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bró dellas, y con los rayos de su luz deshizo las tinie - | no era justo ni necesario que él los firmase; el de Gijon blas de muchas celadas que sus émulos le paraban.. | antes de firmar pretendia que el de Portugal le entre

gase los pueblos que con su mujer le señalaron en dote; CAPITULO III.

el uno tomaba la firma por torcedor, y el otro por punto

de honra; caminos que suelen desbaratar grandes neDe la muerte del maestre de Alcántara.

gocios. Volviéronse los embajadores sin alcanzar cosa Sentian mucho los grandes y caballeros les reforma- | alguna, no sin recelo que las cosas llegasen á rompisen los gajes y acostamientos que cada un año tiraban miento. Nueva ocasion, que por cierto accidente resultó de las rentas reales, de que resultaron en Castilla la Vie de mayor cuidado, hizo que no se reparase tanto en el ja alteraciones y revueltas en esta manera. El duque de desgusto de Portugal. Don Martin Yañez de la BarbuBenavente se salió de Madrid mal enojado; apoderába | da, que fué en Portugal, do nació, clavero de Avis, se de las rentas reales y eclesiásticas en todas las par los años pasados en tiempo del rey don Juan se desterro tes que podia. La pequeña edad del Rey y los tiempos de su patria y dejó el lugar que tenia por seguir las daban ocasion à estas demasías y desórdenes. Despa- partes de Castilla en las guerras que andaban sobre charon al mariscal Garci Gonzalez de Herrera que le aquella corona de Porlugal. Debia estar desgustado con reportase y pusiese en razon y juntamente le avisase su maestre, ó pretendia aventajarse en rentas y autoriera mal término usurpar por autoridad lo que se debia dad, que de su ingenio no sé si se puede y debe creer alcanzar con buenos medios y servicios. Llevó asimis- se moviese por la justicia de la querella. Finalmente, mo órden de verse con la reina de Navarra y los condes | ayudó al rey de Castilla y se halló en aquella memorable de Gijon y Trastamara, que se mostraban sentidos por jornada de Aljubarrota. En premio de sus servicios y la misma causa y tramaban de juntar sus fuerzas y albo- | recompensa de lo que dejó en su natural, se dió órden rotar la tierra. La respuesta del de Benavente al recaudo como le hiciesen maestre de Alcántara, con que se acreque le dieron sué que no podia llevar ni era razon que centó en autoridad y renta. Era de ingenio precipitado, el Rey se gobernase por ciertos hombres que poco antes voluntario y resoluto. Avino que un ermitaño, por nomse levantaron del polvo de la tierra, y que ellos solos bre Juan Sago, tenido por hombre santo á causa de la tuviesen el palo y el mando. Que esta fué la causa de su vida retirada que por mucho tiempo hizo en el yermo, salida de la corte, do no pensaba volver si no ponian le puso en la cabeza que tenia revelacion alcanzaria en su poder para su seguridad, como en rehenes, los grandes victorias contra moros, singular renombre y hijos de aquellos tres personajes mas poderosos de pa- muy poderoso estado, si desafiase aquella gente en lacio. La respuesta de los otros señores descontentos comprobacion de la verdad de la religion católica. Defué semejable. Diego Lopez de Zúñiga por órden del jóse el Maestre persuadir fácilmente por frisar con su Rey fué asimismo á verse con el arzobispo de Santiago humor aquel dislate. Envió personas á Granada que rey amoneslalle que, pospuesto todo lo al, se viniese á la tasen aquel Rey á hacer campo con él, con órden que corte, ca se entendia traia sus inteligencias con los al- si este riepto no se recibiese , ofreciesen que entrasen borotados. Respondió al mensaje que la enemiga que en la liza veinte, treinta ó cien cristianos, y que el nútenia con el de Toledo, que era antigua y muy notoria, mero de los moros fuese en cualquier destos casos dono le daba lugar á hacer presencia en la corte mientras blado; que por la parte que la victoria quedase, aquella su contrario en ella estuviese. Supo el rey de Navarra religion y creencia se tuviese por la acertada, temeridad lo que en Castilla pasaba, los desgustos y pasiones. Pare- y desatino notable. Los moros fueron mas cuerdos; cióle buena ocasion para recobrar su mujer. Despacho maltrataron y ultrajaron a los embajadores, sin hacer sus embajadores sobre el caso, que hallaron al rey de dellos algun caso. El Maestre, mas indignado por esto y Castilla en Alcalá de Henáres, do era ya ido. Hicieron confiado en la revelacion del ermitaño y la justicia de sus diligencias conforme as órden que traian; mas sin su querella, se determinó con las armas romper por la

