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cual se entiende fué edificado por mandado y á costa do, sucesor de san Ilefonso, hizo la ceremonia de la del rey Reccsvinto, y que se acabó la fábrica cl año ancion. Juliano , asimismo arzobispo de Toledo, en la de 661. Por todo esto, personas de doctrina y crudicion historia que compuso de la guerra narbonense, reliero conjeluran que estos dos reyes por aquella comarca que de la cabeza del rey Wamba cuando le coronaron tenian el cstado propio y particular de su linaje. se levantó un vapor en forma de columna, y que vieron

una abeja de la misma cabeza solar á lo alto. Dirá alCAPITULO XII.

guno que muchas veces al pueblo se le antojan estas y Do la guerra narbonense que se hizo en tiempo del rey Wamba.

semejantes cosas; verdad es, pero la autoridad del que

esto escribe sin duda es muy grande. Hicieron los granImperaba por estos tiempos en el oriente Constantino, des sus homenajes al nuevo Rey, y entre los demás llamado Pogonato. La Iglesia de Roma gobernaba el Paulo, deudo, segun algunos piensan, del Rey pasado; papa Adeodato, que escribió una epístola á Graciano, bien que el nombre de Paulo, no usado entre los godos, arzobispo en España, como se lee en los libros ordina- y la poca lealtad de que usó poco adelante, dan muesrios de los concilios, dado que el gótico de san Millan de tra, como otros sienten, que fué griego y no godo de la Cogulla dice: A Gordiano, obispo de la iglesia de Espa- nacion. Nació Wamba en aquella parte de la Lusitania ña. Es esta epístola muy señalada, porque en ella des- que los antiguos llamaron Igeditania, do hoy dia bay hace y aparta los matrimonios de los que sacaron de un pueblo por nombre Idania la Vieja, y cerca dél una pila á sus propios hijos, aunque fuese por ignorancia. A heredad con una fuente cercada de sillares, que tiene esta sazon se emprendió una nueva y muy brava guerra el nombre de Wamba. Los de aquella comarca, como en aquella parte del señorío de los godos que estaba en cosa recebida de sus antepasados, están persuadidos la Gallia Narbonense. La ambicion, mal incurable, fué que aquella heredad fué una de las muchas que este causa deste daño y altero grandemente el reino de los Rey luvo antes de su reinado. Sucedieron al principio godos, que, vencidos los enemigos de fuera, gozaba de alteraciones, en particular en aquella parte de España una grande paz y prosperidad. Fué así, que el rey Re- que hoy se llama Navarra. No estaba bastantemente cesvinto no dejó hijos que le sucediesen; sus hermanos, asegurado en el reino, ya esta causa muchos le menosó por su edad ó por otros respetos, no fueron tenidos

