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rino, y porque este nombre en arábigo quiere decir en peso sin declarar la victoria por ninguna de las parmonte de traicion, los de aquella comarca se persua- , tes, pero al fin quedó por los moros el campo. Sancho, den, como cosa recebida de sus antepasados, que en el general, muerto, y con él parte del ejército; los deaquel monte se juntaron el Conde y los demás para más se salvaron por los pies. Pasaron los bárbaros adeacordar, como acordaron, de llamar los moros á Es. lante engreidos con la victoria, talaron los campos paña. Llegado en Africa, lo primero que hizo fué del Andalucía y de la Lusitania , tomaron muchos puen irse á ver con Muza; declaróle el estado en que las co- | blos por aquellas partes, en particular la ciudad de Scsas de España se hallaban; quejóse de los agravios que villa, por estar desmantelada y sin fuerzas. Sucedió esta el Rey tenia hechos sin causa , así á él como á los hijos primera desgracia el año 713, en el cual Sinderedo, del rey Wiliza , que demás de despojarlos de la heren- arzobispo de Toledo , por la revuelta de los tiempos ó cia de su padre, los forzaba á andar desterrados, po por la insolencia del Rey se ausentó de España. Pasó á bres y miserables y sin refugio alguno; dado que no Roma, do los años adelante se halló en un Concilio les faltaban las aficiones de muchos, que llegada la lateranense, que se celebró por mandado del papa ocasion so declararian. Que era buena sazon para aco Gregorio III. Por su ausencia los canónigos de Toledo meter á España y por este camino apoderarse de toda trataron de elegir nuevo prelado por no carecer de la Europa, en que hasta entonces no habian podido en pastor en tiempo tan desgraciado. No hicieron caso trar. Solo era necesario usar de presteza para que los de don Oppas, como de intruso y entronizado contra contrarios no tuviesen tiempo de aprestarse. Encarecíale derecho. Dieron sus votos á Urbano, queera primiclerio. la facilidad de la empresa, á que se ofrecia salir él mis- de aquella iglesia, que era lo mismo que chaptre, per-, mo con pequeña ayuda que de Africa le diesen, confia- sona de conocidas partes y virtud. Pero porque su do en sus aliados. Que por tener en su poder , de la una eleccion fué en vida de Sinderedo, y parece no fuó". y de la otra parte del Estrecho, las entradas de Africa y confirmada por quien de derecho lo debia ser, los antide España, no dudaria de quitar la corona á su con guos no le contaron en el número de los prelados de trario. No le parecia al bárbaro mala ocasion esta , solo Toledo, como se saca de algunos libros antiguos en dudaba de la lealtad del Conde, si por ser cristiano que se pone la lista y catálogo de los arzobispos do guardaria lo que pusiese. Parecióle comunicar el ne- | aquella ciudad. gocio con el Miramamolin. Salió acordado que con poca gente se hiciese primero prueba de las fuerzas de Es

CAPITULO XXIII., pava v si las obras del Conde eran conforme á sus palabras. Era Muza hombre recatado; hallábase ocupado

