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tardó en excitarse el odio popular ni en levantarse vo- | haber alcanzado por mar y tierra grandísimas victoces que denunciaban aquel hecho impio, asegurando rias. El vulgo, y hasta los que no son vulgo, lo alribuyen que graves peligros amenazan siempre á los violadores al uso de los objetos sagrados, con el cual, dicen, se de los templos. Alfonso el Sabio por fin obtuvo del debilitan las fuerzas y menguan las demás riquezas y pontifice Gregorio X los diezmos de las iglesias en re- || tributos. Las alhajas del templo de Jerusalen usurpacompensa de la corona imperial que habia perdido, das por Tito Vespasiano, llevadas entre otros despojos concesion á la verdad ligera y perniciosa, como decla- | desde Roma al Africa por Genserico, pasadas por las raron á poco los sucesos. Un príncipe, que poco antes manos de muchas familias de principes vándalos y de podia compararse con los mas grandes reyes, murió príncipes latinos, despues de haber acabado con todos pobre, abandonado, en medio de un reino que le ha sus desgraciados poseedores, terminaron por la ruina bian arrebatado las armas de su propio hijo.

del imperio vándalo, cuyo último rey Girimer cayó en Y hay aun que considerar que, segun confiesan los manos del anciano Belisario; y hubieran continuado tesoreros y administradores del real patrimonio y de indudablemente provocando nuevos males si pur mana muestran de un modo evidente los sucesos , lejos de dato del emperador Justiniano no hubiesen sido demenguar la escasez con las rentas de los templos, au- vueltas á Jerusalen , triunfo nobilísimo alcanzado desmenta, como si por el simple contacto de los tesoros pues de tantos siglos contra lantos enemigos de la sagrados se consumiesen mas y mas pronto l'os de la religion y tantos violadores sacrilegos del mas alto corona. No parece sino que sucede con esto lo que con templo. las plumas de las águilas que, segun refiere Plinio, de Mas basta ya de la naturaleza y límites de la autorivoran las de las demás aves que están mezcladas con dad real. Debemos ahora examinar cómo es posible ellas, o lo que con las cuerdas de lobo, que, segun cuen contener con preceptos y una esmerada educacion al tan otros, roen por cierta fuerza oculta de la naturale príncipe cuando por su corla edad está en una pendienza las de oveja que se reunen en una misma citara. No te mas resbaladıza y peligrosa, no sea que se entregue podemos ciertamente menos de admirar y lamentar sucesivamente a los placeres y degenere en tirano por que cuando se han aumentado inmensamente las ren- su demasiado poder y sus riquezas. llemos de procurar tas reales, ya por habernos proporcionado grandes tes que se manifieste en lodos los actos de su vida benévolo soros el comercio de la India y los galeones que vienen para los ciudadanos, templado, lleno de respeto por la anualmente de la América, ya por estar destinados al religion y por las leyes, cualidades todas que han de ser fisco los diezmos de los templos, ya por gemir todas agradables á Dios, decorosas para él y saludables para las clases del Estado bajo grandes impuestos, a pesar toda la república. Hemos de procurar que todos le de no ser grandes los gastos en tiempos de paz y de amen, le admiren y le adoren, no como un sér becho guerra, nos hallemos ahora mas que nunca en gravísi- | del polvo de la tierra, sino como un sér de estirpe divimos apuros, y podamos mucho menos que antes de na, dado por el cielo como la mas clara estrella del orbe.

• LIBRO SEGUNDO.

