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CAPITULO IV.

fuese antes aborrecido, de nuevo por la amistad de los

cristianos lo fué mas; y el odio se aumentó en tanlo Como el Cid gang á Valencia.

grado, que los ciudadanos llamaron a los almoravides, En este medio no estaban en ocio las armas de Ro- que a la sazon habian extendido mucho su imperio, y drigo de Bivar, por sobrenombre el Cid, varon grande con su venida fué el Rey muerto, la ciudad tomada. en obras, consejo, esfuerzo y en el deseo increible que El movedor deste consejo y trato, llamado Abenjafa, siempre tuvo de adelantar las cosas de los cristianos, y

como por premio se quedó por señor de Valencia. El á cualquiera parteque se volviese, por aquellos tiempos Cid, deseoso de vengar la traicion, y alegre por tener el mas afortunado de lodos. No podia tener sosiego, ocasion y justa causa de apoderarse de aquella ciudad antes con licencia del rey don Alonso en el tiempo que nobilísima, con todo su poder se determinó de combaél andaba ocupado en la guerra del Andalucía, como tir á los contrarios. Tenia aquella ciudad grande abunde suso queda dicho, con particular compañía de los dancia de todo lo que era á propósito para la guerra, suyos revolvió sobre los celtiberos , que eran donde guarnicion de soldados, gran muchedumbre de ciudaahora los confines de Aragon y Castilla , con esperanza danos, mantenimientos para muchos meses, almacen de hacer allí algun buen efecto, por estar aquella gente de armas y otras municiones, caballos asaz; la conscon la fama de su valor amedrentada. Todos los seño tancia del Cid y la grandeza de su ánimo lo venció todo. res moros de aquella tierra, sabida su venida, desea Acometió con gran determinacion aquella empresa; du

ban á porsia su amistad. El señor de Albarracin , ciudad ró el sitio muchos dias. Los de dentro, cansados con el • que los antiguos llamaron, quién dice Lobeto, quién largo cerco y reducidos á extrema necesidad de man

