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siesen, porque le achacaba Muza que no habia obedecido cuando se toma para cubrir con ella como con velo las á sus mandatos ni seguido su órden , que la victoria maldades y libertad, ni hay cosa mas poderosa para fué acaso y no conforme á buen gobierno de guerra; Irastornar los ánimos del pueblo y llevalle donde quieachaqucs y cargos que al vulgo y gente de guerra no ra. Desde este tiempo cuando Mahoma se llamó rey coparecia bien, por estar acostumbrada á juzgar de los mienzan los árabes á contar los años de la egira, qué consejos de sus capitanes, no tanto por lo que son co es tanto como jornada ó expedicion. Esto, como quier mo por el fin que tienen y por lo que sucede, demás que sea cierto, es muy dificultoso averiguar con qué que todos sabian el mal talante y ánimo de Muza. Con- año de nuestra salvacion concurrió. Los autores andan tinuáronse los desabrimientos hasta que llegaron á í varios, y no concuerdan en el cuento de los años Toledo. Allí tomaron cuentas á Tarif, así de lo que adelable; vergonzosa ignorancia de historia y de antigastara en la guerra como de los despojos y tesoros güedad. Grandes tinieblas, de donde será dificultoso ganados en ella. Disimulaba él toda esta acedia y mal sacar á luz la verdad; procurarémoslo empero por tratamiento, y con servir y regalar a su contrario pro cuanto las fuerzas y diligencia alcanzare. El principio curaba aplacar el ánimo y la saña de aquel viejo. En desta disputa se tomará un poco mas arriba en esta fin, reconciliados entre sí, caminaron hácia Zaragoza manera. El año resulta del movimiento del sol que con intento de apoderarse , como lo hicieron, de aque corre por los signos del zodiaco en trecientos y sesenta lla ciudad poderosa en armas y en gente. Por abreviar, y cinco dias y un cuarto de dia. Del movimiento de la lo mismo hicieron de otras muchas ciudades de la Cel- luna y de sus variedades resultan los meses, ca distiberia y de la Carpetania , que hoy es el reino de To- curre por el mismo círculo en dias veinte y nueve y ledo, que se apoderaron dellas y de las demás sin san- doce horas. Todo el tiempo se divide en años, y el año gre, ca se dieron á partido. Con esto parecia que toda en meses, costumbre universal de todas las naciones, España quedaba sujeta y llana, que sué en menos de de que procede toda la dificultad, por no ser cosa fácil tres años despues que vino la primera vez el ejército igualar y ajustar en número de dias los movimientos del de moros de Africa á estas partes. Verdad es que lo del sol y de la luna tan diferentes entre sí, dado que por mas adentro po se podia allanar sin grande dificultad muchas veces grandes ingenios se han en esto destepor estar España por muchas parles rodeada de riscos Jado. Los mas antiguos romanos gobernaron el año por y montes y espesuras muy bravas, Şupo el Mirama el movimiento del sol, que dividieron en solos diez memolin Ulit, así las victorias como las diferencias que ses, cuenta varia y inconstante. Destos meses los seis andaban entre sus capitanes; y porque no parasen per eran de á treinta dias, los cuatro de a treinta y uno, es juicio les mandó á entreambos ir á su presencia. Muza, á saber, marzo, mayo, julio, octubre. Todo el año tenia resuelto de partirse, porque no sucediesen en lo ga trecientos y cuatro dias, comenzábase por el mes de nado algunas alteraciones, nombró en su lugar por marzo, como los nombres de setiembre, que es el sépgobernador á su hijo Abdalasis, de cuyo esfuerzo y timo mes, de oetubre y de noviembre lo declaran. En valor habią muestras frescas y bastantes. Juraron lo- tieinpo tan grosero, falto de erudicion y doctrina, no dos de obedecelle, y con lanto Muza y Tarif, antes advertian los inconvenientes que las fiestas del estio grandes y famosos caudillos, y en lo de adelante mas venian á caer en invierno, las del verano en el otoño, esclarecidos por cosas tan grandes como acabaron, se grande desórden y desconcierto. Los árabes, de quien aprestaron para embarcarse y consigo los tesoros, pre tomaron los moros, para formar el año solo miraron al seas, riquezas, oro y plata que los godos en tantos años movimiento de la luna, componiéndolo de doce vueltas con todo su poder pudierou juntar.

