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tantinopla , y para mas autorizarla, traslado á ella la

CAPITULO XVII. silla del imperio romano, yerro gravísimo, como con el

De los hijos del gran Constantino. tiempo se entendió claramente; que con la abundancia de los regalos y conforme á la calidad de aquel cielo y Dejó Constantino de Fausta, su segunda mujer, tres aires los emperadores adelante se afeminaron, y se en- hijos, es á saber, Constantino, Constancio y Constante; flaqueció el vigor belicoso de los romanos, y al fin se á todos tres en su vida nombró en diversos tiempos por vinieron á perder. Para excusarlos excesivos gastos que césares, y á la muerte repartió entre los mismos el imse hacian y aliviar las inmensas cargas de los vasallos, perio en esta manera. A Constantino, que era el mayor, reformó quince legiones, que tenian repartidas por las encargó lo de poniente pasadas las Alpes; lo de levante riberas del Rin y del Danubio, para enfrenar las entradas á Constancio, el bijo mediano; al mas pequeño, que de aquellas gentes bárbaras y fieras. Junto con esto, en era Constante, mandó las provincias de Italia, de Africa lugar de un prefecto del Pretorio, hizo que de allí ade- y de la Esclavonia. Así lo dejó dispuesto en su testalante hobiese cuatro con suprema autoridad y mando en mento y postrimera voluntad. Señaló otrosí por césar guerra y en paz. A los dos encargó las provincias de en el oriente á Dalmacio , primo hermano de los empelevante; los otros dos gobernaban las del poniente de radores, pero en breve en cierto alboroto de soldados tal manera, que lo de Italia estaba á cargo del uno; el le hizo matar Constancio dentro del primer año de su otro gobernaba la Gallia y la España, pero detal forma, imperio. Parecia mas altivo de lo que era razon, y al fin que él hacia su residencia en la Gallia, y en España te- perro muerto no muerde. Constantino, el mayor de los nia puesto un vicario suyo. Todos los que tenian pleitos tres hermanos, el tercer año despues de la muerte de podian de los presidentes y gobernadores de provincias su padre, fué muerto cerca de Aquileya por engaño de hacer recurso y apelar á los prefectos. Demás destos, sus enemigos, hasta do llegó en busca de Constante, habia condes, que tenian autoridad sobre los soldados; su hermano, con intento de despojarle del imperio por maestro de escuela, á cuyo cargo estaba la provision de

pretender que lodo era suyo y que en la particiou de los mantenimientos, sin otros nombres de oficios y

las provincias le hicieron agravio. Hay quien diga que magistrados que se introdujeron de nuevo y no se refie

Constantino siguió la parte de Arrio; pero hace en conren en este lugar. Basta avisar que la forma del gobier

trario que á su persuasion, principalmente Constancio, no se trocó en grande manera. Concluidas pues estas y

su hermano, alzó á Atanasio el destierro á que le tenia otras muchas cosas, falleció el gran emperador Cons

condenado y enviado á la Gallia su padre. Verdad es que tantino el año de nuestra salvacion de 337. Gobernó la

poco adelante, por la muerte del emperador Constanrepública por espacio de treinta años, nueve meses y

tino y por miedo de Constancio, de nuevo se ausentó veinte y siete dias. Tuvo dos mujeres; la primera sella

de su iglesia. Pero el concilio Sardicense y el papa mó Minervina, madre que fue de Crispo, al cual y a Julio I y el emperador Constanle hicieron tanto, que Fausta, su segunda mujer, que fué hija del emperador

Atanasio fué restituido á Alejandría, y Paulo á su Maximiano, dió la muerte; al bijo, porque le achacó su

iglesia de Constantinopla, de donde por la misma causa madrastra que intento de forzalla; á ella, porque se andaba desterrado. Muchos prelados de España se hadescubrió que aquella acusacion y calumnia fué falsa.

llaron en aquel concilio Sardicense; y el principal de Estas dos muertes dieron ocasion á muchos para repre- todos Osio , obispo de Córdoba, y con él Aniano, cashender calumniar la vida y costumbres de este grau tulonense, Costo, cesaragustano, Domicio, pacense ó de monarca. Demás que entre los cristianos se tuvo por

Beja, Florentino, emeritense, Pretexlato, barcinonense. entendido que por haber al fin de su vida favorecido á