Turia, fué el primero á quien el Cid admitió á vistas y tenimientos, demás que no tenian 'alguna esperanza de luego á conciertos; despues el de Zaragoza , al cual por socorro, finalmente se le entregaron. El Cid, con el la grandeza de la ciudad fué el Cid en persona a visitar. mismo esfuerzo que comenzó aquella demanda, preRecibióle el Moro muy bien, como quier que tenia tendió pasar adelante; lo que parecia locura, se resolgrande esperanza de hacerse señor de Valencia con vió de conservar aquella ciudad ; hazaña atrevida y que ayuda suya y de los cristianos que llevaba. La ciudad pusiera espanto aun á los grandes reyes por estar rode Valencia está situada en los pueblos llamados anti deada de tanta morisma. Determinado pues en esto, lo guamente edetanos, á la ribera del mar en lugares de primero llamó á Jerónimo, uno de los compañeros del regadío y muy frescos y fértiles, y por el mismo caso arzobispo don Bernardo, desde Toledo para que fuese de sitio muy alegre. Demás desto, así en nuestra era obispo de aquella ciudad. Demás desto, hizo venir á su como en aquel tiempo, era muy conocida por el trato mujer y dos hijas, que, como arriba se dijo, las dejó en de naciones forasteras que allí acudian á feriar sus mer- | poder del abad de San Pedro de Cardeña. Al Rey, por cadurías y por la muchedumbre, arreo y apostura de haber consentido benignamente con sus deseos, y en sus ciudadanos. Hiaya, que dijimos fué rey de Toledo, especial dado licencia que su mujer y hijas se fuesen tenia el señorío de aquella ciudad por herencia y dere para él, envió del botin y presa de los moros docientos cho de su padre, ca fué sujeta á Almenon. El rey don caballos escogidos y otros tantos alfanjes moriscos colAlonso otrosí, como se concertó en el tiempo que To gados de los arzones, que fué un presente real. En este Jedo se entregó, le ayudó con sus armas para mante estado estaban las cosas del Cid. Los infantes de Carnerse en aquel estado. El señor de Denia , que lo era rion, Diego y Fernando, personas en aquella sazon en tambien de Játiva y de Tortosa, quier por particulares España por sangre y riquezas nobilísimos, bien que de disgustos, quier con deseo de mandar, era enemigo de corazones cobardes, por parecerles que con las riqueHiaya y trabajaba con cerco aquella ciudad. El rey de zas y haberes del Cid podrian hartar su codicia , por no Zaragoza pretendia del trabajo ajeno y discordia sacar tener hijo varon que le heredase, acudieron al Rey y le ganancia. Los de Valencia le llamaron en su ayuda y suplicaron les hiciese merced de procurar y mandar les él deseaba luego ir, por entender se le presentaria por diesen por mujeres las hijas del Cid, doña Élvira y doña aquel camino ocasion de apoderarse de los unos y de Sol. Vino el Rey en ello, y á su instancia y por su manlos otros. Concertose con el Cid, y juntadas sus fuer | dado se juntaron á vistasel Cid y los infantes en Requena, zas con él, fué allá. El señor de Denia, por no ser igual pueblo no léjos de Valencia , hicieron las capitulaciones, á tanto poder, luego que le vino el aviso de aquel aper con que los infantes de Carrion en compañía del Cid cibimiento, alzó el cerco concertándose con los de Va pasaron á Valencia para efectuar lo que deseaban. Las lencia. Quisiera el de Zaragoza apoderarse de Valen bodas se hicieron con grandes regocijos y aparato real. ia, que al que quiere hacer mal nunca le falta ocasion. Los principios alegres tuvieron diferentes remates. Los 31 Cid nunca quiso dar guerra al rey de Valencia; ex inozos, como quier que eran mas apuestos y galanes usose con que estaba debajo del amparo del rey don que suertes y guerreros, no contentaban en sus cosllonso, su señor, y le seria mal contratado si comba tumbres á su suegro y cortesanos, criados y curtidos liese aquella ciudad sin licencia ó le hiciese cualquier en las armas. Una vez avino que un leon , si acaso, si I esaguisado. Con esto el de Zaragoza se volvió á su | de propósito, no se sabe ; pero en fin, como se soltase terra. El Cid, con voz de defender el partido del rey de la leonera, ellos de miedo se escondieron en un lu(Valencia, saco para sí hacer, como hizo, sus tribu gar poco decente. Otro dia en una escaramuza que se tirios a todos los señores moros de aquella comarca y trabó con los moros que eran venidos de Africa, dieron firzar á los lugares y castillos que le pagasen parias muestra de rehusar la pelea y volver las espaldas como cida un año. Con esta a yuda y con las presas, que por medrosos y cobardes. Estas afrentas y menguas, que S T los campos fértiles eran grandes, sustento por 'al- | debieran remediar con esfuerzo, trataron de vengallas 8 10 tiempo los gastos de la guerra. El rey Hiaya, como l torpemente ; y es así, que ordinariamente la cobardía es hermana de la crueldad. Suero, tio de los mozos, arriba dicho; y doña Sol con don Pedro, hijo del rey en quien por la edad era justo hobiera algo mas de con de Aragon, llamado tambien don Pedro, que por sus sejo y de prudencia , atizaba el fuego en sus ánimos en- embajadores las pidieron y alcanzaron de su padre. De conados. Concerlado lo que pretendian hacer, dieron don Ramiro y doña Elvira nació Garci Ramirez, rey muestra de desear volver a la patria. Dióles el suegro que fué adelante de Navarra. Don Pedro falleció en vida licencia para hacello. Concertuda la partida, acompa de su padre sin dejar sucesion. Con estas bodas y con ñado que bobo á sus hijas y