Imágenes de páginas
PDF
EPUB
[ocr errors]

los enemigos y las rindieron y tomaron. Con esto se trabó la pelea con grande ánimo. La victoria, que fué acabó la pelea de aquel dia. El siguiente entró Meli- muy dudosa, en fin quedó por los portugueses. Muriequiazio en el puerto , ca se quedó de fuera con sus fus- ron de los enemigos cuatro mil, y entre ellos, de los tas. Por su entrada acordaron los portugueses dejar el ochocientos mamelucos que iban en aquella armada, puerto y salirse al mar. Con esla determinacion, pasa- quedaron vivos solos veinte y dos. Echaron á fondo los da la media noche, alzaron las velas; tuvieron aviso nuestros tres naves gruesas, sin otro gran número do desto los contrarios, siguiéronlos a toda furia. Carga- bajeles pequeños de los enemigos. Tomaron dos galeoron muchas galeras sobre la nave capitana, que iba la nes, dos galeras y otras cuatro naves gruesas. Salváronpostrera. Maltratáronla con los tiros de manera, que se los capitanes Mirocem y Meliquiazio. De los nuesbacia mucha agua y no se podia gobernar. El mayor tros murieron treinta y dos; los heridos llegaron á tredaño fué que en cierto bajío encalló. Las demás galeras cientos. Victoria señalada y que se puede comparar pretendian acorrella; mas las aguas bajaban con tanta con cualquiera de las que en la India se ganaron. Con furia, que no fué posible llegar. Los enemigos, por tanto Almeida se volvió a Cochin. Continuábase la dino atreverse á entrar dentro, desde lejos la cañonea- ferencia entre él y Alonso de Alburquerque y los parban. Resistian los pocos que quedaban con gran valor, ciales de la uña parte y de la otra. Los escándalos que cuando una bala birió á Lorenzo de Almeida en el mus- desta competencia pudieran resultar atajó Fernando lo, y otra desde á poco le dió en los pechos, que le hizo Coutiño, que este año de Lisboa en una armada de pedazos. Con esto la nave fué tomada, y en ella de cien quince naos pasó á la India con orden de enviar á Alpersonas que iban, las ochenta fueron muertas, y solos meida á Portugal y poner en el cargo de virey á Alonso veinte quedaron presos. Los demás, perdida la capita- de Alburquerque, segun que estaba ordenado. Hizolo na, se alargaron al mar, y desde el puerto de Cananor, así, y con tanto aquellas alteraciones se sosegaron. El en que se recogieron, enviaron á Cochin á avisar al Go- rey Católico de Salamanca pasó á Valladolid y á Arcos, bernador de aquel desastre tan grande, que llevó él do halló la Reina, su hija, mal acomodada y con poca secon grande paciencia, tanto mas cuando entendió el guridad, por ser el lugar pequeño y el aposento tan valor que su hijo mostró en aquel trance, que pudién- malo, que el diciembre pasado adoleció de frio. Fue dose salvar en un esquife, como se lo aconsejaban, no mucho de considerar el gran respeto que siempre tuvo quiso desamparar su pave y sus soldados, sino morir á su padre, pues solo él pudo acabar que mudase lugar como bueno en la demanda. Dióse esta batalla naval al y vestido. Llevóla por mes de febrero á Tordesillas, fio deste año. El Gobernador acudió á Cananor; lo y en su compañía el cuerpo de su marido, que tornaron mismo hizo Alonso de Alburquerque, el cual luego de la iglesia en que le tenian, y los años adelante por que llegó, pretendia conforme al orden del Rey de órden del emperador don Cárlos, su hijo, le llevaron á tomar el cargo de gobernador. Francisco de Almeida sepullar á la capilla real de Granada. La Reina pasó en se le queria dejar luego que la armada del Soldan fuese aquella villa todos los dias de su vida, sin que jamás afloechada de la India , y no antes. Llegaron á palabras, y jase su indisposicion ni quisiese en liempo alguno posobre el caso resultó que Francisco de Almeida envió ner la mano en el gobierno de sus reinos, que de dereá Alonso de Alburquerque preso á Cochin. Hecho esto, clio le pertenecia, y con que todos la convidaban. juntó la mayor armada que pudo, determinado de vengar la muerle de su lijo. Entró de camino en el puerto

