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CAPITULO XVII.

mos; pero pues que esto no se concede, debemos con

vidar á todos á lo mejor, y sufrir á los malos y flacos Si conviene que haya rameras.

liasta lanto que se contentan con cometer peca.los meHarlo se ha dicho de los juegos escénicos y represen- nores, los cuales no perturban la paz de la república, a taciones; pasemos ahora á las casas públicas, en las cua- la cual se ha de inirar principalmente. Estos argumenles públicamente en las ciudades y lugares está puesta tos hay por esta parte; por la contraria lay mas y no en venta la vergüenza de mujeres desdichadas, y se peca menos fuertes. En el pueblo de los jullios antiguamencon grande liber lad y menos temor, no habiendo alguno te y en toda aquella nacion no habia ramcras algunas que lo reprehenda ni castigue; de las cuales se pregunta por precepto divino, en el Dcuteronomio 23, donde so si conviene que se conserven ó se derriben desde los ci- dice no habrá ramera de las hijas de Israel, ni foruicamientos como peste muy clara de la república. Grave rio de los hijos de Israel. Así dice Origenes antes de la cuestion es esta, tratada de pocos, y por tanto mas difi- mitad del lib. 1v contra Celso, haberse guardado hacultosa de resolver, como lo suele ser el camino que no blando de los judius por estas palabras: Ningunas mereestá hollado de nadie; y ¿quién se atreverá á reprehen- trices hubo, pestes de la juventud en su república. Le der la costumbre recibida en conformidad de todos los mismo repite antes del fin del lib. v: Ningunos certápueblos y reprimir la libertad hasta ahora de ninguno menes, dice, hubo entre ellos, ó de representanles ó de reprehendida? Cierto de poquísimos. Y es de todo punto i luchadores, ó de circenses, no mujeres que dificultoso lo que carece de toda razon querello con la Oor de su edad. Lo mismo enseña Clemente Alejandridisputa reducir á cierta medida y regla. Probarémos no en el estroma 3.°; y Filon, de nacion judío, escriempero si pudiésemos con alguna manera desterrar el biendo de Josef y de las leyes especiales dice que so error envejecido, y á la enfermedad vieja buscar y lia- tenia por digno de muerte en aquel pueblo ganar torllar algún remedio. Bien sé que los husitas reprehen- pemente con el cuerpo. Pues si el legislador juzgó perdian gravemente á la Iglesia por esta causa que en las tenecer a la sanctidad de aquel pueblo que no luvieso ciudades y pueblos sufria hubiese casas públicas: así lo rameras ni casas públicas, é por ventura pensarémos que refiere Pio II en la Historia de Bohemia, cap. 50. Yo conviene esto menos á las costumbres del pueblo cristiacierto con los herejes no quiero tener alguna comuni- no, al cual se le pide muy mayor sanctidad de vida y coscacion, como desde la primera edad siempre haya abor- tumbres ? Por ventura tenian ellos mas fuerzas para parecido lodas sectas y bandos; pero como en el concilio sarsin deshonestidad que los cristianos, los cuales tienen de Costancia entre los demás dogmas de los husitas que del cielo tantas ayudas, los sacramenlos, la sangre de reprueban los padres no se haga alguna mencion desta su Cristo, los ejemplos de los sanctos mártires? Y no digas acusacion, con razon entendemos haber quedado libre haber sido cosa fúcil á un pueblo guardar aquella puridad, el juicio por la una y otra parte, sin interponer alguna dificultoso