yernos por algun espacio, su alegría se olvidó la memoria de la afrenla y injuria se despidió triste de las que muchas lágrimas derrama pasada, y se aumentó en gran manera el contento que ban y como de callada adivinaban lo que aparejado les recibiera el Cid muy grande por la venganza que tomó esperaba. Con buen acompañamiento llegaron a las de sus primeros yernos. La fama de las hazañas del fronteras de Castilla, y pasado el rio Duero, en tierra Cid, derramada por todo el mundo, movió en esta sade Berlanga, les parecieron á propósito para ejecutar su zon al rey de Persia á enviarle sus embajadores. Esto mal intento los robledales, llamados Corpesios, que es- hizo mayor y mas colmado el régocijo de las fiestas, que taban en aquella coinarca. Enviaron los que les acom un Rey tan poderoso, de su volunlad, desde tan léjos pañaban con achaques diferentes á unas y á otras par- pretendiese confederarse y tener por amigo un cabates, á sus mujeres sacaron del camino real, y dentro del llero particular. A vista de Valencia por dos veces, en bosque, donde las metieron, desnudas, las azotaron diversos tiempos, se dió batalla al rey Bucar, que de cruelmente sin que les valiesen los alaridos y voces con Africa pasara en España , y por el esfuerzo del Cid y su que invocaban la fe y ayuda de los hombres y de los | buena dicha fueron vencidos los bárbaros, y se consersantos. No cesaron de herirlas hasta tanto que cansa vó la posesion de aquella ciudad por toda su vida, que dos las dejaron por muertas, desmayadas y revolcadas fueron cinco años despues que la ganó. Llegó la hora en su misma sangre. Desta suerte las halló Ordoño, el de su muerte en sazon que estaba el mismo Bucar con cual, por mandado del Cid que se recelaba de algun un nuevo ejército de moros sobre la ciudad. Visto el engaño, en traje disimulado los siguió. Llevólas de allí, Cid que inuerto él no quedaban bastantes fuerzas para y en el aldea que halló mas cerca las hizo curar y re defendella , mandó en su testamento que todos hechos galar con medicinas y comida. La injuria era atroz, la un escuadron se saliesen de Valencia y volviesen á Casinhumanidad intolerable ; y divulgado el caso, los in tilla. Hízose así; salieron varones, mujeres, niños y fantes de Carrion cayeron comunmente en gran des gran carruaje y los estandartes enarbolados. Entendiegracia. Todos juzgaban por Cosa indigna que hobiesen | ron los moros que era un grueso ejército que salia á trocado beneficios tan grandes con tan señalada afren- darles la batalla , temieron del suceso y volvieron las ta y deslealtad. Fipalmente, los que antes sabian po- espaldas. Debíase á la buena dicha de varon tan señaco, comenzaron á ser en adelante tenidos por de sesolado que a los que tantas veces en vida venció, despues menguado y sandios. El Cid, con deseo de satisfacerse de finado tambien les pasiese espanto y los sobrepujade aquel caso y volver por su honra, fué á verse con el se. Los cristianos continuaron su camino sin reparar Rey. Teníanse á la sazon en Totedo Cortes generales, hasta llegar a la raya de Castilla. Con tanto, Valencia, y hallábanse presentes los infantes de Carrion, bien que por quedar sin alguna guarnicion, volvió al momento afeados y infames por hecho tan malo. Tratóse el caso, lá poder de moros. Al partirse llevaron consigo los que y á pedimento del Cid señaló el Rey jueces para deter- se retiraban el cuerpo del Cid, que enterraron en San minar lo que se debia hacer. Entre los demás era el Pedro de Cardeña, monasterio que está cerca de Búrprincipal don Ramon, borgoñon, yerno del Rey. Ven- gos. Las exequias fueron reales; halláronse en ellas el tilóse el negocia; oidas las partes, se cerró el proceso. rey don Alonso y los dos yernos del Cid ; cosa muy honFué la sentencia primeramente que los infantes vol- rosa, pero debida á tan grandes merecimientos y hazaviesen al Cid enteramente todo lo que dél tenian rece ñas. Algunos tienen por fabulosa gran parte desta narbido en dote, piedras preciosas , vasos de oro y de pla racion ; yo tambien muchas mas cosas traslado que ta y todas las demás preseas de grande valor. Acorda creo , porque ni me atrevo á pasar en silencio lo que ron otrosí que para descargo del agravio combatiesen otros afirman, ni quiero poner por cierto en lo que y hiciesen armas y campo, como era la costumbre de lengo duda, por razones que á ello me mueven y otros aquel tiempo, los dos infantes y el principal movedor las ponen. En el lemplo de San Pedro de Cardeña se de aquella trama, Suero, su tio. Ofreciéronse al com muestran cinco lucillos del Cid, de doña Jimena, su mubate de parte del Cid tres soldados suyos, hombres jer, de sus hijos, don Diego, doña Elvira y doña Sol. principales, Bermudo, Antolin y Gustio. Los infantes, Si por ventura no son sepulcros vacíos, que en griego se acosados de su mala conciencia, no se atrevian á lo que llaman cenotafios, á lo menos algunos dellos, que ade no podian excusar, dijeron no estar por entonces aper-| lante los hayan puesto en señal de amor y para perpecebidos, y pidieron se alargase el plazo. El Cid se fué á | tuar sus memorias, como suele acontecer muchas veValencia, ellos á sus tierras. No paró el Rey hasta tan ces, que levantan algunos sepulcros en nombre de los to que hizo que la estacada y pelea se hiciese en Car que allí no están enterrados. rion, y esto por tener entendido que no volverian á Toledo. Fueron todos en el palenque vencidos, y por

