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gobierno, despues de vistos los cuales, nació el grito considera como un grave mal y se queja de que la rade «aya un solo rey, no es bueno que haya muchos». zon de los principes se vicie; los reyes persas para ob

Para la conservacion de la paz interior es tambien viar en parle tan grande inconveniente, se sabe que mejor que gobierne uno solo, pues siendo muchos, tenian junto á si personas de reconocida prudencia, que pueden disentir fácilmente y tener mas trabajo en ar- erau llainados por el mismo cargo, que tenian ojos y reglar sus propias controversias y discordias que en di- oidos de los principes ; ¿ podrémos acaso negar que el rimir los ajenos pleitos y contiendas. Es menos en un mal exisla y sea inherente á la forma del gobierno? Lleprincipe que en muchos la desordenada codicia, con varian mejor camino los negocios humanos si asi cola cual se ciega el entendimiento, se corrompe la jus- mo son gobernados los rebaños y las abejas por séres de ticia y sufren graves perturbaciones las cosas priva- superior naturaleza, pudiésemos tener por jefe un das y las públicas; y es evidente que disminuida la co- hombre algo mas que mortal, un héroe, como dicen que dicia, la de ser mayor la equidad y mayores nuestras sucedia en los primeros tiempos; mas ya que esto no es libertades. Abunda todo al rededor de un solo príncipe posible, ¿por qué no hemos de suplir por el número lo hasta llegar á fastidiarle, y han de apagarse natural- que ha de faltar á uno solo para que aventaje a los de mente sus deseos; mas aun cuando así no fuera, siem- más en ciencias y en virtudes? Es además sabido que pre ha de ser menos costoso y mas fácil que sobresal- no hay nada que perjudique tanto la justicia como la gü mo que no muchos.

ira, el odio, el amor y los demás afectos del alma, beEl mando, por fin, es sin suerzas enteramente in- cho que fué la principal causa de que se establecieran úlil; ( no han de poder mas y dar mayor impulso re- leyes, por considerar que estas hablan á todos y no se uvidas en un solo hombre que distribuidas entre muchos, doblau á la fuerza de las pasiones : ¿ habrá tal vez quien ora consistan en las riquezas, ora en el imperio , ora en niegue que como es mas fácil que se deje llevar de las los votos de los pueblos ? Vemos en todas las cosas de suyas un solo hombre, es mas difícil que se corromJa naturaleza que es siempre mayor la eficacia y poder pan muchos cediendo a la amistad, á dádivas y á intride un elemento cuando concentrado que cuando muy gas? No se envenena tan fácilnente el agua de un gran desleido. No cabe, por otra parte, duda en que las cosas lago como la de un estanque. comunes pueden estar mejor administradas por uno que Añádase a todo esto que siendo muchos los que enpor muchos, que en igualdad de medios es mas fácil la tiendan en los negocios de la república, enmiendan los ejecucion de una empresa por un solo hombre, como unos las faltas de los otros, y sin disponer de mas ni demuestran palpablemente las alianzas celebradas entre menos facultades, tienen mayores fuerzas y proceden los reyes para llevar a cabo la guerra , alianzas que nun- con mayor pureza en todas sus resoluciones. ¿Quién ca pudieron ser duraderas vi dar grandes resultados. se ha de alrever á castigar los yerros de un principe

Estos son los mas notables y poderosos argumentos que es dueño de las armas del Estado y lleva en la punta aducidos en favor de la monarquía, argumentos eviden- de la lengua, como dijo Aristóteles, la vida y la muerte tes é innegables; mas no son tampoco escasos los que de los ciudadanos? No seria ya audacia, sino locura, se presentan en favor de las formas democráticas. La querer resistirá su voluntad y hacerle sentir el disguslo prudencia y la honradez en que estriba la salud pública que suele llevar consigo la reprension ajena; serialo y por las cuales se gobiernan felizmente los estados son mucho mas sabiendo cuán grande es siempre el núindudablemente mas fáciles de encontrar en muchos mero de los aduladores que están á su lado para batir que en uno solo, pues cabe suplir lo que á uno falta palmas á cada uno de sus actos, mal cierto puesto que por lo que a otros sobra, como suele acontecer en una se presenta bajo un aspecto dulce y agradable. Ignoracomida en que se reunan muchos para pagar á escote. mos, por otra parte, que al llegar el hombre al poder es

