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puede pensar género de trabajo que los 'naturales no las injurias pasadas y recobrar por las armas lo que los padeciesen, cansados no mas con el sentimiento de los reyes de Castilla le tomaron en la Rioja y en lo de Bure males presentes que con el miedo de los que amenaza- va, con un grueso ejército que de los suyos junto se apoban, en tanto grado, que el mismo don Manrique, per- deró de Logroño, de Entrena , de Briviesca y de otros dida la esperanza de poderse defender y movido por el lugares por aquellas partes. Tenia soldados muy buepeligro que sus cosas corrian, fué forzado hacer lio- nos y ejercitados en muchas guerras. Los señores de menaje al rey don Fernando que le entregaria el go- Navarra eran personas muy escogidas. Entre los demás bierno del reino y las rentas reales, que las tuviese por se cuentan los Davalos, casa muy noble y poderosa, espacio de doce años juntamente con la crianza del Rey. como lo muestran las escrituras y memorias de aquel Para que esto se confirmase con comun consentimien- tiempo. Con esto no tenian sin ni término las guerras ui to del reino llamaron Cortes para la ciudad de Soria, do los males, lodo andaba muy revuelto y alterado. guardaban al Rey niño. En este peligro que amenazaba mayores males, la resolucion y esfuerzo de un hombre

CAPITULO IX. noble, llamado Nuño Almexir, sustentó y defendió el

De la muerte de don Ramon, principe de Aragon. partido de Castilla. Este, viendo llevar el niño á su tio, le arrebató á los que le llevaban, y cubierto con su man- Estaba Castilla encendida con alteraciones civiles en to le llevó al castillo de San Esteban de Gormaz, con la un tiempo muy fuera de propósito por quedar en la cual diligencia quedaron burlados los intentos del rey provincia gran número de gente bárbara; solo con las don Fernando, porque los tres hermanos de Lara , con armas de Portugal y de Aragon eran los moros aprela. muestra de querer seguir y alcanzar al niño Rey, des- dos; mas en el Andalucía, donde tenian mayor señorío, pedidos de don Fernando, hicieron para mayor segu- vivian con todo sosiego, y el poder de aquella nueva ridad fuese el niño llevado á Atienza, plaza muy fuerte. gente de los alınohades con el tiempo se arraigaba mas Segun esto, arrepentidos del consejo y asiento que to- de lo que fuera razon. En este tiempo Italia era trabajada maran, últimamente andando con él huyendo por di- con no menores 'males y discordias que lo de España. versas partes, pararon en Avila, ciudad muy fuerle. Allí Dos se tenian en Roma por pontifices, y cada cual precon grande lealtad los ciudadanos le defendieron hasta tendia que él era el verdadero, y el contrario no tenia el año onceno de su edad. Por este hecho los de Avila razou ni derecho alguno. Eslos eran Alejandro III, nase comenzaron á llamar vulgarmente los fieles. El rey tural de Sena, y Victor IV, ciudadano romano; á este don Fernando, burlada su esperanza, con que se pro- ayudaba mucho el emperador Federico Barbaroja por metia el reino de Castilla, y por esta razon movido á la grande amistad que con éltenia. A Alejandro nombró furor, acusó priinero á don Nuño de Lara , despues á por pontífice la mayor y mas sana parte de los cardedon Manrique, su hermano, de habelle quebrantado la nales; pero como no luviese bastantes fuerzas para se y palabra; envió para esto reyes de armas para de- resistir al Emperador, que se apoderaba de las ciudasafiallos; pero la revuelta de los tiempos no dió lugar á des y lugares de la Iglesia, en una armada de Guillerque defendiesen por las armas su inocencia ni se pur- mo, rey de Sicilia, se huyó á Francia, y en ella para gasen en el palenque de lo que les era impuesto, como sosegar estas discordias y este scisma juntó en Turs, el era de costumbre. Recelábanse que si les sucedia al- año 1163, un concilio muy principal. Acudieron a su guna desgracia, se pondria en cuentos y peligro todo llamado ciento y cincuenta obispos, y entre ellos don el reino. Solamente respondieron a don Fernando que Juan, primado de Toledo. Por el mismo tiempo don Ra. la conciencia de lo hecho y lealtad que guardaron con