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particular á su costa, cerea de Almazan, fundó un mo- género de máquinas, y aunque por ser de suyo ciudad nasterio de Premostre, órden cuyo fundador no muchos principal y estar cerca de Baeza no mas de una legua, años antes deste tiempo fué Humberto, natural de La- la tepian fortalecida de muchos valientes soldados de repa en Francia. El nombre de premostratenses tomaron guarnicion, baluartes y vituallas para entretenerse muestos religiosos del primer monasterio que edificaron cho tiempo; pero la fortaleza y constancia del Rey venen el bosque de Premostre.

ció todas las dificultades y se entregaron los morado

res, salvas solamente las vidas. Por otra parte las órCAPITULO XVII.

denes tomaron á Medellia, Alfanges y Santa Cruz. La El principio que tuvieron las conquistas de Córdoba y Valencia.

alegría destas victorias se mezcló y turbó con nueva

pérdida , como es muy usado en esta vida mortal y lle. Acabada la habla y las vistas, los dos reyes de Ara- na de mudanzas. La Reina, mientras el Rey andaba gon y Castilla volvieron a proseguir la guerra santa con- ocupado y contento con el buen suceso que Dios le daba tra los moros. Los aragoneses, feroces con la victoria en la guerra, falleció en la ciudad de Toro. Llevaron de Mallorca y con odio que tenian al rey Zaen, que es- su cuerpo al monasterio de las Huelgas de Burgos; las taba por fuerza apoderado del reino de Valencia y habia exequias se le hicieron muy solemnes y el entierro. De entrado por las tierras de Aragon robando y quemando alli fué trasladado su cuerpo á la ciudad de Sevilla desaldeas y villas hasta llegar á Amposta y Tortosa, de. pues de algunos años, donde junto con su marido la seterminaban intentar la guerra de Valencia. Los caste- pultaron y yace, con quien vivió muy unida en amor! llanos proseguian la guerra comenzada en el Andalu- voluntad. Tomada Ubeda, el Rey se volvió á Toledo, de cia. La division que á esta sazon tenian entre sí los terminado de visitar otra vez las ciudades y villas del moros daba esperanza de buen suceso á los fieles, reino de Leon; con estos lalagos pretendia ganar las porque entre ellos andaban todos estos bandos : almo- voluntades de los nuevos vasallos. Los soldados que hades, almoravides, benamarines, bepadalodes. Era quedaron en el presidio de Ubeda hicieron una entrada de tal manera la division y desconcierto, que aunque en tierra de Córdoba, quemaron y talaron aquella camnadie les diera empellon , el mismo reino se cayera de piña. Algunos de los moros, llamados vulgarmente alsuyo y se fuera á tierra. Concedieron los de Cataluña al mogárabes, fueron presos en esta cabalgada. AlmogáRey el tributo que llaman bovático para la guerra de rabes se llamaban los soldados viejos y que estaban Valencia, que no suelen conceder en el último

puestos en los castillos de guarnicion. Estos cautivos aprieto y extrema necesidad. Muchos de los cristianos dieron aviso que se ofrecia buena coyuntura para tocomenzaron á hacer entradas en las tierras de los mo- mar á Córdoba, sea que pretendiesen ganar la gracia de ros; talaban y robaban lo que podian, especialmente sus señores ó que estuviesen mal con los de aquella cixdon Blasco de Alagon, que tomo de los moros á More- dad. El arrabal de Córdoba, que llaman Ajarquia, está lla, pueblo fuerte. Este buen agüero y pronóstico para pegado con las murallas, y le tenian á su cargo este géla guerra siguiente , que una persona particular hiciese nero de soldados, que dieron lugar a los cristianos para tan buen efecto, al Rey dió pesadumbre; sentia que que de noche por aquella parte escalasen la ciudad y la ninguno se le adelantase en dar principio á esta guerra. entrasen; que sué el año de nuestra salvacion de 1235, El castigo fué que tomó aquella villa para sí y dió á á los 23 de diciembre. El número de los soldados que don Blasco en recompensa la villa de Sástago, que fué entraron era pequeño para salir con empresa tan grave. el principio de la guerra de Valencia y de los condes de Tomaron solamente algunas torres y apoderáronse de Sástago , principal casa de aquel reino. Despues de to- la puerta de Mártos con intento y esperanza que les mado Morella, otro pueblo llamado Burriana , pasados acudirian socorros de todas partes; así, despacharon á dos meses de cerco, se entregó al Rey con condicion toda priesa mensajeros que avisasen de lo hecho y del que á los moradores les concediese la vida y libertad. aprieto en que quedaban, si no les acorrian con toda Šalieron deste pueblo siete mil personas entre hombres presteza. A la verdad, los moros luego que amaneció, y mujeres. Grave daño fué para los moros la pérdida sabido lo que pasaba y que la ciudad era entrada , se destos dos pueblos, que con la fertilidad de sus cam- pusieron á punto para combatir aquellas torres y lanpos sustentaban en aquella comarca otras muchas villas zar por fuerza a los que en ellas estaban, Don Alvar Peу castillos, á los cuales fué asimismo forzoso rendirse. rez de Castro, cuya lealtad y valor fue muy conocido De los primeros fué Peñíscola , a quien llama Ptolemeo despues que se redujo, desde Mártos, do se hallaba, fué Quersoneso, y con ella Castellon y Buñol. Don Jimeno

