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finalmente, dejó una hija , por nombre doña Leonor, casas; algunos quedaron destruidos del todo, y en que casó con el rey de Dacia, segun que lo refieren las otros pusieron guarniciones de soldados con intento historias de Portugal, si cou verdad o de otra manera, de conservallos. Don Lope de Haro y los maestres de aquí no lo averiguamos.

las órdenes militares con parte de la gente acometieron

un pueblo llamado Víboras, de que se apoderaron sin CAPITULO XI.

embargo que tenian dentro mil y quinientos árabes, de

los cuales únos mataron y otros se huyeron. En estas De la guerra que se hizo á los moros.

empresas pasaron los meses del estío y parte del otoño; Reprimidas las parcialidades de Castilla y las altera- y porque cargaba el tiempo, por el mes de noviembre ciones, el rey don Fernando para que la paz fuese du- del año 1224 dieron la vuelta á Toledo, donde las reirable dió perdon general a los que le habian deservido, nas, madre y nuera, esperaban lavenida del Rey. Gasy mandó que los demás hiciesen lo mismo y pusiesen táronse algunos dias en fiestas y regocijos que se hicieen olvido los desabrimientos que entre sí tenian y los ron en aquella ciudad para alegrar la gente, procesioagravios. Para el gobierno de las ciudades nombraba a

nės'y rogativas para dar gracias a Dios por mercedes los que en virtud y prudencia se adelantaban á los de- tan grandes. Hecho esto, luego que el tiempo dió lumás y los que entendia serian mas agradables á los gar y las fiestas, mandó el Rey á la geöte se enderezavasallos. De los herejes era tan enemigo, que no con- se la vuelta de Cuenca con intento de acometer por tento con bacellos castigar á sus ministros, él mismo aquella parte a los moros del reino de Valencia ; mas con su propia mano les arrimaba la leña y les pegaba aquel rey, por nombre Zeit, acordó ganar por la mano. fuego. Ya se dijo que por estos tiempos la secta de los Los daños que le hicieron la vez pasada y el miedo de albigenses andaba valida y que vinieron y entraron en mayores males le aquejaban de suerte, que vino i la España. Con estas virtudes tenia tan ganados á los na- ciudad de Cuenca á ponerse en las manos del rey don turales cuanto ningun otro príncipe. Mas por aprove- Fernando y concertarse con él como fuese su voluntad cbarse desta buena voluntad y porque no se estragasen y merced. Los aragoneses se quejaron de aquellos traJos soldados con la ociosidad y con los vicios que de- tos, por pretender que el reino de Valencia era de su Ha resultan, acordó renovar la guerra contra moros. conquista , y que los castellanos no tenian en él parte Mandó arbolar banderas y tocar atambores por todas ni derecho alguno. Despacharon embajadores para partes para juntar un grueso campo. Los de Cuenca, querellarse de aquel agravio, y juntamente para mosHuete , Moya y Alarcon con los demás de aquella co- trar sus fuerzas y valor hicieron entrada en las tierras marcà , entendida la voluntad del Rey, se apellidaron de Castilla por la parte de Soria. No pudieron llevar unos a otros; y junto buen golpe de gente, rompieron adelante esta demanda por entonces, á causa de nuepor el reino de Valencia, talaron los campos, quema- vas alteraciones que en Aragon resultaron. Fué así, quo ron y saquearon los pueblos, y con una grande cabal- don Guillen de Moncada y don Pedro Ahones se juntagada, volvieron ricos y contentos á sus casas. Por otra ron con el infante don Fernando, tio del Rey. La junta parle, el Rey, alegre con tan buen principio, que era fué en Tahuste, cuya tenencia estaba á cargo del dicomo pronóstico de lo restante de aquella guerra, con cho don Pedro. Tomaron su acuerdo, y quedó resuelto un grueso ejército que juntó se enderezó contra los que se apoderasen de la persona del Rey. La voz era ser moros de Andalucía. Hacíanle compañía entre los mas así necesario y cumplidero para el bien del reino, que principales el arzobispo don Rodrigo, persona de gran decian se estragaba a causa de los malos consejeros valor y brio y que no podia estar ocioso, los maestres que tenia al lado y á las orejas el Rey; mas á la verde las órdenes, don Lope de Haro, don Rodrigo Giron, dad cada cual de los tres tenia sus pretensiones partidon Alonso de Meneses, sin otros ricos hombres y ca- culares. El Moncada estaba sentido del estado que le balleros de menor cuenta. Luego que pasaron la Sier- quitaron, don Fernando, aunque monje y abad del ramorena, vinieron embajadores de parte de Maho- monasterio de Montaragon, no tenia perdida la espemad, rey de Baeza , para ofrecer la obediencia, que es- rauza ni el deseo de la corona; que la dolencia de alotaba presto de rendir la ciudad y ayudar con dineros y bicion es mala de sanar. A don Pedro Ahones daba pevituallas. El iniedo hacia cobardes á los moros, los de- sadumbre verse descaido de la privanza que solia tener, leiles los tenian estragados, y por las discordias que con que todo lo gobernaba á su voluntad, y pretendia entre sí tenian á punto de perderse. Hiciéronse los convertir la gracia en fuerza y por aquel camino conasientos y capitulaciones en Guadalimar; desde allí servarse. Para mas fortificar su partido acordaron por pasaron nuestras gentes sobre Quesada , villa principal medio de Lope Jinenez de Luesia ganar á don Nuño, en lo que hoy es adelantamiento de Cazorla. Los mo- lnijo del infante don Sancho, conde de Ruisellon, para radores, fiados en la fortaleza de sus murallas y en que que, olvidadas las enemistades que ya tocamos, les asiseran muchos, al principio se pusieron en defensa ; pe- tiese en aquella demanda. Tomado este acuerdo, se ro al fin el lugar se entró por fuerza. Pasaron a cuchi- enderezaron la vuelta de Alagon, en que á la sazon se Jlo todos los que podian tomar armas, los demás toma- hallaba el Rey descuidado de aquellos tratos. Entraron ron por esclavos en número de siete mil. Con el castigo de tropel, y con buenas palabras le persuadieron se y destrozo deste pueblo se dió aviso á los demás para fuese a Zaragoza para tomar en aquella ciudad acuerdo que no se atreviesen á hacer resistencia. Seria largo sobre algunos puntos de importancia que pertenecian cuento relatar por menudo todo lo que sucedió en esta á su servicio y al bien del reino. El Rey, si bien los semjornada. La suma de todo es que muchos pueblos por blantes eran buenos, como quier que la mentira sea aquella comarca quedaron yerinos de gente, huidos los mas artificiosa que la verdad, todavía echó de ver que moradores, otros se rindieron por no desamparar sus procedian con engaño y que su pretension era mala.

