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Aragon don Juan y don Enrique, maestre de Santiago; ¿En la sombra y entre mujeres se crie á manera de donel arzobispo de Toledo para tener mas mano y afirmarse cella aquel cuyo cuerpo debe estar endurecido con el contra sus émulos procuró conquistallos con todo gé- | trabajo y comida templada para resistir á las enfermenero de caricias y buena correspondencia. Todo se en- dades y sufrir igualmente en la guerra el frio y los caderezaba a continuar en el gobierno, de que era muy lores? ¿Con los regalos quieres quebrantar el ánimo, codicioso y de que estaba asaz apoderado. De Madrid

у de noche ha de estar como en atalaya mifué el Rey con su corte á Segovia, ciudad puesta entre rando todas las partes de la república? Ciertamente esta montes y á propósito para pasar los calores del verano. crianza muelle y regalada acarreará gran daño a los Levantóse de repente un alboroto de los del pueblo con- vasallos; la mayor edad será semejable á la niñez y motra la gente del Rey y sus cortesanos. Estuvieron á pi- cedad flaca y deleznable, dada à deshonestidad y á los que de venir á las puñadas, y la misma ciudad de en- demás deleites, como se ve en gran parte en este Prinsangrentarse. Los infantes ya dichos de Aragon poco cipe. Porque muerta la Reina , como si saliera de las se conformaban entre sí; mando y privanza no sufren tinieblas y casi del vientre de su madre de nuevo á la compañía. Andaban como en celos cada cual con in- Juz, perpetuamente anduvo á tienta paredes. Con la tento de apoderarse de la persona del Rey y del go- | grandeza de los negocios se cansaba y ofuscaba. Por bierno, cosa que les parecia fácil por su poca edad, y esto se sujetó siempre al mando y albedrío de sus pano querian dar parte a nadie ni aun á su mismo her- laciegos y cortesanos, cosa de gran perjuicio y de que mano. Resultaron con esto sospechas, dividiéronse los resultaron continuas alteraciones y graves. Dirá algugrandes y caballeros en dos bandos; á don Enrique no; reprehenderestos vicios es cosa fácil, ¿quién los pofavorecian el condestable don Ruy Lopez Davalos y drá enmendar? Quién se atreverá á afirmar lo que es Pedro Manrique; al infante don Juan asistian don Fa- muy verdadero, que á las mujeres conviene el arreo y drique , conde de Trastamara, y el de Toledo. La edad el regalo, á los principes el trabajo desde su primera del Rey era faca, y que se mudaba fácilmente, sus eno- edad? Quién, digo, se atreverá á decir esto delante de jos repentinos, las caricias que hacia fuera de tiempo; aquellos que ponen la felicidad del señorío, y la miden cosas que la una y la otra á cualquier príncipe están con el regalo, lujuria y deleites, y tienen por el princimal, por donde mas era menospreciado que temido. El pal fruto de la vida servir al vientre y á las otras partes cuerpo conforme á la edad que tenia era grande y blan- mas torpes del cuerpo? Demás desto, ¿quién persuadirá co, pero de poca fuerza, el rostro no muy agraciado, la esta verdad á los que tienen por género de muy agracondicion mansa y tratable. Deleitábase eu la caza y dable servicio conformarse con los deseos de los prinen justas y torneos; cra aficionado á los estudios y le- cipes y con sus inclinaciones para por allí medrar? Detras, y hallábase de buena gana en los razonamientos jemos pues estas cosas , y volvamos a nuestro cuento. en que se trataba de cosas eruditas. Hacia él mismo En el principio del año siguiente, que se contó de 1420, metros, y