España. Salióse la Reina á Hornillos, aldea muy peque- el gobierno. Lo tercero que los grandes, cuyo consenña, que está una legua de aquella villa, con determina- timiento se requeria, no venian en su gobernacion, y no cion de no salir de aquella comarca sino aguardar allí al era razon poner el reino en condicion de revolverse. Rey, su padre. Tenia mandado que volviesen á su Con- Otras razones alegaron, mas estos eran los nervios funsejo los que estaban en él en vida de la Reina, su madre,

damentales. Pasaron á tratar de medios. Los del Emy los nuevamente proveidos fuesen privados de aquel perador decian que su señor holgaria se cometiese el cargo. Con esto el obispo de Jaen se fué á su casa; los oi- gobierno á veinte y cuatro personas; dellas las diez y dores nuevos, que eran Aguirre, Guerrero, Avila y don seis nombrase él, y las ocho el rey Católico, y que estos Alonso de Castilla, hicieron instancia para que se revo- gobernasen en compañía del Rey. Y cuanto á las provicase aquel mandato; no se pudo acabar con la Reina siones de oficios y beneficios , que de tres partes el Rey por grandes diligencias que se hicieron y medios que proveyese la una, y las dos los del gobierno; las rentas para ello tomaron. Así, volvieron al Consejo los oidores dividian en cuatro partes, las tres partes para la Reina, y antiguos Angulo, Vargas y Zapata. En Segovia se con- la una para el Rey. Item , para asegurar la sucesion del tinuaba el cerco que tenia el marqués de Moya muy príncipe don Cárlos querian que todas las fortalezas del apretado sobre el alcázar; y dado que los de dentro se reino estuviesen en poder del Emperador. Todas eran defendieron muy bien por espacio de seis meses, al fin demasías y exorbitancias á propósito de revolvello todo. con minas que se sacaron por diversas partes re- Pedian otrosí que se enviasen á Flandes algunos hijos dujeron los de dentro á término, que le rindieron á de grandes y personas principales de Castilla y Aragon los 15 de mayo. Ayudaron al Marqués en esta empresa para criarse con el Príncipe, y que se diese seguridad el duque de Alburquerque, que fué allá en persona, y para los que siguieron la voz del rey don Filipe que no el Condestable, duque de Alba y Antonio de Fonseca serian maltratados ni en algun tiempo les pararia percon gentes que de socorro le enviaron.

juicio. Que la investidura de Nápoles se alcanzase de

manera que no perjudicase á la sucesion del príncipe CAPITULO VII.

don Cárlos. Condiciones tolerables eran algunas destas,

pero pedian otras muchas, que no se debian conceder Que el Emperador y rey Católico trataban de concertarse

ni se pudieran asentar en muchos años. Por esto el rey sobre el gobierno de Castilla.

Católico aprestaba su partida, si bien el Emperador de Los embajadores del César que fueron á Nápoles nuevo le envió a requerir con Bartolomé de Samper, que haciau grande instancia sobre las vistas de los dos prin- ! de Nápoles fué enviado á Alemaña, sobreseyese hasta cipes consuegros. Ofrecian que el Emperador vendria á tanto que aquellas diserencias estuviesen asentadas. El Niza, ó que el rey Católico fuese á Roma, donde el Cé-Rey todavía continuaba en su propósito, y para despasar en breve pensaba venir á coronarse. Que en un dia charse envió sus embajadores á dar la obediencia al Pase podrian mejor conformar por sus personas que en pa, que fueron Bernardo Dezpuch, maestre de Montemucho tiempo por medio de terceros. El rey Católico sa, Antonio Augustino y Jerónimo Vic, un caballero vadaba diversas excusas para no venir á las vistas, la mas lenciano que iba para hacer oficio de embajador ordiprincipal que los reinos de Castilla padecerian mucho nario en aquella corte en lugar de Francisco de Rojas. daño con aquella tardanza, que forzosamente seria de Dióseles audiencia á los 30 de abril; hizo Antonio Aualgunos meses. Como se resolvió en esto, los embajado- gustino un muy elegante razonamiento, en que excusaba res le requirieron no volviese á Castilla sin que primero la dilacion que en dar aquella obediencia se tuvo por se concertasen todas las diferencias; que de otra ma- diversos impedimentos que no se pudieron evitar. Ofre