á la república cristiana, por estar derramada determinacion ó decreto. San Augustin pues, lib. i Del por loda la redondez de la tierra; pues á la verdad la Orden, cap. 4.', fue el primero que parece haber esta- nacion de los judíos barlo se habia de multiplicar en blecido y aprobado el uso de las casas públicas por es- púmero (desde el rio de Egipto hasta el rio grande Eutas palabras : ¿Qué cosa se puede decir mas sucia y frale dilutó algun liempo los fines de su imperio, como mas vana, mas llena de afrenta y torpeza que las rame- se le prometió, Génesis, cap. 15, y haberse cumpliras, rufianes y las demás pestes deste género? Quita las do se dice en el lib. i de Esdras cap. 4.', fuera de los rameras de las cosas humanas y turbarás todo el mundo muchos judíos que á manera de colonias estaban reparcon deshonestidades. Movidos por autoridad de san lidos por todo el mundo). De manera que no hay quo Augustin , los mas modernos, principalmente los teó- excusar la muchedumbre y dilatacion del pueblo crislogos escolásticos, y por no parecer que querian desar- liano, para que no se pueda en él guardar lo que en raigar costumbres recibidas por las provincias de todo aquella nacion se hacia , principalmente que lo que en tiempo, fueron de parecer que las rameras se habian de una nacion se hace, si se usa de diligencia , no veo por tolerar en los pueblos para que sirviesen á manera de qué no se pueda hacer en muchas ciudades y provinsentina , á la cual corriesen todas las suciedades. Santo cias. Pero ¿podrá dudar alguno de lo que decimos? Tomás en el libro 4. Del gobierno de los principes, ca- Pues Tamar, vestida de ramera, tuvo cuenta con su suepítulo 14, lira sobre el Génesis, cap. 19, Deuterono- gro Júdas, lo cual no es maravilla no estando aun promio 24. I De los reyes 17 dice: Yera oficio de los principes mulgada la ley y habiendo otras naciones mezcladas prudentes y de los magistrados disimular costumbres y con los hebreos. Las dos rameras que en el 3.° De los usanza, la cual por su antigüedad no se podia alterar reyes, cap. 3.°, pleitearon sobre el hijo en presencia de sin alborotos y movimientos, porque tan grande mu- Salomon , el Caldeo ciertamente las llama en su interchedumbre de hombres de toda edad y calidad como pretacion bodegoneras; y las rameras públicas cierto lan concurrido en la república cristiana ¿quién podrá es que no conciben por tener la madre dañada del muhacer que no caigan en pecados? Juzgaron pues que se cho uso de la lujuria. Y si esto no agrada, podemos dem les debian conceder los menores para que se guardasen cir haber succedido esto por la corrupcion de los homde los mas graves. Gran bien fuera por cierto, si todos bres y malicia de los tiempos, no guardando la ley á guardáramos con las obras la sanctidad que profesa- que estaban obligados, de la misma manera que lo que so tiene del segundo libro De los Macabeos , cap. 6.°, y vincias ? Dirás que aquella ley y costumbre no duró De los evangelios, que habia muchas rameras en aquel mucho tiempo, cierto, por la flojedad de los succesores, pueblo, como tambien otras muchas maldades contra y es cosa muy natural dibilitarse y aflojarse los buenos lo que la ley y la razon pedian. Pues en tiempo de Josias intentos mudados en malas costumbres. A esto pues en el lib. iv De los reyes, cap. 22, habia en Jerusalem , me inclino, que seria muy provechoso á la república