trovaba no muy mal en lengua castellana. pasó el Rey á Tordesillas, villa de Castillala Vieja. Don Estas virtudes, que comenzaron á mostrarse desde niño, Enrique, maestre de Santiago, ó por pretender casarse con la edad llegaron á madurarse y hacerse mayores; con la infanta doña Catalina, ó con intento de sujetar todas empero las estragaba el descuido y poca cuenta sus contrarios, acompañado de los suyos entró en aquel que tenia de las cosas y del gobierno. Oia de mala gana lugar, prendió á Juan Hurtado de Mendoza , mayordoyde priesa; sin oir, ¿cómo podia resolverse en negocios mo de la casa real, y á otros del palacio; con tanto se tan árduos como se ofrecian? En suma no tenia mucha apoderó del mismo Rey á 12 del mes de junio, y le quicapacidad, ni era bastante para los cuidados del go- tó la libertad de ir á parte ninguna o determinar algun bierno. Esto dió á sus cortesanos entrada para adquirir negocio; gran vergüenza y grave afrenta del reino que gran poder, en especial á Alvaro de Luna, que comen- el Rey estuviese cercado, preso y encerrado por sus zaba ya á tener con él mas familiaridad y privanza que vasallos. Movidos desta indignidad los demás grandes los demás. Por temer esto la Reina, su madre, le despi- de la provincia, acudieron á las armas, por su caudillo dió de palacio los años pasados, y le hizo que volviese el infante don Juan de Aragon, que, celebrado que á Aragon, en que acertó sin duda; pero gobernóse in- hobo sus bodas en Pamplona, concluidas las fiestas y prudentemente en tener al Rey, como le tuvo hasta su gastados en ellas no mas de cuatro dias , se partió para muerte, encerrado en Valladolid en unas casas junto al Castilla, movido de la fama de lo que sucediera y por las monasterio de San Pablo por espacio de mas de seis cartas de muchos que le llamaban. En Avila se celeaños, sin dejalle salir ni dar licencia que ninguno le braron las bodas del rey de Castilla con pequeño apavisitase fuera de los criados de palacio. En lo cual ella rato y pocos regocijos por estar ausente gran parle de pretendia que no se apoderasen dél los grandes y re- los grandes y el Rey detenido á manera de preso. Don şultase alguna ocasion de novedades en el reino; mise- Enrique para su seguridad y para fortificarse tenia en rable crianza de rey, sujeta á graves daños, que el go- aquella ciudad tres mil de á caballo ; don Juan, su herbernador de todos no ande en público ni le vean sus mano, se entretenia en Olmedo con igual número de vasallos, tanto, que aun á los grandes que le visitaban, caballos, que tenia alojados por los lugares comarcaDo conocia ; que quitasen al Príncipe la libertad de ver, nos; concurrianá él de toda la provincia, los menores, hablar y ser visto , y como metido en una jaula le em- medianos y mayores trataban de vengar la injtırja del braveciesen y estragasen su buena y mansa condicion, Rey y mengua del reino. Procuróse que los infantes cosa indigna. ¿Como pollo en caponera me pongas tú á hermanos se viesen; no se dió lugar á esto, ni permiengordar al que nació para el sudor y para el polvo ? tieron que el infante don Juanse pudiese ver con el Rey. El infante don Enrique, magücr que á la sazon apode- que en la anchura del mar Ocenno se podria abrir carado de todo, cuidadoso de lo de adelante, procuró se mino para descubrir nuevas islas y gentes no conocituviesen Cortes en aquella ciudad. Nadie tevia libertad das. Acometió con diversas Notas que envió para este para tratar los negocios por estar la ciudad llena de