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ció la obediencia y todas las fuerzas del Rey en favor de de Faenza y Arimino, que tenian los venecianos usuraquella santa silla. Respondió el Papa con mucha alegría, y en señal de amor dió á los embajadores la rosa tiempo, y las revueltas de Castilla no sufrian tanta dilade oro que se bendice la noche de Navidad, para que de cion. Resolvióse de abreviar su partida de cualquiera su parte la llevasen á su Rey. Juntamente convidaba al manera que fuese. Para prendar mas al Gran Capitan Gran Capitan para que fuese general de la Iglesia en la otorgó un instrumento en que daba fe de la lealtad que guerra que pensaba hacer á venecianos; el mismo cargo siempre en su persona halló y de su mucho valor y serle ofrecia aquella señoría por entender que era tanto su vicios señalados; cuya copia se envió á-todos los prinvalor, que llevaria consigo muy cierta la victoria á cual-cipes para que si alguno habia del concebido ó sospequier parte que se allegase. Los partidos que le hacian chado otra cosa, quedase con tal testimonio desengamuy aventajados previno el Rey con tornar á prome- ñado. Era venido á Nápoles Juan de Lanuza, virey de telle el maestrazgo de Santiago. Y porque no parecie- Sicilia; á este caballero, por la mucha confianza que hasen palabras, dió comision á Antonio Augustino, cuan- i cia dél y sus buenas partes, determinó dejar por visodo le envió á Roma, para que suplicase al Papa le pu- | rey de Nápoles. Pero porque antes que el Rey se emdiese resignar en su favor en manos de los arzobispos barcase, él y su hijo Juan de Lanuza , que era justicia de Toledo y de Sevilla y el obispo de Palencia, para que de Aragon, fallecieron, nombró por virey de Nápoles con comision del Pontífice le colasen al Gran Capitan á su sobrino don Juan de Aragon , conde de RibagorJuego que llegase á Castilla ; que no hacia desde luego za, y á Sicilia envió á don Ramon de Cardopa con cargo la resignacion por inconvenientes que alegaba que po- de teniente general. Para el consejo de estado de Nápodrian resultar en ausencia. El Papa venia bien en con- les nombró á Andrés Garrafa , conde de Sautaseverina, ferir al Gran Capitan aquella dignidad, pero no quiso y á Hector Piñatelo, conde de Monteleon, y á Juan Baudar la comision que se le pedia por no perjudicar á su tista Espinelo, al cual quiló entonces el cargo y nomautoridad. Con esto se dilató aquella resignacion, no sin bre de conservador general por ser muy odioso en aquel gran sospecha que el Rey usó en esto de maña solo reino. Dejó órden al Virey que conservase los Colonepara sacar al Gran Capitan de Italia , que era duque de ses y Ursinos, y á Bartolomé de Albiano se restituyó su Sesa y de Terranova y gran condestable de Nápoles; estado porque se redujo á la obediencia del Rey. Prograndes estados y mercedes en sí, pero muy pequeñas, veyóse que demás de la gente de guerra docientos gensi con sus méritos y servicios se comparan. Deseaba el tiles hombres residiesen en la corte con nombre de Rey con gran cuidado reformar la capitulacion hecha Continos y acostamiento por año de cada ciento y cioen Francia sobre la sucesion del reino de Nápoles, que cuenta ducados. A los venecianos que se mostraban caso no tuviese hijos de la reina doña Germana, se de- sospechosos de la voluntad del Rey, para asegurallos volvia á los reyes de Francia. Trataba de remediar este envió á Filipe Ferreras que hiciese con aquella señoria daño, y para esto de tomar por medio al cardenal de oficio de embajador. Proveido todo esto, el Rey se hizo Ruan con promesa que le hacia de ayudalle para subir á la vela un viérnes, á los 4 de junio, con diez y seis gaal pontificado, si allanaba esta dificultad, como á la ver- leras. Ocho dias antes partió la armada de las paos, y dad el mejor camino fuese alegar que pues el rey de por su general el conde Pedro Navarro. El reino de PorFrancia no cumplia el asiento que tenia tomado de ca- lugal florecia por este tiempo en todo género de prossar su hija con el príncipe don Cárlos, con que le quita- peridad, y extendia su fama por todas las partes, merba la sucesion de Milan y de Bretaña, era razon que es- ced de Dios, que les dió un rey tan señalado como el to se recompensase con alzar aquel gravámen en lo de que mas en valor y prudencia y en noble generacion. ,