CAPITULO XVII. de Ooor, donde quemó algunas pares del rey de Calicut; mas adelante en el puerto de Dabul tomó y saqucó

De la muerte del rey de Inglaterra. la ciudad, y puso fuego á muchas naves que allí halló. Tal era el estado de la reina doña Juana, que mas se Deste puerto salió á los ; de enero, principio del año podia contar por muerta que por viva, mas por sierva en que se contaba 1509, la vuelta de Diu, ciudad y puerto su traje y acciones que por reina. La suerte de sus dos de Cambaya, do surgia la armada enemiga. Mirocen, hermanas era muy diferente. La reina de Portugal goavisado de la venida de Almeida, salió del puerto al mar zaba de mucho regalo y contento rodeada de hijos y para dar allí la batalla, pero de manera que se quedó abundante en riquezas y prosperidad, y aun este año entre bajíos por ser sus bajeles mas llanos que los pues. en Ebora parió un hijo, que se llamó don Alooso, y fué tros, y por las espaldas la ciudad para ayudarse de su Cardenal, pero falleció mozo. La princesa de Gales, que artillería. Tenia á la sazon tres carracas, tres galeones, se hallaba en Inglaterra, ni viuda del todo pi casada, seis galeras y cuatro naves de Cambaya, sin las sustus pasaba con grande ánimo muchos disfavores y malus de Meliquiazio. Almeida llevaba por todas entre gale- tratamientos que se le hacian de ordinario por el Rey, ras, carabelas y naves diez y nueve velas, y en ellas mil su suegro, que pensaba por este camino poner en ney trecientos portugueses y cuatrocientos malabares. cesidad á su padre para que se efectuasen los casamienLlegaron las dos armadas y acercáronse á tiro de ca- los suyo y de su hija, cuya conclusion élmucho deseaba: fon. No pudieron aquel dia venir á las manos por falta mal término y indigno de la grandeza real. Pasó la de viento, que calmó, y por la noche, que sobrevino. El Princesa todos estos desvios con gran valor como la dia siguiente volvieron a la pelea. Nuño Vasco Pereira que entre sus hermanas en presencia y costumbres iba delante para embestir con su nave á la capitana de mas semejaba á la Reina, su madre. Atajó por entonces Mirocem; tras él los otros capilanes por su órden. Que- estos desgustos la muerte que sobrevino al rey de Indo Almeida de respeto para impedir que las sustas no glaterra un sábado, á 21 de abril. Con esto poco adelante hiciesen en los suyos algun daño. Con , este órden se se concluyó y celebró el matrimonio que tenian concer

[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]

tado desta señora con el príncipe de Gales, que por la reyes de Aragon. A perceblase el rey Católico para hamuerte de su padre sucedió en aquella corona y se lla- cer la guerra conlra venecianos; juntamente trataba mó Enrique VIII. No gustaba la Princesa de casar se- de justificar su querella y empresa contra aquella señogunda vez en Inglaterra, que parece pronosticaba las ría. La suma desta justificacion consistia en dos puntos: grandes desgracias que por esta ocasion le sobrevinie- por el primero publicaba que las ciudades que en Pulla ron á ella y á todo aquel reino. Así lo dió á entender poseian venecianos, las tenian empeñadas del rey don al Rey, su padre, cuando le escribió que le suplicaba en Fernando el Segundo de Nápoles, y que ni cumplieron lo que tocaba á su casamiento no mirase su gusto ni las condiciones del empeño, ni despues querian resticomodidad, sino solo lo que á él y á sus cosas estuviese tuir aquellas plazas, dado que les ofrecian el dinero bien; mas al rey Católico venia muy á cuento tener por que prestaron, antes se agraviaban que tal cosa se lraamigos aquel reino y Principe, y al Inglés fuera dificul- tase; el segundo que el rey Católico gastó mayor suma, toso hallar tal partido en otra parte, además del dote sea en defensa de aquella señoría cuando les dió la isla que le era necesario restituir, si aquel matrimonio de Cefalonia, sea en romper por España con Francia á desgraciado no se efectuara. A la verdad las edades no persuasion de aquella ciudad y con promesa de acudille eran muy á propósito, ca la Princesa era de algunos mas con cincuenta mil ducados cada un año para los gastos: años que su esposo, cosa que suele acarrear grandes deuda que si bien fueron requeridos, nunca la quisieinconvenientes, dado que poca cuenta se tiene con esto, ron reconocer ni pagar. y mas entre principes. Fué este Rey de muy gentil rostro y disposicion; las costumbres tuvo muy estragadas,