el primero que acudió á lo de Córdoba. Lo mismo hizo de Urrea tomó á Alcalaten; por esto se hizo merced el Rey; luego que llegó el aviso, partió de la ciudad de aquel lugar y señorío á la nobilísima familia de los de Leon, y aunque la distancia era grande y el tiempo Orreus continuado hasta este tiempo. Mas adentro, del año muy contrario, acudió con buen golpe de soien medio del reino de los moros, á la ribera del rio dados allegados de presto; dejó otrosi mandado a las Júcar, conquistaron la villa de Almazora; entráronla caballeros y ayuntamientos de las ciudades que fuesen los nuestros de noche, y así los moros buyeron sin po- en su seguimiento. Está en el camino un castillo, que se nerse en defensa. En este tiempo ei rey don Fernando, dice Bienquerencia, pareciólos probar si le podrianrenapaciguadas las cosas de Leon, dejó allí la Reina para dir. El alcaide del castillo sirvió al Rey con vituallas; ganar mas con esto las voluntades de aquella gente. pero en lo que tocaba á entregarse, dijo no lo podia liaHecho es!o, en Castilla se guarneció de un grande ejér- cer hasta ver lo que se hacia de Córdoba, cuya autoridad cito con determinacion de proseguir la guerra del An- seguia; que rendida la ciudad, prometia hacer lo mismo. dalucía, que por algun tiempo forzosamente se habia Dejada pues esta fuerza pasaron con presteza adelante. dejado. Puso cerco sobre Ubeda y combatibla con todo Halló el Rey que de muchas partes habian acudido al socorro muchos soldados, si bien todos ellos no llegaban / puertas, ahora tiene siete; los arrabales de fuera son á hacer bastante ejército. El rey Abenhut se hallaba en tan grandes como una entera ciudad, especialmente el esta sazon en la ciudad de Ecija, aprestado para cual-. que dijimos se llama de Ajarquia , á la ribera del rio, á quiera ocasion que se le presentase con un poderoso cam- la parte de levante, que está toda cercado de muro y po. Don Lorenzo Suarez por andar desterrado seguia pegado con la ciudad. El alcázar del Rey y su casa está el partido y reales deste Rey. El Moro no estaba deter- á la parte del poniente cercada con su muro particular; minado si acudiria á los moros de Valencia, si á los de una puente muy hermosa puesta sobre el rio, coya cepa Córdoba, por estar la una ciudad y la otra en un mismo comienza desde la iglesia mayor. Antiguamente se llapeligro y hacelle instancia de ambas partes por socorro. mó Colonia Patricia , porque en sus principios la habiLa conquista de Valencia se encaminó desta suerte. El taban los principes y escogidos de los romanos y de la rey de Aragon probó á conquistar á Cullera, mas cesó tierra , como lo dice Estrabon; fué siempre madre de de la conquista por la falta de piedras que halló en grandes ingenios, excelentes en las artes de la guerra y aquel campo, para tirar con los trabucos; cosas peque- de la paz; los campos de la ciudad son hermosos y féra ñas en las guerras tienen grande vez y son de mucha tiles; danse toda manera de frutos y esquilmos, alegres importancia; verdad es que en la llanura de Valencia por su mucba frescura y arboleda, No solo tienen esto fué tomado el castillo de Moncada por los