mon, aragonés, era muy nombrado por la fama de las el Rey niño, si no á los otros, á lo menos á sí mismos cosas que acabó y'su perpetua felicidad, tanto, que tenia daban satisfaccion bastante. Era grande el regocijo que por sugeto en España á Lope, rey moro de Murcia, ya los tenia todo el reino por ver el Rey niño escapado de las Baucios en Francia, que movian guerra en la Proenza, asechanzas de su tio; pero en breve toda aquella alegría los trabajaba con muchos daños que les hacia, porque, se desvaneció, porque toda Castilla fué trabajada con no solamente defendió la Procnza sobre que contenlas armas del rey don Fernando. Las ciudades y los lu- dian, sino tambien les quitó de su estado antiguo treinta gures, ó por fuerza ó de grado , á cada paso se ponian castillos, y la villa de Trencatayo, que era muy fuerle, en su poder y le hacian homenaje, en tanto grado, que tomado que la lobo por fuerza , la allanó y arrasó el fuera de una pequeña parte del reino que perseveró en año 1161. Con aquella victoria quedaron de todo punto la fe del niño, todo lo demás quedó por el vencedor. quebrantadas las fuerzas de los Baucios. El emperador Toledo tambien ciudad real, y don Juan, su prelado, Federico, que parecia favorecer a los enemigos y consiguieron las partes de don Fernando, creo por algun trarios, con nueva confederacion que con él bizo quedó desabrimiento que tenian ó por acomodarse al tiempo. muy su amigo. Trajo don Ramon de Castilla á Aragon Hay un privilegio del rey don Fernando dado en Alien- á Rica, viuda del emperador don Alonso, y á su hija za, 1.° de febrero, año 1162, en que entre los otros doña Sancha, que estaba desposada con el hijo del grandes y ricos hombres y obispos firma tambien el ar- mismo don Ramon. A instancia pues del emperador zobispo don Juan; demás desto, consta de los Anales de Federico se concerto que Rica, que era deuda suya, Toledo que el rey don Fernando entró en Toledo á 9 del casase con don Ramon Berengario ó Berenguel, conde ines de agosto luego siguiente. Allegóse á estas desgra- de la Proenza; y que los aragoneses y proenzales juracias una nueva guerra que hicieron los navarros , por- sen por pontífice y diesen la obediencia al que el ayuque el rey don Sancho de Navarra despues de gran- daba. Con esto les hacia merced que, no solo quedasen des alteraciones se concertó con el Aragonés. Hecho con el principado de la Proenza, que se comprehendia y esto, por entender que era buena ocasion para vengar extendia desde el rio Druenza hasta el mar, y desde el rio Ródano hasta los Alpes, sino demás desto de la ciudad En ellas la reina doña Petronilla , á persuasion de los de Arles con toda su tierra. Para que todo esto fuese grandes, dió y renunció el reino á su bijo, que andaba ya mas firme, se decretó y concerto que ambos los don en trece años. Don Ramon, conde de la Proenza, que Ramones, el aragonés y el proenzal, fuesen á Turin, un poco de tiempo gobernara á Cataluña por el Rey su ciudad de Italia, á verse con el Emperador. Señalóse primo, dejado el gobierno, se volvió a su tierra, que el primer dia de agosto para estas vistas del año 1162. andaba alborotada otra vez y trabajada por las armas En este camino, en San Dalmacio, que es un pueblo á de los Baucios. Para fortificarse contra aquella familia las raíces de los Alpes hácia Italia, adoleció don Ra- y linaje y apercebirse de socorros de fuera procuro mon, principe de Aragon, y falleció de aquella enferme- hacer liga con el conde de Tolosa y concertar casadad a 6 dias de aquel mismo mes. Parecia que aquella miento de su hija, una sola que tenia, con el hijo de muerle sucedia en muy mala sazon, dado que don Ra- aquel Conde; práticas que se impidieron por su mon, conde de la Proenza , fácilmente alcanzó del Em- muerte, que sucedió el año 1166. El rey de Aragon, perador todas las cosas por que eran idos, luego que se que se hallaba á la sazon en Girona, avisado que su vió con él en Turin, como tenian concertado; y aun el primo era muerto, á ejemplo de su padre y á persuaEmperador dice en sus letras que se expidieron sobre sion de los grandes, se llamó marqués de la Proenza. Así el caso gratificar al difunto