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hambrientos y burlados. Lo mesmo reprehende san i todo el aparato de los espectáculos, tambien pertenece Cipriano en la epist. 2.", conforme á la orden de Pame- i el testimonio de nuestra renunciacion, en el baptismo, lio: representan , dice, a Vénus deshonesta , á Marte de las cosas que son dedicadas al diablo y á la pompa adúltero; aquel su Júpiter no mas preeminente en el y ángeles suyos , conviene á saber: por la idolatria. reino que en los vicios, que se abrasa de amores ter Referimos la origen de cada uno, de qué principios han renos con sus mismos rayos , algunas veces blanquear crecido en el siglo, despues de los apellidos de algunos se con plumas de cisne , otras correr con lluvia de oro, i con qué nombres se llaman, despues de los aparatos otras por medio de las aves arrebatar muchachos tier con qué supersticiones se forjan , demás desto los lunos. Pregunta ahora si puede ser el que mira casto gares qué abogados tienen, y últimamente las artes y honesto. Imitan á sus dioses que adoran, y los de. á qué autores se atribuyen. Si alguna cosa destas no lictos á los miserables se les proponen como pertene perteneciere a los ídolos, la tal, ni pertenecerá á la idocientes á la religion y culto divino. Hasta aquí Cipria latría, ni será comprehendida en la renunciacion que hano, elegantísimamente, como en todo. Al mesmo pro cemos: y lo demás que en el mismo propósito prosigue pósito hace el lugar arriba citado, de Arnobio , al fin con grande erudicion y igual ímpelu de palabras. Desdel lib. iv, contra los gentiles , de donde será conve pues do Tertuliano se sigue Lactancio, que vivió no niente tornemos á referir algunas palabras, porque mucho despues y fué de ingenio fácil, copioso y suahabiendo varios denuestos y afrentas que de los olros ve, el cual en el lib. vi De las divinas instituciones, dioses se inferian en las comedias , añade que ni aun cap. 20, al fin, dice: Así hanse pues de huir todos los el mesmo Júpiter se escapaba de ser notado en el tea espectáculos , no solo porque algun vicio no se asiente tro por estas palabras : antes tambien en las fábulas en nuestros pechos, los cuales deben ser sosegados y el mismo reinador Máximo del cielo, sin ningun temor pacíficos, sino para que el uso de algun deleite no nos de su nombre y majestad, se introduce hacer oficio de halague y aparte de Dios y de las buenas obras, porque adúlteros; y para poder engañar la castidad de las ma las celebridades de los juegos, fiestas de los dioses dres de familias ajenas, mudar el rostro engañoso , y son, pues por nacimientos, ó por las dedicaciones de con la mentira del cuerpo fantástico, succeder en las los nuevos templos se ordenaron ; y al principio, sia semejanzas de los maridos: esto dice Arnobio. Sanduda , las casas que se llaman oficios fueron atribuidos Agustin, en el lib. n de La ciudad de Dios, cap. 8°, cuán á Saturno , los juegos escénicos á Baco, los circenses to perjudicasen á las costumbres los malos ejemplos de á Neptuno; pero poco a poco la mesma honra se colos dioses referidos en las comedias, declara en estas menzó á dar tambien á los demás dioses, y cada juego palabras: ¿Quién pues en el gobierno de su vida no pen está consagrado á sus divinidades, como enseña Sisisaria que habia antes de seguir las cosas que se repre nio Capito en los libros de los Espectáculos. Si alguno sentan en los juegos ordenados por auctoridad divina pues se halla en los espectáculos, á los cuales se conque las que se escriben en las leyes promulgadas por curre por causa de religion , apartado sea del culto de humano consejo? Que si los poetas mentirosamente dije Dios y pasado a los dioses, cuyos nacimientos y fiestas ron que Júpiter era