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cena, mujeres perdidas, las cuales con gran desvergüen- que se queman no lo sienten, porque de otra manera za haber desnudado los cuerpos y propuesta delante los no se reirian lanto, antes trocarian el alegría en lágriojos toda manera de deshonestidad, haber venido y cor- mas, y es género de grandísimo infortunio tener la rompido todas las edades. Grisóstomo en muchos luga- miseria por deleile, lo cual encarece mas copiosares lo reprehende, y dice que se bacia en su edad, y mente san Crisóstomo en la Homilía 8.* De poenitentia, principalmente al fin de la Homilía 6.' sobre el cap. 2.° al principio. Mucho me parece confian de su constancia de Sant Mateo, habiendo dicho muchas cosas contra la los que á ojos abiertos y á sabiendas se meten en semevanidad de los espectáculos. Despues desto dice qué jantes peligros, y se prometen siguridad en tantos cosa es como en las calles no quieras mirar una mujer lazos; ó lo que tengo por mas verdadero, tienen en podesnuda ni aun en casa; antes si acaso acontece, pien- co su alma, y la estiman en poco menos que el cuerpo, sas que te han en ello injuriado; cuando subes al tea- el cual procuran asegurar con mucho mayor cuidado tro á corromper la vergüenza del uno y del otro sexo y miramiento. Pero sea esta la comun miseria del puey adulterar juntamente tu propia vista , ninguna cosa blo que tengan en mas las cosas humanas que las cetengas por deshonesta. Y no debes decir ramera es la lestiales, las temporales que las eternas. Desto me maque se desnudó, sino mirar que es la misma naturale- ravillo que esta vanidad arrebata los hombres prudenza y el mismo cuerpo de la ramera y el de la libre; tes de tal manera, que con gran sed se ocupen en los porque si piensas que no hay deshonestidad ninguna espectáculos sin considerar que con su ejemplo acaren esto, ¿por qué causa cuando ves esto en la calle te rean la muerte á los menores, y no contentos con esto detienes y reprehendes severamente tal desvergüenza,

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bechos defensores de la comun locura para pecar con si por ventura no crees que la misma cosa es torpe de mas libertad y sin ser reprehendidos , niegan que estos la misma manera hecha cuando estamos solos y cuan- espectáculos de suyo sean causa de la maldad, sino do congregados en uno nos asentamos? Hasta aquí son que esto proviene por el abuso de los hombres, al cual palabras de sau Crisóstomo, y no creo que en nuestros si quisiésemos proveer y poner remedio, seria menester tealros salgan mujeres desnudas, dado que en este quitar del mundo al mesmo sol; porque, & qué cosa propósito, seguo se dice, algunas veces en la misma hay debajo del cielo de la cual no abuse la malicia de representacion se desnudan, ó á lo menos salen ves- los hombres y la convierta en maldad? El cual argulidas de vestiduras muy delgadas, con las cuales se fi- mento, porque en otro lugar se tornará á tratar, por guran todos los miembros y casi se ponen delante los ahora le dejarémos, y nos contentaremos con examinar ojos; pues ¿qué cosa hay mas poderosa para enredar lo que añaden, conviene á saber , que ó las comedias las almas y llevarlas á la muerte perpetua y inflamar- se han de desterrar del todo, ó las mujeres, aunque no las que la vista de una mujer hermosa y ataviada de- quieran, se deben convidar para que salgan en ellas, por más desto, provocando con meneos y palabras amoro- ser inayor peligro sacar muchachos hermosos y vestisas y blandas? Yo cierto no lo veo. San Pablo veda en dos y ataviados como mujeres, con cuya vista los que la primera á los corintios, cap. 2.', que la mujer ense- miran se muevan á mayor torpeza y maldad, la cual ne en la iglesia porque su voz no muera á los oyentes por ser contra naturaleza, dicen se debe evitar con maá lujuria ; ansí lo entiende san Anselmo; y ¿ habrá yor cuidado, y con razon; porque, ¿qué cosa hay mas quien á sí y a otros prometa siguridad de semejante torpe que aquella fealdad, y mas perjudicial para el peligro? A David, profeta sanctísimo, la vista de una pueblo? Asi juzgan que estas mujercillas deben repremujer despeñó en muchos males; y habrá quien se sentar en los templos, y de hecho lo procuran y hacen; tenga por seguro bastantemente desta peste? Juego, di- lo cual en estos años no una vez ha acontecido en un cen, es, pero el tal juego llevará á verdaderos pecados templo de España nobilísimo, y por su ejemplo creo y males de veras; la mujer vista en la calle, mirada yo en otros de toda la provincia , cosa que tiemblan las curiosamente, cautiva muchas veces al descuidado; orejas de oir ; mas de qué cosa hayan tratado, tengo ¿qué pensarémos acontescerá á los que corren á los tea- vergüenza y empacho de referirlo. Buscan, conviene tros con tanto deseo de ver mujeres faranduleras? Cier- á saber, velo pora su malicia; hacen uno, y quieren to en la ley divina se ordena en san Mateo, cap. 5.°: El mostrar que pretenden otra cosa. ¡Dios inmortal! En que viere la mujer para desearla haya adulterado su este argumento demás desto scuántas tachas hay! Pricorazon con ella; y Job en el cap. 31 dice: Hice con- meramente estas mujeres, no solo hacen personajes de cierlo con mis ojos para ni aun pensar de la doncella. mujeres, sino de soldados tambien, de rufianes y de esA los ojos veda el pensar, porque de la vista se sigue el clavos vestidos á manera de hombres, que es mayor pensamiento, ni es lícito mirar lo que no es lícito de- perversidad; despues desto impútase á nuestra nacion sear. Por ventura įsaldrá alguno libre de un horno en- sospecha de pecado, el cual naturalmente aborrecen, cendido, cuales son los teatros, mas encendidos que sacados pocos, ó por la buena institucion ó por el cuicl horno de Babilonia? Echa el demonio leña y sopla dado y severidad de los jueces y yo sé que en otras y enciende los pensamientos torpes , ansi por otras co- provincias donde prevalece este pecado , mychas vesas como con la vista y oido de las mujeres; y es cierto ces han sacado á representar muchachos y haber reque es fuego mas poderoso el que consume las almas presentado como se ofrecia diversos personajes , con que el que los cuerpos, tanto mas miserable, que los mucho decoro y gallardía, sin peligro alguno, porque la cobdicia de las mujeres extiéndese mas y tiene ma- res, conviene á saber, con el arte meretrice, volviendo yores ímpetus, no solo en los hombres corruplísimos á los hombres en fieras. Estos años pasados en cierta y malos, cuales son los dados á vicio contra natura, compañía destos hombres, lo cual oimos al mesmo sino tambien en los otros que son señalados en bondad juez que lo averiguo, cierta mujer de aquel rebaño y modestia. Dios ciertamente, como dice san Basilio que representaba la Magdalena , fué convencida en en el libro de La virginidad, al principio, como criuse Alcalá de Henares de estar amancebada con el faranlos animales distinto el uno y el otro sexo, ingirió en dulero que con aparato y majestad, con voz, meneos Jos cuerpos un estímulo con que se codiciasen entre sí, y vestiduras representaba á Cristo, el mesmo hijo de principalmente los hombres, y se alegrasen y deleita- Dios; grande torpeza, y tanto mayor, que eran oidos sen con el ayuntamiento del Olro sexo; pero este deseo con grande aplauso del pueblo, y muclias veces hacian quiso que fuese muy mayor en el hombre. A la hembra saltar las lágrimas á los que los miraban y oian. Pudiésujeló al imperio y potestad del varon como formada ranse traer otros ejemplos de semejantes torpezas, ! de su costado, y ordenó que le obedeciese á la manera no es posible castigarlos por no tener esta gente asienque la parte obedece al todo; pero al varon amansó en to cierlo, andando vagando