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CAPITULO V.

sortes; lodas eran trazas en el aire, y muy diferentes De la liga que el rey Católico hizo con el Papa y con venecianos.

de las que el Rey, su consuegro, con mas fundamento

tramaba. Concluyóse pues la liga, que llamaron santiAndaban las pláticas entre el Papa y rey Católico sima, entre él y el Papa y venecianos á los 4 de octapara concertarse; apretábase el tratado cada dia mas. bre, por la restitucion de Boloña y de las otras tierras El Rey queria se le acudiese con dinero para pagar la de la Iglesia y por la defensa de la Sede Apostólica gente; al Papa se le hacia muy de mal de privarse de contra los scismáticos y el concilio de Pisa. Las conaquella poca sustancia que para su defensa le quedaba. diciones fueron que el Rey dentro de veinte dias desEsto sentia tanto, que á las veces revolvia en su pensa- pues de la publicacion desta alianza enviase mil y domiento y aun movia partidos para concertarse con cientos hombres de armas, mil caballos ligeros, diez Francia; pero como quier que no le sucediese á su pro- mil infanles españoles á esta empresa; el Papa quedó pósito, acudió al socorro de España como á puerto de acudir con seiscientos hombres de armas debajo la mas cierto y mas seguro. Llevóse el negocio tan ade- conducta del duque de Termens; la señoría con su lante, que el Rey determinó enviar á Nápoles buena ejército y con su armada para que se juntase con las parte de la gente que tenia junta para pasar á Africa; once galeras del rey Católico. Mientras la guerra duguinientos hombres de armas, trecientos caballos li- rase, el Papa y venecianos se obligaron de pagar para geros y olros tantos jinetes y dos mil infantes se em- la gente del Rey por mes cuarenta mil ducados y de barcaron en Málaga. Llevaba cargo de toda esta gente dar el dia de la publicacion desta liga ochenta mil por Alonso de Carvajal , señor de Jodar; de los infantes iba la paga de dos meses. Quedó a cargo del Rey nombrar por cabeza el coronel Zamudio. La voz era que iban á general de todo el ejército, y señaló á don Ramon de la conquista de Africa; po venia bien ni se creia , por- Cardona, su virey de Nápoles. En este tratado los veneque al mismo tiempo que esta gente partió de España, cianos renunciaron cualquier cantidad que hobiesen que fué á principio de agosto, el conde Pedro Navar- prestado á los reyes de Nápoles que fuerou de la casa ro llegó á Nápoles con lasta mil y quinientos soldados de Aragon. El Emperador no entró en esta liga; declamaltratados y desarrapados, reliquias de las desgra- róse empero en las capitulaciones en particular que se cias pasadas. Entreteníase el rey de Francia con la bizo con su sabiduría y con participacion del rey de plática que movió de casar su hija menor con el infan- Inglaterra. Resolvióse el Papa de venir en estas condite don Fernando, en que daba intencion de alzar la ciones, á lo que se entendió, por tres causas : la una, mano de la pretension que tenia á la sucesion de Ná- que estando él doliente, los barones de Roma y el puepoles. El rey Católico, dado que venia bien en el casa- blo se alteraron y pusieron en armas con intento que miento, todavía instaba que Boloña se restituyesc á les guardasen sus privilegios y que eran gobernados la Iglesia. El Francés se excusaba por razones que ale- tiránicamente; la otra, que los florentines se tenian por gaba pora no hacello. Las cosas amenazaban rompi- Francia , que daba ocasion de lemer que cada y cuanmiento. El Francés se concerto con los Bentivollas de do que quisiese podria aquel Rey sin resistencia llegar tomar aquella ciudad debajo de su amparo; y para todo á Roma y enseñorearse de todo hasta poner pontifice lo que podia suceder, mandó á Gaston de Fox, su so- de su mano; lo que sobre todo le hizo fuerza era el brino, que era duque de Nemurs y le tenia puesto por concilio de Písa , ca tenia gran recelo no procediesen su general y gobernador de Milan, enviase cuatrocien- á deponelle y á criar antipapa , como se publicaba lo tas lanzas á Boloña, y si fuese necesario, pasase con pretendian hacer. En esta misma sazon Diego Garcia su ejército en persona á socorrella. Por otra parte, un de Paredes, que hizo mucho tiempo oficio de cosario, embajador de Inglaterra , que fué á Francia para este y por esta causa cayó en desgracia de su Rey, andaba efecto, y el embajador Cabanillas hicieron un requi- en servicio del Emperador; y fué por dos veces preso, rimiento en pública forma al rey de Francia sobre la una junto á Verona en cierto encuentro que con los restitucion de Bolonia, que era tanto como denuncialle imperiales tuvieron los albaneses; la segunda en Vila guerra, si en cosa tan justa no condecendia. Alterose cencia, do estaba enfermo al tiempo que aquella ciudad mucho el Francés desto; respondió por resolucion que se redujo å la obediencia de la señoria. El almirante determinaba de defender á Boloña de la misma manc- Vilamarin, que era ido con sus galeras á España, por ra que á Milan. Sucedió que el Papa adoleció de guisa, órden del Rey dió vuelta á Nápoles para acudir a las que se entendia no podia escapar. El Emperador asi- cosas de la liga. Quedó en la costa de Granada Berenmismo vino á Trento por el mes de setiembre; desde guel de Olms con algunas galeras. Por otra parte, Roallí el obispo de Catania se despidió para dar la vuelta drigo Bazan con otros capitanes y gente iban á queá España. Habia este Príncipe entrado en pensamiento mar ciertas fustas que se recogian en el rio de Tetuan. de ser puesto en la silla de san Pedro en lugar del Pa- Túvose aviso que el rey de Fez venia muy poderoso sopa. Fomentaba esta imaginacion el cardenal de San- bre Ceuta; acudieron los unos y los otros al socorro. severino, uno de los scismáticos, que andaba en aque- Cuando llegaron á Ceuta supieron que el de Fez era lla corle en ayuda y en nombre de su parcialidad, y le pasado á ponerse sobre Tanger, plaza que tenia por allanaba el camino, no solo para salir con el pontificado, capitun á don Duarte de Meneses, muy buen caballero. sino para hacerse señor del reino de Nápoles con favor Acudieron luego á aquella parte, llegaron un sábade los señores de su casa , y aun de toda Italia , si se do, 18 de octubre. Tenian los moros el lugar en mucho determinase ir en persona á dar calor al concilio de aprieto, porque hicieron gran daño con su artillería Pisa en que ya estaban los otros cardenales sus con- en las murallas y gente, y pasaron sus estancias junto

