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zas, contra los enemigos de Cristo. Acaeció que cierto sí; y sin embargo, determinaron que el hijo, como ledia un hombre principal de Tarragona, por nombre Pedro Martello, le convidó á comer en su casa; las ven- cia, la reina doña Leonor, ya ni viuda ni casada, so tanas de la sala en que era el convite cajan sobre la mar, parlió de buena gana para hacer compañía á su hermay por frente la isla de Mallorca. Con esta ocasion, de na doña Berenguela y consolarse con ella en aquella su una plática en otra vinieron á tratar de la fertilidad, soledad. Dejáronle los pueblos que tenia en Aragon frescura y riqueza de aquella isla y de las demás que como en arras y parte de dote, llevó otrosí mucha caen en aquel paraje. Tomó la mano Pedro Martello, seas de paños ricos, oro, plata y pedrería. Despedida la como el que tenia larga experiencia de todo lo que pa- junta, el Rey acudió a Tarragona para hallarse al tiempo saba en este caso. Encareció con muchas palabras las señalado. Lo restante del estio gastó en aprestar la flota excelencias de Mallorca, su fertilidad y abundancia, los y en juntar los soldados, que de cada dia le venian en grandes daños que desde allí se hacian en las costas de gran número con gran voluntad de tener parte en aqueCataluña y las otras comarcanas de España. Sucedió muy la empresa. Luego que lodo estuvo á punto se embará propósito que pocos dias antes aquellos moros toma- có la gente, y por el mes de setiembre, con buen tiemron ciertas naves catalanas; y al embajador que envia- po, se bicieron á la vela y se alargaron a la mar, El núron para requerir que las restituyesen, como hiciese mero de la gente quince mil infantes y mil y quiniensu demanda en nombre del rey don Jaime de Aragon, tos caballos. Ciento y treinta y cinco velas entre naves respondió el rey moro, que se llamaba Retabohihes, con de alto borde, que eran veinte y cinco, doce galeras, y grande arrogancia: ¿Qué rey me nombrais aquí? el los demás bergantines y vasos pequeños; iban otrosí embajador : Al bijo, dijo, del rey de Aragon, que en las algunos bajeles, que servian para llevar los caballos. La Navas de Tolosa desbarató y destrozó un grande ejér- | navegacion es corta; así en breve llegaron á vista de cito de vuestra nacion. Indignose el Moro de suerte Mallorca. Allí de súbito les sobrevino tal tempestad y les con esta respuesta tan resoluta, que poco faltó no pu- cargó el tiempo de suerte, que la armada se derrotó siesen la mano en el embajador; mas en fin prevaleció en gran parte y estuvieron á riesgo de no pasar adelanel derecho de las gentes; solo le hicieron luego salir de te. Fué Dios servido que á puesta de sol el viento leste la isla. Alteróse el rey de Aragon oidas estus.cosas, y y levante, que traia desasosegado el mar y sopla de orresolvióse de emprender aquella guerra, en que tantas dinario por aquellas partes, calmó y se troco en cierzo, comodidades se representaban. Para apercebirse de muy á propósito para proseguir su navegacion y acatodo lo necesario juntó Cortes en Barcelona, dió cuen- balla. En todo este peligro mostró el Rey grande consta de la empresa que pensaba tomar; de que los pre- tancia y ánimo; con que todos se animaron y se remesentes recibieron tanto gusto, que con grande voluntad diaron los daños. La figura de Mallorca es cuadrada, para este efecto le otorgaron segunda vez el bovático, con cuatro cabos y remates, que miran á las cuatro tributo que se solia dar á los reyes una vez solamente. partes del mundo. A la parte de poniente tiene el puerto Con esto despachó sus cartas, en que mandó que para de Palumbaria, y por frente la isla llamada Dragonera, mediado el mes de mayo los soldados y las compañías el cabo ó promontorio de las Salinas cae a mediodía, y se juntasen en el puerto de Salu, cerca de Tarragona, en medio del puerto y deste cabo, casi á igual distando se aprestaba la armada y se hacia toda la masa de cia, está asentada la principal ciudad, que tiene el-misla gente para pasar á Mallorca. En este medio vino de

