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la grandeza de su corazon se atrevió el primero de to- | que tenia en la corte, personajes principales y poderodos á costear con sus arinadas las muy largas marinas sos. Que no se podria asegurar hasta tanto que el Rey de Africa, en que pasó tan adelante, que dejó abierta la saliese de tutela, y no se gobernase at antojo de los quo puerta á los que le sucedieron para proseguir aquel tenian el gobierno; además que no estaria bien á perintento basta descubrir los postreros términos de le sona de sus prendas andar en la corte como particular, vante, de que á la nacion portuguesa results grande sin poder, sin autoridad, sin acompañamiento. Partió honra y no menor interés, como se notará en sus luga- con tanto el Arzobispo en sazon que la ciudad de Zamores. Los postreros hijos deste Rey se llamaron don Juan, ra segunda vez corrió peligro de venir en poder del duy el menor de todos don Fernando. En este mismo año que de Benavente por inteligencias que con él traia el á Cárlos VI, rey de Francia, se le alteró el juicio por alcaide Villaizan de entregalle aquel castillo. Alboroun caso no pensado. Fué así, que cierta noche en Paris, tose la ciudad sobre el caso. Acudieron los arzobispos al volver de palacio el condestable de Francia Oliverio de Toledo y de Santiago y el maestre de Calatrava, que Clison cierto caballero le acometió y le dió tantas he atajaron el peligro y lo sosegaron todo. Dió el de Beridas, que le dejó por muerto. Huyó luego el matador, navente con su gente vista á aquella ciudad, confiado por nombre Pedro Craon, recogióse á la tierra y am que sus inteligencias y las promesas del Alcaide salparo del duque de Bretaña. El Rey se encendió de tal drian ciertas; mas como se hallase burlado, revolvió suerte en ira y saña por aquel atrevimiento, que de sobre Mayorga, villa del infante don Fernando, de cuyo terminó ir en persona para tomar emienda del mata castillo se apoderó por entrega del alcaide Juan Alonso dor por lo que cometió, y del Duque porque, requerido de la Cerda que le tenia en su poder. Suelen á las veces de su parte le entregase, no queria venir en ello; bien los hombres faltar al deber por satisfacerse de sus parque se excusaba que no tuvo parte ni arte en aquel de ticulares desgustos. Juan Alonso se tenia por agraviado lito y caso tan atroz. Púsose el Rey en camino y llegó del rey don Juan, á causa que por su testamento le priá la ciudad de Maine. Salió de allí al bilo de medio dia vó del oficio de mayordomo que tenia en la casa del 11en los mayores calores del año; tal era el deseo que lle fante, que fué la ocasion de aquel desórden. El alcalde vaba y la priesa. No anduvo media legua cuando de re Villaizan otrosí estaba sentido que no le diesen el oficio penle puso mano á la espada furioso y fuera de sí; mató de alguacil mayor que tuvo su padre en Zamora. Dieá dos, é birió á otros algunos; finalmente, de cansado ron tra za para asegurar aquella ciudad con alguna muesse desmayó y cayó del caballo. Volviéronle á la ciudad ! tra de blandura, que con retencion de los gajes queany con remedios que le hicieron tornó en su juicio; pero tes tiraba Villaizan entregase el castillo á Gonzalo de no de manera que sanase del todo, ca á tiempos se al Sanabria, vecino de Ledesma, hijo de aquel Men Rodriteraba. Deste accidente y de la incapacidad que quedó guez de Sanabria que acompañó al rey don Pedro cuanal Rey por esta causa resultaron grandes inconvenien do salió de Montiel, y muerto el Rey, quedó preso. Pasó tes en Francia , por pretender muchos señores, deudos el rey don Enrique con esto su corte á Zamora, como á del mismo Rey y de los mas poderosos de aquel rei ciudad que cae cerca de Portugal, para desde allí trano, apoderarse del gobierno, quien con buenas, quien tar con mas calor y mayor comodidad de las treguas, con malas mañas. Juan Juvenal, obispo de Beauvais, en sazon que las fuerzas del duque de Benavente por el refiere que ninguna cosa le daba mas pena, cuando el mismo caso se enflaquecian de cada dia mas, y muchos juicio se le remontaba , que oir mentar el nombre de se le pasaban a la parte del Rey. Querian ganar por la Inglaterra é ingleses, y que abominaba de las cruces mano antes que los de Castilla y de Portugal concertarojas, divisa y como blason de aquella nacion; creo sen sus diferencias, sobre que andaban demandas y resporque á los locos y á los que sueñan se les represen puestas; el remate fué acordarse con las condiciones tan con mayor vehemencia las cosas y las personas siguientes : que Sabugal y Miranda se entregasen á los que en sanidad y despiertos mas amaban ó aborrecian. portugueses, cuyas los tiempos pasados fueron; el rey