a las minas que tenian hechas para batir la ciudad. Sa- ga, para lo de adelante importó mucho. El rey de Franlieron del pueblo Rodrigo Bazan y sus compañeros. cia no se descuidaba en dar ordeu que su general GasDieron sobre una de las estancias de los enemigos, que ton de Fox saliese á combatir el campo de la liga con les liicieron desamparar con muerte de muchos de los toda su gente y la que de nuevo le proveyó de Francia; principales moros que allí estaban. Oiro dia salieron

y aun de los suizos pretendia levantar gran número y los portugueses de á caballo á escaramuzar con los mo- divertillos que no entrasen en la liga ni aun acujiesen ros; hiciéronlo tan valientemente con tanta destreza, á la defensa de la Iglesia como se procuraba por medio como muy ejercitados contra moros, que el rey de Fez del Cardenal sedunense. Juntamente por entretener al perdió la esperanza de salir con su empresa, tanto, que Emperador le ofrecia por medio de Andrea del Burgo el dia siguiente mandó levantar sus reales. Así los ca- de hacelle Papa , si lo quisiese ser, y si no, que scelepitanes de Castilla volvieron á Gibraltar con la honra

giria pontilice de su mano; tan poco miramiento se lede haber socorrido aquella ciudad y librádola de ene

nia en negocio tan grave. Demás desto, que recobraria migo lan poderoso y bravo.

las tierras que de la Iglesia pertenecian al imperio, y

del reino de Nápoles le daria la parte que en él quisieCAPITULO VI.

se, y el ducado de Milan y ciudad de Génova le acudiLa guerra se comenzó en Italia.

