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Mandóse que en todo el reinose hiciesen procesiones pa- porque falleció en este mismo tiempo en Coimbra; bira aplacar a Dios. A los reyes despacharon embajadores zose allí el enterramiento en el monasterio de Santa para requerilles no faltasen de acudir con sus gentes al Cruz en un humilde sepulcro, de donde en tiempo del peligro comun. Don Rodrigo, arzobispo de Toledo, fué rey don Mauuel le trasladaron á otro mas magnífico. á Roma por mandado de su Rey para alcanzar indulgen- Sucedióle don Alonso, su hijo, segundo deste nombre, cia y cruzada para todos los que conforme á la costum- que ya tenia dos hijos infantes en su mujer doña Urrabre de aquellos tiempos, tomada la señal de la cruz, ca, llamados don Sancho y don Alonso; don Fernando, acudiesen á sus expensas á la guerra sagrada. El mis- tio del nuevo Rey, hermano del difunto don Sancho, el mo con grande cuidado se apercebia de caballos, ar- | año pasado casó con madama Juana, condesa de Flágmas, dineros y vituallas. Los moros al contrario, avisa- des, hija y heredera de Balduino, emperador de Consdos de tan grandes apercebimientos y de la determina- tantinopla. Todavía de Porlugal vino un buen golpe de cion de los cristianos, fortificaban con muros y baluar- soldados movidos de sí mismos o enviados de socorro tes cuanto el tiempo daba lugar, y ponian guarniciones por su Rey. A toda la muchedumbre de soldados señaló en los lugares de su señorío, que tenian en el reino el rey de Castilla sueldo para cada dia, á cada uno de los de Toledo y en el Andalucía y hacia el cabo de San Vi- infantes cinco sueldos, á los hombres de á caballo veincente, por tener entendido que el primer golpe de la te; á los principes conforme a cada cual era yá su digguerra descargaria sobre aquellas partes. Demás desto nidad se hicieron presentes muy grandes. Tenian aperHamaban nuevas gentes de socorro desde Africa. Don cebidas vituallas en abundupcia y almacen para que no Alonso, rey de Castilla, en tanto que se juntaban to- faltase alguna cosa necesaria á lan grande ejército, en das las gentes, con deseo de poner espanto al enemigo, tauto grado, que solo para llevar el bagaje lenian juntarompió por las tierras de los moros, y á la ribera de dos sesenta mil carros, como lo testifica el arzobispo don Júcar les ganó algunas plazas. Con tanto dió la vuelta Rodrigo ,que fué testigo de vista en toda la empresa, y á la ciudad de Cuenca, que cae por aquellas partes. Alli puso por escrito para memoria de los venideros todo lo se vió con el rey de Aragon, y comunicó con él sus ha- que en ella pasó; otros dicen que fueron bestias de carciendas, todo lo que á la guerra tocaba. Don Sancho, rey ga hasta aquel número. Lo uno y lo otro fué cosa de de Navarra, por sus embajadores que envió, avisó que gran maravilla en tan grande apretura de tiempos y no saltaria de hallarse en la jornada. El arzobispo don pobreza de los tesoros reales; pero no hay cosa lan-diRodrigo dejó en su lugar para el gobierno del arzobis- ficultosa que con diligencia no se alcance, y las naciopado y iglesia de Toledo á don Adam, obispo de Palen- nes y principes extranjeros á porfía enviaban caballos, cia; y él en Italia y en Francia, con esperanza de la ig- mulos y dinero. Partieron de Toledo á 21 de junio. Redulgencia que alcanzó del pontífice Inocencio III, y mos- gia la avanguardia don Diego de Haro, en que iban las trando el peligro si no socorrian á España, no cesaba de naciones extranjeras. En el segundo escuadron el rey despertar á los grandes y prelados para la empresa sa- de Aragon, y por caudillo de la relaguardia el rey de grada, asimismo á la gente popular. Decia ser tan Castilla don Alonso, en que se contaban catorce mil grande la soberbia del Bárbaro, que a todos los que de á caballo. La infantería apenas se podia contar, poradoraban la cruz por todo el mundo amenazaba guer- que de toda Castilla los que eran de edad á propósito eran rá, muerte y destruicion : afrenta del nornbre cristiano forzados todos á comarlas armas. El tercero dia llegaron á intolerable y que no se debia disimular; hízose gran fru- Malagon, lugar que tenia guarnicion de moros y está disto con esta diligencia. Tan grande era el deseo de pe- tante de Toledo catorce leguas. Los bárbaros por miedo lear contra los enemigos de la religion cristiana y en de tan grande muchedumbre fueron forzados á desamtanto grado, que dicen se juntaron de las naciones ex- parar el lugar y recogerse á la fortaleza que tenian en tranjeras cien mil infantes y diez mil caballos, gran un cerro agrio; pero por el esfuerzo y ímpetu de las número y que apenas se puede creer; la verdad ¿quién naciones extranjeras, tomado el castillo por fuerza la podrá averiguar? Como quier que en otra parte halle á 23 dias de junio, todos sin faltar ninguno fueron degoque fueron doce mil caballos, cincuenta mil peones Jados; tan grande era el deseo que tenian de destruir los que de fuera vinieron. A todos estos, porque con la aquella nacion impía. A 1.° de junio, Calatrava, lujunta y avenida de tantas naciones no se alterase Tole- gar muy fuerte puesto de la otra parte del rio Guado, donde se hacia la masa, señalaron la huerta del Rey, diana, se ganó por entrega que dál hicieron los moraque es de muy grande frescura, y con ella otros lugares dores y vecinos que consideraban el extremo peligro cerca de la ciudad á la ribera de Tajo para sus aloja- que sus cosas corrian y que no tenian esperanza algumientos. Comenzaron estas gentes à venir á Toledo na de socorro. Los soldados extranjeros, conforme á su por el mes de febrero, año de nuestra salvacion de 1212. condicion, querian pasar á cuchillo los rendidos, y apeLevantóse un alboroto de los soldados y pueblo en nas se pudo alcanzar que se amansasen por intercesion aquella ciudad contra los judíos. Todos pensaban hacian de los nuestros, que decian cuán justo era y razonable servicio á Dios en maltratallos. Estaba la ciudad para se guardase la fe y seguridad dada á aquella gente, bien ensangrentarse, y corrierran gran peligro si no resis- que infiel; y que no era razon con la desesperacion, tieran los nobles á la canalla , y ampåraran con las ar- que suele ser la mas fuerte arma de todas, exasperar mas y autoridad aquella miserable gente. Don Pedro, mas y embravecer los ánimos de los enemigos. El puerey de Aragon, acudió y fué recebido en la ciudad con blo se restiluyó á los caballeros de Calatrava, á quien pública alegría de todos y con procesion la misma fies- los moros le habian tomado; los despojos se dieron á ta de la Trinidad. Venian con él desde Aragon veinte los aragoneses y soldados extraños, á los cuales los desmil infantes, tres mil y quinientos caballos. Don Sancho, acostumbrados calores, cielo malsano y falta de lorey de Portugal, no pudo hiallarse en la guerra sagrada, das cosas, segun ellos docian, forzaban, dejada aqueIla empresa, á volverse á sus tierras. Arnaldo, obispo de Narbona , y Teobaldo Blazon, natural de Poliers,