aragoneses, en la llanura, sino los mismos montes con las copiosas y luego le echaron por tierra porque los demás moros fuentes crian viñas y Olivares y toda mapera de árboles, escarmentasen con aquel ejemplo y castigo, Todo esto En estos montes, una legua de la ciudad, está edificasupo en un mismo tiempo el rey Abenhut. Estaba con- do un monasterio de frailes de San Jerónimo, en que pafuso, que no sabia en qué determinarse ni que conse- recen rastros de Córdoba la Vieja, que edificó Marco jo tomase. Envió á don Lorenzo Suarez para que espia- Marcello desde sus principios, o sea que la aumentó y se lo que pasaba; él, deseando con algun señalado ser adorno en el tiempo, es á saber, que fué pretor en Esvicio volver a la gracia del rey don Fernando, comunicó-paña. Este sitio se entiende que por ser malsano le trole en secreto el intento de los moros y el estado de sus caron en el lugar en que al presente está. La toma desta cosas. Avisado de lo que debia hacer, volvió al rey Mo- ciudad fue desta suerte: los cristianos se apoderaron de ro, engrandecióle nuestras fuerzas mucho mas de la una parte de los muros, el rey don Fernando luego que que eran; dijole que el aparato y ejército era muy gran- llegó puso cerco sobre lo demás, Corria el año 1236, de, mostraba en el rostro tristeza y miedo , mentiroso, Defendiéronse los moros con grande esfuerzo como los es á saber, y tingido. Esta maña y artificio fué causa que que se hallaban en el último aprieto, que suele hacer á el rey Moro no tratase de socorrer á Córdoba en gran los hombres esforzados. El gran núinero de gente que pro de los cristianos ; que si el Moro viniera, no fueran dentro tenian y los socorros que de fuera esperaban, bastantes para resistir y hacer contraste a los de la ciu- los hacia asimismo confiados. Muchas veces por las pladad y á los de fuera. La alegría que los nuestros re- zas y por las calles peleaban valientemente los unos por cibieron por esta causa aumentó una nueva cierta que salir con la empresa, los otros por la patria y por la livipo que el rey Moro pocos dias despues que pasó esto bertad. Gastóse algun tiempo en esto, hasta tanto que en la ciudad de Almería , en que estaba a punto para ir por la fama y por dicho de algunos cautivos que prenal socorro de Valencia, fué muerto por los suyos. Avino dieron los de dentro supieron lo que pasaba acerca de esta muerte muy á buen tiempo, porque el Moro era la muerte de Abenhut, rey de Granada, y juntamente diligente y valeroso príncipe, elocuente en hablar, dies- que don Lorenzo Suarez se era pasado á la parte de los tro en persuadir lo que queria, sosegar y amotinar la cristianos y se hallaba con los demás en aquel cerco. gente segun que le venia nias á cuento, robaba lo ajeno Con esto, perdida la esperanza de poderse defender con y daba de lo suyo francamente. En fin, en aquel tiempo, sus fuerzas y de ser socorridos de fuera , acordaron de ni en paz ni en guerra, ninguno le hacia ventaja, y fue- rendirse. Tuvieron plática sobre ello personas señalara gran parte si viviera para que las cosas de los moros das de ambas partes; los del Rey encarecian sus fuerse restauraran en España.