porque habia tratado muy pretendian estar decretado por el privilegio del empehonradamente á la reina Rica y mirado por la honrarador Federico, que aquel principado, no solo se daba de aquella matrona viuda. De aquí tomaron ocasion los al conde de la Proenza, sino asimismo á don Ramon, escritores catalanes de fingir que don Ramon, príncipe príncipe de Aragon, y sus decendientes; ocasion de de Aragon, en Alemaña defendió en un desafío y nuevos movimientos y alteraciones que sucedieron en campo que hizo, la fama de una reina viuda que la Francia. acusaban haber hecho lo que no debia, y que el premio de defender la honestidad de aquella señora fué darle

CAPITULO X. el principado de la Proenza. Nosotros, siguiendo la ver

Cómo don Alonso, rey de Castilla, visitó el reino. dad de la historia, contamos la cosa como pasó. El cuerpo del difunto traido á su tierra sepultaron en el Gran mudanza de las cosas se hizo en Castilla; pormonasterio de Ripol, como él mismo á la muerte lo dejó que los naturales, cansados del gobierno del rey de Leon, ordenado. Hiciéronse Cortes del reino en Huesca, y aficionados al mozo rey don Alonso, como es cosa refirióse el testamento de aquel Principe, que hizo á la natural y lo merecia la memoria agradable del rey don hora de su muerte solo de palabra, en que nombró por su Sancho, su padre, no cesaban de movelle con cartas y heredero á don Ramon, su hijo, que trocado este nom- embajadores para que tomase el ceptro y mando del bre en el de don Alonso, entró en posesion del principado, reino paterno. Ofrecíanle que no le faltarian las volunde su padre. A don Pedro, hijo segundo, mandó á Cer- tades de los suyos ni sus fuerzas, que siempre de sedania, Carcasona y Narbona con el mismo derecho que creto estuvieron por él, dado que por acomodarse al él las tenia. Don Sancho, que era el menor de todos, tiempo y forzados suportaban el señorío forastero. El quedó nombrado en lugar de don Pedro para que le Rey á la sazon andaba en el año undécimo de su edad; sucediese si muriese sin hijos. De doña Dulce, su á los grandes que le tenian en su poder parecia aquehija, que adelante fué reina de Portugal, no bizo men- lla edad bastante, especial que les movia el ejemplo cion alguna; lampoco de don Berengario ó Berenguel, fresco de los aragoneses, que entregaron el gobierno á que fué obispo de Tarazona y de Lérida y abad de su Rey, que tenia poca mas edad. A persuasion pues Montaragon, al cual el Principe hobo fuera de malri- dellos y por su consejo delerminó partir de Avila para monio. La edad del nuevo rey don Alonso no era bas- visitar el reino y hacer entrada en cada una de las ciudatante para el gobierno, porque apenas tenia once años. des, el año de nuestra salvacion de 1168, coino algunos Esto y la flaqueza y pocas fuerzas de la Reina, su madre, dicen; nosotros de la razon destos años y deste número pareció á propósito á los amigos de novedades para quilamos dos años con fundamento bastante y cierto, revolver el reino. Un cierto embaidor se hizo caudillo pues cuando murió su padre se sabe era este Rey de de los que mal pensaban con afirmar públicamente era cuatro años, y ahora once no cumplidos. No le engaño el rey don Alonso, aquel que veinte y ocho años antes su esperanza; muchas ciudades y pueblos en toda la deste fué muerto en la batalla de Fraga, como de suso provincia, como lo tenian ofrecido, abrian con gran queda dicho. Decia que cansado de las cosas humanas voluntad las puertas al Rey y le ayudaban con dinero, estuvo por tanto tiempo disfrazado en Asia, y se halló provision y todas las demás cosas. Al principio pocos en muchas guerras que los cristianos bicieron contra eran los que acompañaban al Rey, que fueron algunos los moros en la Tierra-Santa. Su larga edad hacia que grandes de Castilla que perseveraran con él ó de nuevo muchos le creyesen, y las facciones del rostro no de se le juntaron. Demás destos, una compañía de guartodo punto desemejable; el vulgo, amigo de fábulas, da de ciento y cincuenta de á caballo, que los de Avila acrecentaba estas mismas cosas, por donde el gobierno le dieron para que le acompañasen; poca gente para de la Reina, como