CAPITULO XXIV. como mas aficionado á nuestras cosas por ser castella

Cómo la victoria quedó por los cristianos. . no de nacion de parte de su madre, el uno y el otro con sus compañías particulares perseveraron en los reales. Toda muchedumbre, especial de soldados, se rige Acusaban la cobardía de su nacion, determinados de

por ímpetu y mas por la opinion se mueve que por las ponerse á cualquier peligro antes de faltar al deber. La

mismas cosas y por la verdad, como sucedió en este nepartida de los extraños, puesto que causó miedo y tris

gocio y trance; que los mas de los soldados, perdida la ieza en los ánimos del resto, fué provechosa por dos ra- esperanza de salir con la dernanda, trataban de deszones : la una, porque los extranjeros no tuviesen parte amparar los reales. Parecíales corrian igual peligro, ora en la honra y prez de tan grande victoria; la otra, que con los reyes pasasen adelante, ora volviesen atrás; lo uno aquella ocasion Malomad, que estaba en Jaen en ba- daria muestra de temeridad, lo otro seria cosa afrenlanzas y aun sin voluntad de pelear, se determinó á dar tosa. Ponian mala voz en la empresa, cundia el miedo la batalla. Así que los nuestros con sus reales llegaron por todo el campo. La ayuda de Dios y de los santos vaá Alarcos, el cual lugar porque pocos años antes fué lió para que se sustentasen en pié las cosas casi perdidestruido y desmantelado por los moros, desampara- das de todo punto. Un cierto illano, que tenia grande ron los moradores que quedaban, y vino á poder de los noticia de aquellos lugares por haber en ellos largo cristianos. En este lugar, don Sancho, rey de Navarra, tiempo pastoreado sus ganailos (algunos creyeron ser con un buen escuadron de los suyos alcanzó á los reyes, ángel, movidos de que mostrado que hobo el camino, y se juotó con los demás. Fué su venida muy alegre; no se vió mas), prometió á los reyes que si dél se fiasen, con ella la tristeza que por el suceso pasado de la par- por senderos que él sabia , todo el ejército y gente lletida de los extranjeros recibieran, se trocó en regocijo. garian sin peligro á encumbrar lo mas alto de los monAlgunos castillos en aquella comarca se entraron por ies. Dar crédito en cosa tan grande á un hombre que fuerza. En tierra de Salvatierra se hizo reseña; pasaron no conocian no era seguro, ni de personas prudentes alarde gran número de á pié y de á caballo. Esto he- no hacer de todo punto caso en aquella aprelura de lo cho, con todas las gentes llegaron al pié de Sierramo- que ofrecia. Pareció que don Diego de Haro y Garci rena. El Moro, avisado de lo que pasaba, marchó para Romero, como adalides, viesen por los ojos lo que deBaeza, delerminado de, alzadas las vituallas, atajar el cia aquel pastor. Era el camino al revés de lo que prepaso de aquellos montes y particularmente guardar el tendian, y parecia iban á otra parte diferente, tanto, que pueblo de la Losa, por donde era forzoso pasasen los los moros, considerada la vuella que los nuestros hacian, puestros. Si pasaban adelante, prometíase el Moro la pensaron que por falta de vituallas huian y se retirabau victoria; si se detenian, se persuadia por cierto pere- á lo mas adentro de la provincia. Conveniales subir por cerian todos por falta de bastimentos; si volviesen atrás, la ladera del monte , pasar valles en muchos lugares, seria grande la mengua y la pérdida de reputacion fo:

peñascos empinados que embarazaban el camino. Pero zosa. Sus consejos, aunque prudentes, des baraló otro no rehusaban algun trabajo con la esperanza cierta que inas alto poder. Hizose junta de capitanes para resol- tenian de la victoria si llegasen á las cumbres de los ver por qué parte pasarian los montes y lo que debian montes y á lo mas allo; el mayor cuidado que tenian hacer. Los mas eran de parecer volviesen atrás; de- era de apresurarse por recelo que los enemigos no se cian que rodeando algo mas por camino mas llano se apoderasen antes del camino y les atajasen la subida. podrian meter en los campos del Andalucía; que debian