CAPITULO XVIII. particularmente los años adelante en lo que toca á la castidad se desbarató notablemente, tanto, que por

El cardenal de España pasó a la conquista de Oran. esta causa se aparto de la obediencia de la Iglesia, y Hacíanse por toda Castilla grandes aparejos de gente, abrió la puerla á las herejías, que hoy en aquel reino armas, vituallas y naves para pasar á la conquista de están miserablemente arraigadas. Pasó tan adelante en Africa. Entendia en esto el cardenal de España con csto, que en vida de la reina doña Catalina con color tanta aficion y cuidado como si desde niño se criara en que fué casada con su hermano mayor y que el Pon- la guerra. Para dar mas calor á la empresa , no solo prolisice no pudo dispensar en aquel matrimonio, dado que veia de dinero para el gasto, sino determinó pasar en lenia en ella una lija, llamada doña María, que reinó persona á Africa. La masa del ejército se hacia en Cardespues de su padre y hermano, hecho divorcio, pú- tagena; las municiones y vituallas se juntaron en los blicumente se casó con Ana Bolena, que hizo despues puertos de Málaga y Cartagena. Acudieron hasta ochomalar por adúltera. Deste casamiento, sea cual fuere, cientas lanzas de las guardas ordinarias, sin otra muquedó una bija, por nombre Isabel, que al presente es cha gente que se mandó alistar de á pié y de á caballo reina de Inglaterra. Por su muerte casó con Juana Se- hasta en número de catorce mil bombres. Los princimera, que murió de parto, pero vivió el hijo, que reino pales caudillos Diego de Vera, que llevaba cargo de la despues de su padre, y se llamó Eduardo VI. La cuarta artillería, y don Alouso de Granada Venegas, señor de vez casó con Ana, herinana del duque de Cleves; con Campo Tejar, que llevó á su cargo la gente de á cabaesta hizo divorcio, y para este efecto ordenó una ley en llo y de á pié del Andalucía por mandado del rey Catóque se laba licencia á todos de apartar los casamientos. lico. El coronel Jerónimo Vianelo, de quien se hacia La quinta mujer del rey Enrique se llainó Ana Havar- gran caudal para las cosas del mar, y por general el da, que fué convencida de adulterio y degollada por

у

conde Pedro Navarro. Iban demás desto muchos cabaello, y porque antes que casase con él perdió su virgi- lleros aventureros. Estuvo la armada junta en el puerto nidad. Ultimamente casó con una señora, viuda, por de Cartagena el mes pasado, en que iban diez galeras y nombre Catarina Parra; desta no se apartó ni tuvo hi- otras ochenta velas entre pequeñas y grandes. Aules jos, porque en breve cortó la muerte sus mal concerta- de hacerse á la vela resultaron algunos desgustos entre das trazas. Desta manera por permision de Dios ciegiin el Cardenal y el conde Pedro Navarro; la principal causa las pasiones bestiales á los que se entregan á ellas, sin fué la condicion del Conde poco cortesana y sufrida, en parar hasta llevallos al despeñadero y á muerte. La fin, como de soldado; y porque el Cardenal nombró por nueva del casamieuto de su hija regocijó el rey Católico capitanes algunos criados suyos de compañías que tenia en Valladolid el mismo dia de San Juan, en que se cele- ya el Conde encomendadas á otros, pusiéronse algubró en Inglaterra con grandes fiestas , y él mismo salió nos de por medio, concertaron que el Conde hiciese á jugar con su cuadrilla las cañas. Dió olrosi su consen- pleito homenaje de obedecer en todo lo que el Cardenal timiento para que el príncipe don Cárlos casase con la je manduse. Con tanto se hicieron á la vela ; salieron hermana de aquel Rey como tenian concertado, y del puerto de Cartagena un miércoles, á 16 del mes de señal desto mandó á Gutierre Gomez, su embajador, mayo, y otro dia, que era la fiesta de la Ascension, 10la fuese á besar la mano. En aquella villa de Valladolid maron el puerto de Mazalquivir. Declaróse que la emla reina doña Germana, á 3 de mayo, parió un hijo, que presa era contra Oran, ciudad muy principal del reino llamaron don Juan, principe de Aragon; gran gozo de de Tremecen, de hasla seis mil vecinos, asentada sosus padres y aun de todos aquellos reinos, si viviera, pe- bre el mar, parte extendida en el llano, parle por un ru murió dentro de pocas horas. Deposilaron su cuerpo recuesto arriba, loda rodeada de muy buena muralla; en el monasterio de San Pablo de aquella villa; despues las calles mal trazadas, como de moros, gente poco le trusludurou al de Poblete, entierro auliguo de los curiosa en edificar. Dislu de la ciudad de Treineceu por