¡Cuánta no ha de ser la ceguedad y la ignorancia de su propio adulador y mira siempre con benignidad sus los príncipes que encerrados en su palacio como en propios hechos? Contéstase á esto que como no hay una caverna no pueden hacerse cargo de nada por sus cosa mejor que la diguidad real cuando sujeta á leyes, propios ojos! ¿Es siquiera posible que puedan recono- no la hay peor ni de mas tristes resultados cuando libre cer la verdad entre los continuos aplausos de los corte- de todo freno. Mas ¿y si se convierte el rey en tirano, sanos y entre los embustes de sus criados que lo acomo- si menospreciando las leyes sustituye á la razon su andan todo á sus intereses personales? Y no pudiendo sa- tojo? ¿Quién no conoce y coufiesa que es muy dificil ber nunca la verdad, ¿es acaso extraño que caigan en contener con leyes las fuerzas y el poder de un hombre error á cada paso? ¿Cómo pues ha de haber quien

en cuyas manos están concentrados todos los medios pretenda colocar en la cumbre del Estado á un hombre de que dispone la república ? ¿Cómo se ha de evitar que sin oidos y sin ojos? Tito Maulio Torcuato, al ser decla- no grave los pueblos con nuevos y mayores tributos, rado cónsul, recusa el cargo por la enfermedad de su que no invierla los derechos de sucesion á la corona, vista, manifestando cuán indigno le parece que se pon- que no lo remueva todo y lo trastorne? Cuando se divi

la república en manos del que necesita de ojos aje- | de entre muchos el poder para crear otras magistratunos para hacerse cargo de la direccion de los negocios; ras, bien haya de constituirse un senado, bien hayan y ¿hemos nosotros de creer á propósito para gobernar- de elegirse jueces, į hemos de consentir en que para nos á los que debiendo apelar continuamente á la pru- ejercer el mas grave é importante cargo haya precisadencia y al ingenio es indispensable que a cada paso se mente uno solo? ¿Olvidarémos acaso cuán diversas y de cieguen y alucinen? En unas cartas muy importantes cuánta trascendencia son las atribuciones de un moque dirigió el emperador Gordiano á su suegro Misiteo narca que ha de sostener la guerra contra el enemigo,

mantener la paz entre sns súbditos, representar en el cios y están cercadas de no menores ni menos graves interior y en el exterior toda la república ?

riesgos. Son las cosas humanas pasajeras é inconstanCeden á la fuerza de estos argumentos varones de tes, y es de varones prudentes contentarse con evitar, grande erudicion , principalmente de aquellos que han no todos los males, sino los de mas bulto, buscando con nacido en ciudades libres, a pesar de ser propio de abinco lo que parece que nos puede procurar mayor nuestra naturaleza que prefiramos casi siempre estar número de bienes. Ha de procurarse ante todo conserá lo ya conocido cuando no lo reprueba de un modo ma- var y asegurar la paz entre los ciudadanos, pues sin paz nifiesto la experiencia, y no carece, por otra parte, de no seria mas que un caos la república; y creo que napeligro alterar las instituciones patrias, aun cuando se die dudará cuánto mas eficaz es para obtenerla el gorebelen contra ellas nuestras convicciones. Ha tenido bierno de uno solo que el de muchos. ¿No es acaso baslugar este hecho hasta con los mas grandes filósofos, tante compensacion este solo bien para otros muchos que no son generalmente los que mas favorables se han males y peligros? ¿Qué mejor que la paz, por medio de manifestado á la institucion monárquica, como nos la cual se embellecen las ciudades y quedan asegurademuestra el mismo Aristóteles, el cual aun aceptando das las fortunas privadas y las públicas? Qué mas peresta forma de gobierno, principalmente cuando el rey nicioso que la guerra, á cuyos rudos golpes todo se aventaje a todos los ciudadanos en bondad y pruden- abrasa y se trastorna y muere ? Crecen con la union los cia y reuna en sí todas las dotes del cuerpo y del áni- pequeños imperios, húndense con la discordia los mamo, como si la naturaleza se liubiese puesto en lucha

