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mado de alli cerca, donde tenia sus reales. Tambien á ganalla, ó no supo; siniestrn como en el nombre y en don Alonso vino dewle Sicilia con Bernardo de Cabrera, el cuerpo, que le llamaron por esto Malomailel Izquiery desde Cataluña una armada de veinte y dos galeras do, asi bien en el consejo poco acertado y la fortuna, y ocho naves gruesas. Esta armada, llegada que fué á que le fué siniestra y enemiga asaz. Nápoles á 10 de junio, rehizo las fuerzas de los aragoneses, que comenzaban ú desfallecer y ir de caida. Co

CAPITULO XIV. braron ánimo con aquel socorro, y de nuevo tornaron

Cómo don Enrique de Aragon fué puesto en libertad. á pelear dentro de la ciudad, en que noevas muertes y nuevos sacos sucedieron. La Reina se fué á Aversa, Don Pedro de Luna, el que en liempo del scisma se y en su compañía Esforcia con guarnicion de solda- llamó Benedicto Xill, en Peñíscola por todo lo restano dos y cinco mil ciudadanos que se ofrecieron á la de- te de la vida, confiado en la fortaleza de aquel lugar, fensa. Trocáronse los cautivos de ambus parles, y con continuó á Hamarse pontifice; falleció en el mismo esto Caracioln fué puesto en libertad. Vinose á lo pos- pueblo á 23 de mayo, el mismo dia de la Pentecostrero que la Reina revocó en Nola , á 21 de junio, la te, pascua de Espíritu Santo, de edad muy grande, adopcion de don Alonso como de persona ingrata y que llegaba á noventa años; parece como milagro en desconocida. En su lugar prolijó y noinbró por su he- tan grande variedad de cosas y tan grandes torbellinos redero á Ludovico, duque de Anjou ó andegavense, como por él pasaron poiler tanto tiempo vivir. Su cuertercero deste nombre, hijo del segundo; llamóle para po fué depositado en la iglesia de aquel castillo. Luis esto desde Roma, y le nombró por duque de Calabria, Panzan, ciudadano de Sevilla y cortesano de don Aloncslado y apellido que se acostumbraba dar á los liere- so Carrillo, cardenal de San Eustaquio, dice por cosa deros del reino. Dieron este consejo á la Reina Esforcia cierta en un propio comentario que lizo y dejó escriy Caraciolo, quelo podian todo. Con pequeñas ocasiones to de algunas cosas deste tiempo que Benedicto fué se hacen grandes muilanzas en cualquier parte de la muerto con yerbas que le dió en ciertas suplicaciones, república , y muy mayores en guerras civiles, que se que coaria de buena gana por postre, un fraile llamado gobiernan por la opinion de los hombres y por la fa-Tomás, que tenia cor él grande familiaridad y cabida, ma mas que por las fuerzas. Por esto la fortuna de la y que, convencido por su confesion del delito", fué parle aragonesa desde este tiempo se trocó y mudo muerto y tirado á cuatro caballos. Dice mas, que el grandemeute. Don Alonso llamó á Braccio de Monton cardenal Pisano, enviado á Aragon para prender á Bedesde los pueblos llamados vestinos , parle de lo que nedicto, dió este consejo, y que, cjecutada la muerle, hoy es el Abruzo, do tenia cercada al Aguila , ciudad de Torlosa, do se quedó á la mira de lo que sucedia, se principal, y esto con intento de contraponelle á Esfor- huyó por miedo de don Rodrigo y don Alvaro que precia. Puro él excusó, sea por no tener esperanza de la tendian vengar la muerte indigna de su lio Benedicto victoria , ó por la que tenia de aporlerarse de aquella con dalla al Legado si él apresuradamente no se parciudad que tenia cercada, y con ella de lola aquella tiera de España concluido lo que deseaba, aunque no comarca. Por esta causa á don Alonso fué forzoso re- sosegado del todo el scisma, porque por eleccion de solverse en pasar por mar en España para apresurar los dos cardenales que quedaban fué puesto en lugar del negocios y recoger nuevas ayudas para la guerra , dado difunto un Gil Muñoz, canónigo de Barcelona. Vil era que la voz era diferente, de librar de la prision á don y de ninguna estima lo que paraba en tal muladar, y Enrique su hermano. Dejó en su lugar á don Pedro, el él mismo estuvo dudoso y esquivaba recebir la honra otro hermano, para que tuviese cuidado de las cosas que le ofrecian contra el consentimiento de todo el de la paz y de la guerra y todos le obedeciesen. Que- orbe, hasta tanto que don Alonso, rey de Aragon, le daron en su compañía Jacubo Caldora y otros capitanes animó é hizo aceptase el pontificado con nombre de de la una y de la otra pacion. En particular puso en el Clemente VIII. Pretendia el Rey en eslo dar pesadumgobierno de Gaeta á Autonio de Luna, hijo de Antonio bre al pontilice Marlino V, que via inclinado á los ande Luna , conde de Calatabelota. En el mismo tiempo gevinos, y era contrario a las cosas de Aragon, tanto, el rey de Castilla visitaba las tierras de Plasencia, Ta- que á Ludovico, duque de Anjou, los dias pasados lavera y Madrid, y le nació de su mujer otra hija á 10 de nombró por rey de Nápoles coino á feudatario de la seliembre, que se llamó doña Leonor. El rey moro Ju- Iglesia romana, y se sabia de nuevo aprobó la revozel falleció en Granada el año de los árabes 826. Suce- cacion que la reina Juana hizo de la adopcion de don dióle Mabomad , su hijo, por sobrenombre el Izquierdo, Alonso, y juntaba sus fuerzas con sus enemigos contra que sué adelante muy conocido y señalado á causa que él. Un Concilio de obispos que se coinenzaba á tener le quitaron por tres veces el reino, y otras tantas le re- en Pavía en virtud del decreto del Concilio couslancobró, y por sus continuas desgracias mas que por otra ciense por causa de la peste que andaba muy brava, so cosa que hiciese. Mantúvose al principio en la amistad trasladó á Sena, ciudad principal de Toscana; acudiedel rey de Castilla, yjuntamente hizo muchos servicios ron allí los obispos y embajadores de todas partes. En, á Muley, rey de Túnez, con que se le obligó. Por esta vió los suyos asimismo el rey don Alonso con órden é forma se apercebia el Moro con sagacidad de ayudas instruccion que con diligencia defendiesen contra los enemigos de fuera, para que si de alguna de Benedicto y se querellasen de habelle injustamente las dos partes le diesen guerra, tuviese acogida y am- quitado el pontificado. Atemorizó este negocio al papa paro en los otros. Pero el ayuda muy segura , que con Martino y enlibióle en la aficion que mostraba muy siste en la benevoleucia de los naturales, no procuro grande á los angevinos, tanto, que despidió el Conci