, 61 | quitó derribando las casillas donde moraban cerca del cas, para que el buen olor de la Iglesia sea sobre totemplo, de lo cual, si alguno quisiese probar que aque- das las drogas, como se dice en los Cánticos, capítula torpeza fué permitida a los judíos, iria muy fuera de

10 4.° Y no podemos negar sino que esta libertad de propósito y de camino; pues muchas cosas se pervier- los burdeles acarrea alguna afrenta a nuestra nacion y ten cada dia ó por temeridad del pueblo, ó por descuido nombre, principalmente pasando los judíos y otras nade los que gobiernan. Y no provecn bastantemente al ciones sin ellos; lo que sintió en primer lugar Espenceo peligro del pecado contra natura, permitiendo las ra- en el lib. in De la continencia de los sacerdotes, capimeras; pues sabemos que en las provincias ó ciudades tulo 4.'; y en segundo, Navarro, muy docto y grave jurisdonde mas se usa aquella maldad haber en ellas ma- | ta, en su Manual, cap. 17, núm. 195, pur estas razones: yor número de rameras, y el apetilo de la deshonesti- La primera, que los muchachos en su tierpa edad, la cual dad va creciendo de una cosa en otra sin reparar ni no sa deberia tan presto inficionar con vicios por ser tener algun término. Con lo que mas se refrena es con cosa de tanto perjuicio, con esta libertad y ocasion Ó' el miedo del castigo y la diligencia de los principes; lo de sí mismos ó movidos de otros, corren á las casas, y que en una provincia vimos, en ciudades muy cercanas con aquel dañoso deleite debilítanse las fuerzas, y enentre sí, que en la una se usaba mucho aquel pecado, cendida una vez la llama del deseo torpe , cada dia se los ciudadanos de la otra eran muy mas modestos por hacen mas destemplados. Sin duda donde no hay estas la vigilancia de sus magistrados, tanto, que parece es- casas, los mozos son muy mas castos y menos adultetaban olvidados de aquella suciedad y torpeza muy fea. rios se ven, porque la llama deste deseo no se apaga con Así Lactancio dice que las casas públicas fueron intro- la abundancia y libertad de los deleites, sino antes se ducidas por nuestro eneinigo en el lib. vi, cap. 23. Por refrena con el temor de Dios y con huir estos malos estas palabras y porque no hobiese alguno que por mic- gustos; y iquién hay que no sepa cuán grandes sean do del castigo se abstuviese de lo ajeno, ordenó tam- las fuerzas de la costumbre, principalmente en este bien casas públicas, y publicó la vergüenza de las mu- propósito, por donde á los casados es muy mas dificuljeres desdichadas para hacer escarnio, así de los que co- toso por la costumbre apagar este fuego que á los que meten como de las que lo padecen: Ysan Jerónimo en la no han sido casados? Y bien dice Tertulliano en el liepistola á Océano dijo que César, y no Cristo, Papiniano, broi, á su mujer, comparando la doncella con la viuda: y no Paulo, habia alentado las riendas de la deshones- Podrá la vírgen ser tenida por mas dichosa; pero la viotidad a los varones y permilido los burdeles. El mesmo da por de mayor trabajo; aquella porque tuvo siempre Agustino, de mayor edad, y por la experiencia mas el bien ; esta porque lo halló para sí; en aquellas se coprudente, así en el lib. u de La ciudad de Dios , capí- rona la gracia; en esta la virtud. No se remedia pues tulo 20, parece reprueba las casas públicas cuando ba- este mal desco condescendiendo con él, sino antes se blando de otras casas ilícitas y perjudiciales: Abundan, enciende mas , de la manera que echando en el fuego dice, las rameras públicas ó por todos los que quisie- leña, por lo cual no se evitan los adulterios ni los pecaren gozar dellas, 6 por aquellos principalmente que no dos mas feos, sino antes se despierta con mayor impelas pueden tener en particular; como tambien en el li- lu el deseo de cosas torpísimas; porque menospreciabro xiv, cap. 18, dice: El uso de las rameras la terrena das las rameras y no haciendo caso de lo que está en la ciudad la ba becho torpeza licita. Acude á las leyes ro- mano, el ánimo una vez corrompido con el delcite siemmanas antiguas donde esto se permitia ff. De concub., pre pasa y pretende cosas peores. Demás desto, los lib. xxv, tít. último, et c. de espect , et sceni, et lcnon, que suelen y pueden solicitar las doncellas y casadas, lib. xi, lít. 40, y én el Código de Teodosio, lib, XV, honbres ricos y poderosos, nunca van á las casas públitít. 18 De leno; lo cual ser todo contrario á las leyes cas, las cuales están abiertas á la gente mas baja, de la divinas y á la ciudad celestial, da san Augustin á en- cual hay menor peligro y menos asechanza á los casatender en aquellas palabras. Consta tambien que san mientos ajenos. Muchos mozos hemos conocido, quu, Luis, rey de Francia, entre otras leyes por las cuales viniendo de lugares donde no habia rameras, eran mus alcanzó la inmortalidad, cchó de todo su reino y mandó modestos y compuestos; y despues que en las ciudades que ni hubiese rameras ni casas públicas, y que los bis- populosas hallaron libertad de pecar, súbitamente se triones ó truhanes no tuviesen entrada en el palacio mudaron en desvergonzados y deshonestos, perdiendo roal: así lo dicen los avales de Francia, Gaguino y Emi- la hacienda, la edad , la salud y el consejo, y quedando lio en el lib. vul. Ojalá vivieras, rey Luis, blus succesores, del todo siu ningun provecho. Demás desto, las ramey todos los reyes imitasen tus ejemplos en castigar y ras, pasada la flor de su edad, se hacen terceras, y por la perseguir la maldad, que si en Francia se puede hacer, larga experiencia saben mil maneras de engañar y la ¿por qué no se podrá hacer lo mismo en las otras pro- cer daño; de suerte que los burdeles son seminarios

