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que lo imitasen en liempos posteriores otros príncipes, mas sobresalga á los ojos de los pueblos. Crecen y se ya para que lo imiten aun los nuestros cuando el hijo ensanchan así los imperios por medio de casamientos, mayor se haya manchado con negros crímenes y so cosa que no se observa en otras naciones regidas por hayan apurado todos los medios para corregirle, 6 bien distintas leyes. Si la España ha llegado á ser un tan cuando el menor aventaje en virtud manifiesta á todos vasto imperio, es sabido que lo debe tanto a su valor y sus hermanos. Creo que podrá entonces el padre, sin á sus armas como á los enlaces de sus principes, enlafallará la justicia, despojar de los derechos de sucesion ces que han traido consigo la anexion de muchas proal primogénito, con tal que no vea que han de resul- vincias y aun la de grandísimos eslados. tar de esta medida agitaciones y discordias. El padre que es príncipe no debe dejarse llevar al instituir he

CAPITULO IV. redero por sus afectos personales, debe siempre aten

De la sucesion real entre los agnados. der, antes de todo, á la salud del reino.

No por ser grave y basta peligroso el ejemplo de Evítanse graves cuestiones, y lo que es mas, devastaDavid han dejado de seguirlo aquí en tiempo de nues- doras guerras, teniendo en todos tiempos elegido por la tros abuelos el rey de Aragon don Juan II y en pues- ley el que ha de ocupar la silla vacante del imperio, y tros tieinpos tu padre, los cuales han desberedado no dejando nunca la sucesion al arbitrio de nadie ni ambos á dos á su primogénito Cárlos. ¿Quién empero aun al del rey padre, á quien creemos ha de negarse no ve que el mismo cielo destinaba á reivar á Fernan- hasta la facultad de escoger beredero entre sus hijos. do el Católico, y te destina ahora á tí que has de igua- Mirase con esto decididamente por la tranquilidad púlar en virtudes á tu tatarabuelo y á todos tus antepa- blica, preferible a todo por ser entre los hombres lo mas sados por lo que dejan esperar tu nalural ingenio y lu saludable y de mayor provecho. educacion esmeradísima , cuyos efectos contribuimos Las leyes á que está sujeta la sucesion, parte están á desarrollar con nuestros ardientes votos? Es con todo escritas y grabadas en bronce, parte conservadas por mas que de hombres resistir la influencia de los afectos los usos y costumbres de cada nacion constituida ; y personales, virtud por lo demasiado grande poco aco- es evidente que a nadie es licilo alterarlas sin consulmodada á nuestra condicion ya nuestras fuerzas; así que tar la voluntad del pueblo, de la que derivan y depenestoy en que deberia ponerse coto á esta costumbre y den los derechos de los reyes. No porque estén escrino dejar al arbitrio del rey el derecho de cambiar la las las leyes dejan de ocurrir dudas sobre su intelisucesion entre sus hijos, y lo creo tanto mas, cuanto gencia, ni porque estén sancionadas las leyes de los que considero que la reforma de las leyes hereditarias pueblos dejan de ocurrir mudanzas, segun van camno perlenece al rey, sino á la república que le confió el biando las ideas y los sucesos; así que tenemos aun poder bajo las condiciones contenidas en aquellas mis- en pié la cuestion que han oscurecido no poco las divermas leyes, y que por consiguiente no puede tener lugar sas opiniones de los escritores y la polémica á que ha sin el consentimiento de las Cortes.