CAPITULO PRIMERO.

confiese y entienda que de los primeros años depen.le .

el resto de la vida, que los medios están estrechamente De la educacion de los niños.

unidos con los principios, los fines con los medios y esMuchas y muy buenas cosas han pensado y decretado tán casi siempre acordes con los primeros todos nuesprudentes legisladores para la recta organizacion de la tros actos? En la semilla descansa la esperanza de la corepública, mas ningunas son de tanto valor como los secha, en la educacion de la niñez la de la felicidad y preceptos para la perfecta educacion de los niños. Es cultura de los pueblos. Las semillas que se echan en los opinion generalmente recibida y dictada por los mismos primeros años son las que mas se extienden y echaa principios de la naturaleza que si queremos la salud de profundas raíces, como vemos que acontece con las la patria debemos poner nuestro principal y mayor cui tierras nuevamente aradas. ¿Es acaso extraño que caidado en instruir a la generacion que debe sucedernos. ga en tropel sobre campos y ciudades todo género do ¿Qué puede haber en la vida de los hombres mas dulce calamidades y de daños, si se mira con menosprecio ese por sus frutos ni mas acomodado á nuestra dignidad cuidado, que ya pública, ya privadamente babian de ni mas saludable que el que existan en el estado exce- l confiar los gobiernos á todo ciudadano? Corrompemos lentes ciudadanos ? Qué mas triste ni mas funesto que i á los niños con deleites y placeres, debilitamos su cuerel que por no conocer á Dios vi su doctrina, feroces y po con el ocio, con la sensualidad su alma. Alimenta-, precipitados manchen sus acciones con delitos? ¿Habrá mos su orgullo y su soberbia con la escarlata , la púralguien lan civilizado ni tan, agreste y bárbaro que no l pura y el brillo de las piedras preciosas; irritamos su

paladar con monjares exquisitos, atacamos sus fuerzas mano de sucesores honrados, se ha de convertir indufísicas y morales con nuestra fatal condescendeucia. Endablemente en su daño y consumirse en breve si están casa ogen y ven lo que no se puede referir sin pudor ni aquellos entregados desde su infancia al vicio? ¿No seria sin vergüenza. Ven constantemente la imágen del vi- | esto, como dijo ingeniosamente Plutarco, procurar la cio, oyen constantemente ejemplos de debilidad é infa- elegancia del zapalo sin atender para nada al pié que ha mia; y ¿pretenderémos luego que salgan soldados de de calzarlo? No hay ciertamente posesion ni alhaja alvalor y esfuerzo ó ciudadanos morigerados? ¿No he- guna que pueda compararse con los hijos cuando bucmos de temer mejor que luego de declarados senadores nos y modestos; mas įhay tampoco mas triste azote que ó elevados á las altas magistraturas se entreguen con ellos cuando están mal educados? No sin razon Cornemas desenfreno a los vicios y ocasionen mayores y mas lia, la madre de los Gracos, contestó á una mujer que lamentables estragos? No se borran fácilmente los co- estaba haciendo gala de sus ricos vestidos y de su oro y lores en que se convirtió la primitiva blancura de las

pedrería con solo enseñarles a sus hijos que volvian de Janas; la vasija conserva casi siempre el olor del primer la escuela y estaban educados en las mas rígidas coslíquido que recibió en su seno; y no sin razon dijo Vir lumbres; comprendió como ninguna sus deberes y congilio:.

tribuyó no poco a la grande y enérgica elocuencia que Usque adeo à teneris assuescere multum est.