Pasadas pues aquellas fraguras, los reyes en un llano de excusar aquellas estrechuras de que el enemigo es- que hallaron fortificaron sus reales. A percibióse el enetaba apoderado. Por el contrario, el rey de Castilla don migo á la pelea y ordenó sus haces repartidas en cuaAlonso tenia por grande inconveniente la vuelta, por ser tro escuadrones, quedóse el Rey mismo en el collado la fama de tan gran momento en semejantes empresas, mas alto rodeado de la gente de su guarda. Los fieles, que conforme a los principios seria lo demás; con vol- por estar cansados con el trabajo de tan largo y mal ca-. ver los reyes atrás se daria muestra de huir torpemente, mino, así hombres como jumentos, determinaron de con que á los enemigos creceria el ánimo, los suyos se esquivar la pelea ; lo mismo el dia siguiente, con tan acobardarian, que de suyo parecia estar inclivados á des- grande alegría de los moros, que entendian era por amparar los reales, como poco antes por la partida de los miedo; que el Mirainamolin con embajadores que envió extranjeros se entendió. Contra las dificultades que se y despachó a todas partes y muy arrogantes palabras presentaban, invocasen elauxilio y socorro de Dios, cuyo prometia que dentro de tres dias pondria en su poder negocio trataban, que les asistiria sin duda, si ellos no los tres reyes que tenia cercados como con redes. La faltaban á sí mismos; muchas veces á los valerosos se fama iba en aumento como suele, cada uno añadia algo hacen fáciles las cosas que á los cobardes parecian im- á lo que oia para que la cosa fuese mas agradable. El posibles. Esta resolucion se tomó y este consejo. Con dia tercero, que fué lúnes, á 16. del mes de julio, los esto don Lope, hijo de dou Diego de Haro, enviado por nuestros, resueltos de presentar la batalla, al amanecer, su padre con buen número de gente, en lo mas alto de confesados y comulgados, ordenaron sus batallas en Jos montes se apoderó del lugar de Ferral y hizo con es- guisa de pelear. En la avanguardia iba por capitan don caramuzas arredrar algun tanto a los moros. No se atre- Diego de Haro. Del escuadron de en medio tenia cuivió á pasar el puerto de la Losa ni acometerle, por pa- dado don Gonzalo Nuñez y con él otros caballeros recelle cosa áspera y temeraria pelear juntamente con templarios y de las demás órdenes y milicias sagradas. la estrechura y fragura del lugar y paso, y con los ene- En la retaguardia quedaban el rey don Alonso, el arzomigos que le guardaban.

bispo don Rodrigo y otros prelados. Los reyes de AraM-1.