CAPITULO V. las armas quedó averiguado haber cometido mal caso. Hecho esto, los vencedores se volvieron para su señor

Como fallecieron el papa Urbano, el rey Jazel y el infanta á Valencia. Las hijas del Cid casaron: doña Elvira con

dop Sancho don Ramiro, hijo del rey don Sancho García de Navar Gran daño recibieron con la muerte del Cid las cosas ra, al que mató su hermano don Ramon, como queda de los cristianos por faltar aquel noble caudillo, cou

cuyo esfuerzo se conservaron en tiempo tan trabajoso y uno y lo otro se impetró por diligencia de Dalmaquio, en tan grande revuelta de temporales. La virtud del di- obispo de aquella ciudad, que por esta causa es contafunto, la gravedad, la constancia, la fe, el cuidado dedo por primero en el número de los obispos de Composdefender la religion cristiana y ensanchalla ponen admi- tella. El rey don Alonso, aunque agravado con la edad. racion á todo el mundo. Del año en que murió no con- de tal manera se ocupaba en el gobierno, que nunca se cuerdan los autores, ni es fácil anteponer los unos ni olvidaba del cuidado de la guerra; antes por estos tiempos la una opinion á la otra; parece mas probable que su algunas veces hizo entradas en tierras de moros y corre. . muerte cayó en el año del Señor de 1098. En el mismo rías porlos campos de Andalucía, mayormente que Juzef, año, el pontifice Urbano, trabajado con olas de diferen dado que hobo órden en las cosas del nuevo imperio de tes cuidados por el cisma que Giberto, falso pontifice, España,se volvió á Africa, y con su ausencia pareció que levantó en tan mala sazon, para llegar ayudas de todas los cristianos por algun espacio cobraron aliento. Desto partes fué á Salerno con deseo de verse con Rogerio, sosiego se aprovechó el Rey para hermosear y ensanchar conde de Sicilia, y valerse dél, cuya piedad y reverencia el culto de la religion en diversos lugares y de muchas para con los romanos pontifices se alaba mucho por maneras. En Toledo edilicó á los monjes de San Benito aquel tiempo, demnás que por sus hazañas era muy es un monasterio con título de los santos Servando y clarecido. Por estas obras y servicios que á la Iglesia Germano en un montecillo ó ribazo de piedra que está hizo te concedió a él y á sus herederos que en Sicilia en frente de la ciudad, no lejos de do al presente se ve tuviesen las veces de legado apostólico y toda la auto el edificio de un castillo viejo del mismo nombre. Otros ridad que hoy llaman monarquía. Desta bula, porque dicen que le reparó, y que en tiempo de los godos fué es muy notable y provechoso que públicamente se sepa, primero edificado. La verdad es que le sujetó al mo

y porque sobre este derecho han resultado grandes nasterio de San Victor de Marsella , de do vino para and controversias á los reyes de España, pondrémos aquí moralle entonces aquella nueva colonia y poblacion de

un traslado en lengua castellana, que dice asi : «Urbano, monjes. Dentro de la ciudad, á costa del Rey, 'se edifinobispo, siervo de los siervos de Dios, al carísimo hi caron dos monasterios de monjas, uno con nombre de pjo Rogerio, conde de Calabria y de Sicilia, salud y San Pedro, en el sitio en que al presente está el hospi

Dapostólica bendicion. Porque la dignacion de la ma tal del cardenal don Pero Gonzalez de Mendoza; el otro I »jestad soberapa te ha exaltado con muchos triun con advocacion de Santo Domingo de Silos, que en este is nfos y honras, y tu bondad en las tierras de los sar tiempo se llama Santo Domingo el Antiguo. En la ciu

arracenos ha dilatado mucho la Iglesia de Dios, y á la dad de Burgos edificó fuera de los muros otro nuevo mo

santa Silla Apostólica se ha mostrado siempre en mu nasterio con nombre de San Juan; hoy se llama San Juan o wchas maneras devota, te hemos recibido por especial y de Burgos. Dió asimismo licencia á Fortun, abad de otro