aquellos desplegaron. ¿No es verdaderamente raro que Es apenas creible cuánto quedan impresas en el alma busquemos para procurador de nuestros negocios un y cuánta fuerza tienen, ya para corromper, ya para de varon honrado, temamos confiar la puerta de puespurar las costumbres, las imágenes y preceptos recibi- | tra casa á personas que no tengan su probidad acredos en los primeros años. Si unos consagran toda su ditada, atendamos a que sean de buenas costumbres vida á esclarecidos y allos liechos logrando reprimir todos nuestros criados, y abandonemos luego a los hisus malos instintos, si otros han logrado emanciparse jos para que vivan á su antojo? Somos nosotros misde la liviandad ó la desidia, se debe casi por completo mos los que corrompemos con nuestra condescená la primera educacion que les ha sido dada. Es fácil dencia a nuestros hijos, condescendencia fatal, que tarenseñar á un perro de caza mientras es jóven, ya á se- | de o temprano ha de ser para nosotros un motivo de guir por el olor la pista de la fiera , ya á presentar la dolor y para ellos la causa de su propia ruina. No serán presa sin lastimarla ; fácil domar desde sus primeros el báculo de nuestra vejez, serán sí nuestros verdugos; años al caballo y acostumbrarle al jinete y enseñarle á no aumentarán la hacienda, sino que la destruirán; DO mover acompasadamente los pies y hacerle obedecer al serán el escudo de las familias, será a sí el azote. Sucefreno, al láligo y la espuela; fácil enderezar con rodri derá esto tanto mas, cuanto mayores sean las riquezas gones los árboles mientras están tiernos y corregirlos que deban á sus antepasados; su libertinaje no enconcon la poda y trasplantarlos cuando se opone la natura trará entonces límites; sus apetitos crecerán de dia en leza de la tierra á su crecimiento y desarrollo; fácil dia, y lo descuidarán todo para entregarse desenfrenaevitar que no crezcan desordenadamente como en undamente á los placeres, en que se enlodazarán con menbosque y sea despues lodo trabajo inútil; mas difícil y gua propia, con mengua de sus hijos, con mengua de muy difícil si se abandonan á sus propias fuerzas en los sus padres. La gloria de los antepasados es una luz que primeros tiempos de la vida y se pretende corregirlos acompaña á los presentes, y no perinite que estén oculcuando estén ya endurecidos, caso en que es ya mas tas ni sus virtudes ni sus vicios; cuanto mas esclarehacedero romperlos que doblarlos. ¿Habrá ahora ál cida fué la vida de los padres y la de los abuelos, tanto guien tan fallo de sentido comun y tan poco cuidadoso, mas vergonzosa es la bajeza de los hijos. ¡Oli poder sude la salud pública que no crea la tierna edad de los ni | blime y grande de la educacion infantil! ños digna de llamar toda nuestra atencion y todo nues Oponen algunos á esto que con discursos y preceptro celo, que no crea que se les ha de ir formando para tos se logra inflamar en amor á la virtud el ánimo de los la justicia é instruyéndoles con ejemplos y preceptos jóvenes y casi nunca corregirlos, fundándose en que para que conserven siempre puras sus costumbres? En los que mejor encarecen las virtudes son muchas veces aquella época de la vida mudan á nuestro antojo de for los que llevan una vida desordenada, y han de destruir ma y de figura del mismo modo que la blanda cera obe por fuerza con sus costumbres la fuerza de sus razones, dece á la mano del que la trabaja; en otra ya no admi ó argüir con sus razones la bondad de las costumbres, ten, por preceptos que se les de, cambio alguno exte convirtiéndose en graves censores de sí mismos y enrior, reforma alguna. Cuidamos sin cesar del aumento trando en las mas graves cuestiones sobre su conducta. de la hacienda, cultivamos diligentemente los campos Mentiriamos á la verdad si dijéramos que los discursos para que se multipliquen los frutos y correspondan á los ll v los preceptos de los filósofos tienen por sí la suficientrabajos de la labranza, levantamos vastos é imponentes te fuerza para extirpar cl vicio de los ánimos y engenedificios sobre profundos cimientos y los llevamos á su i drar constantemente en ellos las virtudes. Oponese á mayor altura, dividiéndolos por medio de pisos y de bó. ello el carácter de cada individuo, las impresiones revedas, los embellecemos con amenos huerlos, con pre- cibidas, los hábitos adquiridos y sobre todo nuestra ciosos tapices, con estatuas, con ricos y variados mue- libertad acostumbrada á pasar por encima de todos los bles, amontonamos grandes tesoros, y ¿hemos de mirar consejos del saber y de la prudencia. Muchas y muy luego con indiferencia la educacion y enseñanza de los grandes mercedes deberiamos ciertamente á los filósohijos a quienes debemos legar toda esta fortuna, for- | fos, como dice Teognes, si como Circe convertia los tuna, que como puede ser un instrumento de salud en hombres en fieras con sus yerbas y conjuros, pudiesen