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gon y de Navarra con sus gentes fortificaban los lados ,el más se mejoró la pelea. Los que parecia titubeaban, Navarro a la derecha, à la izquierda el Aragonés. El por no quedar afrentados, vueltos á la ordenanza, tornaMoro, al contrario, con el mismo órden de antes pusoron á la batalla con mayor ferocidad. Los moros, cansus gentes en ordenanza. La parte de los reales en que sados con el continuo trabajo de todo el dia, no pudiearmaron la tienda real cerraron con cadenas de hierro, ron sufrir la carga de los que estaban de respeto los y por guarda los mas fuertes moros y mas esclarecidos postreros y de nuevo entraban en la pelea. Fué muy en linaje y en hazañas; los demás eran en tan gran nú- grande la huida , la matanza no menor que tan grande mero, que parecia cubrian los valles y los collados. victoria pedia. Perecieron en aquella batalla docientos Exhortaron los unos y los otros y animaban los suyos mil moros, y entre ellos la mitad fueron hombres de á á la pelea. Los obispos andaban de compañía en com- caballo, otros quitan la mitad deste número. La mapañía, y con la esperanza de ganar la indulgencia ani- | yor maravilla que de los fieles no perecieron mas de maban a los nuestros. El rey don Alonso desde un lu- veinte y cinco, como lo testifica el arzobispo don Rogar alto para que le pudiesen oir dijo en sustancia es- drigo; otros afirman que fueron ciento y quince; petas razones: a Los moros, salteadores y rebeldes al em- queño número el uno y el otro para tan ilustre victoria. perador Cristo, antiguamente ocuparon á España sin Otra maravilla, que con quedar muerta tan grande muningun derecho, ahora á manera de ladrones la maltra- | chedumbre de moros, que no se acordaban de mayor, tan. Muchas veces gran número dellos fueron vencidos en todo el campo no se vio rastro de sangre, segun que de pocos, gran parte de su señorío les hemos quitado, y lo atestigua el mismo don Rodrigo. El rey Moro, por apenas les queda donde poner el pié en España. Si en amonestacion de Zeit, su hermano, se salvó en un mulo, esta batalla fueren vencidos, lo que promete el ayuda con que huyó hasta Baeza; desde allí, mudada la cabalde Dios y se puede pronosticar por la alegría y buen ta- gadura, no paró hasta llegar aquella misma noche á lante que todos teneis, habrémos acabado con esta Jaen. A puesta de sol fueron tomados los reales de los gente malvada. Nosotros peleamos por la razon y por la enemigos, que robaron los aragoneses, porque los dejusticia; ellos por ninguna república , porque no están más siguieron y ejecutaron el alcance. Las preseas del entre sí atados con algunas leyes. No hay á do se reco- rey Moro y sus alhajas, que solas quedaron enteras, jan los vencidos, ni queda alguna esperanza salvo en fueron por don Diego de Haro dadas por iguales partes los brazos. Comenzad pues la pelea con grande ánimo. á los reyes de Navarra y de Aragon. En particular la Confiados en Dios tomastes las armas, confiados en el tienda de seda roja y carmesí en que alojaba el rey Bármismo arremeted á los enemigos y cerrad.» El Moro, baro se dió al rey de Aragon por orden de don Alonso, al contrario, avisó á los suyos y les dijo: «Que aquel dia rey de Castilla; el cual, como quier que deseoso soladebian pelear con extremo esfuerzo, que seria el fin de mente de honra se quedase con la mayor loa de la guerla guerra, quier venciesen, quier fuesen vencidos. Si ra y con el prez de la victoria, de buena gana dejó lo venciesen, toda España seria el premio de la victoria, demás á sus compañeros. Lo restante de la presa y por tener juntadas los enemigos para aquella batalla despojos no pareció sacallo en público y repartillo, cocon suma diligencia todas las fuerzas della; si fuesen mo era razon, conforme a los méritos de cada cual, vencidos, el imperio de los moros quedaba acabado en antes dejaron que cada uno se quedase con lo que toEspaña; no era justo que en aquel peligro perdonasen mo, porque tenian recelo de algun alboroto y entendian á sí ó á sus cosas. Su ejército constaba de una nacion, que á los particulares seria mas agradable lo que por su el de los cristianos de una avenida de muchas gentes, mano tomaron que si de la presa comuo se lo restitudiferentes en leyes, lengua y costumbres; la mayor yesen mejorado y multiplicado. Algunos escriben que parte habia desamparado las banderas, los demás no ayudó mucho para la victoria la señal de la cruz que do pelearian constantemente por ser de unos el peligro, el varios colores se vió en el aire ya que querian pelear. provecho y premio particular de otros. Dichas estas Otros refutan esto por no hacer el arzobispo don Rodrirazones, por una y por otra parte se comenzó la pelea go mencion de cosa tan grande, ni aun el Rey en la carcon grande ánimo y coraje. La victoria por largo espa- ta que escribió del suceso y prosecucion desta guerra cio estuvo dudosa de ambas partes; peleaban todos al pontifice Inocencio. Verdad es que todos concuerdan conforme al peligro con grande esfuerzo. La vista de que Pascual, á la sazon canónigo de Toledo, y que los capilanes y su presencia no sufria que la cobardía despues fué dean y aun arzobispo', cuya sepultura está ni el valor se ocultasen, y encendia á todos á pelear. Los en la