que da por el zodíaco, que son doce meses, los seis de

á veinte y nueve dias, y los otros seis de á treinta; lodo CAPITULO XXVI.

su año tenia dias trecientos y cincuenta y cuatro, maDe los años de los árabes.

nera que entre los romanos imito Numa Pompilio, ca

añadió á la cuenta antigua del año cincuenta dias reCon la mudanza del gobierno y señorío las costumbres, partidos en los meses de enero y de febrero, que tamritos y leyes de España se trocaron y alteraron gran- bien añadió á los demás; pero sucedia sin duda, aundemente. Relatallo todo seria largo cuento; lo que al que en mas largo tiempo, que el frio venia en los meses presente hace al propósito, y servirá para entender la del verano, y el calor al contrario, inconveniente en hisloria de los tiempos adelante, dejada la cuenta de los que forzosamente incurren los moros por mantenerse años de que ordinariamente los españoles usaban en | obstinadamente hasta el dia de hoy en la costumbre los contratos, pleitos y en las historias, cuyo principio l que antiguamente tenian; que las demás naciones de se tomaba del nacimiento de Cristo ó era de César, se vieron cuidado y pusieron toda diligencia on ajustar introdujo casi por toda ella otra nueva manera de con- los movimientos de la luna y del sol para corregir toda tar los tiempos, de que los moros usan en todas las pro la variedad é inconstancia que entre ellos hay. Grande vincias en que se han extendido largamente. Fundador fué el trabajo que en esto pasaron, y los caminos que de aquella malvada supersticion sué Mahoma, árabe de | que tomaron diferentes. Los griegos cada ocho anos nacion, el cual por la mucha prosperidad que tuvo en interca laban noventa dias repartidos en tres meses; 10 las guerras y por descuido del emperador Heraclio, se mismo hicieron los romanos mas modernos por su ejeinllamó y coronó rey de su nacion en Damasco, nobili- | plo, mudadas solamente algunas pocas cosas. Los desima ciudad de la Siria. Demás desto, para que su au breos y los egipcios, como gentes mas entendidas en toridad fuese mayor, promulgó á sus gentes leyes como los movimientos del cielo, hallaron mas prudentemente dadas del cielo por divina revelacion. No hay cosa mas esta manera de emienda, que los latinos llamaron 10 engañosa que la máscara de la mala y perversa religion | tercalacion. Porquo en diez y nueve años, espacio en que se acaba toda la variedad del movimiento de la luna, comenzar el año de Cristo 622 á 15 de julio, segun intercalaron siete meses á ciertas distancias. Lo mismo que lo testifican los Anales toledanos, que se escribieron hizo Julio César despues que se apoderó de Roma, por pasados trecientos años ha. Lo mismo comprueban los entender pertenecia á su providencia y gobierno emen letreros de las piedras y las memorias antiguas; coildar la razon de los tiempos, que entre los romanos an cuerdan los judíos y moros, con quien para mayor daba revuelta y confusa. Ayudóse del consejo de So seguridad lo comunicamos,, segun que en un librito sigenes, grande matemático y astrólogo, y de Marco aparte bastantemente lo tenemos todo deducido. Sin Fabio, escribano de Roma, con cuya ayuda redujo el embargo, el arzobispo don Rodrigo y Isidoro, pacense, año solar á trecientos y sesenta y cinco dias y un cuarto se apartan deslo, porque señalan el principio desta de dia; por donde cada cuatro años se intercala un dia cuenta el año de Cristo de 618, es á saber, el año seá reinte y cuatro de febrero, que es sexto de las calen teno del imperio de Heraclio. Otros muchos y casi los das de marzo, y el dia intercalado se llama tambien mas, en que hay mayor daño, igualaron los años de los sexto de las mismas calendas; por donde el año se llama moros con los nuestros, cosa que no debieran hacer, bis sexto, que es lo mismo que dos veces sexto. La ra coino queda bastantemente advertido. zon de la luna y de toda su inconstancia y cuenta del año lunar comprehendieron con el áureo número, que