yores. consigo mismo para agraciarle y levantarle sobre los Conviene además considerar que en todas las clases demás mortales, cosa que raras veces acontece, cree del pueblo es mucho mayor el número de los malos que mas útil que sean gobernadas por muchos las ciudades

el de los buenos; si se divide el poder entre muchos, donde sobresalgan muchos en virtud é ingenio, y llega ¿no será fácil que en toda deliberacion prevalezca la hasta calificar de inicuo que se confie exclusivamente opinion de los peores sobre la de los mas rectos y pruel poder supremo y se entreguen todos los negocios al dentes ? No se pesan los votos, se cuentan, y no puedo que no puede presentar ni mayores conocimientos, ni suceder de otra manera. ¿ Acontecerá esto en el gobiermas honradez, ni mas acierto y lacto. Las mismas es- no de uno solo ? Si el príncipe es de conocida probidad crituras sagradas favorecen poco la monarquía, presen- y prudencia, como no tan raras veces sucede, seguirá tándonos en un principio constituidos cierlos jueces el mejor acuerdo, es decir, la opinion de los mas pruque gobernaban la república judía. Esta forma de go- dentes; y con los derechos que su mismo poder le conbierno era indudablemente democrática , pues se elegia fiere, sabrá resistir á la ligereza del pueblo y á las tepara aquel cargo á los que mas aptos parecian en cada merarias pretensiones de los malos. Sabemos cuántas una de las tribus, y no se les concedian facultades para calamidades y graves trastornos ocurrieron en España alterar las leyes ni las costumbres nacionales, segun cuando demasiado padres algunos reyes dividieron el manifiestan aquellas palabras de Gedeon : Non domina- poder real entre muchos de sus hijos, como sucedió bor ego neque filius meus, sed dominabitur vestri Do- con Sancho, el mayor, y su hijo Fernando, reyes de Naminus. No hubo reyes entre los hebreos hasta que an- varra; aquellos sucesos deben enseñarnos cuán individando el tiempo, exasperado el pueblo, primero por sible es el mando, cuán incomunicable el poder por su la maldad de Helí, y despues por la de los hijos de Sa- naturaleza, cuán funesta , impía, turbulenta , sospemuel, los pidieron y exigieron á todo trance, á pesar de chosa y falaz la ambicion al sentirse impotente , cuán las observaciones de este, que les pronosticó severa- inútil freno los respetos de la amistad ni los del parenmente las calamidades que les amenazaban, y les decla- tesco para que aquella deje de confundirlo y trastorró que despues de recibido el poder, degenerarian los narlo todo. Pruébanos además que se debilitan las fuerreyes en tiranos; hecho con el cual cabe probar que ó zas al dividirse entre muchos el cuidado de los negoel poder real no es preferible al democrático, o que por cios públicos lo que sucedió con los árabes, espuestos á lo menos, principalmente en aquel tiempo, no se aco- una ruina inevitable, no por otro motivo que por el de modaba suficientemente a las costumbres de aquel pue- estar dividido entre muchos el imperio, de lo que no blo. Sucede en todo, en los vestidos, en el calzado, en pudieron menos de nacer discordias intestinas y al fin la habitacion y en muchas otras cosas que aun lo me

la formacion de muchos reinos independientes unos de jor y mas elegante á unos place y á otros desagrada; y olros. Si pues no conviene que haya muchos príncilengo para mí que ha de suceder lo mismo con las pes en las distintas comarcas de una nacion, por mas formas de gobierno, que no porque una lleve a todas que estén bien deslindados los términos de todas, ventaja, ha de ser aceptada por pueblos de distintas ins- ¿cuánto menos convendrá que los haya en un mismo tituciones y costumbres.