de mujer, era de muchos menos- acabar cosas tan grandes y para recobrar el reino, preciado. Grandes males se aparejaban por esta causa, parte del cual tenian los grandes, parte estaba en poder si el embaidor no fuera preso en Zaragoza y no le die- de los leoneses con guarniciones que tenian puestas ran la muerte en los mismos principios del alboroto. por todas partes. No hay cosa mas segura en las reEste fué el pago de la invencion y fin de toda esta tra- vueltas civiles que apresurarse. Al Rey parecia que togedia mal trazada. El año próximo de 1163 se tuvie- das las cosas le serian fáciles; y así, determinaron de ron otrosí Cortes del reino de Aragon en Barcelona. probar á Toledo, cabeza del reino, y experimentar cuánla lealtad hobiese en sus ciudadanos. Poca esperanza te- | bruno, persona de igual ánimo y prudencia, agradable nian que don Fernando Ruiz de Castro, que la tenia en al rey don Alonso, ca fué su maestro y le enseñó las su poder, la entregase de su voluntad. El color que to- primeras letras. Fué arcediano de Toledo antes, y maba era no ser lícito, como él decia, entregar aque- obispo de Sigüenza, y aun se sospecha era francés de lla ciudad á alguno antes de la edad que por el Rey di- nacion. A este prelado parece se enderezó sin duda la funto quedó señalada. Lo que principalmente le movia epístola decretal del mismo Alejandro III, que es el caera que tenia pena de que le hobiesen quitado la tutela pítulo 11 en el título de Simonia, sobre la que se del Rey y sus contrarios estuviesen apoderados del cometió en la eleccion del obispo de Osma. Conforma gobierno del reino. Don Estéban Ilan, ciudadano prin- con esto lo que ordenó el mismo rey don Alonso en su cipal de aquella ciudad, en la parte mas alta della á testamento, su fecha en Fuentidueña , á 8 de diciemsus expensas edificara la iglesia de San Roman, y aella bre,era 1242; dice que sus tutores, el conde don Nuùo y pegada una torre, que servia de ornato y fortaleza. Era don Pedro, por elegir al obispo de Osma, recibieron este caballero contrario por particulares disgustos de cinco mil maraxedis; manda que se restituyan. Era por don Fernando y de sus intentos, Salió secretamente de el mismo tiempo prelado de Tarragova Hugo Cervellon, la ciudad, y trajo al Rey en hábito disfrazado con que sucedió á Bernardo Torte. El rey de Castilla, socierta esperanza de apoderalle de todo. Para esto le segado que tuvo á Toledo, á persuasion del conde don melió en la torre susodicha de San Roman; campearon Manrique, salió contra don Fernando de Castro, ca ayulos estandartes reales en aquella torre y avisaron at dado de las gentes de Huete , que le eran aficionadas y pueblo que el Rey estaba presente. Los moradores, al- muy leales, salió al encuentro al ejército del Rey. terados con cosa tan repentina, corren á las armas, unos Dióse la batalla dos leguas de aquel pueblo junto á Garen favor de don Fernando, los mas acudian á la majes- cinaharro; era grande la fama del esfuerzo de don Mantad real; parecia que si con presteza no se apagaba rique; era tenido por gran defensor de la autoridad aquella discordia, que se encenderia una grande llama real, tales eran las muestras, si bien muchos peny revuelta en la ciudad; pero como suele suceder en saban que en nombre ajeno queria mandallo todo, por los alborotos y ruidos semejantes , á quien acudian los ser, como era, atrevido, astuto, presto y conforme a los mas,

casi todos los otros siguieron la autoridad real. negocios y ocurrencias, cuándo seguia la virtud, cuándo Don Fernando, perdida la esperanza de defender la ciu- lo malo. Don Fernando, por recelarse en la pelea de sus dad por ver los ánimos tan inclinados al Rey, salido fuerzas, entró en la batalla, quitadas las sobrevistas y della, se fué á Huete, ciudad en aquel tiempo, por ser disfrazado. Don Manrique, por yerro, con todas sus frontera de moros y raya del reino, muy fuerte, así por fuerzas embistió y mató a un caballero ordinario, el el sitio como por los muros y baluartes. Los de Toledo cual, porque llevaba vestidura de general, creyó era su librados del peligro á voces y por muestra de amor de- contrario. Quedó cansado de