rian perpetuamente con cierlo número de gente siem

pre que tuviese guerra. Las disurencias de Güeldres A percebíase el virey de Nápoles para salir con su ofrecia se compromelerian en las personas que el misgente. El conde Pedro Navarro iba por general de la mo César nombrase; partidos todos tan grandes, que infantería, que tenia alojada en Gaeta y por los lugares nadie se podia asegurar del cumplimiento. Entonces el de aquella comarca. La caballería muy en orden y to- cardenal de Sanseverino se despidió del Emperador dos prestos para marchar. Excusóse de ir a esta jorna- con poco conlento por la poca resolucion que en sus da Próspero Colona; parecíale no lo podia hacer con prelensiones llevaba. Queria el Virey llevar su ejército reputacion sin llevar algun cargo principal. Por esta la via de Florencia para de camino asegurarse de aquecausa se dió á Fabricio Colona nombre de gobernador la ciudad, que seguia la voz de los scismáticos y de y teniente general. El conde de Santa Severina Andrés Francia; mas el Papa no lo consintió, y mandó que por Garrafa asimismo no quiso ir. Notose que los que con el Abruzo pasase á la Romaña, y desde allí á Bylona. mas voluntad se ofrecieron fueron los barones de la El tiempo era muy recio y la tierra muy áspera; addoparte angevioa. Entre ellos se señalaron el marqués lecieron muchos del ejército, murieron pocos. Llegó de Bitonto, hijo del duque de Atri, el marqués de Ale- con toda su gente á Imola, do se detuvo por esperar la la, bijo único del príncipe de Melfi, el duque de Trage- artillería de batir que venia por mar; y de Manfredonia, 10, los hijos de los condes de Matalon y de Aliano. El donde la embarcaron, aportó á Arimino el mismo dia principe de Bisiñano, dado que se quedó por doliente, de Navidad, principio del año de 1512; de allí se llevó á por ser la guerra contra Francia, envió el collar y órden Imola. El conde Pedro Navarro con la infanteria se bade San Miguel á aquel Rey; lo mismo hicieron los de Haba mas adelante en Lugo y Bañacabalo; acordó por Melli y Alri y Matalon. Partió primero el conde Pedro no perder tiempo de pasar á combatir la Bastida, que

era una fortaleza del duque de Ferrara puesta sobre el despues, á 2 de noviembre, salió la caballería, que, era Po, y tenia dentro de guarnicion docientos y cincuenta muy lucida gente , en compañía del Virey. En este me- italianos. Aprobó el Virey esta resolucion del Conde; dio el ánimo del Emperador combatian varios pensa- comenzaron á combatilla poslrero de diciembre; demientos y contrarios: por una parte el cardenal San- fendiéronse los de dentro muy bien, pero al tercero severino continuaba en sus promesas mal fundadas; combate fué entrada por fuerza; murieron casi todos por el contrario, el embajador don Pedro de Urrea ofre- los que tenia en su defensa, con su capitan Vestitelo. cia, si entraba en la liga para alajar los males que Ganóse en eslo reputacion á causa que en cinco dias amenazaban, le ayudarian con el ejército comun y á ganaron aquella fuerza, que se tenia por inexpugnable; su costa para enseñorearse del ducado de Milan y aun entregárovla al cardenal Juan de Médicis, que iba en para allanar lo de Güeldres. Este camino parecia á aquel el ejército por legado del Papa. Descaba el rey de Príncipe mas seguro y mas llano, si bien conforme á Francia tener en su poder á don Alonso de Aragon, su condicion nunca acababa de resolverse. Tornaba á hijo segundo del rey don Fadrique. Ilizo tantas diliquerer concierto con venecianos con las condiciones y gencias sobre ello que la reina dona Isabel, su madre, partido que ofreció el Papa al de Gursa. Era ya tarde, aunque era de solos doce años, se le entregó. Public en sazon que los venecianos, demás de estar muy con- caban los franceses que en breve con la armada do fiados en el ejército de la liga , tenian de su parte mil Francia le llevariun al reino de Nápoles, para con esta hombres de armas, fuera de otros docientos con que traza allerar el pueblo y alzalle por rey. Parecia esta fué á servilles Pablo Ballon , caudillo de fama; tenian empresa fácil por quedar Nápoles desnuda de soldados otrosí mas de tres mil caballos ligeros, en buena parte y la gente del reino muy deseosa de ser gobernados albaneses, gente muy diestra, y nueve mil infantes. por sus reyes naturales y propios como de antes; que Verdad es que el embajador de Roma Jerónimo Vic se siempre lo presente da fastidio , y lo pasado parece á dió tal maña, que concertó treguas entre aquella seño- Lodos mejor; juicio comun, mas que muchas veces en- . ria y el Emperador; cosa que, aunque no sirvió para gaйа. . que los venecianos se juntasen con el ejército de la li