adúltero, los dioses ciertamente, celebró. Lo mismo dice en el capítulo de los espectácucomo castos, de los cuales tan grave maldad por los los. Resta , dice, decir de los espectáculos, los cuales, juegos humanos se habian levantado , era razon se porque son poderosos para corromper los ánimos , deenojasen y les vengasen. Y no será menester en esta! ben ser huidos de los sabios y apartados totalmente, parte gastar mas tiempo, si advirtiéremos que no por porque se dicen ser inventados para las honras de los otra causa Platon, en el lib. x. De justo, al principio dioses. El juego de los oficios á Saturno está dedicado; juzgó que los poetas, y en particular Homero, debian la escena es del padre Baco; pero los juegos circenses ser echados de su república , sino porque atribuian á son dedicados á Nepluno, de tal manera, que el que los dioses tales maldades, que ahora fuesen verdade- | mira ó se halla presente , dejado el culto de Dios, paras, ahora falsas, consideraba que con su torpeza era rece se ha pasado á los ritos y ceremonias profanas. necesario suesen de grande perjuicio para las costum Todo esto es de Lactancio, con el cual acompañamos bres del pueblo. Con esto pasemos al segundo órden y en primer lugar á Crisóstomo, al fin de la lomicabeza destos testimonios, en el cual Tertuliano, como lia 31, sobre el cap. 4.° de san Mateo, donde dice: Do mas antiguo, se pondrá en primer lugar, el cual en los demonios son, no de los hombres, los espectáculos el cap. 38 del Apolog. : Igualmente, dice, renuncia seglares, por lo cual os amonesto que os abstengais mos á vuestros espectáculos , en tanto en cuanto á sus de las fiestas de Satanás; porque si es ilícito entrar en orígenes, las cuales sabemos que vienen de la supers- los templos de los ídolos, mucho mas hallarse en las ticion. Con las mesmas cosas de las cuales se piden las solemnidades de los demonios; despues á Salbiano, desechamos; no tenemos que ver en dicho, vista o lib. vi De providentia , donde afirma que entre otros oido, con la locura del circo, con la deshonestidad del vicios, con los cuales estaban agravadas las provincias, teatro, con la crueldad del arena, con la vanidad del y por las cuales en aquel tiempo habian caido en granportal. Lo mismo prosigue mas copiosa y elegante des miserias, una era la locura del teatro, así que dice: mente en el libro de los Espectáculos, cap. 4, por es Nosotros tambien, cuando entre las torpezas y afrentas tas palabras : Pues si constare que de la idolatría Dace ! reimus, cometemos pecados ciertamente no pequeños,

sino en tanto mas penosos, que como exteriormente mundo no menos desamparasen los teatros y se caye.

simos, porque como haya dos males grandísimos, con ejercitaba la idolatría : por ventura ¿será justo que por viene á saber, si el hombre ofende á sí mismo ó á Dios, inconsideracion tornemos nosotros á edificar los que lo uno y lo otro se hace en los juegos públicos; por con tanto cuidado nuestros antepasados, varones sanctique por las torpezas malvadas la eterna salud del pue simos y prudentísimos, abatieron ? Pero pasemos a la blo cristiano allí se pierde, y por las supersticiones tercera clase de los testimonios y auctores, que por la sacrílegas la divina Majestad es ofendida , porque no deshonestidad reprehenden los representanles y rehay dubda sino que ofenden á Dios, siendo consagra presentaciones, como malas y de gran perjuicio. En ese dos á los ídolos. Minerva ciertamente es honrada y ve te número el primero que se ofrece es Clemente Alejannerada en los gimnasios, Vénus en los teatros , Nep drino en el lib. in del Pedagogo, donde dice no convenir tuno en los circos, Marte en las arenas, Mercurio á los hombres cristianos,ymanda que se eviten. Prohien las luchas; y por