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lio apresuradamente y le dilató para otro tiempo, con » conforme á la sabiduría que Dios te ha dado , mires que los obispos y embajadores se partieron. Recelába- » todas aquellas cosas en el dicho Concilio , aconsejos se que si nacia de nuevo el scisma no se euredase el »y proveas las que le parecerán necesarias ó provemundo con nuevas dificultades y torbellinos. Hallóse » chosas para el feliz estado de la Iglesia romána y en este Concilio don Juan de Contreras con nombre de » puestra honra y de la Sede Apostólica y lodo lo quo primado, y así tuvo el primer lugar entre los arzobis- » conocieres pertenecer á la gloria de Dios y paz de los pos por inandado del pontífice Martino, como se mues- » sieles de Cristo. Dada en Roma en San Pedro en las ira por dos bulas suyas, cuyo traslado ponemos aquí. » nonas de enero, de nuestro pontificado año séptimo.» Hallólas acaso un amigo entre los papeles de la iglesia Pero estas cosas sucedieron algo adelante deste tiempo mayor de Toledo; la una dice así: “Como los patriar- en que vamos. Al presente el rey don Alonso, en eje» cas y primados sean una misma cosa y solo difieran cucion de la resolucion que tenia de pasar á España, »en el nombre, tenemos por justo y debido que gocen se embarcó en una armada de diez y ocho galeras y V lambien de las mismas preeminencias. De aquí es doce naves. Hizose á la vela desde Nápoles mediado el »que nos, de consejo de los venerables hermanos mes de octubre. El tiempo era recio, y la sazon malu; » nuestros cardenales de la santa Iglesia romana, para y así, cou borrascas que se levantaron, los bajeles se » quitar cualquiera duda ó disicultad que sobre esto ha derrotaron, corrieron y dividieron por diversos lugao nacido ó nacerá , por autoridad apostólica y tenor de res. Calmó el viento; con que se juntaron y siguieron » las presenles declaramos que el venerable herma- su derrota. Llegaron á Marsella , ciudad principal en uno nuestro Juan, arzobispo de Toledo, que es pri- las marinas de la Provenza , célebre por el puerto que o mado de las Españas, y sus sucesores arzobispos de tiene muy bueno, y á la sazon sujeta al señorío de los » Toledo en nuestra capilla, concilios generales, sesio- angevinos. Metiéronse en el puerio rompidas las cadeones, consistorios y otros cualesquier lugares, así pú- nas con que se cierra; ganado el puerto, acometieron á oblicos como particulares, deben precedler á cuales- la ciudad; fué la pelea muy recia por mar y por tierra, »quier notarios de la Sede Apostólica y otros arzobispos que duró hasta muy tarde. Venida la noche, Folch, que no son primados, aunque sean mas antiguos en conde de Cardona, que venia por general de las naves, » la edad y en la promocion, á la manera que los ve- era de parecer no se pasase adelante por ser ciertos los vocrables hermanos nuestros patriarcas hasta aquí los peligros, no tener noticia de las calles de la ciudad, v bun precedido y los preceden, queriendo y por la estar dentro los enemigos y todo á propósito de arma» misma autoridad ordenando que el dicho Juan, ar- lles celada; aunque las puerlas estuviesen de par en » zobispo, y sus sucesores y todos los demás primados, par, decia que no se debia entrar sino con luz y viendo vde aquí adelante para siempre jamás á la manera de lo que hacian; al contrario, Juan de Corbera pordiala a los patriarcas susodichos sean preferidos y antepues-debian apretar á los que estaban medrosos, y no dalles » tos en los susodiclos lugares, capilla, concilios, se- espacio para que se reliciesen de fuerzas y cobrasen »siones, consistorios y lugares semejantes á los nota- ánimo. Deste parecer sué el Rey: tornóse á comeuzar o rios y otros arzobispos que no son primados, no la pelea, y con gran impelu entraron en la ciulad. Fuć v obstante la edad y ordenacion mas antigua de los ta- grande el atrevimiento y desórden de los soldados á v les arzobispos no primados, no obstando todas las causa de la escuridad de la noche , grande la liberlad o demás cosas contrarias, cualesquier que sean. » Es- de robar y otras maldades. Mostró el Rey ser de ánimo te es el traslado de la primera bula; el lenor de la otra religioso en lo que ordenó, que á las mujeres que so bula ó breve es el que se sigue: « Aunque los venc- recogieron a las iglesias no se les hiciese agravio alguvrables bermanos muestros arzobispos y prelados que no; las mismas cosas que llevaron consigo mandó preo se ballan en el Concilio general estén obligados á gonar no se las quitasen, y así se guardó. Dejaron la » mirar diligentemente, cuidar , velur y trabajar por ciudad y embarcaron en las naves toda la presa, conque el estado próspero de la Iglesia universal y nuestro se parlieron al fin del año. Entre otras cosas, los liuesos

