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nos espectáculos que se hacen en bodas 6 en el teatro, en los templos tales desoluciones, que apenas se posino que antes que entren los faranduleros, se levanten drán sufrir en tabernas y bodegones, en el Concilio del convite, y se vayan; á los cuales decretos, como no toledano, que se celebró año del Señor de 1565, acobedeciesen aquellos a quien toca bastantemente, an- cion 2.", cap. 21, se vedia hacer los jungis teatrales que tes hubiesen allegado á tanta desvergüenza, que los se acostumbraban en el dia de los Inocentes, por ser mismos clérigos se hicieron representantes, Bonifa- malos y feos con grande desolucion de palabras; demás cio VIII pone á los tales pena, lib. vi, cap. 1. De la vida desto, que los espectáculos y juegos sean examinados y honestidad de los clérigos, diciéndo:Los clérigos re- del ordivario, y no se hagan en los templos en tanto presentantes, los cuales llaman los franceses goliardos, que las horas canónicas se cantan, los cuales ojalá de y los ludescos bufones, si por un año ejercitaren aque- todo punto fueran echados de los templos; porque que lla afrentosa arte ó por mas breve tiempo, y amones- tienen que ver las danzas, farsas y espectáculos con la tados no se enmendaren, sean privados de todo pri- piedad? Pero sin duhda juzgaron se babia de condecen. vilegio clerical. Ni solamente las leyes eclesiásticas der en algo con la costumbre recibida y detectacion perleneceu á los clérigos; sino tambien se manda á los del pueblo; con tal condicion empero que en los temdemás del pueblo, lo primero que en el dia solene, des- plos no se hagan otros juegos ni espectáculos sino los amparada la solene congregacion de la Iglesia , no fue- que ayuden a la piedad y retraigan de la maldail; y esto sen á los espectáculos, que son palabras del Concilio no se haga por aquellos que son de orden sacro o tiecarlaginense 4.', cánon 88, referidas por Graciano en el nen beneficio eclesiástico, que anden enmascarados en capítulo que dice: De consecratione. d. 1, poniendo cualquier lugar, ó en algun espectáculo ó juego reprepena de descomunion á los que lo contrario bicieren. senten algun personaje; de otra manera mandan sean Aptes generalmente en el Concilio cartaginense 3.', gravemente castigados. El daño es que de todo tiempo cap. 11, se establece que a todos los cristianos están remos escribirse las leyes fácilmente y guardarse con vedados los espectáculos, por estas palabras: Que los dificultad, deseando los que gobieruan dar contenlos hijos de los sacerdotes ó de clérigos no hagan espectá- la liviandad del pueblo, aunque sea contra razon y hculos seglares ni se hallen en ellos, pues tambien á los nestidad, que es una peste gravísima. Quiero concluir Jaicos están vedados los espectáculos, porque siempre esta disputa con las palabras de san Isidoro y de Epifiá todos los cristianos está prohibido que vayan do están nin, el primero de los cuales declarando cuál deba ser los blasíemos. Que si alguno quiere decir vedarse so- la vida de los clérigos en el lib. 1 De los oficios eclelamente que los cristianos no fuesen á los espectáculos siásticos, cap. 2.°, entre otras cosas á estos, dice, de los gentiles en aquel decreto, conviene á saber, por ley de los padres se manda que apartados de la porque no se ensuciasen con la i lolatria y comunica- vida del pueblo, se abstengan de los deleites del muncion de los gentiles, ¿qué dirán que en el Concilio cons- do, no se hallen en los espectáculos, no en las pompas, tantinopolitano, que fue el 6. general, en el cual tiem- huigan los convites públicos y otras cosas en este proro la religion cristiana habia sido recebida de todos, pósito referidas, d. 23, cap. His igitur. Mas Epifanio en el cánon 51 se veda lo mismo por estas palabras: en la doctrina compendiaria de la fe entre las notas De todo puncto veda la sancta sínodo universal