casi por

No hay arma mas fuerte que la necesidad; otorgó con en esta trama. Deseaba el Rey librarse desta opresion lo que le pedian, demás que para todo lo que resultase á sí y á su reino y satisfacerse del agravio que le hale venia mejor estar en aquella ciudad que en algun cian y de aquel tan notable desacato; mas hacia poca otro pueblo pequeño; acompañaron al Rey hasta Zara- confianza de los que tenia a su lado, de sus cortesanos goza, aposentáronle en su casa real, que Haman Suda. y criados, por ser muchos dellos parciales. Acordó Pusiéronle guardas para que no se pudiese comunicar partirse sin dalles parte y recogerse en Huerta , pueblo con nadie ni de palabra ni por escrito. Los capitanes de los caballeros templarios. Desde allí despachó sus destas guardas eran Guillen Boy y Pero Sanchez Martel, cartas en que mandaba á los señores y á la demás genque para mayor recato de noche dormian muy junto al te que con sus armas acudiesen á la ciudad de Teruel lecho del Rey; gran infamia y mengua de la gente ara- para hacer guerra en el reino de Valencia, empresa gonesa y de su acostumbrada leallad. Por espacio de que los de Aragon mucho deseaban. Con que de un caveinte dias tuvieron al Rey encerrado, sin dalle libertad mino pensaba ganar las voluntades de la gente yacredialguna basta tanto que condescendió con muchas de- tarse, si, como confiaba, saliese con aquella demanda. mandas que le hicieron; en particular á don Guilles de Los señores y gente principal hacian burla deste aco.. Moncada hizo restituir los lugares y castillos que le metimiento. Parecíales era juego de niños, si bien al quitó en Cataluña, demás de veinte mil ducados que llamado del Rey para el dia que señaló en sus cartas por los daños prometió de dalle. Tomado este asiento, se juntaron en aquella ciudad algunos pocos aragoneses todavía el infante don Fernando 'continuaba en el go- y algo mayor número de los catalanes. Con esta gente, bierno del reino, de que por suerza con aquella ocasion aunque era poca, rompió por aquella parte donde se se apoderara. Exçusábase con la poca edad del Rey y tendian los ilergaones, y hecho mucho daño en aqueotras diversas causas que para ello alegaba. Para ven- lla comarca, se puso sobre Peñíscola, plaza fuerte, y cer tan graves dificultades no bastaba prudencia hu- que tomó aquel nombre por estar asentada sobre un mana ; solo ponia el Rey su siucia en Dios, que con pa- peñol empinado á modo de pirámide, cercado del mar ciencia y disimulacion le libraria de aquella aprelura y todas partes, y que tiene por frente la isla de trabajo, y que las cosas se trocarian de manera que al- Mallorca. En lo bajo del peñasco hay muchas cavernas canzase su liberlad. Las cosas de Castilla por el contra- y calas, con una fuente de agua dulce que luego entra rio, conforme á los buenos principios iban en prosperi- en el mar; el circuito es de una milla, la subida agria dail y en aumento. El rey don Fernando, porque los en demasía y muy áspera, sino es por la parte que esmoros no se rehiciesen de fuerzas si los dejaba descan- tán edificadas las casas. El rey Zeit, con la nueva que sar, entrado el verano del año 1225, salió con sus gen- le vino desta entrada, cobró grande miedo, y los de Vates en campaña, y con nuevas compañías que levantó lencia se turbaron de suerte, que ya les parecia tener á de soldados reforzó su ejército, y con él se encaminó la los enemigos á las puertas de aquella ciudad. Despavuella del Andalucía. Llevó en su compañía á don Ro- charon sus embajadores para requerir de paz al rey de drigo, arzobispo de Toledo, sin el cual veo que ningu- Aragon ; él se la otorgó de buena voluntad, á tal quo na cosa de importancia acomelian. Acudióles el rey cada un año lo pagasen la quinta parte de las rentas reamoro de Baeza , ayudóles con bastimentos y recibiólos les que se recogian de los reinos de Valencia y de Murdentro de su ciudad; lealtad poco acostumbrada entre cia. Tomado este asiento, sin pasar adelante dieron los aguella gente. Desta vez ganaron á Andújar y á Mártos, aragoneses la vuelta para Teruel, y desde allí se fueron pueblos principales. Mártos quedó por los caballeros de á Zaragoza. En el camino encontraron junto a una alCalatrava, para que desde allí hiciesen frontera á los dea llamada Calamocha á don Pedro Ahones, que a su