y por la conservacion de la libertad eclesiástica; de San Luis, obispo de Tolosa, hijo de Carlos II, rey »lú empero, que tenemos y insesamos ser prima- de Nápoles, fueron llevados á España y á Valencia, donodo de las Españas, y por tanto, como ya lo ense- de el Rey aporló y dió fondo con su armada acabada vñó la experiencia en nuestra corte, eres antepues- la navegacion. No quiso detenerse en olras ciudades o to á los amados hijos nuestros, nuestros notarios por abreviar, y desde mas cerca tratar de la liber» y de la Sede Apostólica, los cuales son antepuestos á tad de don Enrique, su hermano. Avisado el rey do » Jos demás prelados, como tambien has de ser prele- Castilla de su venida, le envió sus embajadores al »rido en el Concilio y sus sesiones y otros lugares pú- principio del año 1424 que le diesen el parabien do » blicos; por lanto debes con mas servor animarte y la venida y de las victorias que ganara; demás dese o con unas vigilancia mirar por todo lo que pertenece al to, le pidiesen de nuevo le entregasen los dester»estado de la Iglesia católica y nuestro, cuanto por la rados y forajidos para que estuviesen á juicio do wlal primacia eres sublimado con mus excelente 'lilulo lo que los cargaban. Estos embajadores tuvieron uude dignidad. Por lo cual requerimos y exhortamos á diencia en Valencia á los 3 de abril, en tiempo que Dlu fraternidad, que no dudamos ser ferviente en la las cosas de Aragon, en Nápoles se empeoraban gran» fe y circunspecto, que en las cosas del dicho Couci- demente, y de todo punto se hallaban sin esperanza de olio procures se proceda bien; que, pues eres primado mejoría; dado que Esforcia, capitan de tanto nombre, vde las Españas, así como prudentemente lo haces por hacer alzar el cerco del Aguila , que la tenia cerca