» carísimo hijo de la misma universal Iglesia. Por tanto, monasterio, que por aquel tiempo se llamaba de San Secally confiados de la sinceridad de tu bondad, como lo pro bastian, y era muy principal en Castilla la Vieja; despues

o metimos de palabra , asi bien lo confirmamos con au se llamó de Santo Domingo de Silos, por haber este

>> loridad destas letras, quepor todo el tiempo de tu vida Santo en él vivido y muerto santísimamente, de edificar o pó de tu hijo Simonó de otro que fuere to legítimo he un pueblo cerca del dicho monasterio, que en nuestro

o redero, no pondrémos en la tierra de vuestro señorío tiempo es de ciento y setenta vecinos, aunque los mu»sin vuestra voluntad y consejo legado de la Iglesia ro- ros tienen anchura y capacidad para mas, y »mana; antes lo que hobiéremos de hacer por legado, que de Frias, hoy condestable de Castilla. El año sio queremos que por vuestra industria, en lugar de legao i guiente de 1099 fué señalado por la muerte del pontiodo, se haga todas las veces que os enviáremos de nues fice Urbano y por la toma de la ciudad de Jerusalem, que

» tro lado para salud, es a saber, de las iglesias que estu Ja ganaron los soldados cristianos. Sucedió por la muervoor vieren debajo de vuestro señorío, á honra de san Pe | te de Urbano el cardenal Rainerio, persona de grande

odro y desu santa Sede Apostólica, á la cual devotamente bondad y experiencia, que por su predecesor fué envia» hasta aquí bas obedecido, y á la cual en sus necesida do por legado en España. Tomó nombre de Pascual II. i »des has fuerte y fielmente acorrido. Si se celebrare Este en el tiempo de su pontificado concedió á la igle

sotrosí concilio, y te mandare que envies los obispos y sia de Santiago que, á imitacion de la majestad romalao sabades de tu tierra, queremos envies cuantos y cuales na, tuviese siete canónigos cardenales, y los obispos de Inquisieres, los demás retengas para servicio y defensa de aquella iglesia usasen del palio, insignia de mayor au

slas iglesias. El omnipotente Dios enderece tus obras en toridad que la ordinaria de los otros obispos. El año que su beneplácito, y perdonados tus pecados, telleve a la luego siguió, es á saber, el de 1100, fué no menos alevida eterna. Dado en Salerno por mano de Juan, dis gre para los cristianos por la muerte de Juzef, que por

cono de la santa Iglesia romana, á 3 de las nonas espacio de doce años tuvo el imperio de los moros en pede julio, indiccion siete, del pontificado del señor España, y el de Africa como treinta y dos, que aciago

Urbano II, año onceno.» Gaufredo, monje que trae y desgraciado por la muerte que en él sucedió del inDuzer esta bula, escribió su historia á peticion del mismo con fante don Sancho. Era su ayo, por mandado del rey

de Rogerio. La indiccion ha de ser seis para que con don Alonso, su padre, don García, conde de Cabra; cierte con el año que pone del pontificado y con el de criábale como á sucesor que habia de ser de reino tan

Cristo que señalamos. Esto en Italia. En España por principal. La desgracia sucedió desta manera. Ali, en el concesion del mismo Pontifice la silla y nombre epis sucesor de Juzef, deseando comenzar el nuevo imperio

copal de Iria, que es el Padron, se mudó en el nombre y ganar autoridad con alguna excelente hazaña y emuy cátedra compostellana 6 de Santiago, y en particular presa , pasado el mar con un grueso ejército de moros

a eximió de la juridicion del arzobispo de Braga. Lo que juntó en Africa, de mas de otros que en España se