aquella pelea y á propócian : «Viva el Rey.» Esto hacian no mas los que ha- sito para ser agraviado; así fué él mismo muerto; uno bian estado por él, que la parcialidad contraria entra- de los que acompañaban á don Fernando le metió por ban donde estaba á besarle la mano, y cuanto mas fin- el cuerpo la espada. Con la muerte del general los del gido era lo que algunos hacian, tanto daban mayores Rey, parte se pusieron en huida, parte fueron muertos muestras de voluntad y le adulaban con mas cuidado. en la pelea. Sabido el engaño y astucia, don Nuño, A don Estéban en gratificacion de aquel servicio le hizo hermano de don Manrique, acusaba á don Fernando el Rey mucha honra y le encomendó el cuidado de la de aleve. No paró en esto, sino que le desafió á pelear de ciudad. Despues de su muerte los ciudadanos, para persona á persona y hacer campo, como se acostummemoria de tan gran varon, en la iglesia catedral, en braba en casos semejantes. Intervinieron varones sanlo mas alto de la bóveda, detrás del altar mayor, hicie- tos y personas graves, por cuyo medio por entonces la ron pintar su imágen á caballo como está hoy. Entró el diferencia se sosegó algun tanto, pero el odio entre Rey en Toledo á 26 de agosto, dia viérnes. Luego el aquellas dos casas quedó muy mas arraigado que antes, dia de san Miguel, don Juan, arzobispo de Toledo, fa- con grande daño muchas veces de las cosas y del reino, Neció cansado de la pesadumbre de tantos males ó por anteponer cada cual de las partes sus particulares por su larga edad. La letra dominical muestra que la pasiones y debates al bien comun. Verdad es que la entrada del Rey no pudo ser sino el año 1166. Confor- guerra que hizo el Rey por entonces no fue muy grande man los Anales de Toledo y el letrero del sagrario de ni continuada, y muchas ciudades y castillos, por estar aquella iglesia, que señalan la muerte del arzobispo, obligados con beneficios que recibieran, quedaron en era 1204, que es el año dicho puntualmente, y así se poder de don Fernando de Castro, con que el Rey dedebe tener. Gobernó aquella iglesia loablemente como sistió del intento y esperanza de atropellalle, y vuelto diez y seis años; su cuerpo se entiende fué allí mismo bácia otras partes, no dejaba de sujetar á su señorío las sepultado. Algunos dicen que renunció y que de su vo- ciudades y castillos que hallaba sin guarnicion. Demás luntad dejó el arzobispado, y dél explican la ley ponti. desto, pareció por la comodidad del lugar probar el casficia y cánon promulgado por Alejandro III, pontífice tillo de Zurita, que está puesto en un collado empiromano, que es el primer capítulo en el título de las ór- nado, cuyas raíces y haldas baña el rio Tajo. Tenia la denes hechas despues de renunciado el obispado, en- guarda desta fuerza Lope de Arenas como teniente de derezado al arzobispo de Toledo, como se contiene en don Fernando de Castro. Convidado á que se rindiese, su título. La verdad es que en las decretales de mano se excusó con la edad del Rey, como otros muchos, quo antiguas no reza aquel título al arzobispo de Toledo, él no era señor, sino lugarteniente, y como tal tenia jusino al coloniense; así, lo de la renunciacion no se debe rado á don Fernando; que si no fuese con su licencia, teger por verdadero. Sucedió dou Cerebruno ó Cene no entregaria el castillo á persona alguna; que no su

sriria que con color y voz de la autoridad real se burla- alterado, y de recobrar las ciudades y pueblos que aun sen de los demás aquellos que por la flaca edad del Rey no se querian entregar. Fué este año memorable por le tenian en su poder y le aconsejaban lo que les pare- las muchas lluvias y grandes crecientes, en particular cia. Como los del Rey perdiesen la esperanza que el al- en Toledo el rio Tajo salió de madre y llegó hasta caide haria por su voluntad lo que pretendian, deter- la iglesia de San Isidro, á 20 de febrero; el año luego minaron de usar de fuerza y apretar el cerco de aquel siguiente de 1169, á 8 de febrero, tembló la tierra en castillo. Convocaron para este efecto socorros de todas aquella ciudad; cosa que sucede pocas veces y que partes. Don Lope de Haro, avisado de lo que el Rey puso en cuidado á los ciudadanos, por pensar que aquel prelendia, delo postrero de Vizcaya, en que tenia grande temblor era pronóstico de algunos nuevos y mayores estado, sin ser llamado, a causa que él y el conde don trabajos. Nuño tenian diferencias particulares y andaban torci