CAPITULO XXVII. procede de uno basta diez y nueve, y fué puesto en el

De lo que hizo Abdalasis. calendario romano. Intercalaban en diez y nuevo años siete lunas, manera que por entonces pareció muy á Gobernó algun tiempo Abdalasis la provincia quo su propósito para que la cuenta de los tiempos fuese or- padre le encomendó sabia y prudentemente. De Africa denada, y ajustados los años solar y lunar; pero con el vinieron á España grandes gentios para arraigarse mas progreso del tiempo por ciertas menudencias, que no los moros en ella, para cultivar y poblar aquella anconsideraron en la cuenta del año, se halló que ni la chísima tierra, á causa de las guerras pasadas falta do una ni la otra cuenta concordaban con los movimientos moradores y serma. Diéronles campos y asientos, scde aquellos planetas ni entre si. Por donde los cristia ñalaron á Sevilla por cabeza, en que estuviese la silla nos, que, á imitacion de César, cuanto a las fiestas inmo del nuevo imperio, como ciudad grande y fuerte y covibles siguen el año solar, y cuanto a las movibles el moda para dende acudir á las demás. Egilona, mujer lunar, ballaron haberse alejado mucho de lo que se del rey don Rodrigo, estaba cautiva con otros muchos. pretendió, que ni el principio del año caia en el mismo