zas para sujetar los rebeldes, su clemencia para con los

que se rendian; los moros, si bien entendian el aprieto CAPITULO XVIII.

en que estaban, no venian en lo que era razon. PasábaComo la cludad de Córdoba se gano de los moros.

se el tiempo en demandas y respuestas, en proponer

condiciones y en reformallas. Los cristianos, vista su, En el medio casi de la Andalucía, en la parte que an- porfía y que de cada dia los cercados se hallaban en liguamente se tendian los pueblos llamados túrdulos, mayor aprieto, se aprovechaban de la dilacion para está edificada la ciudad de Córdoba. Su asiento en un agravar las capitulaciones, y á los moros era forzoso llano á las faldas de Sierramorena, que se levanta á la pasar por lo que antes desechaban, como suele aconteparte de septentrion ó norte, forma algunos recuestos y cer a los duros y porfiados. Finalmente, de grado en collados. A la mano izquierda la baña el rio famoso Gua- grado se redujeron á términode entregar la ciudad, con dalquivir, que por entrar en el muchos rios es tan gran- solo que les concedieron las vidas y libertad para irse. de que se puede navegar. La figura y forma de la ciudad cada cual donde mejor le estuviese. Hízose la entrega es cuadrada; extiéndese por la ribera del rio, y así esmas en 29 de junio, dia de San Pedro y San Pablo; en señal larga que ancha. El tiempo que los moros la tuvieron en de la victoria en lo mas alto de la iglesia mayor levansu poder asentaron en ella los reyes su casa y silla real taron una cruz y con ella el estandarte real, que se poy le quitaron mucho de su hermosura y gentileza, como dia ver de todas partes. La iglesia, con las ceremonias gente que ni sabe de arquitectura ni de edificios ni acostumbradas, de mezquita que era, la mas famosa de se precia de algun primor. Antiguameute tenia ciaco España, la consagraron diversos obispos que seguian la guerra y se hallaron en la toma. Señalaron por pri- nadas. Don Bernardo Guillen, tio del Rey de parte de mer obispo de aquella ciudad á fray Lope, monje de madre, que tenia gran fama de valiente y babia hecho Fitero, convento situado cerca del rio de Pisuerga. Con- hazañas en las guerras señaladas, fue nombrado por formóse en todo esto con la voluntad del Rey, y puso general de la frontera de los moros de Valencia para que en todo la mano don Juan, obispo de Osma, que suplia resistiese y enfrenase sus acometimientos y entradas. las veces por su comision del primnado don Rodrigo, El mes de octubre siguiente hobo Cortes en la villa de arzobispo de Toledo , que a la sazon estaba ausente y Monzon, en que se trató de continuar y llevar adelante era ido a Roma. Juntamente le dejó los sellos reales para la guerra de Valencia y de ponella cerco. Acordaron ejercitar en su lugar el oficio de chanciller mayor, dado otrosí por parecer de todos no se vedase por enlonces por los reyes los años pasados á los arzobispos de Tole- cierta manera de moneda, llamada jaquesa, que tenia do en la persona del mismo don Rodrigo. No se conten- mucha mezcla de cobre, y los que se hallaban con ella tó el Rey con lo hecho, antes por acordarse y saber que temian que si la prohibian recebirian daño 'notable. docientos y sesenta años antes deste en que vamos los Por esta causa se le concedió al Rey que cada casa de moros hicieron traer las campanas de Santiago de Ga- siete á siete años pagase al Fisco Real un maravedi. licia en hombros de cristianos, mandó que de la misma El castillo que se llamaba el Poyo de Santa Maria, con manera las llevasen los moros hasta ponellas en su lu- las guerras de los moros destruido, los cristianos le regar; recompensa bastante y emienda de aquella befa y pararon, y don Bernardo Guillen le tenia con fuerte afrenta. Idos los moros, quedaba la ciudad sola y yer- guarnicion. Zaen, rey de Valencia, emprendió con la ma; prometió el Rey por sus cartas muchos privilegios gente que tenia , que se contaban seiscientos de á caá los que viniesen á poblar, con que acudieron muchos, ballo y cuarenta mil peones, de combatir este castillo; y entre ellos repartieron las casas y heredades. Quedó los nuestros con increible ánimo y esfuerzo determina-. por gobernador de aquella ciudad don Alonso de Me- ron de salir de la fortaleza á pelear con los que en númeneses, y don Alvaro de Castro por general de aquellas ro de soldados les hacian ventaja; la cosa llegó al últifronteras, el uno y el otro con todo el poder y autori- mo aprieto, pero en fin la multitud y gran número de dad necesaria. A los títulos reales se añadió el de rey moros se rindió al esfuerzo y valentia , de suerte quo de Córdoba y de Baeza , segun que consta por los pri- los enemigos fueron maltratados, vencidos y ahuyenvilegios y cartas reales que de aquel tiempo y del de tados. Publicose por cierto que san Jorge ayudó a los adelante se hallav. La silla obispal de Calahorra por cristianos y que se halló en la pelea. Acostumbran los este liempo se trasladó á Santo Domingo de la Calzada, hombres cuando las cosas suceden sobre todas las fuerá instancia de don Juan Perez, obispo de aquella ciudad. zas y esperanza , atribuirlo a Dios y á sus santos, autoPleitearon adelante las dos ciudades sobre este punto y res de todo bien. Acrecentó la fe del milagro una imápreeminencia por algun tiempo, concertose finalmen- gen de nuestra Señora que se balló debajo de la camte el debate, en que las hicieron iguales, de tal suerte, para que tenian en el castillo. Los moradores de la coque ambas iglesias fuesen, como lo son hoy, catedrales. marca hicieron luego una iglesia para acatalla, muy

devota, y en que se hacen muchos milagros, como lo diCAPITULO XIX.

