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zado aquel cerco , dió la vuelta á Sevilla , y tornó á

CAPITULO XVII. poner en su lugar la espada con que el rey don Fer

Que se hicieron treguas con los moros. nando el Santo ganó antiguamente aquella ciudad, y en ella la guardan con cuidado y reverencia; y á las Las fiestas de Navidad tuvo el infante don Fernando reces los capitanes para sus empresas, como por buen en Toledo, principio del año 1408, en que hizo el cabo agüero, la solian dende tomar prestada. Hecho esto, de año de su hermano el rey don Enrique. El Rey niño repartió la gente para que inveroase en Sevilla, Cór- , y la Reina, su madre, residian en Guadalajara por el buen doba y otros pueblos, y él pasó al reino de Toledo con temple de aquella ciudad y cielo saludable de que gointento de apercebirse de todo lo necesario y recoger za. Acordaron se juntasen allí Cortes á propósito de mas gente para conlinuar aquella guerra. A esta sazon apercebir lo necesario para continuar la guerra que tem falleció en Calahorra Pero Lopez de Ayala , chanciller | nian comenzada con mayores fuerzas y gente. Los premayor de Castilla, caballero señalado por su nobleza, lados y señores y ciudades que concurrieron al tiempo

aplazado venian bien en lo que se pedia. La mayor difi. que dejó escrita del rey don Pedro y don-Enrique el Se cultad consistia en hallar forma y traza cómo se juntase gundo y don Juan el Primero; si bien algunos sospe el dinero para los gastos. Los pueblos no daban oidos chan que con pasion encareció mucho los vicios de don á nuevas imposiciones y derramas, cansados y consuPedro, y subió de punto las virtudes de su competidor midos con las contribuciones pasadas y recelosos no en perjuicio de la verdad. Enterraron su cuerpo en el monasterio de Quijana. Francia asimismo andaba re necesidad de la guerra se otorgase. Mas por la mucha vuelta por la muerte que Juan, duque de Borgoña, hi instancia que hizo el Infante y otros señores concediezo daren Paris á Luis, duque de Orliens, volviendo muy | ron cantidad de ciento y cincuenta mil ducados con de noche de palacio. El homiciano que ejecutó esta gravámen de tener libros de gasto y recibo para que maldad se llamaba Qtonvilla. La causa de la enemistad constase se empleaban solo en los gastos de la guerra, no se averigua del todo; sospecharon comunmente que, | y no en otros al albedrío de los que gobernaban. Tepor estar el Rey á tiempos falto de juicio, el matador níanse las Cortes en tiempo que el rey de Granada , á pretendia apoderarse del gobierno de Francia, y para los 18 dias del mes de febrero, se puso sobre la villa de salir con esto acordó de quitarse delante al que solo le | Alcaudete, acompañado de siete mil caballos y ciento podia contrastar por ser hermano del Rey. Luego que | y veinte mil peones, número descomunal. Corrió gran se descubrió el autor de aquella maldad, el de Borgo- peligro de perderse la plaza, y toda la Andalucía se al na se retiró á sus tierras para apercebirse, si alguno teró con este miedo por tener pocas fuerzas, los socorpretendiese vengar aquella muerte. La duquesa Valen ros léjos y el tiempo del año riguroso para salir en tina, mujer del muerto, puso acusacion contra el ma campaña. Acude nuestro Señor cuando falla la prudentador y hacia instancia sobre el caso. Los jueces, ven cia. Defendiéronse muy bien los cercados, con que se cidos de sus lágrimas y de la razon, citaron al de Bor- abatió el orgullo de los moros. Junto con esto los nuesgoña para que compareciese en persona á descargarse tros por tres partes diferentes hicieron entradas en las