El moro gobernador, con son que por derecho de la dia que en tiempo de César, ni con el áureo número, guerra le tocaba aquella presa, la hizo traer ante sí. como se pretendia, se mostraban las conjunciones de Era de buena edad, su hermosura y apostura muy la luua. Por lo uno y por lo otro el papa Gregorio XIII, grande. Así, á la primera vista el bárbaro quedó berido el ano de 1582, cuando esto escribiamos, emendó todo y preso. Pregunlóle con blandas palabras como estaba. esto, quitó del calendario el áureo número, en cuyo | Ella, lastimada de la memoria de su prosperidad antilugar puso otro mayor, que llamaron epactas. Deniás gua y renovada con esto su pena, comenzó á derramar deslo, en el principio de octubre de aquel año se dejaron lágrimas, despedir sollozos y gemidos. «¿Qué quieres, de contar diez dias para efecto que el principio del año dijo con voz flaca, saber de mí, cuya desventura ha solar volviese al asiento conveniente señalado por los | sonado y se sabe por todo el mundo, tanto mas grave antiguos. Y para que no hiciese dende mudanza en lo cuanto de todos es mas conocida? La que poco antes de adelante, proveyó que á ciertas distancias no se in- era reina dichosa , cuyo señorío se extendia fuera do tercalase el bisexto, con que se acudió a todos los in España, al presentejoh triste fortuna! despojada de todo, convenientes. Disputar de todo esto mas á la larga y me hallo en el número de los esclavos y cautivos. La mas sutilmente pertenece a los astrólogos; lo que es caida, tanto es mas dolorosa cuanto el lugar de que se deste lugar y aprovecha para la historia es que los mo cae es mas allo; lo que es de tal suerte, que los esparos, como poco antes se ha dicho, hacen el año menor ñoles, olvidados de su afan, lloran mi desastre y les es que el puestro once dias y un cuarto. Lo cual por no con ocasion de mayor pena. Tú, si como es justo lo hagan siderar muchos qulores señalaron en diversos lugares | los ánimos generosos, te mueves por el desastre de los el principio de aquella cuenta de los moros y de aquellos reyes, gózale en esta bienandanza tener ocasion de anos de la egira con tan extraña variedad, que desde el hacer bien á la sangre real. Ningun mayor favor me año de 592 hasta el de 627 casi no hay año ninguno en puedes hacer que volver por mi honestidad como de que alguno ó algunos autores no pongan el principio de reina y do matrona, y no permitir que ninguno de mí la dicha cuenta; variedad y discordancia vergonzosa. se burle. Por lo demás tuya soy; de mí, como tu esDiscordancia, de que pienso fué la causa que diversos clava, laz lo que por bien tuvieres. Con las obras, escritores en diversos tiempos como se informasen por hallarme en este estado, no te podrá gratisicuántos años corrian en aquella sazon de los árabes, car lo que hicieres; la memoria y reconocimiento por no saber que eran menores que los nuestros, vole | serán perpetuos, y la voluntad de agradarte y obedeviendo á contar lúcia atrás y á restar aquel número de corte muy grande.» Con esto razonamiento y palabras alios de los de Cristo, scñalaron diversos principios, los quedó aquel bárbaro mas prendado. Usó con ella de postreros, como contaban mas años, mas arriba. En halagos y de blandura, resuelto de tomarla por mujer, tanta variedad mucho tiempo nos hallamos suspensos como lo hizo, sin quitalle la libertad de ser cristiana. y dudosos en lo que debiamos seguir. Lo que mas ve Túvola en su compañía con grande honra toda la viila, risímil nos parece es quc la computacion de los árabes, ca demás de su hermosura y de su edad, que era muy de los moros y de la egira, que todo es uno, se debe florida, fué dotada de singular prudencia, tanto, que por sus consejos principalmente enderezaba su gobierno, y | mente, no se puede pensar género de mal con que Es. á su persuasion, por tener mas autoridad y que nadie paña no fuese afligida; claro castigo de Dios, que por lo menospreciase, usó de repuesto, aparato y corte tal manera tomaba venganza, no solo de los malos, sino real, y se puso corona en la cabeza. En tierra de Ante- | tambien de los inocentes, por el menosprecio de la requera por la parte que toca los mojones y los aledaños ligion y de sus leyes. Todavía en lo de Vizcaya y en de Málaga hay un monte llamado Abdalasis, por ven parte de los Pirineos hacia lo de Navarra y Aragon, en tura del nombre deste príncipe; como tambien algunos lo de Astúrias y parte de la Galicia se entretenian lov sospechan que Almaguer, pueblo de la orden de San cristianos, confiados mas en la aspereza de los lugares tiago, se llamó así de Magued, capilap moro, de quien y por no acudir contra ellos los moros, que en fuerzas dicen solia beber del agua de una fuente que está allí 6 ánimo que tuviesen para hacer resistencia. Los que cerca; y porque el agua en lengua arábiga se dice alma, estaban sujetos á los moros y mezclados con ellos, enpretenden que de alma y Magued se compuso el nom tonces se comenzaron á llamar mixti-árabes, es á sabre de Almaguer. Hoy en aquel pueblo no hay fuentes, ber, mezclados árabes; despues, mudada algun tanto la todos beben de pozos. No hay duda sino que con la palabra, los mismos se llamaron mozárabes. Dábanles mudanza que hobo en las demás cosas se mudaron los libertad de profesar su religion, tenian templos á fuer apellidos á muchos pueblos, montes, rios, fuentes, de de cristianos, monasterios de hombres y mujeres como que resulta grande confusion en la memoria y nombres antes. Los obispos, por miedo que su dignidad no fuese antiguos, ca los capitanes bárbaros parece pretendie escarnecida entre aquellos bárbaros, se recogieron á ron para perpetuar su memoria y para mayor honra Galicia junto con gran parte de la clerecía; y aun el suya fundar nuevos pueblos ó mudar á otros sus ape obispo de Iria Flavia, que es el Padron, á muchos prellidos que tenian de tiempo antiguo. Qué se haya he lados que acudieron á su obispado, señaló rentas y cho del conde don Julian no se sabe ni se averigua ; la diezmos con que se sustentasen en aquel destierro, grandeza de su maldad hace se entienda que vivo y como se entiende por la narrativa de un privilegio que muerto fué condenado á eternos tormentos. Es opinion el rey don Ordoño el Segundo dió a la iglesia de Sanempero, sin autor que la compruebe bastantemente, que tiago de Galicia, año de Cristo de 913. Desta manera la mujer del Conde murió apedreada, y un hijo suyo cayó España; tal fué el fin del nobilísimo reino de los despeñado de una torre de Ceuta, y que á él mismo godos. Con el cielo sin