cen los de aquella tierra. La batalla se dió el mes de Cómo se ganó la ciudad de Valencia.

agosto, año de 1237. Murió en ella don Rodrigo Lue

sia, caballero principal. El rey don Jaime, sabida la El rey de Aragon no cesaba de acosar los moros del victoria y el peligro que los suyos corrian, partió luego reino de Valencia por todas partes y con toda manera para allá , especialmente que le vinieron nuevas, aunde guerra. El rey Zeit andaba fuera de Valencia des- que falsas, que los moros volvian con nuevos soldados de terrado. Estaba de antes aficionado á mudar religion, y refresco a la empresa. Con mayor ánimo y esfuerzo que con la comunicacion de los cristianos finalınente se prudencia , con solos ciento treinta de á caballo, llegó bautizó. Así lo habian profetizado en Valencia algunos hasta mas adelante del Poyo y de Monviedro. Allí se años antes dos frailes de San Francisco, fray Juan y encontró con un valiente escuadron de moros, que llegó fray Pedro, los cuales el mismo por esla causa mandó hasta aquellos lugares á hacer rostro á los nuestros. malar. Instruido pues en la fe, le bautizaron y llamaron Traia por capitan á don Artal de Alagon, que andaba don Vicente. Esto se hizo secretamente; porque sabi- desterrado entre los moros y era hijo de don Blasco. El do por los moros, no cobrasen mas odio y indignacion peligro era grande; la constancia y fortaleza del Rey y contra él, que no tenia perdida la esperanza de recobrar su buena dicha remediaron el daño que se pudiera tesu reino. Don Sancho Ahones, arzobispo de Zaragoza, mer; sobre todo Dios, que proveyó se fuesen los moros procuró se casase conforme al uso de la Iglesia católi- por otra parte sin dar la batalla ni encontrarse con los ca, porque con la mala costumbre y soltura que tenia fieles. El castillo del Poyo, por estar cerca de Valencia antigua y con la mucha torpeza de su vida y deshones- y lejos de Aragon, no se podia conservar sin mucba costidad, parecia que hacia burla de la religion cristiana ta y peligro, especialmente que aquellos dias falleciera que profesaba. La mujer que casó con él se llamó Do- don Bernardo Guillen,' tio del Rey, á cuyo cargo quedó minga Lopez, natural de Zaragoza. Della nació una hi- la guarda de aquella plaza; que fué la causa que el Rey ja, llamada Alda Hernandez, mujer que fué despues de saliese de Zaragoza, en que tuvo el invierno, y se pusiedon Blasco Jimenez, señor de Arenos, que sucedió en se al riesgo ya dicho. Hizo merced á don Guillen Enotros muchos lugares que eran del Rey, su suegro, y los tenza, hijo del difunto, de todo lo que él poseia , oficios beredaron despues los de Arenos. El rey de Aragon pa- y tenencias, merced debida á los méritos y servicios de ra continuar la empresa comenzada, destruyó los cam- su padre. La tenencia del castillo se encomendó á don pos de Ejerica, quemó las mieses que ya se vian sazo- Berenguel Entenza, si bien los caballeros del reino eran de parecer se debía desamparar. Perseveró el Rey en la abundancia de toda suerte de peces que cria y da. sustentar aquel castillo por ser de mucha comodidad Los muros de la ciudad eran entonces de figura redonpara la conquista de Valencia. Y porque los soldados da, mil pasos en contorno, cuatro puertas por donde trataban de huir y dejalle secretamente, los juntó en se entraba. La primera, Boatelana, entre levanto y mela capilla del castillo, y juró en el ara consagrada so- diodía; la segunda , Baldina, á setentrion; la tercera, lemnemente de no volver a su casa sin tomar á Valen- Templaria, que tomó este nombre de una iglesia que cia. Con esta resolucion los ánimos de los soldados que alli edificaron los templarios, a la parte de levante; la allí tenian se esforzaron y quedaron allí de buena gana; cuarta, Jareàna, entre la cual y la Boatelana fortificó el los de los contrarios de tal manera desmayaron , que Rey sus estancias, por ser el lugar mas cómodo para la Zaen envió a requerille de paz, y ofreció que daria mu- batería y para los asaltos, a causa de cierto ángulo o eschos castillos y fortalezas y cierta cantidad de oro de conce que el muro hacia por aquella parte. Dábanse tribulo cada un año. El Rey, con la esperanza que tenia los cristianos toda diligencia en levantar y plantar sus de ganar la ciudad, aunque contra el parecer de los su- máquinas y trabucos, de que entonces se usaba, para yos, todo lo desechó; mayormente que Almenara, Be- combatir las murallas. El rey Zaen, el primer dia que tera, Bulla y otros castillos muy importantes se le en- los cristianos llegaron, antes de fortificarse, sacó sus