Grande ayuda era para los católicos el emperador Cons. Arrio y perseguido al gran Atanasio, se aparló de la fe

tante, y grande falta les hizo con su muerte, que le católica , lanto, que no falta quien diga que en lo pos

avino yendo á España en la ciudad de Elna, que está en trero de su edad se dejó bautizar en Nicomedia por Eu- el condado de Ruisellon. Dióle la muerte Magnencio, sebio, obispo de aquella ciudad, gran favorecedor de

que estaba alzado con la Gallia y con la España. Deterlos arrianos, y que dilató tanto tiempo el bautizarse

minó Constancio de vengar la muerte de su hermano; por deseo que tenia, á ejemplo de Cristo, de liacello en

señaló antes del partir por césar en el Oriente á Gallo, el rio Jordan; todo lo cual es falso, y la verdad que la

su primo. Marchaban los unos y los otros conintento de semejanza de los nombres Constancio y Constantino en

venir á las manos; juntáronse en Esclavonia, vinieron á gañó á muchos para que atribuyesen al padre lo que batalla cerca de la ciudad de Murcio, que fue muy porsucedió al hijo el emperador Constancio; principal

fiada y dudosa, ca murieron de los enemigos veinte y mente hizo errar á muchos el testimonio de Eusebio, cuatro mil hombres, y de los de Constancio treinta mil; cesariense, porque, con deseo de ennoblecer la secta

y sin embargo, ganó la jornada, si bien las fuerzas del de Arrio con estas fábulas , dió ocasion á los demás de imperio con esta carnicería quedaron muy flacas. El engañarse. En tin , por esta causa la Iglesia latina nun

tirano, perdida la batalla, se huyó á Leon de Francia. ca ha querido poner a Constantino en el número de los Allí él y Decencio, su hermano, que habia nombrado santos ni hacelle fiesta, como sus grandes virtudes y

por césar, por no tener esperanza de defenderse, se méritos lo pedian, y aun el ejemplo de la Iglesia grie- mataron con sus manos. Con esta victoria todas las proga convidaba á ello, que le tiene puesto en su calenda

vincias del imperio se redujeron á la obediencia de un rio a 20 dias del mes de abril y su imágen en los al

monarca á la sazon que en Sirmio, ciudad de la Esclavonia, se celebró un Concilio contra Fotino, obispo de aquella ciudad, que negaba la divinidad de Cristo, hijo de Dios. En este Concilio se escribieron dos confesiones de la fe; an ambas, con intento de sosegar las diferencias, mandaron que no se usase la palabra bomousion pero á mí mucha fuerza me hace lo que dice san Hilario o consubstancial. La tercera , que anda vulgarmente, de Osio, que amo demasiadamente su sepulcro , esto compuso un Marco, obispo de Aretusa , liombre arria- es, su vida, para entender que al fin della se mostró lano. Hallóse en este Concilio, como en los pasados, Osio, co; y sin embargo, cada uno podrá sentir lo que le paobispo de Córdoba. Dícese que aprobó aquellas fórmu- reciere en esta parte y excusar si quisiere a este gran las de fe, y por esta causa pusó mácula en su fama y en varon. Grandes eran los trabajos en esta sazon, grando sus venerables canas. Parece le doblegó el miedo de la turbacion de la Iglesia. Las cosas del imperio no eslos tormentos con que le amenazaban los arrianos, y taban en mucho mejor estado; en particular los alemaque estimó en mas de lo que suera justo los pocos años nes habian rompido por Francia, y con las armas traian de vida que por ser muy viejo le quedaban. Demás desto muy alterada aquella provincia. Era el Emperador, depor mandado de Constancio, que iba de camino para más de otras faltas que tenia, naturalmente sospechoso, Roma , se juntó un Concilio en Milan; en él pretendian daba orejas y entrada á malsines, grande peste de las que Atanasio, que andaba desterrado de nuevo despues casas reales; por esta causa los años pasados en el de la muerte de Constante, fuese por los obispos con- oriente diera la muerte á su primo Gallo; y sin emdenado. Sintieron.esto Paulino , obispo de Tréveris, bargo, para acudir a la guerra de los persas y para soVionisio, obispo de Milan, Eusebio , obispo de Verce- segar lo de la Gallia sacó á Juliano, hermano de Gallo, llis, Lucifero, obispo de Caller, en Cerdeña. Concertá- de un monasterio en que estaba, nombróle por césar, ronse entre sí, y como eran tan católicos, desbarataron y para mas asegurarse dél, casóle con su hermana Eloaquel conciliábulo; mas fueron ellos entonces dester- na. Despachólo para la Gallia, y él se apercibió para harados de sus iglesias, y poco despues en Roma el mis- cer la guerra á los persas. En este tiempo Atanasio, por mo Constancio echó de aquella ciudad al santo papa miedo que no le matasen, se ausentó de nuevo, y esLiberio, y puso en su lugar otro, por nombre Félix.Demás

tares.