[ocr errors]
[ocr errors]

La

espacio de ciento y cuarenta millas, y está en frente de Cardenal. El fué de parecer que no dejase resfriar el Cartagena. Solia ser uno de los principales mercados ardor de los soldados. Luego dada la señal de acometer, de aquellas costas por el gran concurso de mercaderes comenzaron á subir la sierra; y dado que los moros, que ginoveses y catalanes que acudian á aquella ciudad. La se mostraban en lo alto en número de doce mil de á pió riqueza era lan grande, que de ordinario sustentaban y á caballo, sin los que de cada hora se les allegaban, armada de fustas y bergantines, con que hacian gran- arrojaban piedras y todo género de armas, llegaron los des daños en las costas del Andalucía. Llegaron los nuestros á encumbrar. Adelantáronse algunos soldados nuestros al puerto ya de noche; otro dia al alba comen- de Guadalajara contra el órden que llevaban. Deslos zaron á desembarcar; en esto y en ordenar la gente se uno, por nombre Luis de Contreras, fué muerto, y los gastaron muchas horas. Formaron cuatro escuadrones otros forzados á retirarse. Cortaron la cabeza al muercuadrados de cada dos mil y quinientos liombres y los to, lleváronla á la ciudad, entregáronla á los mozos y caballos por los lados. Entre tanto que esto se hacia, el gente soez, que la rodaban por las calles apellidando Cardenal se entró en la iglesia de Mazalquivir. Al tiem- que era muerto el Alfaquí, que así llamaban al Cardenal. po que los escuadrones estaban para acometer á los Viola uno de los cautivos que otro tiempo estuvo en su moros que acudieron á to malles el paso para la ciudad casa, advirtió que le fallaba un ojo y que las facciones é impedilles que no subiesen á la sierra, salió en una eran diserentes. Dijo: No es esta cabeza de nuestro Almula muy acompañado de clérigos y frailes, y por guion faquí por cierto, sino de algun soldado ordinario. Los un fray Hernando, religioso de San Francisco, que de á caballo, que iban por la falda de la sierra, comenlleraba delaole la cruz, y ceñida su espada sobre el zaron á escaramuzar. Descargó la artillería, que hizo saco, como todos los demás que allí se hallaron por ór- algun daño en los enemigos. Los peones llegaron á lus den del Cardenal, que antes de acometer habló á los manos con los contrarios, y poco a poco les ganaro:1 soldados desta manera: a Si yo pensara, soldados, que parte de la sierra, que era muy agria, hasta llegar á mis palabras fueran menester ó parte para animaros, unos casos de agua. Reparó allí la gente un poco. Pabiciera que algunos de vuestros capitanes ejercitados saron la artillería á lo mas áspero de la sierra , con que en este oticio con sus razones muy concertadas encen- y con las espadas echaron della los moros, y les hiciediera vuestros corazones á pelear. Pero porque me per