CAPITULO XI. dos, de su voluntad vino a servir en aquel cerco. Lle

De las bodas de don Alonso, rey de Castilla. gado, miró el sitio del castillo, y se encargó de acometerle por aquella parte que parecia mas agria y de que Don Fernando, rey de Leon, los años pasados caso mayor peligro se mostraba; cosa propia de la nacion con doña Urraca, hija de don Alonso, rey de Portugal; vizcaína. Iba adelante el cerco. Los del Rey no tenian deste casamiento nació don Alonso, el que sucedió á esperanza de salir con su intento. Los cercados pade- su padre en el reino de Leon, dado que la misma doña cian falta de mantenimientos; por esta causa usaron Urraca, por el parentesco que tenia con su marido, fué de engaño, y con dar esperanza de rendirse, convidado dél repudiada y apartada. Este camino hallaban para que hobieron y recibido dentro para tratar desto á los deshacer los casamientos cuando nacian desabrimiencondes don Nuño y don Suero, los prendieron a traicion, tos entre los casados; que aun no estaba introducida por entender que el Rey, movido de su peligro, se apar- la costumbre de dispensar en las leyes matrimoniales, taria del propósito que tenia de combatir el castillo, ni los pontifices comenzaban á usar de semejantes dispor lo menos vendria en algun buen partido. En lo que pensaciones. Deste repudio resultaron grandes enepensaron consistia su remedio estuvo su destruicion, mistades entre el suegro y el yerno , y dellas muchos Hallábase en los reales del Rey un cierto hombre, lla- daños que se hicieron y recibieron de una parte y de mado Domingo, que salió del castillo no se dice por otra. Don Fernando andaba ocupado en reedificar las qué causa; este, si le diesen algun premio, prometió ha- ciudades y pueblos que por la revuelta de los tiempos ria entregar aquella fuerza. Aceptado el partido, en pasados estaban destruidas, otros edificaba de nuevo. cierto ruido hechizo dió una herida á Pedro Ruiz, ciu- Cerca de Salamanca reparó la antigua Bletisa con nomdadano de Toledo; él mismo vino en ello y con volun- bre de Ledesma, á Granada cerca de Coria , demás tad del Rey; hecho esto, Domingo se puso en huida, Con desto Benavente, Valencia de Oviedo, Villalpando, esta ficcion las guardas le recibieron en el castillo. Era Mansilla , Mayorga. Fuera destas poblaciones, por concriado del alcaide, mañoso, servicial, y por aquella sejo de un forajido portugués edificó en los confines nueva hazaña le ganó mas la voluntad; trataba con él del reino, por do se divide de Portugal, á Ciudad Romuy familiarmente sin recelo de lo que le sobrevino. drigo, que antiguamente se llamó Mirobriga , para que El traidor, hallada ocasion á propósito para ejecutar su fuese como firme baluarte en que se quebrantasen los intento, a tiempo que el alcaide se afeitaba la barba le impetus de los portugueses y para hacer dende corremató; trás esto se huyó a los reales. El pueblo sin di- rías y cabalgadas por los lugares comarcanos. El delacion, muerto su caudillo, sin grande dificultad vino sabrimiento que comenzó destos principios entre leoen poder del Rey y se rindió luego; perdonó el Rey á neses y portugueses se encendió despues y paró en los soldados, y el lugar no fué puesto á saco; solo á Do- graves enemistades. Era don Fernando príncipe de mingo hizo sacar los ojos, que fué ejemplo señalado de grande corazon y bravo; y aunque de costumbres muy castigo contra los traidores, dado que le señalaron sus- suaves, condicion simple, liberal y manso, no dudaba tento bastante para pasar la vida, porque no pareciese hacer rostro á las armas y poder de dos los reyes de que el Rey quebrantaba su palabra. Este sustento no Castilla y de Portugal. Don Alonso, rey de Castilla, al inucho despues por mandado del mismo le quitaron principio del año de nuestra salvacion de 1170 fué á junto con la vida, porque magüer que ciego y castigado Burgos para tener Cortes del reino, en las cuales, porse alababa de aquella maldad; doblada evosía que co