De la muerte del rey don Rodrigo. en el gobierno de Africa, empeñado en muchos y gra Cosas grandes eran estas y principios de mayores ves aegocios. Envió al principio solos ciento de á ca males, las cuales acabadas en breve, los dos caudillos, ballo y cuatrocientos de á pié repartidos en cuatro na Tarif y el conde don Julian, dieron vuelta á Africa para ves. Estos acometieron las islas y marinas cercanas al hacer instancia, como la licieron, á Muza que les acuEstrecho. Sucedieron las cosas á su propósito, que mu- diese con nuevas gentes para llevar adelante lo comenchos españoles se les pasaron. Con esto de nuevo envió zado. Quedó en rehénes y para seguridad de todo el doce mil soldados, y por su capilan Tarif, por sobre- conde Reguila, con que mayor número de gente de a bombre Abenzarca, persona de gran cuenta , dado que pié y de á caballo vino à la misma conquista. Era tan le faltaba un ojo. Para que fuese el negocio mas secre grande el brio que con las victorias pasadas y con estos to y no se entendiese dónde encaminaban estas tra nuevos socorros cobraron los enemigos, que se determas, no se apercibió armada en el mar, sino pasaron minaron á presentar la batalla al mismo rey don Ro. en naves de mercaderes. Surgieron cerca de España, y drigo y venir con él á las manos. El, movido del pelito primero se apoderaron del monte Calpe y de la ciu | gro y daño y encendido en deseo de tomar emienda dad de Heraclea , que en él estaba , y en lo de adelante de lo pasado y de vengarse, apellido todo el reino. se Hamó Gibraltar, de gebal, que en arábigo quiere de- | Mandó que todos los que fuesen de edad acudiesen á cir monte, y de Tarif, el general, de cuyo nombre tam las banderas. Amenazó con graves castigos á los que lo bien, como muchos piensap, otra ciudad alli cerca, contrario hiciesen. Juntose á este llamamiento gran llamada antiguameute Tarteso , tomó nombre de Tari número de gente; los que menos cuentan dicen fueron fa. Tuvo el rey don Rodrigo aviso de lo que pasaba , de pasados de cien mil combatientes. Pero con la larga los intentos del Conde y de las fuerzas de los moros. paz, como acontece, mostrábanse cllos alegres y braDespachó con presteza un su primo llamado Sancho vos, blasonaban y aun renegaban; mas eran cobardes (hay quien le llame Iñigo) para que le saliese al encuen á maravilla, sin esfuerzo y aun sin fuerzas para sufrir tro. Fue muy desgraciado este principio, y como pro los trabajos y incomodidades de la guerra; la mayor nóstico y mal agüero de lo de adelante. El ejército era parte iban desarmados, con hondas solamente ó bascompuesto de toda broza, y como gente allegadiza, 1 tones. Este fué el ejército con que el Rey marchó la poco ejercitada; ni tenian fuerza en los cuerpos ni vuelta del Andalucía. Llegó por sus jornadas cerca de valor en sus ápimos; los escuadrones mal formados, Jerez, donde el enemigo estaba alojado. Asentó sus as armas tomadas de orin, los caballos, ó flacos ó re reales y fortificólos en un llano por la parte que pasa el galados , no acostumbrados á sufrir el polvo, el calor, rio Guadalete. Los unos y los olros deseaban grandelas tempestades. Asentaron su real cerca de Tarifa; tu- mente venir á las manos; los moros orgullosos con la cieron encuentros y escaramuzas, en que los nuestros victoria; los godos por vengarse, por su patria, hijos, llevaron siempre lo peor; últimamente, ordenadas las mujeres y libertad no dudaban poner á riesgo las vihuces , se dio la batalla, que estuvo por algun espacio das, sin embargo que gran parte dellos sentian en

sus corazones una tristeza extraordinaria y un silencionados sus escuadrones, les hizo el siguiente razona. cual suele caer á las veces coino presagio del mal que miento: «Por esta parte se extiende el Océano , lin úllia de venir sobre algunos. Al mismo Rey, congojado timo y remate de las tierras; por aquella nos cerca el de cuidados entre dia, de noche le espantaban sue mar Mediterráneo; nadie podrá escapar con la vida, ños y representaciones muy tristes. Pelearon ocho dias sino fuere peleando. No hay lugar de huir; en las continuos en un mismo lugar; los siete escaramuzaron, manos y en el esfuerzo está puesta toda la esperanza. como yo lo entiendo, á propósito de hacer prueba cada | Este dia , ó nos dará el imperio de Europa , ó quitará cual de las partes de las fuerzas suyas y de los contra á todos la vida. La muerte es fin de los males; la vicrios. Del suceso no se escribe; debió ser vario , pues toria causa de alegría; no hay cosa mas torpe que vial octavo dia se resolvieron de dar la batalla campal, vir vencidos y afrentados. Los que habeis domado la que fue domingo á 9 del mes que los moros llaman Asia y la Africa, y al presente, no tanto por mi resjavel o sceval, así lo dico don Rodrigo, que vendria á peto cuanto de vuestra voluntad acometeis á haceros ser por el mes de junio conforme á la cuenta de los señores de España, debeis os membrar de vuestro árabes; pero yo mas creo fuese á 11 de noviembre, dia

antiguo essuerzo y valor, de los premios, riquezas y de san Martin, segun se entiende del Cronicon alvel