aque- de la Iglesia católica, por las cuales se conoce y con llos que se llaman representantes y sus especláculos, las cuales se diferencian todas las demás sectas, dice que y tambien hallarse á los juegos que se llaman 'cazas, y redạ los teatros y los demás espectáculos como la forlos bailes que se bacen en el teatro; quico de otra na- nicacion, adulterio, encantaciones, hechicerías. Pero nera lo hiciere, si fuere clérigo, sea depueslo; si le- mejor será referir sus mesmas palabras: Reprueba, 80, descomulgado? Las cuales leyes, promulgadas con dice, conviene á saber , la Iglesia , todos amancebafrande prudencia de nuestros antepasados, si en este mientos y adulterios, disolucion, idolatria , homicidio tiempo se guardan todos por sí mismos, sin que ningu- y toda maldad, las artes mágicas y hechicerías, la asno se lo diga lo entiende, pues á cada paso remos con- tronomía y todo género de adivinar, observar los tencurrir á los tales espectáculos personas de toda elad, blores, las encantaciones, las noininas que se cuelgan sexo y calidad, y no pocos tambien del sagrado órden 6 atan y por otro nombre se llaman filatería; veda los de los clérigos, y lo que es vergüenza, fruiles que pro- teatros, los juegos ecuestres que se llaman cazas; tamscsan vida mas severa. Demás desto, que no falta quien bien los músicos y loda maledicencia y detracions porfia que estas cosas se hacen honestamente, sin toda pelea y blasfemia, injusticia , avaricia y usura. perjuicio de las leyes cristianas, errando por ignoran- | Hé aquí cómo entre las artes ilícitas y pecados manicia del antigüedad ó á sabiendas, ó por entrambas cau- fiestos acuenta los teatros, los juegos ecuestres, coasas, los cuales dejemos aquí y prosigamos adelante. En viene á saber, los circenses y las cazas en que peleaban el Concilio cabilonense, cánon último, se manda que no hombres entre sí ó con las fieras; pero lo que luego se se canten en los templos cantares deshonestos, donde sigue tiene alguna dificultad que cuenta los mercadeantes deben hacer oracion ó oir los clérigos que cantan, res y los pone en el número de los demás, diciendo no por donde se manda que los que cantan sean echados recibe negociadores, conviene á saber, la Iglesia, sino de los templos, de sus portales y claustros; lo cual, co- tiepelos por mas bajos de todos. Pero Crisóstomo mo en los tiempos pasados no se guardase y se licicsen tambien, o cualquiera que fué autor de la obra imperfecta sobre san Mateo en la Homilia 38 sobre el capí- de la gente grave entre los gentiles; porque ninguna tulo 21, es del mismo parecer diciendo: Y por tanto, hay que tenga entendimiento que no confiese aquellos ningun cristiano debe sor mercader, o si lo quisiere grandes varones, alumbrados por la luz de naturaleza, ser, échenle de la Iglesia de Dios; lo cual refiere Gra- liaber alcanzado y dicho la verdad, ansi en otras partes ciano, cap. ejiciens, d. 88; y en el cap. siguiente trae de la sabiduría como principalmente en aquella quo lo mesmo de Augustino sobre el psalmo 70, declaran- del todo se endereza á reforınar la vida y adquirir las do aquellas palabras del verso 15, «porque no conocí la virtudes. Y no referimos solamente los dichos de los literatura entraré en las potencias del Señor»; en el filósofos y opinion, sino tambien las costumbres y pacual lugar así él como Crisóstomo y otros antiguos, y recer de aquellas gentes cuya bondad principalmento el mismo psalterio romano leen: aporque no conocí las es alabada; en el cual propósito los de Lacedemonia negociaciones.» Conviene á saber, en el griego donde se ofrecen los primeros, acerca de los cuales antiguaen nuestroscóndices comunmente tenemos ypapp.atelas mente ningunos espectáculos de comedias o de trageellos leyeron conforme á la leccion que siguen las biblias dias se permitian, dado que despues, mudada la cosgriegas últimamente impresas en Roma con fácil mu- tumbre, como