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que
de dia

efecto si podria hacer algo que fuese de provecho. Por soldados, y el lugar en que se juntaban cercado de liom- este modo entre Lisboa y las islas de Canaria, casi en bres armados. Con eslo don Eorique por Cortes fué da- medio de aquelespacio, este año hallaron una isla, aundo por libre de toda culpa de lo que hasta allí se le po- que pequeña, pero que goza de muy buen cielo y tierra dia imputar; nadie se atrevióá contradecillo ni hablar, fértil, como lo mostraban los bosques espesos que en ca tanto grado, que como por galardon y pago de aque- ella hallaron á propósito para cortar muy buena madeIla hazaña con voluntad del Rey se alcanzó del pooli- ra, de donde se llamó la isla de la Madera. Deste prin. fice Martino V que el maestrazgo de Santiago con 10- cipio costeando las riberas de Africa, poco a poco parle das sus rentas y estado quedase por juro de heredad á este Infante, y mas los reyes adelante, llegaron con eslos descendientes de don Enrique, que fuera una nue- fuerzo invencible hasta lo postrero de levante , corrieva plaga de España y un gravísimo daño , si el Rey no ron las marinas del Asia, la India y la China con gran revocara aquel decreto llegado á mayor edad. Lo que gloria del nombre portugués y provecho no menor. solo restaba, la infanta doña Catalina era la que princi- Tenia cercada dentro de Nápoles á la reina doña Juana palmente hacia resistencia a los intentos de don En- Luis, duque de Anjou. La causa de hacelle guerra era rique. Decia claramente no queria por marido el que la enemiga que de antiguo tenia con aquellos reyes y con armas y fieros pretendia alcanzar lo que debiera las deshonestidades poco recatadas de la misma Reina, con servicios, agrado y buena voluntad. Todavía ven- á las cuales como quier que el conde Jaques, su narido, cida su flaqueza ó inconstancia, aquellas bodas se cele- no pudliese poner remedio, ni las pudiese sin gran menbraron con grandes regocijos en Talavera, villa prin- gua suya disimular , vuelto á Francia , algun tiempo cipal cerca de Toledo, do el Rey se pasó desde Avila. despues renunciada la vida de señor, se hizo fraile de Diéronle en dote el señorío de Villena con nombre de San Francisco. El que principalinente ayudaba al duque duque. A Alvaro de Luna, el principal entre los pala- de Anjou era Mucio Esforcia , capitan de gran nombre ciegos, por lo que en eslo trabajó, le fué hecha dona- en aquella sazon, eslo por envidia que tevia á Bracio de cion de Santisteban de Gormaz, principio y escalon para Monton, otro capitan á quien la Reina daba mas favor. subir al gran poder que tuvo y alcanzar tantas riquezas Las cosas y fuerzas de la Reina se hallaban eu gran pecomo juntó adelante. Por este tiempo cada dia en Ca- ligro y casi acabadas cuando don Alonso, rey de AraLaluna bramaba la tierra y temblaba toda desde Tortosa gon, quinto deste nombre, muy esclarecido por la hasla Perpiñan. Junto a Girona estaba un pueblo, lla- excelencia de sus virludes y por haber frescimente mado Amer, en que se abrieron dos bocas de fuego que domado y sosegado á Cerdeña, fué llamado y conviilaabrasaba los que se llegaban á dos tiros de piedra. De do á dar socorro á los cercados, con esperanza que le otra boca junto á las de fuego salia agua negra, ya'mcdia daban de que sucederia en el reino de Nápoles por legua se mezclaba con un rio, que debia ser Sameroca, adopcion que la Reina, por no tener hijo ninguno , le con que aquel pueblo se destruyó, y los peces del rio ofrecia hacer de su persona y prohijalle. No dejó pasar murieron. Era el olor del agua tan malo, que las aves ba- la ocasion que sin procuralla se le ofrecia de ensanchar tian las alas cuando por allí pasaban; extendíase tanto, su reino; asi, con una armada que envió desde Cerileña que llegaba hasla Girona con estar apartada de allí y dis- hizo alzar el cerco de Nápoles. El premio deste trabajú tante cuatro leguas. En Salamanca por el mismo tiempo y desta ayuda fué que en una junta de señores que se se edificaba el colegio de San Bartolomé á costa de don iuvo en aquella cimlad se olórgó y publicó la escritura Diego de Anaya, que en el mismo tiempo del Concilio de la adopcion, á 16 de setiembre, y el Pontilice romaconstanciense fué de Cuenca trasladado al arzobispado no algun tiempo despues asiinismo la luvo por buena. de Sevilla. Dióle grandes rentas con que buen número No tralo del derecho que tuvieron para hacer esto, por de colegiales se pudiesen sustentar, a la manera del ser la disputa mas fácil que necesaria. Sin duda deste colegio de Boloña, que el cardenal don Gil de Albornoz principio largas y perjudiciales guerras nacieron entre dejó alli fundado para que en el estudiasen mozos es- franceses y españoles , trabadas unas de otras lusta pañoles. Vióle don Diego de Anaya á su pasada por Ita- nuestra edad. El mismo rey don Alonso , sujelado que lia; determinóse de hacer otro tanto. Ejemplo de libe- hobo á Cerdeña y desamparado á Córcega para que los ralidad que imitaron personas principales en toda Es- ginoveses se apoderasen della, se apresuró para pasar paña, ca edificaron los años adelante colegios semejan- en Sicilia. Llegó á Palermo en breve; el deseo y espetes, de donde como de castillos roqueros ha salido gran ranza que tenia de asegurarse en la sucesion del nuevo número de varones excelentes en todo género de letras. reino le aguijonaba ; cl cuidado era tanto mas encenEn aquella misma ciudad y universidad se fundaron con dido, que cierto matemático cinco años antes desto le el tiempo otros tres, que se llaman mayores; en Valla- | dijo, consideradas las estrellas, ó por arte mas oculta: dolid el cuarto, el quinto en Alcalá, los menores apenas «El cielo, rey don Alonso , te pronostica grandes cose pueden conlar. En el mismo tiempo se abria puerta sas y maravillosas. Los bados le llaman al señorío de á los aragoneses y portugueses para adquirir nuevos Nápoles, que será breve al principio; no te espantes, estados. Fué así, que don Eurique, hijo del rey de Por- no pierdas el ánimo. Dásete cierta silla, grandes habetugal, por el conocimiento que tenia de las estrellas, res, muchos honbres. Vuello que seas al reino , serán profesion en que gastó gran parte de su vida, sospechó tan grandes las riquezas, que hasta á tus cazadores y