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du Braccio, se abogó á 5 de enero al pasar del rio Ater- presente sin extender la vista mas adelante. Estos fueno, que con las lluvias del invierno iba hinchado. Fué ron ocasion que no se efectuase nada desta vez, ni aun de poco momento esta muerte, porque Francisco Es- se pudo alcanzar que los reyes se juntasen para tratar forcia, que ya era de buena edad, suplió bastantemente entre sí de medios. Despedidos los embajadores de Aralas partes y falta de su padre; acudiéronles sin esto gon, el rey de Castilla se fué á Búrgos en el mismo fuerzas y socorros de fuera. El pontífice romano Mar- tiempo que su bija doña Catalina murió en Madrigal,

tino y Filipe, duque de Milan, por industria del mis- pueblo de Castilla la Vieja, á 10 del mes de agosto; ·mo Pontifice se concertaron con los angevinos. El Du- enterráronla en las Huelgas. Esta tristeza' en breve se

que hizo aprestar una buena armada en Génova, y la mudó en nueva y muy grande alegría, por causa que en envió en favor de la Reina debajo de la conducta del Valladolid nació de la Reina el príncipe don Enrique, cupitan Guidon Taurello. Esta armada y gentes de tier- á 5 de enero, principio del año que se contó de aquel ra que acudieron cargaron sobre Gaeta. Pudiérase en- siglo vigésimoquinto. Sacáronle de pila por órden de tretener por su fortaleza, mas brevemente se rindió á su padre el almirante don Alonso Enriquez, don Alvaro parlido que dejasen ir libre, como lo hicieron, la guar- de Luna, Diego Gomez de Sandoval, adelantado de nicion de aragoneses. Ganada Gaeta, pasaron sobre Nú- Castilla, junto con sus mujeres. Por el mes de abril poles. Jacobo Caldora , que tenia el cuidado de guardar todos los estados del reino le juraron por principe y aquella ciudad, se concerto con los enemigos, que le heredero despues de los dias del Rey, su padre, en sus prometieron el sueldo que los arageneses le debian y. estados. En Zaragoza el rey de Aragon se apercebia con no le pagaban; tomado el asiento, sin dificultad les todo cuidado para la guerra; por todas partes se oia abrió las puertas. El color que tomó para lo que hizo era ruido de soldados, caballos y armas. Tratose en Vallaque el infante don Pedro le pretendiera matar , como dolid de apercebirse para la defensa. Hízose consulta, a la verdad fuese hombre de poca fidelidad, de ánimo en que hobo diferentes pareceres. Algunos querian quc inconstante y deseoso de cosas nuevas.' A 12 de abril luego se comenzase, hombres que eran habladores anse perdió la ciudad de Nápoles, y todavía los de Ara- tes del peligro, cobardes en la guerra y al tiempo del gon conservaron en ella dos castillos, es á saber, Cas- menester; otros mas recatados sentian que con todo telnovo y otro que se llama del Ovo, pequeño y estre- cuidado se debia divertir aquella tempestad y excusarcho, pero fuerte en demasía , por estar sobre un peñon se de venir á las manos. El Rey se hallaba dudoso, y no cercado todo de mar. Ganada la ciudad de Nápoles, las entendia bastantemente ni se enteraba de lo que le condemás cosas eran fáciles al vencedor; las ciudades y venia hacer. Don Carlos, rey de Navarra, cuidadoso pueblos á porfía se le rendian. Llevaba mal el de Ara- de lo que podria resultar desta contienda, en que se pogon y sentia mucho que por la prision que hiciera el nia á riesgo la salud pública, envió con einbajada al rey rey de Castilla en la persona de su hermano, á él puso de Castilla á Pedro Peralta, su mayordomo, y á Garci en necesidad de hacer ausencia y se hobiese recebido