capilla de Santa Lucía de la iglesia inayor de Todel escuadron de en medio y cuerpo de la batalla fue- ledo, con la cruz y guion que llevaba, como es de cos ron los primeros á acometer, siguiéronles los navarros tumbre, delante el arzobispo don Rodrigo, pasó por los y aragoneses sin mejorarse al principio , dado que por escuadrones de los enemigos dos veces sin recebir altres veces dieron carga á los contrarios; antes, al con- gun daño, dado que todos le pretendian herir con sus trario, nuestros escuadrones algun poco desalojados | dardos, y muchas saetas que le tiraban quedaron hinparece ciaban y se querian poner en huida. En esto el cadas en el asta de la cruz; cosa que a los nuestros dis rey don Alonso, movido juntamente del peligro y de la mucho ánimo y puso grande espanto en los moros. Fue afrenta , se queria meter por lo mas espeso de los ene- tan grande la muchedumbre que hallaron de lanzas y migos, si no le detuviera el arzobispo don Rodrigo, que saetas de los enemigos, que en dos dias enteros que tenia a su lado. Advirtióle que en su vida consistia la allí se detuvieron los nuestros, aunque para los fuegos suma de la victoria y esperanza de los cristianos; que no usaban de otra leña y de propósito procuraban acaperseverase, como comenzara, á confiar del favor de barlas, no lo pudieron hacer. La victoria se divulgó por Dios y no se metiese en el peligro. Con esto el postrer todas partes, primero por la fama, despues por mensaescuadron se adelantó, y por su esfuerzo y el de los de- jeros que venian unos en pos de otros. Fué grande el lloro y sentimiento de los moros, no solo por el mal y de Haro, que es la primera vez que en la historia de daño presente, sino porque temian para adelante ma- España se lace inencion de la casa de Mendoza; fuera yores inconvenientes y peligros, Entre los cristianos se destos, se lialló con los demás el conde don Fernando hacian grandes fiestas, juegos, convites con toda mag- de Lara , de alto linaje, y él por su persona señalado, nificencia y regocijos y alegrías, no solo en España, si-poderoso en grande estado y muchos aliados; estos no tambien las naciones extrañas, con tanto mayor vo- fueron de Castilla ; de Aragon Garci Romero, Jimeno luntad cuanto el miedo fué mayor. Nunca la gloria del Coronel, Aznar Pardo, Guillen de Peralta y otras pernombre cristiano pareció mayor ni las naciones cristia- sonas principales que iban en compañía de su Rey. nas estuvieron en algun tiempo mas gloriosamente alia- Ante todos se señaló Dalmacio Cresel, natural de las das. Los españoles asiinismo parecia igualar en valor la Ampúrias, de quien dicen los historiadores de Aragon gloria de los antiguos; el mismo rey don Alonso co- que por el grande conocimiento que tenia de las cosas menzó a ser tenido como principe venido del cielo y de la guerra y singular prudencia ordenó las haces para mas que hombre mortal. El rey de Navarra para me- la batalla. Entre los navarros Garcés Argoncillo, Garmoria de tan grande victoria al escudo bermejo de que cía Almoravides, Pedro Leet, Pedro Arroniz, Fernanusaban sus antepasados añadió por orla unas cadenas, do de Montagudo, Jimeno Aivar fueron los mas señay en medio del escudo una esmeralda por señal que fué lados que en esfuerzo, industria y ejercicio de guerra el primero á romper las cadenas con que tenian los vinieron á esta empresa. En conclusion, el tercero dia eneinigos fortificada aquella parte de los reales en que despues de la victoria se movieron los reales de los el rey Bárbaro estaba. El mismo don Alonso á las in- fieles, ganaron de los moros el lugar de Ferral, que signias antiguas de los reyes de Castilla añadió un cas- habia vuelto á poder de moros, Bilche, Baños, Tolosa, tillo dorado en escudo rojo, como lo afirman algunos de la cual tomó nombre esta balalla, que vulgarmente varones de erudicion y diligencia muy grande; otros lo se llama de las Navas de Tolosa. Todo era fácil á los niegan movidos de los privilegios antiguos, en cuyos vencedores, y por el contrario a los vencidos. La ciudad sellos se ve puesta antes destos tiempos en las insignias de Baeza, desamparada de sus ciudadanos, que perdida y armas de los reyes de Castilla la figura de torre o cas- la esperanza de tenerse, se recogieron á Ubeda, vino tillo. De algo mas crédito es lo que hallo de algunos en poder de los vencedores. Algunos pocos que confiae afirmado por testimonio de cierto historiador, que dos en la fortateza de la mezquita mayor no se querian desde este tiempo se introdujo en España la costumbre rendir, con fuego que les pusieron, los quemaron denque se guarda de no comer carne los sábados, sino so- tro della misma. El octavo dia despues de la victoria lamente los menudos de los animales, y que se mudó, la ciudad de Ubeda fué entrada por fuerza, ca sin emes á saber , por esta manera y templó lo que antigua- bargo que los ciudadanos ofrecian á los reyes cantidad mente se usaba, que era comer los tales dias carne; cos- de oro porque los dejasen en paz, los obispos fueron tumbre que los godos sin duda trajeron de Grecia y la de parecer que no era justo perdonar aquella gentomaron cuando se hicieron cristianos. La verdad es que esta victoria nobilísima y la mas ilustre que hobo le malvada. Conforme á este parecer se hizo grande