clinarse ella y favorecer á los señores desgustados, to alborotar el vulgo que la máscara de la religion; reseña davía tuvieron mas fuerza las excusas que daba, las á que los mas acuden como fuera de sí, sin reparar en mismas que antes diera y el respeto que á su persona inconvenientes. A la fama pues de la empresa que el por ser Reina y tia del Rey se debia. Propusieron que Maestre tomaba le acudió mucha gente, no de otra guiá lo menos les entregase dos hijas que tenia en su com- | sa que si tuvieran en las manos la victoria. Pasaron pañía para llevallas á su padre. No vino el Rey tampoco alarde de mas de trecientos de á caballo, hasta cinco en esto, antes dió por respuesta que en tanto que el ma mil peones de toda broza, los mas aventureros, mal trimonio estaba apartado, era justo y puesto en razon armados, sin ejercicio de guerra, finalmente, mas caque el padre y la madrerepartiesen entresí los hijos para nalla que soldados de cuenta. Desque el Rey supo lo con su presencia llevar mejor la viudez y soledad. Con- que pasaba procuró apartalle de aquel intento. Asimismo cluido con esta embajada , vinieron de Portugal nuevos los hermanos Alonso y Diego Fernandez de Córdoba, embajadores, que en nombre de su Rey con palabras de- señores de Aguilar, caballeros de mucha cuenta, ya terminadas pidieron firmasen ciertos grandes las capi que marchaba con su gente , le salieron al camino para Wulaciones de las treguas y asiento que tomaron, que con sus buenas razones y autoridad diver no lo habian querido hacer. Estos eran el marqués de dislate. «¿Dó vais, dicen, Maestre, á despeñaros? ¿Por Milena y el conde de Gijon; el de Villena alegaba que, qué llevais esta gente al matadero? Vuestros pecados pues no le dieron parte en los conciertos que hicieron los ciegan, estos pobrecillos nos lastiman, que preten

deis entregarlos á sus enemigos carniceros. Volved, por

CAPITULO IV. Dios, en vos mismo, desistid dese vuestro intento tan

.. De nuevos alborotos que se levantaron en Castilla. errado, enfrenad con la razon el impetu demasiado de vuestro corazon; que si no tomais nuestro consejo ni Los grandes que en Castilla la Vieja andaban descondais orejas á nuestros ruegos, el daño será muy cierto tentos hacian de nuevo mayores juntas de gentes y desoly el llanto, junto con la mengua de toda la nacion y dados. La voz era para acudir al llamado del Rey , que reino.» No se doblegó con estas razones su pecho, no

decian se apercebia en Toledo, do estaba, para acudirá la mas que si fuera de piedra. Saca por su divina permi guerra que de parte de Granada por la causa dicha de sion la ira divina á los hombres de seso, cuando no

suso amenazaba; mas otro tenian en el corazon, que era quiere que se emboten sus aceros. Rompieron pues por llevar adelante sus desgustos y pasiones. Avino á la tierra de moros un domingo 26 de abril. Pusiéronse misma sazon que el rey de Castilla volvió á Illescas bien sobre la torre de Egea, puesta en la misma frontera, acompañado de gente, de grandes y ricos hombres. El para combatilla, cuando de sobresalto se mostró el rey maestre de Calatrava hizo tanto con el marqués de ViMoro, acompañado de cinco mil de á caballo y de cien llena, que le trajo consigo á aquella villa para reconto y veinte mil de á pié, grande número, pero que se cilialle con el Rey; muchos nobles para honralle desde hace probable por causa que el Moro so graves penas Aragon le hicieron compañía. Recibióle el Rey con mumandó que todos los de edad á próposito se alistasen.'