preciaban, en particular los navarros, con deseo de nopor suficientes para suceder en la corona. Por donde vedades, diversas veces por este tiempo se alborotaron. los grandes se juntaron, y por sus votos nombraron por Acudió el Rey á las partes de Cantabria, hoy Vizcaya, sucesor en el reino á Wamba, hombre principal y que a hacer levas de gentes y como de cerca atajar aquel tenia el priiner lugar en autoridad y privanza con los alboroto al principio antes que pasase adelante, cuando reyes pasados, demás que era diestro en las armas y de otro nuevo alboroto le puso en mayor cuidado, que sujuicio muy acerlado, y tan considerado en sus cosas y cedió en la Gallia Gótica con esta ocasion. Muchos anmodesto, que en ninguna manera queria aceptar aquel daban descontentos del estado y gobierno y de aquella cargo. Excusábase con su edad, que era muy adelante; eleccion; y como gente parcial no querian obedecer á pedia con lágrimas no le cargasen sobre sus hombros Wamba ni recebille por rey. Comunicaron el negocio peso lan grave. Consideraba con su gran prudencia que entre sí, y acordaron de rebelarse y tomar las armas. las aficiones del pueblo, como quier que son vehemen- Hilperico, conde de Nimes en Francia , fué el primero tes, asi bien son inconstantes y entre sí á las veces á declararse, confiado en la distancia de los lugares y contrarias. Como no desistiese ni se alianase, cierto por ser hombre poderoso en riquezas y aliados. Allegácapitan principal, hombre denodado, con la espada ronsele Gumildo, obispo de Magalona , ciudad comardesnula le amenazó de muerte si no aceptaba por es- cana, y un abad llamado Remigio. Procuraron atraer á tas palabras : «Por ventura, ¿será justo que resistas á su parcialidad al obispo de Nimes, llamado Aregio; y lo que toda la nacion la determinado , y antepongas tu como en ninguna manera se dejase persuadir, le desporeposo á la salud y contento de todos? En mucho tienes jaron de su dignidad y enviaron en destierro á lo mas esos pocos años que te pueden quedar de vida, que con adentro de Francia , y pusieron en su lugar al abad Reesta espada , si á la hora no te allanas, te quitaré yo, y migio. Procedíase en todo arrebatadamente sin órden haré que pierdas la vida, por cuyo respeto reluyes de de derecho y sin tener cuenta con las leyes, en tanto tomar esta carga, y con tu muerte mostraré al mundo grado, que á los mismos judíos que de tiempo atrás que ninguno debe con color de modestia tener en mas echaran de toda la juridicion y señorío de los godos, bu reposo particular que el pro comun de todos. » Do- llamaron de Francia en su socorro. Para sosegar estas blegóse Wamba con estas amenazas; pero de tal ma- alteraciones Paulo fué sin dilacion nombrado por canera aceptó la eleccion, que no quiso dejarse ungir, pitan por su grande prudencia y destreza que tenia como cra de costumbre, antes de ir á Toledo. Preten- en las armas. Diéronle la gente que pareció seria basdia reservar aquella honra para aquella ciudad, y con lante para aquella empresa y para sosegar los alboroaquel espacio de tiempo entendia, o que se mudarian tados. Sucedió todo al revés de lo que pensaban, ca las voluntades de los que le eligieron, ó se ganarian Paulo con aquella ocasion se determinó de descubrir la las de todos los demás, de guisa que no sucediese al- ponzoña y deslealtad que tenia encubierta en su pecho. gun alboroto por la diversidad de pareceres. Con esto Hizo marchar la gente muy de espacio, con que se dió partió para Toledo, donde á 29 de setiembre fué ungi- lugar al enemigo para apercebirse y fortificarse. El do y coronado en la iglesia de San Pedro y San Pablo, mismo, tambien de secreto, comunica'a con los godos que estaba cerca de la casa real. Juró ante todas cosas principales en qué manera se podria levantar. Para lo por expresas palabras de guardar las leyes del reino y uno y para lo otro era muy á propósito la tarılanza y el mirar por el bien connun. Quirico, arzobispo de Tole- entretenerse. Así, de camino ganó lus voluutades de Ranosindo , duque tarraconenso, y de Hildigiso, gar- villano, y que subió al cetro y corona del arado y del dingo, que era nombre de autoridad y de magistrado azada; mas sin falta es manifiesto yerro, que á la very digoidad semejable a la de los duques y condes, como dad fué y nació de la mas principal nobleza de los gosi dijésemos adelantado ó merino. El uno y el otro eran dos, y en la corte y casa de los reyes pasados tuvo el personas muy principales, con cuya ayuda y por su primer lugar en privanza y autoridad. Luego que el rey consejo se apoderó de Barcelona, de Girona y de Vi- Wamba fué avisado de