CAPITULO VII.

donde acordaban que se diese la batería. Antes desto

se tuvo aviso que Gaslon de Fox, duque de Nemurs, en Del cerco de Bolona.

Parma juntaba su gente, que eran ochocientas lanzas, Ganada la Bastida, el conde Pedro Navarro con su mil caballos ligeros y lres mil infantes, y que en el final, gente dió vuella á Imola. Eu Bulri, donde pasó todo el pueblo á veinte millas de Boloña, se juntaria con él la campo, se trató en consulla de capitanes de la njanera gente del duque de Ferrara, que eran dos mil gascones con que se debia hacer la guerra. Fabricio Colona y los y algun núinero de caballos con determinacion de hademás de la junta eran de parecer que el ejército se cer alzar el cerco. Alojaba Fabricio Colona en Cento y fuese á poner en Cento y en la Pieve, que ganara aquellos en la Pieve con la avanguardia del ejército para impedias Pedro de Paz con los caballos ligeros, y que com- dir el paso á los franceses. Ordenóle el Virey que con baliesen a Castelfranco, plaza importante por ser fuer- toda su gente viniese á ponerse por la olra parte de la le y estar enlre Carpi, do alojaba la gente francesa , y ciudad hacia la montaña. Acordaban de nuevo se paBulona. Decian que desde allí discurriese el ejército sase alli la artillería y se diese la batería por ser el por los lugares del condado de Boloña , y ganados, se muro mas flaco por aquella parte; pero poco despues podia poner el cerco sobre la ciudad, ca siempre las em acordaron que el campo estuviese todo junto en lugar presas se deben comenzar por lo mas flaco; además que que se asegurase la artillería, y se atajase el paso a los se tenia aviso como Gaston de Fox con gente de a pié que venian de socorro. Asentose la artilleria entre Sau y de á caballo venia en socorro de aquella ciudad, y que Miguel y la puerta de Florencia. Comenzóse la bateria estaban dentro el bastardo de Burbon, el señor de Ale- á los 28 de enero, con que abatieron parte del muro, s gre y Roberto de la Marca con trecientas lanzas france- algunos soldados pudieron subir á una torre, en que sas y la gente de la ciudad, que era mucha y belicosa pusieron sus banderas. Acudieron los de dentro, y al asaz. El conde Pedro Navarro porfiaba se debia ir luego fin los echaron fuera. Sacaba una mina el conde Pedro sobre Boloña, pues distaba solas quince millas; que di- Navarro. Pegaron fuego á los barrilles para volar las vertirse á otras partes seria perder reputacion. Hacia adarves. Con la fuerza de la pólvora se alzó el muro, de la empresa muy fácil, como hombre que por su alre- manera que los de dentro y los de fuera se vieron por devimiento tanteaba el suceso de lo demás. Esle parecer bajo. Tornó empero luego á asentarse tan á plomo como se siguió por tener el Conde gran crédilo entre la gente antes. Túrose por milagro y favor del cielo por una de guerra y aun porque servia de mala gana cuando no devota capilla que lenian por de dentro pegada á la se ejeculaba lo que él queria; propiedad de cabezados. muralla, y se llamaba del Baracan, que voló y se asentó Salió de Roma el Duque de Termens con la gente del como lo demás. Hallábase sin embargo la ciudad en Papa, y porque murió en el camino , y el duque de Ur- mucho aprieto y peligro de ser tomada, cuando sobrebino no quiso por entonces acetar aquel cargo, aunque vino una nieve, que continuó tres dias. Con esto el epoco despues envió su teniente, ordenó el Papa a los neral francés tuvo comodidad de meterse una noche capitanes obedeciesen al Legado, y entregasen la gente dentro de Boloña con gran golpe de gente, no solo sin al Virey, al cual envió la espada y bonete junto con las que le impidiesen los contrarios por estar algo apartabanderas que bendijo en la misa de Navidad. Los ve- dos, siuo sin ser sentido de las centinelas. Por esto y necianos ni acudian con el dinero, segun tepian concer- por la aspereza del tiempo y las nieves que continuaban, tado, ni con su gente; antes con la sombra de la liga acordaron los de la liga de alzar el cerco y retirarse pretendian recobrar las tierras de su estado que se le- todo el campo con la artillería á San Lázaro, que está viuu por el Emperador , y aun si pudiesen, las que por á dos millas de Boloña. La gente del Papa no paró hasta Francia. Salió el Virey de Butri, llegó a poner su campo que llegó á Imola. El Virey se pasó al castillo de San á cuatro millas de Boloña, reconoció la tierra, que es Pedro, y los demás capitanes alojaron su gente por muy fuerte, y por el riego muy mala de campear, mayor- aquella comarca. En esto paró aquel cerco tan famoso mente en liempo de invierno. Oiro dia, que fué á 10 de

