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el Breviario antiguo, llamado Juan Ruiz, del linaje de franceses y los esclavones hasta el dia de hoy se conlos Matanzas, que moraban cerca del rio Pisuerga, cu- servan en su manera antigua de escribir; las otras navos descendientes viven hasta el dia de hoy, nobles y | ciones con el tiempo han dejado sus letras y su manera señalados por la memoria deste desafío. Sin embargo, | y trocádola en la que hoy tienen y usan, que es la cocomo apier que los de la parte contraria no se rindie- mun y latina, por acomodarse con las otras naciones. son ni vencidos se deiasen vencer, parecióles que por y para mayor comodidad del comercio y trato que tieel suego se averiguase esta contienda; que echasen en nen con los demás. el los dos breviarios, y el que quedase sin lesion se tuviese y usase. Tales eran las costumbres de aquellos

CAPITULO XIX. . tiempos groseros y salvajes y no muy medidos con la

De los principios del primado de Toledo. regla de piedad cristiana. Encendióse una hoguera en la plaza , y el Breviario romano y gótico se echaron en El lugar pide que tratemos de los principios que tuel fuego. El romano saltó del fuego, pero chamuscado. | vo el primado que los arzobispos de Toledo pretenden Apellidaba el pueblo victoria á causa que el otro, aun tener y tienen sobre las demás iglesias de España, y que estuvo por gran espacio en el fuego, salió sin le- por qué camino esta dignidad de pequeña llegó á la sion alguna, principalmente que el arzobispo don Ro

grandeza que hoy tiene. Los principios de las cosas, drigo dice que salió el romano, pero chamuscado. especialmente grandes, son escuros; todos los homAdvierto que en el texto del Arzobispo los puntos se bres pretenden llegarse lo mas que pueden á la antigüedeben reformar conforme á este sentido. Todavía el dad, como la que tiene algun sabor de cierta divinidad, Rey, como juez, pronunció sentencia en que se declara y se llega mas á los primeros y mejores tiempos del ba que el un Breviario y el otro agradaban á Dios, pues mundo. Así los mas toman la origen de su vacion lo mas ambos salieron sanos y sin daño de la hoguera; lo cual alto que pueden, sin mirar á las veces si va bien fundael pueblo se dejó persuadir. Concluyóse el pleito, y do lo que dicen. Esto mismo sucedió en el caso preconcertaron que en las iglesias antiguas que llaman sente, que muchos quieren tomar el principio del primozárabes se conservase el Breviario antiguo. Con mado de Toledo desde el mismo tiempo de los apóstocordia que se guarda hoy dia en ciertas fiestas del año,

les. Alegan para esto que san Eugenio, mártir, fué el que se hacen en los dichos templos los oficios a la ma

primero que vino á España para predicar el Evangelio nera de los mozárabes. Tambien hay una capilla dentro y que fué el primer arzobispo de aquella ciudad. Añade la iglesia mayor, en la cual hay cierto número de den que los primeros que se tornaron cristianos en Escapellanes mozárabos, que dotó de su hacienda el car- paña y los primeros que tuvieron obispo fueron los de denal fray Francisco Jimenez, porque no se perdiese la Toledo, y que por estas causas se les debe esta preemimemoria de cosa tan señalada y de rezo tan antiguo. I nencia. Pero lo que con tanta seguridad afirman acerca Estos rezan y dicen misa conforme al Misal y Breviario | del primado, no tienen escritor alguno mas antiguo antiguo. En los demás templos hechos de nuevo en To- deste tiempo que testifique la venida de san Eugenio á ledo se ordenó se rezase y dijese misa conforme al uso | España. El mismo Gregorio, turonense, que escribió la romapo. De aquí nació en España aquel refran muy historia de Francia, de donde vino san Eugenio y donusado: Allá van leyes do quieren reyes. Acabóse esta de padeció por la fe, como se tiene por cierto, ninguna contienda , y Toledo volvia en su antiguo lustre y her- | mencion hace desto. Esto decimos, no para poner en mosura; levantáronse nuevos edificios, y gran número disputa la venida de san Eugenio, que es cierta, sino de cristianos acudian de cada dia. Los moros se iban á para que en lo que toca á fundar el primado nadie remeoudo, unos á una parte, y otros á otra , y en su lugar | ciba lo que es dudoso por averiguado y sin duda. Porsucedian otros moradores, á los cuales se les concedia que ¿qué harán los tales si los de Compostella para toda franqueza de tributos y otros privilegios, como apoderarse del primado se quieren valer de semejante parece por las provisiones reales que hasta hoy dia se argumento? Pues es cierto y se comprueba por escriguardan en los archivos de Toledo. La diligencia y celo