por pueblos y ciudades cierta forma con el deseo y amor de la hembra, tem- con mayor libertad de pecar. Despues desto, mozos plando con él su fiereza y fuerza , porque la ama como ociosos y perdidos, de los cuales liay gran número en á su propio miernbro, y por el ayuntamiento parece que todas partes, movidos con la vista destas mujercillas, la quiere tornar á unir consigo. Ansi la hembra tiene en qué no harán? Y ¿de qué engaños no usan para lartar sí cierta virlud y maravillosa propriedad de atraer á sí al el apetito encendido ? Sabemos muchas veces concervarov, no de otra manera que la piedra iman como ella no lados y hecho un escuadron haber robado para este se mueva, tira á sí el hierro, por donde se ve que el cuer- efecto aquellas mujeres y quitádolas á los faranduleros, po de la hembra y todas sus partes son mas agradables de donde resultan graves riñas y heridas y muertes, á los sentidos que las del varon; molle, blanca , la voz peleando los mozos y acuchillándose entre sí con los aguda y suave, el rostro muy hermoso y toda la pos- representantes sobre la presa; y no hay dubda sino que tura del cuerpo; y no sin causa del varon, y no de la mu- muchas veces los tales mozos se van de unos lugares jer, se dijo en el Génesis, cap. 2.', por esta dejará el en otros, despreciados los padres y hacienda por el amor hombre padre y madre y se allegará á su mujer. Mué- de aquellas mujercillas, ciegos, furiosos metiéndose por vense cierlamente los varones con la vista de las mu- las espadas y por la llama, y no dejando su pretension jeres; pero tambien al contrario, á las mujeres se les hasta que han gastado el dinero, y vacíos y sin jugo los para peligro mirar los varones, principalmente desnu- envian á sus casas. En Toledo se vió un mozo de Córdos, lo cual consideró Augusto César cuando proveyó doba , hijo de un hombre muy rico, que ni por ruegos que ninguna mujer se hallase en los certámenes de los de su padre que le vino siguiendo'

, ni por amonestaluchadores, como lo refiere Suetonio, cap. 44. Contra ciones de otros le pudieron tornar. Así sabemos que á esle poderosísimo apelito han de pelear todos los que otro sacerdote de la misma ciudad de Toledo, el cual se desean alcanzar la dignidad y hermosura de la casti- pudiera nombrar, le costó la vista seguir por diversos ludad, no cansáudose de pelear hasta el fin de la vida, gares á una destas mujercillas. Pudiéranse contar otros lo cual si lo hacen los que con tanto cuidado y diligen- muchos ejemplos de mozos perdidos por esta causa, cia concurren á los teatros, donde hay los peligros porque muchas veces sufriéndolo los mismos maridos que se han dicho, el pio y modesto lector lo puede con-ó disimulando, son admitidos, y les dan lugar, como siderar por sí mismo. Este pues és el primero y mayor gente que todo lo refieren á ganancia, y por deseo del daño que nace desta libertad y abuso de las represen- dinero están determinados á sufrir cualquier afrenta y taciones donde se hallan mujeres; pero otros tambien hacer toda suerte de engaños. Por lo menos los comserá bien que representemos, conviene á saber: las tales pañeros, haciendo oficio de terceros, veuden á los momujeres que andan con los representantes y los acom- zos su industria lo mas caro que pueden, chupándoles pañan son ordinariamente deshonestas y que se venden todo cuanto tienen. Demás desto, en los lugares donde por dinero; porque, ¿cómo es posible estando rodea- esta gente llega, las alcahuetas tienen grande miés para das de tantos hombres lujuriosos y ociosos de dia y de atraer las tales mujercillas y servir a los que están ennoche vivir honestamente ? Cosa seria semejante á mi- cendidos en el torpe deseo. Cosa torpísima es por cierlagro, mayor ciertamente que si el fuego ardiese en el to ver por las calles, plazas y mesones mozos, hijos de agua, y como sea ansí que por la mayor parte las