la traicion y tramas de Paulo, que, ciudades puestas en la entrada de España por la llamó á consejo los grandes, preguntóles su parecer, si parte de Cataluña. Acrecentáronse con esto las fuerzas seria mas á propósito sin dilacion marchar con la gente desta parcialidad de levantados. Trataron de pasar á la vuelta de Francia para a pagar en sus principios Francia con intento de juntar sus fuerzas con las de aquel fuego antes que pasase adelante, ó si scria mas Hilderico, con que confiaban serian bastantes para re- expediente rehacerse en Toledo de nuevas fuerzas y sosistir al Rey. Argebaudo, arzobispo de Narbona , al corros para asegurar mas su partido. Los pareceres principio pretendió cerrar las puertas de su ciudad á fueron diferentes : los mas atrevidos tenian y juzgaban los conjurados. Anticipáronse ellos tanto, que el Arzo- por perjudicial cualquiera tardanza; decian que se dabispo fué forzado acomodarse al tiempo y dar muestra ria lugar á los traidores para fortificarse y cobrar inas de juntarse con ellos, mas por falta de xvimo que por únimo, y los soldados reales que deseaban venir á las aprobar lo que los alevosos trataban. Entrado Paulo en manos se resfriarian en gran parte. «¿Qué o!ra cosa aquella ciudad, hizo junta de ciudadanos y soldados, y dará a entender el retirarse y volver atrás, sino que con en ella reprehendió primeramente al Arzobispo, que color de recato luimos torpeinente, como sea averitemerariamente pretendió cerrar las puerlas á los que guado que ninguna cosa hay de tanto momento en las habian servido mucho á la república , y no trataban de guerras como la fama? Los varios y maravillosos tranhacerle algun mal y daño. Despues desto, declaró las ces y los tiempos pasados testifican de cuánta imporcausas por donde entendia que con buen título podia lancia para alcanzar la victoria sea el crédito acerca de tomar las armas contra Wamba , que fuera hecho rey, los hombres y la reputacion. » Otros tenian por inas no conforme a las leyes ni con buen orden y traza, acertado proceder de espacio y dar lugar á que el nuevo sino al antojo de algunos pocos, al cual cuando se da Rey se arraigase mas. Temian que, desamparada Eslugar, no el consentimiento comun prevalece, sino la paña, no se les levantase mayor guerra por las espaldas; fuerza y atrevimiento. Concluyó con decir seria conve- que la traicion de Paulo daba bastante muestra de no niente y cumplidero proceder á nueva eleccion y con- estar llanas las voluntades de todos. Demás desto, que forme á las leyes nombrar un nuevo rey, á quien todos el ejército que tenia era flaco, pues aun no habia sido obedeciesen, y con cuyo amparo, fuerzas y consejos bastante para sujetar del todo los de Navarra, y que era hiciesen rostro á los que á Warnba favoreciesen. Rano. forzoso rehacelle. A los grandes emperadores y capisindo, á voces para que todos le oyesen , dijo que él no tanes muchas veces acarreó gran daño hacer caso del conocia persona mas á propósito ni mas digno del pueblo y de sus dichos y volver las espaldas al qué dinombre de rey que el mismo Paulo; que sué represen- rán. Oidos por Wamba los pareceres y pesadas las ratar en público la farsa que entre los dos de secreto te- zones por la una y por la otra parte: «Por mejor, dice, nian compuesta y trovada. Muchos de los parciales de lengo prevenir los intentos de los contrarios y acudir propósito estaban derramados y mezclados entre la con el remedio antes que el mal pase adela'ı!e, y que se muchiedumbre; estos con gran griteria acudieron lue- nos pase la ocasion que en un momento se suele resbalar go á aquel parecer; los cuerdos y que mejor sentian ca- de la mano; cosa que nos daria pena doblada. La victo. llaron y disimularon, ca no les cumplia al hacer en tan ria, que tengo por cierto ganarémos, darii reputacion á gran revuelta y alteracion. Con tanto, Paulo fué decla- vuestro imperio; confio en la ayuda de Dios que nirará rado y elegido por rey; pusiéronle en la cabeza una co- por nuestra justicia, y en vuestro esfuerzo, al cual ninrona que el rey Recaredo ofreció á san Félix, mártir de guna cosa podrá hacer contraste. Y es justo que encenGirona. Era tanlo el calor de aquella rebelion, y tan damos mas aína con la presteza la indignacion conceencendido el deseo de llevar adelante lo comenzado, bida contra los traidores y el fervor de los soldados, que todo lo atropellaban; y no solo se apoderaban de que con la tardanza enlibialle; ca la ira es de tal condilas riquezas profanas, oro y plata del público y de par- cion, que con la priesa se aviva y con el tiempo se apaticulares, sipo tambien extendian sus manos sacrílegas