acontece, recibieron los juegos y aun las danza de las letras Tipayplateixo; y conforme á esla lec- represenlaciones de mujeres, conforme á lo quo dico cion sentian que todo género de mercancía debia ser Plutarco sobre Apofelegmas. Dirás : Severa sucrle do huida de los hombres cristianos. Y es sin dubda lo que gente y grave has referido, ajena de las costumbres do Tertuliano en el lib. De pudicitia sintió que los publi- los demás, y á la cual podremos contra poner todos los canos no eran judíos de nacion; dado que san Jeróni. demás griegos, los cuales tuvieron en grande aquellas mo lo reprueba en la epístola del Hijo Pródigo á Dá- artes, y muchas veces de aquellos ejercicios pasaron a maso. Yo empero me persuado que en los liempos muy las honras mayores y gobiernos, como queda declaraantiguos fué verdad, que en el tiempo que Cristo vino, do. Y aun en Lacedemonia no duró mucho aquella cosal cual se refieren los argumentos de san Jerónimo, tumbre, antes como Emilio Probo lo reprehende en Todas las cosas tenian los judíos revueltas y mudadas el proemio de las vidas de los emperadores, habiéndoen contrario, porque estando vedado en el Deuterono- se estragado las costumbres con la lujuria, ninguna mio, cap. 23, que hobiese rameras de aquel pueblo, viuda habia tan noble que no saliese á representar en sabemos que habia públicos burdeles, no solo de mujer aquella ciudad alquilada por dinero. Pero nosotros no res, sino tambien de muchachos, como se dice en lo que se introdujo en el licmpo, el cual suele corel 4. Delos reyes, cap. 23: «Destruyó tambien las casi- romper todo lo bueno, declaramos; sino lo que se llas de los cseminados» de lo cual adelante se dirá mas guardó antes de corromperse la ciudad y pervertirse copiosamente. Desta suerte creeria yo que en los prime- sus loables costumbres; y cuánla haya sido la vanidad ros tiempos de la Iglesia, cuando los cristianos estaban de las demás ciudades de Grecia, así cn esto como en mezclados con los gentiles, aborrecian la mercaduría, otras muchas cosas, nadie lo ignora. Digamos pues lo la cual apenas se puede ejercitar sin pecedo, a la ma- que se guardó en Marsella, donde duró por mas largo nera que en este tiempo los clérigos que siguen vida tiempo aquella costumbre, como lo dice Valerio Máximas perfecta no pueden ejercitar tratos y negociacio mo, lib. 11, cap. 1.", diciendo: La mesma ciudad, guarda nes. De manera que antiguamente ejercitaban esta arte agudísima de la severidad es no dando entrada en la hombres de diferente religion; pero como despues los escena á los representantes, cuyos argumentos por la pueblos enteros y la gente se hubiese reducido á nues- mayor parle contienen deshonestidades, porque la costra se, sué necesario que hombres cristianos ejercita- lumbre de mirar tales cosas no traiga libertad de imisen aquella arlo como necesaria á la república , con Tallo. Por ventura i hay menor peligro en este tiempo, ciertas condiciones y leyes para que se hiciese licita- o debemos los cristianos ser menos recatados que los mente; lo cual concederiamos tambien á los teatros si de Marsella ? Antiguamente los emperadores romanos dejasen del todo la torpeza, y aquella arte fuese nece- muchas veces echaron de la ciudad á los bistriones saria á la república, ó por lo menos se pudiese refrenar y á su arte como peste de las coslumbres. Hasta el dentro de los términos de la honestidad con algunas mesmo Domiciano, dado que tan perverso fué en leyes y severidad de los que gobiernan á ella y los re- sus costumbres y vida , quitó los pantomimos, porque presentantes, gente perdidísima y que se venden por es tan grande la fealdad del vicio, que los mismos que dineros, y siempre mirarán aquello donde sintieren le siguen le aborrecen, como al contrario la virtud, aun mayor esperanza de ganancia, y lo abrazarán siu otro de sus enemigos, es alabada; y como Nerva en odio do respecto.