territorio por estar distribuido entre muchos el goEntre tan distintas razones, todas casi de igual peso,

bierno? y entre tanta variedad de pareceres, se inclipa mas mi Nos parece aun mucho mas preferible la monarquia si ánimo á creer y hasta dar por cierto que el gobierno de se resuelven los reyes á llamar á consejo a los mejores uno solo ha de ser preferido a todos los demás sistemas. ciudadanos, convocar una especie de senado y adminisNo negaré que está expuesto á gravísimos peligros ni trar de acuerdo con él los negocios privados y los púque degenera muchas veces en una insufrible tiranía; blicos, No podrian prevalecer así los afectos personales pero veo compensados estos males con mayores bienes, ni habria que temer los efectos de la imprudencia; vey observo que las demás formas tienen tambien sus vi- riamos unidos con el rey á los magnales, conocidos por los antiguos con el nombre de arislocracia, llega- ejecucion sus laudables intenciones sino cuando haya riamos mejor al deseado puerto de la felicidad, al que lugar á la eleccion y lo permitan el carácter de sus connos sentiriamos impelidos de consuno por los esfuer- 1 ciudadanos y la situacion del Estado de que forma parzos de toda la ciudad ó de toda la provincia. No hay por te. Procurará entonces con todas sus fuerzas establecer cierto peste mas terrible que un rey que se deja llevar la mejor forma de gobierno, con tal que sin agitacion de sus pasiones ó pretende gobernar su propio juicio y sin tumultuosas escisiones pueda llevar al imperio á por el de sus infames cortesanos, cosa que nos ponen ser sujetado y dirigido por el gobierno de uno solo. ya de manifiesto las desgraciadas vicisitudes y los in- Dilucidada ya esta cuestion, debemos entrar en olra, olvidables trastornos de grandes imperios, donde , co- que ni es menos grave ni viene envuelta en menos dilimo es natural, convertida la benevolencia del rey en cultades. Cuando muera un principe iconyendrá que tiranía y gobernando los palaciegos en su nombre, es sea el gobierno hereditario ó que sea elegido el sucesor inevitable que se desquicie loda la república y sean pre- por todos los ciudadanos, como sabemos que se obsercipitados sin sentirlo á las mayores calamidades súb-vó en muchas naciones, con el objeto de que en virtud ditos que tienen puesta en sus principes toda su con- de la indefinida duracion del mando y la seguridad de fianza. Conviene, sin embargo, advertir que lo mejor la sucesion no degenerase en tiranía la dignidad creada en la paluraleza se convierte en lo peor cuando llega á para la salud de la república ? Es sabido que los hijos se corromperse, y que no prueba poco en favor de la ex- corrompen fácilmente, ya por los placeres de que están celencia de la monarquía el hecho de que al estar vi . rodeados, ya por la condescendencia de sus padres; que ciada y pervertida, venga á parar en la mayor tiranía salen no pocas veces muy distintos de sus antecesores; posible y en la mas abominable forma de gobierno. Lo que por este solo hecho se arruinaron en breve granpeor debe ser siempre la antitesis de lo mejor, y el mas dísimos imperios. ¿Qué puede haber mas pemicioso pernicioso gobierno la del que puede proporcionar á la ni mas terrible que abandonar la república al capricho república mejores resultados.

de la suerle ? Qué mas terrible que poner al frente del

gobierno un joven de depravadas costumbres, un niño CAPITULO III.

que está aun llorando en su cuna, y lo que peor es, una i Debe ser la monarquia hereditaria?