ellos con sus palabras convertir las fieras en hombres, i de la naturaleza.» Pues qué, ¿puede creerse que no añaes decir, llevar del vicio á la virtud, del delirio á la ra dieron una esmerada educacion á sus dotes naturales zon, y de la crueldad á la liumanidad, á hombres muy pa todos los varones eminentes que celebró la antigüedad recidos á las fieras. Puede gloriarse la filosofía de ha | y ensalzó hasta el cielo, bien pertenecientes á los juberlo alcanzado algunas veces y presentarnos, entre díos, bien á los gentiles, bien al pueblo cristiano ? Si

la hermosa y casta Susana para defender su pudor conpreceptos, al famoso Polemon, que despues de ha- tra viejos insolentes que ardian en el fuego de la lujuber llevado una vida infame y tenido muy relajadas sus | ria se expuso al peligro de una ignominia y de una costumbres, llegó á ser uno de los hombres mas seve | muerte cierta , ¿fué debido acaso mas que al temor de ros de su tiempo, por haber oido una sola vez las sa Dios que le infundieron sus padres en la primera época bias y virtuosas palabras de Jenocrates; mas aun cuan de su vida, segun aseguran las santas escrituras? ¿Qué do así no fuera, cabe siempre decir que es de tanto va- no podrémos, por otra parte, alcanzar cuando no sean

muy vehementes nuestras malas inclinaciones, como para curar á unos pocos, y que siempre será mejor que sucede con los mas de los hombres? ¿No hemos de poempleemos nuestros esfuerzos en favor de los niños, 1 der esperar que con una educacion rigida han de correpues serán mayores los frutos y mas fundadas nuestras girse y hasta cambiarse en virtudes? El hierro con el esperanzas.

| frecuente roce se desgasta y muda el orin en esplendor Oponen tambien, y esto es mas grave, que en ciertos y en brillo; los cayados de los pastores, rectos por su niños se desarrolla desde un principio una maldad tal, naluraleza, toman una forma curva merced á los esque no se hace posible remediarla ni aun con el mas fuerzos del arte; ¿qué importa que no podamos reforsaludable jugo, ni habrian de poder con ella, no deci | mar por completo un carácter, con tal que podamos con mos ya Hipócrates, principe de los médicos, pero ni el la educacion atenuar y corregir sus vicios ? Si los leomismo Apolo, aun cuando empleara todos los precep- nes y otras fieras crueles llegan á deponer su fiereza, tos del arte y echase mano de todos sus recursos. Sigue ¿hemos de desesperar que la deponga el hombre, capaz cada cual, dicen, las inclinaciones de su propia natu- 1 de deliberar y armado de la razon contra los mas vcraleza ; si templada, abraza todas las virtudes; si tur-/ hementes y depravados ímpelus de la naturaleza? No bulenta, no procura mas que su propio daño y el daño cogeremos nunca por cierto ni de la zarza uvas, ni ajeno. Argumento es este á la verdad, no solo ingenio del madroño higos ni granadas; pero lograrémos sí so, sino fuerte, tanto, que no se hace del todo fácil des que dé cada árbol mas sazonados y suaves frutos si los truirlo. Empiezo por deber conceder que hay genios cultivarnos con actividad y en tiempo oportuno, trabaincorregibles é iomutables, cosa que observamos hasta jo que solo será inútil cuando sea el terreno estéril, entre los demás séres animados. ¿Quién ha de acomet pedregoso, arenoso ó esté vacía y corrompida la seter la empresa de domesticar una vibora, un escorpion | milla. Pero hay mas; ¿existe acaso una parte de la tiero una pantera ? Quién ha de querer exponer la vida á | ra de que no pueda percibirse mas ó menos fruto y tanta fiereza y sed de sangre ? En cambio empero se cuyos inconvenientes no venza ó cuando menos atedan ya ejemplos de haber sido amansados por su gene