sentarse, confiado en sus riquezas y en los muchos va y con las talas, quemas y robos, que fueron grandes, toledores que tenia en la corte de Francia. Formábase el mar emienda de los daños que hicieran en las fronteras proceso en el Parlamento; y por los púlpitos Juan Petit, decristianos. Quebrantados los moros con tantos males doctor teólogo de Paris, franciscano y predicador de y pérdidas, acordaron despachar sus embajadores para fama en aquella era, no cesaba en sus predicaciones pedir treguas. No venia en otorgarlas el Infante, antes de abonar aquel hecho, como hombre lisonjero y inte se queria aprovechar de la ocasion que la flaqueza de resal. Cargaba al de Orliens que pretendia hacerse rey los enemigos le presentaba. La Reina era, como mujer, de Francia ; que el que atajó eslos intentos tiránicos, no enemiga de guerra, que en fin hizo se concediesen las solo era libre de pena , sino diguo de mercedes muy treguas por término de ocho meses. Los pueblos pregrandes. No mostraron los jueces mas entereza; antes tendian, pues la guerra cesaba, excusarse del servicio llegados á sentencia, dieron por libre al de Borgoña, que otorgaron. El Infante no quiso venir en ello, ca decon gran sentimiento de los hijos del muerto y de su | cia era necesario estar proveido de dinero para volver mujer. De que resultaron guerras muy largas, con que | á la guerra el año siguiente; todavía se hizo suelta a los se abrasaron y consumieron las riquezas y grandeza de | pueblos de la cuarta parte de aquella suma. Vino entre Francia. La cuestion si un particular puede por su au los demás á estas Cortes finalmente don Pedro de Luloridad matar al tirano se ventiló mucho entre los teó na, sobrino del papa Benedicto , y por su órden arzologos de aquel tiempo; y aun en el concilio de Cons bispo de Toledo, como se dijo de suso. Traia de Aragon tancia que se juntó poco adelante, los padres sacaron en su compañía á Alvaro de Luna, su sobrino, mozo de un decreto, en que contra lo que Juan Petit enseñaba diez y ocho años. Su padre Alvaro de Luna, señor de

contra lo que el de Borgoña hizo, determinaron no Cañete y Jubera, le hobo fuera de matrimonio en Maser licito al particular matar al tirano. Era Luis, duque ría de Cañete, mujer poco menos que de seguida, por lo de Orliens, hermano del rey de Francia, y el duque de menos tan suelta y entregada á sus apetitos, que tuvo Borgoña su primo herinano..

cuatro hijos bastardos cada cual de su padre; al ya nombrado y á don Juan de Cerezuela , del gobernador de Cañete; á Martin, de un pastor por nombre Juan; y el cuarto tambien Martin, de un labrador de Cañete; los traspasos para entretener y engañar, y aun el papa Gredos postreros por respeto de su hermano tuvieron ade-| gorio, contra lo que tenian concertado, de una vez hizo lante el sobrenombre de Luna. De tan bajos principios tres cardenales, con que los demás cardenales suyos se se levantó la grandeza deste mozo, que en uu tiempo alborotaron y de comun acuerdo se pasaron á Pisa. El pudo competir con los muy grandes principes, de que papa Benedicto, por aprovecharse de aquella ocasion, al fin le despeñó su desgracia. En el bautismo le llama envió allá cuatro cardenales de su obediencia y tres arron Pedro; agradóse dél el papa Benedicto, de su pre zobispos, que se detuvieron algun tiempo en Liorno sencia, de su viveza y apostura, y quiso que en la con entre tanto que los florentines, cuya era Pisa, les enfirmacion le mudasen el nombre de pila en el de Alvaro viaban seguridad. Juntáronse finalmente con los cardepor respeto de su padre. Venido á Castilla, le hicieron nales de Pisa. A lo que la junta se enderezaba era conde la cámara del Rey, con lo cual y su buena gracia y vocar concilio general, como lo hicieron. Sonrugíase diligencia en servir, poco a poco le ganó la voluntad y que daban traza de prender a los papas, en especial á aun se hizo señor della. En el alcázar de Granada á Benedicto. Esta fama, quier verdadera , quier falsa, dió los 11 de mayo falleció el rey Mahomat, con que la gente ocasion á Benedicto de desamparar á Italia, donde dese aseguraba que las paces serian mas ciertas. La ocasion más de la sospecha ya dicha pretendia que su contrario de su muerte refieren fué una camisa inficionada que estaba muy arraigado y poderoso, en particular se rese vistió por engaño. Sacaron de Salobreña, donde le celaba del rey Ladislao de Nápoles, que tenia muy de tenia preso, á Juzef, su hermano, para que le sucediese su parte como al que nombrara por vicario del imperio en el reino. Así ruedan y se truecan las cosas de los y senador de Roma , cargos á la sazon muy principales. hombres, hoy cautivo y mañana rey. Apresuráronse | Antes de su partida para mejor entretener la gente conlos moros en esto, y usaron de todo secreto porque no vocó concilio general para Perpiñan, villa en la raya de se recreciese algun impedimento, mayormente de par- Cataluña, y con tanto se hizo á la vela. Aportó á Cohte de los cristianos, que desbaratase sus intentos. Lue bre á 2 de julio, dende por la ciudad de Elna pasó á la go que Juzef se vió rey, despachó sus embajadores con dicha villa de Perpiñan para dar calor en lo del concilio ricos presentes para el de Castilla de caballos, jaeces, y esperar que los prelados se juntasen. Acudió á visitar alfanjes, telas preciosas, pasas, higos y almendras, al Papa entre otros el rey de Navarra, que llevaba insustento el mas ordinario y regalado de aquella gente. tento de pasar en Francia y acometer las nuevas espeDiéronles en retorno otros dones de valía ; pero no otor ranzas que de recobrar alguna parte de sus antiguos garon con lo que pretendian principalmente, que era estados le daban las alteraciones de aquel reino. Pero se alargase el tiempo de las treguas.