de Castilla no ayudase en la pretension que tenian de la CAPITULO XVII.

corona de Portugal, ni á la reina doña Beatriz, ni á los De las treguas que se asentaron entre Castilla y Portugal."

infantes, sus tios, don Juan y Donis, arrestados en Casa

tilla ; lo mismo hiciese el de Portugal sobre la misma La porfía y los desgustos de don Fadrique, duque de querella con cualquier que pretendiese pertenecelle el Benavente, ponia en cuidado a los de Castilla, en espe reino de Castilla; á trueco por ambas partes se diese cial á los que asistian al gobierno. Deseaban aplacalle libertad á los prisioneros. Para seguridad de todo esto y ganalle, mas ballaban cerrados los caminos. El arzo, concertaron diesen al de Portugal en rebenes doce hibispo de Toledo, como deseoso del bien comun, sin ex jos de los señores de Castilla. Mudóse esta condicion en cusar algun trabajo, se resolvió de ponerse segunda vez que fuesen cada dos hijos de ciudadanos de seis ciudaen camino para verse con el Duque. Confiaba que le des, Sevilla, Córdoba, Toledo, Burgos, Leon y Zamora. doblegaria con su autoridad y con ofrecelle nuevos y con tanto se pregonaron las treguas por término de aventajados partidos. Viose con él por principio del año quince años mediado el mes de mayo en Lisboa y en del Señor de 1393. Persuadióle se fuese despacio en Burgos, .do á la sažon los dos reyes se hallaban, con lo del casamiento de Portugal; que esperase en lo que grande contento de ambas naciones. Estas capitulacioparaban las treguas, de que con mucho calor se trata- nes parecian muy aventajadas para Portugal, menguaba. No pudo acabar que deshiciese el campo ni que se das y afrentosas para Castilla; pero es gran prudencia fuese á la corte; excusábase con los muchos enemigos acomodarse con los tiempos, que en Castilla corrian muy turbios y desgraciados, y llevar en paciencia la falta | phizo en la iglesia de Palencia por algunos tutores de de reputacion y desautoridad cuando es necesario, es » don Enrique, ilustre rey de Castilla y Leon, así eclemay propio de grandes corazones.

»siásticos como seglares, y otros del su consejo y vac

» sallos y por mandamiento y consentimiento del mismo ' CAPITULO XVIII.

» Rey. Es nuestro dolor y nuestra tristeza tan grande,

o que no admite ningun consuelo, porque estando la De la prision del arzobispo de Toledo.

» Iglesia santa de Dios en estos lastimosísimos tiempos La alegría que todos comunmente en Castilla reci

