Imágenes de páginas
PDF
EPUB

de parte de la Bética, y ricos con la contratacion de ráneo, para que sirviesen de escala para lo demás. AcoEspaña, comenzaron claramente á pretender enseño- metieron a Sicilia la primera , despues à Cerdeña y a Tearse de toda ella. Platon, en el Timeo, dice que los Córcega, donde tuvieron varios encuentros con los naAtlantides, entre los cuales se puede contar Cádiz, por turales, y finalmente, en todas estas partes llevaron lo estar en el mar Atlántico, partidos de la isla Eritrea, peor. Parecióles de nuevo emprender primero las islas aporlaron por mar á Acaya, donde por fuerza al prin- menores, porque tendrian menor resistencia. Con este cipio se apoderaron de la ciudad de Atenas; mas des- nuevo acuerdo, pasadas las riberas de Liguria, que es el pues se trocó la fortuna de la guerra de suerte, que to- Genovés, y las de la Gallia, tomaron la derrota de Espados, sin faltar uno, perecieron. Algunos atribuyen este ña, donde se apoderaron de Ibiza , que es una isla rocaso á los de Fenicia, por ser muy poderosos en las deada de peñascos, de entrada dificultosa , sino es por partes de levante y de poniente, que tendrian fuerzas la parte de mediodía, en que se forma y extiende un y ánimo para acometer empresa tan grande. En este buen puerto y capaz. Está opuesta al cabo de Denia, mismo tiempo se abrian las zanjas y se ponian los ci-apartada de la tierra firme de España por espacio no mientos de la ciudad de Roma; juntamente reinaba mas de cien millas; es estrecha y pequeña, y que apeentre los judíos el rey Ecequías, despues que el reino nas en circuito boja veinte millas, á la sazon por la de Israel, que contenia los diez tribus de aquel pueblo, mayor parte fragosa y llena de bosques de pino, por destruyó Salmanasar, gran rey de los asirios. Hijo deste donde los griegos la llamaron Pitiusa. En todo tiempo grande emperador fué Senaquerib. Este juntó un grueso ha sido rica de salinas y dotada de un cielo muy benigejército con pensamiento que llevaba de apoderarse de no y de extraordinaria propiedad, pues ni la tierra todo el mundo, destruyó la provincia de Judea, metió cria animales ponzoñosos ni sabandijas, y si los traen á fuego y á sangre toda la tierra, finalmente, se puso de suera, luego perecen. Es tanto mas de estimar esta sobre Jerusalem. Dábale pena entretenerse en aquelcer- virtud maravillosa cuanto tiene por vecina otra isla, por co, porque conforme á su soberbia aspiraba á cosas nombre Osiusa, que es tanto como isla de culebras, mayores. Dejó al capilan Rabsace con parte de su ejér- llena de animales ponzoñosos, y por esta causa inhabicito para que apretase el cerco, que fué el año décimo table, segun que lo testifican los cosmógrafos anticuarto del reino de Ecequías. Hecho esto, pasó en Egip- guos; juego muy de considerar y milagro de la naturato con la fuerza del ejército. Cercó la ciudad de Pelu- leza. Verdad es que en este tiempo no se puede con cersio, que antiguamente fué Heliópolis, y al presente os tidumbre señalar qué isla sea esta ni en qué parte caDamiata. Allí le sobrevino un grande revés, y fué que ya. Unos dicen que es la Formentera, á la cual opinion Taracon, el cual, con el reino de Etiopia juntara el de ayuda la distancia , por estar no mas de dos mil pasos Egipto, le salió al encuentro, y en una famosa batalla

la

que le dió, le desbarató y puso en luida. Herodoto dijo la semejanza del nombre, si bien está distante de Ibiza