mo nombre de la isla, ca se llama Mallorca; los cabos Roma á Aragon por legado del Papa, Juan, monje de de la Piedra y de San Vicente miran a las partes de Clañi y cardenal sabivense, sobre negocios muy graves. levante y de setentrion. Cerca del cabo de la Piedra esAcudió el Rey á Calatayud para verse con el Legado. tá situado un pequeño lugar, pero que tiene buen puerVino asimismo á aquella ciudad Zeit, rey de Valencia, to y abrigo para las naves; llámase Polencia, y antiguadespojado de aquel reino y de aquella ciudad por otro menle fué colonia de romanos. Quisiera el Rey tomar moro llamado Zaen. El amistad que tenia con los cris- este puerto; pero el viento contrario le forzó á surgir tianos le acarreó este daño y este revés tan grande, de- en el de Palumbaria, distante de la ciudad treinta mimás que se rugia queria hacerse cristiano. Por esto el llas. La galera capitana, en que el Rey iba, fué la prirey don Jaime se resolvió de recebille debajo de su pro- mera á entrar en el puerto y tras ella lo restante de la teccion, no solo á él, sino tambien á su hijo Abahomat, armada, sin que faltase bajel alguno de toda ella. Acuy para restituillos en su estado hacer guerra á aquel dió gran morisma para impedir que no saltasen en tiertirano, como lo cumplió adelante. El negocio princi- ra; por esto les fué forzoso pasarse al puerto de Santa pal sobre que vino el Legado era el casamiento del Rey, Poncia, que está mas adelante entre poniente y medioque pretendia apartarse de la Reina, y para ello alega- día. Allí echaron anclas, y á pesar de los moros, saltaba el impedimento de consanguinidad, si bien tenia ya ron en tierra. Hobo algunas escaramuzas al desembarun hijo, por nombre don Alonso, para suceder en la co- car, en que siempre los cristianos llevaron lo mejor. Et rona y estados de su padre. Para averiguar este pleito intento era enderezarse la vuelta de la ciudad de Mael Rey y el Legado pasaron á Tarazona. Acudieron allí llorca; porque ella tomada, lo demás de la isla se rendon Rodrigo, arzobispo de Toledo, y Aspargo, arzo- diria con mucha facilidad. No ignoraba esto el rey Mobispo de Tarragona, con otros muchos obispos de Cas- ro, antes para su defensa tenia liechas sus estancias en tilla y de Aragon para hallarse á la determinacion de el monte Portopi, que está á vista de la ciudad. La. aquel negocio tan grave y que a todos tocaba. Alegaron gente que tenia era mas en número que en fuerzas selas partes de su justicia , formóse el proceso, y por con- ñalada. Acordó valerse de maña y parar una celada en clusion se pronunció que el casamiento era ninguno y el camino entre unas quebradas y bosques para tomar. que el Rey y la Reina quedaban libres para disponer de á los enemigos descuidados y de sobresalto, Sucedióle