ga.

El trabajo de las ciudades, los campos talados, los á los lesoros sagrados y á despojar los templos de Dios bienes de nuestros vasallos robados, ¿ á quién no mode sus vasos y preseas. Allegóse á este parecer fácil- verán el corazon? Males que forzosamente se aumentamente Hilperico, conde de Nimes, el primero que fué rán de cada dia si esta empresa se dilala. ¿Quién de á levantarse, y con él se les juntaron todas las ciudades vos, si ya el ardor de la poble sangre no está resfriado de la Gallia Gólica. Demás desto, no pequeña parte de y acabado el valor antiguo de los godos, no tendrá por la España Tarraconense siguió á Ranosindo, su duque. cosa mas grave que la misma muerte dejar los amigos Pueslas las cosas en este término, Paulo se ensoberbe

y

deudos á la discrecion y crueldad de los enemigós, y ció de tal manera, que se resolvió dc desafiar al rey con la tardanza dar ánimo á los que, asombrados de su Wamba. Euvióle una carta afrentosa; era de suyo hom- misma conciencia y de sus maldades, no podrán sufrir bre deslenguado, demás que pretendia acreditarse con vuestra vista ? Apresuremos pues la partida, y con la el rulgo y con la muchedumbre, que suele a las veces ayuda de Dios, cuya causa principalmente se trata, cascebarse y hacer caso de semejantes fieros y amenazas. liguemos esta gente malvada, y no permitamos se porDestos baldones y destas parcialidades, segun yo en- suadan que tenemos miedo de sus suerzas. Nuestro tiendo, procedió la farna del vulgo, que hace á Wainba ejército ni es tan flaco como algunos han apuntado, y la loa y prez de la victoria tanto será mayor cuanto con grado, ciudad nobilísima puesta en la entrada de Franmenor aparato y mas en breve se ganare. » Este razo- cia. Junto con esto para el mismo efecto envió gente y namiento del Rey avivó de tal guisa los corazones de armada por mar. Llegaron primero las gentes que iban todos, y sué tan grande el ardor que se despertó, que por tierra, convidaron á los de la ciudad con la paz y á dentro de siete dias pusieron fin á la guerra de Navar- entregarse; la respuesta fué arrogante y afrentosa, con ra, que fué buen pronóstico para la empresa que que- que irritados los soldados, acometieron con grande anidaba y buen principio. Ninguna cosa mas deseaban los mo los adarves. El combate fué muy bravo; pelearon soldados que verse con el enemigo; cualquier tardanza los unos y los otros valientemente por espacio de tres les parecia mil años; tan grande era la confianza que horas, los del Rey por vencer, los otros como gente destenian y el ánimo que habian cobrado. Tomaron luego esperada y que no esperaba perdon. Ultimamente, los el camino de Calalvorra y de Huesca. Llegaron a las de dentro se retiraron de los muros, forzados de las fronteras de Cataluña con una priesa extraordinaria. piedras y saetas que de fuera como lluvia les tiraban. Allí repartieron el ejército en tres partes 6 escuadro- Con tanto, los leales por una parte pusieron fuego á las nes; el uno fué á Castrolibia, cabeza que era de Cerda- puertas de la ciudad, y por otra enderezaron escalas y nia; el segundo tomó el camino de la ciudad de Vique; las arrimaron para subir en el muro y escalarle. Entróel tercero, como le fué mandado, marchó hacia la ma- se la ciudad por ambas partes. Witimiro, como vió torina para dar la tala á los campos y pueblos de aquella mada la ciudad, retiróse á un templo como á sagrado, comarca. El Rey con la fuerza del ejército seguia las en que los vencedores le hallaron y prendieron junto al pisadas de los que le iban delante. Hizo justicia de al- altar de Nuestra Señora. Fueron asimismo presos el argunos soldados por malos tratamientos que hicieron á zobispo Argebaudo y el dean Galtricia, y aun heridos y la gente menuda y fuerzas á doncellas; mandó les cor- maltratados con el suror de los soldados. Tomada Nare tasen les prepucios, que sué castigar á los culpados y bona, los rebeldes comenzaron á ir de caida, ser meescarmentar á los demás. Persuadíase el buen Rey que nospreciados y aborrecidos, como gente que seguia no hay cosa mas eficaz para aplacar á Dios que el casti- empresa y partido condenado por los hombres y por la go de las maldades, y que ninguna cosa enoja mas á su fortuna de la guerra; al contrario, favorecian comun. Majestad que disimular los agrarios hicchos á la gente mente el partido de Wamba y su justicia por ser prinmiserable. Llegó por sus jornadas á Barcelona; apode- cipe muy lumano y benigno, y porque tomó las armas rósc de aquella ciudad fácilmente, que es cabecera de forzado de los que sin razon le pretendian quitar la coCataluña. Los principales de entre los rebeldes que