que la causa deste desman fueron los ratones, que en y casi pegada con la isla de Mallorca. Los mas doctos aquel cerco le royeron todos los instrumentos de guer- son de parecer que un monte, llamado Colubrer, pegari. Sospéchase que lo que le sucedió en Jerusalem, do á la tierra firme y contrapuesto al lugar de Peñísdoode, como dice la Escritura, el Angel en una noche cola, se llamó antiguamente en griego Ofiusa, y en lale mató ciento y ochenta mil combatientes, lo atribuyó tin Colubraria, sin embargo que los antiguos geógrafos este autor á Egipto; puede ser tambien que en entram- situaron á Ofiusa cerca de Ibiza; pues en esto como en bos lugares le persiguió la divina justicia, y quiso con- otras cosas, pudieron recibir engaño por caerles lo de tra él manifestar en dos lugares su fuerza. Sosegada España tan lejos. A poderado que se liobieron los caraquella tempestad de los asirios, luego que Taracon tagineses de la isla de Ibiza, y que fundaron en ella se vio libre de aquel torbellino, reliсren que revolvió una ciudad del mismo nombre de la isla para mantesobre olras provincias y reinos, y en particular pasó en nerse en su señorío, se determinaron de acometer las España. Estrabon por lo menos testifica haber pasado islas de Mallorca y Menorca, distantes entre sí por espaen Europa ; nuestros historiadores añaden que no lejos cio de treinta millas, y de las riberas de España sesendel río Ebro, en un ribazo y collado, fundó de su nom- ta. Los griegos las llamaron, ya Ginesias, por andar en bre la ciudad de Tarragona, y que los Scipiones, mucho ellas á la sazon la gente desnuda, que esto significa tiempo adelante, la reedificaron y hicieron asiento del aquel nombre, ya Baleares, de las hondas de que usaimperio romano en España, y que esta fué la causa de ban para tirar con grande destreza. En particular la atribuilles la fundacion de aquella ciudad, no solo la mayor de las dos se llamó Clumba , y la menor Nura, gente vulgar, sino tambien autores muy graves, entre segun que lo testisica Antonino en su Itinerario, y dél ellos Plinio y Solino, si bien el que la fundó primero lo tomó y lo puso Florian en su historia. Antes de desfué el ya dicho Taracon, rey de Eliopia y de Egipto. embarcar rodearon los cartagineses con sus naves estas

islas, sus entradas y sus riberas y calas; mas no se atreCAPITULO XVI.

vieron a echar gente en tierra espantados de la fiereza Cómo los cartagineses tomaron á Ibiza y acometlerón de aquellos isleños, mayormente que algunos mozos á los mallorquines.

briosos que se atrevieron á hacer prueba de su valentía Despues destas cosas y despues que la reina Dido pasó quedaron los mas en el campo tendidos , y los que esdesta vida, los cartagineses se apercibieron de armadas caparon, mas que de paso se volyieron á embarcar. muy fuertes, con que se hicieron poderosos por mar y Perdida la esperanza de apoderarse por entonces despor tierra. Deseaban pasar en Europa y en ella exten- tas islas, acudieron a las riberas de España, por ver si der su imperio. Acordaron para esto en primer lugar podrian con la contratacion calar los secretos de la tieracometer las islas que les caian cerca del mar Mediter- ra, 6 por fuerza apoderarse de alguna parte della, de sus riquezas y bienes. No salieron con su intento, ni

