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Océano antes de llegar al cabo de San Vicente, en un

CAPITULO II. Luen puerto fundó una ciudad que antiguamente se.

De las cosas por los cspañoles hechas en Sicilia. llamó puerto de Aníbal (ahora se llama Albor), cerca de Lagos, pueblo antiguamente dicho Lacobriga. Por Algunos años se pasaron despues desto sin que succe otra parte, los tartesios á la postrera boca del rio Gua- diese en España cosa digna de memoria hasta el año do dalquivir edificaron un castillo con un templo consa- la fundacion de Roma de 327. En el cual tiempo, para grado á Vénus; la cual estrella, porque se llama tambien tida toda la Grecia en dos partes, se bacia la guerra PcLucifero ó Lucero , el templo se dijo Lucífero, y hoy, loponesiaca. Juntamente el segundo año desta guerra, corrompida la voz, se llama Sanlúcar, pueblo en csle una cruel peste se derramó casi por toda la redondez tiempo, por la contratacion de las Indias y por ser escala de la tierra, la cual, como tuviese su principio en la de aquella navegacion, entre los mas nombrados de Etiopia , de allí pasó á las demás provincias, y por reEspaña. Así cuentan esta fundacion nuestras historias, mate en España asimismo mató y consumió hombres y que afirman tambien que por el mismo tiempo se en- ganados sin número y sin cuento. Hicieron mencion cendió una guerra muy cruel entre los bélicos, que hoy desta plaga Fucídides, Tito Livio y Dionisio Halicarnason los andaluces, y los lusitanos, gentes que moraban seo, y aun nuestras historias atribuyen la causa desta de la una y de la otra parte de Guadiana. Dicen que co- mortandad á la sequedad del aire; pero Hipócrates, que menzó de diferencias y riñas entre los pastores; que á vivió por el mismo tiempo, afirma que para librará Telos lusitanos favorecieron los cartagineses, á los béti- salia desta peste, hizo él quemar los montes y bosques de cos una ciudad principal por aquellas partes, la cual al- aquella tierra. Lo que á nuestro propósito hace es quc gunos sospechan que fuese la Iberia, de quien arriba para la guerra que en Sicilia traian los de Lentino y los se hizo mencion, y que las mismas mujeres tomaron las caranenses contra los siracusanos, ciudad entonces la armas; tan grande era la rabia y furia que tenian. La mas populosa y poderosa de aquella isla, Nicias y Alo batalla fue muy herida : pelearon por espacio de un dia cibiades, aunque era de poca edad, fueron de Atenas entero sin declararse ni conocerse la sicloria por nin- enviados con uua armada de cien galeras en socorro de guna de las partes. Despartiólos la noche; fueron pa- los leontinos. Esta era ļa.voz; pero de secreto llevaban sados á cuchillo ochenta mil hombres, y entre ellos el esperanza de apoderarse de toda la isla. Sucediérales principal caudillo de los cartagineses, que si esto es como lo pensaban si Alcibiades, que se habia al principio verdad, se puede con razon pensar fuese el mismo Ani- gobernado bien y quebrantado las fuerzas de los siracubal. Añaden que Magon, movido de la fama de aquella sanos, no fuera acusado á la misma sazon en Atenas al batalla, partió luego de las Baleares Mallorca y Menor- pueblo de haber descubierto los misterios de Céres, en ca en ayuda de los suyos y en busca de los enemigos, ninguna