godos. Con el cielo sin duda se revuelven la cosas acá ; condenaron á cárcel perpetua por mandado y senten- | lo que tuvo principio es necesario se acabe; lo que cia de los moros, a quien tanto quiso agradar. En un nace muere, y lo que crece se envejece. Cayó pues el castillo llamado Loharri, distrito de la ciudad de reino y gente de los godos, no sin providencia y consejo Huesca, se muestra un sepulcro de picdra fuera de la del cielo, como á mí me parece, para que despues de iglesia del castillo, do dicen comuninente estuvo se- tal castigo de las cenizas y de la sepultura de aquella pullado. Don Rodrigo y don Lucas de Tuy testifican gente naciese y se levantase una nueva y santa Eshaber sido muerto y despojado de todos sus bienes, así él paña, de mayores fuerzas y señorío que antes era; recomo los hijos del rey Witiza. Lo que se puede asegu fugio en este tiempo, amparo y columna de la religion rar es que el estado de las cosas era de todo punto mi católica, que compuesta de todas sus partes y como de serable. Casi toda España estaba á los-moros sujeta á sus miembros termina su muy ancho imperio, y le exesta sazon; no se puede pensar género de mal que los tiende, como hoy lo vemos, hasta los últimos fines de cristianos no padeciesen; quitaban las mujeres á sus levante y poniente. Porque en el mismo tiempo que maridos, sacaban los hijos del regazo de sus madres, esto se escribia en latin, don Filipe II, rey católico robaban los paños y ricas preseas libremente y sin cas de España, vencidos por dos y mas veces en batalla tigo. Las heredades y los campos no rendian los frutos los rebeldes, junto con los derás estados el reino de que solian, por estar airado el cielo y por la falta de la Portugal con atadura, como lo esperamos, dichosa y branza. Profanaban las casas y templos consagrados perpetua; con que esta anchísimna provincia de España, y aun los abrasaban y abatian; los cuerpos muertos á reducida despues de tanto tiempo debajo un sceptro y cada paso se hallaban tendidos por las calles y caminos; señorío, comienza a poner muy mayor espanto que sono se oia por todas partes sino llantos y gemidos. Final- lia á los malos y á los enemigos de Cristo.

LIBRO SÉPTIMO.

CAPÍTULO PRIMERO. Cómo el infante don Pelayo se levantó contra los moros. No pasaron dos años cuteros despues que el furor africano hizo á España aquella guerra cruel y desgraciada, cuando un gran campo de moros pasó las cumbres de los Pirineos por donde parten término España

y Francia, y por suerza de arinas rompió por aquella provincia con intento de rendir con las armas vencedoras aquella parte de Francia que solia ser de los godos. Además que se les presentaba buena ocasion, consorme al deseño que llevaban, de acometer y apodcrarse de toda aquella provincia por estar alterada con discordias civiles y muy cerca de caer por el suelo á