» tan afligida y por muchas vias desconsolada y misebieron por el asiento que se tomó con Portugal, venci » rablemente dividida con la discordia del scisma, sodas tantas dificultades y á cabo de tantas largas, se des » bre sus tantas heridas se haya añadido una tan grande templó en gran manera con la prision que hicieron en » por el sobredicho Rey, su particuiar hijo y principal la persona del arzobispo de Toledo. Parecia que unos » defensor. Mas porque por parte del Rey se nos ha dado males se encadenaban de otros, y que el fin de una re » noticia que en la dicha prision y detencion que se hizo vuelta era principio y víspera de otro daño. Hacia el Ar » por ciertas causas justas y razonables que concernian zobispo las partes del duque de Benavente por la amis » al buen estado, seguridad, paz, quietud y provecho tad y prendas que habia entre los dos. Deseaba otrosi » del mismo Rey y su reino y vasallos, tenido primero que á Juan de Velasco, camarero del Rey, amigo y alia » maduro acuerdo por los de su consejo y sus grandes, do de los dos, volviesen la parte de los gajes que por el » no ha intervenido otro algun grave ó enorme exceso testamento del rey don Juan le acortaron. No pudo salir » acerca de las personas de los dichos presos, y que con su intento por muchas diligencias que hizo; acordo » luego los mismos dende a poco tiempo fueron puestos como despechado ausentarse de la corte. Recelábanse » en libertad, de que plenariamente gozan; nos, tenienlos demás gobernadores que esta su salida y enojo no » do consideracion a la tierna edad del Rey, y que vefuese ocasion de nuevos alborotos, por su grande es » risímilmente la dicha prision y detencion no se hizo tado y ánimo resoluto que llevaba mal cualquiera de » tanto por su acuerdo como por los de su consejo, quemasía, y aun queria que todo pasase por su mano. Co »remos por estas causas habernos con él blandamente municáronse entre sí y con el Rey; salió resuelto de la » en esta parte; y inclinado por sus ruegos cometemos consulta que le prendiesen, como lo hicieron dentro de » á vos, nuestro hermano, y mandamos que si el mismo palacio, juntamente con su amigo Juan de Velasco. Era » Rey con humildad lo pidiere, por vuestra autoridad este caballero asaz poderoso en vasallos, y que poco an » le absolvais en la forma acostumbrada de la sententes con su mujer en dote adquirió la villa de Villalpan »cia de descomunion, que por las razones dichas en do. Su padre se llamó Pedro Hernandez de Velasco, de » cualquier manera haya incurrido por derecho ó senquien arriba se dijo que murió con otros muchos en el » lencia de juez; y conforme á su culpa le impongais cerco de Lisboa, y el uno y el otro fueron troncos del » saludable penitencia, con todo lo demás que conform muy noble linaje en que la dignidad de condestable de sine á derecho se debe observar, templando el rigor de Castilla se ha continuado por muchos años sin interrup- | » derecho con mansedumbre segun que conforme á juscion alguna hasta el dia de hoy. Prendieron asimismo » tas y razonables causas vuestra discrecion juzgare se á don Pedro de Castilla, obispo de Osma, y á Juan, abad » debe hacer. Queremos otrosí que por la misma autode Fuselas, muy aliados del Arzobispo y participantes »ridad le relajeis las demás penas, en que por las cauen el caso. Pareció exceso notable perder el respeto á »sas ya dichas hobiere en cualquier manera incurrido. tales personajes y eclesiásticos, si bien se cubrian de la » Dado en Aviñon á 29 de mayo en el año décimo quinto capa del bien público, que suele ser ocasion de se hacer »de nuestro pontificado.» Recebido este despacho, el semejantes demasías. Pusieron entredicho en la ciudad Rey, puestas las rodillas en tierra en el sagrario de santa de Zamora, do se hizo la prision, en Palencia y en Sala Catalina en la iglesia mayor de Burgos, con toda muesmanca. Quedaban por el mismo caso descomulgados, tra de humildad pidió la absolucion. Juró en la forma así el Rey como todos los señores que tuvieron parte acostumbrada obedeceria en adelante á las leyes ecleen aquellas prisiones, si bien no duraron mucho, ca en siásticas, y satisfaria al arzobispo de Toledo con volbreve los soltaron á condicion que diesen seguridad. El | velle sus plazas; tras esto fué absuelto de las censuras, Arzobispo dió en rehenes cuatro deudos suyos, y puso | dia viérnes, á los 4 de julio. Halláronse presentes á todo en terceria las sus villas de Talavera y Alcalá; mas sin don Pedro de Castilla, obispo de