matanza sin distincion de personas de aquella misera+ en España se alcanzó, no 'por fuerzas humanas, sino ble gente. Una parte de los vecinos fué tomada por espor la ayuda de Dios y de los santos. Las plegarias y clavos; toda la presa se dejó á los soldados, con que oraciones con que los procuraron aplacar por todo el se puso miedo á los moros y se ganaron las volunlades mundo fueron muchas, principalmente en Roma, don- del ejército, que estaba cansado con el largo trabajo. de se hicieron procesiones y rogativas asaz. En que se Las enferinedades los aligian y no podian sufrir la debe notar que para aumento de la devocion y que no destemplanza del cielo; por esto los reyes fueron forzahobiese confusion y otros desórdenes, se ordenó fuesen dos en un tiempo muy fuera de propósito volver con sus á diversas iglesias los varones, las mujeres, el clero y gentes á tierras mas templadas. A la vuelta cerca de Calos demás del pueblo. Hallábase presente el Pontifice, latrava llegó el duque de Austria con docientos de á caque movia á los dernás con su ejemplo. De todo hay ballo, que para muestra de su esfuerzo y ayudar en una carta suya al rey don Alonso, muy grave y muy aquella santa guerra traia en su compañía. El rey do elegante, la respuesta otrosí del Rey al Papa en que re- Aragon, por ser su pariente, á la vuelta para su tierra fiere todo el discurso desta empresa y batalla, pero le acompañó hasta lo postrero de España. Al rey de muy larga para ponella en este lugar.