tanto, conforme á la cualidad de banse pues, dice, los espectáculos y canciones, los cuales los abogados es el culto de las supersticiones. Síguese están llenos de maldad y de palabras sucias y vanas disan Isidro en el lib. 18 de las Etimologias; el cual chas sin causa; porque ¿qué torpe hecho no se repreen tres lugares con el mesmo argumento persuade á los senta en los teatros y qué palabra desvergonzada no procristianos se aparten de los juegos en el cap. 27. Los nuncian los que mueven á risa, truhanes y representanjuegos circenses, dice, por causa de sacrificar á los tes? Aquellos empero los cuales del vicio que en ellos dioses y para la celebridad de los gentiles se ordena-, está recibieren algun deleite, imprimen en casa claras ron, por donde tainbien los que miran parece sirven imágenes dél; pero al contrario los que no se pueden haal cullo de los demonios. El correr de los caballos an lagar ni aficionar con ellos, en ninguna manera caerán tes se trataba simplemente, y sin duda el comun uso en deleites torpes. Porque si dicen que los espectáculos dellos no era pecado; pero cuando el natural uso se se toman por juego y burla para recrear los ánimos, redujo a los juegos, se pasó al culto de los demonios. dirémos no hacer prudentemente las ciudades en las Despues, en el cap. 41, habiendo contado las partes cuales el juego se tiene por cosa seria. Porque no son y ornamentos del circo, y así dice: En tanto que mi juegos ni burlas los apetitos de vanagloria , los cuales rando estos juegos se profanan con el culto de los dio con tanta crueldad matan; ni menos vanos ejercicios y ses y con los elementos mundiales, sin duda se conoce ambiciones inconsideradas y demás de lo que alcanzan que adoran los mesmos dioses y los mesmos elementos; de las propias riquezas; ni los alborotos que por esta caupor donde debes considerar, ¡oh cristiano! que los sa se levantan son juegos, porque con el vano ejercicio espíritus ininundos pasean el circo, por lo cual aje nunca se ha de comprar la ociosidad, ni el varon pruno te será el lugar, el cual tienen ocupado muchos es dente debe anteponer lo que es deleitable á lo que es píritus de Satanás, porque todo él le tiene lleno el dia mejor. Mas, dirá alguno, ¿no todos filosofamos: por blo y sus ángeles. En conclusion, habiendo referido los ventura no todos procuramos la vida? ¿qué dices tú? otros géneros de juegos y de espectáculos, concluye ¿cómo pues, creiste, quiero decir, cómo te hiciste crisen el cap. 59 con esta sentencia : Por tanto, no ha de tiano? Ninguno desta profesion ha de tener por ajenos tener que ver el cristiano con la locura del circo, con de sus costumbres los preceptos de la filosofía, conviene la deslionestidad del teatro, con la crueldad del apli- á saber, de la vida mas severa; al cuallc está propuesto teatro, con la terribilidad de la arena, con la lujuria de menospreciar todas las dulzuras y comodidades desta del juego. Porijue á Dios niega quien presume ha vida en contparacion del deseo de aquella vida comortal cer tales cosas, quien, hecho prevaricador de la fécris que nos espera á todos en el cielo si guardamos la prosetiana, de nuevo apetece aquello que renunció mu sion hasta el fin desta vida. Mas estrechamente, dice á cho antes en el baptismo, conviene á saber, el dia esto cierto teólogo, procuraban en aquel tiempo promoblo y sus obras ; de manera que en tiempo de san ver á los hombres a la perfeccion de la vida, lo cual seria Isidoro, si alguno iba al circo ó al teatro á mirar los á propósito si no afirmasen los mismos que los teatros juegos, sin duda por su decreto, era tenido por que soncontrarios á la profesion de cualquier cristiano y ofebrantador de la religion, no menos que yendo a los cinas de deshonestidad. ¿Por ventura