mujer falta de esfuerzos y de conocimientos ? Qué mas

terrible que el que desde el seno de una esposa se disSe ha explicado ya cuántas ventajas lleva á las demás ponga arbitrariamente de los ejércitos, de las provitformas de gobierno la que llamaron los griegos monar- cias, de las rentas del Estado? Qué lo que era antes quía, principalmente cuando recae la dignidad real en debido á la virtud y al mérito sea ahora patrimonio de el que supere a lodos los ciudadanos en probidad, en los malos, y por respeto á uno solo deba verse envuelta prudencia y en justicia , y como tal sea mirado y admi- la república en gravísimas borrascas? Sin necesidad de rado por sus súbditos como un hombre bajado del cie- mentar otras naciones, sabemos por las sagradas eslo, de condicion superior a la de los demás mortales. Escrituras que elegian los idumeos á sus reyes, y no conpues esta forma de gobierno adecuada a la naturaleza sentian que los hijos sucediesen á sus padres; sabemos de las cosas, á la direccion del mundo y al modo como que en España duró el sistema electivo mientras duró se rigen los demás animales; muy querida de Dios, por el imperio godo, y que solo despues de trastornada la acercarse mas con ella la república á ese Sér superior nacion y las leyes pudo introducirse la sucesion hereque dirige solo y por su propia voluntad los cielos y ditaria , merced al demasiado poder que se habian la tierra. ¿Podrá ahora ponerse en duda que ya indivi- | arrogado los príncipes , y á la demasiada condescendual, ya colectivamente han de buscar los hombres la dencia de los pueblos. No faltaron con todo en aquellos felicidad, procurando acercarse á Dios cuanto lo per- tiempos varones de prudencia que con gran fuerza de mita la naturaleza humana ? La bondad y la unidad razones pretendieron probar cuán conforme era el nueguardan tanta armonía entre sí y están tan unidas es- vo sistema de sucesion á la equidad y al derecho, bien trechamente, que siguen ambas una misma regla, como fuese que se sintiesen obligados por los beneficios de los explican agudamente los filósofos, y parecen indicar nuevos príncipes, bien por el deseo vehemente de adulas cosas mismas. Está probado que una república su- lar, bien porque así lo sintiesen y creyesen. Asegurajeta al gobierno de uno solo está mas firmemente tra- ban que los hijos de los principes, nacidos de la mas bada con cada una de sus partes que las que obedecen noble sangre y educados en palacios llenos de santidad á la voz de muchos, y es necesario que confesemos que y de prudencia , habian de parecerse necesariamente a ha de ser por tanto mucho mejor y mas perfecta. Con sus antecesores; que los príncipes levantados al trono estas y las demás razones explanadas en el capítulo an- de entre el vulgo de los ciudadanos, solian salir arroterior, creen que quedaria probada suficientemenle la gantes y soberbios, como acontece de ordinario con los excelencia de la monarquía sobre todos los demás sis- que saliendo de repente de su estado de pobreza, pasan á temas, ora se confie la direccion de los negocios á los ser ricos y á alcanzar grandes honores; gente entonces magnates, ora al pueblo. Debe, sin embargo, todo va- pesada é intolerable que, viéndose rodeada de poder y ron prudente tener en cuenta los tiempos y la república con facultad de alcanzarlo todo, pervierle sus costumen que vive, no dejarse llevar por el deseo de innovarlo bres, descubre sus viciosas inclinaciones, y revela la todo, aspirar sí á lo mejor, pero recordando que las perversidad natural que tenia antes cubierta por la hunaciones ya constituidas casi nunca cambian de forma mildad de su fortuna, no de otro modo que un vaso sin empeorar su suerte. No ha de atreverse á poner en cascado deja ver sus faltas desde el momento que se le llena de agua. Alegaban que en la eleccion de un nuevo siendo muy de observar, que sobrellevan mejor los homprincipe, como arriba se ha indicado, prevalecen ordi- bres al que nació in feliz del seno de una reina que al que nariamente los malos, por ser siempre mayores en nú- menos desgraciadamente fue elegido. mero en toda reunion de gentes; que nada minó tanto Hé aquí por qué casi todas las monarquías han sido al los firmes y sólidos cimientos