le rona. Siguieron los leales la victoria, y con la misma vinieron á las manos fueron puestos á recado para ser facilidad entraron por fuerza las ciudades de Magalona, castigados conforme contra cada cual se hallase. Pasó Agata y Besiers, en que fueron presos algunos de los inas adelante y apoderóse de Girona; rindióla su obis- principales rebeldes, y en particular Remigio, obispo po, por nombre Amador, á quien poco antes Paulo de Nimes. El obispo de Magalona, por nombre Gumilpretendió asegurar con una carta que le escribió, en do, perdida toda esperanza de poderse tener contra que le amonestaba entregase la ciudad al que primero pujanza tan grande, se huyó y retiró á Nimes, do estade los dos con gente se presentase delante. Leyó aque- ba Paulo, ciudad en aquella sazon, por los muchos molla carta el rey Wamba, y burlándose de Paulo dijo: En radores que tenia , hermosura de edificios, pectrechos nuestro favor se escribió esto como profecía de nuestra y murallas muy firmes, nobilísima y de las mas fuertes llegada. Delúvose en aquella comarca dos dias para re- de la Gallia Narbonense. Quedan en nuestro tiempo clapararse ; desque el ejército lobo descansado pasaron ros rastros de su antigua nobleza, en especial un teatro las cuinbres y estrechuras de los Pirineos sin hallar muy capaz, obra hermosísima , que por estar pegado el alguna resistencia. Ganáronse en aquella comarca por adarve servia de castillo y fortaleza. Envió el Rey confuerza tres pueblos, es á saber, Caucoliberis, que hoy tra esta ciudad cuatro capitanes muy esforzados y faes Colibre; Vulturaria y Castrolibia , que saquearon los mosos, pero poco inteligentes, y proveidos de los ingesoldados. Demás desto, otro pueblo asentado en las es- nios y máquinas que son á propósito para batir las mutrechuras de aquellos montes, por lo cual se llamaba rallas. Llevaron treinta mil hombres de pelea,

dieron Clausura, que es lo mismo que cerradura , fué tambien vista á la ciudad, rompieron con grande áuimo por los ganado por los capitanes. Allí prendieron á Ranosindo

que

les salieron al encuentro, llegaron á los reparos, do y Hildigiso y otras cabezas de los conjurados. Witi- fué muy herida la pelea; ca los del Rey peleaban con niro estaba con guarnicion de soldados en otro pueblo indignacion por ver la porsía de los desleales tantas vellamado Sordonia. No le pareció seria bastante para ces abatidos, á los contrarios hacia fuertes la rabia y defenderse, resolvióse de huir y llevar la nueva de lo desesperacion si eran vencidos; arma muy poderosa en que pasaba á Paulo, que todavía se estaba en Narbona la necesidad. Duró la pelea hasta que cerró la noche, con intento de cntretener á Wamba y inspedille la en que los departió sin declararse la victoria, dado que trada de Francia. No tenia fuerzas bastantes ni se le cada cual de las partes se la atribuia, y en particular abria camino para salir con su intento; dejó en aquella los cercados, asi por no quedar vencidos como porque ciudad al dicho Wilimiro , y él se retiró á Nimes, do en los del Rey fueron los primeros que tocaron á retirarbreve esperaba le vendrian socorros de Francia y de se. Sucedió

que

en lo mas recio de la pelea un soldado Alemaña. Pasó cl Rey los Pirineos, asentó en lo llano dijo á los del Rey por manera de amenaza : « Gruesas sus reales, entrelúvose dos dias hasta tanto que le acu- compañías de alemanes y franceses serán con nos muy diesen las demás gentes, que por diversos caminos en- en breve, cuya muchedumbre y essucrzo á lodos os viara; desde alli envió cuatro capitanes con buen nú- hurá cacr en las redes y en el lazo.» Pequeñas ocasiomero de soldados para rendir á Narbona por fuerza ó de nes á lus veces suelen en la guerra liacer graudes mu