dirás que la castitemplos de los dioses, se ensuciara con la impía su dad, por ventura que la profesion cristiana conrenia a los persticion; lo cual es tanto mas de maravillar que en hombres de aquel siglo y no tambien á los de nuestra tiempo de san Isidoro, estando ya recebida en Roma y edad ? Comunes son estas cosas á todos los cristianos, y por las provincias la religion cristiana, ningunos gen no digas que se dice por encarecimiento lo que tantas vetiles quedaban mezclados con los cristianos, como en ces y con tanta aseveracion de palabras dicen todos en los tiempos de antes habia acontecido, por donde no tanta manera, que en el baptismo, donde agora el que cra maravilla que los padres antiguos hobiesen habla se baptiza abernuncia á Satanás y á todas sus obras do con semejante rigor para aparlar á los cristianos de y á todas sus pompas, antiguamente se decia, abrela comunicacion de los gentiles. Pero sin duda tal fue nuncio al diablo y á sus pompas, espectáculos y obras, el parecer de los padres antiguos, tal su libertad de conviene á saber , declarando lo que por nombre de habiar, con la cual se hizo y efectuó, que en todo el pompas entendian. Así lo dice Salbiano claramente en

el lib. vi De providentia y lo tocan Tertuliano y san Isi- | por ventura habia venido al espectáculo casta, vuelve doro, citados arriba, por donde como quitados los teatros, deshonesta. Demás desto, ¡cuánta corrupcion de costum. tambien quitaron de la dicha abrenuncion que se decia en bres, qué ocasion de desórdenes y qué yesca de vicios el baptismo, aquella palabra espectáculos; así, reedifica es ensuciarse con los meneos de los farsantes, ver condos los teatros, será menester que se torne á poner en tra las leyes de naturaleza y del nacimiento la pacienella, que es por cierto cosa digna de gran considera cia procurada de la torpeza incestuosa! Asemínanse los cion; porque cuán ajena tenian esla vanidad de la pro- varones, toda la honra y fuerza del sexo afeminado se fesion y ley de Cristo está ya visto, y no es maravilla que ablanda con la afrenta del cuerpo, y aquel alli mas diga lo contrario el que afirmó ser lícito edificará los ju agrada que mas se quiebra en la semejanza de mujer, díos sinagogas y se atrevió aproballo del cap. Consu por donde la alabanza crece del delito, y tanto mas diesluit, que es tanto como hacer el dia noche y decir que | tro se juzga cuanto mas torpe se muestra. Esto dice la nieve es negra. Pero dejado este nuevo teólogo, Cipriano, y dél tomó Lactancio, lib. vi De las divinas Tertuliano, tan antiguo como san Clemente , si no instituciones, cap. 20, donde no con menor elocuencia mas, dice mucho en esto, probando, como los demás reprehendiendo los teatros, dijo: En las representaciopadres, que los espectáculos y teatros por su desho nes tambien no sé si la corrupcion es mas viciosa, pornestidad son ajenos de nuestra profesion y costum que tambien las comedias hablan de las caidas de las bres; el cual en el libro de los Espectáculos, cap. 20, doncellas ú de los amores de las rameras; y cuanto dice. El teatro propriamente es un sagrario de Vénus. mas elocuentes son las que tales delictos fingieron, tanDesta manera, en conclusion, aquel género de obra to mas persuaden con la elegancia de las sentencias, y pació en el siglo, porque muchas veces los censores, i mas fácilmente se pegan á la memoria los versos nucuando tenian mas fuerza los teatros y tornaban á na inerosos y elegantes. Demás deslo, las historias trágicer, los destruian mirando por las costumbres, cuyo cas ponen delante los ojos los parricidios y incestos do peligro, conviene á saber, muy grande , proveian por los reyes y muestran las maldades de mayor momento; causa de lascivia, de manera que de aquí se puede