Domiciano y a peticion del pueblo los hubiese restituiCAPITULO XV.

do, no con menos porfía tornaron á pedir á Trajano que de nuevo los quitase. Así lo dice Plinio

el panoQué sintieron los Qlósofos de los juegos escénicos.

girico por estas palabras: El mismo pueblo pues, aquel Habiendo declarado en dos capítulos qué es lo que que en un tiempo vió y dió aplauso á un emperador resintieron los padres antiguos deslos juegos y qué está presentante, ahora tambien en los pantomimos contrapor las leyes establecido, últimamente declararémos dice y reprueba las artes efeminadas y los ejercicios al cuál fue el parecer de los filósofos en este propósito y siglo vergonzosos. Por donde no dubdo sino que en

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breve, si disimularen los principes, que reclamará el que en la obra se desecha no se ha de recebir tampoco pueblo con la experiencia de su daño, tomando esta en las palabras. Por esto Aristóteles, en el capítulo peste mayores fuerzas de cada dia y no teniendo tér- | último del lib. vni De la política, donde trata de la insmino este mal. Demás desto, & quién no tendria por titucion de los muchachos: Apsí que, dice, los juegos, hombre lujurioso.y perdido al que gastase toda su ha- conviene á saber, de los muchachos por la mayor cienda en favorecer y sustentar esta vavidad, añado parte deben ser tales, que sean como imitaciones de que en el testamento la mandase para que cada año se aquellas cosas que despues se han de hacer de veras. Y hiciesen estos espectáculos? Porque, si decimos que es- poco despues: De lodo punto pues se destierre de la tos juegos son bonestos y provechosos, ¿qué inconve- ciudad por el legislador la torpeza de las palabras, niente hay en señalar cierta renta con la cual perpetua- porque de la libertad de hablar torpemente se viene á menle se renueven? Y sabemos que antiguamente se las obras torpes. Por tanto, luego desde los primeros hizo así de Tertuliano en el libro De los espectáculos, años no digan ni oyan alguna cosa torpe; y luego cap. 6.° Los demás juegos, dice, tienen las causas de las torpes pinturas y imágenes se les quiten delante su origen de los nacimientos y coronaciones de los re- de los ojos. Y en conclusion, acaba con estas palabras: yes, de las prosperidades públicas, de las fiestas, de Por tanto, conviene apartar muy lejos de los muchala supersticion de los pueblos, entre los cuales anti- chos todas las cosas torpes, principalmente aquellas guamente por manda de testamentos se hacian en las que contienen en sí deshonestidad ó desvergüenza. exequias y memorias de particulares; y averiguada co- ¿Por ventura quien dió tales avisos para enseñar á los sa es que los antiguos no aprobaron gastar la bacienda mozos y criallos, consintiera enviallos á los teatros? Y en estas cosas, que era como echalla en una privada o si dice alguno que Aristóteles fué en esto demasiadalodazal. Y en tiempo de Trajano, emperador, se dió mente severo y melindroso, y dió reglas que no se puepor ninguno un testamento, en el cual un cierto habia den reducir á prática, por ventura zdirémos lo mismo de mandado, en Viena de Francia, de donde se hiciesen su maestro Platon? El cual en el lib. iv De la república, los espectáculos llamados agónicos, lo cual Tribuno disputando de la música y declarando cuántos males Rufino, siendo gobernador de la ciudad, habia revo- vienen á la república mudándose por negligencia de cado; y como le acusasen que no lo habia hecho con los que gobiernan las tonadas, y juntamente tratando pública