como lo pensaba, que los cristianos se descuidaron como que se guardasen las puertas y portillos con todo cuisi caminaran por tierra segura. Visto el desórden, los dado porque no huyesen los enemigos. Al alba concermoros cargaron con tal denuedo, que los pusieron en tó y puso en orden los suyos para dar el asallo, y de grande aprieto. Murieron en la refriega, entre otros parte que pudo ser oido les habló en esta manera : «Bien muchos, don Guillen de Moncada, vizconde de Bearne, conozco, amigos, que para premiar vuestros trabajos y y don Ramon de Moncada, personajes de gran cuenta vuestro valor no tengo fuerzas bastantes; el reconociy que iban en la avanguardia, y fueron los primeros miento y estíma será perpetua por cuanto la vida duá hacer rostro en aquel trance, que fué una pérdida rare. La ocasion que de presente se ofrece de hacer un muy grande y notable desgracia. Bajaban del monte, nuevo servicio a Dios, á vuestra patria y á mi corona, que cerca está, los moros en gran número para ayudar y para vos ganar prez y honra inmortal es, cual veis, la á los suyos, de suerte que de una parte y de otra se mejor que se pudiera pensar. Con la toma desta ciudad trabó una reñida batalla , y los fieles se vieron en gran y con sus despojos quedaréis ricos y bien parados; con peligro y cercados de todas partes. El esfuerzo y valor su sangre vengaréis la de vuestros deudos y hermanos, del Rey y su buena dicha venció estas dificultades; ca y yo por vuestro trabajo conquistare un nuevo reino y sin saber el daño que los suyos recibieron al principio, estado. Los de dentro son pocos en número, sin aliento peleó valientemente y forzó á los moros, primero a re- por la hambre que padecen , enfermedades, trabajos. tirarse poco a poco, despues á huir y recogerse en sus ¿Quién será tan de tau poco ánimo que no arremela y reales. La pelea fué con poca órden á fuer de Africa, cierre con los enemigos y por aquellos muros aportide tropel, y que ya acometen, ya vuelven las espaldas, llados no se haga camino con la espada para entrar en aquí se retiran, allí cargan. Los cristianos siguieron el la ciudad? A Dios teneis favorable, por cuyo nombre alcance, subieron al monte al son de sus cajas y en- peleais; este será el remate de vuestros largos trabajos traron los reales de los moros, con que la victoria y el y Satigas, principio de alegría y de descanso. Los Alacos campo quedó de todo punto por ellos. No pasaron ade- y temerosos, si alguno hobiese, correrán mas peligro; Junte ni se curaron de ejecutar la victoria y de seguir en el ánimo y osadía consiste la seguridad de los que á los vencidos, porque tenian la guarida cerca y mas valientemente pelearen.» Dichas estas razones, mando noticia de toda aquella tierra. Contentáronse con lo dar señal de acometer y cerrar por una, dos y tres vehecho y con asentar sus reales á vista de la ciudad para ces. Los soldados se detenian; no se qué miedo y escombatilla, por entender que los de dentro estaban muy panto los tenia casi pasmados. El Rey, a qué esperais, proveidos y de su voluntad no se rendirian. Los dias dice, soldados? Qué haceis ? Acometed y embestid con adelante pusieron diligencia en levantar todo género vuestro ánimo acostumbrado; los enemigos son los de máquinas, trabucos, torres y mantas para batir y mismos que hasta aquí; ¿qué dudais ?» Despertados arrimarse á las murallas. Cegaron el foso de la ciudad, con estas palabras como de un sueño, arremeten de que era ancho y hondo, con hornija y otros materiales. golpe y de tropel con gran grita y alarido; los moros Salian los moros de rebato para desbaratar é impedir acuden a todas partes con gran coraje para defender la estos ingenios, pero las mas veces volvian con las ma-entrada; hacen el último esfuerzo. Encendiose la banos en la cabeza. Finalmente, los soldados se arrima- talla y la refriega en diversos lugares. Por conclusion, ron al muro, y con picos arrancaron las piedras de los muertos y heridos muchos de los enemigos, se entró cimientos de cuatro torres, que apuntalaron con vigas, la ciudad, que saquearon los soldados á toda su voluny ;

, El

corres dieron en tierra, y en el muro quedó abierta una rey Moro, perdida toda esperanza

, se escondió en ciera

grande entrada. Los moros, visto w peligro que corrian to lugar secreto. De allí le sacaron; el rey don Jaime, si la ciudad se entraba por fuerza de ser muertos y sa- como lo tenia jurado, para mayor afrenta le tomó por queadas sus casas, vinieron en pedir concierto. Preten- la barba, si bien con palabras corteses le animó y prodian les dejasen las vidas y las haciendas y que con su metió que todo se haria bien. Tomada la ciudad, sin Rey se pudiesen pasar en Africa. A muchos parecia bue- dilacion se entregó la fortaleza, en que hallaron un bijo no este partido y que se debia venir en lo que pedian. de aquel Rey, en edad de trece años, que adelante bauDeste parecer era don Nuño, conde de Ruisellon, que tizaron y se llamó don Jaime. Heredóle el Rey en tierra era el medianero en estos tratos; los amigos y deudos de Valencia, y dióle por juro de heredad la villa de del príncipe de Bearne, con deseo de vengarse, preten- Gotor, de que toman su apellido sus descendientes, dian que era afrenta é infamia acabar la guerra antes caballeros principales de aquel reino; asi bien como de de tomar venganza de tantos y tan buenos caballeros otro caballero por nombre Carrocio, natural de Alemacomo aquellos bárbaros mataron. Los cercados, perdi- ña, noble, y que sirvió muy bien en esta guerra, y en da la esperanza de concierto, tornaron con furia ra- recompensa de sus trabajos le dieron el lugar de Rebobiosa á la pelea y con mayor impetu que antes á de- lledo, decienden los Carrocios, gente noble y principal, fender la ciudad. La desesperación es una muy fuerte y que dura hasta nuestros tiempos, en el mismo reino arma; hicieron mucho daño en los nuestros, tanto, que de Valencia. Ganóse la ciudad de Mallorca, postrero dia ya se arrepentian los que estorbaron el concierto y hol- de diciembre, entrante el año de Cristo de 1230. Acordó garan se admitiera de nuevo. Finalmente, derribada el Rey hacella catedral y poner en ella obispo, si bien los gran parte del muro, era forzoso á los puestros que por canonigos de Barcelona