ron volver las espaldas. Siguieron los nuestros el alcan, suado que cada cual de los que aquí estais entiende ce sin órden hasla pasar de la otra parte de la ciudail que esta empresa es de Dios, enderezada al bien de á causa que los moros hallaron cerradas las puertas. nuestra patria, por quien somos obligados á aventurar Acudió número de alárabes con el mezuar de Oran, que todo lo que tenemos y somos, ine pareció de venir solo era el gobernador. Mientras estos con los que pudieá alegrarme de vuestro denuedo y buen talante, y ser ron recoger peleaban, parte de los nuestros intentó de testigo de vuestro valor y esfuerzo. La braveza , solda- escalar el muro. Acudieron los de dentro á la defensa. dos, que mostrastes en tanlas guerras y victorias como Los de las galeras que acometieron la ciudad por la teneis ganadas, ¿será razon que la perdais contra los parte del mar luvieron con lanto lugar de apoderarse enemigos del nombre cristiano, digo contra los que nos de algunas torres y de toda el alcazaba. Desta manera han talado las costas de España, robado ganados y ha- fué la ciudad entrada por los cristianos y puesta á saco. cienda, cautivando mujeres, hijos y hermanos, que Los moros que peleaban en el campo, como vieron la ora estén por esas mazmorras aherrojados, ora ocu- ciudad tomada y las banderas de España tendidas por pados en otros seos y viles servicios, pasan una vida los muros, intentaron de entrar dentro. Salieron por miserable, peor que la misma muerte? Las madres que las espaldas algunas compañías de soldados, con que nos vieron partir de España esperan por vuestro me- los tomaron en medio y hicieron en ellos grande estrago. dio sus hijos, los hijos sus padres; todos prostrados por Murieron este dia cuatro mil moros, y quedaron presos los templos no cesan de ofrecer a Dios y á los santos basta cinco mil. Túvose en mucho esta victoria, y casi lágrimas y sospiros por vuestra salud, victoria y triun- por milagrosa, lo uno por el poco órden que guardaron fo. ¿Será justo que las esperanzas y deseo de tantos los cristianos, lo otro porque apenas la ciudad era toqueden burladas? No lo permita Dios, mis hermanos, mada, cuando llegó el mezuar de Tremecen con tanla. ni sus santos. Yo mismo iré delante y plantaré aquella gente de socorro, que fuera imposible ganalla. Atribuyó

. cruz, estandarte real de los cristianos, en medio de se el buen suceso comunmente á la fe y celo del Care los escuadrones contrarios. ¿Quién será el que no siga denal y á su oracion muy ferviente; el cual con grande á su prelado? Y cuando todo fallare, ¿dónde yo podré alegria entró en aquella ciudad, y consagró la mezqui

¿ mejor derramar mi sangre y acabar la vida que en que- ta mayor con nombre de Santa María de la Victoria. rella tan justa y tan santa?» Esto dijo. Cercáronle los Esto hcchio, luego olro dia con las galeras dió la vuella soldados y capitanes, suplicáronle volviese á rogar á á Cartagena. Dejó á Pedro Navarro encomendada aqucDios por ellos, que confiaban en su Majestad cum- lla ciudad hasta tanto que el Rey proveyese de capitan. plirian todos muy enteramente con lo que era razon De Cartagena envió á avisar al Rey de aquella victoria, y su razonamiento les obligaba. Condescendió con sus y él se partió para la su villa de Alcalá, donde entró ruegos, volvióse á Mazalquivir, y en una capilla de dentro de quince dias despues que Oran se ganó, mas San Miguel continuó en lágrimas y gemidos todo cl como religioso que como vencedor , sin permitir se le tiempo que los suyos pelearon. Eran ya las tres de la biciese fiesta ó recibimienlo alguno. Pretendia el CarCarde. El Conde por quedar tan poco tiempo estuvo du- denal criar una dignidad en la iglesia de Toledo con doso si dejaria la pelea para el dia siguiente. Acudió al nombre de abad de Oran, y dejar aquella ciudad sujeta M-11,