tregaron de su voluntad. Con esto se aumentaron los gentes al campo con muestra de querer pelear. Excu-ánimos y la esperanza de los soldados. No tenia el Rey á saron los cristianos la batalla por ser en pequeño núesta sazon mas que mil peones y trecientos y sesenta mero y porque de cada dia les acudian nuevas compahombres de á caballo. ¿Qué era esta gente para una ñías. Halláronse presentes muchos prelados, ricos homempresa tan grande ? Qué osadía y temeridad aventu- bres y caballeros, un escuadron de franceses escogidos rarse con fuerzas tan pequeñas? Mas los consejos atre- debajo la conducta de Aimillio, obispo de Narbona, vidos por tales se tienen comunmente cuales son los re- socorros y gente de Ingalaterra que vinieron a la fama. mates; tal es el juicio de los hombres. Con tan poca Trabáronse los dias siguientes algunas escaramuzas, en gente, pasado el rio Guadalaviar, se atrevió a poner que los contrarios llevaron siempre lo peor; que los ensitio á una ciudad tan grande y tan populosa. Asentaron freno para no hacer en adelante tan de ordinario saliJos reales y los barrearon entre el Grao, que así se lla- das. Arrimáronse al muro los del Rey; sacaron algunas ma aquella parte del mar por ser á manera de escalo- piedras con picos y palancas, cou que por tres parles nes, y entre la ciudad, á iguales distancias, una milla aportillaron la muralla de suerte, que podia pasar un de cada una destas dos partes. Valencia está situada en soldado por cada parte. Acudian los cercados á esle aquella parte de España que se llamó Tarraconense, en daño y peligro con todo cuidado, segun el tiempo les la comarca que habitaron antiguameute los edetabos. daba. En el entre tanto Pedro Rodriguez de Azagra y Su asiento en una gran llanura , fértil y abastada de to: Jimeno de Urrea con golpe de gente de la otra parle do lo necesario á la vida y al regalo, aunque el trigo le de Valencia rindieron la villa de Cilla. Descubrióse asiviene de acarreo y de fuera del reino para sustentarse. misino en la mar la armada del rey de Túnez, que venia Es rica de armas y de soldados, abundante de merca- en favor de los cercados, en número de diez y ocho gadurlas de toda suerte; de lan alegre suelo y cielo, que leras y naves. Surgió á vista de la ciudad, con que los ni padece frio de invierno, y el eslio hacen muy templa- moros cobraron ánimo y entraron en esperanza de podo los em bates y los aires del mar. Sus edificios mag- derse defender. Mas fué el ruido y el cuidado que el díficos y grandes, sus ciudadanos honrados, de suerte efecto, porque avisados los africanos que en Tortosa 88 que vulgarmente se dice bace á los extranjeros poner en aprestaba otra armada contra la suya, desancoraron, y olvido sus mismas patrias y sus naturales. Las huertas sin poder dar socorro á la ciudad ni forzar á Peñíscola, y jardines muchos y muy frescos , viciosos en demasia; que está en aquellas riberas de Valencia, y asimismo los árboles por su orden concertados, en especial todo lo intentaron, dieron la vuelta. Comenzaron con esto á género de agrura y de cidrales, cuyos ramos entretejen enflaquecer los de la ciudad, y por la gran falta de bas. de manera, que ya representan diversas figuras de aves timentos y almacen, que cada dia se aumentaba, como y de animales y diversos instrumentos, ya los enlazan suele, no solo por la estrechura presente, sino por el & manera de aposentos y retretes, cuya entrada impi- miedo de mayor falta. En nuestros reales, por el contrade la fuerte trabazon de los ramos, la vista la muche- rio, gran alegria, mucha abundancia de todo, si bien la dumbre y espesura de las hojas, que todo lo cubren y gente era ya tanta, que llegaban á sesenta mil infantes y lo tapan á manera de una graciosa enramada que siem- milde á caballo. En todo se mostraba la prudencia del pre está verde y fresca. Tales eran los campos Elisios, Rey, no menor que el esfuerzo y destreza en el pelear, paraíso y morada de los bienaventurados, segun que tanto, que no se contentaba con hacer oficio de caudillo los fingieron los poetas antiguos. Tal y tan grande la y mandar, sino que metia en todo las manos, tanto, que hermosura desta ciudad, dada por beneficio del cielo, un dia por adelantarse mucho le hirieron con una saeta que puede competir en esto con las mas principales de en la frente; la herida ni fué muy grave ni tampoco muy Europa. A mano izquierda la baña el rio Guadalaviar, ligera; solos cinco dias estuvo retirado, que no salió que pasa entre el muro y el palacio del rey, que llaman en público. Vinieron á esta sazon embajadores