pretendian pertenecerles aquel las piedras y ruinas procurasen hacer camino. Algunos obispado por escrituras que alegaban, del todo olvidadecian convenia acometer la ciudad de noche cuando das y desasadas; así no salieron con su pretension. Los Jas centinelas están cansadas; el Rey, por excusar la demás castillos y pueblos de toda la isla con facilidad libertad y desórdenes que trae consigo la noche, mando vinieron á poder de cristianos; mas ¿cómo pudieran sustentarse perdida la ciudad principal? Apaciguada ro, abrieron las puertas á los vencedores, que fué el la tierra y dado asiento en las cosas del nuevo reino, fruto principal de la victoria. Demás que desta vez so los mas soldados dieron vuelta para sus casas y el Rey ganó y vino á poder de cristianos la ciudad de Badajoz, pasó a Cataluña. En este mismo año la religion de nues- puesta en aquella parte por do parten términos Extretra Señora de la Merced, que se instituyó pocos años madura, Andalucía y Portugal. El rey don Alonso, que antes, segun que de suso queda apuntado, su modo de en el cuento de los reyes de Castilla y de Leon se pone vivir y la regla que profesan, fué aprobada por el papa por noveno de aquel nombre, acabadas cosas tan granGregorio IX, como parece por su bula, dada en Perosa, des y porque el tiempo cargaba , despidió su gente para ciudad de Toscana, á 17 de enero deste mismo año, que se fuese á invernar, resuelto de revolver con masegun que rezan las constituciones desta orden al prin- yores fuerzas sobre los moros luego que el tiempo diese cipio.

lugar. Atojó la muerte sus buenos intentos, que le som

brevino en Villanueva de Sarria , de una dolencia aguda CAPITULO XV.

que allí le acabó al fin deste año, yendo á visitar el seQue el reino de Leon se unió con el de Castilla.

pulcro del apóstol Santiago, para en él cumplir sus vo

tos y dar gracias a Dios por mercedes tan señaladas; su En el mismo tiempo que los de Aragon emprendie- cuerpo sepultaron en aquella iglesia de Santiago. De ron la conquista de Mallorca y la ganaron, el rey don doña Teresa, su primera mujer, dejó dos hijas, dona Alonso de Leon con sus huestes y las de su hijo hizo una Sancha y doña Dulce; de la reina doña Berenguela quenueva entrada en tierra de moros. Púsose con sus gen- daron don Fernando, que ya era rey de Castilla , y don tes sobre Cáceres, villa principal de Extremadura y que Alonso, que fué señor de Molina, y doña Berenguela, que otras veces habia intentado de tomalla y no pudo salir casó con Juan de Brena , rey de Jerusalem. Tuvo otro con ello. Era principe brioso y denodado, las fuerzas bijo fuera de matrimonio, que se llarnó don Rodrigo que llevaba eran mayores que antes, y así pudo salir de Leon. Reinó por espacio de cuarenta y dos años, con la empresa, y aun paso adelante animado con este fué valeroso y esforzado en la guerra, tan amigo do principio á poner sitio sobre la ciudad de Mérida, que justicia , quo á los jueces, porque no recibiesen de las en otro tiempo fué la mas principal de aquellas partes partes ni se dojasen negociar, señaló salarios públicos, y de presente era populosa y grande. El rey moro Aben- y los castigaba con todo rigor si en esto excedian. Verhut, sabido lo que pasaba , por ganar reputacion en- dad es que escureció y amancilló las demás virtudes de tre su gente acordó de ir con su hueste en socorro de que fué dotado con dar orejas á chismes y reportes de los cercados. Su venida y determinacion puso en cui- los que andaban a su lado; falta muy perjudicial en los dado al rey don Alonso; por una parte se recelaba de grandes principes. El odio que tuvo á su hijo don Ferponerse al trance de una batalla por la poca gente que nando, de cuya virtud y santidad se debiera honrar mas tenia , por otra el miedo de la infamia, si so retiraba, que de otra cosa , fué grande, y le duró por toda la viJe aquejaba mucho mas; que á tales personajes la afren da, tanto que en su testamento nombró por sus here ta suele ser mas pesada que la misma muerte. Para re- deras a las dos infantas, sus hijas mayores. Por esta causolverse junto á consejo los capitanes, los pareceres sa, para prevenir inconvenientes y pasiones, era forzow fueron diferentes, como es ordinario. Los mas en nú. so que el rey don Fernando, pospuesto todo lo al, se mero y de mayor prudencia querian se excusase la ba