autoridad; respondiendo por si delante el Em- | la crianza de los mozos, dice luego, como al principerador y afirmando tales liberalidades ser muy sospe- pio dijimos: Desde los primeros años los niños se han chosas á la república, las cuales no traian ornato ni de acostumbrar á burlas honestas, porque si se acosprovecho a la ciudad, sino solo deleite al pueblo, al- tumbran á burlas indecentes, nunca podrán salir buecanzó en conclusion que aquel juego se quitase, el cual nos y legales varones. Y en el lib. vu De las leyes habia inficionado las costumbres de aquella ciudad, enseña: « Que las orejas de los mozos se han de acoscomo los agones romanos las de lodo el mundo. Así | tumbrar á aquellos cantares que lleven sus ánimos con lo dice Plinio, que se halló en el pleilo y fué como una cierta imitacion, guiados a la posesion de la inisoidor, en el lib. iv, epístola á Sempronio. No debemos ma virtud. Por venlura concederia tambien este los pues pensar que esios juegos y espectáculos son tan teatros á los ciudadanos donde hay cosas que despierprovechosos ó necesarios como algunos dan á enten- tan á todos los vicios? No lo pienso. Principalmente der, y aun lo porlian en sus disputas, mas por deseo de que en otro lugar, al principio del lib. xx De la repúdár conlento á la muchedumbre que de ser aprobados blica, manda que los poetas, y el mismo Homero, sean por los hombres cuerdos. De otra manera ¿porqué no se desterrados de la ciudad; peste, aunque apacible, pero permitiria hacer mandas en los testamentos de donde muy perjudicial, porque despertadas las pasiones y la se sustentasen los dichos juegos? Y no basta excusarse lujuria con todas las demás pervierten el reino de la con decir que las deshonestidades y torpezas se dicen razon para que no pueda volverse como quisiere y lo y representan de burlas y no de veras, porque la bur- pareciere a todas partes. Vayan pues los grandes filósola, como dice Platon en el lib. iv De la república, poco fos ó teólogos, concedan á las ciudades los teatros como á poco se muda en costumbre y pervierte los hombres cosa honesta y de ningun perjuicio; los cuales Platon con deshonestidad y torpeza, con tanto mayor peligro y Aristóteles, hombres de tan grande sabiduría, dado que con mayor dificultad nos recalamos. Y es notorio que no eran cristianos como nosotros, lo que Plutarco refiere de Solon en la vida que dél es- tanto cuidado al pueblo todos los placeres que no fuecribe, que habiendo oido una tragedia llamada Tes- sen honestos. Y aun con los filósofos, Ovidio, con ser pis, dijo al autor: ¿No tienes vergüenza de haber dicho muy poco escrupuloso y recatado en esta materia, tratanlas mentiras? Y como respondiese no haber incon- tando de los remedios contra el amor deshonesto, veniente en decir mentiras por burlas, habiendo So- el lib. 11, propone apartarse de los teatros por estas lon herido la tierra con el bordon en que se sustentaba, palabras ? Mas no tengas en tanto el apartarto de dijo: Si estas cosas fueran alabadas, enredaran á la re- los teatros, con tal que de todo punto se vaya el amor pública con verdaderos males, y de las burlas se ven- de tu pecho; ablandan los ánimos las citaras, cantares dria á las veras. Sabiamente dijo Tertuliano, como to- y vihuelas, la voz y los brazos movidos con sus númedo lo demás, en el cap. 18 De los espectáculos : Lo ros.

negaron con

en

CAPITULO XVI.

latinos, y de lo que déllos dice san Agustin en el lib. 11

de La ciudad de Dios, cap. 8.', que se guardaban de Que no se han de permitir los dichos juegos.