del imperio romano como fin hereditarias, y á naciones perpetuas han sido dados la eleccion de los principes, usurpada al fin por las príncipes en cierto modo perpetuos, cosa para todos guardias pretorianas, que con mengua de la majestad sumamente ventajosa. Evítanse así las graves alteraimperial encumbraron al solio á los hombres mas viles, ciones y las turbulentas tempestades que solian estapor haber puesto mayor precio á la república. En Es- llar en cada interregno; ciérrase el paso á las grandes paña cabe apreciar tambien la naturaleza de esta cues- discordias y guerras de sucesion, que han de existir tion por lo que sucedia en muchas poblaciones. Habia forzosamente donde no esté admitida ó se suprima la hace doscientos años en Castilla no pocos pueblos que sucesion hereditaria. Los bienes comunes están mejor tenian por antigua costumbre la libertad de elegir á sus administrados; es pues natural que los cuide como proseñores. Elegian algunos de entre todos los ciudadanos pios el que ha de trasmitir el poder á sus hijos, y es al que creian convenir mas á sus intereses; pero otros sabido que son siempre mirados con cierto descuido reducian el círculo de los elegibles á una sola familia. por los que ven limitada la existencia de su autoridad al Eran conocidos todos por este derecho con el nombre escaso é incierto tiempo de su vida; los cuales suelen de behetrías; y estaban generalmente en ellos tan tras- para ello fundarse en cuán fácil es que sus sucesores, tornadas las leyes y los juicios, que usamos á cada paso siendo tan varios los juicios de los hombres, abandonen de aquella palabra para significar toda reunion desor- ó contradigan sus proyectos y comenzadas empresas, denada en que nada se hace con razon, en que solo do- como vemos que sucede donde quiera que el poder sumina la pasion, la fuerza , los clamores. Estos males es premo nace de los volos de los magnates ó de los del evidente que deben evitarse á toda costa, adoptando, pueblo. siempre que se presente una situacion tal, la sucesion No me propongo ocultar que Aristóteles, uno de los hereditaria , pues cabe prometerse mas órden y con- mayores filósofos, en el lib. 11, cap. 11 de su política, cierto de los hijos de los príncipes. Saldrán tal vez bur- | desaprueba que los hijos sucedan indistintamente a sus ladas las esperanzas concebidas por el pueblo, cosa que padres, ni tampoco negar que los descendientes degesucede no pocas veces; mas aun este mal se sabe ya que neran muchas veces y están muy distantes de tener las está compensado con mayores bienes. Tiénese mayor virtudes de sus predecesores. Lo acreditan las historespeto a los hijos y nietos de reyes, no solo por los ciu- rias antiguas sagradas y profanas; y á la verdad podadanos, sino hasta por los extranjeros y los mismos driamos aducir ionumerables ejemplos de los grandes enemigos; y qué, ¿ignoramos acaso que la majestad daños que ocasionaron á las repúblicas principes degereal es una garantia de paz, y es basta la salud de la nerados y destituidos de las prendas de sus antepasarepública ? Bien claramente lo manifestó así por dos ve- dos. Mengua la buena índole de las familias ni mas ni ces Jacob Aben Juzef, primero cuando en Zahara reci- menos que en las plantas y en los ganados mengua y bió á Alfonso el Sabio, que iba á solicitar su poderoso ambia la bondad de las semillas por la influencia del amparo, dejando para él la silla mas alta , por conside- cielo, la de la tierra, y sobre todo, la del tiempo. Extinrar que era debida al que habia nacido de linaje de re- guese el ardiente genio de los principes á fuerza de yes y sido educado desde sus primeros años para go- placeres y de una educacion mala y depravada; y como bernar el reino; luego cuando en Cesariano , ciudad de todos nacemos para morir, así vemos tambien y nos la Bélica, que tenia cercada hacia ya seis meses con dolemos de que los linajes, los sembrados, los animanumerosas tropas africanas, mudando de improviso de les y las familias tengan sus principios y sus progresos pensamiento, levantó el sitio y pasó apresuradamente y envejezcan al fin y mueran, como podemos ver por la el Guadalete, temiendo ser vencido en batalla por San- historia de los últimos