renombre inmortal que ganareis. No os ofrecemos por dense, ano de nuestra salvacion de 714. Estaban las premio los desiertos de Africa, sino los gruesos desliaces ordenadas en guisa de pelear. El Rey desde un pojos de toda Europa; ca vencidos los godos, demás carro de marfil, vestido de tela de oro y recamados, de las victorias ganadas el tiempo pasado, ¿quién os conforme á la costumbre que los reyes godos tenian podrá contrastar? ; Temeréis por ventura este ejército cuando entraban en las balallas, habló á los suyos en

sin arnias , juntado de las heces del vulgo, sin orden esta manera : a Mucho me alegro, soldados, que haya y sin valor? Que no es el número el que pelea , sino el llegado el tiempo de vengar las injurias hechas a

essuerzo; ni vencen los muchos, sino los denodados, nosotros y á nuestra santa fe por esta canalla aborre- con su muchedumbre se embarazarán, y sin armas, cible á Dios y á los hombres. ¿Qué otra causa tienen con las manos desnudas los venceréis. Cuando tenian de movernos guerra, sino pretender de quitar la li- las fuerzas enteras los desbaratastes; por ventura bertad á vos, á vuestros hijos, mujeres y patria, sa- j ahora, perdida gran parte de sus gentes, acobardados quear y echar por tierra los templos de Dios, hollar y ¡ con el miedo, alcanzarán la victoria? La alegría pues profanar los altares, sacramentos y todas las cosas y el denuedo que en vos veo, cierto presagio de lo que sagradas como lo han hecho en otras partes ? Y casi será, esa llevad à la pelea confiados en vuestro esveis con los ojos, y con las orejas ois el destrozo y fuerzo y felicidad, en vuestra fortuna y en vuestros ruido de los que lian abatido en buena parte de Espa- i hados. Arremeted con el ayuda de Dios y de nuestro na. Hasta ahora lian hecho guerra contra eunucos; i profeta Mahoma, venced los enemigos, que traen dessientan qué cosa es acometer á la invencible sangre del pojos, no armas. Trocad los ásperos montes, los colos godos. El año pasado desbarataron un pequeño llados pelados por el gran calor, las pobres chozas de número de los nuestros; engreidos con aquella victo- | Africa con los ricos campos y ciudades de España. En ria y por haberlos Dios cegado han pasado tan ade vuestras diestras consiste y llevais el imperio, la salunte, que no podrán volver atrás sin pagar los insultos lud, el alegria del tiempo presente, y del venidero la cometidos. El tiempo pasado dábamos guerra á los esperanza,» Encendidos los soldados con las razones moros en su tierra, corriamos las tierras de Francia; de sus capitancs, no esperaban otra cosa que la señaldo al presenle joli grande mengua, y digna que con la acometer. Los godos al son de sus trompetas y cajas se misina muerle, si fuere menester, se repare! somos adelantaron, los moros al son de los atabales de metal acometidos en nuestra tierra, tal es la condicion de a su manera encendian la pelea ; fué grande la griteria las cosas humanas, tales los reveses y mudanzas. El i de la una parte y de la otra; parecia hundirse montes juego está entablado de manera que no se podrá per y valles. Primero con hondas, dardos y todo género de der; pero cuando la esperanza de vencer no fuese tan saetas y lanzas se comenzó la pelea; despues vinieron cierta, debe aguijonaros y encenderos el deseo de la a las espadas; la pelea sué muy brava, ca los unos pevenganza. Los campos están banados de la sangre de leaban como vencedores, y los otros por vencer. La los vuestros, los pueblos quemados y saqueados, la victoria estuvo dudosa liasta gran parte del dia sin detierra toda asolada ; quién podrá sufrir tal estrago? Lo clararse; solo los moros daban alguna muestra de llaque lia sido de mi parte, ya veis cuán grande ejército queza, y parece querian ciar y aun volver las espaldas, tengo juntado, apenas cabe en estos campos; las vi- cuando don Oppas joh increible maldad! disimulada tuallas y almacen en abundancia, el lugar es á propo. hasta entonces la traicion, en lo mas recio de la pelea, sito; á los capitanes tengo avisado lo que han