palabras sucias, como otras veces hemos referido. Do Acabado hemos la mayor parte desta disputa , ayu- los que van á semejantes comedius, digo que apenas dando nuestro Señor con abundancia de palabras y de puede acontecer que no pequen mortalmente; porque argumentos al intento que llevamos. Reprobado hemos ó son flacos ó de mucha virtud y fuerza; si flacos, la locura envejecida con muchas razones, las cuales en cuales son los mozos y la mayor parte del pueblo, peeste lugar quiero recoger en breve y reducillas á la can por dos respectos: el primero por el peligro á quo memoria. Hemos dicho que los histriones, cuales son se ponen, así del consentimiento en el acto torpe, halos que vemos en España, que mezclan cosas torpes biendo tantas cosas que muevan á ello, coino está dicon las honestas por causa de ganar mas, son por de- cho, como tambien por el peligro de la delectacion recho infames, y que no se puede ejercitar aquel arte morosa en los que son mas recatados y modestos, y sin grave pecado por ser de tanta eficacia para estra- no solo por el peligro, sino porque verdaderamente gar las costumbres del pueblo. Los contrarios opo- consienten en ella, metiéndose por su volunlad y sin Den que la vista de una mujer ataviada y aseitada no necesidad que les suerce en aquellas llamas del deleite es menos perjudicial que los teatros, ni enciende me- torpe; porque ¿qué otro se puede llamar consenso nos el deseo torpe, á la cual con todo esto no obliga- tácito ó interpretativo del deleite sino aquel con que mos, so pena de pecado mortal, á quitarse los atavíos y se consiente en la causa de la cual la persona sabe que no usar los afeites. Aguda objccion, pero a la cual ordinariamente le ha de resultar el encendimiento del se puede fácilmente responder de santo Tomás, 2.2., tal deleite, de la manera que si uuo sabe que tiene la quaest. 179, ait. 2, el cual dice que á las casadas les es cabeza flaca queriendo beber vino, quiere tambien tápermitido el ataviarse para agradar á sus maridos; á las citamente emborracharse; y si tiene costumbre de mademás no de la misma manera; principalmente si con tar cuando está borracho, consiente tambien en el hoel lábito pretenden despertar mal deseo en otros será micidio, y se le interpreta y pone á su cuenta, dado pecado mortal; pero si lo hacen por liviandad de cora- que expresamenle lo aborreciese ? Esto cuanto a los flazon, solamente seria venial pecado. Y á lo que dice cos; pero si los que van a las farsas son muy virluosos kanto Tomás se ha de añadir : Que pecaria mortal- y tienen el pecho de hierro, cuales creo son muy pomente la mujer que no dejase de ataviarse, dado que cos, los tales deben considerar que la lujuria dorna supiese que por aquel atavío alguno habia de caer en corazones de hierro, como dice san Jerónimo, y que, mal deseo. Así lo dice Silvestro en la palabra hornatus, dado que no pequen por este respecto , pecan por el al fin del párrafo 4.° Digamos pues que el atavio de la escándalo y mal ejemplo que dan á los del pueblo, cuanmujer no siempre es pecado mortal, porque no consta do ven personas graves por autoridad , letras, profeque ha de parar perjuicio á ningun particular, si no sion ó dignidad ocuparse y favorecer esta vanidad. Les fuese por ventura aquellos que por ser muy desalma- parece que lo mesmo podrian hucer ellos; por donde dos á cada paso, con ninguna á ligerísima ocasion, son ocasion de caida á muchos flacos; y tanto mas si tropiezan, de los cuales la mujer honesta no está obli- los tales son prelados ó obispos pecan mas gravemengada á hacer caso, pues corren arrebatadamente á la te admitiendo esta gente á sus casas, dado que no remuerte, teniendo aun hecho con el infierno concierto. presenten en su presencia alguna cosa torpe, porque Como en los teatros acaezca muy al contrario que el pueblo, no sabiendo lo que allí se representa, movimuchos sin dubda caen, aun de los modestos, porque do por el ejemplo de su pastor, sigue los representan¿quién habrá que en tantas llamas no se abrase? El les, y va á las comedias sin mirar si es cosa honesta ó atavio y los meneos, los versos, los dichos agudos, los Lorpe lo que alli se representa; y tiénese por género de cantares.y música, todo se endereza y provoca á lor- servicio y lisonja imitar lo que los príncipes hacen; peza , por donde veo que los teólogos comunmente fuera de que en todas las cosas mueven mas los ejemcondenan á los histriones que tralan cosas deshones- plos que las palabras. Presupuesto lodo lo que se ha tas 6 pecado inortal, y en particular Silvestro en la pa- dicho y probado , antes que pasemos adelante se ha de labra ludus , párrafo 2.