reyes de Castilla. Tuvo Enrique, cho, hijo de Alfonso, que estaba acampado allí cerca el matador de su hermano Pedro y el fundador de su con tropas levantadas precipitadamente para salir del dinastía, un ingenio vivo y, sobre todo, un ánimo mapaso. Preguntado entonces por qué habia tomado la yor aun que la nobleza de su cuna. En su hijo Juan no resolucion de huir del enemigo, dicen que contestó: reconocemos ya tan afortunadas prendas, no hay ya « Desciende de cuarenta reyes; cercado de tanto pres- tanta habilidad ni tanto vigor para la direccion de tigio, pelearia á los ojos de todos inspirándonos á nos- los negocios interiores ni exteriores. En su nieto Enotros terror, á ellos confianza; ¿qué habia de poder yo, rique se ve, es verdad, un entendimiento ardiente, que he sido el primero en decorar con la majestad real un alma capaz de abrasar cielos y tierra, pero es débil la familia de los Barramedas ? » De tanta importancia de cuerpo, enfermizo, de una vida corta, que no le es que descienda un príncipe de abuelos y bisabuelos permite desarrollar las grandes virtudes de que aparereyes. La nobleza como la luz deslumbra , no solo á la ció dotado ya en su misma infancia. Juan, segundo muchedumbre, sino hasta á los magnates, y sobre todo rey enfrena la temeridad de los que tengan un corazon re- tras que para los negocios del gobierno; y en él y su belde. Es, por otra parte, sabido que la naturaleza mis- hijo Enrique IV se ve ya envejecida y hecha el juguete ma de las cosas quiere que las comunidades y las na- de los pueblos la gloria de sus antepasados. La destreciones sean mas gobernadas por la opinion que por los za y la virtud ajenas se abrieron entonces paso hasta hechos. Muere el respeto y con él muere el imperio; el trono, primero con un derecho cuestionable, y luego con ventaja de los pueblos. Todo lo cual se encamina mas ¿por qué no le hemos entonces de destronar á que enlendumnos que los hijos no pocas veces difieren como han hecho mas de una vez nuestros mayores? de sus padres en el ingenio, en la condicion y en las Cuando, dejados á un lado los sentimientos de humanicostumbres. No podemos empero negar que entre los dad, se conviertan los reyes en tiranos, debemos, como príncipes electivos los ha habido tambien que no han. si fuesen fieras, dirigir contra ellos nuestros dardos. sido menos malos ni de hábitos menos depravados, ni Destronado públicamente el rey dou Pedro por sus en número menores. Examinemos los anales de otros crueles hechos, obtuvo el reino su hermano Enrique, tiempos, recordemos la antigüedad, consideremos por aunque bastardo. Destronado su tercer nieto Enriun momento esas heces y monstruos del imperio ro- que IV por su desidia y depravados hábitos , fué promano llamados Olon, Claudio, Vitelio, Heliogabalo y clamado rey por voto de los magnates, primero su otros que no nornbro; & podemos creer acaso que su- hermano Alfonso, que estaba aun en los primeros años bieron al trono del imperio mas que por los votos de la de su vida, despues, muerto Alfonso, su hermana Isamilicia, es decir, sobre las lanzas de las guardias pre- bel, que aun á despecho de Enrique se apoderó de la torianas? Mas quiero dejar á un lado los ejemplos que direccion de la república, absteniéndose solo de usar nos ofrecen las naciones extranjeras: ¿habrá alguno tan el uombre de reina mientras él viviese. No me meteré temerario ó tan ignorante de nuestra historia que no ahora en si estuvo bien o mal hecho; confieso que muconfiese que en España hubo peores reyes que en nin- chas veces se procedió en aquellos tiempos con ligereza gun tiempo cuando apoderados de ella los godos eran é intencion dañada; mas sé tambien que todo grande elegidos de entre todos los ciudadanos los jefes su- ejemplo es casi indispensable que tenga algo de injuspremos de la monarquía? ¿Se nos ha borrado quizá de to, y considero que las faltas personales quedan coinla memoria Witiza y Rodrigo, últimos principes go- pensadas con que se haya salvado el reino de manos de dos cuyas maldades alrajeron á toda España tan funes- la tiranía. tas desventuras ? Seria mas feliz el mundo si lo que No soy tampoco del parecer de aquellos que pretenempieza bien en un principio perseverase en un mismo