del pa-! el Real, y está por la parte de levante pegado con la pa Gregorio y de las ciudades de Lombardia para pedir ciudad con una puente por do se pasa de la una parte les enviase socorros contra el emperador Federido Il, que á la otra. Sangran el rio con diversas acequias para re- gravemente los apretaba. Ofrecian, si los libraba de gar la huerta y para beber los ciudadanos. Junto al mar aquella tirapia gravisima, que los de aquellas ciudades cae la Albufera, distante por espacio de tres millas, de se le darian por vasallos. Oyó esta embajada á 13.de aire no muy sano, pero que recompensa este daño con junio de 1238 años, y en los mismos reales puso su amistad con aquella gente, segun que lo demandaban y cuadrada, con doce puertas que de tres en tres miran la reina dona Violante aconsejaba, que tenia gran parte á las cuatro partes del cielo. Ordepáronse nuevas leyes, en los negocios y podia mucho con su marido á causa constituciones y fueros para el gobierno y sentenciar de susaventajadas partes, y que tenia en ella una hija los pleitos. Por esta manera el rey moro Zaen perdió en del mismo nombre de su madre. Verdad es que el so- breve el reino que malamente usurpó; que el poder adcorro no tuvo efecto por estar el Rey ocupado en las co- quirido contra justicia prestamente desfallece. Verdad sas de España, mayormente que el Emperador, aunque es que él se preciaba de venir de linaje de reyes, porfingidamente, se reconcilio con el Papa; además que que era hijo de Modef, nieto de Lope, rey de Murcia, no era justo cuidar de los males ajenos el que tenia como arriba queda declarado. Las alegrías que en toda entre las manos guerras tan importantes. Los de Valen- España se hicieron por la toma de Valencia fueron excia, rodeados de los males que acarrea un largo cerco traordinarias, mayormente que en esta conquista no se y perdida la esperanza de ser socorridos ni de Africa ni mezcló, como en otras , ningun revés ni desastre. El de España, acordaron de rendirse. Para tratar de con- ejército quedó entero, que apenas falto caballero de ciertos salió un moro, por nombre Halialbata, persona cuenta; solo don Artal de Alagon, que por estar las code cuenta y muy privado de aquel Rey; despues envia- sas de los moros tan caidas se habia reducido al serviron otro, que era sobrino del mismo Rey y se llamaba cio de su Rey, y en compañía del vizconde de Cardona Abulhamalet; movieron diversos partidos. Todos de- don Ramon Folch fué sobre Villena , y tomada aquella seaban concluir y toda tardanza les era pesada, los ciudad, en una refriega que tuvieron con los moros jununos por el deseo que tenian de poseer aquella noble to á Saix, pueblo de aquella comarca, le mataron de ciudad, los otros aquejados de la necesidad y peligro una pedrada. No faltó quien dijese se le empleaba bien que corrian. Finalmente, se tomó asiento debajo de las aquel desastre al que ayudó a los moros y estuvo de su condiciones siguientes : El rey Moro entregue la ciu- parte en el tiempo de su prosperidad. Este fué el remadad de Valencia con los demás castillos y villas aquen- te de la guerra y de la conquista muy afamada de Vade el rio Júcar; los moros puedan ir libres á Cullera y lencia. Mientras los aragoneses estuvieron ocupados en á Denia con seguridad y debajo la fe y palabra real; los esta guerra, los navarros no se desmandaron en cosa mismos, sin que nadie los cate, puedan llevar consigo alguna. Reinaba en aquella parte Teobaldo, conde de todo su oro y plata y las demás preseas que quisieren y Campaña, como queda dicho; el obispo de Pamplona pudieren; haya treguas entre los dos reyes por término se llamaba Pero Jimenez de Gazolaz, sucesor poco ande ocho años que se guarden enteramente. Para el cum- tes de Pedro Ramirez de Piedrola. Este Rey, con deseo plimiento destas capitulaciones pusieron término de cin- de gloria y alabanza y por servicio de Dios, con la paz codias; pero antes quese llegase el plazo y secerrase, los de que gozaba su reino, emprendió guerras extrañas y moros acordaron dejar la ciudad en número cincuenta fuera de España. Fué así, que el rey Teobaldo y los mil entre hombres, mujeres y niños. Pasaron por medio condes Enrique de Bari, Pedro de BretañayAimerico de de los soldadoscristianos que para su seguridad pusieron Monforte se concertaron de pasar con sus huestes á la de la una y de la otra parte , pues era justo cumplir lo guerra de la Tierra-Santa. Apercebido el ejército y pues. que les prometieron y usar de clemencia con los que se las las demás cosas á punto para un tan largo viaje, los rendian