chas muestras de amor y de contento; que es muy proLos cristianos con la vista de morisma tan grande á la pio de los reyes contemporizar y ganar con caricias y hora desmayaron. En los de á pié no hobo resistencia benignidad las voluntades. El Marqués hizo instancia por ser gente allegadiza y porque los moros los apar que le restituyesen la dignidad de condestable que letaron de sus caballos. Hirieron en ellos a toda su volun- | nia por merced del rey don Juan, y los tutores á tuerto tad, los mas quedaron tendidos en el campo; algunos la dieron al conde de Trastamara. Hobo el Rey su acuerse salvaron que con tiempo se encomendaron á los piés. do sobre la demanda; respondió era contento de otorLos de á caballo hicieron el deber, ca arremolinados gar con lo que pedia , á tal empero que le acompañase entre sí, por una pieza pelearon con valor y tuvieron á Castilla la Vieja , do era forzoso pasar para poner en en peso la batalla. Sobre todos se señaló el Maestre en razon los que andaban alborotados. Excusóse que no veaquel aprieto de valeroso y esforzado, y hizo grandes nia aprestado para aquella jornada; con tanto dió vuelta á pruebas de su persona; mas finalmente, como quier Aragon con algun sentimiento del Rey, que quisiera tęque los enemigos eran tantos, cayó muerto y con él los ner á su lado un tal varon. Los bullicios de Castilla demás, sin que ninguno mostrase cobardía ni volviese continuaban y por el mismo caso los agravios que se las espaldas; pequeño alivio de un revés y de una afren hacian á la gente menuda y desvalida. Pero visto que ta tan grande, con que la Dominica in Albis, que quie el Rey se aprestaba de gente, los grandes, que no tere decir blanca, y era aquel dia, se trocó en negra y nian fuerzas para resistir a la potencia real, tomaron aciaga. El cuerpo del Maestre con licencia de los moros mejor acuerdo. Diéronles seguridad, y así vinieron á llevaron á Alcántara y le sepultaron en la iglesia mayor la corte, primero el arzobispo de Santiago, y tras él el de Santa María en un lucillo, y en él una letra que él

duque de Benavente. Alegaron en excusa suya el mumismo se mandó poner :

cho poder de sus enemigos y sus agravios, que los pu

sieron en necesidad para su defensa de acompañarse AQUI YACE AQUEL EN CUYO CORAZON NUNCA PAVOR TUVO

de gente. Ofrecieron de recompensar las culpas con ENTRADA.

mayores servicios y lealtad. Perdonólos el Rey de bueCierto caballero refirió este letrero al emperador Cár na gana; y aun para mas prendar al de Benavente le selos V, que dicen respondió: Nunca ese fidalgo debió apa ñaló de las sus rentas reales quinientos mil maravedis gar alguna candela con sus dedos. Era clavero de Ca de acostamiento en cada un año y la villa de Valencia en latrava Fernan Rodriguez de Villalobos, hombre de Extremadura en recompensa del dote que le daban en valor y anciano. Juntáronse los caballeros, acudió el Portugal, á condicion empero que se llegase á cuentas Rey con su favor, y nombraronle en lugar del muerto, de las rentas reales que por su órden se cobraron los si bien no era hijo legítimo de su padre, para que fue años pasados. La esperanza de sosiego que todos cose maestre de Alcántara, eleccion que mucho sintieron munmente concibieron con esto se aumentó con la rey murmuraron los de aquella órden ; pero prevaleció duccion de don Pedro, conde de Trastamara, que don la voluntad del Rey y los muchos servicios y valor del Alonso Enriquez, su hermano, le aconsejó y persuadió electo. Los moros, aunque agraviados de aquella en que dejase aquellas porfías y bullicios, que de ordinario trada del Maestre por habelles quebrantado las tre paran en mal. Diéroule de acostamiento otra tanta canguas, todavía antes de romper la guerra despacharon tía de maravedís; y para igualalle en todo con el de Beal rey don Enrique un embajador, que le halló en San navente le restituyeron la villa de Paredes, que don Martin de Valdeiglesias; allí propuso sus quejas; la Alonso, conde de Gijon, contra razon y derecho le terespuesta fué que la culpa de aquel caso solo la teniania usurpada por fuerza. Trataba el Rey de sujetar con el Maestre, que su muerte y la de los suyos era bastan las armas al conde de Gijon, que solo restaba de los te emienda, con lo cual los moros se sosegaron. grandes alborotados, y no tenian esperanza que se deja