cosa mas solemnes y sagrados que en el silencio. los cuales, por haber recebido en aquella batalla vo me- Cilároule para que pareciese en juicio y se descargasc: nor daño que hecho, fueron forzados, quemada la ciu- él por la conciencia del delito, ó por miedo de los condad, á buscar otros asientos, por miedo de mayor mal. Corria ya el año de la fundacion de Roma de 321. En cebido benignamente por su excelente ingenio y por el cual año sucedió en Cartago grande mudanza, ca la fama de lo que habia liceho, les persuadió por venmuertos en aquella ciudad casi en un tiempo Asdrúbal y garse que enviasen en socorro de los siracusanos un vaSafon, hermanos de Anibal, el crédito y autoridad de leroso capitan llamado Gilipo; con cuya llegada se troHannon, que ya faqueaba con la nueva del daño reci- caron las cosas de tal suerte, que fueron vencidos los bido en España, se perdió de todo punto, por brotar, co- atenienses por mar y por tierra, y el mismo Nicias con mo acontece en las adversidades, el odio de muchos, otros muchos, vino en poder de sus enemigos los de Laque llevaban de mala gana se gobernase y se trastornase cedemonia. Poseian los cartagineses por aquel tiempo toda la ciudad á voluntad y antojo de un ciudadano, y junto al promontorio Lilibéo, que aliora es cerca de que un particular pudiese mas que los que tenian á car- Trapana, y distaba de Cartago ciento y ochenta millas, go el gobierno. Acordaron criar un magistrado de cien algunos pueblos de aquella isla. Los Agrigentinos, que hombres, con cargo y autoridad de tomar cuenta á los ahora se llaman de Gergento, y eran comarcanos, capitanes que volviesen de la guerra. Forzaron pues á vaban mal que el poder de los cartagineses se contiHannon á pasar por la tela deste juicio. Venlilóse su ne- nuase y envejeciese tanto tiempo en aquella isla, sucra gocio, condenáronle en destierro, que fué no menor in- de agravios particulares que les tenian hechos. Sucedió vidia que ingralitud, especial que ninguna causa alega- que los carlagineses salieron á un bosque no lejos de la ban mas principal para lo que hicieron , sino que era ciudad de Minoa para hacer cierto sacrificio; acudiede ingenio é industria mayor que pudiese seguramenle ron los de Gergento, y pasaron á cuchillo los contrarios, sufrille una ciudad libre, pues habia sido el primero de por haber salido sin armas y sin recelo, todos los que los hombres que se atrevió á amansar un leon y hacelle no escaparon por los pies y se salvaron por aquellos tratable; que no se debia fiar la libertad de quien do- bosques y montes. Sabido esto en Cartago, todo el maba la fiereza de las bestias. La verdad es que las ciu- pueblo se alteró y se movió á vengar aquel insulto. Con dades libres suelen concebir odio y siniestra opinion con- este acuerdo enviaron á Sicilia dos mil cartagineses y tra los ciudadanos que entre los demás se señalan, y con otros tantos soldados españoles. Juntaron con ellos quiinvidia maltralar á los principes de la república, á quien nientos mallorquines honderos, nuevo y extraordinamuchas veces fué cosa perjudicial y acarreó notable da- rio género de milicia , los cuales, puesto que al princiño aventajarse en valor , industria y virtudes a los pio fueron menospreciados del enemigo porque iban deinás.