,

se cion servia sino de dejar pleito y debates á sus suceso- daba su buen natural y aficion á las letras cortó la res para adelante. El rey de Francia no daba oidos á muerte arrebatada, que le sobrevino en la flor de su monada desto, ca estaba desabrido por los homenajes que cedad. Algunos grandes de Castilla, en especial el marse hicieron en Nápoles en nombre de la reioa doña qués de Villena, pusieron los ojos en este principe para Juana, sin hacer mencion de la reina doña Germana, que se encargase del gobierno de aquel reino, con incomo fuera razón, para conformarse con lo que tenian tento de impedir por este modo la venida del rey Catócapitulado.

lico; mas él no quiso aventurar su sosiego por promeCAPITULO VIII.

sas de pocos y mal fundadas, si bien de secreto deseaba

tener mano en las cosas de Castilla por casar sus hijos Que el rey Católico partió de Nápoles.

con los de la Reina, y por este medio tomar uno de dos Importaba mucho que el rey Católico abreviase en su caminos, ó coino tutor en tal caso del príncipe don Cárvenida para atajar inconvenientes y sosegar malos hu- los, su yerno, encargarse del dicho gobierno, que le mores que cada dia por acá se levantaban, lo cual él no venía muy á cuento para proseguir la navegacion de la ignoraba; mas las cosas de Nápoles le delenian hasta India y la conquista de Africa con la ayuda que podia dejallas bien asentadas. Hacia instancia con el Papa por tener de Castilla, ó por lo menos obrar con el Emperamedio de su embajador Jerónimo Vic le diese la inves- dor que tomase á su cargo lo que el derecho le daba. A tidura de Nápoles. Anduvieron sobre el caso demandas esto mismo convidaba al César el rey de Navarra, y y respuestas. El Pontífice se resolvió de dársela con aun le ofrecia el paso por su tierra, que decia seria cacondicion que le recobrase con sus gentes las ciudades mino muy fácil, y esto por estar muy sentido del rey Católico, y aun receloso que si volvia á su antiguo po- á manderecha, el Francés a la izquierda, y en medio der, no pararia basta apoderarse de aquel reino. Es la Reina , fueron debajo del palio al castillo , do tenian cosa cierta que á estos dos reyes pesaba de la prosperi- hecho el aposento á los huéspedes. El de Francia por dad del rey Católico, y no querian tener vecino tan po- mas honrallos se pasó á las casas del Obispo. El dia de deroso, conforme a la costumbre de todos los principes. San Pedro oyeron misa juntos. Los cortesanos á porLa misma instancia hacian al Emperador los grandes fía andaban muy lucidos; en especial los españoles sus aficionados y parciales, y él mismo estuvo muy de- con las riquezas de Nápoles iban en extreino arreados terminado de ponerse en camino y pasar en España, y bravos. Aquella noche cenó la Reina con el rey de como consta de una que escribió desde Constancia, do Francia, su tio, y con el rey Católico dos cardenales, se tenia la dieta del imperio, deste tenor á don Juan el de Santa Prajedis, que vino por legado del Papa á Manuel : «Por otras cartas vos be hecho saber mi de- las vistas , y el de Ruan, legado de Francia. Otro dia » terminacion, que era de ir en persona á esos reinos y cenaron los dos reyes y Reina juntos, y con ellos por » llevar conmigo al principe don Carlos, mi nieto ; é si cuarto el Gran Capitan, á instancia del rey de Francia, » las cosas dellos no estuviesen en la pacificacion que que le honró con todo género de favor, palabras y cor»convenia