to- | fuera desto, los meneos deshoneslísimos de los histriomar testimonio contra los gentiles y en nuestro favor; nes ¿qué otra cosa enseñan y á que mueven sino á lory á nosotros para conservacion de la disciplina puede i pezas, cuyos cuerpos afeminados y á manera de mujeres tarnbien servir el voto y parecer de los hombres. Y en en el andar y en el hábito representan con los mencos el cap. 17, desta manera: Pues nos apartamos tambien deshonestos las mujeres perdidas y malas? Qué diré del teatro, el cual es un particular consistorio de des- de los meneos, que traen consigo la doctrina de malhonestidad donde ninguna cosa se aprueba, sino lo que dades, los cuales fingiendo los adulterios los enseñan y se reprueba fuera dél; de manera que su mayor gracia con los representados enseñan los verdaderos ? Qué por la mayor parte está forjada de suciedad , la cual, harán los mozos ó doncellas cuando ven que sin verel gisticulador Attelano , la cual el representante lam güenza se hace y con deleite se mira de todos ? Son bien representa por medio de mujeres desquician ciertamente avisados de lo que pueden hacer, y enciéndo el sexo de la vergüenza para que mas fácilmen dense en torpeza , la cual principalmente con la vista te se avergüencen en casa que en el teatro; y lo de se despierta, y cada uno conforme á su sexo se imagina más que se sigue copiosamente en este mismo pro- en aquellas imágenes, y riéndose las aprueban, y pepósito, diciendo que los mismos burdeles se sacan al gados los vicios, vuelven á sus aposentos mas corromtealro, y que no es lícito hablar. La misma vanidad pidos. No solo los muchachos, los cuales no convieno persigue san Cipriano en la epíst. 2.', 6 conforme al ór- pervertir con vicios antes de tiempo, sino tambien los den antiguo, lib. 11, epist. 2.°: Vuelve, dice, desde aquí viejos , á los cuales ya el pecar es cosa sea, se resbalan el rostro á diversas insiciones del espectáculo no me en la misma vereda de los vicios. Por el mesmo caminos aborrecibles , verás tambien en los teatros lo que no va el gran Basilio en la oracion donde trata de la te sea causa juntamente de dolor y de vergüenza. Co leccion de los libros de gentiles: Conviene, dice, no dar thurno trágico es reserir en verso las antiguas hazañas los ojos á los espectáculos ni á las vanas apariencias de los parricidas y incestos. Exprimidas á semejanza de de burladores, ni por las orejas oir la melodia que corla verdad, se replican y repiten con la representacion, pompe las almas, porque este género de música suele para que en los siglos venideros no se olvide lo que en parir fructos de servidumbre y bajeza y aguzar los aguialgun tiempo se cometió. Advierle toda edad, con lo jones de las torpezas. Esto Basilio que siguió Augustino, que oye, poderse hacer lo que en algun tiempo se hizo. lib. 1 De la concordia delos evangelistas, cap. 33, llaNunca por la vejez del tiempo mueren los delictos, nun mando los teatros jaulas de lorpezas y públicas profeca el pecado con los tiempos se entierra, nunca la mal siones de maldades. Demás desto, Salbiano en el lidad se sepulta con olvido. Sirven de ejemplos los que bro vi De providentia, con la corriente y fuerza de paya dejaron de ser delictos. Entonces deleita por medio labras que suele : De solas, dice, las torpezas de los de los mismos maestros de torpezas, reconocer lo que circos y teatros hablo, porque son tales las cosas que en casa lian hecho ó oir lo que pueden hacer. Aprén- alli se hacen, que, no solo no se pueden decir, pero ni dese el adulterio cuando se ve, incitando á los vicios reducillas à la memoria sin ensuciarse, porque los deel desórden de la autoridad pública. La matrona que más delictos casi no ocupan sino una parte de nosotros, como los pensamientos