tuvo escondido hasta la muerte del emperador Consdesto, á instancia del mismo Emperador se juntaron tancio, que sucedió en esta manera. Fué la guerra de en Arimino, ciudad de la Romaña, sobre cuatrocientos los persas desgraciada, y tuvo algunos reveses, con que prelados. Fué este Concilio muy infame, porque en él, el Emperador quedó disgustado. A la misma sazon los engañados los obispos católicos por dos obispos arria- soldados de la Gallia , muy pagados del ingenio de Junos, Valente y Ursacio, hombres astutos, de malas ma- liano, le saludaron dentro de Paris por emperador. Sinñas, y que tenian gran cabida con Constancio, decreta- tió esto mucho Constancio; determinó ir contra el; ron, á ejemplo del concilio Sirmiense, que en adelante pero atajóle la muerte, que le sobrevino en Antioquia, nadie usase de aquella palabra homousion, ni dijese donde se hizo bautizar a la manera de los arrianos por que el Hijo es consubstancial al Padre. El color que se haber hasta entonces dilatado el bautismo, o por ventomó fué que con esto se acabarian y sosegarian las di- tura se rebautizó, cosa que tambien acostumbraban los ferencias que ocasionaba aquella palabra, sin que por arrianos. Hecho esto, falleció á 3 de noviembre, año esto so apartasen del sentido y doctrina de la verdad. del Señor de 261. Tuvo el imperio veinte y cinco años, Descubrióse luego la trama, porque los arrianos no cinco meses y cinco dias. En España por este tiempo quisieron venir en que aquella su secta fuese anatema- ciertos pajes al anochecer metieron lumbre, diciendo: tizada. Sintieron los católicos el engaño; y todo el «Venzamos, venzamos), de donde se puede sospechar mundo gimió de verse de repente hecho arriano, que ha quedado en España la costumbre de saludarso son las mismas palabras de san Jerónimo. Juntáronse cuando de noche traen luz. Hallóse allí un romano; enpoco despues ciento y sesenta y seis obispos en Seleu-tendió que aquellas palabras de los pajes querian decir cia, ciudad de Isauria, y quitada solamente la palabra otra cosa; puso mano á la espada, y degolló al huéshomousion, decretaron que todo lo demás del concilio ped y á toda su familia, que fué caso notable, referido Niceno se guardase y estuviese en pié. Tợdos eran me- por Amiano Marcellino, sin señalar otras circunstandios para contentar á los herejes, traza que nunca sale cias. Fueron deste tiempo Clemente Prudencio, natubien. Volvamos a nuestro Osio, del cual escriben que, ral de Calahorra, de la milicia y del oficio de abogado, vuelto á España despues de tantos trabajos, supo que en que se ejercitó mas mozo, con la edad poeta muy se. Potamio, obispo de Lisboa, era arriano; dió en perse- ñalado, y famoso por los sagrados versos en que cantó guirle. Mandole el Emperador por esta causa ir á Italia

con mucha elegancia los loores de los santos mártires. á dar razon de sí al mismo tiempo que los engaños del Hay quien diga, es á saber Máximo, que el padre de concilio Ariminense se tramaban, álos cuales dicen dió Prudencio fué de Zaragoza, y su madre de Calahorra, consentimiento, 6 de miedo, ó por estar caduco. Tornó que pudo ser la causa por que en sus himnos á la una á España, donde, porque Gregorio, obispo de Iiberris, ciudad y á la otra la llama nostra, si bien él era natule descomulgó, le denunció y hizo parecer en Córdoba ral de Zaragoza, como este mismo autor y otros mas delante Clementino, vicario. Tratábase el pleito, y Osio modernos así lo sienten, y debe ser lo mas cierto. Juapretaba á su contrario, cuando en presencia del juez venco, presbítero español y mas viejo que Prudencio, de repente se le torció la boca y sin sentido cayó en escribia en versos heróicos la vida y obras de Cristo. tierra. Tomáronle los suyos en brazos, y llevado á su Paciano, obispo de Barcelona, ejercitaba el estilo concasa, en breve rindió el alma sin arrepentimiento de su tra los novacianos, cuyo hijo fué Dextro, aquel á quien pecado; miserable ejemplo de la flaqueza humana, de san Jerónimo dedicó el libro de los escritores eclelos truecos y mudanzas del mundo. Bien sé que algu- siásticos. Un cronicon anda en nombre de Dextro, 00 nos modernos tienen este cuento por falso y tachan el se sabe si verdadero, si impuesto; buenas cosas tiene, testimonio de Marcellino, presbítero, de quien san Isi- otras desdicen. doro en los Varones ilustres tomó lo que queda dicho;