certisimos desta gente y destos daños. En conclusion, á

CAPITULO XVIIT. las mujeres, las cuales son mucho mas flacas, mozas y

No se puede llevar algun tributo de las casas públicas. viudas, en ninguna parte se les provee de semejante remedio, que haya en público hombres para hartar su Siempre se ha tenido por cosa torpísima llevar de la deseo, que es argumento muycierto de que lo que se tiene ganancia de las rameras y estiércol de las casas públipor remedio de la lujuria , no lo es, sino incentivo; que cas alguna parte para la república con nombre de trisi queremos condescender con el pueblo ó escuchar á buto; porque ¿qué otra cosa seria que hacella compalos muy recatados, tambien será necesario tolerar ca- ñera de la maldad y de la torpeza, de cuya ganancia sas de muchachos, pues sabemos que Alejandro Seve- participa ? Y dado fuese lícito, no seria en alguna maro, en lo demás prudente y casto emperador, no se atre- nera-decenle ni honesto, por donde en la divina ley se vió á quitallas, temiendo que vedando la pública afren- mandaba que no se recibiese en el templo el salario de ta, la volviesen en deseos de particulares, pues los hom- la ramera. En el Deuteronomio 23, no ofrecerás , dice, bres apetecen mas las cosas ilícitas, y con rabia iban salario de rameras ni precio de perro en la casa del Scbuscando lo que les estaba prohibido: las cuales son pa- ñor, porque a la descencia de la casa del Señor pertelabras de Lampridio escribiendo deste Emperador. Yo nece que no se afee con tal ofrenda; y juntainente se creo, sin duda, que de las costumbres de los gentiles, proveia que los sacerdotes no diesen favor la torpeza los cuales nunca pudo la Iglesia del todo desarraigar, por redundalles á ellos della interés, lo cual en nuesquedó esta con otras muchas; pero la cual sin mucha tro tiempo tambien se guarda, como lo dice el Tostado dificultad se podria quitar si los principes de un ánimo sobre aquellas palabras, que dones de rameras ó de perquisiesen vacar á esto. En el cual lugar se me ofrece sonas descomulgadas no se recibian en los templos. En el una maravilla , que los antiguos, los cuales dijeron tan- imperio romano de tiempo antiquísimo estaba recibitas cosas contra los espectáculos, layan dicho tan pocas do, desde cuando no lo sabria determinar puntualinencontra las casas de malas mujeres; pero sin duda en- le, pero cierto estaba recibido, que de los rufianes, ratendieron que paraban mayor perjuicio los espectácu- meras y mozos que ejercitaban el pecado nefando (ansi los, por concurrir á ellos personas de todas edades , ca- entiendo yo las palabras griegas de Ebagrio en el lugar lidad y sexo, y á estas casas, la gente mas baja, de que señalarémos, pues dice que los tales afrentaban cuya virtud ni viene mucha loa, ni de su deshonestidad, la naturaleza) se recogiese cierto tributo, que despues fuera de las ánimas, muy grande pérdida; pero si los con palabra griega se llamó chiesargiro, con grande muchachos nobles, las doncellas y viejos se inficionan, afrenta del pueblo romano; á cuya causa Alejandro