У de tan grande ruido. Los mas, como suele acontecer enero, pasó con toda la gente delante para reconocer en en casos semejantes, cargaban al General que, sin tener qué parle baria sus estancias. Llegó liasla una casa de consideracion a la aspereza del tiempo, dejó pasar och placer, que decian Belpogio, y era de los Beulivollas, á

dias en que se pudiera hacer efecto; que los reales se liro de cañon de la ciudad. Dentro de Bolona se halla- asentaron muy lejos de donde debian estar; las minas ban ya en esta sazon quinientas lanzas y dos mil solda- y trincheas para batir el muro se sacaron no como dedos, y por capitan principal monsieur de Alegre. Suce- bian; finalmente, que el recato era tan poco, que el enedió que el mismo dia que el Virey partió de Butri, el migo se les pasó sin ser sentido. A la verdad el tiempo duque de Ferrera acudió con gente á la Bastida. Dióle

era muy áspero, y ni los suizoz vinieron como se cuitanta priesa, que en veinte horas la forzó, y la mandó daba, ni los venecianos acudieron con su gente. Haechar por tierra. Asentó el Virey con su gente en aquella lláronse en este cerco con los demás Antonio de Leiva, casa de placer. Mas adelante con parle de la infanteria el capitan Albarado, el marqués de Pescara don Herse pusieron el marqués de la Padula y el conde de Pópulo, nando Davalos, que faé adelante muy famoso capitan. que se apoderaron de un monasterio, que llamaban Sun El de Inglaterra se apercebia para luego que el tiempo Miguel del Bosque, y apagaron el fuego que los mismos diese lugar romper con Francia por la parte de Guiena; de dentro le pegaron por quitar aquel padrastro. Alli pretension antigua de aquellos reyes sobre que en nomp!autaron algunos tiros de artillería, y los demás se bre del rey Católico hacia instancia don Luis Carroz, plautaron en uu cerro que se levanta mas adelante, por su ernbajador. Tenia nombrado por general para aque

la guerra á Tomás Graye, marqués de Orset, primo repartió por el Veronés, y él se fué a Milan á festejar hermano del mismo Rey. Acordó asimismo el rey Ca- las Carnestolendas y como á gozar del triunfo de la tólico que se sobreseyese por entonces en la conquista victoria. El rey de Francia sintió mucho su ida en tal de Africa y se sacase la gente de guerra que tenia en coyuntura; ordenóle que sin dilacion saliese con su Oran, quedando allí sola la necesaria para la defensa. gente para hacer rostró al ejército de la liga, que a Entonces se ordenó que se hiciese repartimiento de esta sazon se hallaba menguado de soldados y con poaquella ciudad ; señalaron seiscientas vecindades, las