CAPITULO XVII. les aprovechó esta diligencia por dos causas: la prime

De la edad de Argantonio. ra fué que los saguntinos, para donde de aquellas islas muy en breve se pasa , como hombres de policia y de En este mismo tiempo, que fué seiscientos y veinte prudencia, avisados de lo que los carlagineses preten- años antes del nacimiento de Cristo nuestro Señor, y dian, que era quitarles la libertad, los echaron de sus de la fundacion de Roma corria el año 132, concurriberas con maña, persuadiendo a los naturales no tu- rió la edad de Argantonio, rey de los tartesos, de viesen contratacion con los cartagineses. Demás desto, quien Silio Itálico dice vivió no menos de trecientos las necesidades y apretura de Carlago forzaron á la ar- años. Plinio, por testimonio de Anacreonte, le da mada á dar la vuelta y favorecer á su ciudad, que ardia ciento y cincuenta. A este, como tuviese gran desen disensiones civiles, y juntamente los de Africa co- treza en la guerra y por la larga esperiencia de cosas marcanos le hacian guerra; fuera de una cruel pesle, sucse de singular prudencia , le encomendaron la rccon que pereció gran parte de los moradores de aque-pública y el gobierno. Tenian los naturales confianza lla muy noble ciudad. Para remedio destos males se que con el esfuerzo y buena maña de Argantonio podice que usaron de diligencias extraordinarias, en par- drian rebatir los intentos de los fenicios, los cuales, ticular bicieron para aplacar á sus dioses sacrificios no ya por rodeos y engaños, sino claramente, se endesangrientos é inliumanos; maldad increible. Ca vueltas rezaban á enseñorcarse de España, y con este propósilo, las armadas por respuesta de un oráculo, se resolvic. de Cádiz habian pasado á tierra firme. Valíanse de sus ron de sacrificar todos los años algunos mozos de los mañas: scmbraban entre los naturales discordias y mas escogidos; rito traido de Siria, donde Melchon, riñas, con que se apoderaron de diversos lugares. Los que es lo mismo que Saturno, por los moabitas y feni- naturales, al llamamiento del nuevo Rey, se juntaron en cios era aplacado con sangre humana. Hacíase el sa- son de guerra, y castigado el atrevimiento de los fccrificio desta manera: tenian una estatua muy grande nicios, mantuvieron la libertad que de sus mayores lcde aquel dios con las manos cóncavas y juntas, en que nian recebida; y no falta quien diga que Argantonio se puestos los mozos, con cierto artificio caian en un ho- o poderó de toda la Andalucía ó Bélica y de la misma yo que debajo estaba lleno de fuego. Era grande el-a!a- isla de Cádiz; cosa lacedera y creible, por haberse murido de los que allí estaban, el ruido de los lamboriles y chos de los fenicios á la sazon partido de España en sosonajas, en razon que los aullidos de los miserables corro de la ciudad de Tiro, su tierra y patria natural, mozos que se abrasaban en el suego no moviesen á contra Nabucodonosor, emperador de Babilonia, quc compasion los ánimos de la gente, y que pereciesen un y essin remedio. Fué cosa maravillosa lo que añaden, que panto que puso, se apoderó de Jerusalem, ciudad en riluego que la ciudad se obligó y enredó con esta supers- quezas, muchedumbre de moradores y en santidad la licion, cesaron los trabajos y plagas, con que quedaron mas principal entre las ciudades de Levante. Prendió demas engañados; que así suele castigar muchas veces

más desto al rey Sedequías, el cual, junto con la demás Dios con nuevo y mayor error el desprecio de la luz y gente y pueblo de los judíos, envió cautivo á Babilonia. de la verdad y vengar un yerro con otro mayor. Esta Comljalió otrosi por mar y por tierra la ciudad de Tiro, ceremonia, no muy adelante ni mucho tiempo despues que era el mas noble mercado y plaza de aquellas pardeste, pasó primcro á Sicilia y á España con tanta fucr- ies. Los de Tiro, como se vieron aprelados, despachaza, que en los mayores peligros no entendian se podia ron sus mensajeros para hacer saber á los de Cartago y bastantemente aplacar aquel dios sino era con sacrificar á los de Cádiz cuán gran riesgo corrian sus cosas si al hijo mayor del mismo rey. Y aun las divinas lelras con presteza no les acudian. Decian que, fuese por el atestiguan que el rey de los moabitas hizo esto mismo

comun respeto de la naturaleza, se debian mover á para librarse del cerco que le tenian puesto los ju- compasion de la miseria en que se hallaba una ciudad dios. Por ventura tenian memoria que Abraham, prín- poco antes tan poderosa; fuese por ser madre y patria cipe de la gente hebrea , por mandado de Dios quiso comun de donde todos ellos tenian su origen; suese degollar sobre el altar á su hijo muy querido Isaac; que por consideracion de su mismo interés, pues por mclos malos ejemplos nacen de buenos principios. Y Filon, dio de aquella contratacion poseian sus riquezas, y ella en la Historia de los de Fenicia , dice hobo costumbre destruida, se perderia aquel comercio y ganancia. No que en los muy graves y extremos peligros el príncipe dilatasen el socorro de dia en dia, pues la ocasion de de la ciudad ofreciese al demonio vengador el bijo que obrar bien como sea muy presurosa, por demás desmas queria , en precio y para librar á los suyos de aquel pues de perdida se busca. No les espantasen los gastos peligro, á ejemplo é imitacion de Salurco, al cual los que harian en aquel socorro; que, ganada la victoria, los fenices Haman Israel, que ofreció un hijo que tenia de recobrarian muy aventajados. Por conclusion, no les Anobret, ninfa, para librar la ciudad que estaba opri- retrajese el trabajo ni el peligro, pues á la que debian mida de guerra, y le degolló sobre el altar vestido de todas las cosas y la vida, era razon aventurarlo lodo vestiduras reales. Esto dice Filon. Yo entiendo que por ella. Oida esta embajada, no se sabe lo que los cartrastrocadas las cosas, como acontece, este autor por tagineses bicieron. Los de Cádiz, hechas grandes lovas Abraham puso Israel, y mudó lo demás de aquella ha- de gentes y de españoles que llevaron de socorro, con zaña y obediencia tan uulable en la forma que queda una gruesa armada se partieron la vuelta de Levante. dicha.