sucios el alma, la mirada des- , y es causa de que mas fácilmente se cautiren; porque honesta los ojos, el oido de cosas malas las orejas; si aquí donde los psalmos, donde la declaracion de las de manera, que cuando uno destos en algo yerra , las palabras divinas, donde el temor de Dios y grande redemás partes pueden carecer de pecados; pero en los verencia se hallan no están siguros; ¿cómo los que esteatros ninguna destas parles carece de mal; porque tán ociosos en el teatro, que ninguna cosa buena oyen el ánimo con las concupicencias, las orejas con el ni ven, que de todas partes tienen puesto cerco por oido , con la mirada los ojos se ensucian, las cuales i orejas y ojos, podrán vencer aquellas concupiscencias! todas cosas son tan malas ciertamente, que aun decla- Las cuales cosas todas, si cuadran ó no á los espectácurallas y decillas sin vergüenza, ninguno puede. Porque los de nuestro tiempo donde principalmente represen¿quién podrá, salva la vergüenza , decir aquellas iini- tan mujeres , el lector con sosegado pecho lo considetaciones de cosas torpes, aquellas suciedades de pala re. Demás desto, en la Homilia 1.. sobre el psalmo 50, bras y voces, aquellas torpezas de movimientos, aque- i despues de la mitad, que se oyen afirma pláticas sucias, llas fealdades de meneos? Las cuales de cuánta maldad i y con el andar y manera de las rameras se ablandan sean, por aquí se puede entender que no se dejan refe- | los oyentes, las orejas se ofenden y se hiere el ánima. rir, nombrar y reprehender, como el homicidio, eladul- | En la Homilia 2. sobre el psalıno 118, al lia della : No terio , el sacrilegio y los demás delictos desta suerte. debeis, dice, hijos de la Iglesia, pervertiros en las raniSolas las suciedades de los teatros son de tal calidad, dades de los espectáculos; en la Homilia sobre aqueque aun no es posible con honestidad reprehendellos; | llas palabras de Isaías vi al Señor, etc., hacia la mitad, así en reprehender la infamia destas torpezas acontece dice que se introducen perniciosos ejemplos en los esal reprehensor una cosa muy nueva, que siendo él sin pectáculos, y que muchas veces habia amonestado no dubda honesto, salvo la honestidad, no las puede decir mezclasen los divinos misterios con los del demonio; en ni reprehender. Hasta aquí son palabras de Salbiano, la Homilia 6.* sobre el cap. 2.° de san Mateo, que el diapero ninguno mas fuertemente ni con mayor porfía re- i blo edificó en las ciudades los teatros para estragar á prehende los espectáculos que san Juan Crisóstomo, los hombres; en la Homilía 29, sobre el cap. 21 del porque apenas se hallará alguna homelía suya , donde mismo Evangelista, la junta del teatro, fuente de todos no los reprehenda. Tres homelias suyas hay de David los males, origen y cebo de todos los vicios; demás y de Saul: al fin de la primera veda el hablar de los | desto, en la Homilia 15 al pueblo antioqueno, antes cspectáculos ó carrera de los caballos , como de cosa del fin, de los teatros, dice, haber parido la fornicavana; gran parte de la tercera gasta en perseguir los | cion, la lujuria y toda la incontinencia; en la Homiespectáculos, negando al que en el dia antes habia idolia 26, al mesmo pueblo, y en la Homilia 8.'de penitená los espectáculos poder ser parlícipe de la sagrada cia, llama á los teatros cátedra de pestilencia , escuela mesa antes de haber hecho penitencia, y afirmando que de incontinencia , oficina de lujuria, tablado de deslos que van a los espectáculos siempre se encienden honestidad, horno de Babilonia; y en conclusion, soen cobdicia de mujeres. Pero mejor será referir aigunabre el cap. 4.