turas muy antiguas que el apóstol Santiago fué el prique tenia del bien y pro de todos don Bernardo no ce- | mero que trajo á España la luz del Evangelio, y que saba, ni sosegó hasta que fué con el Rey á Castilla la sepultaron su santo cuerpo traido en un navío, y roVieja, y en Leon, principal ciudad, juntó concilio de deadas las marinas del uno y del otro mar en aquella obispos, año de 1091, como dice don Lúcas de Tuy, ciudad. Bien holgara de poder ilustrar la dignidad destá Hallóse en él Rainerio, que de fraile cluniacense le crió ciudad en que esta historia se escribe de las cosas de cardenal el papa Urbano , y despues le envió por su le España en el medio y centro della , y cerca de la cual gado á España para que sucediese en lugar de Ricardo, ciudad nací y aprendí las primeras letras; pero las leyes Cardenal asimismo y abad de Marsella. En aquel Con de la historia nos fuerzan á no seguir los dichos y opicilio se establecieron nuevos decretos á propósito de niones del vulgo, ni es justo que por ningun respeto reformar las costumbres de los eclesiásticos, á la sazon tropecemos en lo que reprehendemos en otros escritomuy relajadas. Mandaron otrosí que en las escrituras res. Prueba bastante que el primado de Toledo no es públicas de allí adelante no usasen de letras góticas, tan antiguo como algunos pretenden, hacen los concisino de las francesas. Ulfilas, obispo de los godos, an lios de obispos que se celebraron en España en tiempo tes que ellos viniesen á España, inventó las letras góti primero de los romanos y despues de los godos, en los cas, de que usaron por largo tiempo los godos, así bien cuales se hallará que el prelado de Toledo, ni en el como los longobardos, los vándalos, los esclavones, los asiento, ni en las firmas, tenia el primer lugar entre los franceses; cada nacion destas tenia sus letras y carac- demás. En particular en el Concilio elibertino, antiléres proprios, diferentes entre sí y de los latinos. Los quísimo, despues de seis obispos, firma Melancio, prelado de Toledo, en el seteno lugar; de donde se saca | triarcas, y solo difieren en el nombre, como parece en que en aquella sazon Toledo no era arzobispado, y mas los cánones y leyes de la Iglesia , ni tenian especiales claramente de la division de los obispados hecha por insignias de dignidad ni poder mayor sobre los obispos Constantino, en que pone á Toledo por sufragánea de para corregillos, para visitallos, para por via de apelaCartagena. En los mismos concilios toledanos en que cion alterar sus sentencias. Despues que se mudaron mas se debia mirar por la autoridad de la iglesia de las cosas y España padeció aquella tan grande plaga, !