Falces, su secretario, en que ofrecia su industria y aquel daño tan grande. Encendíase en deseo de ven- trabajo para sosegar aquella contienda. Estaba esta ganza, pero determinó de proballo todo antes de co- prática para concluirse por gran diligencia de los eminenzar y romper la guerra. Con este intento el arzo- bajadores; mas estorbáronlo ciertas cartas que vinieron bispo de Tarragona Dalmao de Mur, que despachó por del rey de Aragon en que mandaba al infunte don Juan, , su embajador en Ocaña, en presencia de los grandes y su hermano, se fuese para él, que queria tratar con él del rey de Castilla propuso su embajada. Decia era justo cosas de grande importancia. Partiose para Aragon á cabo de tanto tiempo se moviese á sollar al Infante,

. si no por ser tan justificada la demanda, á lo menos por

por alcanzó para ello licencia del rey de Castilla ; el demás el deudo que con él tenia y por los ruegos de sus her- de la licencia le dió comision para que de su parte tramanos. Si algun delito habia cometido, bastantemente tase con su hermano de conciertos. Estaban los reales quedaba castigado con prision tan larga. Que el Rey, del rey de Aragon en Tarazona á punto para romper señor, quedaba determinado no apartarse de aquella por tierras de Castilla si no le otorgaban lo que pretendemanda liasta tanto que fuese libertado su hermano. dia , con tan grande deseo de vengarse y satisfacerse, Vuestra alteza, rey y señor, debeis considerar que que parecia en comparacion desto no hacer caso de las por condescender con los deseos particulares de los cosas de Nápoles. Si bien tenia aviso que sucediera vuestros no pongais en nuevos peligros la una y la otra otro nuevo desastre, y fué que Braccio, capitan que nacion si vinieren á las manos. En el palacio real de era de grande nombre en aquella sazon, quedó vencido Castilla y en su corle andaban muchos de mala; sus y muerto junto al Aguila, que tenia sitiada, en una aficiones, avaricia y miedos particulares los encona- batalla que se dió á 25 de mayo. La demasiada conban; recelábanse que si don Enrique fuese puesto en fianza y menosprecio de los enemigos le acarreó la libertad podrian ellos ser castigados por el consejo que perdicion. Era general del ejército del Papa que acudia dieron que fuese preso. Temian otrosi vo les quilasen á la Reina Jacobo Caldora; con él dos sobrinos del los bienes de los desterrados, de cuya posesion gozaban, cardenal Carrillo, por nombre Juan y Sancho Carrillo, y aun por el mismo caso tenian aversas sus voluntades aquel dia se señalaron entre los demás de buenos, y para que no se hiciese el deber. A los intentos destos fueron gran parte para que se ganase la victoria como ayudaban otros, en especial Alvaro de Luna, soberbio mozos que eran de grandes esperanzas. Los mismos por la demasiada privanza y poder con que se hallaba, y demás de esto en prosecucion de la victoria, con gentes que tenia por bastante ganancia y provecho gozar de lo i del Papa que llevaban y les dieron en breve se apode