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monteros darás grandes estados. Confiado en Dios pasa radero lo que por fuerza se alcanzaba, ni justo contra adelante á lo que tu fortuna y tu destino le llama, seguro las leyes y privilegios de los reyes pasados enajenar que todo le sucederá prósperamente y conforme a tu aquel estado, que poco antes rescataron á divero, porvoluntad y deseo.»

que no viniese en poder del rey de Aragon. ¿Qué otra

cosa era entregar tan principal estado en la raya vel CAPITULO XII.

reino á don Enrique, sino poner á peligro la salud pú

á

blica y abrir puerta á los aragoneses para hacerse seño. Cómo fué preso don Enrique, infante de Aragon.

res de Castilla ? De la alteracion de las palabras se proNo pararon en poco las alteraciones y graves desma- cedió y vino á las arinas. Don Enrique, como era de su nes de Castilla; la flojedad del Rey era la causa y so- natural arrojado y persona a quien contenluban mas los bre esto labelle quitado la libertad, de que resultaron consejos atrevidos que los templados, con soldados que discordias civiles y prisiones de grandes personajes y envió se apoderó y guarneció todos aquellos lugares y miedos de mayores males que desto se siguieron. Es- estado, sacado solo Alarcon, que se desendió por la fortaba la corle en Talavera, como poco antes queda di- taleza del sitio. Mandole el Rey en esta sazon dejar las cho; el Rey mostraba no hacer caso ni cuidar de su armas y despedir los soldados. No obedeció; por esto y injuria, antes se deleitaba y entretenia en cazar. Con por mandado del Rey y con sus fuerzas le fué quitado esta color salió del lugar á 29 de noviembre y se fué á aquel estado. Revocóse demás desto lo que tenian Montalvan, que es un castillo puesto y asentado en un concertado del maestrazgo de Santiago, es á saber, quo ribazo de tierra, casi en medio de Talavera y Toledo, á los descendienles de don Eurique le heredasen. A estos la ribera del rio Tajo, de campos fértiles y abundantes. principios se siguió gran peso y balumba de cosas, Persuadióle que huyese y bízole compania Alvaro de porque don Enrique, movido del sentimiento de aqueLuna, que ya por este tiempo estaba apoderado del Rey; Ila injuria partió de Ocaña, resuelto de ir en busca del olro género de prision no menos menguada y perjudi- Rey. Llevaba consigo para su guarda y seguridad mil eial. Llevó mal esto el infante don Eurique; recelábase y quinientos de á caballo. Llegó á Guadarrama, pasó de lo que habia hecho, y por la mala conciencia temia los puertos sin reparar hasta donde el Rey se entrelenia lo que merecia. Por esta causa con nuevo atrevimien- en Arévalo. Corria peligro no se viviese á batalla y á to , juntadas arrebatadamente sus gentes, puso cerco á las manos. La reina doña Leonor, cuidadosa de la saMontalvan, bien que no le combatió por tener en esto Jud de su hijo don Enrique, hablaba ya á los unos, ya á solo respeto al Rey que dentro se hallaba. Concurrian los otros, y procuraba sosegar aquella tempestad, quc los grandes para vengar este nuevo desacato; estos amenazaba mucho mal. Lo mismo hizo don Lope de eran el arzobispo de Toledo, el infante don Juan, el Mendoza, arzobispo de Santiago. Persuadieron á don almirante don Alonso Enriquez; pero corria igual pe- Enrique despidiese sus gentes. Decian ser cosa de mala ligro, y se sospechaba de