desnudos, venidos á las manos, dieron a los suyos la victoria ; ca con una perpetua lluvia de piedras mal

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trataron y destrozaron el cuerno y costado izquierdo naves españolas mas fuertes y los pilotos mas diestros; de los enemigos. Muchos fueron en la pelea muertos, y y así, sufrieron la tempestad en alta mar; y luego que mayor número en el alcance; algunos se escaparon aflojó el viento, se juntaron y tomaron el puerto de Caayudados de la escuridad de la noche, y se recogieron marina. Combatieron aquella ciudad por espacio de á la ciudad; pero con cerco que le tuvieron de dos cuatro dias, á cabo dellos la tomaron, y pasados á cuaños, vino asimismo á poder de los cartagineses, año

chillo todos los moradores, la pusieron á fuego: grande de la fundacion de Roma de 346. El fin desta guerra fué crueldad, pero que atemorizó á los de Gela en tanto principio de otra mas grave. Dionisio, el mas viejo, es- grado, que sin hacer resistencia desampararon la ciutaba apoderado tiránicamente de Siracusa ; era grande dad; acudieron las demás naves á aquellos lugares, su poder y sus fuerzas muy temidas. Acudieron á él donde refrescado el ejército y los soldados con reposo los de Gergento secretamente; pidiéronle los recibiese de algunos dias, se determinaron de presentar la bataen su proteccion y librase aquella ciudad del poder y lla á Dionisio, de quien tenian aviso que traia grandes mando muy pesado de los cartagineses. Prometióles lo fuerzas por mar y por tierra; excusaron la batalla naque pedian, por tener entendido que sus intentos de ha- val, á causa que muchos de sus bajelcs se volvieran á cerse rey de toda aquella isla no podrian ir adelante en Cartago y á Cádiz; acordaron seria mas expediente pe tanto que los cartagineses en ella tuviesen autoridad y lear con los enemigos en tierra. Estaba el cartaginés con mando. Dióles por consejo que en el entretanto que él esta resolucion cuando Dionisio se les presentó delante; se aprestaba, saliesen todos muy secretamente de Ger- juntáronse reales con reales á pequena distancia; ordegento, y al improviso se apoderasen de Camarina y de naron sus escuadrones y huestes para dar la batalla; Gela, pueblos comarcanos, desde donde podrian cor- primero Dionisio en esta manera: puso en igual disrer los campos de los enemigos; que lo demás él lo to- tancia y á ciertos trechos los socorros que tenia de dimaba á su cargo. Ejecutóse luego esto , hiciéronse y versas ciudades, por frente y á entrambos lados la carecibiéronse daños de una y olra parte. Entonces Dio- ballería , los de Siracusa quedaron en la retaguarda. nisio interpuso su autoridad, requirió a los cartagine- Himilcon al contrario, hechos tres escuadrones de su ses por sus embajadores que se hiciese satisfaccion y gente, salió al encuentro al enemigo; en medio y por se restituyesen los daños los unos á los otros como era frente los españoles, en el un lado y en el otro los carjusto. Principalmente hacia instancia que a los de Ger- . tagineses con cada setecientos honderos y los caballos gento se restituycse su ciudad, por lo menos que los que fortalecian los dos cuernos y costados; dos mil indesterrados y ahuyentados pudiesen volver á ella y go- fantes escogidos de todo el ejército quedaron de reszar de las mismas libertades y franquezas que los de peto y de socorro para las necesidades. Dada que fué Carlago; concluia que de otra manera no sufriria que la scñal de pelear, arremetieron todos con grande desus parientes y aliados fuesen tratados como esclavos. nuedo y cerraron. Fué la batalla por grande espacio duA esto los cartagineses respondieron ser derecho de las dosa, sin declararse la victoria ; reparaban y mezclágentes que los vencedores mandasen á su voluntad á banse los escuadrones ; muchos de ambas partes caian, Jos vencidos; que ellos no comenzaron la guerra, sino,

sin reconocerse ventaja; solo la caballería de Dionisio al contrario, los de Gergento los habian á ellos acome- comenzaba á llevar lo mejor y apretar los caballos cartido y agraviado, junto con el desacato que hicieron á tagineses; y hobieran salido con la victoria y retirado la deidad de los dioses, que no haria bien ni debida- los contrarios si Himilcon no se adelantara con las mente si se metiese á la parte y amparase aquella gente compañí