y les dejaban sus casas. Vispera de San Miguel, ginoveses no les acudieron con la armada necesaria por el fin de setiembre, hicieron los vencedores su en, para su pasaje. Encamináronse forzosamente por tiertrada en Valencia y se apoderaron de aquel reino. Lim- ra; pasaron por Alemaña y Hungría y Constantinopla y piaron la ciudad, reconciliaron y consagraron en tem- el estrecho de mar que se llama Bósforo Tracio. En plos de Dios las mezquitas. Quedó por primer obispo Cilicia junto a las hoces y estrechuras del monte TauFerrer de San Martin, preboste de la iglesia de Tarra- ro corrieron gran peligro , y perecieron muchos de los gona, quien dice era de la orden de los predicadores. suyos á causa del gran

número de turcos que sobre ellos Vinieron á poblar nuevos moradores, los mas catalanes cargaron, en tanto grado, que apenas la tercera parte de Girona, Tarragona, Tortosa. Los campos de la ciu- de la gente que sacaron , y esos enfermos, mal parados, dad y las buerlas se reparlieron por iguales partes en llegaron a la ciudad de Antioquía en aquellas partes de tre los obispos y los caballeros y los ayuntamientos de la Suria. El remate y efecto fué conforme y semejable Jas ciudades que ayudaron en la conquista. Cupo eso á los principios y medios. Siempre en tierra de Palesti

na les fué mal. Dieron la vuelta para sus casas muy pocos. San Juan. Entre los conquistadores señalaron trecientos Tal fuéla voluntad de Dios, tal el castigo que merecian y ochenta de á caballo, que mejoraron en el reparti- los pecados. Los historiadores franceses ponen esta jormiento, á tal que se encargasen de guardar las fronteras nada del rey Teobaldo diez años adelante, cuando el de aquel reino, repartido el trabajo de manera que ca- rey sao Luis de Francia pasó á aquella empresa , y en su da cuatro meses por torno guardaban los ciento dellos. compañía el rey ya dicho de Navarra. Contra esto hace El sitio de la ciudad no es muy fuerte, y sus murallas que el arzobispo don Rodrigo al fin de su historia refie eran flacas, mayormente que quedaban maltratadas y re esta jornada de Teobaldo, y no pudo alcanzar la de aportilladas por causa de la guerra. Acordó el Rey for san Luis; que era ya muerto, y puso fin á su escritura tificalla de nuevos muros, mudada la primera forma y cinco años, y no mas, despues deste año en que los de traza de suerte, que quedasen mas anchos y la figura Aragon conquistaron á Valencia.

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