22

[ocr errors]

en lo espiritual al arzobispo de Toledo, Uu obispo lilu- lico por los estados que dél tenian en el reino de NiJar, que se llamaba el obispo auriense, pretendia que poles. Junto á Revolla se dicron vistas las dos húcstes era la silla de su obispado. Respondia el Cardenal que con resolucion de venir á las manos; los primeros á Oran nunca fué cabeza de obispado; que Auria estaba acometer fueron los venecianos. Trabóse la pelea, que mas oriental, y pertenecia á la provincia cartaginense estuvo al principio muy dudosa á causa que la infantoen Africa. Que Oran y toda aquella comarca se com- ría italiana cargó con mucho esfuerzo sobre la de Franprehendia en la provincia lingitana, que caia mas al cia. Tenia el Rey plantada la artillería entre unos maponiente. Esto se siguió. Demás desto el rey Católico torrales. Llegaron los venecianos descuidados de seJos meses adelante en un capítulo que luvo en Vallado- mejante suceso; recibieron gran daño de las balas que lid á los caballeros de Santiago, ordenó que se pusiese con una furia infernal descargaron sobre ellos. Acudió en Oran convento de aquella orden para que alli sucsen la caballeria francesa, cuyo ímpetu no pudieron sufrir Jos caballeros á tomar el hábito. Con este intento im- los contrarios, y todos se pusieron en huida. Los muerpetró del Papa que se le anejasen las rentas de los con- tos fueron muchos; escapó el conde de Petillano con renlos de Villar de Venas y de San Marlin, que son en pocos; quedó preso con otros el general Barlolomé de las diócesis de Santiago y Oviedo. Resolucion muy Albiano. Esta victoria, que se llamó de la Geradada, acertada, si se pusiera en ejecucion; pero nunca saltan fué muy famosa, en cuya memoria hizo aquel Rey ediinconvenientes y impedimentos que no dan lugar á que ficar en el lugar de la batalla una ermita con advocaJos buenos intentos se lleven adelante, como lampoco cion de Santa María de la Victoria. Juntamente fué de se ejecutó que en Bugia y Tripol de Berbería, que ganó grande consideracion , porque con ella quedaron las

de moros, fuerzas de aquella señoría tan quebrantadas, que sin puisiesen otros dos conventos de Calatrava y Alcántara, dili

dificultad se dieron al francés, las ciudades de Crema, segun que el mismo rey Católico lo tuvo determinado, Cremona, Bergamo y Bresa , que era todo lo que podia y lo hicicra, si las guerras de Iulia no lo estorbaran. pretender conforme a lo capitulado. Demís desto, la

genle del papa Julio y su general Francisco Maria de CAPITULO XIX.

la Ruvere, su sobrino, ya duque de Urbino por muerte

de su tio materno Guido Ubaldo, que rompió la guerra Dc la guerra contra venecianos.

por el mismo tiempo por la Romaña, ganó á Solarolo En la confederacion de Cambray quedó acordado y primero, y despues á Faenza, en cuyo condado está socapitulado que los principes confederados comenzasen larolo, y Arimino, sin parar hasta apoderarse de Rala guerra contra venecianos cada cual por su parte, y vena y de Servia, que era lo que los venecianos tenian todos á lo mas tarde á 1.o de abril. A percebia el rey de la Iglesia y todo lo que el Pontífice podia dellos Católico una armada en España, en que envió al coro- pretender. El conde de Ribagorza , magüer que despanel Zamudio con dos mil infantes, gente escogida, para cio, juntaba su gente en Nápoles para dar sobre las ciuque con los que tenia en el reino de Nápoles, se suplie- dades de la Pulla. Estuvo el ejército en orden por fin se el ejército hasta en número de cinco mil. Pero lodo