al servicio de la serenísima Reina, mi hija, tesía. Lo mismo hizo el rey Católico con el señor de » daria tal órden que ella fuese servida é obedecida, é la Aubeni, tanto, que él entró en esperanza le mandaria » sucesion del Príncipe asegurada. Pero despues he restituir el condado de Venafra, que poseia al tiempo » sido informado que ha habido algunas novedades, por que se rompió la guerra. Grande resolucion fué la del » lo cual me tengo de dar mas priesa para ir á esos rei- rey Católico ponerse libremente en poder de su compe» nos y llevar conmigo al Príncipe. E ansí yo partiré de tidor y hacer dél tanta confianza , larga materia de dis» aquí para Bravante de hoy en catorce ó quince dias, cursos, especial para italianos. En estas vistas lo que »é ya he mandado aderezar las cosas que para mi ida á principalmente se trató fué de tomar la empresa contra yesos reinos son necesarias. Entre tanto yo vos ruego y la señoría de Venecia, plática comenzada otras veces. vencargo que os junteis con nuestro embajador y con Despedidas las vistas, continuó el rey Católico su via» los otros servidores del Principe, como hasta aquí ha- je, que por ser los vientos contrarios, la navegacion u beis becho, y no se dé lugar á que se haga cosa con- fué larga. Llegó al puerto de Cadaques, en Cataluña, á » tra la libertad de la Reina ni contra la sucesion del los 11 de julio; y por huir la peste, de que se herian » Principe; que idos allá, habiendo respeto al amor muchos por aquella coinarca, no paró hasta llegar a la » que el Rey, ini hijo, que haya santa gloria, os tenia, é playa de Valencia, que fué á los 20 del mismo mes, »á la voluntad que tenia de os hacer mercedes, é á donde dias antes era aportado Pedro Navarro con los » vuestros servicios, se hará con vos lo que el Rey, mi navíos. Fueron grandes las fiestas que en aquella ciu» hijo, deseaba hacer. De la mi ciudad imperial de dad hicieron á los reyes. La Reina entró debajo del pa» Constancia, á 12 de junio de 1507.)

lio por ser allí su primera entrada. Con la nueva de la

venida del Rey lo de Castilla se allanó con facilidad; CAPITULO IX.

en particular el marqués de Villena de su voluntad se

redujo y puso en las manos del Rey, con promesa que De las vistas del rey Católico con el rey de Francia.

se le hizo de estar con él á justicia y hacelle razon en Hallábase el rey de Francia en Italia, donde abajó todo lo que pretendia estar agraviado. Y dado que los meses pasados con un grueso ejército para sosegar

esta reduccion la hizo mas forzado que de grado, toen su servicio los ginoveses, que con las armas preten- davía se estimó en mucho; y aun su primo el conde dian recobrar su libertad y salir de la sujecion de Fran- de Ureña obró y ayudó muy bien para que se reducia, en que pasaron tan adelante , que el año pasado el | jese á mejor partido; en premio deste buen oficio y pueblo se alborotó contra los nobles. Abatieron las ar- por aseguralle mas le dieron la tenencia del castillo mas de Francia de todos los lugares en que estaban, y de Carmona, que pretendia se le debia y era suya. sacaron por Duque á un tintorero de seda , por nom- Al duque de Medina Sidonia con el mismo intento bre Paulo de Nove. Para sosegar estos movimientos el por medio del Condestable se le dió intencion de liarey de Francia envió primero su gente; despues él celle recompensa por lo de Gibraltar en dinero y jumismo pasó á Italia. Tratábase con esta ocasion que á