que el Rey era entrado en los quince años de su edad, metió en matar á su señor y hacer traicion á los cer- que era el tiempo señalado por el testamento de su pacados. Esto del traidor. Los soldados, alegres con la dre, y legal para que le entregasen las ciudades, se victoria, se partieron para sus casas. Don Lope de Haro, trató de que se ejecutase asi; y con grande voluntad que entre todos se señaló de animoso, alabado con pa- de los grandes y de todos salió decretado se hiciese labras muy honrosas, se volvió a su tierra, sin querer guerra, así á los señores si no obedeciesen á la voluntad aceptar los dones que le ofrecian, por saber muy bien del Rey, como al rey don Fernando, su tio, que tenia cuánta falta y pobreza padecia el tesoro real. Este ca- todavía con guarniciones ocupada una parte no pequeballero dicen edificó en la Rioja la villa de Haro, no lé- ña del reino; pero esta guerra, á causa de otras disijos del rio Ebro, y que de aquel pueblo y de su nombre, cultades, se dilató mucho. Los grandes, interesados por así él como sus decendientes, tomaron este apellido. El no ser acusados de traidores y porque no les quedaba Rey se fué á Toledo a las Cortes del reino, para donde te- excusa alguna para no hacello, entregaron al Rey los nia convocados los grandes y ciudades de toda la pro- castillos, fuerzas y lugares que tenian en su poder. vincia. Tralose en ellas de componer el estado del Entre los primeros hizo esto don Fernando de Castro; reino, que por la revuelta de los tiempos andaba muy dado que desconfiado de la voluntad del Rey por estar muchos grandes irritados contra él y la parcialidad | Aragon ofendido del mismo, y pretendia hacelle guerra, contraria apoderada del gobierno, determinó dejar la porque rehusaba de pagar las parias que acostumbraba tierra; y públicamente renunciada la patria, conforme dar á don Ramon, su padre. Concertóse que aquel Rey á lo que entonces los españoles usaban, se retiró á bárbaro le quedase sujeto á tal que él desistiese de fatierra de moros, ca decia que el destierro seria tole- vorecer á los macemutes, bando entre los moros conrable, principalmente al que se hallaba inocente y no trario al rey Lope. Ibase por estos tiempos despeñando habia hecho vileza alguna; pero que él haria que al que el imperio de los moros en España, por estar dividido no querian por amigo experimentasen serles enemigo en parcialidades , en especial la ciudad de Murcia mumuy grave. Muchas veces la paciencia ofendida se mu- chas veces andaba alborotada con discordias civiles, da en furor; así, don Fernando, agraviado con muchas Despedidos entre sí los dos reyes y concluidas las injurias como él se quejaba , no dejaba de bacer mu- fiestas de Tarazona, las bodas se celebraron en Burgos chos daños en tierras de cristianos. Tratose demás con aparato increible, y concurso de gentes no menor. desto en las Cortes de Burgos del casamiento del Rey Acabadas las fiestas, se dió licencia a la compañía de por ser la edad á propósito y tener todos grande cuidado á caballo de los de Avila que hasta entonces acoinpade que quedase del sucesion. Enrique, segundo deste ñaron y guardaron al Rey. A la ciudad de Avila, por la nombre, rey de Ingalaterra, muy poderoso á la sazon, fidelidad que guardó muy grande en tiempos tan áspeabrazaba debajo de su señorío lo de Angers y Norman- ros, otorgó el Rey grandes y señalados privilegios. día en Francia y toda Ingalaterra ; y su mujer doña Concluidas estas cosas, el Rey y Reina se partieron Leonor en dote le ayuntó a los demás estados lo de para Toledo. En el mismo tiempo el rey de Aragou Guiena y Portiers, como arriba queda dicho. Parecía- procuró y hizo que la cabeza del mártir san Valerio, les á los grandes que seria á propósito Leonor, hija obispo que fué de Zaragoza , desde Roda do estaba fuese destos principes, doncella muy escogida, para casalla llevada á Zaragoza. Vino en ello, por dar contento al con su Rey, si su padre viniese en ello. Don Alonso, Rey, don Guillen Perez, obispo de Lérida y de Roda. rey de Aragon, con deseo de verse con