de mayo. Iban con el Virey Próspero y Fabricio Coloprocedia despacio por la condicion del conde de Riba- na, el príncipe de Melfi, el duque de Atri , los condes gorza, que se tenia por persona poco á propósito para de Mor on y de Nola. Al conde de Petillano , que era aquella empresa y aun para el gobierno, y por cierto abuelo del de Nola, y á Bartolomé de Albiano anles que aviso que tuvo de que los barones de aquel reino se fuese preso se hizo requerimiento que, so las penas que confederaban entre sí con intento de sacudir el yugo incurren los feudatarios inobedientes, acudiesen á serdel señorío español; demás desto, por consejo de Fa- vir á su Rey; pero ellos no quisieron dejar la conducta bricio Colona , que pretendia no se debia emprender de Venecia. El cargo de la artillería se dió al conde de Ja guerra contra las ciudades que los venecianos tenian Santaseverina, y el de proveedor general á Bautista en la Pulla, antes que la armada estuviese en órden pa- Espinelo, conde de Cariati. Tenia el almirante Vilamará impedir que la veneciana no les pudiese ayudar, rin, conde de Capacho, en Mecina doce galeras y diez consejo que se tuvo por trato doble, por lo menos por naves bien en órden, esperando la armada de Francia muy errado. El primero que rompió la guerra fué el que venia, y por su general al duque de Albania, para rey de Francia, que envió al de Tramulla á levantar acudir á las costas de la Pulla, dado que ninguna destas número de suizos, y la demás gente hizo pasar los Al- diligencias fué menester, porque luego que el Virey pes luego que el tiempo dió lugar. El mismo el 1.° de se puso sobre Trana , con cuyos ciudadanos tenia semayo bizo su entrada en Milan, donde tenia por su ge- cretas inteligencias para que la rindiesen, como al fin neral y gobernador á Luis de Amboesa , señor de Chia- lo hicicron, la señoría envió los contraseños para que monle y gran maestre de Francia, sobrino del car- los gobernadores que tenia en Brindez , Otranto, Tradenal de Ruan; iba en su compañía el duque de Lore- na, Mola, Poliñano y Monopoli rindiesen sin ponerse en na. Junto que tuvo su ejércilo, que llegaba á cuarenta defensa todas aquellas plazas. El duque de Ferrara y mil hombres , rompió por tierra de venecianos. Ganó- el marqués de Mantua ocuparon asimismo algunas les con facilidad ļos lugares que poseian en la ribera tierras de venecianos á que pretendian tener derecho. de Abdua ó Adda. Los venecianos tenian alistados hasta Parece que todos los elementos se conjuraban en daño cincuenta mil hombres, y por sus generales el conde de aquella ciudad, que estuvo á punto de acabarse. El de Petillano y Bartolomé de Albiano, grandes caudillos apriclo en que aquella señoría se via fué lan grande, entrambos de la casu ursina y vasallos del rey Caló- que se dijo trataba de darse á Ladislao, rey de Hun

[ocr errors]
[ocr errors]

gría, para que con sus fuerzas los sacase de aquel pe

CAPITULO XX. ligro. Restaba el Emperador, el cual por principio del

Que los venecianos cobraron á Padua. mes de junio estaba á siete leguas de lospruch, camino de Italia ; á los 8 del cual mes los florentines á cabo de Luego que el rey de Francia acabó su empresa con guerra tan larga sujetaron la ciudad de Pisa y toma- tanta reputacion y presteza, dió la vuelta á Milan y ron la posesion della. Llevaba el Emperador por ge- desde allí á su reino. Dejó mil y quinienlas lanzas reneral de la gente de armas italiana á Constantino Co- partidas por las ciudades de nuevo conquistadas, y por mipato, príncipe de Macedonia. Servíanle en esta jor- general Carlos de Amboesa , señor de Chamonte y gran nada Luis de Gonzaga, primo del marqués de Mantua, maestre de Francia, oficio mas preeminente en aquel el conde de la Mirandula y otros caballeros italianos; reino que el de condestable. La mayor parte de la gente asimismo los mil y quinientos españoles que solian imperial cargó sobre Treviso y el Frivoli, que no se servir al rey de Francia. Luego que llegó á Esteran, querian rendir , y no le quedaba á aquella señoría otra trataron los venecianos de concertarse con él, hasta cosa en tierra firme por la parte de Italia. Con esta ocaenvialle carta en blanco , segun se decia por la fama, sion y por el descontento grande que los de Padua tepara que les pusiese la ley que quisiese, á tal que nian de los gobernadores y gente que dejó el Emperalos amparase y defendiese en aquel trance tan peligro- dor en aquella ciudad, los venecianos tuvieron tratos so en que sus cosas estaban. Como se iba su ejército secretos con algunos de aquellos ciudadanos. Resulló acercando á las tierras de venecianos, así se le rendian que Andrea Griti con mil hombres de armas y alguna todas sin contraste, primero los que están cerca del la- infantería se apoderó de las puertas; y con los de su dego de Garda, y tras ellos se dieron sin ponerse en de- vocion que luego acudieron cargaron sobre los alesensa Verona, Vicencia y Padua; que casi no quedaba manes de guisa, que los forzaron á recogerse á la fortaá aquella señoría almena alguna en Italia fuera de su leza , y otro dia se la ganaron. Desta manera se recobró ciudad, que el Emperador pretendia asimismo sujetar aquella ciudad cuarenta y dos dias despues que se percod ponelle cerco por mar y por tierra. Con este inten- dió. Cuando llegó la nueva desta pérdida al Emperador lo queria se juntasen las armadas de España y de Fran- que se hallaba en Marostica , pueblo á la entrada de los cia para combatilla por mar; y que por la Brenta su Alpes, á veinte y cuatro millas de Padua, por no tenerse