Llegaron en breve á vista de Tiro y de los enemigos. Ayudóles el viento, con que se atrevieron á pasar por medio de la armada de los babilonios y entrar en la ciudad. Con este nuevo socorro, alentados los de Tico,

[ocr errors]

que se ballaban en extremo peligro y casi sin esperanza, volvieron a embarcar, con intento de buscar asientos cobraron un tal esfuerzo, que casi por espacio de cua- mas á propósito. Tocaron de camino á Córcega ; desde tro años enteros entretuvieron el cerco con encuentros alli pasaron á Francia, en cuyas riberas hallaron un y rebates ordinarios, que se daban de una y otra parte. buen puerto, sobre el cual fundaron la ciudad de MarQuebrantaron por esta manera el coraje de los babilo- sella en un altozano que está por tres partes cercado nios, los cuales por esto y porque de Egipto, donde de mar, y por la cuarta tiene la subida muy agria á les avisaban se hacian grandes juntas de gentes, les causa de un valle muy hondo que está de por medio. amenazaban nuevas tempestades y asonadas de guerra, Otra parte de aquella gente siguió la derrota de Espaacordaron de levantar el cerco. Parecióle á Nabucodo- ña, y pasando á Tarifa, que fué antiguamente Tarleso, nosor debia acudir á lo dc Egipto con presleza antes en tiempo del rey Argantonio, avecindados en aquella que por su tardanza cobrasen mas fuerza. Esta nueva ciudad, se dice que cultivaron, labraron y adornaron guerra fué al principio variable y dudosa , mas al fin de cdificios hermosos, á la manera griega, ciertas islas Egipto y Africa quedaron vencidas y sujetas al rey de que caian enfrente de aquellas riberas, y se llamaban Babilonia; de donde compuestas las cosas, pasó en Es

Afrodisias. Valió esta diligencia para que las que anpaña con intento de apoderarse de sus riquezas y de tes no se estimaban sirviesen'en lo de adelante á aquevengarse juntamente del socorro que los de Cádiz en- llos ciudadanos de recreacion y deleite; mas todas han viaron á Tiro. Desembarcó con su gente en lo pos- perecido con el tiempo, fuera de una, que se llamaba trero de España á las vertientes de los Pirineos; des- Junonia. Siguióse tras esto la muerte de Argantonio de allí sin contraste discurrió por las demás riberas y el año, poco mas á menos, 200 de la fundacion dc puertos sin parar liasta llegar á Cádiz. Josefo, en las Roma. Para honrarle dicen le levantaron un solemne Antigüedades, dice que Nabucodonosor se apoderó sepulcro, y al rededor dél tantas agujas y pirámides de España. Apellidáronse los nalurales, y aperce- de piedra cuantos enemigos él mismo por su mano bíanse para hacer resistencia. El babilonio, por iniedo maló en la guerra. Esto se dice por lo que Aristóteles de algun revés que escureciese todas las demás vic- refiere de la costumbre de los españoles, que sepultatorias y la gloria ganada, y contento con las muchas ban á sus muertos en csla guisa, con esta soledad y mariquezas que juntara y haber ensanchado su imperio nera de sepulcros. liasta los últimos términos de la tierra, acordó dar la Fuelta; y así lo hizo el año que corria de las fundacion