cualquiera parle que vencie- sonada y mal ejemplo querer por armas y por fuerza alse no se quisiese apoderar de todo. En el entre tanto canzar lo que podia por las leyes y justicia. ¿Qué podia comenzó a sentirse falla de manlenimiento en el cas- esperar con tener empuñadas las armas? Como antes tillo, taulo, que se sustentaban de los juinentos y ca- con ficros semejantes cometiese crimen contra la maballos y olros manjares sucios y profanos. Al fin por jestad; que si las dejaba , todo se liaria á su voluntad. mandado del Rey, aunque cercado y por miedo de los Avisáronle que á pocos sucedió bien irritar la puciencia que á su defensa acudieron, á los 10 de diciembre se de los reyes, que tienen los ímpetus, aunque tardios, olzá ei cerco; don Enrique se sué á Ocaña, villa de su pero vehementes y bravos. Desta manera se dejaron jurisdicion y maestrazgo, con intento de defenderse por entonces las armas. Doña Blanca, hija del rey de con las arinas si le hiciesen guerra y en ocasion volver Navarra, á 29 de mayo parió en Arévalo un hijo de su á sus manas. El Rey, ido don Enrique, dió la vuelta á marido, que del nombre de su abuelo materno se llaino Talavera ; en el camino le salieron al encuentro los don Cárlos. Sacole de pila el rey de Castilla, y por su infautes de Aragon don Juan y don Pedro, su hermano; acompañado Alvaro de Luna, al cual quiso el Rey hasaludáronse entre sí, reprehendieron el atrevimiento cer esta honra; ninguna destas cosas por enlonces pade don Enrique, comieron con el Rey en el castillo de recia demasiada por ir en aumento su privanza. Las Villalva, que está cerca de Montalvan, hobo de la una Cortes del reino se convocaron primero para Toledo, y parte y de la otra muchas caricias y cumplimientos, despues para Madrid; cou esta delerminacion el Rey y lodos engañosos y dobles. Mandoles el Rey que volvie- la Reiua partieron para Castilla la Nueva. Llegaron á sen atrás, porque tambien esto le aconsejó Alvaro de Toledo á 23 de octubre. Don Enrique de Aragon, el Luna, que pretendia solo apoderarse de todo y subir á condestable don Ruy Lopez Davalos, el adelautado Pela cumbre para con mayor impelu despeñarse. Mudóse dro Manrique, llamados á estas Cortes, se excusabau con esto el estado de la cosas y trocóse la fortuna de por las eneroistades que con ellos tenian algunas perlas parcialidades. El Rey se sué á Talavera para celebrar sonas principales. Entre tanto que esto pasaba en Casen aquella villa las fiestas de Navidad al principio del tilla, don Alonso, rey de Aragon, y Luis, duque do anio 1421. De allí se fué á Castilla la Vieja, do tenia ma- Anjou, contendian grandemente sobre el reino de Nayores fuerzas y mas llanas las voluntades de los natu- poles; don Alonso se estaba dentro de la ciudad de rales. Don Eorique de Aragon tenia en dote el estado Nápoles; Aversa, que cae alli cerca , se tenia por los de Villena, como poco antes queda dicho, con gran pe- franceses; de una parte y de otra se hacian correrías y sar y desgusto de los naturales, que decian uo eru dų- cabalgadas. Cerra, no pueblo cuatro millus de la ciu,

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dad de Nápoles, fué cercada por las gentes de Aragon, rique, maestre de Santiago, tuviese sus veces y la y aunque se defendió largamente por el sitio del lugar administracion de aquel maestrazgo, con libre poder