° de san Juan, al fin de la Homilia 42 sobre parte de sus palabras : Quien viere, dice, la mujer pa- los actos de los apóstoles, habiendo comparado el teara desealla, ya ha adulterado con ella su corazon, que si tro con la cárcel y dicho algunas cosas de la tristeza y la mujer, sin procurarlo y acaso encontrada en la pla- horror de la cárcel, añade estas palabras : Mas en el za y no arreada curiosamente, muchas veces con solatealro todo lo contrario; se halla risa, torpeza, pompa la mirada del rostro cautiva al que la miró curiosa- del diablo, gasto del dinero y del tiempo y de los dias mente; estos, que no con simplicidad lo hacen ni acaso, sin provecho, aparejo de la mala concupiscencia , mesino de propósito y tan de veras, que, menospreciada la ditacion de adulterio, ejercicio de fornicacion , escuela Iglesia, por esta causa van allá, y estando allíociosos todo de intemperancia , exhortacion á torpeza, ocasion de el dia tienen fijados los ojos en los rostros de aquellas risa, ejemplos de deshonestidad; y mas abajo: Grandes mujeres infames, ¿con qué cara podrán decir que no las males, dice, causan los teatros á las ciudades granhayan visto para deseallas? Donde se allegan tambien las des , y aun no sabemos esto cuán grandes. Lo que popalabras blandas y lacivas, donde los cantares meretri | demos decir en nuestro tiempo ser estos juegos de grancios, donde las voces que mucho despiertan á deleite, dísimo perjuicio, tanto mas, que no echamos de ser donde los ojos pintados con alcohol y las mejillas teni cómo las costumbres se van poco a poco mudando y das de color , donde toda la forma del cuerpo está llena | haciéndose peores : tener las doncellas menos vergüende engaño de los afeites; allende desto, otros muchos za, los mozos hacerse atrevidos y deshonestos, y aun artificios ordenados para engañar y pescar a los que | los viejos tornar á la deshonestidad, do donde nacen miran, de donde el abobamiento de los oyentes , grande los casamientos desdichados, los liurtos y los robos y confusion y mezcla, de do nace la exhortacion á lujuria, muchas otras maldades que apenas oyeron nuestros tanto de aquellos que se hallaron en los espectácu antepasados. Por 'ventura ¿no echamos de ver, no conlos como de los que refieren á otra despues lo que en sideramos cuán grande corrupcion de costumbres esellos vieron. Alléganse los sainetes de flautas y cornetas tos años se ha visto? A tantos males ¿quién pondrá rey toda la demás armonia deste género, engañosa y que medio sino Dios, mirando desde el cielo y teniendo debilita las fuerzas de los ánimos de los que allí están, | compasion de nuestros perros y de locura lan insana

ble? Los prudentes principes y los gobernadores, he- / todos los que fueren de religion cristianos. Mirábase sin chos mas avisados por la memoria del tiempo pasado y duda en aquel tiempo mas y con mayor cuidado por la hoejemplos, los cuales deseamos alcanzar, consideren con nestidad de nuestra religion. Tambien se dijo arriba que diligencia antes que se resuelvan en lo que deben ha no permilian que todos los dias hubiese espectáculos, cer y no introduzgan en la república cristiana esla va- i por lo menos los domingos y otras fiestas principales, nidad que con tanto trabajo desarraigaron los antiguos, lo cual se probó de la ley Dominico y de la ley Nullus de ni condesciendan en tan grave perjuicio de las costum los espectáculos en el mismo Código de Teodosio. Debres con los antojos y deleites livianísimos del pueblo más desto, entre las otras causas por las cuales el mario dellos mismos.

dojustamente podia repudiar a su mujer, una era si con

tra voluntad del dicho su marido se hallase en los jueCAPITULO XIV.

gos circenses ó teatrales, ó en el caso donde peleaban, Que está establecido destos juegos por entrambos derechos civil ó en aquellos lugares en los cuales acostumbraban ce5 pontifecio.