apresurase para tomar posesion de aquel reino , si bien talla con aquel enemigo que venia poderoso y bravo; a la sazon se hallaba ocupado en la guerra que hacia en mas el Rey todavía se arrimo al parecer contrario de Andalucía ; príncipe esforzado y valeroso y que no salos que se mostraban mas animosos y honrados. To- bia reposar ni miraba por su salud á trueque de ademada esta resolucion, ordenó sus haces en guisa de pe- lantar el partido de los cristianos. Puso cerco sobre lear; lo mismo hicieron los moros, que ya tenian alli Jaen , pero aunque la apretó con todo su poder, teníanla cerca sus estancias. Diose la señal de acometer; reso- tan pertrechada de gente y de todo lo demás, que no naban las trompetas, las cajas, los atabales por todas pudo ganalla. Pasó con su campo sobre Daralherza. En partes. Cerraron con grande ánimo los unos y los otros. este cerco estaba ocupado cuando le vinieron nuevas La batalla por algun espacio fue muy herida y sangrien- de la muerte de su padre. Aconsejábanle los que con él ta , pero en fin, el valor de los cristianos sobrepujó la estaban , y entre ellos don Rodrigo, arzobispo de Tolemuchedumbre de los paganos. La victoria fué tan se- do, diese la vuelta. Solicitábale sobre todos su madre, ñalada y el destrozo de los enemigos de Cristo tan gran- y cada dia cargaban mensajes de todas partes en esta de, que do miedo muchos pueblos de aquella comarca misma razon. Bien entendia él que le aconsejaban lo. quedaron yermos por huirse sus moradores por diver- que era bueno y que la dilacion le podria empecer mas sas partes. Dijose por cosa cierta que el apóstol Santiago que todo ; pero aquejábale en contrario el deseo de lley en su compañía otros santos con ropas blancas en lo var adelante la empresa del Andalucía. Su madre, con mas recio de la batalla esforzaron a los nuestros y ame- el cuidado que el amor de hijo le daba y por los miedos drentaron á los contrarios; y aun en Zamora no falta- que él mismo le ocasionaba , acordó partirse para hason personas que publicaron haber visto á san Isidoro, blalle. En Orgaz, que está cinco leguas de Toledo, caque con otros santos se apresuraba para hallarse en mino del Andalucía, se encontraron madre y hijo. Allí aquella batalla en favor de los cristianos. La verdad tomaron su acuerdo, que fué sin mas dilacion apresu¿quién la podrá averiguar? La alegría de victorias se- rar el camino para el reino de Leon, sin detenerse ni mejantes suele dar ocasion á que se tengan por ciertos en Toledo ni en otra parte alguna. Hizose así, y el Rey cualquier suerte de milagros. Despues desta rota los de luego que llegó al reino de Leon, le hallo mas llano de Mérida, por uo tener esperanza les vendria otro socor- lo que se pensaba. Los pueblos le abrian las puertas y le festejaban. Llamábanle rey pio y bienaventuras.o, rona por no tener el Rey hijos, con demasiada priesa con otros muchos títulos y renombres que le daban. traia sus inteligencias con los señores de aquel reino Coronóse en Toro, honra debida á aquella ciudad por para desposeer á su tio; grande crueldad y que le puso ser la primera que le ofreció la obediencia por sus car- en condicion de perder lo que tenia en la mano. Portas. Los ricos hombres no estaban del todo llanos, an- que el rey don Sancho, avisado de lo que pasaba y puntės algunos seguian la voz de las infantas, con algunos zado del dolor que estos desórdenes le acarreaban, visto pueblos que se les arrimaban. Pudiera resultar desta di- que por si no tenia fuerzas bastantes para contrastar con vision algun grande inconveniente, si los prelados de los suyos y con los extraños, acordó buscar socorros de aquel reino no ganaran por la mano, cuyo oficio es no fuera y de camino vengarse de aquellos ultrajes y dessolo predicar al pueblo y administralle las cosas sagra- lealtad. El rey don Jaime, acabada la empresa de Mallordas, sino mirar por el bien y pro comun; y así, visto ca, ganara renombre de esforzado y valeroso en lanpor quien estaba la justicia, enfrenaron sus particula- to grado, que los demás principes á porfia pretendían su res aficiones con la razon y dieron de su mano el reino amistad y buena gracia. Acordó envialle sus embajadoá quien venia de derecho. Los principales en este nú- res para rogalle se fuese á ver con él en Tudela para comero fueron Juan, obispo de Oviedo ; Nuño, de Astor. municalle algunos negocios muy graves y que no se poga; Rodrigo, de Leon; Miguel, de Lugo; Martin, de dian tratar en ausencia por terceros. Hallábase el rey Mondoñedo; Miguel, de Ciudad-Rodrigo; Sancho, de don Jaime en Zaragoza , donde por la via de Poblete y Coria. Doña Teresa , madre de las infantas, acudió de de Lérida era venido despues de la conquista de MallorPortugal para dalles como á hijas el ayuda y consejo ca. No le pareció dejar pasar aquella ocasion, que, senecesario. Parecióle seria mas acertado concertarse con gun él imagioaba, se le presentaba de acrecentar su essu antenado, y para esto se vió con doña Berenguela, lado; así, sin pedir otra seguridad, se vino para el rey madre del Rey, en Valencia la de Galicia; en esta vista don Sancho, Mostráronse mucho amor de la una parte y habla se acordaron que las infantas cediesen á su y de la otra. Acabados los comedimientos y cortesías, hermano el derecho que pretendian tener al reino, y entraron en materia y trataron de lo que importaba. que él les acudiese cada un año con treinta mil duca- Querellóse don Sancho de su sobrino el conde Teobaldo, dos para sus alimentos. Tomado este asiento, el rey que sin respeto al deudo ni tener paciencia para espede Leon, do estaba, partió para Valencia, las infantas rar su muerte, con sus malas mañas le alteraba los vasafueron á Benavente para visitalle y verse con él. Al ar