ros. Para todo daba calor el arzobispo de Toledo, muy la vuelta del rey Católico para España los dos reyes contento, demás de las mercedes recibidas, que el rey viesen. Pareció la ciudad de Saona lugar á propósito Católico le trajese impetrado del Papa el capelo, y el para esta habla. Detuviéronse las galeras en Gaeta y oficio de inquisidor general en los reinos de Castilla y por las costas de Roma y de Toscana algunos dias por Leon por cesion que hiciera de aquel cargo el arzoser el tiempo contrario. Llegó el rey Católico á Gé- bispo de Sevilla, como consta todo por una carta que nova á los 26 de junio. Allí le salió á recebir Gaston le escribió el rey Católico poco antes de su partida de . de Fox, señor de Narbona , su sobrino y cuñado, con Nápoles, cuyo original se guarda en su colegio mayor cuatro galeras. Aguardaba ya el rey de Francia en Sao- de Alcalá de Henares. Inquisidor general en la corona na su llegada. Salió el rey Católico vigilia de San Pe- de Aragon era fray Juan de Enguerra, confesor del

Rey. Con estos medios tan fáciles se sosegaron los ánirecebimiento que se le hizo. Salió el rey de Francia á mos de casi todos los grandes, y quedó tan llano lo de la marina y despues de haberse recogido y abrazado Castilla cuanto se podia desear. Una cosa dió mucho con toda muestra de alegría los dos reyes, el Católico que murmurar á todo el reino y maravillarse. Esta fué

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que impetró del Papa la iglesia de Santiago para don levante, donde hizo grandes daños; los otros dos desAlonso de Fonseca , mozo de pocas letras; y lo que era de Iscla robaban lo que podian. Un valeroso soldado mas seo, por resignacion que en su favor hizo su mis- catalan, por nombre Michalot de Prats, que envió el mo padre con título que se le dió á él de patriarca de Virey contra ellos, junto a Belveder, tierra del prinAlejandria, negocio de muy mala sonada, que tal igle- cipe de Bisiñano, les tomó las fustas, y ellos se salsia pasase de padre á bijo, especialmente bastardo, y varon la tierra adentro. Apenas hizo esto el Michalot novedad nunca oida. Verdad es que los servicios del pa- cuando por una sobrevienta muy brava se anegó con dre fueron siempre muy grandes , y la revuelta de los una carabela en que iba , sio poder ser socorrido, dado tiempos, y que el mismo don Alonso, el mozo, acom- que estaba á vista de tierra , que fué un caso muy norañó al Rey en aquel viaje de Nápoles, podieron excu

table. Por este tiempo Alonso de Alburquerque, que sar algun lanto esle hecho, de que siu embargo toda fué el año pasado enviado en compañía de Tristan de la vida luvn este Príncipe gran pesar. Mas quién hay

Acuña á la India de Portugal para suceder en el cargo que no yerre en algo? ¿En algo digo, y no en muchas á Francisco de Almeida , antes de llegar á verse con él, cosas? Restaba por allanar el duque de Najara y don sujeló la isla de Ormuz, una de las plazas mas imporJuan Manuel, y de nuevo el conde de Lemos, que los lantes de aquellas partes, puesta á la boca del sino Pére dias pasados se apoderó por fuerza en Galicia de la villa sico, y aunque estéril y calurosa en extremo, sin agua, de Ponferrada , que era de la corona real, y de gran y tan pequeña que boja solas cuatro leguas, por la parte del marquesado de Villafranca ; á lo cual todo, si contratacion de levante á causa de dos puertos que bien pretendia tener derecho, era grande desacato pro- tiene, muy rica y abundante en toda suerte de regalos ceder por via de hecho. Tratóse en Hornillos, do la y comodidades. En la costa de Africa a la parte del Reina residia , de alajar este daño. Los del Consejo, mar Océano los portugueses se apoderaron de Safio, cl Arzobispo y otros grandes acordaron que el duque ciudad grande y abundante, que fue otro tiempo del de Alba y conde de Benavente con gente fuesen con- rey de Marruecos, y á la sazon tenia sus señores partra el Conde. Hizose así, juntaron como dos mil lan