den circunscribir el derecho de sucesion bereditaria ser y estado y los fines correspondiesen siempre a los dentro de una sola familia; creo que teniendo el prínprincipios; pero la desidia, la maldad y el tiempo lo cipe muchos hijos, debe designar tambien la ley quién depravan todo; tal y tan triste es la condicion del ha de suceder al padre, á fin de que en lo posible no hombre.

se deje á las pasiones del pueblo lugar por donde queNosotros, que ignorantes é incapaces de apreciar en pa alterarse la tranquilidad pública, que hemos de consu verdadero valor las cosas, estamos denunciando las servar á todo trance. Tampoco apruebo que quiera infaltas del sistema opuesto, sin querer hacernos cargo troducirse en la sucesion á la corona lo que Plalon prode los males en que hubieran incurrido los antiguos ponia que se introdujese en la sucesiou privada, á sasiguiendo otro camino, detestamos los vicios que ve- ber, que pasasen todos los bienes paternos á un solo mos, creyendo siempre que lo pasado ha de ser mucho hijo, pero solo al hijo designado deliberadamente por mejor que lo presente; conducta de que nacen todas la voluntad del padre, medio con el cual decia se eslas calamidades que afligen á la especie humana. Aun merarán todos los hijos eu satisfacer los deseos de los suponiendo que en otros tiempos hubieson sido meno- que tantos sacrificios lian hecho para criarles y edures la agitacion de las asambleas y los funestos resul- carles. No veo peligro en que así se estableciese para tados de la negra ambicion y la codicia , ¿de qué otro la sucesion privada; mas sí en que la ley no determinamedio podemos sospechar que se hayan valido sino de se hasta el hijo que ha de heredar la direccion del reihaber admitido el sistema hereditario? Para conservar no, omision de que habian de nacer forzosamente la tranquilidad interior no hay indudablemente cosa tan graves discordias como las que tuvieron lugar enmejor que designar por una ley los que han de suceder tre los príncipes moros de Africa y de España, cuyas á la corona; no se deja así lugar ni á las pasiones de los terribles guerras y destronamientos, no tanto deben pueblos ni al antojo de los principes y queda orillado atribuirse á lo dispuestos que estaban siempre aquellos todo motivo de discordia. Esta sola consideracion bas- pueblos á mudar de principes, como á que no estaba ta para que me decida en favor de la monarquia here- delerminado por leyes y costumbres cuál de los hiditaria ; pero advierto además que es fácil corregir jos liabia de heredar la dignidad real cuando bajasen por medio de una buena educacion , sobre todo en la los emires al sepulcro. Veo adoptado en todas las nainfancia, las faltas de los principes; que en una buena ciones que los mayores de edad sean preferidos en la educacion encuentran freno hasta las mas depravadas sucesion á los menores , y los varones a las hembras; naturalezas, y gracias a su saludable influencia, sufren mas no dejo de recordar que David entregó el reino á un completo cambio; que si acontece de otra manera Salomon, el menor de sus hijos, cosa que, á ejemplo de y no corresponde el éxito á los deseos ni á los esfuerzos David, po dejaron de hacer otros reyes de aquel mismo de los que están encargados de dirigirle, es útil sobre- pueblo. Consta por las sagradas escrituras que en los llevarlo en cuanto lo permita la salud del reino y las primeros tiempos el patriarca Jacob traspasó á José los corrompidas costumbres del príncipe queden ocultas derechos que quitó á Ruben, su primogénito; pero es en lo interior de su palacio. Podrá suceder que por sus tambien preciso bacerse cargo de que así quedó castidesaciertos y maldades pongan algunos la república en gada la maldad de Ruben, hombre por demás impío. inminente riesgo , desprecien la religion nacional, re- Tengo, sin embargo, para mí que solo por inspiracion chacen todo freno y se hagan del todo incorregibles; divina dejó David tan grave ejemplo, y lo dejó, ya para

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