esta su ida á Paris no fué de mas efecto que las pasa

das; así, finalmente dió la vuelta á su reino sin alcanzar CAPITULO XVIII.

cosa alguna de las que pretendia. Juntáronse en PerpiQue el papa Benedicto vino á España.

ñan ciento y veinte obispos , casi todos de Francia y de

España. Abrióse el Concilio á 1.o de noviembre; la El papa Benedicto por este tiempo se hallaba aque-l principal cosa que trataron fué buscar medios para jado de diversos cuidados. Las provincias cansadas del concertar los papas y unir la Iglesia. Los pareceres eran scisma tan largo, sus amigos y devotos desabridos de diferentes y aun los fines á que cada cual se encamisus trazas, sus mañas, en que no tenia par, descubiera naba, por donde los mas de los obispos, perdida la estas y entendidas. No sabia qué camino podia tomar peranza de hacer cosa de momento, de secreto se saliepara conservarse, que era su intento principal. Cuando l ron de Perpiñan y se volvieron á sus tierras. Quedaron se salió de Aviñon, fué á parar en Marsella, ciudad fuer solo diez y ocho obispos, que dieron de consuno un te y puesta á la lengua del agua; su vivienda en San memorial al Papa en que le suplicaron atendiese con Victor, monasterio muy célebre en aquella ciudad. cuidado á quitar el scisma, aunque fuese necesario toDende acometió al papa Gregorio, su contendor, con mar el camino de la renunciacion, pues era mas justo partido de paz, que decia deseó siempre y de presente conformarse con el deseo de toda la Iglesia que dejarla deseaba. Que seria bien se juntasen en un lugar pa- se engañar de las lisonjas de particulares. Que la Iglera tomar acuerdo sobre sus haciendas, que por medio sia con lágrimas en los ojos, las rodillas por el suelo de terceros era cosa muy larga. Para señalar lugar á | y tendidas las manos le rogaba, lo que era muy puesto contento de las partes vinieron embajadores de Grego en razon, antepusiese el bien público á cualquier otro rio á Marsella. Dieron y tomaron , y finalmente acor respeto; que ningun otro camino se mostraba para la daron fuese la vista en Saona, ciudad del Ginovés; sa cura de dolencia tan larga. Poca esperanza tenian que cose por condicion que hasta tanto que los papas se viniese en lo que pedian el que como á puerto seguro hablasen ni el uno ni el otro criase algun cardenal. se habia retirado á España. Todavía por mostrar voAsentado esto, Benedicto sin dilacion se embarcó para luntad á la concordia envió á Pisa siete personas prinpasar allá. Pretendia por esta diligencia que todos en cipales con voz de querer concierto, mas á la verdad tendiesen deseaba la paz. El papa Gregorio replicó que otro tenia en el corazon, ca pretendia le sirviesen de