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CAPITULO XVIII.

un brasero que le dejaron encendido donde dormia, y

el aposento, que estaba blanqueado de nuevo, que fueDe los emperadores Juliano y Joviano.

ron dos daños. Tenia edad de cuarenta años; imperó No dejó el emperador Constancio hijo alguno; por siete meses y veinte y dos dias. Hizo una ley en que esto al que perseguia en vida nombró en su testamento puso pena de muerte al que intentase agraviar á alguna por su sucesor, que fué á Juliano, su primo, varon de

virgen consagrada á Dios, aunque fuese con color do aventajadas partes y erudicion, y que se pudiera com

matrimonio y de casarse con ella. parar con los mejores emperadores si hasta el fin de la vida se mantuviera en la verdadera religion y no se de

CAPITULO XIX. jara pervertir de Libanio, su maestro; de que vino á tanto daño, que desamparó la religion cristiana, y co

De los emperadores Valentiniano y Valente. munmente le llamaron apóstata. Luego que se encar- En lugar de Joviano sucedió Flavio Valentiniano, gó del imperio, para granjear las voluntades de todos, húngaro de nacion; su padre se llamó Graciano. Ejerles dio libertad de vivir como quisiesen y seguir la re- citóse en oficio de cabestrero, pero por sus fuerzas y ligion que á cada cual mas agradase. Alzó el destierro prudencia pasó por todos los grados de la milicia á ser a los calólicos, excepto á Atanasio, al cual, porque des prefecto del pretorio. Eligiéronle los soldados por empues de la muerte de Constancio volvió a su iglesia, perador. Fué muy aficionado á la religion cristiana, mandó prender, y para escapar le forzó á esconderse como lo mostró en tiempo del emperador Juliano, cuande nuevo. A los judíos dió licencia para reedificar el do por no consentir en dejar la ley de Cristo y haber templo de Jerusalem; comenzóse la obra con grande dado en su presencia una bofetada á un sacristan gentil fervor, pero al abrir de las zanjas salió tal fuego, que les porque le roció con el agua lustral de los ídolos, dejó el forzó á desistir y alzar mano de aquella empresa. A los cíngulo, que era tanto como renunciar el oficio y honra gentilles permitió acudir á los templos de los dioses, de soldado. Nombró luego que le eligieron por su comque estaban cerrados desde el tiempo del gran Constan- pañero en el oriente á Valente, su hermano, y él se parlino, y hacer en ellos sus sacrificios y ceremonias. Abor- lió para Italia, donde con celo de la religion sosegó la recia de corazoná los cristianos; pero acordó de bacelles ciudad de Roma que estaba alborotada sobre la eleccion la guerra mas con maña que con fuerza, ca mandó no fue- del pontisico. Fue así que, muerto el papa Liberio, los sen admitidos a las honras y magistrados; que sus hi- votos de los clectores no se concertaron; algunos arrejos no pudiesen aprender ni fuesen enseñados en las batadamente y con pasion nombraron en lugar del diescuelas de los griegos, que fué ocasion para despertar funto á Ursino; pero la mayor parte y mas sana eligió á los ingenios de muchos cristianos á escribir obras muy Dámaso, español de nacion. Quién dice fué natural de elegantes en prosa y en verso, en especial á los dos Egita, que hoy se llama Guimaranes en Portugal, puesApollinarios, padre e hijo, personas muy eruditas. Con- ta entre Duero y Miño, quién de Tarragona , quién do forme á estos principios fué el fin deste Emperador. Madrid. Lo cierto es que fué español y persona de granEmprendió la guerra contra los persas; sucedióle bien des partes. Con esta division se encendió tan grande al principio, mas pasó tan adelante, que todo su ejér- alboroto, que, como lo cuenta Amiano Marcellino, liiscito estuvo á punto de perderse, y él mismo fué muerto, toriador gentil y de aquel tiempo,en solo un dia dentro quién dice con una saeta arrojada á caso por los su- de la iglesia de Sicinino fueron muertos ciento y treinta yos o por los contrarios, quién que el mártir Mercurio y siete hombres; y aun el mismo autor reprehende á lo3 le hirió con una lanza que decian á la sazon se halló en pontifices romanos de que andaban en coches, ysus consu sepulcro bañada en sangre. Lo cierto es que murió vites sobrepujaban los de los reyes. Sosegóse pues esta por voluntad de Dios, que quiso desta manera vengar, tempestad con que el Emperador envió S Ursino á Nápolibrar y alegrar á los cristianos. Vivió treinta y dos les para ser allá obispo. Pero no desistió de su mal inaños; imperó un año, siete meses y veinte y siete dias. tento la parcialidad contraria, antes acusaron á Dámaso Con la muerle de Juliano, todo el ejército acudió con el de adulterio y le forzaron á juntar concilio de obispos para imperio á Flavio Joviano, hombre de aventajadas par- descargarse y defender su inocencia. Dió otrosi por nintes en todo. No quiso aceptar al principio; decia que guno el concilio Ariminense como juntado sin voluntad era cristiano, y por tanto no le era lícito ser empera- y aprobacion del pontífice romano. Depuso á Auxencio, dor de los que no lo eran; pero como quier que todos obispo de Milan, por ser arriano. Ordenó que en los á una voz confesasen ser cristianos, condecendió con