en

danzas; ninguna cosa se debe menospreciar que pueda dia y el siguiente con intento de aguardar al Rey y que acarrear perjuicio; los mas saludables consejos son los se le atribuyese la gloria de poner lin á aquella guermas recalados. Alojaba el Rey con lo demás del ejér- ra, además que por ventura los vencedores prelendian cito no muy lejos de alli; diéronle aviso de lo que el alcanzar perdon para los culpados; y es cosa natural soldado dijo; pidieronle enviase soldados de refresco tener compasion de los caidos, principalmente cuando para apretar y concluir con el cerco, que la presteza son deudos y de una misina nacion, conio eran los venseria la seguridad; envió hasta diez mil debajo de la cidos en gran parte. Acordaron para este efecto enviar conducta de Wandemiro. Era tanto el deseo que lleva- persona á propósito al Rey; escogieron de entre los ban de salir con la empresa, que caminaron loda la no- cautivos al arzobispo de Narbona Argebaudo. Él, lleche, y llegaron a los reales el siguiente dia con el sol, gado a la presencia del Rey, como á cuatro millas de la antes que se comenzase la batería. Con la vista de lanta ciudad apeóse del caballo en quc iba , hízole una gran gente desmayó Paulo; y por lo que el dia antes pasó mesura, y puesto de rodillas, con sollozos y lágrimas advirtió el grande riesgo en que estaban sus cosas si que despedia de su peclio y de sus ojos en abundancia, Folvian á la pelca y al combate. Disimuló empero cuanto le liabló en esta sustancia : « Tus vasallos, Rey clemenpuilo, sacó fuerzas de flaqueza, hizo un razonamiento tísimo, si cabe este nombre en los que se desnudaron á su gente, cn que les amonestó « no desmaya sen por del amor de la patria, y con apartarse della y su mu, el gran número de los contrarios, ca no el número pe- danza han perdido el derecho y privilegio de ciudadalea, sino el esfuerzo; no vencen los muchos, sino los nos; estos, digo, tienen puesta la esperanza de su revalientes; esta es toda la gente que Wamba tiene, ven. medio y reparo en sola tu clemencia. No piden perdon cida no le quedará mas reparo; á nos muy en breve de sus yerros, dado que esta peticion, solo para contigo vendrán socorros muy grandes; y cuando otra cosa no que cres tan benigno, no pareciera del todo desvergonliobiere, con la fortaleza de los muros os podréis en- zada; solo te suplican uses en el castigo que merecen tretener largamente y abatir el orgullo del enemigo y de alguna templanza. Cosa de mayor dificultad es rensu ejército, compuesto de canalla y de pueblo, muy cerse á sí mismo en la victoria que sujelar los enemiajeno del valor antiguo de los godos y de su sangre in- gos con las armas en la mano; pero á olros. La grandeza vencible.» Dicho esto, se comenzó la batería; pelearon del corazon y el valor en ninguna cosa mas se declara de todas partes con gran corajo; duró el combate lasta que en levantar los caidos, ca del prez de la victoria gran parte del dia; cuando cansados y enflaquecidos participan los soldados; la templanza y clemencia para los cercados co: la gran carga y priesa que de fuera les con los vencidos es propia alabanza de grandes reyes. daban, dieron lugar á los del Rey para arrimarse á las No puedes ver con los ojos esta miserable gente por murallas. Entonces unos pusieron suego á las puertas, estar ausenles; pero debes considerar que, llenos de otros con picos y palancas arrancaban las piedras de los lágrimas y tristeza, demás desto arrojados á lus piés, adarves. Hecha bastante entrada, rompen eon grande se encomiendan á tu gracia y á tu misericordia , com) Impetu por la ciudad malando y destrozando cuantos hombres por ceguera de sus entendimientos, o por la franceses topaban. Persuadiéronse los ciudadanos y los comun desgracia de los tiempos, ó por fuerza mas alla demás que los españoles que dentro estaban, con in- del cielo, caidos en estas maldades. Cuanto son mas gratento de alcanzar perdon , dieran entrada a los enemi- ves sus culpas tanto, señor, será mayor tu alabanza en gos. Edicendidos por esto en gran rabia , pasaron á cu- darles la mano, y volver á la vida los que por su locura chillo gran número de aquellos soldados que tenian de l están enredados en los lazos de la muerte. Vinieran guarnicion, y entre los demás dieron la muerte á un | aquí sia armas con dogales á los cuellos para moveite a criado del mismo Paulo en su presencia y aun estando misericordia con vista tan miserable, ó poner con la á su lado. Era miserable espectáculo ver la gente de muerte fin á tan triste vida y lan desgraciada; solo se Paulo acometida y apretada por frente y por las espal- recelaron, si usaban de semejantes extreinos, no paredas de los suyos y de los contrarios con tanto estrago y ciese te tenian por tan implacable que fueso necesario matanza , que las plazas y calles se cubrian de cuerpos hacer tales demonstraciones. Pocos quedamos, y todos muertos y estaban alagadas de sangre. Los gemidos de tuyos; no perniitas perezcan por lu mano aquellos á los que morian revolcados en su misma sangre, los quien la crueldad de la guerra hasta ahora ha perdonaaullidos de las mujeres y niños, la griteria y estruendo do. Finalmente, quiero advertir que.con el deseo de de los que peleaban resonaban por todas partes. El venganza no hagas por donde esta nobilisima ciudad, mismo Paulo, causa de tantos males, vista su perdicion fuerte y baluarte de tu imperio, muertos sus ciudaday la de los suyos : «Confesamos, dice, haber errado ; nos, quede destruida y asolada. » Era Wamba muy semas por ventura ¿ una vez ó en una cosa sola ? Antes en ñalado y diestro en las armas y negocios de la guerra; lodo cuanto bemos puesto mano nos hemos gobernado sobre todo se arentajaba en la benignidad, clemencia y sin prudencia ni cordura.» Junto con estas palabras se mansedumbre; respondió en pocas palabras : «A placaquitó las sobrevistas, y acompañado con los de su casa do por tus ruegos, soy contento de perdonar la vida á y do su guarda se retiró al teatro, confiado que era los culpados; mas porque la falta de castigo no liaga á muy fuerte, y que si no se pudieso tener se rendiria otros atrevidos y sea ocasion de menosprecio, solas las con algun partido tolerable. Notaron algunos que el cabezas pagarán por los demás.» Importunaba el Obismismo dia, que fué 1.0 de setiembre puntualmente, po que el perdon fuese general. El Rey, con el rostro Paulo se despojó de las insignias reales, en que el año algo mas airado : «por ventura, dice, no te basta alantes Wamba fuera puesto en la silla real. Quedaro: canzar la vida para los culpados? ¿Pretendes que el pues los del Rey apoderados de la ciudad, fucra del castigo sca á la medida de sus maldades? A li, Arg?. teatro y alguna olra pequeña parte. Reposaron aquel | baudo, obispo, ayude para que el perdon te sea dado que caia