Toledo, por tener de su parte el favor del pueblo y de los todo lo mandaron los moros, cesó la dignidad y majesreyes, no pocas veces se pone el postrero entre los me- tad toda que tenian estos prelados, y llegó á tanto la tropolitanos. Para sacar pues la autoridad del primado turbacion en aquel tiempo, que aun obispos, consagrade Toledo de los tiempos mas antiguos digo desta mane dos como se acostumbra , por muchos años faltaron en ra. En España hobo antiguamente cinco arzobispos, que Toledo. En fin, vuelta aquella ciudad á poder de cristiaunas veces se llamaban metropolitanos y otras primados nos, el arzobispo de Toledo, no solo alcanzó la honra y con diverso nombre, pero el sentido es el mismo. Estos grado de metropolitano, sino asimismo de primado. son el tarraconense, el bracarense, el de Mérida, el de Procurólo don Bernardo, primer arzobispo, y conceSevilla y el de Toledo. Allende destos se contaba con dióselo el papa Urbano II, no sin queja de los otros los demás el arzobispo narbonense en la Gallia Gótica, obispos y contradiccion, que pretendian por preferirá que en tiempo de los godos era sujeta á España. Todos uno hacerse injuria a todos los demás. La bula de Urestos eran iguales, y á ningun superior reconocian, sa bano que liabla desto se pondrá en otro lugar. El pricado el Papa. En los concilios tenian el lugar que les mero que puso pleito sobre esta dignidad de primado daba su antigüedad y consagracion. La causa de ser fué don Berengario, á quien el mismo don Bernardo tantos los metropolitanos fué la antigua division de Es habia traslado de Vique, donde era obispo, á Tarragopaña, que se dividió en cinco provincias, que eran es na; pero fué vencido en el pleito, porque el papa Urbatas : Andalucía , Portugal, Tarragona, Cartagena, Ga no quiso que la autoridad, una vez dada al arzobispo licia, y otras tantas audiencias y chancillerías supre- de Toledo , fuese cierta y para siempre se conservamas en que se hacia justicia; ó como yo pienso, las se. Esta determinacion de Urbano confirmaron con sus gentes bárbaras fueron causa desto, porque luego que bolas el papa Pascual y el papa Gelasio, sus sucesoentraron en España, divididas las provincias della, fun- res. Calixto Il pareció diminuir esta autoridad con daron muchos imperios y estados. El metropolitano dar, como dió por su bula á don Diego Gelmirez, narbonense presidia en Francia. El de Tarragona en la obispo de Compostella, los derechos de metropolitano, parte de España, que en aquella Lurbacion estuvo mu trasladados de la ciudad de Mérida, si bien estaba en cho liempo sujeta á los romanos. Los vándalos tuvieron poder de moros. Otorgóle otrosí autoridad de legado á Sevilla; los alanos y suevos la Lusitania y Galicia, do del Papa sobre las provincias de Mérida y Braga, y cstán Mérida y Braga; los godos tenian á Toledo, la | señaladamente le hizo exemplo de la obediencia y pocual gente venció y se adelantó å las otras naciones der de don Bernardo, arzobispo de Toledo; todo á probárbaras en multitud y mando. De aquí comenzó la au pósito de honrar á don Ramon, su hermano, que estoridad de Toledo á ser mayor que la de las demás, en taba enterrado en Compostella, y por la mucha devoespecial cuando, mudado el estado de la república, los cion que siempre mostró con la iglesia y sepulcro do godos se hicieron señores de toda España, y mudadas Sautiago. Mas siendo arzobispo don Raimundo, suceJas leyes y fueros, pusieron la silla de su imperio en sor de don Bernardo, los papas Honorio, Celestino, InoToledo; poco a poco, trocadas las cosas, comenzaron á cencio, Lucio!, Eugenio III determinaron y ratificaron crecer y mejorarse en autoridad los prelados de Tole- lo que hallaron estar antes concedido, que el arzodo. En el Concilio toledano sétimo se pusieron claros bispo de Toledo fuese primado de España. A don Raifundamentos de la autoridad que adelante tuvo, cuyo mundo, ó Ramon, sucedió don Juan, en cuyo tiempo .cánon último es este : «que los obispos vecinos desta lo primero Adriano IV confirmó el primado de Toledo ciudad, avisados del metropolitano, vengan á Toledo con nueva bula que expidió, en que revoca el privilegio cada uno su mes, si no fuere en tiempo de agosto y de Compostella; lo segundo, don Juan, obispo de Braga, vendimias »; decreto que dicen se concede por respeto que habia puesto pleito sobre el título de primado, vino del rey y por honra de la ciudad en que él moraba, y á la ciudad de Toledo, y fué forzado á jurar de obedecer por consuelo del metropolitano. Destos principios co al que no queria reconocer ventaja. Don Cerebruno sumenzó á crecer la autoridad de los arzobispos de Tole- | cedió á don Juan, en cuyo tiempo Alejandro III revocó do de tal manera, que los padres que se hallaron en el un privilegio de Anastasio concedido en esta razon á Concilio toledano duodéciino en tiempo del rey Ervi- | Pelagio, obispo de Compostella. Esto fué á la sazon que gio determinaron en el cánon sexto que las elecciones el cardenal Jacinto Bobo, muy nombrado, vino á Esde los obispos de España, que solia aprobar el rey, se paña con autoridad de legado, y entre otras cosas que confirmasen con la voluntad y aprobacion del arzobispo sapientísimamente ordenó, puso fin en este pleito, sede Toledo. Desde este tiempo los otros obispos recono gun parece en las escrituras de la iglesia de Toledo, cieron al de Toledo, y le daban el primer lugar en to cu dió sentencia por Cerebruno contra el de Santiago, do , y se tenia por mas principal autoridad la suya que | que le inquietaba. Bien será aquí poner la bula dc AleJa de los demás; en particular en el asiento y firmar los jandro III, porque confirma en ella lo que sus predeconcilios era el primero. Estos fueron los principios | cesores determinaron. La bula dice así : «Alejandro, desta autoridad y como cimientos, sin pasar por cu »obispo, siervo de los siervos de Dios, al venerablo tonces mas adelante, porque no tuvo por entonces los pliermano Cerebruno, arzobispo de Toledo, salud y otros derechos de primados, que son los mismos que pa- vbendicion apostólica. Como nos enviasedes yn mens sajero por causa de los negocios que teneis á cargo į venció a los demás metropolitanos de España; y porque ode vuestra iglesia á la Sede Apostólica, que suele el arzobispo de Braga pretendia no estarle sujeto, Ho»siempre admitir los deseos de los que piden cosas norio III le hizo legado suyo. Gregorio IX, sucesor de »justas, nos suplicastes con humildad con el mismo | Honorio, revocó cierta ley que se promulgó en Tarraomensajero que renovásemos las bulas de nuestros an- I gona contra la dignidad del arzobispo de Toledo, en vlecesores Pascual, Calixto, Honorio y Eugenio, en que que establecieran no usasen los tales arzobispos de las vconceden la primacía de las Españas á la iglesia de To prerogativas de primado en aquella su provincia, en »ledo. Nos, porque sinceramente os amamos en el Se especial no llevasen cruz delante. A don Rodrigo suce»ñor, y tenemos propósito de honrar vuestra persona de dió don Juan, luego don Gutierre, y dos don Sanchos, "todas las maneras que convenga, por ser estable fun- | ambos de linaje real, casi el uno tras el otro. Despues »damento y columna de la cristiandad, juzgamos con- | de los dichos fué arzobispo don Juan de Contreras, en »venia admitir vuestra demanda, y que vuestro deseo | tiempo de Martino V, y se halló en el Concilio basilien»po fuese defraudado. Y comunicado este negocio con se. Item, don Juan de Cerezuela, hermano del maestre »nuestros hermanos á imitacion de nuestro predecesor, don Alvaro de Luna y sucesor de don Juan de Contreras. »de buena memoria, Adriano, papa, por la autoridad Todos alcanzaron bulas de los papas en que confirmabao »de la Sede Apostólica determinarnos que debiamos re lo mismo, cuyas copias están guardadas con toda fide»novar el privilegio junto con aquel breve, conforme lidad en el archivo de la iglesia de Toledo y recogidas þá vuestra peticion. Que así como vuestra iglesia de en un libro de pergamino. El tiempo adelante por agra»tiempo antiguo ha tenido el primado en toda la region viarse don Alonso de Cartagena, obispo de Burgos, »de España, así vos y la iglesia de Toledo, que gober que el arzobispo de Toledo doo Alonso Carrillo llevase onais por la ordenacion de Dios, tengais el mismo pri guion levantado en su obispado, que era señal de supeomado sobre todos para siempre; añadiendo que al pri