ria vencer por buenos medios y blandos, tan bullicioso era y tan arrestado de su natural, cuando vinieron por embajadores de don Carlos, rey de Navarra , el obispo de Huesca, que era francés de nacion, y Martin de Ai- sentencia que se diese se cumpliese enteramente. Para var para intentar, lo que tantas veces acometieron en seguridad del cumplimiento y de todo lo concertado el Fano, que la reina doña Leonor volviese á hacer vida Conde puso en poder del rey de Castilla í su hijo don con su marido. Lo que la razon no alcanzó, hizo cier Enrique, con que por el presente se dejaron las armas, to accidente que se efectuase. La Reina estaba muy y el reino se libró del cuidado en que por esta causa essentida que la hobiesen acortado gran parte de la pen taba. sion que tiraba de las rentas reales, por la cual causa

CAPITULO V. se salió de las Cortes de Madrid, en que se tomó este

De la eleccion del papa Benedicto XIII. acuerdo, mal enojada. Comunicábase con los grandes que andaban alborotados por la misma razon, y aun se · Esto pasaba en Castilla en sazon que en Aviñon faentendia entraba a la parte de los bullicios. El rey de leció el papa Clemente a los 16 de setiembre. Los prinCastilla estaba por esto con ella torcido, que fué la oca cipes y potentados, los de cerca y los de lejos, por sus sion de despachar de nuevo esta embajada. Avino que embajadores requirieron a los cardenales de aquella el conde de Trastamara, sabido lo que se tramaba con obediencia se fuesen despacio en la eleccion del sucetra la Reina acerca de su partida , al improviso se salió sor. Que su principal cuidado fuese de buscar alguna de la corte y se fué para la Reina, que moraba en Roa, traza como el scisma se quitase y con esto se pusiese para asistilla que no se le hiciese fuerza ni agravio. Pu fin á tantos males. A los cardenales no pareció dilatar so al Rey en cuidado esta partida tan arrebatada no el conclave y la eleccion. Solo por mostrar algun deseo fuese principio de nuevas alteraciones. Sospechose que de condescender con la voluntad de los principes, de el de Trastamara se comunicó en lo que hizo y pretendia comun acuerdo ordenaron que cada cual de los cardecon el duque de Benavente. Llamóle á la corte, y llegado, nales por expresas palabras jurase, en caso que le elile echaron mano y pusieron á buen recado, que fué un | giesen por Papa, renunciaria el pontificado cada y cuansábado 25 de julio. Hecho esto, porque la Reina y el Con- do que hiciese lo mismo por su parte el pontífice de de no tuviesen lugar de afirmarse, con la gente que pudo Roma; camino que les pareció el mejor que se podia y que tenia aprestada para ir contra el conde de Gijon, l. dar para apaciguar y unir toda la cristiandad. Creo será á grandes jornadas partió el Rey la vuelta de Roa. No bien poner en este lugar la forma del juramento que hipudo haber á las manos al Conde, que con tiempo se cieron los cardenales: «Nos, los cardenales de la santa huyó á Galicia. La Reina , visto el riesgo que corria, Iglesia romana , congregados en conclave para la elecpara aplacar la saña del Rey, sin ponerse en defensa, cion futura , todos juntos y cada cual por sí delante con sus hijas todas cubiertas de luto, le salió á recebir el altar donde es costumbre de celebrar la misa coná las puertas de la villa. Dió sus descargos que no tu ventual, por el mayor servicio de Dios y unidad de su vo parte alguna en la partida del Conde, pero que veni Iglesia y salud de todas las ánimas de sus fieles prometedo á su casa , no era razon dejar de hospedar á su her mos y juramos, tocando corporalmente los santos mano, mayormente que publicaba venia á consolalla en Evangelios de Dios, que sin algun dolo ó fraude ó ensu tristeza y trabajos. Mostró el Rey satisfacerse con gaño trabajarémos y procurarémos con toda fidelidad y sus descargos de tal guisa, que se apoderó de la villa, cuidado, por cuanto á lo que nos toca ó adelante puede si bien dejó á la Reina las rentas para que con ellas se tocar, la union de la Iglesia, y poner fin cuanto en pos sostentase , y á ella mandó que le acompañase á Va fuere al scisma que agora con intimo dolor de nuestros lladolid, do la mandó poner guardas para que no se pu corazones hay en la Iglesia. Item, que darémos para esdiese ausentar ni huir. En el entre tanto don Alonso, to auxilio, consejo y favor al Pastor nuestro y de la grey conde de Gijon, se