ca reputacion y en mucho aprieto. Esto dió ánimo al doscientas de gente de á caballo, y las otras de á pié; concilio de Pisa para nombrar por sus legados á los repartieron entre los pobladores las casas , huertas y cardenales, al de Sanseverino de Boloña, y al de Bayos tierras de la ciudad, todo á propósito que con mas fa- de Aviñon; y fué ocasion que ni los venecianos se concilidad se pudiese sustentar aquella plaza. Para que de certasen con el Emperador, si bien el Papa hacia granmejor gana acudiesen á poblar, se concedió a los veci- de instancia que aceptasen las condiciones diversas nos franqueza de tributos y alcabalas además del sueldo veces tratadas, ni el Emperador se declarase por la que a todos les mandaban pagar. En esta misma sazon, liga; verdad es que poco despues, por diligencia del postrero de enero, parió en Lisboa la reina doña María einbajador Jerónimo Vic, concertaron treguas con cier. un hijo, que se llamó el infante don Enrique, y fué ade- las capitulaciones con que aquella señoría se obligó a lante cardenal, y últimamente, por muerte de su sobrino contar cierta suma de dineros al Emperador. El rey de el rey don Sebastian, murió rey de Portugal; ocultos y Francia fortificaba sus fronteras de Normandía primeallos juicios de Dios. El mismo dia que nació este in- ro, y despues de la Guiena por miedo del Inglés. Junfante nevó mucho en Lisboa, cosa muy rara en aquella tamente procuraba tener muy de su parte al rey do ciudad. Los curiosos decian que pronosticaba aquella Navarra, dado que de secreto daba grandes esperanzas niere la blancura de sus costumbres, que fueron muy al duque de Nemurs, que concluida la guerra de Itasaplas, y la pureza de la castidad, en que perseveró - lia, le pondria en posesion de aquel reino. Esta alianza toda la vida; en el rostro fué el mas seinejante á su tan estrecha del rey de Navarra con Francia fué causa padre entre todos sus bermanos. Hallábase el rey Ca- de su perdicion, lo cual se encaminó desta manera: tólico en Burgos; allí, á los 16 de febrero, por muerte el Papa supo que aquel Rey favorecia y ayudaba a los del condestable don Bernardino de Velasco, concerto enemigos de la Iglesia y hacia las partes de Francia y que su hija doña Juliana , niela del mismo Rey por del concilio de Pisa. Acordó con consejo del colegio de parte de su madre doña Juana de Aragon, casase con los cardenales de acudir al remedio que se suele tener Pero Hernandez de Velasco , hijo mayor de don lõigo,

contra principes scismáticos, esto es, que pronuncis que sucedió a su hermano don Bernardino en aquel sentencia de descomunion contra el rey y reina de estado de Haro y en el oficio de condestable.

Navarra, privolos de la dignidad y título real, y con

cedió sus tierras al primero que las ocupase. Dióso CAPITULO VIII.

esta sentencia á los 18 de febrero. Entendiose que la

solicitó el rey Católico. Lo cierto que la tuvo muchos Que el Papa descumulgo al rey de Navarra.