rioridad y de ser primado, don Juan el Segundo, rey de »vilegio que Pelagio, arzobispo, en tiempos pasados Castilla, tomó aquel negocio por suyo, y por sus proodicen que impetró de nuestro predecesor, de buena visiones, en que da a Toledo titulo de ciudad imperial, »memoria, Anastasio, papa, que por derecho de pri determina y establece que se guarde el privilegio y auomado no debia estar sujeto á vuestra iglesia; declara toridad que Toledo tenia sobre las otras ciudades de su »mos que el privilegio de dicho nuestro antecesor, de | señorío, por entender, como era verdad, que la auto»santa memoria, Eugenio, papa , concedido á vuestro | ridad del arzobispo de Toledo da mucho lustre á todo »predecesor sobre la concesiou del primado, juzgamos el reino y aun á toda España. Muchos otros arzobispos, »que le prejudica totalmente, en especial que lo con antes y despues de don Alonso Carrillo, hicieron lo »cedido por Anastasio no fué concedido ni por la ma- | mismo, y por toda España llevaron siempre su cruz leDyor ni mas sana parte de nuestros hermanos. Deter vantada. Entre estos se cuentan los cardenales arzoominamos pues que el arzobispo compostellano como bispos don Pedro Gonzalez de Mendoza y fray Francisco plos demás obispos de España os tengan sujecion y | Jimenez; que es argumento de la primacía que los arzopobediencia de aquí adelante como á su primado y á bispos de Toledo han tenido, despues que Toledo se reovuestros sucesores; y la dignidad misma sea firme y cobró de los moros, puesto que nunca ha faltado quien vinviolable para vos y vuestros sucesores para siempre contradiga y no quiera estarles sujeto. Al presente, fuenjamás. Ninguno pues de todos los hombres ose que ra del nombre y asiento, que se les da el primero, ninobrantar o contradecir de alguna manera esta bula guna otra cosa ejercitan sobre las otras provincias de