ticulares. zas y tres mil infantes para esto. El duque de Ber

CAPITULO X. ganza dió muestra de querer acudir á socorrer al Conde, inducido por su hermano don Dionis, yerno del

El rey Católico se vió con la Reina, su hija. Conde , casado con su hija heredera ; mas el rey de Quedó la reina doña Germana en Valencia con cargo Portugal no dió lugar á ello. Trató empero con el de lugarteniente general, aunque en breve pasó á arzobispo de Toledo que no se procediese por via de Castilla. El conde Pedro Navarro fué delante con la suerza contra el Coude, sino que le diesen lugar para mayor parte de los soldados que veniun en el armadı alegar de su derecho. En fin, el Conde se allanó, res- la via de Alinazan. Con tanto partió el Rey de aquella tiluyó á Ponferrada y los lugares que tenia tomados del ciudad á los 11 de agosto. Salióle al camino el arzobismarguesado de Villafranca , porque con la nueva de la po de Zaragoza , los duques de Medinaceli y de AlburHeguda del rey Católico á Valencia todos le desampara- querque. Llegó á Montagudo, que es el primer pueblo ban, y él mismo con el miedo, que es gran maestro, cayó de Castilla, un sábado, 21 de agosto. De allí pasó á Alen que iba por camino errado. Don Juan Manuel, cau- mazan y Aranda. Acudian por todo el camino á la hila dillo de aquella su parcialidad, resuelto de partirse grandes, prelados y señores para visitalle y hacello para Alemaña y Flándes, do ya eran idos el de Vila y reverencia, los mas con deseo de recompensar con la ei de Vere y los demás flamencos, encomendaba el cas- presteza los deservicios pasados y con fingida alegría. tillo de Burgos al duque de Najara , y el de Jaen al La Reina estuvo hasta este tiempo en Hornillos con conde de Cabra. Por este tiempo vino nueva al rey harta incomodivad sin querer salir de allí, dado que Católico que el alcaide de los Donceles, que residia se quemó el techo de la iglesia , y sme necesario pasar en Mazalquivir, con cien caballos y tres mil infantes

el cuerpo del rey don Filipe, que en ella le tenian, á que llevó de España, los mas de los que vinieron de

palacio. Pero con el aviso que tuvo de la venida del Nápoles, hizo una entrada muy larga en tierra de mo- Rey, su padre, salió de aquel lugar, y fué á parar á Tórros la via de Tremecen, y que al dar la vuelta con toles, alilea que está no léjos de Aranda , de do se fué grande presa de ganados y cautivos no lejos de Orán