Osma; Juan, obispo embargo, se ausentó sentido del agravio. Juan de Velas de Calahorra, y Lope, obispo de Mondoñedo, y Diego co entregó el castillo de Soria, cuya tenencia tenia á | Hurtado de Mendoza, que sin embargo de los escándasu cargo. Acudieron asimismo al Papa por absolucion Jos de Sevilla, ya era almirante del mar. Alzóse otrosí el de las censuras, que cometió á su nuncio Domingo, entredicho; á esta alegría se allegó para que fuese mas obispo priinero de San Ponce, y á la sazon de Albi en colmada la reduccion del duque de Benavente, que á Francia; sobre lo cual le enderezó un breve, que hoy persuasion del arzobispo de Santiago que lo mandaba todia se halla entre las escrituras de la iglesia mayor de do y por su buena traza vino en deshacer su campo, abraToledo; su tenor es el siguiente : «Lleno está de amar zar la paz y ponerse en las manos de su Rey. En reD gura mi corazon despues que poco ha he sabido la compensa del dote que le ofrecian en Portugal concerĐprision y detencion de las personas de nuestros vene taron de contalle sesenta' mil dorines y que tuviese liDrables hermanos Pedro, arzobispo de Toledo, y Pe bertad de casar en cualquier reino y nacion, como no Đuro, obispo de Osma, y Juan, abad de Fuselas, que se fuese en aquel. Demás desto, de las rentas reules le sez. ñalaron de acostamiento cierta suma de maravedís en aquel casamiento, continuaban con mas calor en sus allos libros del Rey. Asentado esto, sin pedir alguna se borotos y en apoderarse por las armas de pueblos y guridad de su persona para mas obligar á sus émulos, castillos y gran parte de la isla. No tenian esperanza de vino á Toro. Recibióle el Rey allí con muestras de amor sosegallos y ganallos por buenos medios; acordaron de y benignidad, y luego que se encargó del gobierno y pasar en una armada que aprestaron para sujetar los le quitó á los que le tenian, le trató con el respeto que alborotados aquellos reyes, y en su compañía su padre su nobleza y estado pedian. Desta manera se sosegó el don Martin, duque de Momblanc. En la guerra, que reino, y apaciguadas las alteraciones que tenian á to fué dudosa y variable, intervinieron diversos trances. dos puestos en cuidado, una nueva y clara luz se co El principio fué próspero para los aragoneses; el remenzó á mostrar despues de tantos nublados. Grande mate, que prevalecieron los parciales hasta encerrar á reputacion ganó el arzobispo de Santiago, todos á por los reyes en el castillo de Catania y apretallos con un fia alababan su buena maña y valor. Duróle poco tiempo cerco que tuvieron sobre ellos. Don Bernardo de Caesta gloria á causa que en breve el Rey salió de la tutela brera, persona en aquella era de las mas señaladas en y se encargó del gobierno; el arzobispo de Toledo, su todo, acompañó a los reyes en aquella demanda; mas contendor, otrosí volvió á su antigua gracia y autori era vuelto á Aragon por estar nombrado por general de dad, con que no poco se menguó el poder y grandeza una armada que el rey don Juan de Aragon tenia apresdel de Santiago. El pueblo, con la soltura de lengua tada para allanar a los sardos. Este caballero, sabido que suele, pronosticaba esta mudanza debajo de cierta lo que en Sicilia pasaba, de su voluntad ó con el benealegoría, disfrazados los nombres destos prelados y tro- | plácito de su Rey se resolvió de acudir al peligro, Junto cados en otros, como se dirá en otro lugar. Al rey de buen número de gente, catalanes, gascones, valones; Navarra volvieron los ingleses á Quereburg, plaza que para llegar dinero para las pagas empeñó los pueblos tenian en Normandía en empeño de cierto dinero que que de sus padres y abuelos heredara. Hizose á la vela, le prestaron los años pasados. Encomendó la tenencia aportó á Sicilia ya que las cosas estaban sin esperanza. á Martin de Lacarra y su defensa , por estar rodeada Dióse tal maña, que en breve se trocó la fortuna de la de pueblos de franceses y gente de guerra derramada guerra, ca en diversos encuentros desbarató a los conpor aquella comarca. Las bodas de la reina de Sicilia y trarios, con que toda la isla se sosegó, y volvió mal su don Martin de Aragon finalmente se efectuaron con li grado de muchos al señorío y obediencia de Aragon, en cencia del rey de Aragon, tio del novio, y del papa Cle- | que hasta el dia de hoy ba continuado, y por lo que se mente, segun que de suso se apuntó, Los varones de puede conjeturar durará por largos años sin mudanza. Sicilia con deseo de cosas nuevas, ó por desagradalles