raron de la Marca de Ancona, de que Braccio antes se en especial que ninguna esperanza quedaba de conapoderara. El cuerpo de Braccio, muerto y llevado á cierto si no daba al preso anle todas cosas la libertad, Roma como de descomulgado, fué sepultado delante que fué lo que hizo amainar al rey de Castilla y á los la puerta de San Lorenzo en lugar profano; mas en grandes. En el mismo tiempo don Carlos, rey de Natiempo de Eugenio IV, pontífice romano, le trasladó á varra, llamado el Noble, finó en Olite. Su muerte fué Perosa y puso en un sepulcro muy primo Nicolao For- de un accidente y desmayo que le sobrevino de repente tebraquio, que tomó aquella ciudad de Roma, y procu- sin remedio, un sábado, á 8 de setiembre, el mismo ró se hiciese esta honra á la memoria de su tio, her- dia que se celebra el nacimiento de nuestra Señora. mano de su madre. En Florencia, ciudad de la Toscana, Su cuerpo sepultaron en la iglesia mayor de Pamplofalleció don Pedro Fernandez de Frias, cardenal de na. Las honras se le hicieron con aparato real. Hallóse España, por mayo; su cuerpo, vuelto á España, está á su muerte doña Blanca , su hija , que parió poco ansepultado en la iglesia catedral de Burgos, á las espal- tes una hija de su mismo nombre, y luvo adelante poca das del altar mayor. Era de bajo linaje y hombre pobre; ventura. Ella, luego que falleció su padre, envió á su mas su buena presencia, industria y destreza y la pri- marido en señal de la sucesion el estandarte real, con Fanza que alcanzó con los reyes don Enrique y don que en los reales, donde se hallaba , le pregonaron por Osma'y de Cuenca; ia estatura mediana'

, 1a vida Porbe priesa, que deciana Paera justo que ante todas cogus en por su avaricia y deshonestidad. Sucedió que en Búr- Pamplova jurara los privilegios del reino y sus libertagos tuvo ciertas palabras con el obispo de Segovia don des; pero los reyes son desta manera, sus voluntades Juan de Tordesillas, al cual el misino dia un criado tienen por leyes y derecho, disimulan los grandes, el del Cardenal dió de palos. La infamia de delilo tan atroz pueblo sin cuidado de al y sin hacer diferencia entre lo hizo aborrecible á su amo, aunque no tuvo parte ni lo verdadero y lo aparente hace aplauso y á portia adula á supo, como lo confesó despues el mismo que cometió los que mandan , y si alguna vez se ofende, no pasa de aquel caso. Sin embargo, á instancia de caballeros que ordinario la ofension de las palabras. La nueva de la se quejaban y decian que la soberbia de aquel hombre libertad que á la hora se dió á don Enrique en dia y sin mesura, olvidado de su suerte antigua, se debia cas- medio llegó á noticia de sus hermanos con ahumadas tigar, fué forzado el dicho Cardenal á irá Italia. Apode- que tenian concertado se hiciesen en las torres y ataróseel Rey de todo su dinero, que tenia juntado en gran layas, de que hay en Castilla gran número. Con esto las cantidad, que fué la principal causa de apresurar su gentes de Aragon y soldados dieron vuelta á Tarazona, partida y destierro. Desta manera perecen mal y hacen y luego por el mes de noviembre los despidieron y se perecer los tesoros allegados por mal camino; los va- deshizo el campo. El infante don Juan pasó hasta Agrerones sagrados ningun mas cierto reparo tienen que da para recebir a su hermano que venia de la prision y en la piedad y buena opinion. Si en el destierro, en que llevalle al rey de Aragon. Ningun dia amaneció más pasó lo demás de la vida, mudó las costumbres, no se alegre que aquel para los tres hermanos; regocijábansabe; lo cierto es que fué á la sazon gobernador de la se no mas por la libertad de don Enrique que por dejar Marca de Ancona por el Papa, y que en Castilla fundó vencidos con el temor y miedo á los de Castilla, que el monasterio de Espeja, de la orden de San Jerónimo, es un género de victoria muy de estimar. Falleció por religion que iba por este tiempo en aumento muy gran- el mismo tiempo en Valencia, á 29 de noviembre, de en España. Don Juan, infante de Aragon, fué rece- don Alonso, el mas mozo, duque de Gandia , sin sucbido benigna y magníficamente en Tarazona por el Rey, cesion. Su estado de Ribagorza se dió al infante don su hermano. Entre tanto que por medio del dicho don Juan, ya rey de Navarra. Este fué el premio de su traJuan se trataba de las condiciones y se esperaban mas bajo, además que le estaba antes prometido. Don Enamplos poderes del rey de Castilla y de los grandes rique de Guzman, conde de Niebla, despues de granpara pronunciar sentencia en aquellos debates y de to- des diferencias y debates, se apurtó de doña Violante, do punto concluir, doblado el camino, entraron los su mujer, hija que era de don Martin, rey de Sicilia, dos hermanos sin hacer daño en tierra de Navarra, y con gran sentimiento de su hermano don Fadrique, asentaron sus reales cerca de Milagro, pasados ya