templos se cantasen los salmos de David á coros, y por ellos. Recebido el imperio, bizo asiento con los persas,

remate el verso Gloria Patri. Demás desto, que al prinsi no aventajado, á lo menos necesario para librar á sí y cipio de la misa se dijese la coufesion. Edificó en Ruma á su ejército, que se hallaba en grande apretura por la

dos templos, el uno de San Lorenzo, el otro el de los locura de Juliano. Restituyó á los cristianos las honras apóstoles San Pedro y San Pablo a las catacumbas en la y dignidades que solian tener, á las iglesias sus rentas;

via Ardeatina, en que hizo sepultar á su madre y hermaalzó el destierro á Atanasio y á los demás católicos que

na. Tuvo mucha amistad con san Jerónimo, á quien seandaban fuera de sus casas. Con esto una nueva luz

mejaba mucho en los estudios y erudicion. Escribió una

obra copiosa y elegante de las vidas de los pontifices roresplandecia en el mundo, sosegadas las tempestades,

manos hasta su tiempo. Las vidas que hoy andan de los y todo se encaminaba á mucho bien; felicidad de que pontífices en nombre de Dámaso son una recopilacion no merecieron los hombres por sus pecados gozar mu- de aquella obra, por lo demás indignas de varon tan cho tiempo, porque yendo a Roma, en los confines de erudito y grave. Las provincias no estaban sosegadas, Galacia y de Bitinia murió aliogado. La ocasion fué ca en el oriente un deudo de Juliano, llamado Procopio