el Rey á Villavela, que está media legua de Tórtoles, do fué roto por el rey de Tremecen, que salió en su se- su bija le esperaba ; y un sábado, 28 de agosto, oidas guimiento con grande morisma. Pelearon los nuestros vísperas, fué á Tórtoles. Salieron al camino el Condesmuy bien, pero no pudieron contrastar á lanta muche- table y marqués de Villena con los otros grandes quo dumbre; perdieron la presa toda, y las vidas los mas. asistiun con la Reina ; asimismo el arzobispo de ToEl Alcaiile con setenta de á caballo rompió por los ene- ledo y Nuncio apostólico con otros prelados. Llegó el migos, y se metió en Mazalquivir. De lodos los demás Rey á su posada, en que le esperaba la Reina. El Rey solos cualrocientos se salvaron por los piés, y otros tan- se quitó el bonete, y la Reina el capirote que traia; tos quedaron cautivos, que fué una pérdida muy gran- echóse á los piés de su padre para besárselos, y él hiade. El Rey con la nueva desta rota envió desde Valencia có la rodilla para levantalla. Despues que estuvieron un algunas galeras y naos para socorrer á Mazalquivir , si rato abrazados, entráronse en un aposento. Acabada fuese necesario. En Nápoles Diego García de Paredes la plática, la Reina se volvió a su palacio. Allí el otro dió en ser cosario por el mar, ejercicio soez. Lo mis- dia la vió el Rey, y estuvieron juntos mas de dos horas. mo Diego de Aguayo y Melgarejo. Diego García pasó á Entendióse por el semblante que mostró el Rey no la

hallo tan falta como se pensaba , y que le encomendó, y mandó juntar toda la gente que pudo? Estaba sin dutodo el gobierno del reino. Vióse esto por el efecto, da persuadido que el Emperador muy en breve seria porque luego comenzó á dar órden en todo y proveer en España con gente y traeria en su compañía al prínoficiales como le pareció. Estuvieron en aquel lugar cipe don Cárlos. Por esta confianza , no solo no quiso siete dias, los cuales pasados , se fueron á Santa María jurar la cláusula del testamento de la reina doña Isadel Campo. Quisiera el Rey que en aquel lugar se diera bel tocante á la gobernacion de Castilla en las Cortes de el capelo al arzobispo de Toledo; la Reina no lo consin- Toro, sino de allí adelante no obedecia á los mandatos tió, ca decia no era razon se hallase ella do se hiciesen del Consejo real; y aun dió órden que en sus lugares no alegrías y fiestas. Por esta causa se le dió en la iglesia recibiesen los alcaldes de corte que iban á ejecutallos. de Mahamud; el pueblo era pequeño, la solemnidad Hizo levas de gente en forma de alboroto, y aun so fué grande. Intitulóse cardenal de España, dado que adelantó á publicar que tenia poderes del príncipe don su título particular era de Santa Balbina. Hallábase en Carlos, en cuya virtud se llamó virey, y como tal dió la corte en Santa María del Campo Andrea del Burgo, sus provisiones para que los corregidores ejercieseo la embajador por el César, hombre sagaz, atrevido y ma- justicia en su nombre; señaladamente se hizo esto en noso en tanto grado, que aun despues de la venida del Ubeda, en que era corregidor don Antonio Manrique, rey Católico no cesaba de solicitar á muchos que se su sobrino. Para prevenir estos inconvenientes y otros declarasen contra su gobierno. Mandole el Rey despe- mayores que podian resultar, partió el rey Católico do dir con color que llevase respuesta de lo que le fué en- Santa María del Campo camino de Burgos. Llegó á comendado. Envió en su compañía á Juan de Albion Arcos; desde allí envió, á los 23 de octubre, á Hernan, para que avisase al Emperador de su parte y de la Rei- duque de Estrada , su maestresala , para que dijese al na le pluguiese de enviar persona por embajador suyo, Duque de su parle le entregase sus fortalezas para aseque tuviese buen fin y celo á la paz de aquellos reinos, surarsc dél por aquel medio y para que no fuese neque era lo que a todos convenia. Junto con esto trató cesario pasar á otros remedios mas ásperos. Excusóso de