dado lugar esa misma diversidad de pareceres. Está ya Ocurren tambien dudas sobre si deben ser llamadas generalmente admitido que sucedan los hijos á los paá suceder las hembras cuando hayan muerto todos sus dres, siendo entre aquellos preferidos los varones de hermanos y no hayan quedado de ellos sino hijos va- mayor edad, como queda dicho; pero se ha dudado rones. En muchas naciones está ya determinado que muchas veces si habiendo sobrevivido el padre al mano sucedan, fundándose en que no sirve una mujer yor de sus hijos y dejado este descendencia , ha de ser para dirigir los negocios públicos, ni es capaz de resol- preferido el nieto al tio, ó al contrario. Pueden presenverse por sí misma cuando ocurran graves aconteci- larse en favor de una y otra opinion brillantes y numemientos en el reino. Si cuando mandan en familias par- rosos ejemplos, pues tanto en España como en las deticulares anda perturbada la paz de todo el hogar do- más naciones han ocurrido casos de baber sido llamados méstico, ¿qué no seria, dicen, si se las pusiera al frente á la sucesion los tios, prescindiendo de los nietos, y cade toda una república ? En los diversos reinos de Espa- sos tambien de haber sido llamados los nietos, prescinña no se ha seguido siempre ni una misma costumbre diendo de los tios. Decídense muchos por lo último ni una misma regla. En Aragon unas veces han sido creyendolo mas conforme á la equidad y á las leyes, admitidas á la sucesion, otras excluidas. Como empero porque, como ellos dicen, los tios no habiendo nacido y leamos en las sagradas escrituras que Débora goberno sido educados con la esperanza de suceder á la corola república judía, y veamos adoptado por muchas na- na, no se les ofende excluyéndolos ni se les despoja en ciones que pase la corona á manos de las hembras rigor de ningun derecho, y parece, por otra parte cruel cuando no baya varones que puedan ceñirlas, y en agravar la desgracia de la muerte del padre privando á Castilla, que es la mas noble region de España, sin que los hijos de la sucesion al reino. en nada ceda a las extranjeras, y hasta entre los Sube aun de punto la diversidad de opiniones cuando vascos vemos seguida desde los tiempos primitivos la se reduce la cuestion á cuál de los agnados debe empucostumbre de no distinguir para la sucesion varones niñar el cetro cuando han muerto lodos los hijos del hembras; no creemos que puedan ser vituperadas con príncipe ó no lia tenido este descendencia. Supongamos razon las disposiciones de nuestras leyes respecto á este que tuvo antes el príncipe hermanos y hermanas y hapunto, mucho menos cuando no dejan de ofrecer por yan muerlo: ¿deberán suceder los hijos de sus hermasu parte muchísimas ventajas y merecen ser siempre nas ó los de sus hermanos, es decir, los descendientes preferidas á que se elija entre todos los varones el que de varon ó los de hembra ? Deberán ser considerados todos los agnados como si fueran bijos, sin atender bijos todo lo que poseen, así on bienes como en deremas que á la diferencia de edad y sexo? Deberán ser chos; pero solo los derechos ya adquiridos, no los que preferidos al tio ó tia paternos los descondientes del hubieran podido tocarles mas tarile á haber sobrevivihermano mayor aun cuando lo scan ya en segundo gra- do; que respecto á la sucesion son llamados de olros titudo? Hase seguido uno y otro camino en la sucesion los los herederos en estirpes, y el derecho de los hijos es privada por dereclio hereditario, siendo cosa sabida igual al que tendrian sus padres si viviesen; que la mujer, que por la ley imperial de sucesion abintestato suce- por fin, cuando desciende por linea recta de varon es den con los tios los nietos de los hijos difuntos, pero preferida al mismo varon cuando desciende por línea solo en estirpes, de modo que toque solo á todos de la recta de hembra; mas nuestros jurisconsultos, además de herencia lo que habria de percibir el padre si viviese negarlo, sostienen que, aun cuando fuese cierto, no decuando la muerte del abuelo.

beria observarse otro tanto en la sucesion del reino, Lo mismo está dispuesto cuando el hermano sucede distinta bajo muchos puntos de vista de las demás suceul hermano que murió intestado. Los hijos del otro siones, donde ha de haber naturalmente menos lugar bermano entran á suceder con su lio en estirpes, por- al derecho de representacion, si ha de procurarse que que si así no sucediese, sino que entrasen á participar quede incólume la unidad de la república. Reasumiende la herencia ó los nielos y sobrinos comparados en- do pues la cuestion en pocas palabras : supongamos que tre sí ó los que estuviesen con el difunto en mas re- haya de legitimas nupcias hijos legitimos entre los moto grado de parentesco, seria indispensable que se cuales se dispute á quién pertenece la primacía del goles llamase in capita y se distribuyese entre ellos los bierno; siendo igual el grado de parentesco, sostenebienes por iguales partes. En el primer género de he- mos que debe ser llamado á la sucesion del reino, i releros cabe pues la representacion, no en el se- no ser que prescriban lo contrario leyes ó costumbres gundo.