, y valor de la guarnicion, en fin se rindió á don Alonso. de hacer y deshacer. Concluidas en un tiempo cosas Don Pedro, infante de Aragon, movido, así por las car- tan grandes, el Rey se fué á Alcalá; á la misma sazon tas del Rey, su hermano, como de su voluntad, con li- parió la Reina en Illescas una hija, á 5 de octubre, que cencia del rey de Castilla se partió para aquella guerra se llamó doña Catalina , cosa que causó grande alegria de Nápoles al principio del año 1422. En Madrid se ha- á toda la provincia, no solo por el nacimiento de la Incian y continuaban las Cortes generales. Hallóse pre- fanla , sino por entender que la Reina no era mañera, y sente don Juan, infante de Aragon, y otros señores en por la esperanza que concibieron que otro dia pariria gran número. El arzobispo de Toledo, por estar do- hijo varon. Esta alegría se escureció algun tanto con la liente, no se pudo hallar presente. Don Eorique y sus muerte del arzobispo de Toledo, que en breve se siconsortes, porque el Rey les queria hacer fuerza si no guió. Falleció de una larga enfermedad en Alcalá da venian á las Cortes, trataron entre sí el negocio, y re- Henares á 24 de octubre; su sepultura de mármol y de solvieron que don Enrique y Garci Fernandez Manrique, obra prima se ve en la capilla de San Pedro, parroquia adelante conde de Castañeda , obedeciesen; mas el de la iglesia mayor de Toledo , capilla que hizo él misCondestable y Pedro Manrique se quedasen en luga- mo edificar á su costa. En su lugar por votos del cabilres seguros para todo lo que pudiese suceder. A 13 de do fué puesto don Juan Martinez de Contreras, dean junio don Enrique y Garci Fernandez entraron en Ma- que á la sazon era de Toledo , natural de Riaza , y que drid. Recibiéronlos bien y aposentáronlos amorosa- fué vicario general de su predecesor. El cabildo se inmente; el dia siguiente, como llamados por el Rey fue- clinaba al maestrescuela Juan Alvarez de Toledo, bersen al alcázar á besalle la mano, los prendieron. A don mano de Garci Alvarez de Toledo , señor de Oropesa. Enrique enviaron en prision al castillo de Mora; dióse Interpúsase el Rey, que cargó con su intercesion en á Garci Alvarez de Toledo, señor de Oropesa , cuidado

favor del Dean. Así salió electo, y luego se partió para de guardalle, y al conde de C'rgel , que desde los años Roma con intento de alcanzar confirmacion de su elecpasados tenian preso en aquel castillo, pasaron á Ma. cion del papa Martino V; tal era la costumbre de aquel drid. En las Cortes pusieron acusacion á estos señores tiempo; en ida y vuella gastó casi dos años. de haber ofendido á la majestad y tratado on los moros de hacer traicion á su Principe y á su patria. Cator

CAPITULO XIII. ce cartas del Condestable, escritas al rey Juzef, se presentaron y leyeron en este propósito. Pareció ser

Cómo falleció el rey moro de Granada. esto una maldad atroz; así, los bienes de don Enrique En Toledo, para donde, acabadas las Cortes, se pary Garci Manrique por sentencia de los jueces que se- tió en breve el rey de Castilla, con su ida se mudó la ñalaron fueron confiscados; lo mismo se determinó y forma del gobierno, por estar antes revuelta y sujeta á sentenció de Pedro Manrique, que, avisado de lo que diferencias y bandos. Tenian costumbre de elegir para pasaba , era ido á Tarazona. Ordenóse otro tanto de los dos años seis fieles, tres del pueblo, y otros tantos de la bienes del Condestable, el cual, perdida la esperanza nobleza. Estos, con los dos alcaldes que gobernaban y de ser perdonado, en compañía de doña Catalina , mu- tenian cargo de la justicia y con el alguacil mayor, rejer de don Enrique, primero se recogió á Segura, pue- presentaban cierta manera de senado y regimiento, y blo asentado en lugares muy ásperos y de dificultosa gobernaban las cosas y hacienda de la ciudad. Podian subida hacia el reino de Murcia , despues se fué á lier- entrar en las juntas que hacian y en el regimiento de ra de Valencia. Dejó en Castilla grandes estados que los nobles todos los que quisiesen hallarse presentes, tenia , es á saber, Arcos, Arjona, Osorno, Ribadeo, con voto en los negocios que se ventilaban; desórden Candeleda, Arenas y otros pueblos en gran número; muy grande por ser los regidores, parte inciertos, parte con que la casa de Davalos de grandes riquezas y esta- temporales. Dióse órden en lo uno y en lo otro por do que tenia comenzó a ir de caida y arruinarse. Le- mandado del Rey, y decretose que conforme a lo que