núe la labranza ? Está fuera de toda duda que si rosidad los leones y los elefantes, y hay animales man á la excelencia del suelo y de la semilla se añade un sos por naturaleza, como las ovejas, los jumentos y esmerado cultivo., se han de obtener singulares y ciertas clases de aves, las cuales, bien son amigas del preciosos frutos; mas aun cuando la naturaleza no los hombres por instinto, bien cambian en mansedum nos permita aspirar á tanto, no debemos despreciar bre su fiereza por el frecuente roce que con nosotros lo poco que pueda concedernos, pues la idea de que tienen. Como con los animales, sucede pues indu nada podamos esperar acaba de echar á perder no podablemente con los hombres. Influye mucho en nuestra conducta y en nuestras costumbres el carácter que nosi mejora. No se explica casi de otro modo que de David ha dado el cielo; mas influye no poco segun ese mismo haya nacido un Absalon, de Salomon un Roboan y por carácter la buena ó mala educacion que recibimos en punto general degenere en los hijos la raza de los panuestros primeros años y en los años posteriores. No dres. ¡Cuántos príncipes eminentes nos presenta la negaré tampoco, porque no es posible, que nacen al- | historia con depravados sucesores ! Se ha dado á estos gunos de tan depravada índole, que rechazan toda cor- una educacion ligera y se les ha viciado el carácter, se reccion y hacen ineficaces todos los medios que se han les han aumentado los vicios que en su misma organipuesto en juego para instruirles; pero sostengo tam zacion estaban contenidos. Los mejores padres son mubien en cambio que con una mala educacion se depra- | chas veces los que menos solícitos se muestran en casva el mejor carácter, del mismo modo que campos fér tigar las faltas de sus hijos. Segun son de buenos son tiles se erizan de espinas, jarales y yerbas inútiles si de descuidados, creyendo que se les han de parecer sus se suprime ó se descuida su cultivo. Favorece la edu | descendientes, educados en palacios llenos de saber y cacion el desarrollo de las buenas cualidades que puso de virtudes. en nosotros la naturaleza y hacen que nazcan de ella Cuánto pueda, por fin, la educacion nos lo manifestó admirables frutos en premio del trabajo que por ella se Licurgo con el ejemplo de los cachorros. Eran los dos han tomado. Sabiamente contestó Nicias al que le pre | gemelos, y acostumbró al uno á la caza , al otro al ocio. gunló cómo habia podido salir un varon tal y tan gran Presentólos tiempo despues en la asamblea y les echo de, cuando « tambien con el arte, dijo, ayudé las dotes de que comiesen, Abalanzóse el segundo á la carne,

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diorastu,

desprecióla el primero por el ardor de seguir una liebrecen niños que llegan á la adolescencia con un carácter que acababa de soltarse. No solo enseñó con estocuánto rudo, adusto y fiero, y robustecidas sus fuerzas ban puede una costumbre tomada desde la infancia, les en- de llegar a ser la ruina de su familia y de su patria. señó que aquella ejerce muchas veces mas influencia ¿Qué institucion puede haber despues bastante eficaz que la naturaleza misma.