fortalecia de armas , soldados y vi | del Señor, que ha de ser y por tiempo será señor nuestro tuallas en la su villa de Gijon. Para atajalle los pasos acu- ' y vicario de Jesucristo, y que no darémos consejo ófadió el Rey con toda presteza á las Astúrias. Apoderóse vor directa o indirectamente, en público ó en secreto de la ciudad de Oviedo, que se tenia por el Conde. Den para impedir las cosas arriba dichas. Mas que cada de partió para Gijon y puso sobre ella sus estancias. uno de nos, cuanto le fuere posible, aunque sea eleEl sitio es tan fuerte por su naturaleza , que por fuerza gido para la silla del apostolado, hasta hacer cesion inDo la podian tomar. Detenerse en el cerco muchos dias clusivamente de la dignidad del papado, guardará y proérales muy pesado por ser los mayores frios del año, curará todas estas cosas y cada una dellas y todas las que en aquella tierra son mayores por ser muy septen demás arriba dichas; junto con esto todas las vias útitrional, demás de muchas enfermedades que picabanen les y cumplideras al bien de la Iglesia y á la dicha union el campo y en los reales. Todavía no fué la jornada en con sana y sincera voluntad, sin fraude, excusa ó dilabalde, porque durante el cerco el conde de Trastamara cion alguna, si así pareciere convenir al bien de la Iglese redujo á mejor partido, y con perdon que le dieron sia y á la sobredicha union á los señores cardenales que vino á los dichos reales. Con el Conde cercado asimis al presente son ó por tiempo serán en lugar de los premo, visto que no le podian forzar, se tomó asiento á con sentes ó á la mayor parte dellos.» Hecho este juramendicion que, fuera de aquella villa de Gijon, en todos los to en la manera que queda dicho, se juntaron los cardemás pueblos de su estado se pusiesen guarniciones denales, número veinte y uno, para hacer la eleccion. ile soldados por el Rey. Ultra desto , que el Conde en Salió con todos los votos, sin que alguno le faltase, el persona pareciese en Francia para descargarse delante cardenal de Aragon don Pedro de Luna. Su nobleza era de aquel Rey, como juez árbitro que nombraban de co- l muy conocida; su doctrina muy aventajada en los demun acuerdo, del aleve que se le imputaba; y que la rechos civil y canónico, demás de las muchas legacías, en que mucho trabajó; su buena gracia, maña y des- Francia y á sus tios los duques, el de Borgoña y el de treza con que se granjean mucho las voluntades. En su Berri , y al duque de Orliens un embajador, por nomasumpcion se llamó Benedicto XIII. Despues que se vió bre Guillen de Copones , para querellarse de aquellos papa comenzó á tratar de pasar la silla á Italia, sin desórdenes; diligencia con que se atajó aquella tempesacordarse del juramento hecho ni de dar órden en re tad, y los franceses dieron la vuelta en sazon que el rey nunciar el pontificado. Alterose mucho la nacion fran don Juan de Aragon murió de un accidente que le $0cesa por la una y por la otra causa. Tuvieron su acuerdo brevino de repente. Salió á caza en el monte de Foja, en Paris en una junta de señores y prelados. Parecióles cerca del castillo de Mongriu y de Urriols en lo postrero que para reportar el nuevo Pontífice, que sabian era per de Cataluña. Levantó una loba de grandeza descomusona de altos pensamientos y gran corazon, como lo. nal; quier fuese que se le antojó por tener lesa la imadeclaró bien el tiempo adelante, era necesario envialle ginacion, quier verdadero animal, aquella vista le caugrandes personajes que le representasen lo que aquel só tal espanto, que á deshora desmayó y se le arranreino y toda la Iglesia deseaba. Señalaron por embaja có el alma , que fué á los 19 de mayo, dia miércoles. dores los duques de Borgoña y de Orliens y de Bourges, Principe á la verdad mas señalado en flojedad y ocioJos cuales, luego que llegaron á Aviñon, habida au sidad que en alguna otra virtud. Su cuerpo fué sepuldiencia, le requirieron con la paz, y protestaron la res tado en Poblete, sepultura ordinaria de aquellos reyes. tituyese al mundo, y que se acordase de las calamida No dejó hijo varon, solamente dos hijas de dos matrides que por causa de aquella division padecia la cris monios, doña Juana y doña Violante. La primera dejó tiandad; acusábanle el juramento que hizo, y mas en casada con Mateo, conde de Fox; la segunda concertaparticular le pedian juntase concilio general en que los