compañías que tenia de respeto contra la caballería malvada y sin Dios; en lo que decia que no pasaria por enemiga, que no pudo sufrir el nuevo ímpetu de aqucalto ni disimularia las injurias de los de Gergento, cuan- llos soldados, y aprelada á un mismo tiempo por frente do quisiese tomase la demanda y las armas; que enten- y por las espaldas, muertos muchos dellos, todos los deria lo que el poder invencible de los cartagineses y demás se pusieron en liuida. Los honderos, en particusus soldados envejecidos en las armas harian. Con estelar, con un granizo de piedras herian en el enemigo, que principio, con estas demanda y respuesta se rompió quedó con los costados descubiertos ; puestos en huida claramente la guerra. Dionisio recogia las fuerzas de los caballos sicilianos, revolvió Himilcon con su gente toda aquella isla, y incitaba contra los de Carlago, así y con su caballería sobre la infanteria siciliana , que toá las ciudades griegas como á Darío Noto, rey de Per- davía estaba trabada y peleaba valientemente; con su sia, con embajadas que le envió en esta razon. Ellos, llegada desbarató los escuadrones sicilianos. Dionisio, por el contrario, levantaron quince mil infantes, parte que no solo se habia mostrado prudente capitan, sino de Cartago , parte de Africa, y cinco mil caballos. Asi- hecho oficio de esforzado soldado, y puesta en huida mismo juntaron diez mil españoles, y para mas ganalle su caballería , apeado con un escudo de hombre de á las voluntades y asegurarse mas dellos , restituyeron á pié, sustento por largo espacio la pelea, ca acudia á toCádiz en su antigua libertad, en sus leyes y sus fueros. das partes , y donde quiera que veia trabajados á los Solamente les vedaron el hacer y tener galeras; quita- suyos, allí hacia volver las banderas y acudir los escuaron las guarniciones de donde las tenian puestas; solo drones; á lo último, perdida la esperanza, se retiró con conservaron el famoso templo de Hércules con algunas los suyos cogidos y poco a poco hacia sus reales, que pocas atalayas por aquellas marinas. Hízose la masa de por ser ya noche no fueron tomados por el enemigo. lodas estas gentes en Cartago, de donde Himilcon Ci- Hizo aquella misma noche junta de capitanes, animó á po, nombrado por general, se partió con una armada los suyos, dijoles que no perdiesen el ánimo, que los muy gruesa, que al principio tuvo vientos frescos, des- cartagineses no habian vencido por fuerza, sino con pues arreció el tiempo de manera que derrotó las na- artificio y maña; que si por algun tiempo se entreteves, y surgieron en diversos puertos de Sicilia; eran las nian, la caballería, que quedaba entera, y grandes gentes de toda la isla en breve les acudirian. Hecho esto, yerma, y de comun acuerdo se fuesen á poblar á tierra mando á los soldados que quedaron sanos se fuesen á tan buena; que era mejor carecer de aquellas riquezas reposar , y á los heridos hizo curar con grande cuidado; y abundancia que enflaquecer las fuerzas de su ciudad juntamente se aparejó para defender los reales, pero con extenderse mucho. Esta isla creyeron algunos fuese toda aquella diligencia fué sin provecho, ca luego el alguna de las Canarias ; pero ni la grandeza, en pardia siguiente como concurriesen los enemigos , ce- ticular de los rios, ni la frescura concuerdan. Así los gasen la cava y combatiesen y pasasen las albarradas, mas eruditos están persuadidos es la que hoy llamamos entre los carros y el bagaje se rcuovó la pelea. En fin, de Santo Domingo 6 Española, ó alguna parte de la Dionisio, perdida toda esperanza, con algunas heridas tierra firme que cae en aquella derrota; y mas cuidaron que llevaba, se puso en huida. Grande fué el número ser isla, por no haberla costeado y rodeado por todas de los sicilianos que pereció en estas dos peleas; y aun partes ni considerado atentamente sus riberas. de los cartagineses se dice que les costó harta sangre la victoria , de los cuales fueron muertos tres mil, y de