de ha- | segun que de secreto lo tenia concertado, con uu buen cer, proveido de número de soldados de respeto para golpe de los suyos se pasó á los enemigos. Juntose con acudir á todas parles. Demás desto, hay otras cosas, don Julian, que tenia consigo gran número de los godos, que ahora se callan, y al tiempo del pelear veréis cuán y de través por el costado mas flaco acometió á los apercebido está todo. En vuestras manos, soldados, nuestros. Ellos , atónitos con traicion tan grande y por consiste lo demás; tomad ánimo y coraje, y llenos estar causados de pelear, no pudieron sufrir aquel nuede conlianza acometed los enemigos; acordaos del vo ímpetu, y sin dilicultad fueron rotos y puestos en vuestros antepasados, del valor de los godos; acor- huida, no obstante que el Rey con los mas esforzados dáos de la religion cristiana, debajo de cuyo amparo peleaba entre los primeros y acudia á todas parles, y por cura defensa peleamos.» Al coulrario Tarif, re- socorria á los que via en peligro, en lugar de los liesuelto asimismo de pelear, sacó sus gentes, y orde- ridos y muerlos ponia olros sanos, delenia á los que buian, á veces con su misma mano; de suerte que, no danos, y animados á tratar del remedio, aunquc fuese solo hacia las partes de buen capitan, sino tan bien de con riesgo de sus vidas, salvar lo que quedaba, vengar valeroso soldado. Pero al último, perdida la esperanza | si pudiesen las injurias, no dudaron de salir al campo de vencer y por no venir vivo en poder de los enemi y pelear de nuevo con el vencedor, que ejecutaba el gos, saltó del carro y subió en un caballo, llamado Ore alcance y perseguia lo que restaba de los godos. El sulia, que llevaba de respeto para lo que pudiese suceder; ceso desta batalla fué el mismo que el pasado ; de nuecon tanto él se salió de la balalla. Los godos, que toda vo fueron los nuestros desbaratados y puestos en huiría continuaban la pelea , quitada esta ayuda, se des da; los que escaparon de la matanza se fueron por animaron; parte quedaron en el campo muertos, los diversos lugares; la ciudad, por estar desnuda de gento demás se pusicron en huida ; los reales y el bagaje en de guerra, quedó en poder del vencedor, y por su manun momento fueron tomados. El número de los muer dado la echaron por tierra. Despues desto, por consejo tos no se dice; entiendo yo que por sor tantos no se y á persuasion del conde don Julian se dividieron los pudieron contar; que a la verdad esta sola batalla des moros en dos partes : los unos, debajo de la conducta pojó á España de todo su arreo y valor. Dia aciago, de Magued, renegado de la religion cristiana , se enjornada triste y llorosa. Alli pereció el nombre inclito caminaron á Córdoba, que por estar desamparada do de los godos, allí el esfuerzo militar, alli la fama del sus moradores, que por miedo del peligro se fueran á tiempo pasado , alli la esperanza del venidero se aca Toledo, fácilmente fué puesta en sujecion y tomada baron; y el imperio que mas de trescientos años babia por aviso de un pastor, que en los muros cerca de la dorado quedó abatido por esta gente feroz y cruel. puente les mostró cierta parte por donde entraron, ayuEl caballo del rey don Rodrigo, su sobreveste, corona dados asimismo del silencio de la noche y muertas las y calzado, sembrado de perlas y pedrería, fueron ha centinelas. El gobernador de la ciudad se hizo fuerte Mlados á la ribera del rio Guadalete; y coino quier que en un templo, que se llamaba de San Jorge, en que se no se hallasen algunos otros rastros dél, se entendió mantuvo por espacio de tres meses; pero a cabo deste que en la huida murió ó se ahogó á la pasada del rio. tiempo, como huyese, fué preso y vino en poder de los Verdad es que como docientos años adelante en cierto moros; el templo entraron por fuerza, y pasaron á culemplo de Portugal en la ciudad de Viseo se halló una chillo lodos los que en el estaban. Con la otra parte del piedra con un letrero en latin, que vuelto en romance ejército Tarif saqueaba y talaba y metia á fuego y á dice:

sangre lo restante de Andalucía y corria los vencidos AQUÍ REPOSA RODRIGO, ÚLTIMO REY DE LOS GODOS.

por todas partes. Mentesa fué tomada por fuerza y des

truida, de la cual dice el arzobispo don Rodrigo caia Por donde se entiende que salido de la batalla , huyó á cerca de Jaen, pero a la verdad algo mas a parlada cslas partes de Portugal. Los soldados que escaparon, taba. En Málaga, en Illiberris y en Granada pusieron como testigos de tanta desventura, tristes y afrentados, guarnicion de soldados. Murcia se rindió a partido, se derramaron por las ciudades comarcapas. Don Pe que sacó el gobernador aventajado, como buen soldado layo, de quien algunos sospechan se halló en la batalla, y sa gaz que era, ca despues que en un encuentro fue perdida toda esperanza, parece se retiró á lo postrero vencido por los moros, puso las mujeres vestidas como de Cantabria ó Vizcaya , que era de su estado; otros di hombres en la muralla. Los moros con aquella maña, cen que se fué á Toledo. Los moros no ganaron la vic persuadidos que habia dentro gran número de soldatoria sin sangre , que dellos perecieron casi dicz y seis dos, le otorgaron lo que pidió. De Murcia dice el mismil. Fueron los años pasados muy estériles, y dejada | mo don Rodrigo que en aquel tiempo se llamaba OreoJa labranza de los campos á causa de las guerras , Es la. Demás desto, los judíos mezclados con los moros pana padeció trabajos de hambre y peste. Los natura fueron puestos por moradores en Córdoba y en Grales , enflaquecidos con estos males, tomaron las armas nada á causa que los cristianos se habian ido á diversas con poco brio; los vicios principalmente y la deshones partes y dejádolas vacías. Restaba Toledo, ciudad puestidad los tenian de todo punto estragados, y el castigo ta en el riñon de España, de asiento inexpugnable. El de Dios los hizo despeñar en desgracias lan grandes. arzobispo Urbano, sin embargo de su fortaleza , sc ha

bia retirado a las Astúrias y llevado consigo las sagradas CAPITULO XXIV.

relignias porque no fuesen profunadas por los enemi

gos del nombre cristiano, en particular lleró la vestiQue los cristianos se fueron á las Astúrias.

dura traida á san Hefonso del cielo, y uw arca llena do Gobernaba la iglesia de Roma el papa Constantino; reliquias, que por diversos casos fuera llevada a Jorgel imperio de oriente Anastasio, por sobrenombro Arte salem, y despues parara en Toledo. Llevó asimismo los mio; rey de Francia era Childeberto, tercero de aquel libros sagrados de la Biblia, y las obras de los santos nombre, a la sazou que España estaba toda llena de al varones Isidoro, Ilefonso, Juliana, muestras de su eryboroto y de llanto, no solo por la pena y cuita del mal dicion y santidad, tesoros mas preciosos que el oro y presente, sino tambien por el miedo de lo que para las perlas, porque no fuesen abrasados con el suego que adelante se aparejaba. No faltaba algun género de des destruia todo lo demás. En compañía de Urbano para ventura, pues el vencedor, con la licencia y libertad mayor seguridad fue don Pelayo, coino se halla escrito que suele, afligia todos los vencidos de cualquier edad en graves autores. Y para que estos tesoros celestiales 0 condicion que fuesen. Un buen golpe de los que es estuviesen mas libres de peligro, en lo postrcro de Escaparon de aquella desastrada batalla se recogieron á paña los pusieron en una cueva debajo de tierra, disEcija, ciudad que no caia lejos, y en aquel tiempo bien tante dos leguas de donde despues se edificó la ciudad fortificada de muros. Con estos se juntaron los ciuda. I de Oviedo. Desde el cual tiempo se llamó aqucl lugar el Monte Santo, y de muy antiguo es tenido en grando lo mejor de sus casas. Llamábase aquella parte de devocion por los pueblos comarcanos, de donde todos Castilla en aquel tiempo Campos de los godos; de alli los años acude alli gran muchedumbre, principalmente quedó que hasta hoy se llama tierra de Campos. En la fiesta de la Magdalena. Hicieron asimismo compañía | Galicia quemaron á Astorga; los muros por ser de á Urbano y á don Pelayo los mas nobles y ricos ciuda- | buena estofa quedaron en pié. En las Astúrias, Gijon, danos de Toledo, por estar mas léjos del peligro, seguir pueblo por la parte de tierra y de la mar muy fuerte, el ejemplo de su prelado y conservarse para mejor tiem vino asimismo en poder de los moros. Pusieron guarpo. Juntáronse los moros de diversas partes, en que niciones de soldados en lugares á propósito para que todo les sucedia prósperamente, para poner cerco á los naturales no pudiesen rebullirse ni sacudir aquel Toledo. Llevaron por su caudillo á Tarif, y por las cau- yugo tan pesado de sus cervices. El ejército de los mosas ya dichas fácilmente se apoderaron de aquella ciu ros, rico con los despojos de España, y su general dad, silla de los reyes godos y lumbre de toda España. | Tarif, debajo cuya conducta ganaran tantas victorias, En la manera cómo se tomó bay opiniones diferentes. dieron vuelta ó Toledo para con el reposo gozar el fruto El arzobispo don Rodrigo dice que los judíos que que- de lantos trabajos, y desde allí, como desde una ataladaron en la ciudad y estaban á la mira sin poner á ries ya muy alta, proveer y acudir a las demás partes. Todo go sus cosas, ora venciesen, ora fuesen vencidos los esto pasó el año de 715, en que hallo tambien se apoespañoles, y tambien por el odio del nombre cristiano deraron de Narbona , ca diversos ejércitos de Africa á sin dilacion abrieron las puertas á los vencedores, y á la fama de victoria tan señalada como enjambres se ejemplo de lo que se hizo en Córdoba y en Granada, los derramaban por todo el señorío de los godos. Los najudíos y moros fueron en ella puestos por moradores. | turales, parte huidos, parte amedrentados, no hallaDon Lúcas de Tuy, al contrario, alirma que los cristianos ban tra za para ayudar á su patria; ningun ejército en de Toledo, confiados en la fortaleza del sitio, magüer vúmero y en fuerzas bastante se juntaba; solo cada cual que eran en pequeño número, sin fuerzas y sin esfuer- | de las ciudades proveia en particular lo que le tocaba; zo, sufrieron el cerco algunos meses hasta tanto que así nombraron diversos gobernadores, y porque en últimamente el domingo de Ramos, dia en que se ce- guerra y en paz eran soberanos, sin reconocer supelobra la pasion del Señor, como era de costumbre, sa- rior, algunos historiadores les dan nombre de reyes. Jieron los cristianos en procesion á Santa Leocadia, la del Arrabal. Entre tanto los enemigos fueron por los