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tomó nombre de emperador, y con esto alteró las vo- Honorio Teodosio, español y natural de Itálica, del liluntades de muchos. Acudió Valente contra él, vencióle naje del emperador Trajano. Habia sosegado este caen batalla en lo de Frigia , y como al caido todos le fal- ballero ciertos movimientos de Africa, y por esto motan, su misma gente le entregó al vencedor. Al mismo reció ser maestro de la caballería; recibió el santo tiempo Valentiniano hacia prósperamente la guerra á bautismo al fin de su vida. No bastan las fuerzas hulos alemanes y á los sajones, que es la primera vez que manas para contrastar a la voluntad de Dios; fué así, dellos se halla mencion en la historia romana. Demás que este notable varon de su mujer Termancia dejó dos desto, adelante revolvió contra los godos y los echó de hijos, al gran Teodosio y Honorio. A la misina sazon la Tracia, a los persas de la Suria; enfrenó á los esco- rompieron por las provincias del imperio grandes genceses, que hacian entradas por la isla de Bretaña, y á los tes de godos, y por caudillos suyos Fridigerno y Atanasármatas, que corrian las Panonias. Hizo todas estas rico. Nació discordia entre los dos, como suele aconteguerras, parte por sí mismo, parte por sus capitanes. cer entre los que tienen igual mando; con esto Valente Fué notable emperador, si no ensuciara su fama con se pudo aprovechar de la una parte y romperlos en una casarse en vida de Severa, su primera mujer, con una batalla que les dió. A los demás que seguian á Atanaridoncella suya llamada Justina; y lo que fué peor, que co, tomado asiento con ellos, dió la Mesia en que pohizo una ley que permitia á todos casar con dos muje- blasen, con condicion que se bautizasen. Hiciéronlo; res y tenellas. Demás desto, dió libertad, segun lo re- mas conforme á la manera de los arrianos por el mismo fiere Marcellino, para que cada cual siguiese la religion tiempo que Ulfila , obispo de aquellas gentes, inventó la que quisiese. Falleció en Bregecion, pueblo de Alema- letra gótica, diferente de la latina, y tradujo en lengua ña, do estaba ocupado en hacer guerra á los cuados. de los godos los libros de la divina Escritura. No bastó Tuvo el imperio once años, ocho meses y veinte y dos esta confederacion ni la victoria ya dicha para que no dias. Cayó su muerte á 17 de noviembre año de 375. De- se alterasen de nuevo, como gente bråva y acostumjó dos hijos: á Graciano, de Severa, ya Valentiniano, de brada á las armas; metiéronse por la Tracia adelante, Justina. En esta sazon Valente en el Oriente trabajaba á acudió contra ellos Valente , vinieron á batalla cerca de los católicos de todas maneras. Dominica , su mujer, y la ciudad de Adrianópoli; en ella los romanos fueron Eudoxo, obispo de Constantinopla, que le bautizó á la vencidos, y el Emperador muerto dentro de una choza manera de los arrianos, le sacaban de seso en tanto donde se retiró. No se quiso rendir, pusiéronle fuego grado, que en la ciudad de Edesa estuvo determinado con que le quemaron vivo, que fué manera y género de de hacer entrar los soldados en el templo de los cató- muerte mas grave que la misma muerte. Sucedió esto licos, para desbaratar las juntas que allí hacian á ce- cuatro años despues que falleció su hermano el empelebrar los oficios divinos; pero apartóle deste propósito rador Valentiniano. No dejó Valente hijo alguno que le Modesto, gobernador de aquella ciudad, ca le avisó que sucediese. Tenia bien merecido este desastre por lo á la fama de lo que se decia mas gente que de lo ordi- mucho que persiguió á los católicos y porque con loco nario estaba junta en el templo con tanta resolucion de atrevimiento no quiso esperar á su sobrino Graciano padecer la muerte en la demanda , que hasta una mu- que venia en su socorro. El caudillo destos godos era jer, aun no bien vestida por la priesa , llevaba de la Fridigerno, que, despues de vencido, se rehiciera de mano á un niño hijo suyo para que ni ella ni él faltasen gentes con deseo de vengar á si y á los suyos de las inen aquella ocasion de dar la vida y la sangre por la re- jurias y daños pasados. ligion católica. Desistió con esto Valente de aquel su intentó, desterró muchos sacerdotes , y entre los de

CAPITULO XX. más á Eusebio, obispo de Cesárea, la de Capadocia, tan

De los emperadores Graciano, Valentiniano y Țcodoslo. conocido por su valor y constancia como el de Cesárea de Palestina por su erudicion y escritos. Alde Capadocia Antes que el emperador Valentiniano falleciese tenia sucedió en aquel obispado el gran Basilio, que tuvo har- señalado por césar á su hijo Graciano, y en su muerte to que hacer con Valente. Todo esto sucedió los años le dejó por su lieredero y sucesor , lo cual se efectuó pasados. Jamblico, maestro que fué de Proclo, tenia sin contradiccion alguna. Solamente el ejército quiso cabida con el emperador Valente. Este le enseño cierta