moros y correrías en sus tierras. Sin estos ganaron la costa y del Obispo, su hermano, llevaba golpe de gente villa de Jodar y otros muchos pueblos de mejor cuenta, para hacer entrada en el reino de Valencia. Quisiera el demás de las talas que dieron a los campos y de las Rey estorballe aquella entrada, por guardar la palabra. grandes presas que hicieron de hombres y ganados; que dió y concierto que hizo con aquella gente. Como çon que los soldados ricos y alegres volvieron a sus él se excusase con la mucha costa que hiciera en las tierras pasado el verano. Esto mismo se continuó los pagas y sustento de su gente, y porque le querian echar años adelante, por el deseo y esperanza que todos te- mano se huyese, los soldados que en compañía del nian de acabar por aquel camino con lo restante de la mismo Rey le seguiao, sin poder irles ála mano, le mamorisma de España, Las cosas de Aragon asimismo taron ; indigno de tal suerte por su mucho valor y macomenzaron á mejorarse, y los parciales y alborotados ña, si los servicios que tenia hechos y su privanza, que aflojaron algun tanlo; con que el Rey partió de Zara- alcanzó otro tiempo muy grande, no la trocara en des goza la via de Tortosa , ciudad puesta a la marina por lealtad y en conjurarse con los demás; sin embargo, la parte que el rio Ebro desagua en el mar, y no lejos todo el reino sintió su muerte de suerte que, excepto de los pueblos llamados antiguamente ilergaones, que Calatayud que se conservó por el Rey, todas las otras se extendian largamente por las riberas de aquel rio. ciudades tomaron la voz de su tio don Fernando; cosa Iban en su compañía aquellos caballeros conjurados con que al Rey puso en mucho cuidado , que por una parte muestra de querelle servir, como quier que á la verdad deseaba apaciguar la gente por bien, y por otra le papretendiesen continuar en lo comenzado. Para este in- recia que si no era por fuerza y con las armas en puño, lento se les juntaron otros muchos de los ricos hombres no podria sujetar á sus contrarios. Vinieron pues á y principales, en particular don Sancho, obispo de Za- las manos, y la guerra se continuaba con varios suceragoza , por respeto de su hermano don Pedro Ahones sos y trances el año que se contó de Cristo de 1226; en X para asistille, y con él don Eril, obispo de Lérida ; el cual año el rey Luis VIII de Francia hacia la guerra que todos, así eclesiásticos como seglares, se mezclaban contra los albigenses, y en el discurso della tomó por: fuerza la ciudad de Aviñon, y le abatió las murallas para su habitacion les señalaron lo alto de aquella cinporque los herejes no se tornason á afirmar en ella. dad, que por esta causa, segun se entiende, se llamo y Cortó la muerte sus buenos intentos, que le sobrevino se llama el Alhambra ; si bien algunos son de parecer en Mompeller á los 13 de noviembre. Dejó, entre otros, que aquel nombre se tomó de la tierra roja que hay en su hijo mayor de su mismo nombre, que le sucedió en aquella parte, y la significa en arábigo aquella palabra la corona, y por su gran piedad y sus obras muy santas alhambra. Siguieron los nuestros á los que huian sin alcanzó adelante renombre de Santo. Su hermano Alon- parar hasta dar vista á la misma ciudad, en cuya vega, 80, conde de Potiers, casó con la hija y heredera de que es muy deleitosa , quemaron y asolaron los jardiRamon, el postrero conde de Tolosa, que fué escalon nes y campos. Los ciudadanos cobraron tanto miedo, para que aquel estado los años adelante recayese por que acordaron requerir al Rey de paz. Entre los emlos conciertos que hicieron y capitulaciones nupciales bajadores que para esto despacharon fué uno el ya en la corona de Francia. Tuvo otrosí otros dos herma- nombrado don Alvar Perez de Castro. Tenia el Rey de nos; el uno se llamó Roberto y fué conde de Arras y seo de ganalle y reducille á su servicio por la fama que de Picardía, estados que confinan con Flandes y son tenia de valor y prudencia, demás que le ofrecian de partes de la Gallia Bélgica ; el otro se llamó Cárlos, que dar libertad á mil y trecientos cautivos cristianos. Por fué duque de Anjou y conde de la Proenza, despues rey esto, tomado asiento con los de Granada y reducido don de Sicilia y de Nápoles, como se dirá en su lugar. Alvaro á su servicio, revolvió sobre Montejo, y dél se apo