nacionales, para nosotros siempre respetables, el que ¿Convendrá ahora que en la sucesion del reino se ob- entre todos los pretendientes tenga mas edad, mas priserven las disposiciones relativas a estos últimos cuan- vilegiado sexo y sobre todo mas virtudes. Y lo sostcutdo no habiendo ya nielos ni hijos del difunto sean lla- mos partiendo de los mismos principios de la naturalemados al trono los parientes colaterales ? Se ha agitado za y del derecho comun, con los cuales están conforesta cuestion entre los jurisconsultos, dando por resul- mes las leyes y costumbres españolas. tado una increible variedad de pareceres; pero ha sido No ha dejado de haber en todos tiempos hombres inpor los mas y que de mas erudicion están dotados re- fames y ambiciosos, que han confiado á la suerte de las suelta en el sentido de que no puede tener lugar el lla- armas los derechos de sucesion á la corona, no siendo mamiento in slirpes á la sucesion de la corona. El rei- raro que haya vencido por tener mas fuerzas el que con no, dicen, se adquiere por derecho de sangre, es decir, menos razon ha entrado en la contienda, pues guardan no por el derecho que da la voluntad del úllimo pose- las leyes silencio entre el estruendo de la guerra, yno hay sor, sino por el que dan las costumbres, las institucio- quien fie á las decisiones del derecho la facultad que se nes, las leyes ó las disposiciones de un particular fun- ha conquistado en los campos de batalla. Triste y dolo• dador del vínculo; y es evidente que ba de sufrir una roso es que deba apelarse á tales medios, mas no negasuerte distinta de los demás bienes, que, aunque dados mos que pueden estar controvertidos los derechos de por derecho hereditario, están sujelos á mudanzas. Da- los pretendientes hasta el punto de que los pueblos, no do pues igual grado de parentesco, creen estos juris- pudiendo seguir otro camino, deban limitar sus esfuerconsullos que, á no disponer otra cosa uva ley especial zos á procurar el triunfo del que mas pueda servirles del reino, debe ser llamado á la sucesion el cogna- en aquellas circunslancias , cosa de que tenemos mudo que aventaja á todos los demás en sexo, en años chos y varios ejemplos en otras naciones del mundo crisy en prudencia. A las mujeres y á los niños, ana- tiano, y principalmente en nuestra España. Muerto Enden, se les permite ya suceder á pesar de oponerse la rique I de Castilla sin dejar por su tierna edad sucesion misma naturaleza á que aquellas entiendan en los nego- directa, fuéllainada con preferencia al trono Berenguecios públicos y no tengan los otros edad para sobrelle- la, madre de Fernando el Santo, a pesar de ser mayor var tan graves cuidados; y esto, que no deja de ser un de edad su bermana Blanca, reina de Francia y madre gran daño para la república, hemos de procurar evitarlo de san Luis, la cual, si fué postergada por los próceres con todas nuestras fuerzas , rechazando la representa- del reino, fué indudablemente para impedir que viniesen cion como la ficcion del derecho, ó á lo menos no exten- á reinar en España príncipes de casas extranjeras, resodiéndula á mas de lo que esté prescrito expresamen- lucion acertada y saludable como manifestaron despues le por las leyes ó por las costumbres de los pueblos. las no interrumpidas victorias, la candorosa vida y las Pues qué, ¿por puras ficciones hemos de quitar el reino santas virtudes de Fernando. Muerto Alfonso el Sabio, á un hombre de aventajadas prendas y confiarle al fué tambien preferido á los nietos del primogénito el que necesita aun de tutor y de quien le dirija y le go-bijo menor don Sancho, al cual, por ser hombre de gebierne? Por puras ficciones hemos de precipitar á nio y estar ya con las armas en la mano,

hubiera sido ciencia cierta la república á un abismo sin fondo de peligroso negar lo que de tanto tiempo y con tanto alinmales y peligros? ¿Hemos, por fin, de tener en mas los co pretendia. Pero hay aun ejemplos mas recientes. vanos raciocinios y razones que la salud de muchos? Lé- Enrique el Bastardo mató con su propia mano al rey jos de nosotros tanta maldad é infamia.