para corregirles ? Qué leyes , aunque acompañadas de Mas volvamos otra vez á hablar de esos caractéres graves penas y armadas de la autoridad del principe? depravadísimos de que nos hemos insensiblemente se Las licenciosas costumbres adquiridas desde nuestros parado. Es a menudo culpa nuestra que nazcan los ni primeros años, gracias á la debilidad de nuestros paños con dañada indole. Nos casamos sin que influya endres que recibieron con sonrisas y besos aun nuestras la eleccion de nuestras esposas mas que el encanto de palabras y hechos mas vergonzosos y dignos de castigo, la hermosura ó la cuantía de su capitaló de su renta, sin se depravarán, á no dudarlo, de año en año, y vendrán advertir que nos hacemos de peor condicion que los ju al fin á un extremo de que no podrá apartarnos ni ley mentos y los ganados, para cuya propagacion cuida | ni freno alguno. ¿Quién ha de poder aplacar ya ni conmos de que cubra siempre la hembra un ser de la mis vertir en virtudes nuestras indómitas pasiones acostumma especie, pero de mas noble y de mas pura raza. | bradas á no encontrar al paso ningun género de obstá¿Quién procuró jamás con el ahinco que exige la impor culos? ¿Noseria casi un milagro que alguien lo alcanzase? tancia del asunto que intervengan en nuestros enlaces Hay desgraciadamente ejemplos de hombres que aun ciudadanos de reclas costumbres, de excelente ingenio despues de haber recibido la educacion mas severa, se y distinguida índole? Aristóteles niega la facultad de han, corrompido y depravado, arrastrados por los imcasarse á los jóvenes, fundándose, además de otros in petus de nuestra naturaleza inclinada al mal para la convenientes, en que produce el consorcio de padres eterna desventura del linaje humano; mas ; cuán pocos de menor edad hijos débiles de cuerpo y de mezquina se encontrarán que dotados desde su infancia de matalla. Quiere que no puedan casarse los varones hasta las costumbres hayan llegado en edad mas avanzada á los treinta y seis años, ni las hembras antes de los diez reformarse! Repásense las antiguas historias, ábranse y ocho, así como Platonexige en estas veinte, y en aque los antiguos monumentos literarios, tráiganse á la mellos solo treinta. ¿Quién además buscó nunca por con- | moria sus repetidos ejemplos de maldades y de vicios: sejo de los médicos el tiempo y las horas aptas para la iqué de principes y súbditos, famosos hoy por sus crigeneracion, cosa de tauta trascendencia? Quién por el menes, que se precipitaron a los abismos del mal por mismo motivo se esmeró en usar solo de comidas sanas! no haber sido castigados oportunamente sus vicios, y saludables ? El mismo Aristóteles estableció que de- en sus primeros tiempos tal vez insignificantes! biese entregarse el hombre á la procreacion durante Previendo este gran peligro en épocas remotas varilos rigurosos frios del invierno, época en que hay ma- nes llenos de saber y legisladores prudentes, creyeron yor vigor en nuestros cuerpos. ¿Quién, repito, observó principalmente de su incumbencia intervenir de una estas y otras muchas cosas, que serian largas de referir manera decidida en la educacion de los niños, poniendo en este libro? ¿No se dejan arrastrar los mas por los sobre todo el mayor cuidado en examinar á quién deardores de su sangre, entregándose desenfrenadamente bian confiarla y entregarla. Licurgo la encargó al que al placer, sin hacer absolulamente uso de la razon que entre sus nobles mas se aventájaba por su probidad, su les ha sido dada , cosa en que se rebajan al nivel del virtud y su prudencia, despues de haberla arrancado de bruto y pagan tarde ó temprano con daño suyo y men manos de los esclavos, á quien solian antes encomengua de sus hijos ? Límpiense las fuentes si se quiere que darla los ciudadanos. Creyó que solo así evitaria que corran limpios los arroyos; cúrense las raíces de los sus súbdilos adquiriesen costumbres serviles y alcanzaárboles si se quiere que sean frondosos sus ramajes; ' ria en la educacion la mayor igualdad posible, como, búsquense mejores semillas si se quieren obtener me era de esperar, poniéndola bajo la direccion de un solo jores frutos, y no se crea nunca que de otro modo pue hombre, á quien llamaba pedenomo. Insiguiendo Arisda curarse la podredumbre que se haya apoderado de tóteles la misma idea, estableció tambien que entre nuestras plantas productivas. Este es el único remedio | muchos magistrados se eligiese uno para tan importante aplicable á nuestra enferma y abalida república y á cargo, con amplias facultades para mandar y vedar lo nuestras costumbres corrompidas por el vicio y la in- | que mejor le pareciese. Los persas, segun escribe de famia de tantos ciudadanos. Si ni aun con él adelanta nofonte, obraron aun en este punlo con mayor acierto. mos, no esperemos ya que le haya para tan grandes Dividido el pueblo en cuatro partes, encargaron la edumales y calamidades como nos afligen. ¿Qué de extraño cacion de los niños á doce varones principales, elegidos empero que faltando ese cuidado, de que depende priu-l entre los mas virtuosos ancianos, para que fuesen mas cipalmente la salud pública, crezca de dia en dia la abundantes los frutos, y dividida la carga entre muchos, venida de maldades y de crímenes, y azole todas las fuese el trabajo menor, mayor la actividad, mayor la clases del Estado la sensualidad con su impureza , la industria. ¿Por qué no habian de imitarles nuestros crueldad con sus tormentos, con sus hurlos la avari- | príncipes y concejos, confiando la educacion de nuese cia, con sus ultrajes la soberbia? No hay en rigor pro- | tros niños á varones eminentes, ya del clero, ya del bidad en quien mira con descuido la educacion de sus pueblo, y dándoles poder para examinar públicamente hijos.