deró y le echó por tierra por estar tan adentro, que no CAPITULO XII.

se pudiera conservar. Demás desto, se halla que por esa para seguridad; demás que como en rehenes, para por visitar los lugares santos, cuando era mas mozo cumplimiento de lo concertado, entregó la fortaleza de pasó a Italia y á Roma y dende a las partes de Levanla misma ciudad de Baeza para que el maestre de Ca- te. Fué contemporáneo de don Rodrigo, arzobispo de latrava la tuviese en fieldad. Los moros de Capilla , por Toledo, y ejercitose en los mismos estudios, porque ser aquella plaza muy fuerte, su sitio áspero y empina- compuso una historia de las cosas de España, en cuyo do, no quisieron pasar por este concierto ni recebir los principio engirió el Cronicon de San Isidoro; que dió soldados que les enviaban de guarnicion; de que resultó ocasion á algunos de tener y citar la primera parte de que el castillo de Baeza quedó en propriedad por los aquella historia por del mismo santo. Escribió demás cristianos, y sin embargo, el Rey con todo su campo se de la historia la vida del dicho san Isidoro y otro libro fué á poner sobre Capilla con intento de rendilla o for- grande de sus milagros ; obra en que de la mitad ade-zalla. Era esta buena ocasion para adelantarse los nues- lante confuta la secta de los albigenses y sus errores, tros y mejorar su partido; pero era necesario, porque son los mismos de los luteranos. De la confutacion que la gente era poca , afirmalla con nuevas compañías. consta que estos herejes entraron en España, segun Por esta causa acordó el Rey dejar su gente en el cerco que arriba se mostró por un pedazo que deste libro y volver él atrás, muy dudoso en lo que debia hacer, tomamos. Escribió estas obras, como él mismo lo tessi continuar la guerra del Andalucía, si acudir á Fran- Lifica, por mandado de la reina doña Berenguela, secia al socorro de su tia , la reina doña Blanca, que por ñora muy devota y favorecedora de los hombres virsus cartas y embajadas le hacia instancia la ayudase pa- tuosos y letrados. ra apaciguar las alteraciones de aquel reino y sujetar á los señores, que por ser el Rey de pocos años, que no