escuchas y le avisasen de todo lo que allí pasaba. Hacia de su contrario. Solo fué a Luca, ciudad puesta en llábanse en aquella ciudad juntos, además de un gran lo postrero de Toscana; y el papa Benedicto al princi- | número de obispos, veinte y tres cardenales, los seis de pio deste año se adelantó y pasó á Portovenere para la obediencia de Benedicto, que eran la mayor parte de mas de cerca capitular y concertarse. Todo era mañas y l su colegio. Entre estos asistió don Pedro Fernandez de Frias, cardenal de España, criado por Clemente, papa caba. En esta misma sazon el conde de Lucemburg y el de Aviñon. Publicaron sus edictos, en que citaban á | duque de Austria enviaron á ofrecer socorros de gente los dos papas para que en presencia del Concilio alega- | para continuar la guerra de Granada. Lo mismo hizo sen de su derecho; mas visto que no comparecian y que Cárlos, duque de Orliens, que prometia enviar en ayuse gastaba mucho tiempo en demandas y respuestas, de da mil caballos franceses, y juntamente pedia por mujer comun acuerdo a los 26 de junio del año 1409 sacaron á la reina doña Beatriz, pretensora del reino de Portupor pontifice á Pedro Filargo, natural de Candia , de la gal, y viuda del rey de Castilla don Juan el Primero. No órden de los Menores, presbítero cardenal y arzobispo se le otorgó la una, ni aceptaron la otra destas dos dede Milan. Llamóse en el pontificado Alejandro V. Du mandas, porque la Reina, ni queria casar segunda vez, róle el mando muy poco, que no llegó á año entero. ni con color de matrimonio desterrarse de España , y el Resultó desta eleccion, de que se esperaba el remedio, tiempo de las treguas con los moros le habian alargado otro nuero y mayor daño, esto es, que la llaga mas se por otros cinco meses, por la mucha instancia que sochcancerase por añadirá los dos papas otro tercero, que bre ello hizo Juzef, el nuevo rey de Granada, si bien cada cual pretendia ser el legitimo y los otros intrusos; poco despues acometieron los moros á tomar la villa de tanta vez tiene la sazon en todo y la buena traza. Así Priego, con que dieron bastante ocasion para que, sin la cristiandad, en lugar de dos bandos, quedó dividida en embargo del concierto, se rompiese con ellos. Pero el tres con otras tantas cabezas y papas, como suele acon rey de Granada se envió a descargar que aquel exceso tecer que se vuelve al revés y daña lo que parecia pru no se hizo con su voluntad , y todavía ofrecia de hacer dentemente acordado; tan cortas son nuestras trazas. emienda conforme á lo que determinasen y hallasen se

debia bacer jueces nombrados por las partes. Hallóse CAPITULO XIX.

este año entre Salamanca y Ciudad-Rodrigo una imágen De la muerte del rey don Martin de Sicilia.