forzosa cosa es venga grande daño a la república. De- Severo, príncipe muy bueno y de grande honestidad, más desto, no habia quien defendiese estas casas por inandó que no se pusiese en el tesoro sagrado, sino que su torpeza; pero muchos defendian los espectáculos se diputase para los gastos públicos, reparacion del teadiciendo ¿qué mal habia en recrear los ánimos apesga- tro del circo, anfiteatro y erario, como lo dice Elio dos de cuidados y trabajos con el deleite de mirar? Con- Lampridio, por donde se ve la meutira manifiesta de tra los cuales se endereza lo que los sanctos escriben. Zocimo, bistoriador griego, el cual por hacer odioso á Tambien me maravillo como en ningun concilio se vea Costantino Magno, cuyas costumbres y vida pretendia daron estas casas, por ventura porque los padres no se manchar, dice que este tributo el primero que le intenatrevieron á alterar lo que con el tiempo se habia endu- tó fué el dicho Emperador. Lo cierto es que despues recido, principalmente habiendo diversos pareceres, Anaslasio, emperador, de todo punto le quitó buscancomo creo que siempre algunos las defendieron con do y quemando los libros donde estaba la razon del tal pretexto de recito, y los hombres quieren perseverar tributo, por la cual causa los historiadores le dan inen las costumbres antiguas y recebidas, si la experien- mortales alabanzas, Ebagrio en el lib. 111, cap. 39, y Nicia no muestra claramente que son malas. Quiero dar céforo en el lib. xvi, cap. 40. Pero mejor será refofin á este capítulo con decir que en los bodegones y rir las mismas palabras de Ebagrio, traducidas del griemesones públicos no se deben tener rameras para efec- go á la lengua de los romanos : Tal y tan grande esto de atraer mas gente con aquel cebo á la posada, por- taba impuesto un tributo miserable, aborrecible á Dios, que ni se permite esto por las leyes y es participar en el indigno de los mesmos bárbaros, tanto mas del impepecado. Lo mesmo digo de las cantoneras que andan rio cristianísimo, el cual hasta el mismo conviene, á sade noche por las calles y plazas poniendo en venta su ber, Anastasio, por qué causa no lo sabria decir, habiéncuerpo, y de las demás que viviendo en casas particu- dole disimulado él, con real ánimo le quitó. Cobrábase lares ejercitan la misma torpeza, que deben ser castiga- así de otros muchos que vivian de su ganancia cuotidas, porque como yo entiendo, á lo menos en las mas diana, como de las rameras que en lugares escondidas ciudades y pueblos de España está recibido que las ra- ejercitaban la torpeza, y en los burdeles publicaban su meras solamente que viven en casas públicas se permi- vergüenza; demás desto, de los hombres fornicarios, los tan y toleren. Nucho menos se deben permitir amag- cuales no solo afrenlaban la paturaleza, sino tambien cebamientos aunque sea entre solteros, dado que por la república. Añade que cada cuatro años cobraban los las leyes antiguas de los emperadores se permitiesen que tenian cargo este tributo, y le llevaban al goberen el lugar citado de suso, ff. De concubinis.