dias secreta con esperanza de asegurarse por otro caLa ausencia del duque de Nemurs dió avilenteza á mino de aquellos reyes. Con este intento, por fin del los de Bresa y á los de Bérgamo para levantarse contra mes de marzo, desde Burgos, do se hallaba, despacho Francia y volver a poder de venecianos, excepto los á Pedro de Hontanon para que de su parte avisase á castillos. Era este negocio muy grave y principio de aquellos reyes del camino errado que llevaban; y para que todas aquellas ciudades de nuevo conquistadas asegurarse que ni carian ayuda á Francia en aquella hiciesen lo mismo. Acordó el Duque, luego que socor- ocasion, ni paso por sus tierras á sus enemigos y de la rió á Bolona, de acudir á aquella parte; llevó consigo Iglesia, pedia le entregasen á su hijo el príncipe de al señor de Alegre. Quedó en Boloña un capitan fran- Viana, con promesa que les hacia de casalle con una cés, por nombre Fulleta, con trecientos liombres de de sus nietas, es á saber, con doña Isabel ó con dona armas y tres mil infantes en defensa de aquella ciudad. Catalina. Ellos no quisieron venir en nada deslo, antes Al encuentro del de Nemurs salió Grili con el ejército coutinuaban en maltratar á los servidores del rey Cade la señoría y todo el pueblo de Bresa. Retiróse él á tólico, hacer alardes y juntas de gentes. Y si bien por la montaña, y pasada la media noche, entró en la ciu- don Juan de Silva, frontero de Navarra , fueron avisadad por la parte del castillo. Desde allí pasó á dar en dos no diesen lugar a aquellas novedades, á sus salucl real de los venecianos. Trubóse una batalla muy dables amonestaciones no daban oidos. Animábanlos reñida y herida; murieron muchos de ambas partes, las nuevas que venian de Italia de la pujanza de los mas la victoria quedó por Francia con prision de An- franceses y del aprieto en que se hallaba el campo de drés Grili, de Antonio Justiniano, gobernador de aque- la liga. Entreteníase el Virey con su gente en el condalla ciudad, y Pablo Manfron. El conde Luis Bogaro, do de Boloña, sin retirarse por la reputacion ni atreque entregó aquella ciudad á venecianos por ser natu- verse á pasar adelante ó acometer alguna empresa , si ral y fener gran parte en ella, no solo fué preso, sino bien el Papa queria que rompiesen por las tierras del por sentencia justiciado por traidor. El duque de Ne- ducado de Milan. Temian ellos no les alajasen las vimurs con este suceso tan próspero recobró sin dificul- Luallas que les venian de Ravena; y de la gente que tad á Bérgamo. Dejó á monsieur de Aubeni en guarda tenian, por la aspereza del tiempo unos eran muertos, de Bresa con golpe de gente; lo demás del ejército y otros desamparaban las banderas. Lo que mas es, M-11.

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que á tiempo que los enemigos estaban muy cerca, el Monton á mano izquierda, el Ronco a la derecha, diteniente del duque de Urbino y las seiscientas lanzas cho antiguamente Vitis. Llegaron los franceses el juedel Papa se salieron del real, con achaque que no les ves Santo á poner su real sobre aquella ciudad entre pagaban y que tenian sospecha de alguna gente espa- los dos rios. Dióse el combate el dia siguiente, que fué ñola. La verdad era que el Duque traia inteligencias muy bravo. Defendiéronla los de dentro con mucho con el rey de Francia y tenia lelras suyas sobre un ánimo, en particular Luis Dentichi, que perdió un cambio de Florencia para levantar gente en su nom- hermano en la batería , y él quedó mal herido, de que bre. Llegó la mengua de nuestro campo á términos, que murió en breve. El Virey, acordó arrimarse á un lado el Virey y el Legado acordaron de tomar á sueldo cua- de la ciudad y seguir el rio Ronco abajo, que bate con tro mil italianos para reforzalle; y aun el Papa preten- los muros y dividia los dos campos. Llegó el sábado dia los llegasen ú ocho mil, y libró para ello luego el Santo á ponerse á dos millas de los enemigos en un ludinero. Era su parecer que sin dilacion se viniese á

gar, que se llama el Molinazo, en que se fortificaron las manos con los franceses. Su grande corazon le qui- con un foso que tiraron delante su campo. Sobre el taba todo temor. El rey Católico, al contrario, queria pasar adelante hobo diversos pareceres. Fabricio quese entreluviesen hasla tanlo que la gente de Venecia ria que reparasen en aquel lugar, pues tepian seguras les acudiese, pues lo podian hacer con la tregua que las vituallas, y los enemigos en breve padecerian de se asentó entre ellos y el Emperador. Ordenaba otrosi cesidad, además que desde allí aseguraban la ciudad, que se proveyesen de número de suizos, y á falta des- ó și los enemigos se desmandasen á tomalla, la victotos, de aleinanes. Para persuadir esto despachó á ria. El conde Pedro Navarro, como hombre muy arriHernando de Valdés, capilan de su guarda, que fuese mado á su consejo y enemigo del ajeno, aunque fuese primero a Roma á tratallo con el Papa , y desde allí mejor y mas seguro, persuadió al Virey que pasase paşase al campo de la liga á mandallo al general de su adelante. Mostró siempre gran deseo de pelear, y laparle. Hizo él lo que se le mandó muy cumplidamen- cia el principal fundamento en la infanteria española, te. Llegó á do el Virey alojaba á los 29 de marzo, en que queria aventurar contra todo el ejército de los enesazon que los campos alojaban el uno á vista del otro, migos, gran temeridad y locura. Con esta resolucion de lal suerte que, sin gran nota, con dificultad se po- se adelantaron los nuestros; salieron á escaramuzar dia excusar de venir á las manos,

con nuestra avanguardia algun número de caballos

franceses, pero no se hizo cosa de momento aquella CAPITULO IX.