te tiempo en las partes de Extremadura se gano CapiQue el rey don Fernando volvió a la guerra del Andalucía.

lla, pueblo que antiguamente se llamó Mirobriga, coEl señorío de los moros y su poder iba muy de caida mo se averigua por los letreros de mármoles que en el en España, lo cual sabia muy bien el rey don Fernando. se han hallado ; verdad es que en breve volvió a poder El arzobispo de Toledo, que tenia la mayor autoridad de moros, o sea que le entregaron al rey de Baeza. En entre todos, como él lo merecia, persuadió al Rey hi- estas cosas se pasaron los calores del estío, y el tiempo ciese de nuevo jornada contra moros, aunque no le pu- comenzaba á cargar; el Rey por este respeto acordo do acompañar como solia en las guerras, porque cayó que el maestre de Calatrava quedase en guarda de Anenfermo de una dolencia que le puso en aprieto en dújar y de Mártos, y en su compañía don Alvar Perez Guadalajara, donde se quedó. Envió en su lugar a don de Castro, por la mucha noticia que tenia de aquella Domingo, obispo de Palencia. Tomaron los nuestros tierra y de las cosas de los moros ; que de su lealtad desta vez algunos pueblos de poca suerte ; pusieron y constancia no dudaban , antes confiaban que pretencerco á la ciudad de Jaen, que tenia buena guarnicion deria con su esfuerzo y valor recompensar la falta pade soldados y buenos pertrechos, por donde no se pu- sada. Con tanto dió la vuelta para Toledo, do la Reina do tomar, y porque allende de su fortaleza don Alvar le esperaba , sin descuidarse en apercebirse de todo lo Perez de Castro, que algunos dias antes, renunciada necesario para llevar adelante la guerra comenzada. su patria , se pasara á los moros y estaba dentro, con Asimismo los soldados que quedaron de guarnicion en otros ciento y setenta que le siguieron animaron á los el Andalucía, por no estar ociosos, acordaron de corcercados para que no se diesen. Este don Alvaro era rer la campiña de Sevilla, ciudad de las mas principahijo de don Fernando de Castro, de quien dijimos mu- les de España. Indignados los ciudadanos por ver derió en la ciudad de Marruecos. A la verdad muchos de lante sus ojos abrasarse sus cortijos y olivares, salieJos Castros por estos tiempos con facilidad se pasaban ron con su rey Abulali contra los cristianos. El número á la parte de los moros. No les faltaban ocasiones era grande, la destreza y valentía de los moros no taneusas con que colorear su poca lealtad, si alguna cau- to. Vinieron a las manos, en que murieron de los mosa fuese bastante para excusar tal inconstancia. Revol- ros en la pelea y en el alcance hasta en número de veinvió el Rey sobre Priego, pueblo tan fuerte, que los te mil, que fué un destrozo muy grande. Sin embargo, moros tenian en él recogidas sus haciendas para ma- por otra parte los moros se pusieron sobre el castillo yor seguridad. Todavia le entraron por fuerza con de Garces, y le apretaron con tal rabia, que ni por el muerte de muchos de los que dentro hallaron y prision mucho daño que los de dentro les hicieron, ni por ende los demás, fuera de los que se retiraro: al castillo, tender que el rey don Fernando, pasado el invierno, que se rindieron á partido y condicion que los dejasen volvia con gente á continuar la guerra, desistieron de ir libres. Desde alli pasaron a la ciudad de Loja, que su intento hasta tanto que forzaron aquella plaza, que tomaron al tanto por fuerza , si bien los ciudadanos se fué alguna mengua para los nuestros; la pérdida no recogieron al castillo y se hicieron fuertes en él ; y por- fue muy grande, mayormente que se recompensó basque parecia que con buenas palabras y esperanza de tantemente aquel daño con lo que de nuevo se hizo en rendirse se pretendian entretener, los combatieron de el Andalucía. Luego que llegó el rey don Fernando lo suerte, queà escala vista entraron el castillo, y pasados salió á recebir el reymoro de Baeza, y en su compañía á cuchillo los que en él hallaron, le abatieron las mu- tres mil de á caballo y gran gente de a pié con intento, rallas; aviso para los demás, que no experimentasen no solo de hacer alarde de sus fuerzas, sino de serville la baña de los vencedores, ni se pusiesen en defensa. en la guerra , si fuese necesario. Dió este ofrecimiento Así los de Alhambra, pueblo fuerte y asentado sobre mucho contento; rogáronle llera se adelante su buena peñas no muy lejos de Granada, por miedo le desam- voluntad, y en particular concertaron viniese en que pararon, y aun, dejando buena parte de sus bastimen- en Salvatierra y en Capilla y ep Burgalhimar, tres plalos y monaje, se fueron a la ciudad de Granada. En ella zas importantes, residiesen soldados de guarnicion