у vantáronse otrosí á nuevos estados diferentes casas y el rey don Alonso, su tercer abuelo, estableció en Búrlinajes, de nobles y ilustres personajes, como los Fa- gos, se nombrasen diez y seis regidores de la nobleza jardos, los Enriquez, los Sandovales, los Pimenteles y y del pueblo por partes iguales, los cuales fuesen perJos Zúñigas, no de otra guisa que de los pertrechos y petuos por toda su vida , y lo que la mayor parte destos materiales de alguna gran fábrica , cuando la abaten determinase, esto se siguiese y fuese valedero. Cuando

y se levantan nuevos edificios. Rugióse por entonces que alguno falleciese, sucediese otro por nombramiento del aquellas cartas del Condestable eran falsas, y aun se rey; camino por donde se dió en otro inconveniente, averiguó adelante que Juan García, su secretario, que los regimientos comenzaron á venderse en grare falseó por su misma confesion, que hizo puesto á cues- daño de la república; así muchas veces se vuelve eu tion de torinento. Disimulóse empero por ser inte- contrario lo que de buenos principios y con buenos inresados el Rey y los que con aquellos despojos se enri- tentos se encamina. Con mayor ocasion algun tanto quecieron, si bien justiciaron conforme a las leyes al despues se corrigió la forma del gobierno en Pamplona, falsario. A don Alvaro de Luna con esta ocasion dió el que estaba dividida en tres gobernadores ó alcaldes, Rey título de conde de Santisteban de Gormaz, y le nom- que á otras tantas partes de la ciudad hacian justicia, bró por su condestable. A don Gonzalo Mejía, comen- conviene á saber, uno al arrabal, otro á la ciudad, el dador de Segura, se encargó que en lugar de don En- tercero á cierto barrio, que se llama Navarreria; cosa

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que causaba muchas veces alteraciones en materia de y el condestable don Ruy Lopez Davalos y los demás jurisdiccion, como se puede creer por ser tantos los forajidos de Castilla. Sobre lo uno y lo otro envió el rey gobiernos. El rey

don Carlos de Navarra ordenó que de Aragon nuevos embajadores al de Castilla; el prinhobiese uno solo para hacer justicia, y con él diez ju-cipal de la embajada, Dalmacio, arzobispo de Tarragorados, que tratasen del bien público y de lo que á la

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na, alegó para no venir en lo que el Rey queria los ciudad toda era mas cumplidero ; demás desto, que to- fueros de Aragon, conforme á los cuales no podian dedos los ciudadanos se redujesen á un cuerpo y un juz-jar de amparar todos los que se acogiesen á sus tierras, gado. A Juan, conde de Fox, de su mujer le nació un fuera que decia vinieron con salvoconduto, que no se hijo, llamado don Gaston , que con la edad, por mara- puede quebrantar conforme al derecho de las gentes. villosa mudanza de las cosas, vino á ser rey de Navarra Demás desto, declaró y dió nueva del estado en quo los años siguientes por muerte del príncipe don Carlos, quedaban las cosas de Nápoles ; como entre la Reina y hijo de don Juan, infante de Aragon, y de doña Blan- el Rey resultaban muchas sospechas, con que las ciuca, su mujer, que debia suceder adelante en el reino de dades y pueblos estaban divididos en parcialidades; su abuelo, y su padre de presente le envió juntamente que la fortuna de los aragoneses de la grande prospericon su madre para que ella estuviese en compañía del dad en que antes se hallaba , comenzaba á empeorarse, Rey, su padre, y el niño se criase en su casa. Luego que y corrian peligro no se viniese á las manos. Quejábase el niño llegó, fue nombrado por príncipe de Viana con la Reina que don Alonso en el gobierno tomaba mayor otras muchas villas que le señalaron, en particular á mano y autoridad; que no se media conforme al poder Corella y á Peralta, cosa nueva en Navarra, pero to- que le concediera ; que daba y quitaba gobiernos, mumada de las naciones comarcanas y á su imitacion; lo daba guarniciones, y mandaba que los soldados le hicual se estableció por ley perpetua que aquel estado se ciesen á él los homenajes ; que lo trocaba todo á su diese á los hijos mayores de los reyes. Promulgóse esta albedrío, alteraba y revolvia las leyes, fueros y cosley á 20 de enero, año del Señor de 1423. Cinco mesestumbres de aquel reino. Estas cosas reprehendia ella despues, á instancia del abuelo, todos los estados del en don Alonso, su prohijado, como mujer de suyo varia reino juraron al dicho Príncipe por heredero de aquel ymudable y enfadada del que prohijó; la que se mostró reino en Olite, do el Rey por su edad pesada en lo pos- liberalen el tiempo que se vió apretada, libre del miedo, trero de su vida solia morar ordinariamente, convida- se mostraba ingrata y desconocida , vicio muy natural i do de la frescura y apacibilidad de aquella comarca y los hombres. El rey don Alonso temia la poca firmeza do de la hermosura y magnificencia de un palacio que allí la Reina , y no podia sufrir sus solturas mal disimulaél mismo edificó con todas las comodidades á propósito das y cubiertas ; trataba de envialla léjos á Cataluña, para pasar la vida. Con el rey de Castilla aun desde su y con este intento mandó aprestar en España una armamocedad y minoridad tenia muchas veces el rey de