las costumbres y las dotes literarias de los que han de Pero hay mas aun: de padres honrados y de virtudes ser profesores, punto en que se cometen tantas y todo reconocidas, no ya solamente de padres malvados, na- | graves faltas? No puede ser nadie sastre ni zapatero si

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acreditar su pericia en el arte; y ¿hemos de confiar la cada cual en su género de ser admirados por la geneeducacion é instruccion de nuestros hijos á cualquiera racion presente y las futuras. que sea bastante audaz para consagrarse á la enseñanza? Cuando nos sentimos enfermos, ¿llamamos acaso al

CAPITULO II. médico que nos indican los amigos ó al que es para

De las nodrizas. nosotros mas entendido en esa profesion difícil? Y Debemos ahora examinar de qué carácter y costum¿bemos de ceder á las instancias de un tercero, precisa bres deben ser las nodrizas, y sobre todo, si son indismente cuando se trata de llamar á un maestro, á un pensables para la educacion de los niños, pues no pocas hombre que ha de formar las costumbres y delerminar veces por su culpa , y solo por su culpa, se vician las el carácter de nuestros hijos? Léjos de nosotros tan mejores índoles de modo que no basta luego arte ni grave debilidad y tan gran mengua; no han de influir cuidado alguno para remediar las faltas que han bebido en nosotros tanto los amigos, que por ellos pongamos junto con la leche que habia de servirles de alimento. en peligro nuestras prendas mas queridas.