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le allegaron, entró por el reino de Toledo y llegó ha- como queda dicho en otro lugar; era persona muy nociendo mal y daño hasta la misma ciudad; metió á fue- ble, mas bullicioso, inquieto y amigo de parcialidades. go y á sangre sembrados, árboles, lugares, cautivó Hízole prender el rey don Alonso, que fué grande rehombres y ganados. El rey don Alonso, por su gran ve- solucion y notable poner las manos en hombre consajez y por estar indispuesto, demás desto cansado de grado. Deseaba demnás desto privarle del obispado, era tantas cosas como habia hecho, no pudo salir al en menester quien para esto tuviese autoridad; el cardecuentro al enemigo bravo y feroz. Envió en su lugar sus nal Ricardo , que dijimos haberle el Pontifice enviado gentes, y por general al conde don García; y para que á España por su legado, llamó los obispos para tener tuviese mas autoridad, quiso fuese en su compañía el concilio en Santiago, con intento que en presencia de jpfante don Sancho, su hijo, dado que era de pequeña | todos se determinase aquel negocio. Presentado que edad. El se quedó en Toledo, donde en lo postrero de fué Pelayo en el Concilio, por miedo ú de grado renunsu edad residia muy de ordinario. Cerca de Uclés se ció aquella dignidad; y para muestra que aquella era dieron vista y juntaron los dos campos; ordenaron sin su determinada voluntad, hizo entrega en presencia dilacion las haces; dióse la batalla de poder á poder, del Cardenal del anillo y báculo pontifical. Con esto fué que fué grandemente desgraciada. Derribaron los mo- puesto en su lugar Pedro, abad cardinense. El pontifice ros al Infante. Amparábale el conde don García con su Urbano, avisado de lo que pasaba, tuvo á mal la demasiaescudo, y con la espada arredraba y aun detuvo por da temeridad y priesa con que en aquel hecho procebuen espacio los moros que los rodeaban y acomelian dieron. Al legado Cardenal escribió y reprehendió con por todas partes. Su esfuerzo era tal, que los contrarios gravisimas palabras. Para el Rey despachó un breve y desde léjos le combatian, mas ninguno se atrevia á carta deste tenor: «Urbano, obispo, siervo de los sierllegársele. El amor singular que tenia al Infante y el » vos de Dios, al rey Alonso de Galicia. Dos cosas liay. despecho, grande arma en la necesidad, le animaban, vrey don Alonso, con que principalmente este mundo Finalmente, enflaquecido con las muchas heridas que ») se gobierna: la dignidad sacerdotal y la potestad real. le dieron los enemigos por ser tantos, cayó muerto so » Pero la dignidad sacerdotal, hijo carísimo, en tanto bre el que defendia. Este miserable desastre y muerte y grado precede á la potestad real, que de los mismos desgraciada dió luego á los bárbaros la victoria. Cuán »reves hemos de dar razon al Rey de todos. Por ende el to haya sido el dolor del Rey por tan gran pérdida no » cuidado pastoral nos compele, no solo á tener cuenta hay para qué relatarlo; no le afligia mas la desgracia y » con la salud de los menores, sino tambien de los mapérdida del hijo que el daño de la república cristiana » yores en cuanto pudiéremos, para que podamos respor faltar el heredero de imperio tan grande, que era » tituir al Señor sin daño, cuanto en nosotros fuere, un retralo de las virtudes de su padre, y parecia haber » su rebaño, que él mismo nos ha encomendado. Prinnacido para hacer cosas honradas. Preguntó el Rey »cipalmente debemos mirar por tu bien, pues Cristo te cuál fuese la causa de tanlos daños como'de los moros » ha hecho defensor de la fe cristiana y propagador de tenian recebidos; fuéle respondido por cierta persona » su Iglesia. Acuérdate pues, acuérdate, hijo mio muy sabia que el esfuerzo de los corazones estaba en los »amado, cuánta gloria te ha dado la gracia de la divisoldados apagado con la abundancia de los regalos, | » pa Majestad; y como Dios ha ennoblecido tu reino soholguras y ociosidad, los cuerpos enflaquecidos con el »bre los otros, así tú has de procurar servirle entre ocio, y los ánimos con la deshonestidad, fruto ordina » todos mas devota y familiarmente, pues el mismo Serio de la prosperidad. Mando pues quitar los instrumen »ñor dice por el Profeta: A los que me honran h00tos de los deleites, en particular derribar los baños, oraré, los que me desprecian serán abatidos. Gracias que eran muy usados á la sazon en España, á imitacion » pues damos a Dios, que por tus trabajos la iglesia y conforme a la costumbre de los moros. Alguna espe » toledana ha sido librada del poder de los sarracenos; y ranza quedaba en don Alonso, nieto del Rey, que en »á nuestro hermano el venerable Bernardo, prelado de doña Urraca, bija del mismo Rey, dejó don Ramon, su » la misma ciudad, convidado por tus amonestaciones marido; mas era pequeño alivio del dolor por la flaque »recebimos digna y honradamente, y dándole el palio, za de la madre y la edad deleznable del niño, en ningu. » le concedimos tambien el privilegio de la antigua mana manera bastantes para acudir á cosas tan grandes. »jestad de la iglesia toledana , porque ordenamos que Con estos cuidados se hallaba suspenso el ánimo dell » fuese primado en todos los reinos de las Españas; y Rey; de dia y de noche le aquejaba el dolor y el deseo » todo lo que la iglesia de Toledo se sabe haber tenido de poner remedio en tanlos daños.