sa- padres honrados, que perdida la vergüenza y el respelo, quen de su lorpe ganancia para hacer este oficio, ora se andan abiertas las bocas tras estas mujeres, no de sean casadas con algun representante de aquella infame otra manera que los perros ó los caballos relinchan viscompañía , ó lo que acontece mas veces, amancebadas ta la yegua , á la cual despues del parto los arrebata con alguno, quitada de todo punto la vergüenza con la el apetito encendido feroces y atrevidos, sin respecto libertad y desenvoltura, vuelven á sus mañas, y afeando alguno del freno , ni miedo del que los rige 6 del palo su cuerpo entre muchos, á todos causan perdicion, con que los hieren gravemente. Todos estos escarnios y sus artificios y halagos á muchos sacan de seso: 10 el que no picnsa ser justo que con todo cuidado se reque hacia Circes, famosa ramera, con yerbas y canta- frenen, mas duro que el hierro es, privado del comun sentido y de la razon de los otros hombres. Entendie- ban las costumbres de sus antepasados con la lascivia ron los emperadores el peligro cuando proveyeron que y con ejercitar con el ocio los amores torpes en aqueá ninguno fuese lícito comprar, enseñar ó vender o sa- llos juegos, á imitacion de los principes, cosa de muy car en los convites ó espectáculos mujer tañedora en grande perjuicio; con el lenguaje y con los versos que el Código de Teodosio, lib. xv, tít. 7.o de los Escénicos; cantaban en tono lascivo debilitarse los ánimos y manen la ley Fidicinam. Entendiólo Augusto César cuando charse, juntar los dias con las noches, mezclados homá un listrion, llamado Estefanion, al cual halló habia bres y mujeres, y por tanto con mayor libertad de peservido cierta matrova en hábito de muchacho, convie- car. Estos son los argumentos que trae por esta parte; ne á saber, en la representacion, azotado tres veces por la otra los que gustaban de libertad, que siempre por el teatro, le desterró. Suetonio en su vida, cap. 45. son en mayor número, usaban de mas argumentos. Los Por ventura ¿ es menos necesaria en nuestro tiempo la antepasados no haber aborrecido los espectáculos, anseveridad y recato cuando hay tanta corrupcion de cos- tes abrazádolos segun la posibilidad que entonces hatumbres y tantos por todas partes que la estraguen? bia , llamando los representantes de Toscana, y los de

mas juegos trayéndolos de las otras provincias; ninCAPITULO IX.

guno nacido de padres honestos en Roma por espacio

de docientos años, que era el liempo despues que aqueQue no se deben hacer teatros públicos á los representantes.

llos juegos se habian recebido en la ciudad despues Vamos tratando esta disputa por sus partes y miem- del triunfo de Lucio Mumio, haber ejercitado los artes bros antes que lleguemos a la principal dificultad; y teatrales; ser menor el gasto teniendo teatro perpetuo en este lugar se declara un punto del cual muchas ve- sin necesidad de hacer cada año nuevos gastos; quices se lia dudado, si es expediente á la república y á tarse al pueblo la ocasion de pedir otros juegos y eslos particulares que se edifique o señale lugar deler. pectáculos estando contentos con las representaciominado á los representantes, alguna casa ó teatro don- nes; las victorias de los oradores y poetas ser aguijon de ejerciten su arte , principalmente imponiéndoles para los ingenios; en conclusion, ni á los magistrados algun tribulo, porque desta máscara se cubre, con ni á los demás senadores parar perjuicio ó ser pesado que sustenten los pobres ó se provean á otras necesida- ocuparse algun poco de tiempo en semejantes placeres, des públicas. Sea pues este el principio desta disputa. El y hasla aquel tiempo no haberse conocido grandes inprimero que edificó en Roma perpetuo asiento de tea- convenientes y maldades que por esta causa hubiesen tro con alto pensamiento concebido, admirable mag