de nuestra confirmacion y concesion con temeraria España tocante á la primacía; por lo menos ni para ellos nosadía. Y si alguno presumiere intentarlo, sepa que

se apela en los pleitos ni castigan delitos ni promulgan nincurrirá la indignacion de Dios todo poderoso y de

leyes fuera de la provincia, que como á metropolitanos ulos bienaventurados apóstoles san Pedro y san Paa les está sujeta. »blo. Dada en Benevento por mano de Gerardo, no»tario de la santa Iglesia romana, á 24 de noviem

CAPITULO XX. bre, en la indiccion tercera, año de la Encarnacion

De las mujeres y hijos del rey don Alonso. vdel Señor de 1170, del pontificado de Alejandro, papa »tercero, año onceno.» Larga cosa seria referir en este

Arriba queda dicho como el rey don Alonso luvo dos propósito todo lo que se pudiera alegar. El papa Urba mujeres, dona lués y doña Constanza , y que desta seno III confirmó la misma autoridad de primado á don gunda bobo á su hija la infanta duña Urraca. Doña ConsGonzalo, sucesor de don Cerebruno. A don Gonzalo su lanza murió despues de ganado Toledo, y en el mismo cedió don Pedro de Cardona. A este don Martin , al cual tiempo su cuñada la infanta doña Elvira, hermana del Celestino III por el parentesco y amistad que habia en Rey, falleció; enterráronla en Leon con doña Urraca, tre él y nuestros reyes, al tiempo que fué legado y se su hermana. Despues de doña Constanza casó don llamaba el cardenal Jacinto Bobo, concedió que las dig Alonso con la hija de Benabet, rey moro de Sevilla, nidades de la iglesia de Toledo usasen de mitras como que se volvió cristiana, mudado el nombre de Zaida obispos mientras la misa se celebrase, y acreceutó aquel que tenia en doña María; otros dicen se llamó doña Isaprivilegio despues que fué elegido papa. Siguióse en la bel. Deste casamiento nació don Sancho; créese fuera iglesia de Toledo don Rodrigo Jimenez, varon de gran un gran principe si se lograra, y que igualara la gloria de ánimo y singular doctrina, cosa en aquel tiempo se de su padre, como lo mostraban las señales de virtud mejable á milagro; trató en el Concilio lateranense pri- i que daba en su tierna edad; parece que no quiso Dios mero delante los cardenales y de Inocencio III la causa gozase España de tan aventajadas partes. El Rey adede su iglesia en este punto como orador elocuente, y llante cuarta y quinta y sexta vez casó con doña Berta, M-I.