da con Luis, duque de Anjou, segun que de suso queprelados de comun acuerdo determinasen lo que se da apuntado. Nombró en su testamento por heredero debia hacer. Respondió el Papa que de ninguna suerte de aquella corona á su hermano don Martin , duque de desampararia la Iglesia de Dios vivo y la nave de san Momblanc , lo que con gran voluntad aprobó el reino Pedro, cuyo gobernalle le habian encargado. No se por no caer en poder de extraños, si admitian las hemcontentaron aquellos principes desta respuesla ni ce bras á la sucesion, Hallábase don Martin ausente, ocusaban de hacer instancia; mas visto que nada aprove pado en allanar á sus hijos la isla de Sicilia y componer chaba, dieron la vuelta mal enojados , así ellos como aquellas alteraciones. Doña María , su mujer, persona su Rey y toda aquella nacion. Procuraba el Pontisice de pecho varonil , hizo sus veces, ca se llamó luego con destreza aplacar aquella indignacion, para lo cual reina, y en una junta de señores que se tuvo en Barconcedió al rey de Francia por término de un año la dé celona mandó. se pusiesen guardas á la reina doña cima de los frutos eclesiásticos de aquel reino. Esto pa Violante, que decia quedar preñada, para no dar lugar saba por el mes de mayo del año del Señor de 1395 años, á algun embuste y engaño. La misma Reina viuda denen que se comenzó á destemplar poco a poco el con tro de pocos dias se desengañó de lo que por ventura tento del nuevo Pontífice y trocarse su prosperi pensaba. Pretendia el conde de Fox que le pertenecia dad en miserias y trabajos. El gobernador de Aviñon aquella corona por el derecho de su mujer, como de con gente de Francia por orden de aquel Rey le puso hija mayor del Rey difunto. Contra el testamento que cerco dentro de su palacio muy aprelado. Publicóse hizo su suegro se valia del del rey don Pedro, su paotrosi un edicto en que se mandaba que ningun hom dre, que llamó á la sucesion las hijas, de la costumbre de Francia acudiese á Benedicto en los negocios bre tan recebida y guardada de todo tiempo que las eclesiásticos. Sobre todo los cardenales mismos de su hembras heredasen el reino, la cual ni se debia ni se obediencia le desampararon, excepto solo el de Pam podia alterar, mayormente en su perjuicio. Estas razoplona, que permaneció hasta la muerte en su compa nes se alegaban por parte del conde de Fox y de su muñía. Finalmente, por todas estas causas se vió tan apre jer, si no concluyentes, á lo menos aparentes asaz. tado, que le fué forzoso salirse de Aviñon en hábito Sin emhargo, las Cortes del reino , que se juntaron en disfrazado y pasarse á Cataluña para poderse asegurar; Zaragoza por el mes de julio, adjudicaron el reino de pero esto aconteció algunos años adelante. Las nego comun acuerdo de todos á don Martin, que ausente se ciaciones entre los príncipes sobre el caso andaban hallaba , las insignias, nombre y potestad real. Platicamuy vivas y las embajadas que los unos á los otros se ron otrosí de los apercibimientos que se debian hacer enviaban. El rey de Francia procurabą apartar de la para la guerra que de Francia por el mismo caso amea obediencia de aquel Papa á los reyes, al de Navarra, nazaba. al de Aragon y al de Castilla. Hacíaseles cosa muy grave