Navarra restituyó el de Castilla catorce lugares sobre

que tenian diserencia, y porque poco antes se ganaron CAPITULO XXV.

por los de Castilla, la memoria de sus antiguos señoDel in desta guerra.

res hacia que no se asegurasen de su lealtad; este fué

el principal premio de su trabajo. Don Alonso, rey de Halláronse en esta guerra los obispos Tello, de Pa- Castilla , despedidos los dos reyes, entró en Toledo á lencia; Rodrigo, de Sigüenza; Menendo , de Osma; Pe- manera de triunfador con grande aplauso, aclamaciodro, de Avila; Domingo, de Plasencia; García Frontino, nes y regocijo de los ciudadanos y del pueblo. Lo pride Tarazona; Berengario,de Barcelona. Elnúmero de los mero que hizo sué dar gracias a Dios por la merced grandes no se podia contar; los maestres de las órde- recebida; despues se mandó y estableció que para siemnes Arias, de Santiago; Rodrigo Diaz, de Calatrava; pre se renovase la memoria de aquella victoria y se Gomez Ramirez , de los templarios; demás destos, Juan celebrase por toda España á 16 de julio; en Toledo mas Gelmirez, prior de San Juan. De Castilla Gomez Man- en particular sacan aquel dia las banderas de los morique, Alonso de Meneses, Gonzalo Giron, Iñigo de ros, y con toda muestra de alegría festejan aquella som Mendoza , caballero vizcaino y pariente de don Diego | lemnidad; ca se ordenó fuese de guardar aquella fiesta con nombre del Triunfo de la Santa Cruz. El Rey, por | Alonso, ganada mayor fama que ninguno de los prínser enemigo del ocio y con el deseo que tenia de se- cipes de Europa, dió vuelta á Toledo, donde las reinas guir la victoria y ejecutalla, al principio del año si- doña Leonor, su mujer, doña Berenguela , su hija , ) guiente de nuevo se metió por tierras de moros. Ganó su hijo don Enrique, que le sucedió en sus estados y á el lugar de Dueñas de los moros, que dió á la orden de la suzon era de diez años, aguardaban su venida. Toda Calatrava , å la de Santiago el castillo de Eznavejor. | la ciudad llena de juegos y de regocijos y fiestas, dado Alcaraz, pequeña ciudad, y que está metida dentro de que el año fué muy falto de mantenimientos á causa de los montes Marianos y asentada en un collado áspero la sequedad, en especial en el reino de Toledo , dicen y empinado, con cerco de dos meses se ganó por el que en nueve meses continuos nunca llovió, tanto, que Rey y se entró por fuerza á 22 de mayo, dia miércoles, los labradores cuyo era el daño principal, eran forzavigilia y víspera de la Ascension; demás desto, algunos dos á desamparar las tierras, dejallas yormas y irse a otros lugares de menos cuenta se tomaron por aque- otras partes para sustentarse; gravísima miseria y tralla comarca, entre los demás Lezuza , que se tiene por bajo memorable. la antigua Libisosa. Concluidas estas cosas, el rey don

LIBRO DUODÉCIMO.

CAPITULO PRIMERO. Como los albigenses alteraron á Francia.