CAPITULO XVIII. de homa de 171. Esta venida de Nabucodonosor en

Como los fenicios trataron de apoderarse de España. España es muy célebre en los libros de los hebreos; y por causa que en su compañía trajo muchos judíos, al- Grandes movimientos se siguieron despues de la gunos tomaron ocasion para pensar y aun decir que muerte de Argantonio; y España, á guisa de nave, sin muchos nombres hebreos en el Andalucía, y asimis- gobernalle y sin piloto, padeció graves torinentas. La mo en el reino de Toledo, quc fué la antigua Carpeta- fortuna de la guerra, al principio variable, y al fin connia, quedaron en diversos pueblos que se fundaron en traria á los españoles, les quitó la libertad. La venida aquella sazon por aquella misma gente. Entre estos de los carlagineses á España fué causa destos daños cuentan á Toledo, Escalona, Noves, Maqueda, Yepes, con la ocasion que se dirá. Los fenicios por este tiemsin otros pueblos de menor cuenta , que dicen tomaron po, aumentados en número, fuerzas y riquezas, sacueslos apellidos de los de Ascalon, Nove, Magedon, dieron el yugo de los españoles, y recobraron el señorío Jope, ciudades de Palestina. El de Toledo quieren que de la isla de Cádiz, asiento antiguo de sus riquezas y de venga de Toledoth, diccion que en hebreo significa li- su contratacion, fortaleza de su imperio, desde donde najes y familias, cuales fueron las que dicen se junta- pensaban pasar á tierra firme con la primera ocasion ron en gran número para abrir las zanjas y fundar que para ellos se les presentase. Pensaban esto, pero aquella ciudad. Imaginacion aguda sin duda, pero que no hallaban camino ni traza ni ocasion bastante para en este lugar ni la pretendemos aprobar, ni reprobar de emprender cosa tan grande. Parecióles que seria lo todo punto. Basta advertir que el fundamento es de mejor cubrirse y valerse de la capa de la religion, velo poco momento, por no estribar en testimonio y autori- que muchas veces engaña. Pidieron a los naturales lidad de algun escritor antiguo. Dejado esto, añaden cencia y lugar para edificar á Hércules un templo. Denuestros escritores á todo lo suso dicho, que despues cian haberles aparecido en sueños, y mandado hiciede reprimido el atrevimiento de los fenicios, como que- sen aquella obra. Con este embuste, alcanzado lo que da dicho, y vuellos de España los babilonios, los fo- pretendian, con grandes pertrechos y materiales, le lecenses, así dichos de una ciudad de la Jonia, en la Asia vantaron muy en breve á manera de fortaleza. Muchos, menor, llamada Focea, en una armada de galeras, de movidos