por seguro que no le atajasen el paso, se fué á un casy le alajasen las vituallas. Pasó en esto tan adelante, tillo, que se llama Escala, junto á los confines de su que remontaba su pensamiento á que, ganada aquella condado de Tirul. Con la misma facilidad tomaron á ciudad, se dividiese en cuatro partes con otros tantos Asula , do pasaron á cuchillo ciento y cincuenta espacastillos para que cada uno de los príncipes confede- ñoles que allí hallaron de guarnicion. Lo mismo liicierados tuviese el suyo; traza muy extravagante, cuales ron de otros docientos que hallaron en Castelfranco, eran algunas de las que este Principe tramaba. El rey en que prendieron al capitan Albarado. En esta furia Católico al principio dió oidos á esta plática, y con este de los mil y quinientos españoles que del servicio del intento, despues de entregadas las ciudades de la Pulla, rey de Francia en fin se pasaron al Emperador, los mas si bien mandó despedir los soldados españoles, fuera de fueron muertos ó presos. Verona asimismo pretendia

po a co

[ocr errors]
[ocr errors]

quinientos de las guardas ordinarias que dió órden al rebelarse, mas previno el señor de la Paliza este incon

[ocr errors]
[ocr errors]

coronel Zamudio trajese á España, todavía quiso que la armada se quedase en Italia. Despues ni el Papa ni él vinieron en que aquella señoría se destruyese, porque mirado el negocio con atencion , demás de ser la traza cual se ha dicho, advertian que todo lo que se pasase adelante de lo que tenian capitulado seria en pro de solo el rey de Francia, que por cacr tan cerca el estado de Milan , y las tierras de los otros príncipes tan lejos , no dudaria , vueltas las espaldas, de apoderarse con la primera ocasion de toda aquella ciudad, y por el mismo caso hacerse señor de toda Italia , y aun poner en la silla de san Pedro pontífice de su mano; miedo de que el Pontífice estuvo con gran recelo no lo quisiese efectuar en su vida del mismo Papa, y le dió grande pesadumbre cuando supo que el cardenal de Ruan fué á Trento á verse con el César y que se tratase de que tuviesen vistas el Emperador y rey de Francia; negociacion que él procuró impedir con todas sus fuerzas; lo mismo el rey Católico por medio de su embajador dou Jaime de Conchillos, a la sazon obispo de Catania.

veniente, que acudió con gente y la aseguró en tanto que el Emperador proveia ; que se detuvo algunos dias por esperar gente que le venia de Flandes y de Alemaña. Con esto y con las demás gentes que se le allegaron formó un campo de treinta mil hombres. Enviáronle el rey de Francia mil y trecientas lanzas, y el Papa trecicntas, y despues otros mil soldados españoles. Con toda esta gente movió contra Padua, y se puso sobre ella á los 5 de setiembre. Entraron en la ciudad el conde de Petillano y todos los principales capitanes de aquella señoría. La gente mas útil eran dus mil caballos albaneses por causa que con sus correrías hacian grande daño á los imperiales. Plantóse la artillería , derribaron un lienzo del muro. Pretendian por la batería entrar la ciudad, mas fueron rechazados dos veces por gentes que cada hora entraban á los cercados por la Brenta, hasta llegar á número de veinte y cinco mil combatientes. En el primer combate murieron muchos españoles en un baluarte que ganaron, ca le lenian minado con barriles de pólvora. Eran estos á la sazon los mejores soldados que se hallaban en Italia, como quier que eran las reliquias del ejército del Gran Capitan. Con esto los imperiales desmayaron, y deseaban alguna honesta ocasion para sin vergüenza le

[ocr errors]
« AnteriorContinuar »