el rey de Case Doña Garsendis, princesa de Bearne, muerlos su padre tilla, su primo, y que era casi de la misma edad, vi- y hermano, á ejemplo de sus antepasados, hizo no á Sahagun; allí se puso confederacion entre aque- | menaje al rey de Aragon; y en particular renovó la las dos naciones. Hecho esto, los dos reyes, mediado confederacion hecha antes , en que se mandaba no se el mes de julio, fueron á Zaragoza; desde allí se envió pudiese casar sin voluntad del Rey. Los obispos Bernaruna embajada muy principal á Francia para tratar lo do, de Oleron, y Guillelmo, de Lescar, fueron los que del casamiento del Rey. La cabeza desta embaja la era hicieron los conciertos en su nombre. Algunos piendon Cerebruno, arzobispo de Toledo; acompañábale san que casó, y fue mujer de Guillen de Moncada, homdon Ramon, obispo de Palencia, con otros prelados bre principal en Cataluña y senescal; cosa que no se y caballeros en gran número. Llegados á Burdeos, do puede probar con bastantes fundamentos, y que nos estaba la reina de Ingalaterra con su hija , fácilmente pareció seria mejor dejalla sin resolver que poner por alcanzaron lo que pretendian.Concertáronse las bodas, cierto en lo que dudamos. la doncella vino á España, y en su compañía , no solo Jos que envió el rey don Alonso, sino tambien se jun

CAPITULO XII. taron con ellos Bernardo, prelado de Burdeos , y otros señores de Francia. Entre tanto que esto pasaba en

De la confederacion que se hizo contra don Pero Ruiz de Azagra. Francia, en España entre los dos reyes de Castilla y de Entre las ocupaciones y ejercicios de la paz no se deAragon.se hizo liga y avenencia en que se juntaban las jaba el cuidado de la guerra, en especial las reliquias fuerzas de los dos reinos contra todos los príncipes, sa- de los moros eran trabajadas por las armas de los aracado solo el de Ingalaterra , en que se tuvo respeto al goneses de tal guisa, que apenas les quedaba por aquella nuevo parentesco. Para confirmar este concierto y pa- parte lugar en que pudiesen estar seguros. En Edelania Jabra de una parle y otra se dieron algunos pueblos la Vieja , á las riberas del rio Alga , los pueblos Favara, para que en poder del otro estuviesen como en rehe- Maella, Fresneda y otros muchos fueron con el próspenes y en tercería: al de Aragon dieron á Najara y Bi- ro suceso de las guerras quitados á los moros; demás guera; á don Alonso, rey de Castilla, Hariza y Daroca, desto, Caspe, villa muy fuerte junto al rio Ebro. Queque por aquel tiempo tambien como ahora, pertenecian daba por conquistar una parte del monte Idubeda en al reino de Aragon. La doncella esposa del rey de Cas- los confines de la Edetania y de la Celtiberia, porque tilla llegó finalmente á Tarazona. Alli, como antes te- gran número de moros, confiados en la fortaleza y franian concertado, se hicieron los desposorios con gran- gura de los lugares, se habian retirado á aquella parte. des regocijos por el mes de setiembre. El rey de Aragon A los fieles por la aspereza de los montes era dificulfué el padrino; las arras que dieron a la esposa fué gran tosa la empresa y la entrada; con el esfuerzo vencieron parte do Castilla, Burgos, Medina del Campo con otros todas las dificultades y echaron de aquellos lugares á lugares en gran número; fuera desto, le consignaron los enemigos, juntamente se apoderaron de la ciudad la mitad de todo lo que se ganase de los moros. El Rey, de Teruel, que es lo postrero de Aragon. Así el señorío aficionado á la hermosura de su esposa , que era apuesta de los moros por aquella parte desde allí adelante turo y agraciada, como era de poca edad, pareciu querer por término y lindero la tierra y reino de Valencia. En en liberalidad demasiada aventajarse á los reyes pasa- el mismo tiempo Pero Ruiz Azagra, hijo de Rodrigo dos. Lope, rey moro de Murcia, tenia confederacion Azagra, señor que era de Estella , como arriba queda y amistad con el rey de Castilla , porque hallo tambien dicho, por cierla ayuda que dió á Lope, rey de Murque por estos años vino á Toledo. Estaba el rey de cia , le obligó de tal suerte, que alcanzó dél que le lii

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