por

la santidad y por la devocion de aquel las cuales los focenses fueron los primeros maestros, templo y del aparato de las ceremonias que en él usanavegaron la vuella de Italia, Francia y España, forza- ban, se fueron á morar en aquel lugar, por donde vino dos, segun se entiende, de la crueldad de Harpalo, ca- en poco tiempo á tener grandeza de ciudad, la cual pitan del gran emperador Ciro, y que en su lugar tenia estuvo, segun se entiende, donde ahora se ve Medina el gobierno de aquellas partes. Esta gente en lo pos- Sidonia, que el nombre de Sidon lo comprueba y el trero de la Lucania , que hoy es por la mayor parte la asiento que está enfrente de Cádiz, diez y seis millas Basilicata , y enfrente de Sicilia edificaron una ciudad, apartada de las marinas. Poscian demás desto otras por nombre Velia, donde pensaban hacer su asiento. ciudades y menores lugares, parte fundados y habilaPero a causa de ser la tierra mal sana y estéril, y que dos de los suyos, parte quitados por fuerza a los coJos naturales los recibieron muy mal, parte dellos se marcanos. Desde estos pueblos que poseian, y principalmente desde el templo, hacian correrias, robaban ni suele favorecer a la maldad, y es mas justo persuahombres y ganados. Pasaron adelante, apoderáronse dirse acudirá a los que padecen injustamente, ni hay de la ciudad de Turdeto, que antiguamente estaba para qué temer la felicidad y buena andanza de que puesta entre Jeréz y Arcos, no con mayor derecho del tanto tiempo gozan nuestros enemigos; antes debeis que consiste en la fuerza y armas. Desta ciudad de Tur- pensar que Dios acostumbra dar mayor felicidad y deto se dijeron los Turdetanos, nacion muy ancha en sufrir mas largo tiempo sin castigo aquellos de quien la Bética, y que llegaba hasta las riberas del Océano pretende tomar mas entera venganza, y en quien y liasta el rio Guadiana. Los Bástulos, que eran otra na- quiere hacer mayor castigo para que sientan mas la cion, corrian desde Tarifa por las marinas del inar Me- mudanza y miseria en que caen. » Encendiéronse con diterráneo hasta un pueblo que antiguamente se !lamó este razonamiento los corazones de los que presentes Barea y hoy se cree que sea Vera. Los Turdulos desde estaban, y de comun sentimiento se decretó la guerra el puerto de Moesteo, que hoy se llama de Santa María, contra los fenicios. Nombráronse capitanes, mandáse extendian hacia el oriente y septentrion, y poco ronles hiciesen las mayores juntas de soldados y lo mas abajo de Córdoba, pasado el rio Guadalquivir, tocaban secretamente que pudiesen, para que tomasen al eneá Sierramorena, y ocupaban lo mediterráneo hasta lo migo desapercebido y la victoria fuese mas fácil. A postrero de la Bética. Tito Livio y Polibio hacen los Baucio encomendaron el principal cuidado de la guerra, inismos á los Turdulos y Turdetanos, y los mas confun- por su mucha prudencia y edad á propósito para manden los términos destas gentes; por esto no será ne- dar y por ser muy amado del pueblo. Con esta resolucesario trabajar en señalar mas en particular los linde- cion juntaron un grueso ejército, dieron sobre los feros y mojones de cada cual destos pueblos, como tam- nicios, que estaban descuidados, venciéronlos, sus biopoco los de otros que en ellos se comprehendian, es á nes y sus mercaderías dieron á saco, tomáronles las saber, los Masienos, Selbicios, Curenses, Lignios y los ciudades y lugares por fuerza en muy breve tiempo, así demás cuyos nombres se hallan en aprobados autores, los conquistados por ellos y usurpados, como los que y sus asientos en particular no se pueden señalar, Lo habian fundado y poblado de su gente y nacion. La que hace á nuestro propósito es que con tau grandes ciudad de Medina Sidonia, donde se recogió lo restante injurias se acabó la paciencia á los naturales, que tenian de los fenicios confiados en la fortificacion del templo, por sospechoso el grande aumento de la nueva ciudad. con el mismo ímpetu fué cercada, y se apoderaron della, Trataron desto entre sí, determinaron de hacer guerra sio escapar uno de todos los que en ella estaban que á los de Cádiz, tuvieron sobre ello y tomaron su acuerdo no le pasasen á cuchillo; tan grande era el deseo de en una junta, que en dia señalado hicieron, donde se venganza que tenian. Pusiéronle asimismo fuego, y quejaron de las injurias de los fenicios. Despues que les echáronla por tierra, sin perdonar al mismo templo, permitieran edificar el templo, que se dijo estar en Me- porque los corazones irritados, ni daban lugar á compadina Sidonia, baber echado grillos á la libertad, y puesto sion, ni la santidad de la religion y el escrúpulo era un yugo gravísimo sobre las cervices de la provincia, parte para enfrenallos. En esta manera se perdieron las como hombres que eran de avaricia insaciable, de riquezas ganadas en tantos años y con lanta diligencia, grande crueldad y fiereza , compuestos de embustes y y los edificios soberbios en poco tiempo con la llama de arrogancia, gente impía y maldita, pues con capa de del furor enemigo fueron consumidos, en tanto grado, religion pretendian encubrir tan grandes engaños y que á los fenicios en tierra firme solo quedaron algunos maldades, que no se podian sufrir mas sus agrarios; pocos y pequeños pueblos, mas por no ser combatidos si en aquella junta no habia algun remedio y socorro, que por otra causa. Reducidos con esto los vencidos que serian lodos forzados, dejadas sus casas, buscar en la isla de Cádiz, trataron de desamparar á España, otros moradas y asiento apartado de aquella gente; donde entendian ser tan grande el odio y malquerencia pues mas tolerable seria padecer