nador supremo, conviene á saber, una grande mucho, dumbre de dinero; y podemos pensar que con buena das para quitar á todos el freno de la vergüenza; los intencion se impuso primeramente, y que se tomó por cuales artificios, si traen algun provecho a la república pretexto que se espantarian aquella gente perdida, y se 6 no, sino antes mucho duño, cada uno por sí mismo lo apartarian de la torpeza, imponiéndoles aquella carga, considere. Cierto el rey nuestro señor don Felipe, sey como castigo; pues con el mismo intento Alejandro gundo deste nombre, sapientísimo, conforme á sa piedad Severo, habiendo diminuido los demás tributos para y celo del bien público, proveyó á eslo con una ley, que atraer los mercaderes á Roma, inventó un liermosi- se promulgó en Madrid á 10 de marzo, año del Señor, simo tributo de las artes curiosas y no necesarias, de 1571, con la cual ley templó por intercesion deskus como de plateros, cambios, pellejeros y otros deste casas el rigor de otra que el año antes se habia publijaez, convicne á saber, para que hubiese dellos me- cado. Las cabezas desta ley, porque inporta al bien púnor número; pero la experiencia declaró que des- blico y comunmente hay descuido, me pareció seria pues que se impuso el tributo infame de que aquí provechoso referillas aquí. En breve, por ventura, alhablamos, no se remelió la lujuria , sino encendió canzaremos que tan grande afrenta se aparte, en la cual mas, porque el alcabalero que tenia poder de cobrar bay muchas y grandes torpezas; ó á lo menos, se le el dicho tributo, inventaba todos los engaños para ponga término y tasa, para que no pasen mas adelancoger de su trabajo mayor frulo y ganancia mas col- te, por el mayor cuidado del que hasta aquí ha habimada: desta manera muchas veces las cosas que pa- do de los principes y de los que gobiernan. Estas pues recia estar muy bien ordenadas, por culpa de los liem- son las cabezas de la dichia ley: « El padre de la casa púpos y de los hombres se mudan en contrario. Que blica, antes de ser adınilido al tal oficio, sea aprobaeste tributo se cobre en alguna parle del pueblo do por el regimiento, y no comience á ejercitar el dicristiano no lo podria decir fácilmente; creo que en cho oficio sino habiendo jurado primero delante del alguna parte fuera de España se hace; y Navarro en el dicho regimiento que guardará todo aquello que se lugar arriba citado lo reprehende como grave pecado. manda guardar en esta ley. El dicho padre no alquile En España por lo menos alguna forma liay de tributo, ningun vestido á alguna de las rameras que están á su pues en las ciudades y lugares, el padre de las malas cargo, y haciéndolo de otra manera, pierda por la primujeres arrienda aquella infume casa por tres lanto mera vez el tal vestido qne lubiese alquilado, y demás ó cuatro tanto mas de lo que vale y se alquilaria para desto sea castigado en dineros. Por la segunda vez, vivienda comun; la cual ganancia se aplica á los gastos pague el dinero doblado y azótenle y destiérrenle por públicos de la ciudad, o tambien algunas veces lo lleva ello. Ninguna mujer pueda admilir en su casa que esalgun parlicular, al cual, por mercedes del rey, se dió té adeudada, ni él preste algun dinero á alguna de las previlegio de edificar y tener la tal casa; en lo cual en mujeres de la casa. Si alguna de aquellas mujeres quimuchas maneras se peca, no menos que si el tributo le siere convertirse y dejar aquella vida, lo podrá hacer hiciesen pagar á las mismas rameras; porque forzosa libremenle aunque esté adcudada, ni por esta causa la cosa es que el que arrendo por gran precio para coger podrán impedir que no se vaya. Si eslas mujeres quisieaquel dinero y ganar él y sustentarse, inventa nuevos ren comprar de la plaza la comida, lo podrán hacer; cugalios, como traer mujeres en mayor número que si lo tomaren del padre, déselo por el precio que estufuera necesario, de excelente hierinosura, para atraer y viere tasado. Haya médico ó cirujano que cada ocho chupar á los mozos, ofreciendo dineru á los arrieros y dias visite estas mujeres; y todas las veces que