CAPITULO XXV. judíos recebidos dentro de la ciudad, y por ellos los

Cómo Maza vino á España. ciudadanos todos muertos ó presos. Eu cosas tar inciertas seria atrevimiento sentenciar por la una ó por En tanto que esto pasaba en España, de Africa se la otra parte. Todavía yo mas ine allego á los que di- sonaba que Muza era combatido de diversas olas de jeron que la ciudad despues de un largo cerco entre pensamiento. Por una parte se holgaba que aquella garon á partido sus mismos ciudadanos. Las condi nobilísima provincia fuese vencida y el señorío de los ciones que se asentaron , dicen fueron estas: los que moros hobiese pasado á Europa, por otra le escocia quisiesen partirse de la ciudad sacasen libremente sus que por su descuido hobiese Tarif ganado, no solo los · haciendas; los que quedar, pudiesen seguir la religion despojos de España, sino tambien la honra de todo. de sus padres, para cuyo ejercicio les señalaron siete. Aguijoneábanle igualmente la avaricia y la envidia, templos, es á saber, de los santos Justa, Torcuato, Lú | malos consejeros en guerra y en paz. Acordó de pasar cas, Marco, Eulalia , Sebastian y el de Nuestra Señora en España, como lo hizo, con un nuevo ejército, en del Arrabal. Los tributos fuesen los mismos que acos que dicen se contaban doce mil soldados, pequeño nútumbraban pagar á los reyes godos, sin que les pudie mero para empresas tan grandes, si los españoles no sen poner otros de nuevo. Que los gobernasen por sus estuvieran de todo punto apretados y caidos, porque leyes , y para este efecto se nombrasen jueces de entre lo que suele acontecer cuando los negocios están perellos que les hiciesen justicia. Por esta manera fué 10 didos, todos daban buen consejo que se acudiese á las ledo puesta en poder de los moros. Las demás ciuda- armas y á la defensa, pero cada uno rehusaba de acodes de España, unas se rendian de voluntad, otras to meter el peligro. Venido el nuevo caudillo de los momaban por suerza; que la llama de la guerra se empren ros, se mudó la manera de hacer la guerra; que si dia por todas partes. Los moradores se derramaban por bien algunos le aconsejaban juntase las fuerzas cou Tådiversos lugares, como á cada uno guiaba el miedo ó rif y de consuno acomeliesen las demás ciudades que la esperanza. Leon, forzada de la hambre y por falta aun no estabau rendidas, prevaleció empero el parede mantenimientos, se rindió. Guadalajara en los car- cer de aquellos que, aunque eran cristianos, teniendo petanos sué tomada. En los celtiberos, en un pueblo mas cuenta con el tiempo que con la conciencia, proque en nuestro tiempo se llama Medinaceli, y antigua melian su ayuda á Muza para acabar lo que restaba, mente dice don Rodrigo se llamó Segoncia, hallaron con la cual y con sus fuerzas podria sujetar las ciudauna mesa de esmeralda, como yo lo entiendo de már des comarcanas, cosa que al bárbaro parecia ser de mol verde, de grandor, estima y precio extraordina