conde de Luna. Dolíase y sentia grandemente que su calores del estío. Venidos los poderes de Castilla como hermana, sin tener respeto á que era de sangre real y se pedian, se volvió a tratar de componer las diferen- sin alguna culpa suya , solo por los locoś amores de su cias entre los reyes. Consultóse mucho y largamente marido, mozo desbaratado, fuese de aquella suerte sobre el negocio; últimamente, en una junta que cerca mal tratada , de que resultó grave enemiga y larga ende la torre de Arciel a los 3 de setiembre se tuvo de tre aquellas dos casas. Don Fadrique atraia á su volunpersonas de todos los tres reinos y naciones, se pro- tad y procuraba gunar á todos los señores de Castilla nunció sentencia, la cual contenia : Que sin dilacion el que podia, con deseo é intento de afirmarse y satisfainfante don Enrique fuese puesto en libertad, y todas cerse de su cuñado. šus honras y estados le fuesen vueltos con todas las rentas corridas que tenian depositadas. Lo mismo se

CAPITULO XV. sentenció en favor de Pedro Manrique, que andaba des

Que don Alvaro de Luna fué echado de la corte. terrado. Esta sentencia pareció grave al rey de Castilla yá los suyos; mas era cosa muy natural que el infante Con la libertad de don Enrique las cosas de Castilla don Juan favoreciese y se inclinase á sus hermanos,

empeoraron, si antes estaban trabajadas. El reino se

los

hallaba dividido hasta aquí en tres parcialidades y ban- sion larga. En la ciudad de Toro se tuvieron Cortes de dos, es á saber, el de don Alvaro de Luna, de don Castilla, en que se trató de reformar los gastos de la Juan y el de don Enrique, infantes de Aragon. A estos casa real, atento que las riquezas y rentas reales, auncomo á cabezas seguian los demás señores conforme á que muy grandes, no bastaban. Para esto la guarda, en las esperanzas varias que tenia cada uno, ó por la me- que se contaban mil de á caballo, fué reducida á cienmoria de los beneficios recebidos de alguna de las par- to, y por capitan della don Alvaro, que fué ocasion tes. En lo de adelante, concertados los infantes entre con el nuevo cargo á él de mayor poder, á los otros de sí y reconciliados, de tres bandos resultaron dos no me- que la envidia que le tenian se aumentase. Fueron senos perjudiciales al reino. La mayor parte de los seño- ñaladas estas Cortes por la muerte que á la sazon suceres se conjuró contra don Alvaro. Llevaban mal que en dió de dos personas principales. El uno fué Juan de la casa real con pocos de su valía, y esos hombres bajos Mendoza , en cuyo lugar don Rodrigo, su hijo, fué hey que los tenia obligados, estuviese apoderado de todo, cho mayordomo de la casa real; don Juan, su hijo mey gobernase á los demás con soberbia y arrogancia. Me

nor, quedó por prestamero de Vizcaya. Adoleció otrosi nudeaban las querellas y cargos; quejábanse que sin mé- gravemente don Alonso Enriquez, que finó tres años ritos suyos en las armas y sin tener otras prendas y vir- adelante en Guadalupe ; esclarecido por ser de la altudes , solo por maña y por saberse acomodar al tiempo cuña real y por sus virtudes; su oficio que tenia, de hobiese subido á tal grado de privanza y de poder, que almirante del mar, dió el Rey á don Fadrique, su hijo. solo él reinase en nombre de otro. Miraban con malos Los grandes de Castilla comunicaron entre sí sus senojos aquella felicidad deste hombre, y deseaban se tem- timientos por cartas y mensajeros para que la plática plase aquella su prosperidad con la memoria de sus tra

fuese mas secreta; estos fueron los maestres de las bajos y escuros principios. Mas él, asegurado por el favor órdenes, el de Calatrava don Luis de Guzman, y el de de su Príncipe, con quien desde su pequeña edad tenia Alcántara don Juan de Sotomayor, Pedro de Velasco, gran familiaridad, y sin cuidado de lo de adelante, á