CAPITULO III. los españoles dos mil. Con la nueva desta jornada, mu

Cómo la guerra de Sicilia se movió de nuevo. chas ciudades de Sicilia se entregaron á los vencedores; pero ya que estaban apoderados de casi toda la isla, Ardian los cartagineses en deseos de tornará la guerpara muestra de la inconstancia de las cosas humanas ra de Sicilia, y para esto levantaban de nuevo soldados les sobrevino lal peste, que los ejércitos fueron destro- en Africa y en España. Los españoles no gustaban desta zados y menguados con tanto dolor y pena de la ciu- guerra, por caer tan lejos y por haberles sucedido por dad de Cartago cuando les llegó esta nueva , que no de dos veces tan mal, tenian la pérdida por mal agüero; otra manera que si la misma ciudad fuera tomada, se representábanseles los desastres y reveses pasados, y entristecieron los ciudadanos y se cubrieron de luto. Vol. decian no ser cosa justa hacer á los sicilianos guerra, vió con pocos el general vestido de una esclavina suelta de los cuales ningun agravio recibieran. Viendo esto sin ceñidor, á manera de siervo; y acompañado de los los cartagineses, determinan de disimular basta tanto sollozos del pueblo que le seguia , entrado en su casa, que con el tiempo hobiesen puesto en olvido los males sin admitir a persona alguna que le hablase, ni aun á pasados, o alguna ocasion se presentase que les pusicse sus propios hijos, él mismo se dió la muerte. Despues en necesidad de abrazar la guerra, que por entonces desto quieren decir que Dionisio procuró por sus em- tanto aborrecian. Eslo trataban los cartagineses sin bajadores apartar a los españoles de la amistad de los descuidarse en juntar una gruesa flota, cuando muy á de Cartago, y que, al contrario, los cartagineses con todo su propósito en España, por falta de agua, sobrevino buen tratamiento y blandura los entreluvieron. Lo que una grande hambre, y tras ella , como es ordinario, una consta es que por diligencia y buena maña de Dion Si- peste y mortandad no menor. De Sicilia olrosí certifiracusado se asentó paz por treinta años entre los sici- caban que Dionisio, despues de estar apoderado en gran lianos y cartagineses el año tercero de la olimpíade 95, parte de aquella isla , pasado con sus armadas en Italia, que fué de la fundacion de Roma de 356; paz que no y tomado Regio, ciudad puesta en lo mas angosto del duró mucho. No falta quien diga que, despues de la estrecho o faro de Mecina , tenia puesto sitio sobre Copelea famosa lamada Leutrica, Dionisio envió socor- tron, ciudad griega y marítima, por estar persuadido ros á los de Lacedemonia (entre los demás se cuentan se aumentarian mucho sus fuerzas si se hacia señor de celtas y españoles, quier fuesen de las reliquias de Hi- aquella plaza, tan principal por su fortaleza y puerto, y milcon, quier llevados desde España para este efecto), que está puesta en lo último de Italia. Estas cosas moy que con estos socorros Arquidamo, hijo de Agesi- vieron al Senado cartaginés à volver a la guerra de Silao, cerca de la ciudad de Mantinea venció y mató á cilia; á los españoles á lomar las armas convidaron los Epaminonda, señalado capitan de los teba nos; con lo trabajos que padecian; alistáronse en número de veinte cual libró la antigua ciudad de Lacedemonia de la des- mil peones y mil caballos, y aun de camino en las naves truicion que la amenazaba y del riesgo que corria. Por de Mallorca á Cartago llevaron trecientos honderos. el mismo tiempo, como algunos cartagineses partiesen Estaba nombrado por general desta empresa un liomde España por mar, sea arrebatados contra su voluntad bre principal, llamado Hannon, el cual, con esta gente de algun recio temporal, sea con deseo de imitar á Hav- y otros diez mil africanos que tenia á punto, pasó luego non, tomando la derrota entre poniente y mediodía, y á Sicilia. Tuvo Dionisio aviso de lo que pasaba y de la vencidas las bravas olas del gran mar Océano, con na- trama que se le urdia , por lo cual fué forzado a dejar á regacion de muchos dias descubrieron y llegaron á una Italia y acudir á lo que mas le importaba. La flota con isla muy ancha, abundante de pastos, de mucha fres- que desde Regio pasaban los soldados en Sicilia fué cura y arboledas y muy rica, regada de rios que de desbaratada У vencida por la cartaginesa, y muchas montes muy empinados se derribaban, tan anchos y naves tomadas que llevaban la ropa y recámara del mishondables, que se podian navegar. Por esto y por estar mo Dionisio. Allí, entre los demás papeles, se hallaron Ferma de moradores, muchos de aquella gente se que- cartas de un cartaginés, llamado Suoniato, escritas en daron allí de asiento, los demás con su flota dieron la griego, en que avisaba á Dionisio del intento y apavuelta, y llegados a Cartago, dieron aviso al Senado de rato de aquella guerra: traicion y felonía cometida contodo. Aristóteles dice que, tratado el negocio en el Se- tra su patria solo por envidia y rabia de que no le honado, acordaron de encubrir esta nueva, y para este

biesen encomendado á él aquella guerra, delito efecto bacer morir á los que la trajeron. Temian, es á él costó la vida, y en general fué ocasion de que se prosaber, que el pueblo, como amigo de novedades y can- mulgase un decreto en que se proveyó que ningun carsado con la guerra de tantos años, no dejasen la ciudad taginés en lo de adelante pudiese estudiar las