devota de nuestra Señora, que llaman de la Peña de

Francia, muy conocida por un monasterio de dominiCon mejor órden gobernaba el infante don Fernando cos que para mayor veneracion se levantó en aquel luel reino de Castilla , bien que no se descuidaba en ade gar y por el gran concurso de gentes que acude en rolantar su casa y estado por los caminos que podia, sin mería de todas partes. El mismo año fué muy aciago y dejar ocasion alguna. No faltaba quien por esta misma triste para los aragoneses por la muerte de don Martin, razon la tomase de ponelle mal con la Reina, como mu rey de Sicilia, hijo único y heredero del rey de Aragon, jer y de su natural sospechosa. No hay cosa mas delez que falleció en Caller de Cerdeña á los 25 de julio en la nable que la gracia de los reyes , ni mas frágil que su flor de su edad y de las muchas esperanzas que promeprivanza. Decian que el gran poder del infante don Fer tia su buen natural. Mandole su padre pasar en aquella nando podria parar perjuicio a la casa real; que con el isla para alla nar á Brancaleon Doria y Aimerico, vizpoder, cuando mucho crece, pocas veces se acompaña conde de Narbona, que por estar casados con dos hijas la lealtad. Los que mas atizaban el fuego eran Diego de Mariano, juez de Arborea , pretendian apoderarse Lopez de Zúñiga y Juan de Velasco por la mucha cabi por derechos que para ello alegaban de toda aquella da que todavía tenian en la casa real. Don Fadrique, isla. Andaban muy pujantes á causa que las fuerzas de conde de Trastamara, hijo de don Pedro, el que fué los aragoneses eran flacas , y los naturales les acudian condestable de Castilla, daba consejo á don Fernando con mayor voluntad que á los extraños. La venida del que les echase mano. Poco secreto se guarda en los pa Rey hizo que se trocasen las cosas. Juntaron sus gentes lacios; avisados de lo que se meneaba, se pusieron ellos cada cual de las partes; llegaron á vista unos de otros con tiempo en salvo. Quedó la Reina desque lo supo cerca de un pueblo llamado San Luri. Ordenaron sus mas lastimada y recelosa que antes; decia que aquella baces y dióse la batalla, en que los sardos quedaron befa á ella misma se hiciera para despojalla de su conse- desbaratados y preso Brancaleon, su caudillo. La muerjo y del amparo que pensaba en ellos tener. Ultra de las te que sobrevino al Rey en aquella coyuntura hizo que demás prendas de que la naturaleza y el cielo dotaron á no pudiese ejecutar la victoria ni concluir aquella dop Fernando con mano liberal, en que ningun prín guerra, si bien por algun tiempo el mariscal Pedro de cipe en aquella era se le aventajaba, tenia muy noble Torrellas, muy privado deste Príncipe, y otros caballegeneracion en su mujer: cinco hijos varones, don Alon ros con la gente que les quedó se entretuvieron y susSo, don Juan, don Enrique, don Sancho y don Pedro, tentaron el partido de Aragon. Sepultaron el cuerpo que llamaron adelante los infantes de Aragon, y dos

del difunto en la iglesia catedral de Caller. En su mujer hijas, doña María y doña Leonor. Falleció por aquellos doña Blanca tuvo un hijo que falleció los dias pasados. dias Fernan Rodriguez de Villalobos, maestre de Al De dos mujeres solteras naturales de Sicilia dejó dos hicántara; por su muerte hobo aquel maestrazgo el in jos, á don Fadrique, cuya madre se llamó Teresa, y fante don Fernando en cabeza de su hijo don Sancho en Agatusa á dona Violante, que casó adelante con el con dispensacion que dió en la edad el papa Benedic conde de Niebla. Corrió fama que la ocasion de su to. Lo mismo se hizo con don Enrique, el tercer bijo, muerte fué desmandarse, antes de estar bien convaledende a pocos meses para hacelle maestre de Santiago cido de cierta dolencia, en la aficion de una moza naz. por muerte de Lorenzo Suarez de Figueroa. No faltaron tural de aquella isla de Cerdeña. Ordenó su testamento, seblimientos y desgustos de personas que llevaban mal en que nombró á su padre por heredero del reino de Sique el Infante, no contento con el gobierno del reino, cilia, y á su mujer la reina doña Blanca encargó conti se apoderase en noinbre de sus hijos de todo lo que va- ! puase en el gobierno que le dejó encomendado a su