CAPITULO VI. á estas naciones apartarse de lo que con tanto acuerdo abrazaron, en particular el de Castilla despachó á don

Como la reina doña Leonor volvió a Navarra. Juan, obispo de Cuenca, persona prudente y de trazas, El reino de Aragon andaba alterado por las sospechas para que reconciliase al rey de Francia con el Popa, ca y recelos de guerra que los aquejaban. En las ciudades entendian la causa de aquella alteracion y mudanza - y villas no se oia sino estruendo de armas, caballos, eran disgustos particulares; poco prestó esta diligencia. municiones, vituallas. Castilla sosegaba por haberse los En Aragon por la parte de Ruisellon entró gran nú- demás grandes allanado y el de Gijon ausentado y parmero de soldados franceses para robar y talar la tierra. tido para Francia, copforme a lo que con él asentarop. La reina doña Violante, como la que por el deseuido de La reina de Navarra , asimismo mal su grado , fué forsu marido ponia en todo la mano, despachó al rey de | zada á volver con su marido, negocio por tautas veces tratado. Para aseguralla hizo el Rey, su marido, jura neros, armas, soldados ni naves. Por otra parte, el rey mento de tratalla como á reina'é hija de reyes. Para de Castilla, avisado de la sentencia, pedia que le enhonralla y consolalla el mismo rey de Castilla , su sobri tregasen la villa de Gijon conforme a las condiciones no, la acompañó hasta la villa de Alfaro, que es en la que asentaron. La Condesa, que dentro estaba , no veraya de Navarra. En la ciudad de Tudela la recibió el nia,en ello, sea por ser mujer varonil, ó por los conseRey, su marido, magníficamente con toda muestra de jeros que tenia a su lado. Acudió el Rey á esto, porque alegría y de amor. Hiciéronse por esta vuclta proce con la dilacion no se pertrechase; púsose sobre aquella siones en accion de gracias por todas partes, fiestas y villa cerco, que no duró mucho á causa que los cercaregocijos de todas maneras. Juan Hurtado de Mendoza, dos, perdida toda esperanza de socorro, en breve se mayordomo de la casa real, tenia gran cabida con el | rindieron. El Rey hizo abatir los muros de la villa y las rey de Castilla ; por esto y en recompensa de sus ser casas para que adelante no se pudiese rebelar. A la Convicios le hizo poco antes donacion de la villa de Agre desa entregaron a su hijo don Enrique, que estaba en da, y en el territorio de Soria de los lugares Ciria y Bo poder del Rey, á tal que desembarazase la tierra y se rovia. El pueblo llevaba mal esto por la envidia, que, fuese fuera del reino con su marido, que a la sazon se como es ordinario, se levanta contra los que mucho hallaba en tierra de Santonge con poca ó ninguna esprivan, y suélese llevar mal que ninguno se levante peranza de recobrar su estado. Hecho esto, el Rey dió demasiado. Los vecinos de Agreda no querian sujetarse la vuelta á Madrid, resuelto de visitar en persona el Anni ser de señor ninguno particular, eon tanta determi- 1 dalucía, que lo deseaba y los negocios lo pedian, y por bacion, que amenazaban defenderian con las armas, si diversas causas lo dilatara hasta entonces, Pasó á Talanecesario fuese, su libertad. Tenian por cosa pesada que vera con este intento, allí por el mes de noviembre le aquel lugar de realengo se hiciese de señorío, gobierno llegaron embajadores del rey de Granada para pedir que al principio suele ser blando y adelante muy pesa que el tiempo de las treguas, que ya espiraba, ó era del do y grave, de que cada dia se mostraban ejemplos muy todo pasado, se alargase de nuevo. Recelábanse los moclaros. Demás que por estar a los confines de Navarra ros que, apaciguadas las pasiones del reino y de los