causa de la ociosidad y descuido muy grande de aque- que habia padecido, resplandecia y se señalaba en los reyes, con que las fuerzas se enflaquecian y mar- | valor y grandeza de ánimo, cosa que sabian' muy bien chitaban, no de otra guisa que poco antes aconteciera los naturales; y aun los mismos que no le conocian, en España. Pipino, el mas Viejo, y Cárlos, su hijo, bien por la fama de sus proezas y de su esfuerzo, como que habido fuera de matrimonio, por su valor y es suele acontecer, le imaginaban liombre de grando fuerzo en las armas llamado por sobrenombre Mar cuerpo y gentil presencia. Sucedió muy á propósito tello, señores de lo que entonces Austrasia y al pre que desde Vizcaya, do estaba recogido despues del desente se dice Lorena , eran mayordomos de la casa real sastre de España, viniese á las Astúrias, no se sabe si de Francia, y como tales gobernaban en paz y en llamado, si de su voluntad, por no faltar á la ocasion, guerra la república á su voluntad; camino que clara- si alguna se presentase, de ayudar a la patria comun. mente se hacian, y escalon para apoderarse del reino · Por ventura tenian diferencias sobre el señorío de Vizy de la corona, cuyo nombre quedaba solamente a los caya, ca tres duques de Vizcaya hallo en las memoque eran verdaderos reyes y naturales por ser del linaje rias de aquel tiempo, Eudon, Pedro y don Pelayo. A y alcuna de Faramundo, primero rey de los francos. la verdad luego que llegó á las Astúrias todos pusieGrande era el odio que resultaba y el desgusto que | ron en él los ojos y la esperanza que se podria dar alpor esta causa muchos recebian; llevaban mal que una gun corte en tantos males y hallar algun remedio, si casa en Francia y un linaje estuviese tan apoderado de todo, que pudiese mas que las leyes y que los reyes y tal se encargase del amparo y proteccion de los demás. toda la demás nobleza. Eudon, duque de Aquitania, | A muchos atemorizaba la grandeza del peligro y hazahoy Guiena, era el principal que hacia rostro y con- ña que acometian con fuerzas tan flacas; parecia destrastaba á los intentos de los austresianos. Cada parte atino sin mayor seguridad aventurarse de nuevo y tenia sus valedores y allegados, con que toda aquella exasperar las armas y los ánimos de los bárbaros; pero nacion y provincia estaba dividida en parcialidades y lo que rebusaban de hacer por miedo, cierto accivandos. Lo que hace á nuestro propósito es que condente lo trocó en necesidad. Tenia don Pelayo una la ocasion de estar los bárbaros ocupados en la guerra | hermana en edad muy florida, de hermosura extraorde Francia las reliquias de los godos que escaparon de dinaria. Deseaba grandemente Munuza, gobernador de aquel miserable naufragio de España, y reducidos a Gijon, casar con aquella doncella; porque, como suelen las Astúrias, Galicia y Vizcaya, tenian mas confianza los hombres bajos y que de presto suben, no sabia en la aspereza de aquellas fraguras de montes que en vencerse en la prosperidad, ni enfrenar el deseo deslas fuerzas, tuvieron lugar para tratar entre sí cómo honesto con la razon y virtud. No tenia alguna espepodrian recobrar su antigua libertad. Quejábanse en | ranza que don Pelayo vendria en lo que él tanto de. secreto que sus hijos y mujeres, hechos esclavos, ser seaba. Acordó con muestra de amistad enviarle á vian á la deshonestidad de sus señores. Que ellos mis Córdoba sobre ciertos negocios al capitan Tarif, que mos, llegados á lo último de la desventura , no solo aun no era pasado en Africa. Con la ausencia de don padecian el público vasallaje, sino cada cual una mi Pelayo fácilmente salió con su intento. Vuelto el herserable servidumbre. Todos los santuarios de España mano de la embajada y sabida la afrenta de su casa, profanados, los templos de los santos, unos con el fu | cuán grave dolor recibiese y con cuántas lamas de ror de la guerra quemados y abatidos , otros despues ira se abrasase dentro de sí, cualquiera lo podrá ende la victoria servian á la torpeza de la supersticion tender por sí mismo. Dá bale pena así la afrenta de su mahometana, saqueados los ornamentos y preseas de hermana como la deshonra de su casa; mas lo quo las iglesias; rastros do quiera de una bárbara crueldad sobre todo sentia era ver que en tiempo tan revuelto y fiereza. En Munuza , que era gobernador de Gijon, no podia satisfacerse de hombre tan poderoso, á cuyo aunque puesto por los moros, de profesion cristiano, en cargo estaban las armas y soldados. Revolvia en su quien fuera justo hallar algun reparo, no se via cosa pensamiento diversas trazas; parecióle que seria la de hombre fuera de la figura y aparencia, ni de crise | mejor, en tanto que se ofrecia alguna buena ocasion tiano mas del nombre y hábito exterior ; que les seria de vengarse, callar y disimular el dolor, y con mostrar mejor partido morir de una vez que sufrir cosas tan que holgaba de lo hecho burlar un engaño con otro indignas y vida tan desgraciada. Ya no trataban de re engaño. Con esta traza lalló' ocasion de recobrar su cobrar la antigua gloria en un punto escurecida, ni el hermana, con que se huyó á los pueblos de Asturias imperio de su gente, que por permision de Dios era comarcanos, en que tenia gentes aficionadas y ganaacabado; solo deseaban alguna manera de servidum- , das las voluntades de toda aquella comarca. Espanbre tolerable y de vida no tan amarga como era la que tóse Munuza con la novedad de aquel caso; recelábase padecian. Los que desto trataban tenian mas falta de que de pequeños principios se podria encender grande caudillo que de fuerzas, el cual con el riesgo de su | llama ; acordó de avisar á Tarif lo que pasaba. Despavida y con su ejemplo despertase á los demas cristia- | chó él sin dilacion desde Córdoba soldados que fácilnos de España y los animase para acometer cosa tan