y ex

CAPITULO XIII. pasaba de doce, y ella mujer y extranjera, se les atre

Que se volvió de nuevo a la guerra de los moros. viany los desestimabao. Parecióle al Rey cosa fea desamparar aquellos reyes, sus deudos, mayormente en aquel Los moros de Baeza tenian apretado el castillo de aprieto y trance; pero sucedieron dos cosas que le im- aquella ciudad, que, como se dijo, quedó en poder de pidieron aquella empresa : la una, que los soldados que cristianos; que si bien eran en pequeño número, por quedaron sobre Capilla, sin embargo de su ausencia, to- eslar proveidos de vituallas, se defendieron y entretumaron aquella plaza, á que era necesario acudir para vieron basta tanto que el rey don Feruando sobrevino que no se tornase á perder; la segunda, que camino de con un grueso ejército. Con su venida los moros, visto Almodóvar su misma gente dió la muerte al rey de Bae- que no tenian fuerzas bastantes para resistir, no solo za , que se huia por miedo de los suyos, que tenia muy desistieron del cerco, sino desamparada la ciudad, se irritados por la amistad y asiento que puso con los cris- retiraron á lo mas dentro del Andalucía. Quedó por tianos ; con que la guarnicion del castillo de Baeza gobernador de aquella ciudad nuevamente ganada don quedaba á mucho riesgo, si con presteza no le acorrian. Lope de Haro; merced debida á sus servicios, pues en Por estas dos causas el Rey se determinó de sobreseer todas las empresas de importancia se hallaba. El cuien lo de Francia y proseguir la empresa del Andalu- dado de Mártos se encargó á Alvar Perez de Castro y cía, pues era no menos justo y honroso vengar la á Tello de Meneses. No se liizo alguna otra cosa que muerte de aquel Rey, su amigo y confederado, que sea digna de memoria en esta jornada , salvo que des.. ayudar á sosegar las pasiones de Francia; en especial pues que el Rey dió la vuelta á Toledo, don Tello con que con aquella ocasion pretendia, si pudiese, lanzar to- sus soldados entró á correr los campos de Vaena y de da la morisma de toda España. A la verdad la reina do- Lucena, sin parar hasta dar vista á la campiña de Seviña Blanca con la ayuda de Dios y su buena maña y lla y hacer por todas partes grandes talas y presas. Por el prudencia, sin socorro de su sobrino sosegó los albo- contrario, el rey de Sevilla, para divertille