» antiguamente, ahora tambien por liberalidad de la

» Sede Apostólica hemos determinado que para adelante CAPITULO VI.

» lo tenga. Tú le oirás como á padre carísimo, y proDe don Diego Gelmirez, obispo de Santiago.

»cura obedecer á todo lo que te dijere de parte de

» Dios, y no dejarás de exaltar su Iglesia con ayuda y La iglesia de Santiago anduvo trabajada por este » beneficios teinporales. Pero entre los demás pregones tiempo; grandes tempestades la combatian, no de otra o de tus alabanzas ha venido á nuestras orejas lo que manera que la nave sin piloto, ni gobernalle; llegó úl- y sin grave dolor no hemos podido oir, esto es, que el timamente al puerto y á salvamento con la eleccion que v obispo de Santiago ha sido por ti preso, y en la prise hizo de un nuevo prelado, por nombre don Diego | »sion depuesto de la dignidad episcopal; desórden que, Gelmirez, hombre en aquella era prudente en gran ma- »por ser de todo punto contrario a los cánones, y que nera, de grande ániino y de singular destreza. Don »jas orejas católicas no lo sufren, tanto mas nos ha

Diego Pelayo, en tiempo del rey don Sancho de Casti- »contristado cuanto es mayor la aficion que te lenemos. · Bla, fué elegido por prelado de la iglesia de Compostella, »Pués, rey gloriosísimo don Alonso, en lugar de Dios y n de los apóstoles, rogándotelo mandamos que restitu- | concedió que en Santiago hobiose, como arriba se dioyas enteramente por el arzobispo de Toledo al mismo | jo, siele canónigos cardenales á imitacion de la Iglesia vobispo en su dignidad, y no te excuses con que por romana, estos solos pudiesen decir misa en el altar ma» Ricardo, cardenal de la Sede Apostólica, se hizo la yor yacompañar al prelado en las procesiones y misa con v deposicion, porque es contrario de todo punto á los mitras. Don Diego Gelmirez, animado con este princi» cápones, y Ricardo por entonces no tenia autoridad pio, con deseo deacrecentar con nuevas houras la iglesia » de legado de la Sede Apostólica; lo que él pues hizo que le habian encargado, fué á Roina, y aunque muDentonces que Victor, papa de santa memoria, tercero, choslo contradijeron, últimamenle alcanzó del Pontifice »le tenia privado de la legacía, nos lo damos por de pin | el uso del palio; escalon para impetrar la dignidad, »gun valor. En remision pues de los pecados y obedien nombre y honra de arzobispado que le concedió á él y á » cia de la Sede Apostólica restituye el obispo á su dig su iglesia Calixto, pontifice romano, algunos años ade

pidad, venga él con tus embajadores á nuestra pre lante, como se verá en otro lugar. Estas cosas, dado que sepcia para ser juzgado conónicamente, que de otra sucedieron en muchos años, me pareció juntallas en manera nos forzarás á hacer con tu caridad lo que no uno, tomadas todas de la Historia compostellana. » querriamos. Acuérdate del religioso príncipe Cons» lantino, que ni aun oir quiso el juicio de los sacerdo

CAPÍTULO VII. »tes, teniendo por cosa indigna que los dioses fuesen De la muerte de los reyes don Pedro el Primero de Aragon, » juzgados de los hombres. Oye pues en nosotros á