lebrarse estas cosas, que son palabras de la L. consensu, El parecer y juicio comun de nuestros antepasados, párrafo vir quoque c. de repud. quaest. , lib. v, tit. 17,

como latinos, deberia bastar por ley para que no se al repudio, no por otra cosa sino porque sin saberlo él se haterase con nuevas opiniones lo que ellos con tanto cui bia atrevido á mirar los juegos, como lo refiere Valerio dado establecieron; y era justo que nuestras costumbres | Máximo, lib. vi, cap. 5.° El padre tambien podia desherese conformasen con las antiguas y no degenerasen de- | dar al hijo que se juntaba con los luchadores ó represenllas. Pero porque hay muchos hombres vanos, los cuales | tantes, y perseveraban en aquel arte contra la voluntad de porfian que, mudados los tiempos se deben tambien mu- sus padres, si no eran de aquella profesion, lo cual esdar las costumbres, probemos á intentar nuevos reme tá establecido, no solo por ley de los emperadores, Audios, y demás de lo que los padres dijeron, declaremosthent ut. cum de appell.cognos.causas collact., párralo que por las leyes está establecido, así sagradas como fo 8, lít. 12, sino tambien en nuestras leyes, partida 6.", profanas: por venlura no cantarémos á los sordos ni tit. 7.", ley 5."Finalmente, Tiberio César echó de Roma pretenderán oponerse á tan gran autoridad. Entre los | los histriones y vedó aquel arte, conviene á saber, por romanos ciertamente, no solo notaban á los histriones ley, porque se hacia afrenta á las mujeres y se levantaban con afrenta y los tenian por infames, como arriba se ha alborotos, los cuales empero despues de su muerto dicho, ni solamente los excluian de los magistrados y admitió Cayo Calígula, conviene á saber, el que era pesde las honras que se daban a los demás ciudadanos; te de la república á la peste muy averiguada de las cossino tambien los borraban del tribu de los censores, la tumbres; así lo refiere Dion Casio en los lib. Lvil y lix

| de su historia. Tales por cierto de lodo tiempo fueron de cada uno, como lo refiere san Augustin con las pala los que favorecieron los teatros, hombres perdidísimos, bras de Ciceron en el lib. 11 de La ciudad de Dios, príncipes ó gobernadores de poco valor y virtud. Hascap. 13. Pues mira ahora cuán indigna cosa sea , lo ta aquí se ba declarado en breve lo que las leyes civiles que no era lícito á ningun ciudadano romano, hacerse establecieron; pasemos a las eclesiásticas, en las cuarepresentante (y por miedo del castigo haberse guar les ya se dijo arriba cómo está establecido que los redado por lodos hasta su edad lo dice Cornelio Tácito presentantes sean excluidos de las sagradas órdenes, en el lib. xiv), querer primitillo al hombre cristiano apartados de la mesa sagrada y de los sacramentos. que pueda sin castigo ejercitar esta arte. Ansí consi Agustino, en el trat. 100 sobre el cap. 26 de San Juan, deranios haberse conservado por largo tiempo esta cos. | que se refiere en el decreto c. donare. d. 86, dice que es

arte los que no habian recebido la religion cristiana, si no es lícito hacellos donacion, por ventura ¿será lilos cuales eran en gran número, mezclados por las pro cito favorecellos y ocupar todos los dias en mirar sus vincias con los demás que habian recibido nuestra profe juegos? No creo dijera tal Agustino. Fuera desto, en el sion; por donde si alguna mujer ó varon escénico, ó es Concilio agatense, en el cánen 39, referido en el calando por la enfermedad desafuciado de los médicos 6 pítulo Presbyteri, d. 34, se mandó que ni los prespor otros respectos habian sido baptizados, noles permi. | bíteros, diáconos y subdiáconos, ni los demás que no tian tornar á las representaciones de aquella torpe ganan- tienen licencia para casarse, se pueden hallar en los cia. Se manda en la ley 1.* de los escénicos y las escénicas convites que se hacen, aun en las bodas ajenas, ni se que los que en lo último de la vida, forzados por necesi mezclen en las juntas donde se cantan cosas de amores dad de la muerte que venia sobre ellos, se apresuraren á ó cosas torpes ó se hacen meneos deshonestos en danlos sacramentos del summo Dios, y si por ventura esca zas y bailes; porque las orejas y los ojos diputados á paren, por ningun respecto tornen despues á los espec los sacros ministerios no se ensuciasen con la contagion táculos del teatro. Lo mesmo se manda en la ley 2.", que de los espectáculos y palabras torpes. Semejantemente las mujeres nacidas de representantes, si vivieren liones- en el Concilio laodiceno, cánon 54 referido, de penitamente, no las fuercen á salir al teatro; en la ley 4.', tencia , d. 5, c. non oportet, se veda que los ministros ley 8.' y ley 12, que deben ser retraidos de aquel arte del altar ó cualesquier clérigos no se hallen en algu

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