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traida de Toscana , con doña Isabel, de Francia, y con, historia desta manera: a Este rey don Alonso luvo cinco doña Beatriz, que no se sabe de qué nacion fuese. De mujeres legitimas, la primera Inés, la segunda Constandoña Isabel tuvo dos hijas, á doña Sancha, que fue mu za, de la cual tuvo á la reina doña Urraca, mujer del conde jer del conde don Rodrigo, y doña Elvira, que casó con Ramon; della tuvo el Conde á doña Sancha y al rey don Rogerio, rey de Sicilia, hijo de Rogerio, conde de Sia Alonso; la tercera doña Berta , venida de Toscana; la cilia. Della nació Rogerio el hijo mayor, duque de Pu- cuarta doña Isabel, desta tuvo á doña Sancha, mujer det lla, y Anfuso, príncipe de Capua, llamado así, á lo que conde don Rodrigo, y á Geloira, que casó con Rogerio, se entiende, del nombre de su abuelo materno. Item, á duque de Sicilia; la quinta se llamó doña Beatriz, la cual, Guillermo, que por muerte de sus hermanos fué rey de | muerto el marido, se volvió á sa patria. Tuvo dos manceSicilia, y á Constanza, que casó con el emperador En | bas muy nobles, la primera Jimena Muñon, dequien nació rique VI. Así lo refiere el abad Alejandro, celesino, que dona Geloira, mujer del conde de Tolosa Ramon, que escribió la vida y los hechos del dicho rey Rogerio, su tuvo por hijo á Alonso Jordan. En la misma Jimena hobo contemporáneo, y Hugo Falcando. Tuvo don Alonso de el rey don Alonso á doña Teresa, mujer que fué del conde una manceba, llamada Jimena, otras dos hijas, doña El- don Enrique, y deste matrimonio nacieron Urraca yGevira y doña Teresa ; doña Elvira casó con Ramon, con loira y Alonso. La otra concubina se llamó Zaida, hija de de Tolosa, que tuvo dos hijos en esta señora; estos de Benabet, rey de Sevilla, que se bautizó y se llamó fueron Beltran y Alonso Jordan. Doña Teresa casó con Isabel, y della nació don Sancho, que murió en la baEnrique de Lorena, cepa que fué y cabeza de do proce talla de Uclés,» Todo lo susodicho es de Pelagio. Estas dieron los reyes de Portugal. De otra concubina, cuyo fueron las mujeres del rey don Alonso, estos sus bijos; nombre no se sabe, con quien el rey don Alonso tuvo principe mas venturoso en la guerra que en el tiempo trato, no engendró hijo alguno. A doña Urraca, la hija de la paz y en sucesion, no menos admirable en las bormayor, casó con Ramon ó Raimundo, hermano del rascas que cuando soplaba el viento favorable y todo so conde de Borgoña y de Guido, arzobispo de Viena, que le hacia á su voluntad. Bien es verdad que la fortuna á fué adelante papa y se llamó Calixto II. De Ramon y fuerza mas alta conforine á sus ordinarias mudanzas y doña Urraca nació doña Sancha primero, y luego don vueltas en lo de adelante se le mostró contraria, y acar. Alonso, el que por los muchos reinos que juntó tuvo reó así á él como á sus reinos gran muchedumbre de nombre de emperador. Todo esto se ha recogido de trabajos y reveses, segun que por lo que se sigue se gravísimos autores. Pero mejor será oir á Pelagio, obispo podrá claramente entender. de Oviedo, cercano de aquellos tiempos, que concluye su

LIBRO DÉCIMO.

CAPITULO PRIMERO.

España. Pretendia á riesgo ajeno y con su trabajo, conDe nuevas guerras que bobo en España y en la Suria.