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CAPITULO PRIMERO. Como el rey don Enrique se encargó del gobierno. REPOSABA algun tanto Castilla á cabo de tormentas tan bravas de alteraciones como padeció en tiempo pasado; parecia que calmaba el viento de las discordias y de las pasiones, ocasionadas en gran parte por ser muchos y poco conformes los que gobernaban. Para atajar estos inconvenientes y daños el Rey se determinó de salir de tutela y encargarse él mismo del gobierno, si bien le faltaban dos meses para cumplir catorce años; edad legal y señalada para esto por su padre en su testamento. Mas daba tales muestras de su buen natural, que prometian, si la vida no le faltase, seria un gran príncipe, aventajado en prudencia y justicia con todo lo al. Demás que los señores y cortesanos le atizaban y daban priesa; la' porfía de todos era igual, los intentos diferentes. Unos, con acomodarse con los deseos de aquella tierna edad, pretendian granjear su gracia para adelantar sus particulares , los de sus deudos y aliados. Otros, cansados del gobierno presente, cuidaban

que lo venidero seria mas aventajado y mejor, pensamiento que las mas veces engaña. Por conclusion, el Rey se conformó con el consejo que le daban. A los primeros de agosto juntó los grandes y prelados en las Huelgas, monasterio cerca de Búrgos, en que los reyes de Castilla acostumbraban á coronarse. Habló á los que presentes se hallaron, conforme a lo que el tiempo demandaba. Que él tomaba la gobernacion del reino; rogaba á Dios y á sus santos fuese para su servicio, bien, prosperidad y contento de todos. A los que presentes estaban encargaba ayudasen con sus buenos consejos aquella su tierna edad y con su prudencia la encaminasen. Pero desde aquel dia absolvia á los gobernadores de aquel cargo, y mandaba que las provisiones y cartas reales en adelante se robrasen con su sello. Acudieron todos con aplauso y muestras grandes de alegría, así el pueblo como los ricos hombres y señores que asistian á aquel auto, el nuncio del Papa, el duque de Benavente, el maestre de Calatrava y otros muchos. El arzobispo de Santiago, como quier que ejercitado en todo género de negocios, y los demás le reconocian por sus aventajadas partes, tomó la mano, y habló al Rey / vuestra lealtad y prudencia todo el mundo da bastante en esta forma: «No con menos piedad y alegría hablaré | testimonio. Yo mientras viviere no me olvidaré de lo agora, que poco antes en aquel sagrado altar dije misa mucho que os debo, antes estoy resuelto que como por vuestra salud y vida; confio que con el mismo áni- | hasta aquí por vuestro consejo he gobernado mi persomo vos me oiréis. Este es el tercer año despues que por | na, así en lo de adelante ayudarme de vuestros avisos el testamento de vuestro padre fuimos puestos por y prudencia en todo lo que concierne al gobierno de vuestros tutores y gobernadores del reino. Cuanto ha- | mi reino. » Concluido este auto, se trataron otros neyamos en esto aprovechado quédese á juicio de otros. gocios. Muchos extranjeros pretendian las prebendas Esto con verdad os podemos certificar que ningun tra eclesiásticas destos reinos, tanto con mayor codicia y bajo ni peligro de nuestras vidas hemos excusado maña cuanto las rentas son mos gruesas. En las provipor esta causa, por el bien y pro comun destos vues siones que dellas se hacian por el Pontífice no se tenia tros reinos. Hablar de nuestras alabanzas es cosa pe cuenta ó poca con los méritos, ciencia y bondad de los nosa y ocasion de envidia; no puedo empero dejar | proveidos. Muchas veces y en diversos tiempos se trade avisar como hasta ahora siempre hemos conser tó en las Cortes de remediar este grave daño y de suvado la paz y el reino ha estado en sosiego, que es de plicar al Padre Santo no permitiese se continuase mas estimar asaz en tanta variedad de pareceres y volunta el desórden. Últimamente en las Cortes de Guadalajara, des. En nuestro gobierno ni sangre ni muerte de algu- como se dijo de suso, se propuso y apretó con mayor no no se ha visto, cosa que se debe atribuir á milagro cuidado este negocio de los extranjeros. Parecia cosa y á vuestra buena dicha y felicidad, que plegue á muy fea y cruel que desfrutasen las iglesias gente que Dios sea así y se continúe en lo restante de vuestro ni ellos ni sus antepasados las ayudaron en cosa