acontecido. De esta manera se disputó antiguamente nificencia y de labor muy prima, fué Gneyo Pompeyo;

esta cuestion, no habiendo aun la luz del Evangelio porque antes de entonces de tablado de madera hecho alumbrado los entendimientos de los hombres ni teá tiempo y escalones movedizos solian usar; con tanto,

niendo las leyes de continencia y castidad, con las por esta causa y obra, agrado del pueblo y aplauso, cuales nuestra religion nos obliga; y haberse dudado que lo que ni los triunfos ganados de los enemigos si convenia en tiempos tan perdidos y por gente tan vencidos, ni las demás cosas excelentes que en paz estragada en sus costumbres, nos debe ser argumenlo habia hecho, ni la nobleza del linaje y poder le dieron, cierto que en ninguna manera conviene a las costumel sobrenombre de Magno, le acarreó aquel edificio, bres y santidad del pueblo cristiano que en las ciudades como lo afirma Casiodoro, lib. iv, epíst. última, donde y pueblos se dé á los representantes cierto y perpetuo trata de la reedificacion del teatro de Roma por estas lugar para sus juegos, y que seria grande inconvenienpalabras: por donde no sin razon se cree haber sido te la libertad y uso ordinario dellos, que necesariamente Pompeyo por esta causa llamado el Magno. A lo cual se seguirian del teatro, lo cual se confirma aun mas acudió muy agudamente Tertuliano, libro de los Es- con los argumentos siguientes. Porque primeramente, pectáculos,cap. 10, cuando dijo: Así que Pompeyo Mag- babiendo hecho el teatro principalmente dividiéndole no por solo su teatro, hecho menor, etc. Tal fué siem- en cámaras donde puedan mirar gente principal, hompre el juicio de la muchedumbre, la cual á manera de bres y mujeres, cosa que en Toledo se trató estos años, paja ligerísima es llevada donde quiera, y por el apetito y en Salamanca y Madrid se ha hecho con puerta sedel deleite mide los demás ejercicios y parte de la vida. creta por no ser vistos, daríase ocasion manifiesta á Porque á la verdad fué reprehendido de gran parte de los tales hombres y mujeres de tratar libremente entre los hombres prudentes aquella obra y gasto, de donde sí, principalmente siendo interesado el que tomase á él pretendia sacar loa , y no fué un mismo parecer de su cargo la tal cosa ó teatro; porque el que compra, todos, sino muy diferente, como acaece de ordinario en cosa forzosa es que venda muy caro toda la libertad y todas las cosas nuevas, unos lo alabarán, otros to re- disolucion que los honbres perdidos le quisieren peprelienderán. Así lo dice Tácito, lib. xiv, poniendo las dir , y desta manera el teatro se mudará en burdel, razones de una y de otra parte, las cuales quiero refe- muy mas perjudicial, que los que tienen este nombre. rir en breve. Los mas severos decian que el ocio y pe- Así, en tiempo de los romanos, como dice Casiodoro, reza de la muchedumbre crecia con estar en el teatro lib. xvni de las Etimologias, cap. 52, los teatros se lladias y noches asentada , porque antiguamente el pue- maban burileles, conviene á saber, porque en lo mas blo estaba en juegos en pié; que poco a poco se olvida- | bajo del teatro habia ciertas camarillas y bóvedas done de habia mujeres perdidas con grande ganancia , en- por tomar lugar á propósito para ver la comedia que é cendiéndose los mozos perdidos con la torpeza del es- la tarde se representa , de donde siempre viene que se pectáculo en deshonestidad y lujuria , por donde suce- despiertan por las casas enojos y riñas, y es oficio de diera que ninguna honestidad de doncella ó casada es- la mujer honesta guardar los umbrales, si no le fuerza taba segura que no se venciese fácilmente con el apa- á salir alguna necesidad; lo cual Fidias estatuario dió rejo del teatro; porque, ¿quién las podrá detener que á entender con una invencion graciosa pintando á Juno, no vayan libremente al espectáculo las que en otros lu- diosa de los casamientos, sentada