letras y

que a lengua griega, con intento que no se pudiesc sio intér- los de Carlago, sin usar de otras armas ni violencia. En prete comunicar con el enemigo ni de palabra ni por Sicilia, allende de lo dicho, muerto Dion y vuelto Dioescrito. Despues desta victoria naval, muchos pueblos nisio del destierro , se torno á alterar la paz; ca los siy ciudades de Sicilia se entregaron á Hannon, y.la racusanos hicieron rostro al tirano , y desde Corinto les guerra se proseguia con varios trances y sucesos hasta enviaron socorro y Timoleon por su capitan. Los cartanto que últimamente el año diez y seis despues que se tagineses, vueltas sus fuerzas á aquella guerra, es cosa comenzó, que á la cuenta de Eusebio de la fundacion verisimil que dejaron reposar á España, por donde de Roma fué el de 386, ó como olros mejor dicen de gozó algun tiempo de grande sosiego y paz. Pero toda la olimpiade 99, año segundo, de Roma 371, Dionisio aquella alegría y buena anda..za en breve se deshizo y fué muerto por conjuracion de los suyos. Sucedióle un trocó, á causa de las grandes crecientes con que los rios su lijo, de pequeña edad, llamado asimismo Dionisio, salieron de madre, y hicieron increibles daños en los de cuya enseñanza y del gobierno de la república se en- ganados, campos y ed ilicios. Luego el año siguiente cargó su cuñado Dion, casado con una su hermana. hobo grandes temblores de tierra, con que muchas Eran perversas las inclinaciones que en aquel mozo se ciudades á la ribera del mar Mediterráneo quedaron descubrian; para criarle y amaestrarle hizo venir desde por esta causa maltratadas, y entre las demnás Sagunto Aténas al famoso filósofo Platon. Con los de Cartago recibió tanto mayor daño cuanto ella sobrepujaba en asentó treguas y hizo capitulaciones ; pero toda esta di- grandeza, hermosura y riquezas á las demás ciudades ligencia y la prudencia de este insigne varon no fué de España. El año tercero con bravas tormentas del mar bastante para que no se alterase aquella isla. Ca entre y recios temporales sucedieron grandes naufragios en Dionisio, que con la edad se hacia mas feroz y mas bra- diferentes lugares, que se contaba de la fundacion de vo, y Dion, su cuñado, resultaron sospechas y desabri- Roma 403. Asimismo Hannon, confiado en las grandes mientos, por donde Dion fué forzado á desamparar la riquezas que juntara en Sicilia y España, y indignado tierra; dado que en breve se trocaron las cosas, y Dion, por la afrenta de habelle quitado el gobierno, como se hecho mas fuerte por algun liempo, despojó á Dioni- ha dicho, trató y acometió por este tiempo de hacerse sio del reino, y le forzó á dejar á Sicilia y andar des- tirano en Cartago: para esto se determinó de dar yerterrado, sin amigos, sin hacienda ni reposo. Esto fué lo bas á todo el Senado, al pueblo y á los principales en un que sucedió en Sicilia ; volvamos á contar las cosas de convite general que pensaba hacer en las bodas de una España.

hija suya. Tuvieron los cartagineses aviso de lo que se CAPITULO IV.

pasaba y se tramaba; pero sin pasar á mayor averigua

cion, se contenlaron de acudir al peligro con hacer una De lo que hizo Hannon.

pragmática, en que se ponia tasa al gasto de los conviYa se dijo cómo al principio de la guerra de Sicilia ies. Con esta disimulacion quedó Hannon mas orgullolos cartagineses reslituyeron a los de Cádiz en gran so; resolviósc de tomar las armas al descubierto, y para parte so libertad. Concluida aquella guerra, enviaron matar los principales y apoderarse de la ciudad, armó dos gobernadores desde Cartago á España, es á saber, sus esclavos, que eran valientes y en gran número. Bostar para el gobierno de las islas Mallorca y Menorca, Fué al tanto descubierta esta prática; acudieron con.con órden que procurase ganar la voluntad de los sa- tra él los ciudadanos, y en un castillo do se habia recoguntinos y conquistalla con toda muestra de amistad gido con veinle mil de los suyos, fué preso; sacáronle y buenas obras, lo cual él hizo como le era mandado; los ojos, quebráronle los brazos y las piernas, y despero ellos, con deseo de la libertad, Luvieron todas aque- pues de bien azolado, le pusieron en una cruz. Sus hijos ilas caricias por sospechosas, y las desecharon cons- y parientes, así los que tenian parte en la conjuracion tantemente, sin dalle lugar de entrar en su ciudad, con como los que estaban sin culpa, fueron por sentencia diversas excusas que alegaron para ello. A Hannon sué condenados á muerte, para que no quedase ninguno de dado cuidado de gobernar á los de Cádiz; pero como aquella familia y ralea que pudiese imitar aquella malen el Andalucía apretase á los nalurales, y con grande dad ni vengar los justiciados; cosa que parece grande codicia metiese la mano en las riquezas, así de particu- crueldad si la gravedad del delilo y el amor de la patria lares como del comun, cosa que le sue mal contada, no la excusaran en gran parte. puso á los españoles en necesidad, comunicado el negocio entre sí, de levantarse contra los cartagineses.