llos. Del rey don Fernando dijo que, sin embargo que tezobispo don Rodrigo, en premio del trabajo que tomó nia tantas provincias, era su ambicion tan grande, que en todos estos tratos y caminos tan largos y tan conti- con los nuevos ditados le crecia el apetito de inaudar, mal nuos que hacia sin cansarse jamás, dió el Rey en aque- desasosegado y incurable. Que tenia pensado valerse de lla tierra la villa de Cascata. Por esta manera el reino sus fuerzas, de su dicha y de su maña, recobrar lo de de Leon torno á juntarse con el de Castilla á cabo de Vizcaya, que le tenian contra derecho usurpado, y resetenta y tres años que andaba dividido, no sin perjui- primir los insultos y intentos de Francia, y juntamente cio y daño de todos. La union y atadura que en el rey sosegar los naturales para que no se atreviesen. En redon Fernando y sus descendientes se hizo y se ha con- compensa de su trabajo le queria dejar aquel reino patinuado hasta nuestros tiempos fué principio y como ra despues de sus dias, y para mas aseguralle desde pronóstico de la grandeza que hoy tienen los reyes de luego nombralle por su sucesor y adoptalle por hijo, coEspaña. .

mo lo hizo por estas palabras : Yo os nombro por mi

heredero por via de adopcion para que hayais y poseais CAPITULO XVI.

esta corona. Prospere Dios, nuestro Señor, y ayude esta De algunas vistas que diversos reyes tuvieron entre si.