mente hobieran á las manos á don Pelayo por no estar, grande; porque, como suele el pueblo, todos blasona bien apercebido de fuerzas, si avisado del peligro no ban y hablaban atrevidamente, pero todos tambien escapara con presteza, y puestas las espuelas al carehusaban de entrar en el peligro y en la liza; el vigor ballo le hiciera pasar un rio que por allí pasaba , llay valor de los ánimos caido, la nobleza de los godos mado Pionia, á la sazon muy crecido y arrebatado, con las guerras por la mayor parte acabada. Solo el cosa que le dió la vida; porque los contrarios que le infante don Pelayo, como el que venia de la alcuña y seguian por la liuella se quedaron burlados por no sangre real de los godos, sin embargo de los trabajos 1 atreverse á hacer lo mismo ni estimar eu tanto el prenderle como el poner á riesgo tan manifiesto sus vidas. ra estéril y menguada de todo sustentar tanta gente En el valle que lioy se llama Cangas, y entonces Conica, como se la recogido á estas montañas? El pequeño tocó tambor y levantó estandarte. Acudió de todas número de nuestros soldados os hace dudar? Pero departes gente pobre y desterrada con esperanza de co- beisos acordar de los tiempos pasados y de los trances brar la libertad; tenian entendido que en breve ven- variables de las guerras, por doude podeis entender dria mayor golpe de soldados para atajar aquella rebe- que no vencen los muchos, sino los esforzados. A Dios, lion. Muchos de su voluntad tomaron las armas por el al cual tenemos irritado antes de ahora, y al presente gran deseo que tenian de hacer la guerra debajo de la creemos está aplacado, fácil cosa es y aun muy usada conducta de don Pelayo por la salud de la patria y por deshacer gruesos ejércitos con las armas de pocos. el remedio de tantos males; algunos, por miedo que l ¿Teneis por mejor conformaros con el estado presente, tenian á los enemigos, y por otra parte movidos de las y por acertado servir al enemigo con condiciones toleamenazas de los suyos y por el peligro que corrian derables? Como si esta canalla infiel y desleal hiciese caso ambas partes, ora venciesen los cristianos, ora fue- de conciertos, ó de gente bárbara se pueda esperar sen vencidos, de ser saqueados y maltratados por los que será constante en sus promesas. ¿Pensais por venque queda sen con la victoria, forzados acudieron á | tura que tratamos con hombres crueles, y no antes don Pelayo; en particular los asturianos casi todos si-l con bestias sieras y salvajes ? Por lo que á mi toca , esguieron este partido. Juntó los principales de aquella toy determinado con vuestra ayuda de acometer esta nacion, amonestoles que con grande ánimo entrasen empresa y peligro, bien que muy grande, por el bien en aquella demanda antes que el señorio de los moros | comun muy de buena gana; y en tanto que yo viviere, con la tardanza de todo punto se arraigase, que con la mostrarme enemigo no mas á estos bárbaros que á novedad andaba en balanzas. «Conviene, dice, usar de cualquiera de los nuestros que reliusare tomar las arpresteza y de valor para que los que tenemos la justicia | mas y ayudarnos en esta guerra sagrada, y no se dede nuestra parte sobrepujemos á los contrarios con terminare de vencer o morir como bueno antes que el esfuerzo. Cada cual de las ciudades tiene una pe sufrir vida tan miserable, tan extrema afrenta y desqueña guarnicion de moros; los moradores y ciudada ventura. La grandeza de los castigos hará entender á nos son nuestros, y todos los hombres valientes de los cobardes que no son los enemigos los que mas deEspaña desean emplearse en nuestra ayuda. No habrá ben temer.» Entre tanto que don Pelayo decia eslas alguno que merezca nombre de cristiano que no se palabras, los sollozos y gemidos de los que allí