camarero mayor, el rey de Navarra, don Enrique, su todos los demás en comparacion suya menospreciaba, hermano y otros. Hicieron entre sí confederacion juconfiado demasiadamente en el presente poder, en tanto rada con todas las fuerzas posibles, que tendrian los grado que se sonrugia , y grandes personajes lo afirma- mismos por amigos y por enemigos, y que, salva la auban, que se atrevió a requerir de amores á la Reina, si

toridad real, procurarian que la república no recibiese con verdad ó falsamente, ni aun entonces se averiguó; algun daño, que traian alterada los malos consejos y creemos que por la envidia que le tenian le levantaron

gobierno de algunos. Esta confederacion se hizo al muchos falsos testimonios y se creyeron del muchas principio del mes de noviembre en la ermita de Orcilla, maldades. La semilla desta conspiracion se sembró en tierra de Medina del Campo; los intentos mas eran de gran parte en Tarazona cuando se juntaron, como está

vengarse que de aprovechar. El que anduvo en todo dicho, los tres hermanos infantes de Aragon. El año ello fué el adelantado Pedro Manrique, de quien por luego siguiente, que se contó de 1426, vino á sazonarse las memorias de aquel tiempo se entiende fué hombre la trama; en cuyo principio el rey de Castilla celebró de ingenio inquieto y bullicioso. El rey de Castilla, de las fiestas de Navidad en Segovia , y don Juan, nuevo

Toro se fué Zamora al principio del año 1427;

don rey de Navarra, las tuvo en Medina del Campo con su Enrique, infante de Aragon, alcanzada primero, y desmadre, y aun poco antes se viera con el rey de Castilla pues negada licencia de entrar en la corte, sin emen la villa de Roa. Don Enrique era ido á Ocaña por es- bargo, movió de Ocaña para Castilla la Vieja con hertarle mandado que no entrase en la corte ni se entre- moso acompañamiento, y con las armas apercebido metiese en el gobierno. El rey de Aragon se entretenia para lo que sucediese. El Rey era vuelto a Simancas; en Valencia en sazon que doña Costanza , hija del con- los infantes de Aragon y los grandes conjurados se esdestable Ruy Lopez Davalos, se desposó con Luis Ma- tuvieron en Valladolid. Los otros señores de Castilla, sa, jóven muy noble y rico, con dote que el Rey le dió por tener diserentes voluntades, lacian sus juntas, en gran parte. Tal fué la grandeza de ánimo deste Prín- cada cual de los bandos aparte. Pocos, que amaban cipe, que no solo ayudó á la pobreza de su padre, viejo mas el sosiego que el bien comun, se estuvieron neuy liuido y derribado solo por la malquerencia de sus trales y á la mira de lo que resultaria de las contiendas contrarios, sino que al tanto á su hijo, llamado don lõi- ajenas, sin entrar ellos a la parte. El Rey, por estar go Davalos, y á su nieto que tenia de don Beltran, su divididos los suyos, poca autoridad tenia , especial que hijo, llamado don Iñigo de Guevara, dió grandes esta- demás de su flojedad natural parecia estar enhechizado dos despues que se apoderó del todo de Nápoles. La У sin entendimiento. Presentaron los conjurados una reina de Aragon, viuda , con su hija doña Leonor fué peticion que contenia las faltas de la casa. real y los á Valencia á instancia del rey de Aragon, su hijo, mas

excesos de don Alvaro de Luna; que era razon buscar en breve dió la vuelta á Medina del Campo. No queria algun camino para poner remedio á los daños públicos. que con su larga ausencia recibiese pesadumbre el rey Consultado el negocio, fueron nombrados jueces sobre de Castilla, con cuya licencia el conde de Urgel de Cas- el caso casi todos de los conjurados, es á saber, el Altrotaraf, donde le pasaran del castillo de Madrid, fué mirante, el maestre de Calatrava, Pedro Manrique, , llevado en esta sazon al reino de Valencia, por enten- Hernando de Robles, que aunque era hombre bajo, der era mas á propósito para las cosas de Aragon por cra muy adinerado y tenia oficio de tesoreru general. las alteraciones que á Castilla amenazaban. Pusiéronle A estos se dió poder para conocer de los excesos y caen el castillo de Játiva, en que dió fin á sus dias y pri- | pítulos que se ponian á don Alvaro, y en caso de dis

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