cualquier otra cosa, que les tenian. Por lo menos, no teniendo esperanza de que tantas indignidades y afrentas como sufrian ellos, algun buen partido ó de paz, se determinaron de ensus mujeres, hijos y parientes. Estas y semejantes ra- viar por socorros de fuera. Esperar que viniesen desde zones en muchos fueron causa de gemidos y lágrimas; Tiro en tan grande apretura era cosa muy larga. Remas sosegado el sentimiento y hecho silencio, Baucio solviéronse de llamar en su ayuda á los de Cartago, Capeto, principe que era de los Turdetanos : « De áni- con quien lenian parentesco por ser la origen comun mo, dice, cobarde y sin brio es llorar las desgracias y y por la contrataciun amistad muy trabada. Los embamiserias, y fuera de las lágrimas no poner algun re- jadores que enviaron, luego que los dieron entrada y medio á la desventura y trabajos. Por ventura, i no nos señalaron audiencia en el Senado, declararon á los paacordarémos que somos varones, y tomadas luego las dres y senadores como las cosas de Cádiz se hallaban en armas vengarémos las injurias recebidas? No será di- extremo peligro, sin quedar esperanza alguna si no era ficultoso cchar de toda la provincia unos pocos de la- en su solo amparo; que no trataban ya de recobrar las drones, si los que en número, essuerzo y causa les riquezas que en un punto se perdieron, sino de conserhacemos ventaja, juntamos con esto la concordia de var la libertad y la vida; la ocasion que tantas veces los ánimos. Para esto hagamos presente y gracia de habian deseado de entrar en España, ser venida muy Jas quejas particulares que unos contra otros tenemos honesta por la defensa de sus parientes y aliados, y para á la patria comun, porque las enemistades particula- vengar las injurias de los dioses inmortales y de la ses no sean parle para impedirnos el camino de la santísima religige profanada, derribado el templo de verdadera gloria. Demás desto, no debeis pensar que Hércules y quilados sus sacrificios, al cual dios ellos en vengar nuestros agravios se ofende Dios y la reli- honraban principalmente. Añadian que ellos, contentos gion, que es el velo de que ellos se cubren. Ca el cielo con la libertad y con lo que antes poseian, los demás premios de la victoria, que serian mayores que nadie | 6 agravio en su tierra. A esta embajada los turdetanos pensaba ni ellos decian, de buena gana se los dejarian. | respondieron que entonces les seria agradable lo que Él Senado de Cartago, oida la embajada de los de Cá- les ofrecian, cuando las obras se conformasen con las diz, respondieron que tuviesen buen ánimo, y prome- palabras ; la guerra que ni la temian ni la deseaban; la tieron tener cuidado de sus cosas; que tenian grande annistad de los cartagineses ni la estimaban en mucho, esperanza que los españoles en breve, por el senti- niofrecida la desecharian. Aseguraban que los turdelamiento y experiencia de sus trabajos, pondrian sin á las nos eran de tal condicion, que las malas obras acostuminjurias; sufriésense solamente un poco de tiempo, y se braban á vencer con buenas, y las ofensas con hacer lo entreluviesen en tanlo que una armada, apercebida de que debian; que los desmanes pasados no sucedieron todo lo necesario, se enviase á España, como en breve por su voluntad, sino la necesidad de defenderse les se haria. Eran en aquel tiempo señores del mar los car- forzó á tomar las ormas. En esta guisa los cartaginetagineses; tenian en el gruesas armadas, quier por la ses, con cierto género de treguas, se entretuvieron У contratacion, que es titulo con que estos tiempos las repararon cerca de las marinas. Sin embargo, desdo naves de Társis ó Cartago se celebran en los divinos li- allí, puestas guarniciones en los lugares y castillos, bros, quier para extender el imperio y dilatalle, pues hacian guerras y correrías á los comarcanos. Si se junse sabe que poseian todas las marinas de Africa, y es- taba algun grueso ejército de españoles con desco taban apoderados en el mar Mediterráneo de no pocas de venganza , echaban la culpa á la insolencia de los islas. Hasta ahora la entrada en España les era vedada, soldados, y con muestra de querer nuevos conciertos, por las razones que arriba se apuntaron; por esto tanto engañaban á aquellos liombres simples y amigos de socon mayor voluntad la armada cartaginés, cuyo capi- siego, y se pasaban á acomeler otros, haciendo mal y tan se decia Mabarbal, partida de Cartago por las islas daño en otras partes. Era esto muy agradable á los do Baleares y por la de Ibiza, donde bizo escala con Cádiz, que llamaron aquella gente. A los españoles por buenos temporales , llegó á Cádiz año de la funda- la mayor parte no parecia muy grave de sufrir, como cion de Roma 236. Otros señalan que fué esto no quier que no hagan caso ordinariamente los hombres mucho untes de la primera guerra de los romanos de los daños públicos cuando no se mezclan con sus con los cartagineses. En cualquier tiempo que esto particulares intereses. Con esto, el poder de los cartahaya sucedido, lo cierto es que, abierta que luvie- gineses crecia de cada dia por la negligencia y descuido ron la entrada para el señorío de España, luego corrie- de los nuestros, bien así como por la astucia dellos. Lo ron las marinas comarcanas y robaron las naves que cual fué menos dificultoso por la muerte de Baucio, que pudieron de los españoles. Hicieron correrías muchas le sobrevino por aquel tiempo, sin que so sepa que haya y muy grandes por sus campos; y no contentos con lenido sucesor alguno lieredero de su casa. esto, levantaron fortalezas en lugares á propósito, desde donde pudiesen con mas comodidad correr la tierra y