° Y no hay para qué escudarse con tratar una cuestion grave y dificultosa : ¿será bien quo decir que los histriones antiguos eran diferentes de los príncipes para deleite del pueblo disimulen y sufran nuestros representantes, pues está claro que los teó- que estas representaciones se hagan, dado que vanas logos modernos hablan principalmente de los que eu y torpes, para que recreados con el tal espectáculo torsu tiempo se usaban, que eran los mismos que en el nen con mas ánimo á sus ejercicios y artes con que la nuestro, y mirada toda la antigüedad, no se ballará di- república se sustenta, los oficiales y labradores y toferencia en nuestros faranduleros y los bistriones an- dos los demás, á la manera que las casas públicas ortiguos en lo que toca á este puncto de la deshonesti- dinariamente se permiten para la gente baja por evidad, por donde los condenan los padres antiguos; si ya tar mayores pecados? Pero de las rameras, pues se ha no fuesen que los histriones de entonces eran mas re- ofrecido esta ocasion, disputarémos mas adelanto un catados y menos deshonestos, como se ve de las co- poco mas á la larga; por ahora trataremos lo que se ha medias y tragedias de los antiguos, ansi griegos como propuesto, y hay argumentos por entrambas partes. Ni

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entiendo importa mucho que cualquiera sienta como bro vui De las leyes: Que los versos de los poetas antes le agradare en este puncto, porque ni yo tengo con- que se communicasen con otros ó se publicasen, fueGauza que con esta disputa se podrá desarraigar de sen examinados por personas no de menor edad que todo puncto este mal, por tener, como yo creo, muy cincuenta años, conviene á saber, de prudencia per hondas raíces, y muchas personas principales, aun de secta y conocida bondad; por do se ve cuán mal lialos que gobiernan la república, que es el mayor daño, cen los que el exámen y cuidado destas cosas encargan estar persuadidos que conviene dar al pueblo esta ma- á liombres mozos, principalmente de costumbres no nera de delciles para recrealle y evitar otros mayores muy aprobadas, lo que sabemos se hace en algunas daños; y no me pareceria haber hecho poco si las per- comunidades, con gran vergüenza y escarnio de lo sonas de buena consciencia quedan con este trabajo que despues pasa y se hace. Despues desto, védese que avisadas y persuadidas que este deleite es perjudicial las mujeres salgan á representar, ahora sea con hábiy que no se puede pretender sin peligro de la concien- tos de mujer, ahora de hombre, por los inconveniencia; porque por ventura, conocida la verdad, algunos tes y daños que este abuso acarrea. No se señale á en particular se apartarán desta vanidad, y algunos de esta gente cierlo teatro ó casa , ni se edifique á costa los que gobiernan desterrarán de la república esta tor- del comun con esperanza de sacar alguna ganancia papezo, teniendo en mas la salud de muchos que el vano ra las necesidades de la república o de los pobres, por deleite. Pero yo mucho me inclino á sentir lo que mu- do participar los que gobiernan en los males que forchios han escripto, y en particular Celio Rodigino, li- zosamente se siguirán. No se hagan estas representaJyro vili, cap. 7.