con su gente, rotos de su reino, de que se temian graves daños. Todo llegó á la ciudad de Baeza y le corrió sus campos. Los esto pasaba el año de nuestra salvacion de 1227; en él moros que se ausentaron de aquella ciudad, por ser se abrieron los cimientos de la iglesia mayor de Tole- restituidos en su patria , le incitaron á emprender esta do, tan célebre edificio y de tanta majestad como hoy jornada; pero visto que no tenia fuerzas bastantes para se ve, en el mismo sitio en que estaba la antigua, aun- salir con la empresa, trató de hacer paces con los crisque mudada la traza. El Rey y el Arzobispo se halla- tianos y se concerto de pagar cada un año de tributo ron á poner la primera piedra, debajo de la cual echa- trecientos mil maravedís, en especial que de su misma ron medallas de oro y plata, conforme a la costumbre gente se le armaba otra mayor tempestad; y fué que antigua de los romanos. Otros templos se podrán aven- los moros de Murcia por este tiempo alzaron por rey un tajar á este en la hermosura y primor de la traza, en la moro, por nombre Abenhut, que venia del finaje de grandeza y capacidad; mas en la muchedumbre y ri- | los reyes de Zaragoza, y era grande enemigo de los queza de sus preseas y de su ornato, en la grandeza de almohades. Decia públicamente que la causa de los las rentas, en el número de los ministros, en la ma- males y calamidades pasadas y de liallarse su nacion jestad de ceremonias y culto divino, ninguno en toda en aquel término y tan siq fuerzas eran las novedades la cristiandad se le iguala ; muestra muy ilustre de la que aquella secta introdujo en España. No hay cosa cristiandad y piedad de España, en especial de la di- mas poderosa para mover al pueblo que la capa de recha ciudad. Falleció a los 18 de julio el papa Hono-ligion, debajo de la cual se suelen encubrir grandes rio III; sucedióle en el pontificado Gregorio IX, na- engaños. Arrimósele pues gran morisma por esta causa, tural de la ciudad de Anagni. Floreció otrosí en España gran muchedumbre de gentes, en especial en la comardon Lúcas, primero diácono de Leon, y despues obispo ca de Granada y en lo restante de Andalucía, con espede Tuy. Deseoso de adelanturso en virtud y letras y ranza en que todos entraban, que por inedio deste moro se mejoraria y adelantaria su partido, que iba muy los Cabreras se apoderaron por fuerza. Ellos, no solo no de caida. Los demás de aquella nacion, y aun los prin- hacian caso de aquella demanda, más aun mostraban cipes cristianos, estaban con cuidado no resultase de burlarse de la autoridad real, y no querián dejar el esaquella centella y de aquel principio algun fuego contado que poseian de años atrás. Vidieron á rompimienque todo se abrasase. Esto pasaba en España el año to ya las manos; el Rey, que hacia las partes de aque. que se contó de Cristo 1228. En Francia, el mismo la señora, quitó á los Cabreras muchos de aquellos año , Ramon, postrer conde de Tolosa , apretado con pueblos, unos por suerza, otros que se rindieron de la guerra que el rey Luis le hacia por causa de su he- su voluntad, en especial la ciudad de Balaguer, cabeza rejía, se redujo y se reconcilió con la Iglesia. Las con- de aquel estado de Urgel. Hecho esto, acordó casar diciones y cargas que el mismo Rey y romano cardenal aquella “doncella Aurembiase, para que nadie se le de San Angel, como legado del Papa , le impusieron, atreviese, con don Pedro, infante de Portugal, tio sufueron las siguientes: que el Conde con todo cuidado yo, primo hermano de su padre, que a la sazon andaba procurase desterrar de su tierra la secta de los albigen- huido en la corte de Aragon. Gerardo Cabrera el desses; que su hija y heredera , por nombre Juana , casase poseido tomó el hábito de los templarios, quién sabe con uno de los hermanos de aquel Rey, el que mas le si por devocion, si por otro respeto; lo cierto es que agradase; si deste matrimonio no quedase sucesion, el los años adelante don Ponce, su hijo, por el derecho que condado de Tolosa se juntase con la corona de Fran- su padre pretendia, alcanzó el condado de Urgel á caucia. La ignorancia suele acarrear grandes daños; para sa que Aurembiase no dejó sucesion alguna de su mala enseñanza del pueblo mandaron que en la ciudad de rido el infante don Pedro, como se dirá en otro lugar; Tolosa asalariase á su costa cuatro lectores de teolo- con tanto tuvieron fia aquellos debates. El deudo del gía, dos juristas , seis maestros de las artes liberales y Rey y del Infante era desta manera. El infante don Pedos gramáticos. Para seguridad que cumpliria todo es- dro fué hijo de don Sancho, rey de Portugal, habido to puso en poder del Rey y le entregó cinco castillos y en la reina doña Aldonza , hermana que fué de don su misma hija. Tomóse este asiento en la ciudad de Alonso, rey de Aragon, abuelo del rey don Jaime; de Paris; y hechas las capitulaciones, por el mes de abril suerte que el Infante era lio del Rey, primo hermano compareció el Conde en la iglesia mayor de aquella de su padre el rey don Pedro, que mataron en Franciudad desnudo, fuera de la camisa; alli le absolvió el cia. Legado de las censuras incurridas por los excesos pasados; juntamente le dió la divisa de la cruz, como se