enteramente haberte apartado de nos contra tu voc tamente fueron referidas las palabras con que Paulo se luntad, de que estamos bastantemente informados; los hizo jurar por rey. Finalmente, leyeron las leyes de los demás, todo lo que fuere menos de una muerte afren- concilios en razon del castigo que merecen los que se losa lo deben contar y poner á cuenta de ganancia y levantan, y conforme á ellas se pronunció contra Paulo atribuillo, no á sus méritos, sino á nuestra benig- .y sus consortes sentencia de muerte afrentosa y consisnidad. »

cacion de bienes. Añadieron empero que si el Rey por

su clemencia les perdonase las vidas, que por lo menos CAPITULO XIII.

fuesen privados de la vista. Era la cabellera señal de noDel castigo de los conjurados.

bleza antiguamente; el Rey con deseo de ser tenido por

clemente, y por esta forma ganar las voluptades de toAcabadas estas razones , pasó el Rey adelante su ca- dos, contentose con que los molilasen. Vino á la sazon mino, llegó á la ciudad, y en su compañía la fuerza del aviso que Chilperico, rey de Francia, segundo desto ejército y los soldados puestos en ordenanza y á mane- nombre, venia con sus huestes muy á punto. Salis ra de triunfo, que hacian una vista muy hermosa. Con Wamba á la campaña, donde esperó por demás cuatro su llegada se puso fin á la guerra y rirdióse todo lo que

dias á los contrarios. Parecióle con esto daba bastanto quedaba de la ciudad, en cuya parte mas alla ,

muestra de s!i valor y ganaba reputacion; no quiso romhacia el reino de Francia , puso guarnicion de soldados, per por las tierras de Francia porque no pareciese era ca se decia que grandes gentes de Alemaña y de Francia

el primero á quebrantar las paces que de antes leninn venian en socorro de los cercados y que ya llegaban asentadas. Con tanto, dado órden en las cosas de Francerca. Paulo, con mas deseo de la vida que cuidado del cia, se resolvió de dar la vuelta a España. Sobrevino honor, á la hora rindió el teatro, donde estaban en su

nueva que un capitan francés, llamado Lope, corria los compañía el obispo Gumildo, Wilimiro y mas de otros

campos de Besiers, talaba , quemaba , robaba todo lo veinte principales cabezas de aquella conjuracion. Alo