don Pedro, que abusa ba del poder en perjuicio de los A todo esto se opone que los padres trasmiten á sus pueblos; y luego de haberse apoderado del reino despojó de la herencia paterna á sus desgraciadas hijas, poderes en un corto número de magnates que aventacosa que si se dice que fué injusta, deberemos confe- jan á los demás por sus prendas personales; la repúblisar que injustamente tambien reinaron los primeros ca, propiamente llamada así, por el de ser partícipes tomonarcas de Castilla. Aŭos despues diose tambien por

dos los ciudadanos de las facultades del gobierno segun rey la Lusitania á Juan, el famoso maestre de Avis, el su rango y mérito; la democracia por el de ser confecual, a pesar de no ser tan ilustre su nacimiento como el ridos los honores y cargos del Estado sin distincion de de otros reyes ni tener quizá el derecho de su parte,

ha

méritos ni clases, cosa por cierlo contraria al buen senlogrado contra todos los esfuerzos de Castilla dejar á tido, pues pretende igualarse á los que hizo desiguales sus descendientes un reino bien constituido, reino

que,

la naturaleza ó una suerza superior é irresistible. Como como estamos alvora viendo, disfruta de gran felicidad y tiene la república por antitesis la democracia, tiene la de todo género de bienes. No tardaron en ser excluidas aristocracia por tal la que llamaron los griegos oligarde la sucesion paterna dos hijas de don Juan, rey de quía, en la cual, si bien los poderes públicos están conAragon, donde es sabido que despues de la muerte des- liados tarnbien á pocos, no se atiende ya á la virtud, te príncipe fué llamado Martin desde Sicilia al trono, sino á las riquezas, y es preferido á los demás el que como parecian aconsejar la agitacion y desórdenes que disfruta de mayores rentas. La tiranía , que es la última tepian lugar en el corazon de aquellos pueblos. No po- y peor forina de gobierno, antitélica tambien de la demos tan poco pasar en silencio á la reina Petronila, monarquía, empieza muchas veces por apoderarse del hija de Ramiro el Monje, que estando ya de parlo,

poder á viva fuerza; y derive de bueno ó mal origen, nombró heredero por testamento al que naciese si fuese pesa siempre de una manera cruel sobre la frente de varon, y si hembra á su marido Ramon, conde de Bar- sus súbditos. Aun partiendo de buenos principios , cae celona; decision que fué despues revocada por su hijo en todo género de vicios, principalmente en la codicia, Alfonso, llamando á sus hermanasú la sucesion del reino. en la ferocidad y la avaricia. Es propio de un buen rey Cambian los derechos por la voluntad de los príncipes

defender la inocencia, reprimir la maldad, salvar á los hasta lal punto, qne en el mismo reino de Aragon se nos que peligran, procurar a la república la felicidad y to lo ofrecen casos de haber sido excluidas las hijas siendo género de bienes; mas no del tirano, que hace consistir luego llamados á suceder los nietos que de ellas nacie- su mayor poder en poder entregarse desenfrenadamenron. Paso aun por alto á Fernando, que desde Castilla,

le á sus pasiones, que no cree indecorosa maldad alguna, donde gobernaba con gran felicidad por el rey Juan, niño que comete todo género de crímenes, destruye la liade pocos años, pasó á ocupar el trono de Aragon á la

cienda de los poderosos, viola la caslidad, mata á los muerte de Martin I. Podemos muy bien decir que

si buenos, y llega al fin de su vida sin que haya una sola venció á sus émulos fué mas por la gloria de sus faza

accion vil á que no se haya cutregado. Es adernás el rey ñas y esclarecidas virtudes que por la fuerza del dere

humilde, tratable, accesible, amigo de vivir bajo el cho que le competia.