sobre una tortuga, gares no tuvieran aparejo alguno por estar guardadas el cual animal tiene dos propiedades muy á propósito, de muchos y los ojos de todos puestos en ellas, quita- que se mueve lentamente y carece de voz; como por da toda ocasion de hablar secretamente con los que el contrario Salomon en los Proverbios, cap. 7.", pinbien quieren? Empero dirás dificultoso es guardar las tando la ramera haya dicho ser parlera y andariega. mujeres mozas si ellas mismas no se guardan; y agui- Digo que si en este tiempo concurren á ver las comedimente dijo el poeta Alexis en griego: No hay mura- dias hombres graves por la edad, nobleza , órdenes 6 -Na ni riquezas ni otra cosa alguna tan mala de guardar estado ó lábito que tienen, en grande afrenta suya y de como la mujer. Ovidio con otras palabras y no menos la ciudad, ¿qué pensamos será si se edifica teatro púe elegantemente dijo en latin : Duro marido, poniendo blico dividido en muchos apartamientos, de donde cada guarda á la tierna moza, nada hace; cualquiera se ha uno, conforme a su estado ó dignidad, puedan mirar, de guardar por sí misma. Todo lo cual es verdad; pero no entrando ni saliendo todos por la misma puerta! sabemos que con la ocasion se hacen muchos pecados; ¿Cuán gran número de semejante gente acudirá al tal que sin ella se dejarian adulterios, muertes, robos. lugar y juegos ? Torpeza detestable, pero tanto se estiEs cierto dificultoso enfrenar a la mujer que tiene el ma el deleite. Demás desto, el número de los farsantes, corazon estragado, ni se puede hallar retrete tan es- que en estos veinte años pasados se ha hecho muy macondido y cerrado donde el gato y el adúltero no en- yor que solia ser , edificado en las ciudades y pueblos tren, como dijo otro poeta griego; pero para que el el tal teatro, crecerá sin número y medida, peso incorazon no se estrague mucho, aprovecha tener qui- útil y sin provecho á la república, por ser como son efetada la libertad, trato y conversacion con los hombres; minados con los deleites y de ánimos mujeriles; y está y dado que el corazon esté estragado, si los pecados no claro que será ansí, pues la esperanza de la ganancia y se pueden huir de lodo punto, por lo menos se come- la cobdicia despertará á muchos para que se ensucien terán menos veces y con menos escándalo del pueblo. con semejante ejercicio, hombres de voz y de fuerzas Ilasla aquí se ha propuesto el primero argumento; el corporales, las cuales y el ingenio pudieran emplear segundo es que los juegos serian necesariamente mas mejor ayudando a la república en la guerra contra los frecuentes de lo que conviene, señalándoles lugar pú- enemigos, o en tiempo de paz ejercitando otros oficios; blicamente, porque el aparejo del lugar les convidaria y es averiguado que si no son en grandísimo número á hacer estos juegos y á ir á vellos; y el que tiene cui- no podrán acudir á tantos teatros y á lan ordinarias re. dado de la casa ó teatro, habibudole alquilado por gran presentaciones como se introducirán por lo que se ha precio, será forzado buscar representantes de todas dicho. Y los mismos maestros deste ejercicio y dueños parles y no permitir que pase dia alguno sin que haya á cuyo cargo estuvieren los teatros, con la cobdicia sarsas y juegos, juntando los dias con las noches; lo del dinero y necesidad que tendrán de pagar el alquicual seria de gran perjuicio, porque los mancebos y de ler engañaráp á muchos mozos y bijos de padres homenos edad, despreciado el mandamiento de sus padres gestos para ayudarse de ellos y servirse en este torpo y cuidado de la liacienda , por ninguna manera los po- ejercicio. No se puede decir todo, pero sin duda esta drán apartar de aquella vanidad, despertando cada dia suerte de gente rebañará mucho género de dinero de el deseo de oir la novedad agradable del espectáculo. aquellos de los cuales no convenia en manera