alguna concertándose con ellos para que se las busquen y trai- viene de nuevo á la casa, de las que estuvieren inficiogan, la cual contratacion y mala mercaduría sabemos nadas se dé noticia á los visitadores para que scan que se haco libremente. Venindas las mujeres, vénden- llevadas á los hospitales; y ninguna mujer ó inficionales muy cara la comida ó alguílanles los vestidos por da de mal contagioso, ó enferma de otra enfermedad doblado mas de lo que les llevaran en otra parte; y con cure el padre en su casa, sino inviela á los hospitales la necesidad de pagar tanto dinero, son forzadas á pe- que los visitadores de aquella casa hobiesen señalado. car nas veces de lo que querrian. Préstanles tam- No paguen las dichas mujeres por habitacion, cama y bien dineros, lo cual hacen de muy buena gana, las demás alhajas necesarias mas que cada una á rapara que estando oprimidas con las deudas, las ten- zon de un real por cada dia; y cuando se arrendare la gan aladas para que no se les vayan y dejen el oficio; casa intímnese á todos que se arrieuda con estas con. demás deslo, cometen muchas olras cosas ilícitas y diciones. Señale el regimiento dos regidores para vifeas con deseo de la ganancia y necesidad de pa- sitar la tal casa, los cuales avisen al corregidor si alkar lo que concerlaron. En los dias y horas vedadas guna destas cosas no se guarda ó si vieren que laya dejan enlrar hombres, sufren ó disimulan que ha- alguna olra cosa á que se liaya de poner remedio, Muya rufianes contra las leyes del reino, inventun y or- daránse cada cuatro meses; pero de tal manera, que deuan bailes y cantares deshonestísimos para encen- siempre con el que de nuevo se eligiere quede otro der á la lujuria la muchedumbre de los que presentes de los pasados. A ninguna de estas mujeres se le perestán. Sabemos tambien que para gente de vergüenza mila que ejercile esle lorpe vicio los dias de la semay respeto, los cuales se guardarian de pecar en púlili- na santu; y lo contrario haciendo, sea uzolada por las co, eu algunas partes licucu secretas puertas y enlra- calles, así ella como el padre de la casa, si fuere convencido haber consentido o disimulado en ello. Las ra- vender o alquilar á las rameras aquello de que tienen meras no usen de mantos largos ni traigan guantes, necesidad para ejercitar su torpe ganancia; y en Roma sombreros ó chapines, sino para diferenciarse de las tambien se hace comun y libremente á los ojos de los mujeres honestas, traigan mantillos amarillos. No es- summos pontífices, porque donde está la cabeza y forma tén en-las casas públicas mujeres casadas 6 que tienen de la sanctidad allí concurre mayor número de mujepadres en la mesma ciudad ó mulatas. Pónganse to- res perdidas, con mas cierta esperanza de ganancia. dos estos capítulos, escritos en una tabla, en la casa De otra manera , si porfiamos que no es licito alquilayen parte donde puedan ser vistos de todos.» Hasta lles las casas, tampoco será lícito vendelles manteni- aquí son las palabras de la ley, la cual, si como es sanc- mientos, pues la vida y las fuerzas no las enderezan sitísima, se guardase deligentemente, grandes inconve- no para ser mas fuertes para las armas de Vénus, como vientes se quitarian, porque por demás son las leyes si dijo cierto poeta no muy honestamente; que si á la reno se guardan. Y aun en Madrid, año de 1575, se hizo pública le es lícito sin ser pecado permitir que ejerciotra pregmática, que está entre las leyes comunes del ten su arte estas mujeres, tambien se le ha de concereino, en la cual se manda que ninguna mala mujer, der que les pueda dar aquello sin lo cual no la pueden ramera púbica traiga hábito de alguna religion; que ejercitar; y si la república, tambien los particulares, no lleven escuderos que las acompañen; que no se sir- porque ¿ qué diferencia hay? Así lo siente Mayor en van de criadas de menor edad de cuarenta años; que el 4 de 15, quaest. 25. dado que sant Antonio, pág. 2, en los templos no usen de almohadas o de estrados tít. 1.', cap. 23, párrafo 12, y Juan de Medina, De rescomo las otras inujeres honestas.