mismo derecho que sus conciudadanos; y el tirano, Bien consideradas las cosas, ¿qué es lo que puede

desconfiado, medroso, amigo de aterrar con el aparato oponerse á que por la voluntad de los pueblos se cam- de su fuerza y su fortuna, con la severidad de las cosbie, exigiéndolo así las circunstrancias, lo que para el

tumbres, con la crueldad de los juicios dictados por sus bien público fué establecido por los mismos pueblos?

sangrientos tribunales. Puestos en tela de juicio los derechos de los que pueden

Conviene que sobre la diferencia entre el rey y el suceder á la corona, ¿por qué no hemos de adoptar la

tirano digamos aun algo mas de lo que llevamos insiresolucion que nos parezca mas provechosa y saluda- nuado; y para esto hemos de exaininar el origen, los ble? ¿Hemos de ser jueces injustos precisamente en la

medios y los adelantos de cada una de esas dos formas causa mas grave y de- mas trascendencia? Conviene de gobierno. El rey ejerce con singular templanza el además, observar que los derechos de sucesion al tro- poder que la recibido de sus súbditos, no es gravoso, no han sido establecidos mas por una especie de con

no es molesto sino para esos infames malvados que coussentimiento tácito del pueblo, que no se ha atrevido á piran temerariamente contra las fortunas y la vida do resistir á la voluntad de los primeros principes, que por

sus semejantes; como es para estos severo, es para los el consentimiento claro, libre y espontáneo de todas demás un cariñoso padre, y no bien están ya vengados las clases del Estado como, á nuestro modo de ver, era

los crímenes que le obligaron á ser por algun tiempo necesario que se liciese.

inexorable, se despoja con gusto de su severidad, pres

tándose fácilmente a todos en todas las vicisitudes de CAPITULO V.

la vida. No excluye de su palacio ni aun de su cámara al pobre ni al desamparado, presta atento oido á las

quejas de todos, no consiente que en ninguna parte del Diferencia entre el rey y el tirano.

imperio se proceda con crueldad ni aun con aspereza. Seis son las formas de gobierno, y vamos a distin- No domina á sus súbditos como esclavos, les gobierua guirlas en brevisimas palabras antes de explicar cuánto como hijos, sabiendo que la recibido el poder de madifieren una de otra la benevolencia del rey y la per- nos del pueblo, procura ante todo que le quieran, y no versidad de los tiranos. La monarquía está esencial- aspira sino á hacerse popular por medios lícitos, meremente delerminada por el hecho de presentar concen- ciendo la benevolencia y el aplauso de sus vasallos, trados en un solo hombre todos los derechos públicos; principalmente de los buenos. Defendido así por el amor la aristocracia por el de estar reunidos esos mismos del pueblo, no necesila mucho de guardius, ui aun parą