GANADA aquella noble victoria de los moros, las cosas de España procedian bien y prósperamente a causa que los almohades, trabajados con una pérdida tan grande, no se rebullian, y los nuestros se hallaban con grando ánimo de sujetar todo lo que de aquella nacion restaba en España, cuando por el mismo tiempo los reinos de Francia y de Aragon se alteraron grandemente y recibieron graves daños. Estas alteraciones tuvieron principio en la ciudad de Tolosa, muy principal entre las de Francia y que cae no lejos de la raya de España. La ocasion fueron ciertas opiniones nuevas que en materia de religion se levantaron en aquellas partes, con quelos de Aragon y los de Francia se revolvierou entre sí y se ensangrentaron. En los tiempos pasados todas las naciones del cristianismo se conformaban en un mismo parecer en las cosas de la fe, todos seguian y profesaban una misma doctrina. No so diferenciaban el aleman del español, no el francés del italiano, ni el inglés del siciliano en lo que debian creer de Dios y de la inmortalidad y de los demás misterios; en todos se via un mismo corazon y un mismo lenguaje. Los waldenses, gente perversa y abominable, comenzaron los años pasados á inquietar la paz de la Iglesia con opiniones nuevas y extravagantes que enseñaron; y al presente los albigenses 6 albienses, secta no menos aborrecible, opellido y nombre odioso acerca de los antiguos, siguieron las mismas pisadas y camino, con que grandemente alleraron el pueblo cristiano. Enseñaban que los sacerdotes, ministros de Dios y de la Iglesia, no tenian poder para perdonar los pecados. Que el verdadero cuerpo de Jesucristo no está en el santo Sacramento del ultar. Que el agua del bautismo no tiene fuerza para lavar el alma de los pecados. Que las oraciones que se acostumbran á hacer por los muertos no les prestaban; todas opiniones nuevas y malas y acerca de los antiguos nunca òidas. Decian otrosí contra la Vírgen, madre de Dios, blasfemias y denuestos, que no se refieren por no ofender al piadoso lector; dejólas escritus Guillermo Nangiaco, francés de nacion, y que

vivió poco adelante. Llegaba su desatino & poner lengua en la familiaridad de Cristo con la Madalena. Así lo refiere Pedro, monje del Cistel, en una historia quo escribió de los albigenses, intitulada Al papa Inocencio III, en que depone como testigo de vista de las cosas en que él mismo se halló. Seria muy largo cuento declarar por menudo todos los desvaríos destos herejes y secta; y es así, que la mentira es de muchas maneras, la verdad una y sencilla. La verdad es que en aquella parte de Francia donde está asentada la ciudad do Cahors, muy nombrada, se ve otra ciudad llamada Albis, que en otro tiempo tuvo nombre de Alba Augusta; y aun se entiende que César en los comentarios de la guerra de Francia llamó helvios los moradores de aquella comarca. Riega sus campos el rio Tarnis, que son de los mas fértiles de Francia, de grandes cosechas y esquilmos, de trigo, vino, pastel y azafran; por dondo el obispo de aquella ciudad tiene mas gruesas rentas que alguno otro obispo en loda la Francia. La iglesia catedral, grande y hermosa, está pegada con el muro de la ciudad, su advocacion de Santa Cecilia. Los moradores de la ciudad y de la tierra son gente llana, do condicion apacible y mansa, virtudes que pueden acarrear perjuicio si no hay el recato conveniente para no dar lugar á gente mala que las pervierta y estrague. Los mas se sustentan de sus labranzas y de los frutos de la tierra; el comercio y tralo de mercaderes es pequeño por estar en medio de Francia y caer lejos el mar. Desta ciudad, en que tuvo su primer principio esta nueva locura y secta, tomó el nombre de albigease, у desde allí se derramó por toda la Francia y aun por parte de España, puesto que el fuego emprendió en Toiosa mas que en otra parte alguna; y aun de aqui procedió que algunos atribuyeron la primera origen desto error y secta á aquella ciudad. Otros dicen que nació primeramente en la Proenza, parte de la Gallia Narbonense. Don Lúcas de Tuy, que por su devocion y por hacerse mas erudito pasó á Roma, y de allí á Constanlinopla y á Jerusalem, vuelto á su patria, entre otras cosas que escribió no menos docta que piamente , publicó una larga disputa contra todos estos errores, en que, como testigo de vista, relata lo que pasó en Leon,

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