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partida, señalándole personas principales de cuyo con- sucesion, consuelo para la vida y heredero para la sejo se ayudase. Mucho sintió todo el reino de Aragon muerte. Pero si acaso fuese otra su voluntad, lo cual la falta deste Principe. Muchos debates se levantaron no permita su clemencia, ¿quién se podrá anteponer sobre la sucesion de aquellos reinos. El Rey, su padre, á Luis, hijo del duque de Anjou? Quién correr con comoáquien mas tocaba el daño, ¿cuántas lágrimas der él á las parejas, pues es nieto de vuestro hermano, naramó? ¿Qué extremos y demostraciones de dolor no hi cido de su hija? No dudaré decir lo que siento. Cada zo ? Cada cual lo juzgue por sí mismo. Reportóse empe cual en su negocio propio tiene menos prudencia que ro lo mas que pudo, y hechas las honras de su hijo, en el ajeno; impide el miedo, la codicia, el amor, yesvolvió su cuidado á asentar y asegurar las cosas de su curece el entendimiento. Pero si á vos no tuviéramos, reino. Sus privados lo aconsejaban se casase, pues esta- por ventura , ¿no diéramos la corona á la hija del Rey, ba en edad de tener hijos, con que se a seguraria la su vuestro hermang? Que si vos, lo que Dios no permita, cesion y se atajarian las tempestades que de otra suer faltárades sin hijos, ¿quién quita que no se reponga la te les amenazaban. Parecióle al Rey buen consejo este; misma y se restituya en su antiguo derecho? Si le emcasó con doña Margarila de Prades, dama muy apues pece para la sucesion ser mujer, ya sustituye en su luta y de la alcuña real de Aragon. Celebráronse las bodas gar y derecho a su hijo, aragonés de nacion por parte en Barcelona á los 17 de setiembre. No pasaba el Rey de madre, y legitimo porende heredero del reino.» Acade cincuenta y un años; pero tenia la salud muy que bada esta razon, los mas de los que presentes estaban brada, y era grueso en demasía; las medicinas con que la mostraban aprobar con gestos y con meneos. Repliprocuró habilitarse para tener sucesion le corrompie có Bernardo Centellas: «Muy diferente es mi parecer; ron lo interior y aceleraron la muerte. Luis, duque de yo entiendo que el derecho del conde de Urgel va mas Anjou, avisado de lo que pasaba, fué el primero que fundado. Don Pedro, su padre, es cierto que tiene por volvió á las esperanzas antiguas de suceder en aquella abuelo el mismo que vos, en quien pasara la corona, corona. Despachó al obispo de Conserans para suplicar muerto el rey don Alonso el Cuarto, si vuestro padre el al Rey declarase por sucesor de aquel reino á Luis, su rey don Pedro no fuera de mas edad que don Jaime, hijo y de doña Violante, que, por ser su sobrina hija del su hermano, abuelo del Conde. Que si aquel ramo falrey don Juan, era la que le tocaba en mas estrecho gra tase con sus pimpollos, ¿por qué no volverá la sustando de parentesco, mayormente que su hermana mayor cia del tronco y se continuará en el otro ramo menor ? la infanta doña Juana era ya muerta, que falleció en Va- | La hembra ¿cómo puede dar al hijo el derecho que lencia dos años antes deste. Pedia otrosí que diese li nunca tuvo? Como quier que sea averiguado ser las cencia para que la madre viniese á Aragon para criar á hembras incapaces desta corona. Que si admitimos á su hijo conforme a las costumbres de la tierra. Túvose las hembras á la sucesion, en esto tambien se aventaá mal pronóstico que durante la fiesta de las bodas que ja el Conde, pues tiene por mujer á vuestra hermana el Rey celebraba le pidiesen nombrase sucesor. Los doña Isabel, hija del rey don Pedro y de doña Sibila, del reino tenian por mas fundado el derecho del conde deuda mas cercana vuestra que la hija de vuestro herde Urgel. Favorecian lo que deseaban y lo que comun mano, si que la hermana en grado mas estrecho está mente apetecen todos, que era no tener rey extraño, que la sobrina.» Movieron asimismo estas razones a sino de su misma nacion. La descendencia del Conde los circunstantes, cuando Bernardo Villalico acudió con se tomaba del rey don Alonso el IV, su bisabuelo, cuyo su parecer, que era asaz diferente y extraño: «No puehijo don Jaime fué padre de don Pedro y abuelo del do, dice, negar sino que se han tocado muy agudamenConde. Demás que estaba casado con hermana del rey te los derechos del Duque y del Conde ya nombrados, don Martin, la cual su padre el rey don Pedro hobo en si don Alonso, marqués de Villena y conde de Gandia, la reina doña Sibila. Semejanles pretensiones y espe- | no se les aventajara. El cual tiene por padre á don Peranzas tenia, bien que de masléjos, don Alonso de Ara- | dro, bijo que fué del rey don Jaime el Segundo. De suergon, conde de Denia y marqués de Villena, que por im te que vuestro bisabuelo es abuelo del Marqués, y portunacion de los suyos, aunque muy viejo, entró en vuestro abuelo el rey don Alonso el Cuarto, tio del misesta demanda como el que continuaba su descendencia mo, como al contrario el bisabuelo del conde de Urde don Jaime el Segundo, rey de Aragon.