las guerras exteriores , de soldados mercenarios; tiene modará sus gastos al producto de los impuestos, procusiempre para salvar su dignidad y su vida dispuestos á rando siempre que estas basten, ya para conservar la sus súbditos, que no vacilarán en derramar por él su paz, ya para sostener la guerra. No son verdaderas risangre ui arrojarse en medio de las llamas y del hierro quezas las que están amasadas con el odio y con la sancomo si se tratara de la salud de sus hijos, de la de sus gre de los pueblos. esposas y de la de la patria. No desarma á los ciudada- De este modo Enrique III de Castilla llenó el erario, nos, no consiente que se enflaquezcan en el ocio y la que estaba exhausto por las calamidades de los tiempos, molicie, como suelen bacer los tiranos baciendo consu- y pudo al morir dejar á su hijo tesoros, aunque grasmir las fuerzas del pueblo en artes sedentarias, y las de des, recogidos sin dolo, sin arrancar un suspiro, sin los magnates en el placer y el vino; procura, por lo haber amargado la vida de uno de sus súbditos. De él contrario, ejercitarles en las luchas y carreras hacién- fueron aquellas palabras: «Temo mas la execracion del doles pelear, ora á pié, ora á caballo, ora cubiertos de pueblo que las armas de los enemigos.) hierro, ora sin armas, y encuentra mayor apoyo en el Conviene, por otra parte, que el rey recuerde su debar valor de esos hombres que en la intriga y en el fraude. á los ciudadanos, mas con el ejemplo de su propia vida ¿Seria , por otra parte, justo que en los momentos de que con leyes y preceptos. Largo es el camino cuando peligro quitase las armas á sus hijos para darlas á los se ha de apelar á las palabras, breve y eficaz cuando al esclavos ? Hablamos de ciudadanos que se sientan seli- ejemplo; i y ojalá que fuesen tantos los que obrasen ces y rodeados de toda clase de bienes bajo un reyjusto bien como los que bien bablan! No exija nunca el rey de y templado; y es evidente que esa felicidad es un gran- los demás sino la sencillez, la equidad y la honestidad de incentivo para que quieran y amen al principe. que él guarde; no ejerza nunca mas severidad con los

No hace por esta razon grandes gastos ni para apa- ciudadanos que la que ejerce consigo mismo y su famirentar majestad ni para hacer la guerra; sale siempre lia. Lo alcanzará fácilmente si en todas sus acciones y acompañado de los varones virtuosos y de los buenos acuerdos no abriga nunca la esperanza de poder ocultarciudadanos, y se presenta á los ojos del pueblo mas los á los ojos de sus súbditos , si está persuadido de que brillante que si estuviera rodeado de armas y cubierto no puede obrar injusta ni inconsideradamente, por mas de oro. Para defenderse de sus enemigos, y aun para que le sea lícito engañar por algun tiempo la vigilancia de llevar las armas á naciones extrañas, encuentra siempre Dios y la de los hombres; si cree, como debe creer, que dispuestas las riquezas públicas y las de los particula- aunque tuviese el fabuloso anillo de Giges no podria si res, riquezas que le suministran generosamente todas mas ni menos que si estuviese á los ojos de lodos visilas clases del Estado. ¿Por qué, si no por el buen carác- ble y manifiesto. El fingimiento no puede ser duradero; ter de nuestros reyes, pudieron emprenderse con tan los hechos de los príncipes pueden estar dificilmente pequeños tributos tantas y tantas guerras, principal- ocultos. La majestad es como la luz, pone lo hecho eu mente contra los moros, guerras en que se echaron los bien y en mal a la vista de todo el mundo. cimientos de ese imperio, hoy dilatadísimo, determina- Alcanzará tanto mas el rey ser el modelo de sus condo casi por los mismos límites del orbe ? No, un buen ciudadanos si sabe desterrar de su palacio á los adularey no liene nunca necesidad de imponer á los pueblos dores, hombres perniciosísimos, queexaminan atentagrandes ni extraordinarios tributos; si alguna vez le mente el carácter del príncipe, alaban lo digno de vie obligan á ello desgracias inevitables ó nuevas é ines- tuperio, viluperan lo digno de alabanza , se inclinan peradas guerras, los levanta con el consentimiento de siempre á lo que mas puede halagar las pasiones de su los mismos ciudadanos, a los que lejos de hablar con dueño, y suelen llevar por harta desgracia de los demás el terror, la amenaza y el fraude en sus labios, explica- tan buena suerte , que animan á muchos á seguir su rá francamente los peligros que se corren, los males ejemplo. En vez de aduladores buscará en todas las pruque amenazan y los apuros del erario. No ha de creerse vincias del imperio varones honrados, sinceros, sin vinunca dueño de la república ni de sus vasallos por mas cio ni mancha alguna, que podrán servirle de ojos y que se lo digan al oido los aduladores; ha de creer sí de oidos; les dará facultades para que le repitan cuanto que es el jefe del Estado mediante cierta pension se digan de él, bien sea verdadero, bien sea falso; les inciñalada por los mismos ciudadanos, pension que no se tará á que le refieran los vagos rumores del vulgo, hasta atreverá jamás á aumentar sin que así haya sido resuel- los iofundados cuentos que inventa contra los princito por los mismos pueblos. Y no se crea que por esto pes la malicia. La utilidad pública, la salud de todo el deje de acumular tesoros ni de enriquecer el erario pú- reino compensará el dolor que puedan producir en su blico, que logrará poner en el mas brillante estado sin ánimo esa libertad de los que le rodean y esos vados arrancar un solo gemido de sus súbditos. Le servirán