nuestra voluntad; que bien entiendo despues de mis dias

miraréis por mis vasallos, y mientras viviere haréis lo Don Sancho, rey de Navarra, por sobrenombre llama- que de un buen hijo puede su padre esperar. Aceptó el do el Fuerte, título que en su mocedad le dieron sus rey don Jaime esta adopcion y la buena suerte que se hazañas, mudado el modo de vivir y la traza en esta le presentaba. Para dar mejor color á todo concertaroa sazon á causa de sų mucha grosura y de la poca salud que la adopcion fuese reciproca, de suerte que cualque tenia, se estaba retirado en el castillo de Tudela sin quiera de los dos que faltaše, el otro le sucediese en el cuidar mucho del gobierno. Deste reliramiento los va- reino. Era cosa ridícula y juego que un mozo y que se sallos tomaron ocasion de atreverse y de alterarse, hallaba en lo mejor de su edad, además que tenia hijo y en especial en Pamplona, que diversas veces se alboro- heredero, prohijase un viejo doliente yque estaba en lo tó por este tiempo. La falta del castigo hace a los hom- postrero de su vida. Puédese sospechar que el Navarro bres osados, y la dolencia de la cabeza redunda en los por su edad y dolencia no estuviese muy entero. A los 4 demás miembros. Asimismo don Lope Diaz de Haro, 1 de abril se otorgaron las escrituras deste concierto, señor de Vizcaya, con golpe de gente por la parte de la que confirmaron los señores que de Aragon y Navarra se Rinja hizo entrada en las tierras de Navarra, y en ella hallaron presentes. Demás desto, el Navarro dió al de se apoderó de algunos pueblos y castillos. Sospechóse Aragon prestados para los gastos de la guerra cien mil que el rey don Fernando levia en esto parte, y que por sueldos, y en prendas recibió para seguridad de la su consejo y con sus fuerzas se encaminaban estas tra- deuda ciertos pueblos de Aragon. En esto vino nuera mas. Lo que hacia mas al caso que Teobaldo, conde de que el rey de Túnez aprestaba una gruesa armada para Campaña en Francia, sobrino de aquel Rey por ser hi- recobrar la isla de Mallorca, que hizo despedir las visjo do su hermana doña Blanca, infanta de Navarra, y tas y abreviar, y forzó al rey don Jaime á dar la vuelta que si tuviera paciencia habia de heredar aquella co- á Zaragoza pára acudir a la defensa, si necesario fuese. En este tiempo falleció Aurembiase, dejó en su testa- cho el rey don Fernando, y para mayor muestra demento el condado de Urgel, y Valladolid en Castilla al amor, si bien era extranjero y su estado en balanzas, infante don Pedro, sa marido, por no tener hijos; de le dió por mujer a su hermana la infanta doña Berenque resultaron nuevos inconvenientes a causa que don guela á la vuelta de su romería. Concluidas las bodas, Ponce de Cabrera acudió á los derechos y pretensiones dió aquel Principe vuelta á Ilalia para, con los socorros antiguas de su casa , resuelto, si no le hacian razon , de que juntó, pasar a la guerra de la Tierra-Santa. El suvalerse de las armas y de la fuerza. Atajó el Rey con su ceso no fué conforme á sus esperanzas ni trabajos quo prudencia la tempestad que se armaba. Concertó que por fuerza sufrió en viaje tan largo. Los Anales de Toal nuevo pretensor se diese aquel condado, fuera de ledo, á quien damos mucho crédito, señalan la venida la ciudad de Balaguer, que retuvo para sí, y al Infante deste Rey á España ocho años antes desto, y que el rey mientras que viviese entregó la isla de Mallorca para don Fernando le recibió solemnemente en Toledo, dia que la gobernase en su lugar y como teniente suyo. viérnes, á 12 de abril. La verdad es que vuelto a Italia, Tomado este acuerdo, el Rey del puerto de Salu se perdida la esperanza de recobrar su reino, por órden hizo á la vela y aportó á Mallorca. Supo que el rey de del Papa se encargó del imperio de Constantinopla, por Túnez por aquel año no venia; por esto sin hacer otra ser de poca edad el emperador Balduino y estar aquel cosa dió la vuelta para su casa. El rey don Fernando imperio que tenian los franceses á punto de perderse. se ocupaba en visitar el nuevo reino de Leon á propósi- Casó el mozo Emperador con María, hija de aquel Rey y to de granjear las voluntades de la gente con todo gé- de su mujer doña Berenguela. Este quiso fuese el premio nero de buenas obras y mercedes que les hacia. En el de los trabajos que pasó en aquel gobierno y tutela. En entre tanto encargó el cuidado de la guerra contra mo- Castilla los soldados de las órdenes militares se juntaron ros al arzobispo don Rodrigo, y en recompensa le hizo con el obispo de Plasencia, y de consuno ganaron de los merced de la villa de Quesada, á tal que echase della