algureinado. Con los moros, enemigos perpetuos de la na ni las podrian ayudar. Continuaban, sin embargo, cristiandad, habiéndose rebelado para eximirse de las provisiones de la manera que antes, ca los papas vuestro imperio , hiciinos nueva confederacion. Apla no llevaban bien que les atasen las manos. Los gobercamos con treguas los ánimos feroces de los portu- nadores del reino, visto esto, proveyeron los años pagueses. Honramos como convenia y granjeamos con sados que se embargasen los frutos que poseian los todas buenas obras y correspondencia á los france extraños. Por esta causa á instancia del Nuncio se trases, ingleses y aragoneses. Dirá alguno que los pueblos ló en las Cortes que para la coronacion del Rey se están irritados y gastados con nuestras imposiciones. juntaran muy de propósito este punto. Hobo consul¿Cómo puede ser esto, pues para aliviallos redujimos tas diferentes, muchas demandas y respuestas sobre el el alcabala á la mitad menos de lo que antes pagaban, caso. La resolucion finalmente fué que los extraños es á saber, á razon de uno por veinte? Todo á propósito no pedian razon en lo que pretendian, y que lo prode acudir a las necesidades del pueblo y atajar sus veido se llevase adelante. Pero como quier que muchos quejas y disgustos. Así, muchos que se habian dester cortesanos pretendiesen tener parte en los despojos y rado de sus tierras y desamparado sus haciendas por la alcanzar del Papa aquellas y semejantes gracias, hicieviolencia y crueldad de los alcabaleros, se hallan al ron tal y tanta instancia para que no se ejecutase presente en sus casas. Dirá otro que los tesoros y rentas aquel decreto, que al fin por entonces fue forzoso direales están consumidas y acabadas. No lo podemos simular. La edad del Rey era deleznable, y las negonegar, pero de otra suerte ¿cómo se pagaran las deudas ciaciones grandes en demasía. Todavía para resolver y las obligaciones que quedaban y se apaciguaran las con mas acuerdo este punto de las extranjerías y otros alteraciones de la nobleza y del pueblo si no fuera con negocios graves que instaban, acordaron se aplazasen hacelles mercedes y acrecentalles sus gajes ? Que si de nuevo Cortes generales del reino para la villa de pareciere demasiado, ¿quién quita que no lo podais Madrid. Entre tanto que las Cortes se juntaban, á instodo reformar como pareciere mas expediente , asenta tancia de los vizcaínos, que mucho lo deseaban, el das las cosas de vuestro reino ? Ningun pueblo hasta la nuevo Rey fué en persona á tomar la posesion del semenor aldea hallaréis enajenada; todo está tan ente ñorío de Vizcaya. Jentáronse los principales de aquel ro como antes. De suerte que ninguna cosa falta para estado. Otorgóles que á ejemplo de Castilla, donde tovuestra felicidad y para nuestra alegría sino lo que davía se continuaba esta antigua y dañada costumbre, hoy se hace, que concluida tan larga navegacion, lle pudiesen decidir y concluir sus pleitos , que eran asaz, gados al puerto despues de tantos peligros y á salva por las armas y desafío. Lo que hizo á este año muy mento, caladas las velas y echadas anclas, muy de ga señalado fué la navegacion que de nuevo, á cabo de na descansemos en vuestra prudencia y benignidad, largo tiempo, se tornó á hacer á las Canarias. Armaseguros y ciertos que si en tanta diversidad de cosas ron los vizcaínos, en que hicieron grande gasto, cosalgo se bobiere errado, sin que sea menester interce- tearon con sus naves las marinas de España, alargasor ni tercero, vos mismo lo perdonaréis. Esto tam ronse despues al mar, descubrieron las Canarias, bien aumentará vuestra gloria, que hayais tenido por reconociéronlas todas, informáronse de sus nombres, tatores personas que con las mismas virtudes de tem- de sus riquezas y frescura. Surgieron en Lanzarote y planza, prudencia y diligencia con que han hecho saltaron en tierra, vinieron a las manos con los isleños, guerra á los vicios y llevado al cabo cosas tan gran- | prendieron al Rey, á la Reina y ciento y setenta des, podrán de aquí adelante sufrir la vida particular, vasallos. Con tanto dieron la vuelta a España, cargados su recogimiento y sosiego.» A estas razones respondió , los bajeles , demás de los cautivos, de pieles de cabras el Rey en pocas palabras : « De vuestros servicios, de y alguna cera, de que aquellas islas tienen abundan