conformar entre sí al Condestable, Almirante y du- el Duque de hacer lo que se le mandaba. El Rey, deque de Alba , y asegurarse dellos y de los otros gran- jando á la Reina en Arcos, porque no queria ir á Búrdes. Procuró otrosi sosegar las alteraciones del Anda- gos, donde perdió su marido, pasó adelante con deterlucia , porque en Córdoba et marqués de Priego tomó minacion de proceder contra el Duque. Llegó el negolas varas á los oficiales de don Diego Osorio, corregi- cio á términos, que el conde Pedro Navarro tuvo órden dor; en Ubeda los del bando de Molina desasosegaban de ir con su gente y la de las compañías de las guardas la tierra con el favor que les diera el corregidor don y artillería para ocupar todo el estado del Duque y Antonio Manrique, sobrino y parcial del duque de Na- prender su persona. Interpusiéronse los grandes, eu jara; en Sevilla don Pedro Giron, hijo del conde de Ure- particular el Condestable y duque de Alba que suplicaña, por muerte del duque de Medina Sidonia don Juan, ron al Rey templase aquel rigor; y el mismo Duquo pretendia que no sucedia en aquel estado don Enrique, con este miedo se allanó á rendir las fortalezas de Nahijo del difunto, sino doña Mencía, su mujer. Dióse ór- varrete, Treviño, Ocon, Rodecilla, Davalillo, Ribas den que los puertos de Vizcaya y de Galicia estuviesen y la tenencia de Valmaseda , castillo de la corona real muy seguros, y que de Galicia saliesen el conde de Le- que tenia en su poder. Todas se entregaron al duque mos y don Hernando de Andrada , que tenian gran ma- de Alba y á las personas que él señaló por alcaides para no en aquella tierra. Lo mismo se hizo en los puertos que las luviesen en tercería. Con esto perdonó el Rey de Cádiz, Gibraltar y Málaga ; y aun para asegurarse al Duque los yerros y enojos pasados, y aun no mucho de los moriscos les mandaron despoblar la tierra por despues hizo poco a poco entregar las fortalezas á don espacio de dos leguas de la costa del mar del reino de Antonio Manrique, conde de Treviño, hijo del Duque, Granada por cuanto se extiende desde Gibraltar hasta con que se sosegaron aquellos nublados, que amenazaAlmería, con intento que en aquella parte se hereda- ban alguna tempestad. Para mas obligar al duque de sen y la poblasen cristianos viejos, dado que esto no Alburquerque trató el Rey de casar á doña Juana de se pudo ejecutar. Tenia en su poder don Juan Manuel Aragon, hija del arzobispo de Zaragoza, con el hijo las fortalezas de Burgos, Jaen, Plasencia y Miravete; mayor del Duque, matrimonio que no se efectuó, y mandó el rey Católico que las rindiesen los alcaides y ella casó adelante con don Juan de Borgia, duque de se las entregasen. El de Burgos, que se llamaba Fran- Gandía. cisco de Tamayo, dilataba la ejecucion y entreteníase

CAPITULO XI. con buenas palabras. Por esto el Rey acordó pasar adelante camino de Burgos, y juntamente dió órden al

De diversos matrimonios que se trataron. conde Pedro Navarro que con la gente de guerra que Mostrábase el Emperador muy sentido contra el rey traia y la artillería de Medina del Campo fuese á com- de Francia y el rey Católico. Quejábase del rey Católico batir aquella fortaleza. El Alcaide, sabida esta deler- que se apoderase del gobierno de Castilla tan absolutaminacion, sin esperar mas entregó la fuerza; lo mismo mente antes de concordarse con él. Decíase que para se hizo de las demás. Don Juan Manuel por la via de vengarse queria enviar como tres mil alemanes al reiNavarra pasó en Francia con intento de irse á Alema- no de Nápoles para alterar los naturales y ayudar las ña á valerse del Emperador. Restaba el duque de Na- inteligencias del cardenal de Aragon, que pretendia jara ; ¿con qué fuerzas, en cuya confianza, por qué llevar á Nápoles al duque de Calabria, y para alzalle por medios pensaba sustentarse en Najara, do se hizo fuerte / Rey ayudarse de cualquiera que pudiese; y aun se tuvo

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