y don Alonso el Sexto de Castilla. » Dios y á sus apóstoles, si quieres ser oido dellos y de La perpetua felicidad del rey de Aragon y su valor hizo » nos en lo que pidieres. El Rey de los reyes, Señor, que los moros no se pudiesen mucho por aquellas par>> alumbre tu corazon con el resplandor de su gracia, te les alegrar con la fama del estrago que se hizo de cris» dé victorias, ensalce tu reino, y de tal manera con tianos en Castilla. A la verdad , las armas de los aragooceda que siempre vivas, y de tal suerte del reino tem neses en aquella parte de España prevalecian, y los mo» poral goces felizmente, que en el eterno para sicin | ros no les eran iguales. Habíanles quitado un castillo » pre te alegres, amen. » Sucedió todo esto el año pri cerca de Bolea , llamado Calasanz, y á Pertusa , muy mero del pontificado de Urbano II, que cayó en el año antiguo pueblo en los ilegertes, á la ribera del rio Cadel Señor de 1088. En lugar de Ricardo vino el cardenal nadre. Demás desto, recobraron la ciudad Rainerio por legado en España; este juntó un concilio tro, que era vuelta á poder de moros. Poncio, obispo de en Leon, en que depuso á Pedro de la dignidad en que Roda, enviado por el Rey á Roma, alcanzó del Pontifué puesto contra las leyes y por mal órden, pero no se fice que él y sus sucesores, mudado el apellido y la silla pudo alcanzar que Pelayo fuese restituido en su liber obispal, con relencion de lo que antes tenia, se intitutad y en su iglesia ; solamente por medio de don Ra lasen obispos de Barbastro. La principal fuerza de los mon, yerno del Rey, que a la sazon vivia , se dió traza cristianos y de la guerra se enderezaba contra los de que á Dalmaquio, monje de Cluni, y por el mismo caso Zaragoza , la cual ciudad, quitada á los decendientes grato al Pontífice, que era de la misma órden, se die | de los reyes antiguos, era venida á poder de los almose el obispado de la iglesia de Compostella. Este prela ravides. Los reyes que en aquella ciudad antes desto do fué al concilio general que se celebró en Claramon- | reinaron, eran estos : El primero Mudir, despues Hiate en razou de emprender la guerra de la Tierra-Santa. ya, el tercero Almudafar; y de otro linaje, Zulema, Allí alcanzó que la iglesia de Compostella fuese exemp- | Hamas, Juzef, Almazacin, Abdelmelich y su hijo Hata de la de Braga y quedase sujeta solamente á la ro mas, por sobrenombre Almuzacaito, á quien los almomana; en señal del privilegio se ordenó que los obispos ravides quitaron el reino. Esto en España. En la Frande Santiago no por otro que por el romano pontifice cia Ato, que despues de la muerte de don Ramon, suesen consagrados. No se pudo alcanzar por entonces conde de Barcelona, padre de Arnaldo, se habia apodel Papa que le diese el palio, aunque para salir conderado como desleal de la ciudad de Carcasona, cuyo esto el mismo Dalmaquio usó de todas las diligencias gobierno tenia, sin reconocer al verdadero señor, fué posibles. La luz y alegría que con esto comenzó á res por conjuracion de los ciudadanos lanzado de la ciudad, plandecer en aquella iglesia en breve se escureció, y ella reducida á la obediencia de sus señores antiguos porque con la muerte de Dalmaquio hobo nuevos de- el año de 1102. En el mismo año Armengol, conde de bates. Pelayo, suelto de la prision, se fué á Roma para Urgel, fué por los moros muerto en Mallorca, do pasó redir en juicio la dignidad de que injustamente, como con deseo de mostrar su valor, por donde le dieron reél decia , fuera despojado. Duró este pleito cuatro años nombre de Balearico, que es en castellano mallorquin. hasta tanta que Pascual, romano pontifice , pronunció | Era señor en Castilla la Vieja de Valladolid, pueblo sentencia contra Pelayo. Con esto los canónigos de que se cree los antiguos romanos llamaron Pincia, PeSantiago trataron de hacer nueva eleccion. Vínose á ranzules, persona en riquezas, aliados y linaje muy votos. Diego Gelmirez, en sede vacante, hizo el oficio principal, aunque vasallo del rey don Alonso; su mujer de vicario; en él dió tal muestra de sus virtudes, que se llamó Elo. Casó Armengol con doña María, hija de ninguno dudaba sino que si vivia era á propósito para Peranzules; y della dejó un hijo, cuya tierna edad y su hacelle obispo. Fué así, que sin tener cuenla con los estado gobernó su abuelo Peranzules, y á su tiempo le demás canónigos, por voluntad de todos salió electo el casó con una señora principal, llamada Arsenda. El primer dia de julio. Alcanzó otrosí del Papa que á cau- año cuarto deste siglo y centuria, de Cristo 1104, fué sa de las alteraciones de la guerra y de los trabajos pa- desgraciado por la muerte de tres personajes muy gransados y que amenazaban por causa de los moros se des. Don Pedro, bijo del rey de Aragon, y su hermana consagrase en España. Demás desto, con nueva bula | doña Isabel murieron en un mismo dia, á 18 de agosto;

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