alguna, Oficiales y labradores, cuya hacienda y crédilo está usundo de varios artificios y poniendo diversos precios puesta en su trabajo, dejando los ejercicios de cada conforme á los lugares, pidiendo un tanto por la endia, correrán á aquellos lugares, con cuánto daño de su Irada y otro por los asientos, lo cual sabemos hacerse tamilia no liay para qué decillo, el mismo negocio lo da por ser tan ejercitados en estos engaños y saber lodos á entender y lo dice, tanto con mayor perjuicio, que los caminos de recoger dineros, y por esta causa no habiéndose una vez entregado al ocio y á la pereza, si dejar por intentar cosa ninguna. Y por concluir : por queremos tornallos al trabajo, por mucho que en ello ventura los mozos en semejantes desórdenes y locuras, trabajemos, aprovecharemos poco. Los criados se dis- fiestas de Baco y de Vénus, ¿desta escuela saldrán soltraerán del servicio que deben á sus señores sin miedo dados valientes ó buenos gobernadores? ¿Aprenderán de los azoles ; por el apetito de oir hurtarán en casa y ellos ciertamente con la vista tan ordinaria destos jue. sisarán con que poder pagar lo que se acostumbra en gos á ser enamorados para levantar riñas y cuestiones? estos juegos. Las mujeres, quitada la vergüenza y me- ¿Serán á propósito para las injurias del frio y de la hamnospreciado el cuidado de la casa, concurrirán sin po- bre y el peso de las demás molestias de la guerra? ¿Có der tenerlas, lo que sabemos hacerse en este tiempo, mo los podrán sufrir los que están acostumbrados á esy que muchas veces antes de medio dia dejan las cosas. lar asentados en los teatros los dias enteros, el cual tiempo pudieran y fuera justo gastar en hacer mal á que la ganancia sea mayor, como sabemos se ha hecho los caballos, correr y gobernallos con destreza ó tiran- en Salamanca en tanta luz de doctrina y erudicion. Y do la barra , ó con el arco ó arcabuz tirar al blanco, ó es maravilla que siempre la disolucion y en todas parde otra manera ejercitar las fuerzas del cuerpo, ó por tes halla valedores, y es cosa digna de consideracion lo menos rumiar y conferir las artes y manera con que que los leatros abatidos por nuestros antepasados, por la república se gobierna en tiempo de paz? Principale lo menos caidos por haberse olvidado dellos, los quemente que los deleites deben ser templados y no tales ramos tornar á reedificar con tanto cuidado, y esto con que debiliten el cuerpo y acobarden el ávima , sino en pretexto de piedad. Y es cierto que nuestros anlepacuanto ser pudiese ejercicio , y como escuela de las sados no ignoraban semejantes prelexlos, y que en la verdaderas virtudes. Porque mucho importa á qué de- república no habia menores necesidades si pensaran leiles se acostumbran los mozos desde su tierna edad, que era lícito ayudarse de semejantes socorros. Y sin pues de los primeros años en gran parte depende todo duda tendria por mejor, si no hobiese otra manera, que lo demás; que si dicen privarse la república de un gran se dejasen los hospitales generales y que los pobres no interés quitado el teatro, no podré dejar de reirme de se sustentasen del público que enredar la república un tan gran desatino, pues la ganancia no se debe es- con tantos daños y peligros. Haber los censores muLimar en tanto que se menosprecien las costumbres chas veces en Roma abatido los teatros el mesmo Terdel pueblo y la religion. Pero el negocio pasa desta tuliano lo dice, cap. 10 de los Espectáculos, como cormanera. Como los años pasados se ordenase en al- rupcion certísima de las costumbres y oficina de desgunas ciudades de España un hospital general para honestidad; y ¿habrá en el pueblo cristiano, donde se sustentar del público los pobres que viven de miseri-profesa tanta sanclidad, quien pretende reedificarlos? cordia ojena, y no se ofreciese comodidad de sacar No hay palabras con que encarecer tanta