forme á la ambicion que le aguijaba, ensanchar él su

señorío; tal era su pensamiento y sus trazas. Escribió Los reinos de levante y de poniente casi en un mismo don Alonso las cartas que le pidió, por estar con la edad tiempo se alteraron con nuevas asonadas y tempestades aficionado y sujeto a su mujer; consejo errado, perjude guerras. De las extrañas se dirá luego; las de España dicial y que á ninguno fué mas dañoso que al mismo sucedieron con esta ocasion. Los almoravides, gente que lo inventaba. A Juzef no le parecia dejar aquella mahometana, habiendo sobrepujado á los alavecinos, ocasion de volver las armas contra España; consideraba que hasta este tiempo tuvieron el imperio de Africa, 1 que de pequeños principios suelen resultar cosas muy fundaron primeramente su imperio en aquella parte de grandes; que la guerra se podia comenzar en nombre la Mauritania que al estrecho de Gibraltar se tiende por de otro y con su infamia y acabarse en su pro. El misJas riberas del uno y del otro mar, es a saber, del Me mo ó no quiso ó no pudo venir por entonces; envió em. diterráneo y del Océano; despues en gran parte de Es pero á Ali Abenaja, capitan de gran nombre, esclarepaña se metieron y derramaron á manera de raudal ar cido por su esfuerzo y hazañas, hombre de consejo, asrebatado y espantoso. La ocasion de pasar en España tuto, atrevido para comenzar y constante para llevar sué esta. El rey don Alonso tenia por mujer una hija del al cabo y concluir prósperamente sus intentos; dióle rey moro de Sevilla, como poco ha queda dicho. Entró un buen ejército que le acompañase. Con estas gentes, aquel Rey en esperanza de apoderarse de todo lo que como le era mandado, se junto con el rey de Sevilla ; no su gente en España tenia, si fuese de Africa ayudado con duró mucho la amistad, ni es muy seguro el poder nuevas gentes y fuerzas; pidió a su yerno, por lo que al cuando es demasiado. Por ligera ocasion y de repente parentesco debia, le ayudase con sus cartas para llamar se levantó diferencia y debate entre las dos naciones y á Juzef Telin, rey de los almoravides, poderoso en fuer caudillos moros; pasaron á las armas y á las manos, pezas y gentes y espantoso por la perpetua prosperidad learon moros con moros; los españoles no eran iguales que habia tenido en sus cosas y convidarle á pasar en á los africanos por estar debilitados con el largo ocio y con el cebo de los deleites. El rey de Sevilla , suegro de les fuese á la mano. Esta mengua le aquejaba y le pa don Alonso, fué vencido y muerto en la batalla, con recia intolerable. Los emperadores griegos, que debie. tanto menor compasion y pena de los suyos y menor ran ayudar por caerles esto mas cerca y por el miedo odio de su enemigo, que se entendia de secreto favore- | y peligro que corrian á causa de los turcos, que los te. cia á nuestra religion y era cristiano. Llamábase el que nian á las puertas, gente bárbara y cruel, con el cuidado le mató Abdalla. Con su muerte sin dilacion todo su de sus cosas y otros embarazos poco se curaban de las estado quedó por los vencedores. Fué esto el año de los ajenas y comunes. Los reinos de occidente, por estar moros 484, como lo dice don Rodrigo en la historia de léjos sin sospecha y sin recelo, no hacian caso del daño Jos árabes, que se contaba de Cristo el de 1091. Todas comun, y de ninguna cosa menos cuidaban que de la inlas gentes y ciudades de los moros que quedaban en Es juria y afrenta de la religion y del cristianismo. El ponti, paña, movidos de nuevas esperanzas ó de miedo, se pu lice Urbano, aunque congojado con estos cuidados y disieron debajo de su mando, algunas por fuerza, las mas ficultades, en ninguna manera se desanimó; determinóse de grado por entender que las cosas de los moros, que intentar una cosa dificultosa en la apariencia, pero en estaban para caer, podrian sustentarse y mejorarse con efecto saludable. Convocó a los señores y prelados de todo el esfuerzo y ayuda de Alí. Ninguna fe hay en los bár el occidente para hacer concilio y tratar en él lo que á la baros, en especial si tienen armas y fuerza. Así el capi religion y á la cristiandad tocaba. Dende como con tromtan africano, confiado en las fuerzas de un señorío tan peta pensaba tocar al arma, despertar y inflamar los grande como era el de los moros de España, quiso mas ánimos de todos los cristianos á la guerra sagrada, conser señor en su nombre y alzarse con todo que gober fiado que á tan buena empresa no faltaria el ayuda de nar en el de otro y como teniente. Tenia ganadas las Dios. Señaló para el concilio á Claramonte, ciudad prinvoluntades de la gente, y si algunos sentian lo contra cipal en Alvernia y