que se le ponia delante. Salióle el Rey con su gente al dos sueron puestas prisiones; en particular dos capita- | encuentro; el enemigo desconfiado de sus fuerzas se renes á caballo llevaron en medio y á pié á Paulo á vista

tiró á lo mas alto de las montañas vecinas. Dejó con la de todo el ejército, asidos de sendas gucdejas de sus

priesa parte del bagaje, y por el camino otras muchas, cabellos por la una y por la otra parte. Con esta repre

cosas los soldados, con que dieron muestra mas de huir sentacion y disfrace llegaron á la presencia del Rey. que de retirarse. Con estos despojos y las riquezas de Paulo soltó luego el ceñidor, que era á fuer de soldados Francia quedaron los soldados del Rey muy alegres y y segun la costumbre antigua despojarse de la honra y conlentos. Dieron vuelta á Narbona; gran parte de los grado militar; pusole como dogal al cuello para mues

soldados y del ejército se repartió por las guarniciones tra de lo que merecia y del miserable estado en que se de Francia. Hiciéronse nuevos edictos contra los judíos, hallaba. Estaban él y los demáscautivos postrados por con que fueron ecliados de toda la Gallia Gótica. A otra tierra, dió el Rey gracias á Dios por tan grande merced,

parte del ejército se dió licencia, en un pueblo en tierra reprehendió en público la locura de los conjurados, y

de Narbona llamado Canaba, para que volviesen á sus de tal manera les bizo gracia de las vidas, que mandó

casas y con el reposo gozasen el fruto de sus trabajos. punerlos á buen recaudo y guarılar hasta tanto que con No pocos quedaron en compañía del Rey, que dió denmas maduro consejo se determinase su causa. Algunos de la vuelta hácia España. Llegó por sus jornadas á la у

ciudad de Toledo, hizo en ella una hermosa entrada, y aquella ciudad, parle que al principio juntaron con los fué recebido á manera de triunfo, honra debida á su traidores sus fuerzas, sin embargo, libremente fueron

dignidad y á cosas tan grandes como dejaba acabadas enviados á sus tierras cou dádivas que les dieron. Por

cn solos seis meses , que se contaban despues que últiesta forma , principios de cosas muy grandes que ame- mamente salió de aquella ciudad. Concertáronse los esnazaban mayores males, y con el levantamiento de Paulo

cuadrones en esta forma: en primer lugar iban los rey de toda la Galliu Gótica tenian el reino puesto en cui- Leldes en camellos, rapadas las barbas y el cabello, desdado, fácilmente se atajaron. Muchos tuvieron á juicio calzos y mal vestidos; Paulo por burla llevaba en la de Dios lo que sucedió á esta gente, por los tesoros sa- cabeza una corona de cuero negro; seguíanse los solgrados que robaron y por los templos que despojaron, dados muy arrcados con penachos y libreas. Cerraba á los cuales Wamba, liecha pesquisa, mandó restituir los escuadrones el Rey, cuyas venerables canas y la todo lo que se halló. Las murallas de la ciudad, que a memoria de sus hazañas acrecentaba la majestad de su causa de lus combales quedaban maltratadas, hizo re- rostro y presencia. Salióle al encuentro lola la ciudad, parar. Los cuerpos muertos fueron sepultados para que que alegre con aquel espectáculo, apellidaba á su Rey con el mal olor no inficionasen el aire. Pasáronse tres salud, victoria y bienavenluranza. Duró gran le espadias en estas cosas; luego en presencia del Rey, que cio la entrada; los culpados fueron puestos en cárcel estaba sentado en su trono, sucron presentados los re- perpelua por fin y remate de cosas tau grandes. beldos y se pronunció sentencia contra ellos. Cuanto á lo primero, el Rey puso sus piés sobre los cuellos de los

CAPITULO XIV. miserables. Despues pregunlaron á Paulo si queria ale

De las demás cosas del rey Wamba. garalgun agravio porque se hobicse apartado del deber; respondió que no, anles que recibiera muchas merce- Con esto comenzó España por el esfuerzo de Wamdes y honras del Rey, y sin propósito se despeñó en ba y su muclia prudencia á florecer dentro con los bicaquellos males. Despues deslo, leyeron el pleito home- nes de una larga p:12; de fuera recobrabu su lustre annaje que hizo á Wemba cou los demás grandes, y jun- uiguo y su dignidad. Puso el Rey cuidado en lacrmusear

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