que

Flavio Valentiniano, su hermano, fuese su compamanera para escudriñar y saber el nombre del que le ñero en el imperio , y así se hizo, sin embargo que era habia de suceder en el imperio, cosa que el Emperador de muy poca edad. Con la victoria contra Valente quemucho deseaba. La traza era que escribian en el suelo daron los godos lan insolentes y altivos, que todo el todas las letras del alfabeto y abecé, y en cada letra po- Oriente estaba en condicion de perderse. Para enfrenanian un grano de trigo; soltaban un gallo, y mientras llos era necesario buscar algun caudillo, persona seque el adivino barbotaba no sé que palabras, las letras ñalada en valor y prudencia. Tal era Teodosio, quo desprimeras de que el gallo tomaba los granos entendian pues de la muerte de su padre, retirado residia en Itáque significaban lo que pretendian saber. Llamábase lica, su patria, en lo postrero de España. De alli, luego esta adevinacion por el gallo. Usaban otrosí en lugar del que fué llamado y se encargó de aquella empresa, regallo que uno, tapados los ojos, con un puntero tocase primió la avilanteza de los godos y abajó su orgullo, quo las letras para el mismo efecto, que era todo vanidad y habia pasado tan adelante, que pusieron cerco á la misma locura. Salieron pues con aquella traza estas letras ciudad de Constantinopla, cabeza entonces del mundo; Theod, de que tomó ocasion el emperador Valente de en fin, los acosó de manera, que á instancia de los misperseguir y matar a todos aquellos cuyos nombres co- mos tomó con ellos asiento y les dió tierras en que moramenzaban por aquellas letras, como a los Theodatos, sen. Para seguridad de lo concertado le entregaron á Theodoros y Theodulos. Entre los demás fué muerto Atabarico, hijo y adelante sucesor de Fridigerno, para que estuviese en rehenes. Grande fué la bonra ġue con agradecido, les señaló del público. Por el mismo tiemesto ganó Teodosio, grande el contento del emperador po España se alteraba en lo que tocaba a la religion, Graciano; parecióleque en premio de aquel trabajo y pa- á causa que Priscilliano'avivaba las centellas que quera mas asegurar las cosas de levante debia nombrar á daron de los gnósticos, desde el tiempo que Marco, Teodosio, como lo hizo, por tercer emperador, persona dicípulo de Basilides, como se tocó en su lugar, semademás de su valor y prendas en que no tuvo par, muy bró en ella aquella mala semilla. Era Priscilliano homreligiosa, como se ve por la ley que estableció siendo bre poderoso y noble, gallego de nacion; tenia muy Graciano la quinta vez y Teodosio la primera cónsules; buenas partes, velaba , sufria hambre y sed, pero lepor la cual mandó que todos siguiesen la fe de Dámaso, nia otros vicios con que todo lo 'afeaba; era soberbio pontifice romano, y de Pedro, obispo de Alejandría. y inquieto, y las letras humanas que tenia le hacian Tres años adelante, que fué el año de Cristo de 383, en atrevido. Con estas y con otras mañas atrajo á su partique fueron cónsules Merobaude la segunda vez y Sa- do á dos obispos, cuyos nombres eran Instancio y Salturnino la primera, nombró Teodosio, á 16 de enero, viano. Hízoles rostro Idacio, obispo de Mérida', á ferpor su compañero en el imperio á Arcadio , su krijo ma- suasion de Agidino, obispo asimismo de Córdoba. Con yor. Avino que Anfiloquio, obispo de leonia en Licao- ła asperetá destos y de otros semejantes se encanceró la nia, entró á visitar al emperador Teodosio. Tenia á su Hlaga, que si se tratara con mas blandura, por ventura se lado asentado á su hijo y compañero en el imperio; el pudiera shoar. Procedióse al último remedio, que fuéciObispo de propósito luizo la mesurd y reverencia debida tar á los herejes para que en una junta de obispos, que á Teodosio, y no hizo caso de Arcadio. Pregunlado la se tuvo en Zaragoza, fueseñ oidos y diesen razon de sí. causa de aquel desacato ó descuido, respondió: «No le No comparecieron el dia señalado; por esta rebeldia maravilles, oh Emperador, pues tú haces lo mismo con los obispos Instancio y Salviano, y mas Elpidio y PrisDios, que permites á los arrianos menosprecien á sucilliano, que eran seglares, fueron descomulgados y con Hijo.» Celebróse otrosí a la misma sazou un concilio en ellos Agidino, obispo de Córdoba, que de enemigo de Constantinopla, que entre los generales es el segundo; repente