gel, que es el mismo rey don Alonso, es vuestro abue

lo. Así, el Marqués y su hermano el conde de Prades, CAPITULO XX.

abuelo de vuestra mujer la reina doña Margarita, tieDe ana disputa que se hizo sobre el derecho de la sucesion

nen con vos el mismo deudo que vos con el conde de en la corona de Aragon.

Urgel. Que si el deụdo es igual, deben ser antepuestos Dió el rey de Aragon audiencia al Obispo francés y los que de mas cerca traen su decendencia de aquellos enteróse bien de todo lo que pedia y de las razones en reyes, de donde como de su fuente se toma el derecho que fundaba el derecho y la pretension del Duque. Con de la corona y de la sucesion. No hay para qué traer en cluido aquel auto y despedida la gente, luego que se consecuencia la mujer del conde de Urgel, ni ponerretiró a su aposento, los que le acompañaban continua nos en necesidad de declarar mas en particular quién ron la plática, y de lance en lance trabaron en presen fué su madre doña Sibila antes que fuese reina.» Oyecia del Rey una disputa formada, que me pareció po ron todos con atencion lo que dijo Villalico, si bien per aqui por sumarse en ella los fundamentos de todo

poco aprobaron sus razones. Parecíales fuera de propóeste pleito. Guillen de Moncada fué el primero á hablar sito valerse de derechos tan antiguos para hacer Rey á en esta forma: «Será, señor, servido Dios de daros' persona de tanta edad. De suerte que mas faltaba vofantad a los que oian, que probabilidad á las razo- | brino, á todos los demás, á quien sus virtudes y proenes que alegó. Tomó el Rey la mano y habló en esta zas y haber menospreciado el reino de Castilla hacian manera : «Con claridad habeis alegado lo que hace por merecedor de nuevos reinos y estados. Todavía el Rey los tres ya nombrados, y aun pudiérades añadir otras por la mucha instancia que sobre ello hizo el conde de cosas en favor de cualquiera de las partes. Pero hay | Urgel le nombró por procurador y gobernador de aquel otro cuarto que, si mi pensamiento no me engaña, tie reino; oficio que se daba á los sucesores de la corona, De su derecho mas fundado. Este es el infante don Fer y resolucion que pudiera perjudicar á los otros pretennando, tio del rey de Castilla y hijo de doña Leonor, mi sores si él mismo de secreto no diera orden a los Urreas hermana de padre y de madre, en que se aventaja á la y á los Heredias, dos casas las mas principales de Zacondesa de Urgel. Vuestras particulares aficiones sin ragoza, que no le dejasen entrar en aquella ciudad ni duda os cegaron para que no echásedes de ver lo que ejercer la procuracion general, sin embargo de las prom hace por esta parte. El marqués de Villena'y el conde visiones que en esta razon llevaba; trato doble de que de Urgel de mas lėjos nos tocan en deudo. Lo mismo mucho se sintió el conde de Urgel y de que resultaron puedo decir del hijo del duque de Anjou; en mas es grandes daños. trecho grado está el hijo de mi hermana que el nieto de mi hermano , por donde es forzoso que se antepon