CAPITULO XIV, acostumbraba, para que dentro de cierto tiempo pa

Que el rey de Aragon ganó isla de Mallorca. sase á la guerra de la Tierra-Santa y en ella residiese por espacio y término de cinco años, que era una de En un mismo tiempo en Castilla y en Aragon se halas condiciones que se capitularon; tan grande auto- cia guerra contra los moros. Los aragoneses adelantaridad tenian por estos tiempos los papas, tanta fuerzaron mucho sus cosas, los de Castilla no hicieron de prela Iglesia , ayudada del favor y asistencia de los reyes, sente grande progreso. El nuevo rey Abenhut lenia para castigar los rebeldes y malos y escarmentar a los puesto en cuidado al rey don Fernando por verle de demás, Fallecieron otrosí en España algunos grandes nuevo apoderado de Granada, ciudad populosa y prinpersonajes, y entre ellos don Ramiro, obispo de Pam- cipal. Juntó sus huestes y llegó con ellas hasta dar vista plona, de la nobilísima alcuna de los reyes de Navar- á aquella ciudad y pasó adelante hasta Almería; mas, ra. Sucedióle en el obispado don Pedro Ramirez, en no hizo otro efecto de importancia, á causa que el enecuyo tiempo el papa Gregorio IV tomó debajo de su migo, escarmentado en cabeza ajena, se excusó de veproteccion aquella iglesia y sus prelados; que era exi- nir á las manos. Con esto se pasó lo restante deste año milla de la jurisdiccion de los metropolitanos de Espa- y del luego siguiente 1229, en el cual tiempo se tuvo ña. En Aragon el Rey con su buena maña conquistaba aviso de Alemaña que los caballeros teutónicos, que por aquellos ea balleros parciales para que se le rindiesen. espacio de muchos años mostraron mucho valor en las Recibió en su gracia á su tio el infante don Fernando, guerras de la Tierra-Santa, con la cruz negra que traian sin embargo de las revueltas pasadas, y púsole por por divisa sobre manto blanco, luego que se perdió la condicion diese órden como los conjurados se alzasen ciudad de Plolemaide, se volvieron á su patria, que entre sí unos á otros los hoinenajes y la palabra que eran naturales de Alemaña, y con licencia del emperase tenian dada. Don Sancho, obispo de Zaragoza, pre- dor Federico II, hicieron su asiento en la Prusia, protendia le restituyesen los pueblos que eran de su her- vincia áspera é inculta, puesta entre Sajonia y Polonia, mano don Pedro Ahones, de que el Rey se apoderó cuyos morailores aun no eran cristianos. AumentáJuego que le mataron. Otorgóle que estuviese á dere- ronse poco adelante estos caballeros en poder y fuerebo y que pasasen por lo que los jueces determinasen. zas con apoderarse y conquistar la provincia de LivoHizose así, y oidas las partes, pronunciaron que los nia, que se cuenta entre los sármalas y cae sobre el pueblos que tenian en tenencia quedasen por el Rey; reino de Polonia. Mantuviéronse por muchos años y hilos demás heredados de sus padres, se restituyesen al cieron buenos efectos liasta tanto que Alberto, último Obispo, pues no era justo que por la falta de uno pa- maestre de aquella caballería, se inficionó con la heredeciese todo el linaje. Parecia con esto quedar el reino jía luterana, y con la libertad de aquella secla dejó el sosegado. Los de la casa de Cabrera no acababan de hábito y renunció, por casarse, aquellas provincias y apaciguarse. Aurembiase, hija de Armengol, conde las entregó al rey de Polonia. Volvamos al rey don Jaide Urgel , segun que se concertara, pretendia en jui- me de Aragon. Luego que vió apaciguado su reino, cocio que le restiluyesen el estado de su padre, de que menzó á tratar de qué manera podria emplear sus fuer

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