M-u.

cia , para muestra de los trajes, de los frutos y ferti-, hacedero reformar el gran número de compañías de lidad de la tierra y del útil que se podria sacar si soldados que por sus particulares los señores sustentacontinuasen las navegaciones, á propósito de sujetar ban y entretenian á costa del comun; por lo menos les aquellas islas á la corona de Castilla, como finalmente abajasen las pagas y sueldo conforme al que se daba en se hizo.

tiempo de los reyes pasados; lo mismo de las pensiones CAPITULO II.

que los señores cobraban. Este medio pareció el mas

acertado y mas fácil, demás que se reformaron y borDe las Cortes de Madrid.

raron de los libros del Rey las pensiones y acostamienEn este medio, conforme al órden que se dió, acudie tos que en tiempo de la menor edad del Rey ó se conron á Madrid y se juntaron los tres brazos, gray nú cedieron de nuevo ó en gran parte se acrecentaron. mero de obispos, grandes y los procuradores de las ciu Ofendiéronse muchos con esta determinacion, que esdades. El Rey asimismo, asentadas las cosas de Vizca taban mal acostumbrados al dinero del Rey, pero era ya y pasados los calores del estío en la ciudad de Se- | la querella de secreto, que en lo público todos aproba-. govia por su mucha templanza , llegó a Madrid por el | ban el decreto. Hecho esto, se celebraron las bobas del mes de noviembre. En la primera junta habló á los con Rey con su esposa la reina doña Catalina por haber llegregados en pocas razones esta sustancia. Despues de gado á edad de poderse casar legalmente; lo mismo se loar á su padre y declarar el estado en que el reino se hizo en el casamiento del infante don Fernando con dohallaba , dijo tenia muchos ejemplos y muy buenos de ña Leonor, condesa de Alburquerque, su esposa, consus antepasados para gobernar bien sus estados. Que certado de antes, y no efectuado por las razones que en su menor edad, si bien el reino se mantuvo en paz arriba se tocaron. Las alegrías, como se puede entender, con los extraños, pero llegó á punto de perderse por las fueron muy grandes, con que las Cortes de Madrid se discordias y alteraciones de los naturales. Lo que por ra concluyeron y despidieron. El Rey al principio del año zon de los tiempos se estragó era razon concertallo con de 1394 , por causa de la peste que comenzaba á picar su autoridad y por el consejo de los que presentes se en Madrid, se partió para Illescas, villa de buena comarhallaban. En la traza de su gobierno se pretendia apar- 1.ca y de aires saludables, puesta entre Toledo y Madrid tar de los caminos y inconvenientes en que sus buenos á la mitad del camino. Convidado el arzobispo de Tolevasallos tropezaron, en especial pondria todo cuidado en do con la ocasion del lugar, que era suyo, sué á hacer que ni la ambicios hallase entrada ni el dinero qué com reverencia al Rey, que le recibió muy bien, y á él sué prur. Sobre todo deseaba poner en su punto las leyes y fácil volver á la autoridad y cabida que antes tenia, por dar toda autoridad a los tribunales que la libertad de