tarde mas de que los enemigos volvieron á sus estanDe la famosa batalla de Ravena.

cias, y los del Virey aquella noche se quedaron casi á

vista de los reales contrarios. Luego el otro dia, que El ejército de la liga todavía se entretenia en el cas- fué el domingo de Pascua á los 11 de abril, los unos tillo de San Pedro, en Butri, en Cento y la Pieve, pue- y los otros se pusieron en orden de pelear. Tenian los blos todos del condado de Boloña; el Virey determinaba franceses veinte y cuatro mil infantes, entre franceses, de esperar allí los franceses, y si quisiesen , dalles la gascones, alemanes y italianos, dos mil hombres de batalla. La disposicion del lugar ayudaba mucho á los armas y dos mil caballos ligeros; las piezas de artillede la liga, y el deseo de venir á las manos era grande. ría eran cincuenta. Guiaban la avanguardia el duque En esta sazon llegó el campo de Francia, y con él el de Ferrara y monsieur de la Paliza; en la batalla iban duque de Ferrara, muy acompañado de gente lucida y el gran senescal de Normandía y el cardenal Sansevebrava. Estuvieron los unos á vista de los otros tres dias rino, legado del Concilio pisano; regia la relaguardia sin que se viniese á la batalla. Los franceses no se Federico de Bozoli; el de Nemurs con golpe de cabaatrevian á acomeler nuestro campo en lugar tan des- llos escogidos quedó de respeto para acudir á do fuese aventajado; el Virey queria guardar el órden que le mas necesario. El ejército de la liga, que en la fama trajo Hernando de Valdés. Detuviéronse los franceses era de diez y ocho mil infantes, no llegaba con mucho en aquel puesto hasta postrero de marzo. Este dia al- este núinero. Los españoles eran menos de ocho mil; zaron sus reales y se encaminaron la via de Ravena, los italianos cuatro mil, mil y docientos hombres de de la cual ciudad deseaban mucho apoderarse por ser armas, dos mil caballos ligeros y veinte y cuatro pieel mercado de do los nuestros se proveian de vituallas. zas de artillería. Debiera el Virey parlir antes del alba Habia enviado el Virey los dias pasados para la defensa y sin estruendo para atajar á los enemigos el paso y á don Pedro de Castro con cien caballos, ligeros, y á no dalles lugar que se pusiesen en ordenanza, como Luis Dentichi, gentilliombre neapolitano, con mil sol- lo aconsejaba Fabricio; pero él no quiso venir en esto, dados italianos. La plaza era tan importante, que se y así dió lugar á que los enemigos, pasado un puente determinó de levantar luego el real y seguir por la liue- que tenian en aquel rio, estuviesen muy en órden. La lla el enemigo tan de cerca , que solas tres millas iban avanguardia de nuestro ejército llevaba Fabricio Colodistantes los dos campos. Acordó asimismo que Marco na con ochocientos hombres de armas y seiscientos caAntonio Colona se adelantase de noche con cien lan- ballos ligeros y cuatro mil infantes. De toda la demás zas de su capitanía y quinientos españoles para me- gente se formaron dos escuadrones que quedaron á terse dentro de aquella ciudad. Está Ravena puesta á cargo del Virey y del conde Pedro Navarro. AdelantáJa marina del golfo de Venecia entre dos rios, que en- ronse con esta orden al son de sus cajas. Animaban los trambos se pueden vadear, el uno se llama Ronco, y el generales cada cual á su gente; el de Nemurs ea parotro Monton; corren muy pegados á los muros, el ticular habló á los suyos en esta manera ; «L

«Lo que por

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