CAPITULO V. Tomaron súbitamente las armas, mataron muchos de

De una embajada que se envió á Alejandro, rey de Macedonia. los enemigos en los pueblos donde los hallaron derramados, y metieron á saco sus bienes. Hannon, perdida A un mesmo tiempo, por muerle del gobernador que gran parte de los suyos y desamparado de los españo- enviado en lugar de Hannon sucedió en Cádiz, Boodes les sus aliados, llamó en su socorro gente de Africa; desde Cartago vino al gobierno de España y de Sicilia; estos, con correrías que hacian por aquella parte de Es- certificaban que Dionisio, forzado por los suyos, que se paña que hoy se llama Andalucia , trabajaron grande conjuraron contra él, y por Timoleon el de Corinto, mente la tierra con estragos y crueldades. Mas sabido desamparada la tierra, con sus tesores particulares se que fué en Cartago, enviaron luego sucesor en lugar de habia retirado y huido á la misma ciudad de Corinto, Hannon, año de la fundacion de Roma de 398, sin de- donde teniendo por mas seguras las cosas y ejercicios clarar cómo se llamase el sucesor ni qué cosas hiciese mas bajos, pasó la vida torpemente en los bodegones y cu España; por ventura se conformó con el tiempo, y casas públicas, y la acabó ocupado en enseñar a los niquien quiera que fuese, regalando los naturales, les ños de aquella tierra las primeras letras como maestro ganó las voluntades y amansó el odio que tenian contra de escuela; que fué notable mudanza y señalado casa tigo de su vida desordenada. Echado Dionisio de Sici- | por su mandado aguardando á Alejandro. Él, luego que la, Timoleon se ensoberbeció de tal suerte, que pre- ilegó, señaló audiencia á los embajadores. Los de Estendió echar a los cartagineses de toda aquella isla ; paña le declararon la causa de su venida y lo que les con este intento revolvió sobre ellos, dióles la batalla era mandado. Que la fama de su esfuerzo y valor, esparjunto al rio llamado Crinisio. Venciólos y mató diez mil cida por todo el mundo, era llegada á lo postrero de la dellos; tomóles asimismo los reales. La victoria no tierra, que es España, y por ella su nacion se movió para costó á Timoleon poca sangre; antes por quedar muy con aquella embajada y por su medio saludarle y pedirle maltratado su ejército, ni pudo salir con su pretension su amistad; cosa que no le seria de poco provecho, si de echar los cartagineses de la isla, ni aun tomalles ciu- despues de domado el oriente tratase, como era razon, dad alguna. En este medio, por muerte de Boodes ó de revolver con sus armas y banderas å las partes del por habelle absuelto del gobierno, Maharbal vino por poniente, pues podria á su voluntad servirse de las rigobernador de España , del cual no se sabe alguna cosa quezas de aquella muy rica provincia; que los españoque en ella hiciese, ni aun tampoco qué gobernadores les, trabajados no menos con disensiones de dentro que cartagineses vinieron despues dél en España. Lo que con guerras de fuera, y muy cercanos al peligro, tenian se dice por cierto es que los de Marsella, por haberse necesidad de no menor reparo que el suyo; que jamás multiplicado en gran número y por causa de la contra- pondrian en olvido la merced que les hiciese, ni cometacion, enviaron en muchas naves una poblacion á Es- terian por donde en algun tiempo se desease en ellos paña, año de la ciudad de Roma de 419, yque parte desta lealtad y toda buena correspondencia; la costumbre de Dola surgió y hizo asiento en las baldas de los Pirincos los españoles ser tal, que ni trababan ligeramente amisenfrente de Rosas, y alli poblaron aquella parte de la tad con alguno, y despues de trabada , la conservaban ciudad de Empúrias (en latin se llamó Emporia, por ser constantemente. Esta embajada fué muy agradable á como mercado de muchas partes) que estaba hácia la Alejandro, de tal manera, que entonces le pareció hamar, la cual parte, aunque era de pequeño espacio, pero berse hecho señor de todo, como lo dice Arriano, pues era dividida de lo restante de aquella ciudad con una desde lo postrero del mundo venian á poner en sus mamuralla que para esto se tiró de una parte á olra. Por nos sus diferencias. Preguntóles muchas cosas del esdonde la