da. No se le encubrió esto á la Reina, por ser de suyo Portugal tratado por sus embajadores que hiciesen sospechosa y aun porque en las discordias domésticas, confederacion y paces; que á la una y á la otra nacion y mas entre principes, no puede haber cosa secreta ni tenian cansadas los largos debates y guerras pasadas, puridad. Desde aquel tiempo la amistad entre las dos y era justo que se pusiese fin y término á los males. De- naciones comenzó á aflojar y ir de caida. Querellábansc terminóse solamente que se condescendiese en parte entrambas las partes que los contrarios no trataban con la voluntad del Portugués, y se hiciesen treguas Janeza, antes les para ban celadas y se valian de empor espacio de veinte y nueve años. Añadióse que este bustes, en que no se engañaban. El Rey se tenia en tiempo pasado no pudiesen los unos tomar las armas Castelpovo, la Reina en la puerta Capuana , lugar fuercontra los otros si no fuese que denunciasen primero la te á manera de alcázar. Deste principio y por esta ocaguerra año y medio antes de venir á rompimiento. Es- sion resultaron en Nápoles dos bandos, de aragoneses tas treguas se pregonaron en Avila , por estar allí á la y andegavenses ó angevinos, nombres odiosos en aquel sazon el rey de Castilla, con gran regocijo y fiesta de reino, y que desde este tiempo continuaron hasta nuestoda la gente. Hiciéronse procesiones á todos los tem- tra edad y la de nuestros padres. Pasaron adelante los plos por tan grande merced, juegos, convites y todos desgustos y las trazas. Fingió el Rey que estaba enfergéneros de fiestas y alegrías. En una justa que en la mo; vinole á visitar el senescal Juan Caraciolo, el que corte se hizo, Fernando de Castro, embajador del rey de tenia mas cabida con la Reina y mas autoridad que la Portugal, salió por mantenedor en un caballo del mismo honestidad sufria; por esto fué preso en aquella visita ; rey de Castilla con sobrevistas entre todos señaladas y junto con esto sin dilacion acudieron los de Aragon á vistosas. Rehusaban los demás de encontrarse con él; la puerta Capuana. Los de la Reina cerraron las puermas Rodrigo de Mendoza, hijo de Juan Hurtado de Men- tas y alzaron el puente levadizo; con tanto don Alondoza, del primer encuentro le arrancó del caballo con so se retiró, ca no sin riesgo suyo le tiraban saetas y gran peligro que le corrió la vida. El Rey le acarició dardos desde lo alto. Destos principios se vino á las mucho y consoló, y luego que sanó de la caida , con mu- manos; en las mismas calles y plazas peleaban; el parchos dones que le dieron le despachó alegre á su tier- tido al principio de los aragoneses se mejoraba , apodera. Entre los reyes de Castilla y de Aragon se volvieron ráronse de la ciudad, y en gran parte saqueadas y queá enviar embajadas. Juan Hurtado de Mendoza , señor madas muchas casas, pusieron cerco al alcázar en que de Almazan, enviado para esto, en Nápoles declaró las la Reina moraba; mas aunque con toda porfía le comcausas de la prision de don Enrique, y pidió en nombre batieron, se mantuvo por la fortaleza del lugar y lealde su Rey le fuesen entregados doña Catalina, su mujer, tad de la guarnicion. Acudió á la Reina Esforcia, lla

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