se pasara á su parte. Dieron cuidado de notifien el Teodosio por las facciones del roslro conoció á car esta sentencia á Itacio , obispo sosubense, como se Melecio, obispo de Antioquía, sin haberle jamás visto, lee 'en Severo Sulpicio, pero ha de decir osonobense, solo porque en sueños le vió como que le ponia la co- que es de Estombar en Portugal. San Isiduro solo dice rona en la cabeza. Estaba la ciudad de Constantinopla que era obispo de las Españas, y Sigiberto que de Laalterada y sin obispo, á causa que Gregorio Nacianceno iego. Lo que hace al caso, que era hombre colérico y por la mala voluntad que algunos le tenian dejara de su hublador, reprehiendia á los que ayunaban y se daban a voluntad aquella iglesia. Dió el Empera lor órden que la leccion de la sagrada Escritura. Este Itacio y el soNectario, que era senador y aun no bautizado, fuese bredicho Idacio alcanzaron del emperador Graciano, elegido en obispo de aquella ciudad. Demás deslo, con- que a la sazon era rivo, un edicto y provision en que denaron en aquel Concilio sodas las herejías, y en par- mandaba que aquellos herejes fuesen echados do lus ficular la de Macedonio, que fué obispo de Qinstanli, templos y de las ciudades. Instancio y Salviano, y con nopla , y sentia mal del Espíritu Santo diciendo que era ellos Priscilliano, que ya con el favor de sus parciales criatura. El pontifice Dámaso aproló todas las acciones era obispo de Avila , acudieron á Roma á dar razon de y decretos deste Concilio, en especial el símbolo de la sí, pero, llegados allá, no pudieron alcanzar audiencia se, en que expresamente, segun que lo hallo testifica- del pontifice Dámaso. Dicron vaelta á Milan, do ballaron do en el concilio Forojuliense, declararon que el Espíritu el emperador Graciano. No los quiso tampoco oir AmSanto procede del Padre y del Hijo. Este simbolo man- brosio, que todos se ofendian y espantaban con la 110dó Dámaso que en la misa se cantase en lugar del Ni- vedad de aquella doctrina. Con todo esto uo desmaya ceno, que falleció el año siguiente despues que se ce- ron, antes sobornaron con dineros á Macedonio, macslebró el dicho Concilio, Pusieron en su lugar á Siricio; tro de los oficiós, y con su fuvor alcanzaron de Graciano Próspero le llama Ursino, ca debió entender que el que revocacion de la primera provision y que las iglesias fucpretendió el pontificado en competencia de Dámaso los sen vueltas á Priscilliano y á Instancio, que Salviano era años pasados, le sucedió despues de muerto, Estaban muerto en Roma. Con esto volvieron á España tan arlevantadas la Gallia y la España á causa que Clemente rogantes, que pusieron demanda á llacio y le acusaron Máxiino, español de nacion, despues de haberse llama- de sediciuso. Mandole prender el vicario Volvencio, do emperador en Bretaña, se apoderá de aquellas pro- pero él bizo recurso á Francia; dende como Gregorin, vincias. Parlió contra él el emperador Graciano, vinie- prefecto del Pretorio, no te hiciese buena acogida, pasó ron á las manos cerca de Paris, quedó la victoria por el á Tréveris para valerse de Clemente Máximo, que se lirano , y Graciano cerca de Leon, donde se retiró, des nombraba emperador; con que hizo tanto, que el nepues de la rota, fué muerto por engaño de Andragacio. gocio de nuevo se cometió a un concilio de obispos, que Imperó siete años , nueve meses y nueve dias despues por su mandado se juntaron en Burdeos. Parecieron de la muerte de su padre. No dejó hijo alguno, y fué Priscilliano y Instancio; por sentencia de los obispos el primero de los emperadores romanos que no quiso fué loslancio depuesto, Priscilliano apeló á Máximo, aceptar la estola pontifical, quo, como á pontifice de la fuole otorgada la apelacion; por donde la causa de los supersticion romana, le ofrecian conforme a lo que en- herejes se devolvió a juicio de seglares', que fué cosa tonces se usaba. Leta, mujer de Gruciano, y Pisamena, muy nueva. Tratose el pleito'en Tréveris , y á instancia su suegra, vivieron en Roma basta que aquella ciudad de Itaçio Priscilliano fué convencido de hechicero y fué destruida en estado de reinas, que sustentaban con que con color de religion de noche hacia juntas torpes las renlas que el emperador Teodosio, como hombre de hombres y mujeres, por donde fue condenado y

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