su buena gracia y maña en granjear la gracia de los los tiempos les quitaran. Las rentas reales estaban con

principes y de los cortesanos. El arzobispo de Santiago, sumidas y acabadas; para remedio deste daño se podia

su gran contendor, llevó muy mal esta venida y privantomar uno de dos caminos, imponer nuevos tributos en

za , en tanto grado, que con ocasion fingida, á lo que se los pueblos. ó revocar las donaciones que sus tulores

decia , de su poca salud se salió de la corte y se fué á hicieron con buen ánimo y forzados de la necesidad, Hamusco, villa suya en Castilla la Vieja , mal enojado mas en gran perjuicio de su patrimonio real; en todo contra el Rey y contra el de Toledo, y aun resuelto de empero pretendia usar de blandura y.clemencia, á que

satisfacerse, si ocasion para ello se le presentase. Fuesu edad y su condicion mas le inclinaban que á rigor ni

| ron estos dos prelados en aquella era los mas señalados á severidad. El razonamiento del Rey y sus concertadas del reino, dotados de prendas y partes aventajadas, inrazones agradaron asaz á los que presentes se hallaron, genio, sagacidad, diligencia, bien que las trazas eran bien si bien se dejaba entender que por su boca hablaban diferentes. Parece por la ocasion que el lugar nos presus privados y cortesanos, los que en su nombre y por senta será bien declarar en breve sus condiciones y natusu mano lo gobernaban todo á su voluntad, no sin grave rales. La nobleza, la edad, la elocuencia, la grandeza de ofension de los demás, como es ordinario que unos se ánimo eran casi iguales; los caminos por donde se endemueven por envidia, otros por el menoscabo de la auto rezaban cran diferentes. El de Santiago usaba de cariridad real. Los que mas cabida tenian y alcanzaban con cias, astucia y liberalidad; el de Toledo se valia de su el Rey eran tres : Juan Hurtado de Mendoza, mayor entereza, en que no tenia par, y de otras buenas mañas. domo de la casa real, Diego Lopez de Zúñiga, justicia El primero hacia placer y granjeaba la voluntad de los mayor, y Ruy Lopez Dávalos, su camarero mayor. Te grandes; el otro se señalaba en gravedad y mesura y senian entre si conformidad, entre privados cosa seme veridad. El uno daba, el otro tenia mas que dar; aquel jante á milagro. Su mayor cuidado enfrenar la edad de amparaba á los culpados y los defendia, el de Toledo queleznable del Rey, mirar por el gobierno en comun, y ria que los ruines fuesen castigados. El uno era solicito, en particular amparar á los pequeños contra las dema vigilante, favorecia á sus amigos, y á nadie negaba lo sías de los grandes. Preguntados los procuradores en

que estuviese en su mano; el otro ponia todo cuidado en qué manera se podria acudir al reparo de las rentas la templanza, reformacion y todo género de virtudes. Al reales, dieron por respuesta que el pueblo estaba tan uno punzaba el dolor por la iglesia de Toledo , que los cargado de imposiciones y tan gastado por causa de las años pasados le quitaron á tuerto y contra razon, como revueltas pasadas, que no podrian llevar se mentase de él se persuadia; al de Toledo acreditaba babella alcancargalles con nuevos tribulos. Todavía les parecia que zado sin pretension ni trabajo; era respetado y temido de las ventas y mercadurías se podria acudir al Rey á de sus contrarios por su valor, y si bien diversas veces razon de uno por veinte. Que seria todavía mas fácil y le armaron lazos y cayó en sus manos, siempre se li

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