moros á Trujillo, pueblo principal de la Extremadura. La Jos moros, á cuyo poder era vuelta. Venido pues el ve- toma fué á los 25 de enero. El rey don Jaime pasó terrano, el Arzobispo con gente rompió por aquella parte, cera vez á Mallorca, y se apoderó de la isla de Menorca, corrió los campos, hizo presas, quemó las mieses que que la de Ibiza, una de las Pitiusas y la mayor en el mar ya estaban sazonadas, y no solo ganó de los morus á Ibérico, se conquistó el año adelante de 1234. Guillen Quesada y Cazorla, villas puestas en los pueblos que an- Mongrio, prelado de Tarragona, sucesor de Asparge, ya tiguamente se llamaron bastetanos, sino tambien les to- | difunto, envió susgentes para este efecto, y por esta caumó á Cuenca, Chelis, Niebla, que llamaron los romanos sa quedó aquella isla sujeta a su diocesi y obispado, coElepla, con otros pueblos comarcanos de menor cuenta. mo era razon. Este año, á los 7 de abril falleció eu Tudela Este fué el principio del adelantamiento de Cazorla, que el rey don Sancho de Navarra. Su cuerpo enterraron en por largos tiempos por merced y gracia de los reyes pose- Nuestra Señora de Roncesvalles, couvento de canónigos yeron los arzobispos de Toledo, que nombraban como reglares, que él mismo edificó a su costa y le dotó de Jugarteniente suyo al Adelantado, hasta tanto que en buenas rentas. Traen en el pecho unacruz azul en forma nuestros dias don Juan Tavera, cardenal y arzobispo de de cayado o de báculo, por lo demás el hábito es de cléToledo; le dió por juro de heredad para sus descendien- rigos ordinarios. Los navarros, luego que murió su Rey, tes á don Francisco de los Cobos, comendador mayor de llamaron á Teobaldo, conde de Campaña, como á paLeon, al cual de secretario suyo levantó á grande esta - riente mas cercano. Coronóse por el mes de mayo en do y dignidad el favor y privanza que alcanzó con el em- Pamplona. Un autor dice que el rey de Aragon, si bien perador Cárlos V, rey de España. Verdad es que don tavo aviso de todo, disimuló y no quiso irles á la manoni Juan Siliceo, sucesor del dicho Cardenal, pretendió por seguir su derecho; que por ventura la conciencia le repleito revocar aquella donacion, como hecha en notable mordia para no pretender lo que no era suyo. Las guerras perjuicio de su iglesia; pero ni él ni sus sucesores sa- que emprendió adelante dan á entender que si disimuló lieron con su pretension hasta que don Bernardo de Ro- fué por un poco de tiempo hasta desembarazarse y apresjas y Sandoval, cardenal de Toledo, concertó la diferen- tarse para seguir su derecho de adopcion, que le tenia cia y restituyó á su iglesia aquella dignidad. Quesada, por bien fundado; mas la esperanza de salircon su intento porque volvió a poder de moros y adelante la recobró era poca por la aversion que mostraban los naturales. Tecon sus armas el rey don Fernando, se quedó por los re- niale otrosí puesto en cuidado un nuevo casamiento que yes de Castilla. Por estos tiempos Juan de Brena, rey de trataba para sí coa doña Violante, hija del rey de HunJerusalem, perdido casi todo aquel reino, pasó por mar gria, que procuraba estorbar con todas sus fuerzas el rey en Italia. Era francés de nacion , solicitó á los principes, don Fernando, porque todavía deseaba reconcilialle con de Europa que le ayudasen con sus gentes para recobrar su tia doja Leonor, que repudió los años pasados. Ansu reino. De camino casó á Violante, única hija suya, daban embajadas sobre el caso; y porque por via de tercon el emperador Federico II, que por este casamiento ceros no se concluia nada , acordaron los dos reyes de tomó título de rey de Jerusalem, y dél se quedó en los verse en el monasterio de Huerta, puesto á la raya de los reyes de Sicilia, sus sucesores en aquel reino, hasta pa- dos reinos. Allí se hablaron á los 17 de setiembre. No se sar con él y continuarse en los reyes de Aragon y de hizo efecto alguno en el negocio principal por razones España sucesivamente. Solemnizadas estas bodas, el que el Aragonés alegó en su defensa; solo demás de los rey Juan de Brena pasó en España y aportó por mar á pueblos que antes tenia dió á la reina doña Leonor la viBarcelona, año de 1232. Hospedóle el rey de Aragon ila de Hariza, en que pasase su soledad; y para mayorencon mucho amor y regalo y le tuvo consigo algun tretenimiento vino en que su hijo quedase en su compatiempo. Fuése desde allí á Santiago de Galicia por voloñía hasta tanto que fuese de mas edad. Empleaba esta que tenia hecho de visitar aquel santuario. Honróle mu- señora su tiempo y sus rentas en obras de piedad; en

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