estavenga luego a nuestro campo. Solo entretengamos á ban eran tan grandes, que á las veces no le dejaban los enemigos un poco, y con corazones atrevidos avi pasar adelante. Ponianseles delante los ojos las imávemos la esperanza de recobrar la libertad, y la en genes de los males presentes y de los que les amenagendremos en los ánimos de nuestros bermanos. El zaban; el miedo era igual al dolor. Pero despues que ejército de los enemigos derramado por muchas partes algun tanto respiraron y concibieron dentro de sí aly la fuerza de su campo está embarazada en Francia. guna esperanza de mejor partido, todos se juramenAcudamos pues con esfuerzo y corazon, que esta es laron y con grandes fuerzas se obligaron de hacer buena ocasion para pelear por la antigua gloria de la guerra á los moros, y sin excusar algun peligro o traguerra, por los altares y religion, por los hijos, mu bajo ser los primeros á tomar las armas. Tralóse de jeres, parientes y aliados que están puestos en una nombrar cabeza, y por voto de todos señalaron al misindigna y gravísima servidumbre. Pesada cosa es re- | mo don Pelayo por su capitan, y le alzaron por rey de Jatar sus ultrajes, nuestras miserias y peligros, y cosa España el año que se contaba de nuestra salsacion muy vana encarecellas con palabras, derramar lágri- de 716; algunos á este número añaden dos años. Deste mas, despedir sospiros. Lo que hace al caso, es aplicar principio al mismo tiempo que la impiedad armada onalgun remedio á la enfermedad , dar muestra de vues- daba suelta por toda España y el furor y atrevimiento tra nobleza, y acordaros que sois nacidos de la nobi- | | por todas partes volaban casi sin alguna esperanza de lisiina sangre de los godos. La prosperidad y regalos remedio, un nuevo reino dichosamente y para siemnos enflaquecieron y hicieron caer en tantos males; pre se fundó en España, y se levantó bandera para que las adversidades y trabajos nos aviven y nos despier- | los nalurales afligidos y miserables tuviesen alguna ten. Diréis que es cosa pesada acometer los peligros esperanza de remedio; tanto importa á las veces no de la guerra; ¿cuánto mas pesado es que los hijos y faltar á la ocasion y aprovecharse con prudencia de lo mujeres, hechos esclavos, sirvan á la deshonestidad que sucede acaso. Los gallegos y los vizcaínos, cuyas de los enemigos?; Oh grande y entrañable dolor, forlu tierras bana el mar Océano por la parte de selentrion, na Irabajosa y áspera, que vosotros mismos seais des- y á ejemplo de los asturianos en gran parte conservapojados de vuestras vidas y haciendas! Todo lo cual ban la libertad, fueron convidados á entrar en esta es forzoso que padezcan los vencidos. El amor de vues demanda. Lo mismo se hizo de secreto con las ciudatras cosas particulares y el deseo del sosiego por ven- des que estaban en poder de moros, que enviaron á tura os entretiene. Engañaisos si pensais que los par requerillas y conjurallas no faltasen á la causa comun, ticulares se pueden conservar destruida y asolada la antes con obras y con consejo ayudasen á sus intentos. república; la fuerza desta llama, á la manera que el Algunos de los lugares comarcanos acudieron al camfuego de unas casas pasa á otras, lo consumirá todo po de don Pelayo, determinados de aventurarse de sin dejar cosa alguna en pié. ¿Poneis la confianza en nuevo y ponerse al riesgo y al trabajo. Pero los mas la fortaleza y aspereza desta comarca ? A los cobardes por menosprecio del nuevo Rey y por miedo de maa y ociosos ninguna cosa puede asegurar; y cuando los yor mal se quedaron en sus casas; querian mas estar á enemigos no nos acometiesen, ¿cómo podrá esta tier. I la mira y acousejarse con el tiempo que hacerse parte

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