tit., quaest. 30, sienten lo contrario. Tiene esta cues

tion grande dificultad; y los principes nos sacarian de CAPITULO XIX.

grande duda y librarian á la república de grande afrenSi es lícito alquilar casas á las rameras.

ta, si convencidos con estas razones, se persuadiesen

á quilar de todo punto delante de nuestros ojos esta Quiero acabar esta desputa de las rameras, la cual torpeza. Pero pues hay poca esperanza que harán lo que por ocasiun que se ofreció hemos juntado con la de los conviene, por tener ocupados los ánimos con persuasion espectáculos, con una nueva cuestion, la cual han he- necia y con la vieja costumbre, para resolver la cuestion cho dudosa y dificultosa, así su naturaleza como la que se ha propuesto, me parece bien la distincion del diversidad que hay entre los auctores, conviene á sa- cardenal Cayetano, 22, quaest, 10, a. 4, conviene á saber , si podria alguno sin pecado alquilar su casa á al- ber, que hay algunas cosas por sí mismas y de su natuguna ramera , la cual dificultad se extiende á los rega- raleza enderezadas á mal, como los ídolos y vestiduras lones y lenderos que venden afeites, naipes y cosas sacerdotales de los gentiles que se refieren á la idolasemejantes á personas de las cuales tienen por cier- tría; muchas otras cosas, como de suyo sean buenas y to las quieren para pecar. Y para proceder con clari- se enderecen á fin honesto, la malicia de los hombres dad no hay duda sino que pecarán, si lo hacen, para y abuso las tuerce y ordena -á mal; como de la casa, ayudarse y para ayudalles en los pecados, pues son manjar y atavío usa mal la ramera. Dar, vender o als dignos de muerte, no solo los que lo hacen, sino tam- quilar las casas del primer género á persona que sabebien los que consienten con ellos; y por el contrario, mos tiene propósito de usar mal dellas es pecado digCosa cierta es que carecen de culpa los que ignoran el no de todo castigo; por tanto, ni edificar templos á los intento del comprador, personas simples y que no dioses ni aun reparallos, ni sinagogas á los judíos, será quieren escudriñar vidas ajenas ni lo que los otros lícito, antes pecado gravísimo. Y porque ninguno pienprelenden hacer ni harán. La dificultad consiste cuan- se que somos rigurosos demasiadamente en esta parte, do el que vende o alquila sabe el intento del compra- vea el que quisiere la epíst. 29 de san Ambrosio, donde dor, si por la tal venta ó alquile se hace particionero reprehende al emperador Teodosio porque mandaba del pecado que sabe ha de hacer el otro; y es averi- reedificar á los cristianos una sinagoga de los judíos, guado que no es lícito dar espada al que sabemos quie- que los mesmos habian quemado, que dice: Si otros re matar con ella, ni arsénico al que con él quiere em- mas temerosos, por temor de la muerte, ofrecen que ponzoñar á su prójimo, ni alquilar casa al logrero, ca- de su hacienda se repare la sinagoga, ó el gobernapítulo 1.o De uśuris, lib. vi. Demás desto, á nadie es dor luego que viere que está esto establecido, mande licito dar ocasion de pecar á otro y aparejo para ello; que de los bienes de los cristianos se reedilique; teny no se puede negar que el que alquila la casa á la rą- drás, Emperador, un gobernador traidor, y já este enmera ó le vende afeiles la ayuda para su mala vi- tregarás las banderas vencedoras? A este el lábaro, vienda; pues sin estas cosas no podria, ó no tan fá- conviene á saber, consagrado en el nombre de Cristo, cilmente, ejercitar su torpeza. Estos argumentos hay el cual reedifique la sinagoga que ignora á Cristo? Manda por esta parte, con los cuales, convencidos algunos, que el lábaro ó estandarte real se meta en la sinagoga: son forzados á conceder que estas acciones de vender Veamos si no resisten. ¿Será pues el lugar de la perfiy alquilar las cosas de que se trata no carecen de cul- dia de los judíos edificado de los despojos de la Iglesia? pa; pero contra esto hace la comun costumbre de las Y lo demás que sigue en el mesmo propósito con provincias, en las cuales ninguno tiene escrúpulo de gran libertad de hablar. Demás desto, Sozomeno en M-11.

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