CAPITULO XIX. lalar los campos comarcanos. Movidos por estos males

Cómo los cartagineses se levantaron contra los de Cádiz. los españoles, juntáronse en gran número en la ciudad de Turdeto, señalaron de nuevo á Baucio por general No se harta el corazon humano con lo que le concede de aquella guerra. El, con gentes que luego levantó, to- la fortuna o el cielo; parecen soeces y bajas las cosas mó de noche à deslora un fuerte de los enemigos de que primero poscemos cuando esperamos otras mayomuchos que tenian, el que estaba mas cerca de Tur- res y mas altas: grande polilla de nuestra felicidad; y deto, donde paso á cuchillo la guarnicion, fuera de po- no menos nos inquieta la ambicion y naturaleza del cos y del mismo capitan Maharbal, que por una puerta poder y mando, que no puede sufrir compañía. Muerto falsa escapó á uña de caballo. En prosecucion desta | Baucio, los cartagineses, codiciosos del señorío de toda victoria, pasó adelante y hizo mayores daños á los ene- España, acometieron á echar de la isla de Cádiz a los migos, venciéndolos y matándolos en muchos lugares. fenicios, sin mirar que eran sus parientes y aliados, y Estas cosas acabadas, Baucio tornó con su gente car- que ellos los llamaron y trajeron á España, que la cogada de despojos a la ciudad. Los cartagineses, visto dicia del mandar no tiene respeto á ley alguna; y gique no podian vencer por fuerza á los españoles, usa- nada Cádiz, entendian les seria fácil enseñorearse de ron de engaño, propia arte de aquella gente; mostra- todo lo demás. Tenian necesidad para salir con su inron gana de partidos y de concertarse, ca decian no tento de valerse de artificio y embustes. Comenzaron ser venidos á España para hacer y dar guerra á los na- á sembrar discordias entre los antiguos isleños y los turales, sigo para vengar las injurias de sus parientes y fenicios. Decian que gobernaban con avaricia y socastigar los que profanaron el templo sacrosanto de berbia, que tomaban para sí todo el mando, sin dar parlo Hércules. Que sabian y eran informados los ciudadanos ni cargo alguno á los naturales; antes usurpadas las púde Turdeto no haber cometido cosa alguna, ni en des- plicas y particulares riquezas, los tenian puestos en acato de los dioses ni en daño de los de Cádiz; por tanto, miserable servidumbre y esclavonía. Por esta forma y no les pretendian ofender, antes maravillados de su ra- con estas murmuraciones, como ambiciosos que eran lentía, deseaban su amistad, lo cual no seria de poco y de malas mañas, hombres de ingenios astutos y maprovecho a la una nacion y á la otra; que dejasen las los, ganaban la voluntad de los isleños, y hacian odivarmas y se diesen las manos y respondiesen en amor sos á los fenicios. Entendido el artificio, quejábanse á los que á él les convidaban; y para que entendiesen los fenicios de los cartagineses y de su deslealtad, que el trato era llano, sin engaño ni ficcion alguna, qui- que ni el parentesco, ni la memoria de los beneficios iarian de sus fuerzas y castillos todas las guarniciones, recebidos, ni la obligacion que les tenian los enfrenabun y no permitirian que los soldados hiciesen algun daño y detenian para que no urdieseu aquella maldad y la

« AnteriorContinuar »