mayor reputacion. Acudió tambien el conde don Jario, de donde los inoros llamaron aquel pueblo Medi lian, sea con deseo de ganar la gracia del nuevo capitan na Talmeida, que signilica ciudad de mesa. En Cas y esperar dél mayores mercedes, sea por odio de Ta

1 se entrego Amaya, forzada de la hambre rif y disension que resultó entre los dos; que suelen tus que cada dia se embravecia mas, cuyos despojos sobre traidores, como son bulliciosos vinconstantes, despues pujaron las riquezas de las demnás á causa que muchos,

de las demas a causa que muclios, de haber servido perder primero la gracia, y adelante contiacos en su fortaleza, se recogieruu á ella con to- ser aborrecidos, así por la memoria de la maldad como

porque los miran como acreedores. De Algecira , do cercados á todas partes , y con esfuerzo y diligencia desembarcaron estos bárbaros, fueron primeramente á rebatian estos intentos; pero eran pocos en número, y ponerse sobre Medina Sidonia , sitio que los moradores comenzaban a sentir falta de vituallas y municiones. sufrieron por algun tiempo, y aun fiados de su valentía Trataron de rendirse, mas con tales condiciones, que diversas veces hicieron salidas sobre los enemigos, Muza las rechazó con desden y saña. Volvieron los memas fueron rebatidos y al fin tomados por fuerza. Pu dianeros sin hacer algun efecto, solo con esperanza sieron con el mismo ímpetu sitio sobre Carmona, ciu que aquel general les pareció tan viejo y flaco, que dad antiguamente la mas fuerte del Andalucía. Gastá apenas podria vivir hasta que la ciudad fuese lomada. ronse algunos dias en el cerco, porque los inoradores No se le encabrió esto al bárbaro; usó de astucia, que á se defendian valientemente. Usó el conde don Julian las veces mas vale maña que fuerza; tornaron los emde cierto engaño, fingió en cierta cuestion que se bajadores á tratar del mismo negocio; maravilláronse huia de los moros; los ciudadanos engañados recibié de hallarle sin canas, que se habia tenido la barba y ronle dentro de los muros por la puerta que entonces cabello; mas como quier que no entendiesen el artitise llamaba de Córdoba, y con este embuste se tomó. cio, juzgaron que era milagro: persuadieron a los suEsto dice el arzobispo don Rodrigo. El moro Rasis dis yos se rindiesen al que juzgaban vencia las mismas crepa en el tiempo y en la manera, ca dice fué tomada leyes de la naturaleza. Los partidos fueron: que los biedespues que Muza y Tarif se vieron en Toledo, y que nes de los ciudadanos muertos en las peleas y en el cerco los soldados de don Julian, no con muestra de huir, sino | fuesen confiscados; lo mismo las rentas de las iglesias, en traje de mercaderes, metieron en ella las armas con sus preseas, vasos y ornamentos de oro y de plata ; los que la ganaron por fuerza. Acudió a Sevilla como á ciu que quisiesen quedar en la ciudad retuviesen sus hadad tan principal gran muchedumbre de godos; pero ciendas; los que irse, lo pudiesen hacer libremente como la morisma que iba sobre ella fuese grande, per adonde quisiesen. No se averigua bastantemente el dida la esperanza de poderse tener lus de dentro, secre tiempo en que Mérida se rindió; el arzobispo don Rotamente se huyeron, y los moros apoderados della, la en drigo dice fué en el mismo mes que Muza vino á Espatregaron a los judíos para que junto con los moros mo ña, pero no declara si el mismo año ó el siguiente. rasen en ella. Beja la de Lusitania ó Portugal, que se Concuerdan que los de Beja y los de llipula, con indecia Pax Julia, do se recogieron los ciudadanos de Se- tento de hacer rostro á los moros antes que del todo villa, corrió la misma fortuna, dado que no se sabe si la se arraigasen en la tierra, con las armas se apoderaron entraron por fuerza, si se rindió a partido; solo consta de Sevilla y pasaron á cuchillo gran parte de la guarnique adelante vivió en ella gran número de cristianos. No cion que allí quedó por los moros. Poco aprovechó este lejos della cae Mérida, colonia antiguamente de roma- l esfuerzo, ca los moros revolvieron sobre ellos, y con su nos, y entonces la mas principal ciudad de Lusitania, y daño los forzaron á sujetarse como de antes por este que conservaba todavía claros rastros de su antigua ma órden. Vino á España con Muza un su hijo, llamado Ab jestad, si bien de las muchas guerras pasadas quedó