dicha ciudad antiguamente en griego se llamó tado de su república, de las riquezas de la provincia, Palaeopolis, que quiere decir ciudad vieja, por lo mas de la fertilidad de la tierra, de las costumbres y manera antiguo della, y tambien Diospolis, que siguillca ciudad de los naturales y de la contratacion que tenian con doblada ó dos ciudades. La otra parte de la armada de los extranjeros. Demás desto prometió que por cuanto, Marsella dicen que pasó adelante al cabo de Denia, y ordenadas las cosas de Asia , en breve pensaba mover alli edificó un pueblo junto al templo de Diana, que allí con sus gentes la vuelta de Africa y del occidente, que se via, como arriba queda dicho. Con la venida desta en tal ocasion tendria memoria y cuidado de lo que lo flota , tres cosas se supieron en España memorables, es suplicaban. Con esto y con muchos dones que les dió, á saber: que los romanos alcanzaban gran poder, y con los envió contentos á su tierra. Ardia Alejandro en de. grande lealtad sustentaban y ayudaban á sus amigos; seo de imitar la gloria de los romanos, y estaba enojado que los siracusanos, despues de haber vuelto en su li- contra los cartagineses, de quien tenia aviso que desbertad, y despues de la muerte de Timoleon, capitan pues que Tiro sué por Alejandro destruida , y despues muy famoso, trataban de echar de aquella isla a los que edificó en la misma raya de Africa la ciudad de cartagineses; demás desto, que Alejandro, rey de Ma- Alejandría, el miedo que del cobraron fué tan grande, cedonia , el que por sus grandes hazañas tuvo nombre que le enviaron á Amilcar, por sobrenombre Ródano, de Magno, y al principio de su reinado, antes de tener para que fingiendo quc huia, les sirviese de espía y con veinte años cumplidos, venciera los Esclavones, los Tri- todo secreto avisase de los sucesos y intentos que Aleballos y los de Tracia, y sujetara las ciudades de Gre- jandro tuviese; pero todos estos pensamientos y trazas cia, que poco antes eran libres, domadas despues la atajó la muerte, que le sobrevino cuando menos penAsia, la Suria y todo el Egipto, por conclusion, vencido saba; ca falleció en Babilonia á los 28 de junio el año y hecho liuir y despues muerto el gran monarca Darío, primero de la olimpiade 114, el cual año de la fundase habia apoderado del imperio de los persas, sin parar cion de Roma se contaba 430. Algunos quitan dos años basta abrir con el hierro y con las armas camino, y á la deste número, y es forzoso que la historia, en la cuenta manera de un rayo llegar hasta la India, donde tenia y razon destos tiempos, á las veces vaya con poca luz domadas gentes y reinos nunca oidos; todo en menos y casi á tiento. Esta embajada de los españoles es veritiempo que otro lo pudiera pasar de camino. Con esta símil que desagrado á los cartagineses, contra quien nueva, movidos los españoles que moraban á las ribe- principalmente se enderezaba. Mas no les pudieron dar ras del mar Mediterráneo, acordaron ganarle la volun- guerra, por las alteraciones de Sicilia y por el miedo de tad con una einbajada que le enviaron hasta Babilo- Agatocles, el cual, sin embargo que era hijo de un ollenia; ca pretendian ayudarse dél y valerse de sus fuer- ro y nacido en Sicilia, y que habia pasado la mocedad zas contra los cartagineses, que abiertamente trataban Corpísimamente, por ser diestro en las armas y de mude oprimir la libertad de aquella provincia. El principal cha prudencia, fué por los siracusanos nombrado por su de la embajada se llamó Maurino, segun se lee en Paulo capilan para que los acaudillase en la guerra que traian Orosio, el cual de camino, juntándose con los embaja- contra los eneos, la cual concluida, como se sospechase dores de la Gallia, que hacian el mismo viaje, última- que pretendia tiranizar aquella ciudad de Siracusa, mente llegó á Babilonia, donde los embajadores de Si- fué enviado en destierro. Recibiéronle los murganticilia, de Cerdeña, de las ciudades de toda Italia y de nos por la enemiga que con los siracusanos tenian; liiAfrica, y hasta de la misma ciudad de Cartago, estaban ciéronle gobernador primeramente de su ciudad, y des

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