Fácil es dar sobre este punto preceptos, pero difícil que A mi modo de ver, no solo deberian tener esos ins- se observen. ¿Deberémos, sin embargo, despreciar cosa pectores derecho para examinar la vida privada de los alguna por las dificultades que presente? Estoy en que maestros, deberian tenerlo además para vigilar la de | no deberia haber mas nodrizas que las madres; mas ya los ciudadanos, como hacían los antiguos censores, para que esto no se admita, creo que ha de buscárselas siemreprimir privadamente á los padres que descuidasen la I pre de un carácter dulce y de costumbres intachables. educacion de sus hijos, para castigar á los niños, para Seria á la verdad muy saludable que las madres criasen encerrar, si conviniese, á los que se mostrasen rebeldes a sus hijos, tanto porque así llenarian completamente y de tenaz carácter, principalmente si por haber muerto sus deberes de madre, como porque continuando los sus padres ó haberse escapado de sus casas, anduviesen hijos el uso del mismo alimento que les fué formando, errantes por acá y acullá sin tener hogar donde alber- saldrian mas vigorosos, mas robustos y sobre todo mas garse, principio por donde suele tener entrada el crímen, puros, por no tener en su cuerpo mezcla alguna de ajeno la depravacion y la contaminacion de muchos por los jugo ni de ajena sangre. De otro modo se hace elcuerplaceres mas hediondos. Si nuestros antepasados confia po propenso á las enfermedades, mudable el carácter, ron la instruccion á los clérigos desde los primeros tiem- vagas y poco decididas las costumbres, las cuales sipos de la Iglesia, ¿se crec acaso que fué por otro motivo guen casi siempre la suerte del cuerpo, con el cual está que por estar persuadidos de cuánto interesa que los el alma estrechamente atada. ¿Es acaso la leche otra niños adquieran junto con la ciencia la piedad y saber, cosa que la misma sangre de que se alimentó el feto en y de que estando entre sacerdotes la adquirian sin sen- el útero, por mas que se presente de un color distinto? tirlo, ya por los preceptos que les daban, ya por los ¿Por qué ha hecho la próvida naturaleza que inmediaejemplos que veiun? Por esto imagino yo que los que se tamente despues del parto crezcan y se llenen de leche dedican a las letras se distinguen del resto del pueblo, los pechos de la madre? Por qué ha adornado el seno de vistiendo el traje sacerdotal, como vemos que sucede la mujer con dos pechos, sino para que abundando masla en las escuelas públicas, principalmente en España. En leche, sea la nutricion mas fácil y expedita? Las madres Francia se observa que el vulgo hasta da el nombre de no cumplen sino á medias con sus deberes entregando clérigos á los que sobresalen por su erudicion y por su sus hijos á nodrizas; no logran, por otra parte, que se cree ciencia, por mas que no hayan recibido nunca ninguna entré unos y otras el vínculo del amor mútuo, que es de las órdenes sagradas.

el mas principal, es el mas fuerte. Si los hijos profesan Nuestros prelados, lejos de cuidar de la educacion, por punto general un amor mas ardiente á sus madres conforine exigia su propia dignidad, la han mirado con que á sus padres, no creo que pueda ser sino porque, descuido, y han dado con esto motivo á que monjes tanto en darles á luz como en criarles, sufren aquellas eminentes, tanto por su piedad como por sus estudios, mayores molestias y dolores. Distribuida la carga entre se hayan apoderado de ella, llevados del noble deseo la madre y la nodriza, mengua en gran parte aquel amor de ser útiles á la república, y sobre todo, persuadidos que han de compartir forzosamente los hijos con lo que de que han de granjearse el favor divino consagrándose les alimenta , no pudiendo considerar como padres solo á un trabajo que consideran de grandísima importancia. á los que los engendraron, concibieron y parieron. SeLos antiguos monasterios de los benedictinos han sido parados los hijos del seno de sus madres, las van olviespecialmente escuelas públicas, fundadas por varones dando, y no puede menos de extinguirse en gran parte de gran santidad para instruir a la juventud y dirigirla el fervoroso afecto que reinaria de otro modo entre los por el verdadero camino de la virtud y de la ciencia. dos, atendidos los instintos de la naturaleza. ¿IgnoraHan sido con esto utilísimos al Estado, y ellos por su mos acaso que los niños expósitos no conservan recuerparte se han hecho por este medio con grandes riquezas, do alguno de su madre ni abrigan una sola centella pues todos los ciudadanos han querido favorecer á por- | de amor para las que los arrojaron á la luz del mundo? fía sus nobles esfuerzos, ya con su hacienda , ya con sus No parece sino que todo el amor que tienen los hijos servicios, ya con sus consejos. De estos monasterios sa-l para los padres y los padres para los hijos nace del lieron además, como de un alcázar de la sabiduría, in- | continuo roce y mas que todo de que sabemos desde numerables varones aventajados en el conocimiento de que nacemos, si padres, que son aquellos nuestros hila filosofia humana y la divina, como acreditan los mu jos; si hijos, que son aquellos nuestros padres. Dejemos chos y excelentes libros que de ellos han salido, dignos | pucs que las mujeres sean madres por entero, y no con

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