dalasis. Este en cierta ocasion se quejó a su padre de maltratada , y últimamente en la batalla en que se per- no haberle puesto en cosa en que pudiese mostrar su dió el rey don Rodrigo y con él España, muchos de sus esfuerzo. Parecióle al padre tenia razon; dióle un gruecindadanos perecieron como buenos. Todo esto no fué so escuadron de moros, con que entró por tierra de Vaparte para que perdiesen el ánimo, antes salieron con lencia, peleó diversas veces con la gente de aquella tra el enemigo que sobre ellos venia. La pelea fué sin tierra. Rindiósele aquella ciudad, las de Denia, Aliórden, muchos de ambas partes perecieron ; los moros cante y Huerta á partido que no violaše los templos, eran mas en número, y así, los cristianos fueron forza- | que pudiesen vivir como cristianos, que a cada uno dos á retirarse dentro de los muros. A la hora Moza, quedase su hacienda con pagar cierto tributo que se acompañado de cuatro personas solamente , mirado el les imponia asaz tolerable. Acabadas estas cosas por sitio y majestad de la ciudad, dijo : Parece que de todo todo el año de 716, revolvió con sus gentes bácia Seel mundo se juntaron gentes á fundar este pueblo; di- villa, que estaba levantada, como queda dicho; sujetóchoso quien fuese señor dél. Encendido en este deseo, la con facilidad, dió la muerte á los que fueron causa buscaba traza para salir con su intento. Estaba cer del alboroto y de la matanza que se hizo de los soldaca de la ciudad una cantera antigua, la cual por ser dos moros. Pasó adelante, tomo á Ilipula, en que hizo honda pareció á proposito para armar una celada; pu grande estrago, y aun se puede entender que la hizo 50 pues en aquellas barrancas de parte de noche buen abatir por tierra, pues de ciudad muy fuerte que era número de caballos. Dió vista á la ciudad; los cerca entonces, hoy es un pueblo pequeño, llamado Peñados salieron a la pelea, adelantáronse sin órden, tan flor, puesto entre Córdoba y Sevilla. El moro Rusis dito, que cayeron en la celada; con que por frente y por ce que la guarnicion de Mérida fué la que mataron los las espaldas fueron apretados de tal suerte, que, con nuestros; y que para hacer esto los de Sevilla se juntapérdida de muchos, pocos, cerrado su escuadron y ron con los de Beja y con los de llipula, cosa bien diapretados, pudieron volver á la ciudad. Con este daño ferente de lo que queda dicho. Lo cierto es que de Méreprimieron su atrevimiento, acordaron de no hacer rida se partió Muza para Toledo. Salióle al encuentro salidas, sino defender solamente sus murallas. El cerco Tarif, y para mas honrarle pasó adelante de Talaveiba adelante, dilacion que daba mucha pepa á Muza, I ra. Juniáronse cerca del rio Tietar, que riega los camapercibió todas las suertes de ingenios que en aquell pos de Arañuelo. Las muestras de amor y contento fuetiempo se usaban , levantó torres de madera, hizo tra ron grandes, los corazones no estaban conformes, la bucos y mantas con que los soldados arrimados al mu- l envidia aquejaba á Muza, á Tarif el miedo, que tal es ro procuraban cou picos abrir entrada. Acudian los la fruta del inundo. Recelábase Tarif no le descompu

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