rumores del pueblo. Las raíces de la verdad podráu ser para ello los despojos de sus enemigos como le sirvie

amargas, pero sus frutos son suavísimos. ron al romano Paulo, que con solo apoderarse de los Paréceme, por fin, que deben encaminarse todos los tesoros de la Macedonia , tesoros que fueron a la verdad hechos de los principes á alimentar la benevolencia en de mucho precio, fortaleció el erario hasta el punto de el pecho de sus súbditos, procurando que estos pisan poder suprimir todo género de impuestos.

bajo su gobierno con la mayor felicidad posible. No es Cuidará además que sus rentas reales no sean presa solo deber del que gobierva ciudadanos, lo es tambien de los cortesanos y otros funcionarios públicos, evitará del que guarda y dirige ganados, trabajar para el bien las escandalosas extracciones hechas por el peculado y y la utilidad de los seres que están bajo su amparo. Espor el fraude. Vivirá modestamente en su palacio, aco- tas son pues las virtudes propias de un rey, este el ca

mino que les conduce á la inmortalidad y á la mas altas con el de que doinado y abatido por sus males no asgloria.

pirase á la libertad aquel triste y desgraciado pueblo? Explicadas ya las condiciones del buen príncipe, es Sepa, sin embargo, el tirano que ha de temer á los fácil reasumir las del tirano que, manchado de todo que le temen, que puede muy bien encontrar su ruina género de vicios, provoca por un camino casi contrario en los mismos que le sirven como esclavos. Suprimida la destruccion de la república. Debe, en primer lugar, el toda clase de garantías, desarmado el pueblo, condepoder de que disfruta, no á sus méritos ni al pueblo, sino nados los ciudadanos á no poder ejercer las artes libeá sus propias riquezas, á sus intrigas ó a la fuerza de rales, dignas solo de los hombres libres, ni á robustelas armas; y aun babiéndolo recibido del pueblo, lo cer el cuerpo con ejercicios militares, ni á fortalecer de ejerce violentamente, tomando por medida de sus des