en Francia. Entre tanto que estas rio, guardaban secreto el odio, y en público le adula cosas se movian en Italia y en Francia, y con emba. ban; que tal es la condicion de los hombres. Con esto jadas que el Pontífice enviaba a todas las naciones, las llamóse miramamolin de España, nombre entre los mo convidaba para juntar sus fuerzas, ayudar a la querella ros y apellido de autoridad real. Demás desto, los reyes comun con consejo y con lo demás, y que con el aparamoros, que por toda España eran tributarios del rey don to desta guerra ardian las demás provincias, en España Alonso, confiados en el nuevo Rey, como quitada la ser las cosas de los cristianos empeoraban, y parece anda. vidumbre y la máscara y despertados con la esperanza ban cercanas a la caida por la venida y armas de los alque se les presentaba de la libertad, no querian pagar moravides. Nunca ni con mayor impelu se bizo la guer. las parias, como acostumbraban cada un año. Este era ra, ni con mayor peligro de España, Ensoberbecida el estado de las cosas de España. En la Suria por el es aquella gente fiera y bárbara con el progreso de las vic, fuerzo de los cristianos se comenzó la guerra sagrada, torias y próspero suceso de sus empresas y con el im. famosísima por la gloria y grandeza de las cosas que perio que se les juntara , fortificados y arraigados en sucedieron y por la conspiracion de todas las naciones España, volvieron contra los nuestros las armas, Entran de Europa contra los mas belicosos reyes y emperado por el reino de Toledo, meten á fuego y á sangre toda res del oriente. Jerusalem, ciudad famosa por su anti aquella comarca, robando y saqueando todo lo que se gua nobleza, y muy santa por el nacimiento, vida y les ponia delante. En particular se apoderaron de las muerle de Cristo, hijo de Dios, estaba en poder de gente ciudades y pueblos que en aquella parte y en los cellibárbara, siera y cruel; padecia por esta causa una ser beros habia dado á Zaida su padre en dote, es á saber, vidumbre de cada dia mas grave. Un hombre, llamado Cuenca, Uclés, Huete. Envió el rey don Alonso á hacer Pedro, de noble linaje, natural de Amiens en Francia, rostro á los moros dos condes, que fueron don Garcia, y que en su menor edad con el ejercicio de las armas su cuñado, casado con su hermana, y don Rodrigo con habia endurecido el cuerpo, llegado á edad de varon, un buen ejército que les dió. Vinieron a las manos con por desprecio de las cosas humanas pasaba su vida en los moros; fueron los nuestros vencidos en batalla y el yermo. Este fué por su devocion a Jerusalem para vi desbaratados cerca de un pueblo llamado Roda, que so sitar aquellos lugares, y asegurado entre los bárbaros entiende llama Plinio Virgao, puesto entre el rio Guapor su pobreza, mal vestido, su rostro contentible y pe dalquivir y el mar Océano. El rey don Alonso, movilo queña estatura, tuvo lugar de mirallo todo y calar los de tantos daños y por el recelo del peligro mayor que secretos de la tierra; consideró cuán atroces y cuán amenazaba , entendió finalmente el grave yerro quo crueles trabajos los nuestros en aquellas partes pade hiza en llamar á los moros. Acudió con nueva diligen. cian. Era en aquella sazon obispo de Jerusalem Simon; cia á reparar el mal pasado y los males; hizo en todo su trataron el negocio entre los dos, y con cartas que le reino levantar mucha gente, y juntados socorros de todió para el sumo Pontífice y amplísima comision , dió la das partes, formar un grueso ejército, Muchos de su vo. vuelta para Europa. El papa Urbano, oido que hobo á luntad vinieron de las provincias comarcapas á ayudar, Pedro y leido las cartas del Patriarca , asligiose grave movidos por el peligro que las cosas de los cristianos mente. Abrasábale la afrenta de la religion cristiana; corrian, Cerca de Cazalla, pueblo que cae no lejos de que aquella tierra en que quedaron impresas las pisadas Badajoz, se dió de nuevo la batalla de poder a poder; los del Hijo de Dios, origen de la religion, y en otro tiem cristianos quedaron asimismo vencidos (grande lástima po albergo de la santidad, estuviese verma de morado y mengua) y muchos dellos muertos en el campo. Sin res, falta de sacerdotes y de todo lo al. Que los bárbaros, embargo, don Alonso no perdió en manera alguna cl no solo contra los hombres, sino contra la santidad de ánimo, como el que ni por las cosas prósperas se enso, los lugares sagrados, hiciesen la guerra con odio perpe berbecia, ni por las adversas se espantaba. Con gran tuo y gravísimo de la cristiana religion sin que nadie presteza se rehizo de fuerzas, y con nuevos socorros

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