° y Pedro Gregorio en los Sintagmas del ciones ó juegos en los dias de fiesta , á lo menos mas derecho, p. 3, lib. xxxix, cap. 25: que seria prove- principales antiguas, ni en los dias de ayuno, cuaresma, choso para la república, si los representantes públicos témporas y vigilias; porque ¿ qué tiene que ver la trisque se venden por dinero de todo punto fuesen dester- teza de la penitencia con la risa , vocería del teatro? rados, porque saben todos los caminos de recoger di- Echense de todo puncto y apártense de las templos, ! nero, y por esta causa no hay torpeza que no hagan y no se hagan para honra de los sanctos que reinan con cnseñen á otros. Con esta torpe arte barren los dine- Cristo en el cielo en sus fiestas y procesiones; y por ros; y como adormidos los sentidos con el deleite, as- abreviar en cuanto fuere posible, mozos y doncellas no tutamente los van sacando para gastallos no menos se admitan en estos espectáculos, porque no se inticiolorpemente. Son ocasion que los ciudadanos se dén al ne desde los tiernos años y primera edad el seminario ocio y á la pereza , raíz y fuente de todos los vicios y de la república, que es mayor daño de lo que se puede males; hacen camino y abren la puerta para todos los encarecer con palabras. Hällense presentes personas vicios y engaños, particularmente para la deshonesti- que tengan cuidado de mirar lo que se representa, y no dad, que por las orejas y ojos se recoge y entra; dismi- permitan que se vea alguna torpeza, y tengan aulorinuyen el culto divino atrayendo al pueblo á los espec- dad de reprimir con algun castigo si alguno se hubiero táculos los dias de fiesta , cuando se habian de ocupar deshonestamente. Y no será necesario hacer del comun en ir á los templos y oir los oficios divinos y obras se- nuevo gasto; obliguen a los histriones á pagar á las mejantes de piedad, á lo cual seria razon se proveyc- tales personas el salario que se les señalare. En todas se con toda diligencia. Pero si no alcanzamos que es- maneras entienda el pueblo que los representantes, tas representaciones y juegos se quiten del todo, y se los cuales no entiendo se podrán refrenar de todo pune juzga no obstante todo lo dicho, que se deben dar es- to para que dejen las torpezas, no los aprueba la repútas recreaciones al pueblo; lo que la razon y el derecho blica ni su arte como cosa lícita , sino que se permiten parece piden deseamos á lo menos alcanzar, que se para deleite del pueblo, y á su instancia, por los mause de algun recato y circunspeccion, y no se dé liber- gistrados, los cuales cuando no pueden alcanzar lo tad á los representantes de representar lo que quisie- mejor, deben tolerar el menor mal. Así Teodorico, rey ren, sino que se les ponga leyes y límite del cual no de los ostrogodos, en Casiodoro, lib. 111, epist. 51, sepuedan pasar sin castigo; porque ¿qué aprovecha sacar ñalando á un cierto cochero muy célebre en aquella leyes si escriptas no se han de guardar? Dado que yo arte salario del pueblo por meses, acaba la epistola entiendo que el furor desta gente no se puede bastan- con estas palabras: Nosotros favorecemos estas cosas temente enfrenar con algunas leyes. Prudentemente, forzadas de los pueblos que cargan de nos, cuyo deseo como lo demás desto, dijo el poeta lírico con palabras es ocuparse en tales cosas, para con el deleite desque tomó de otro poeta y se pueden aplicar a este pro- echar los cuidados, porque pocos son capaces de razon, pósilo: 0 amo, la causa que ni liene modo ni consejo, y á muy pocos deleita lo mejor, y la turba se inclina no se quiere tratar con razon y medida. Con todo esto mas a aquello que se endereza a desechar cuidados; ! digo que se podrian señalar en cada ciudad ó diócesi cualquiera cosa deleitable juzga que pertenece a la examinadores, los cuales viesen y aprobasen todo lo bienaventuranza de los tiempos; por lo cual démos el que se hobiese de representar, no solo las farsas, sino gusto, no siempre dando con juicio. Conviene á las retambien los entremeses; que suesen personas graves ces mostrar de saber poco para que podamos enderey honestas, de edarl madura, en la cual el fervor de la zar los gozos descados del pueblo. Hasta aquí Teomocedad esté apagado. Así mandaba Platon en el li- dosio.

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