Aragon corrian peligro de ser acometidos los primeros grandes, no revolviesen las fuerzas de Castilla en daño sin que los pudiesen defender las fuerzas de ningun se de Granada para tomar emienda de los daños que ellos ñor particular. Querellábanse otrosi que no les pagaban hicieron en su menor edad por aquellas fronteras. No bien los servicios suyos y de sus antepasados y la leal los despacharon luego; solo les dieron órden que fuesen tad que siempre con sus reyes guardaron. Partióse el á Sevilla en compañía del Rey, al cual recibió aquella rey de Castilla para allá con intencion y fiucia que con ciudad con grandes fiestas y regocijos, como es ordisu presencia se apaciguarian aquellos disgustos. Poco nario. En ella hizo prender al arcediano de Ecija por faltó que no le cerrasen las puertas, si no intervinieran amotinador de la gente y atizador principal de los grapersonas prudentes que les avisaron con cuánto peligro ves daños que los dias pasados se hicieron en aquella se usa de fuerza para alcanzar de los reyes lo que con ciudad y en otras partes á los judíos, Esta prision y el modestia y razon se debe y puede hacer, consejo muy castigo que le dieron fué escarmiento para otros y aviso saludable, porque el Rey, oidas sus razones, con faci de no levantar el pueblo con color de piedad. Por todas lidad se dejó persuadir que aquella villa se quedase en estas causas una nueva y clara luz parecia amanecer en su corona, con recompensa que hizo á Juan de Mendoza Castilla despues de tantos torbellinos y tempestades, y en las villas de Almazan y Santisteban de Gormaz que una grande seguridad de que nadie se atreveria á hacer á trueco le dieron, con que se sosegó aquella alteracion, desaguisado á los miserables y flacos. Las treguas asiEl rey don Enrique para seguir al conde de Gijon envió mismo se renovaron con los moros, que mucho lo desus embajadores á Francia, que comparecieron en Pa seaban, con que quedaba todo sosegado sin miedo ni ris al plazo señalado. El Conde no compareció, sea por recelo de alguna guerra ni alboroto. Mucho importó no poder mas, sea por maña; verdad es que al tiempo para todo la prudencia y buena maña del rey don Enque los embajadores se aprestaban para dar la vuelta rique, que, aunque mozo, de cada dia descubria mas tuvieron aviso que el Conde era llegado a la Rochela, , prendas de su buen natural en valor y todo género ciudad y puerto en tierra de Sanlonge, puesto entre la de virtudes. Verdad es que las esperanzas que deste Guiena y la Bretaña. Por esta causa se detuvieron. | Príncipe se tenian muy grandes en breve se regalaron Pusiéronle demanda delante del rey de Francia, alega y deshicieron como humo por causa de su poca salud, ron las partes de su derecho, y sustanciado el pro- mal que le duró toda la vida. Grande lástima y daño ceso y cerrado, se vino á sentencia, en que el Conde fue muy grave; con la indisposicion traia el rostro amaridado por aleve y mandado se pusiese en manos de su llo y desfigurado, las fuerzas del cuerpo flacas, las del Rey y se allanase; si así lo cumpliese, podia tener es juicio á veces no tan bastantes para peso tan grande, peranza del perdon y de recobrar su estado, en que tantos y tan diversos cuidados. Finalmente, los años aquel Rey ofrecia interpondria su autoridad y ruegos; adelante no continuó en las buenas muestras que antes si perseverase en su rebeldía, le avisaban que de Fran daba y que las gentes se prometian de su buen natural. cia no esperase ningun socorro ni lugar seguro en Fué esto en tanto grado, que apenas se puede relatar aquel reino. En esta sustancia se despacharon cartas cosa alguna de las que hizo los años siguientes. Algupara el duque de Bretaña y otros señores movientes de nas atribuyen esta dificultad a la falta que hay de meaquella corona y á los gobernadores, en que les avisa- , morias de aquel tiempo y mengua de las corónicas de ban no ayudasen al Conde para volver a España con di- | Castilla. Es así, pero juntamente se puede entender que

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