indignidad, aquel gasto, y viesen que muchas compañías de repre- y no digas que nuestros teatros no se pueden comsentantes andaban vagueando por toda la provincia y parar con los antiguos ni en la majestad del edificio ni barriendo dineros en todas partes, á algunos hombres en el aparato de los juegos. La torpeza del lugar acuprudentes les pareció que seria provechoso para la re- samos, no la manera del edificio; el arroyo pequeño pública alguna parte de aquella ganancia para susten- tiene la naluraleza de la fuente donde mana , y el ramno tar á los pobres, edificándose con autoridad pública tiene la misma propriedad del árbol donde se crió y alguna casa ó teatro, y alquilándola á alguna persona corto. Por casi todas las ciudades caen los teatros, copor gran precio, porque desta maŋera entendian sc mo dice Augustino, lib. 1 de la Concordia de los Evanacudiera á todo socorriendo a la necesidad de los po- gelistas, cap. 33, jaulas de torpezas y públicas profebres y reprimiendo con aquella como pena la libertad siones de maldades; y pretenderémos nosotros que de los farsantes, principalmente poniéndoles leyes y se deben edificar de nuevo ? sobrestantes que les fuesen á la mano, quitando la ocasion de pecado y teniendo cuidado de la modestia;

CAPITULO X. aviso por cierto y consejo muy prudente si las obras

Que los farsantes están privados de los sacramentos. fueran conforme á su traza y pensamientos, ó si alguDas leyes bastasen para enfrenar la perversidad desta Que los fursantes seanjofames y dignos de toda afrengente y la vanidad de los oyentes. Cierto ninguna cosa la, cosa es manifiesta de la ley primera de los Digestos, hay tan mala que no se pueda cubrir de aparencia de de aquellos que se notan con infamia, cuyas palabras son honestidad, y á mí me parece que semejantes personas estas: Nótase con infamia el que del ejército por causa quisieron imitar el hecho de Pompeyo Magno, el cual, de a frenta fue despedido del generaló de quien tuviese por oir la reprehension de haber edificado el teatro, poder para ello, el que por causa de arte burladora 6 abierto una tienda y oficina de torpeza , usó desta ma- de representar saliese á la escena , quien hiciese oficio ña que edificó el templo de Vénus como añadidura junto de rusian. Luego los farsantes que salen á representar con el teatro, quiriendo con la aparente sanctidad de re- deben ser contados entre las personas infames, pero ligion velar el nuevo edificio. Pero mejor será referir las con tal condicion, que la representacion sca pública y mesmas palabras de Tertuliano: Así que, dice, Pompeyo por lo menos primera y segunda vez layan salido en Magno, por solo su teatro menor, como hobiese edifica- ella, y en la comedia se trate de cosas torpes; porque do aquel castillo de todas las torpezas, temiendo que desta manera personas doctas declaran las palabras algun tiempo no se hiciese á su memoria algun casli- | de aquella ley, y templan su rigor Panormitano decla80 por los censores, edificóle sobre un templo de Vé- rando el capítulo Cum decore de la vida y honestinus, y llamando por pregon el pueblo a la dedicacion, dad de los clérigos y Silvestro en la suma verbo infaa no le llamó teatro, sino templo de Vénus, al cual, dijo, mia nu. 11. Y no importa que la deshonestidad se trate añadimos los escalones de los espectáculos. Desta ma- en el argumento principal ó en los entremeses y cantanera la obra condenada y digna de condenarse la cu- res con tonadas torpes y lacivas, y que abiertamente o brió con título de templo, y huyó el castigo con la su- con disimulacion dan á entender la deshonestidad; persticion: esto dice Tertuliano. A imitacion pues de pues igualmente es deshonesto lo uno y lo otro, igual Pompeyo juntan con el hospital general el teatro para daño acarrea y no menos enciende los ánimos de los

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