otro modo el ánimo, ¿cómo podrá al fin sostenerse? manes, no la utilidad pública, sino su propia utilidad, Teme el tirano, teme el rey; pero teme el rey para sus sus placeres y sus vicios. Preséntase en un principio súbditos, y el tirano teme para sí de sus vasallos; teme blando y risueño, afecta querer vivir con los demás bajo que los mismos que gobierna como enemigos lleguen el imperio de unas mismas leyes, procura engañar con á arrebatarle su gobierno y sus tesoros. No por otra rasu suavidad y su clemencia, mas solo con la dañada in- zon prohibe que el pueblo se reuna; no por otra razon tencion de robustecer en tanto sus fuerzas y fortificarse le prohibe hablar de los negocios públicos, quitándole, con riquezas y con armas, como sabemos por la histo- que es ya hasta donde puede llegar la servidumbre, la ria que hizo Domicio Neron, príncipe excelente durante facultad de hablar libremente y la de oir, la facultad de los cinco primeros años de su imperio. Asegurado ya, poder quejarse en medio de los hondos males que le cambia enteramente de política , y no pudiendo disi- afligen. Como no tiene confianza en sus súbditos, busca mular por mas tiempo su natural crueldad, se arroja su apoyo en la intriga, solicita cuidadosamente la amiscomo una fiera indómita contra todas las clases del tad de los príncipes extranjeros á fin de estar preparaEstado, cuyas riquezas saquea movido por su liviandad, do á todo evento, compra guardias de otros pueblos de por su avaricia, por su crueldad y por su infamia. No quienes por ser como bárbaros se fia, muéstrase próhicieron otra cosa aquellos monstruos que en los pri- digo para los soldados mercenarios, en los que cree ha meros tiempos de la historia se nos presentan envueltos de encontrar su escudo. En tiempo del emperador Neen una red de fábulas; los Geriones de España, el Anteo ron, dice Tácito, divagaban por las plazas, por las cade la Libia, la hidra de la Beocia, la quimera de la Li- sas, por el campo, por las cercanías de las ciudades cia, monstruos para cuya muerte apenas bastó la in- soldados de á pié y de á caballo mezclados con los gerdustria y el valor de grandes héroes. No pretenden esos manos, en quienes por ser extranjeros confiaba sobre tiranos sino injuriar y derribar a todos, principalmente todo el Príncipe. á los ricos y á los buenos, para ellos cien veces mas No hay mas que abrir la historia para comprender lo sospechosos que los malos, pues temen siempre menos que es un tirano. Tarquino el soberbio fué, segun disus propios vicios que la virtud ajena. Así como los mé- cen, el primer rey de Roma que dejó de consultar al dicos se esfuerzan en expeler los malos humores del Senado. Gobernó la república por consejo propio, concuerpo con jugos saludables, trabajan ellos por dester- cluyó y rescindió por sí y sin anuencia del pueblo trarar de la república á los que mas pueden contribuir á tados de guerra, de paz, de alianzas ofensivas y defensu lustre y su ventura. Caiga todo lo que está alto, di- sivas con los reyes y naciones que mejor le plugo. Concen para sí, y procuran la satisfaccion de sus deseos, ciliose principalmente el favor de los latinos por creersi no de un modo manifiesto y apelando á la fuerza, con se, como dice Livio, mas seguro entre esas tropas exmalas mañas, con secretas acusaciones, con calumnias. tranjeras que entre sus mismos ciudadanos. Mató, seAgotan los tesoros de los particulares, imponen todos gun afirma este mismo autor, á los principales padres de los dias nuevos tributos, siembran la discordia entre los la patria sin poner otros en su lugar, á fin de que cuanto ciudadanos, enlazan unas con otras las guerras, ponen menores en número, mas desprecio inspirasen á la geneen juego todos los medios posibles para impedir que ralidad del pueblo; llamó á sí el conocimiento de todos puedan sublevarse los demás contra su acerba tiranía.

los negocios capitales, cosas todas muy características Construyen grandes y espantosos monumentos, pero á y propias de un tirano. Mas para qué hemos de decir costa de las riquezas y gemidos de sus súbditos. ¿Creeis mas? Trastorna un tirano toda la república, se apodera acaso que tuvieron otro origen las pirámides de Egipto de todo sin respeto a las leyes, de cuyo imperio cree y los subterráneos del Olimpo en Tesalia ? Ya en las estar exento; mira mas por sí que por la salud del reino, sagradas escrituras leemos que Nembrot, el primer ti- condena á sus ciudadanos á vivir una vida miserable, rano que ocupó la tierra, emprendió para fortificarse y agoviados de toda clase de males, les despoja á todos extenuar á sus súbditos la construccion de una torre y á cada uno de sus posesiones patrimoniales para doelevadísima, imponente por sus cimientos y aun mas minar solo y señor en las fortunas de todos. Arrebataimponente por su mole, torre que pudo dar muy bien dos al pueblo todos los bienes, ningun mal puede imalugar á la fábula de los griegos, segun los cuales de- ginarse que no sea una calamidad para sus súbditos. seando los gigantes destronar del cielo á Júpiter, amon

CAPITULO VI. tonaron montes sobre montes en Flegra, campo de la Macedonia. ¿Creeis tampoco que Faraon se llevaba otro

¿Es licito matar al tirano? objeto cuando obligaba á los hebreos á edificar ciuda- Tal es el carácter del tirano, tales sus costumbres. des en Egipto? ¿Con que otro objeto podia hacerlo que Podrá aparecer feliz, mas no lo será nunca á sus ojos.

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