CAPITULO XXI. ga á los demás pretensores. Para que mejor lo enten

De la muerte de don Martin, rey de Aragon. dais os propondré un ejemplo. Así como el reguero del agua y el acequia, cuando la quitan de una parte y la El tiempo de las treguas asentadas con los moros echan por otra, deja las primeras eras á que iba enca era pasado, y sus demasías convidaban y aun ponian minada sin riego, y no las torna á bañar basta dejar en necesidad de volver a la guerra y á las armas, en esregados todos los tablares a que de nuevo encaminaron pecial que tomaron la villa de Zahara, y talaban de orel agua, así debeis entender que los hijos y descen dinario los campos comarcanos y hacian muchas cadientes del que una vez es privado de la corona que- | balgadas. Para reprimir estos insultos y tomar emienda dan perpetuamente excluidos para no volver á ella, si de los daños el infante don Fernando, hechos los aperno es á falta del que le sucedió y de todos sus deudos, 1 cibimientos necesarios de soldados y armas, de dinero los que con él están de mas cerca trabados en paren y de vituallas, por el mes de febrero del año que se tesco. Que por estar el reino en poder del postrer po contaba 1410 se encaminó con su campo la vuelta de seedor, quien le tocare de mas cerca en deudo, ese Córdoba en sazon que los moros, por no poder forzar tendrá mejor derecho para sucedelle que todos los de el castillo, desampararon la villa de Zahara , y los más que quier que aleguen en su defensa. Conforme a nuestros á toda prisa repararon los adarves y pusieron esto, gerran los que para tomar la sucesion ponen los aquella plaza en defensa. La gente de don Fernando ojos en los primeros reyes don Jaime, don Alonso, don eran diez mil peones y tres mil y quinientos caballos, la Juan , dejándome á mí, que al presente poseo la coro flor de la milicia de Castilla , soldados lucidos y bravos. na, y cuyo pariente mas cercano es dona Leonor, mi | Acompañábanle don Sancho de Rojas, obispo de Pahermana, y despues della su hijo el infante don Fer- lencia , Alvaro de Guzman, Juan de Mendoza , Juan de nando, cuyo derecho en igualdad fuera razon apoyar y Velasco, don Ruy Lopez Davalos, otros señores y ridefender, pues mas que todos los otros pretensores cos hombres. Con este campo se puso el Infante sobre se adelanta en prendas y partes para ser rey. Mienten la ciudad de Antequera á los 27 de abril con resolucion i las veces á cada cual sus esperanzas, y de buena de no partir mano de la empresa hasta apoderarse de gana favorecemos lo que deseamos; pero no hay duda aquella plaza. El rey Moro envió para socorrer á los sino que las muestras que hasta aquí ha dado de virtud ) cercados cinco mil caballos y ochenta mil infantes, y valor son muy aventajadas. Este es nuestro parecer; gran número, si las fuerzas fueran iguales. Dieron vista ojalá se reciba tan bien como es cumplidero para vos, | á la ciudad y fortificaron sus estancias muy cerca de en particular los que presentes estáis, y para todo el los contrarios. Ordenaron sus haces para presentar la reino en comun. Las hembras no deben entrar en esta batalla, que se dió á los 6 de mayo; en ella quedaron cuenta, pues todo el debate consiste entre varones, en los moros desbaratados con perdida de quince mil que quien no se debe considerar por qué parte nos tocan perecieron en la pelea y en el alcance; con el mismo en parentesco, sino en qué grado.» Este razonamiento ímpetu les entraron y saquearon los reales. Victoria del Rey, como se divulgase primero por Barcelona, en en aquel tiempo tanto mas señalada , que de los cristiacuyo arrabal se trabó toda la disputa, y despues por toda nos no faltaron mas de ciento y veinte. Dió don Ferla cristiandad volase esta fama, acreditó en gran ma nando gracias á Dios por aquella merced; despachó Dera la pretension de don Fernando, y aun fué gran correos á todas partes con las buenas nuevas. Para parle para que se la ganase á sus competidores. Destas apretar mas el cerco hizo tirar un foso de anchura y cosas se hablaba públicamente en los corrillos y á ve hondura suficiente en torno de los adarves, y en el ces en palacio en presencia del Rey , de que mostraba borde de fuera levantar una trinchea de tapias con sus gustar, si bien de secreto se inclinaba' mas á su nieto torreones á trechos, todo á propósito de impedir las don Fadrique, que ya era conde de Luna, y para deja salidas de los moros y hacer que no les entrase provision lle la corova pretendia legitimalle por su autoridad y pi socorro, Fué muy acertado aprovecharse deste ingecon dispensacion del papa Benedicto. Que si esto no le nio por estar el campo falto de gente, a causa que disaliese, claramente anteponia á don Fernando, su so- versas compañías se derramaban por su órden para ro

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