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dispensado. Pasó el negocio á que por medio y á ins- pectáculo , antes decia que cien hijos que tuviera era tancia de Calamandra se vino á ver con Carlos, rey de justo aventurallos todos por no mancillar su honra con Nápoles, en Junquera. En esta junta trataron de sus ha- hecho tan feo como rendir la plaza que tenia encomenciendas y de emparentar, todo con mucho secreto por- dada. A las palabras añade obras. Echales desde el que no se divulgase. El tiempo, que descubre las puria adarve una espada con que ejecutasen su sana, si tanto dades, dió a entender que sus vistas se enderezaron les importaba. Esto hecho, se fué á yanlar. Desde 1 sobre la restitucion de Sicilia y sobre casarse de nuevo poco dió la vuelta por el grande alarido que levantaron el rey de Aragon con Blanca, hija del rey Cárlos. Esto los soldados por ver degollar delante sus ojos aquel ni. fué en sazon que en Castilla el rey don Sancho por un ño inocente, que fué extraño caso y crueldad mas que su privilegio dado en Valladolid, que hoy está entre los de bárbaros. Hizo mas atroz el caso ejecutarse por manpapeles de la iglesia de Toledo, otorga haya escuelas dado del infante don Juan. Acudió pues el padre á ver en Alcalá de Henares con las mismas prerogativas que lo que era , y sabida la causa , dijo con mesurado semla Universidad de Valladolid. Asimismo por muerte de blante: «Cuidaba que los enemigos habian entrado la doña Isabel, mujer de don Juan de Lara, el mozo, el se- ciudad»; y con tanto se volvió a comer con su mujer sia ñorío de Molina recayó en poder de los reyes como deu- dar muestra alguna de ánimo alterado. En tanto grado dos mas cercanos. Don Juan de Lara, el mozo, 6 por el pudo aquel caballero enfrenar el afecto paterno y las lásentimiento de la pérdida de aquel estado, é por initar grimas; digno de ser comparado con los varones entre la inconstancia y ejemplo de su padre, y juntamente los antiguos mas señalados. Considerado esto, los bárcon él el iufanle don Juan, hermano del Rey, habido su baros, que por ningunas artes ni fuerza podria ser veracuerdo de consuno, comenzaron á alborotarse. El Rey, cido el que por amor de su único hijo no quiso torcer como sagaz, con intento de atajar la guerra que ame- un punto di apartarse del deber, desconfiados de la nazaba, si aquellos desgustos pasaban adelante, procuro victoria se volvieron á Africa; demás que de su volande ablandallos y sosegallos con tanto cuidado, que en tad restituyeron al rey de Granada la ciudad de Algecibreve tiempo se amansó aquella tempestad. Don Juan ra con gran contento de los nuestros, que se recelaban de Lara y su padre, que por este tiempo volvió de Fran- de aquella entrada y paso que los de Africa tenian, cia , se reconciliaron con su Rey y mostraron mudar podria resultar algun grave daño de España. Por este propósito. El infante don Juan, hermano del Rey, en tiempo, puesto en libertad, aportó a España el infanPortugal, do se retiró, junto con Juan Alonso de Albur- te don Enrique, tio del rey don Sancho, que muchos querque hacian correrías por la campaña de Leon. En- años estuvo preso en Nápoles. Holgó el Rey mucho con vis el Rey á don Juan de Lara, el viejo, con gente para él, y junlos se fueron desde Búrgos á Vizcaya contra que los reprimiese; que con estos halagos y hacer del Diego Lopez de Haro, que con ayuda de Aragon preconfianza pretendia finalmente le fuese fiel, y que con tendia recobrar aquella provincia. Apaciguados aquela destreza de su ingenio y maña apaciguase aquellos los movimientos y echado don Diego de aquella tierra, movimientos. Sucedió al revés la traza, porque fué ven- se tornaron á Valladolid, y desde allí á Alcalá de Henacido en una refriega y vino en poder de los enemigos. res. Allí llegó la nueva al Rey de lo sucedido en Tarifa, Desde allí, puesto que fué en libertad, se vino para el por lo cual el mes de enero del año de 1295 escribió á Rey, que estaba en Toro muy regocijado, porque le na- Alonso Perez de Guzman una carta en que alaba mució a la sazon una hija en aquella ciudad, que se llamó į cho su constancia y su lealtad, pues por ella pospuso la doña Beatriz. Corria nucva que el rey de Granada tra- salud y vida de su hijo; compárale al santo Abraham, taba de hacer guerra y que el rey de Marruecos queria y el sobrenombre de Bueno que por sus virtudes y favor tornar á pasar en España; envió el Rey á don Juan de de la gente ganara, manda se le ponga entre sus lítuLara con sus dos hijos, don Juan y don Nuño, á las fron- los y se lo llamen; promcte de gratificar tantos servicios teras del Andalucía. Todo este aparato se deshizo á y lantos trabajos; convidale á que le venga á ver, que causa que los reyes moros se estuvieron sosegados y su vista le dará gran contento; que él, por estar impedon Juan de Lara, capitan de nuestra gente, murió en dido de enfermedad, no lo podia hacer, puesto que muCórdoba en aquel mismo tiempo. Sosegada esta tormen- cho lo deseaba. Esta carta original conservan los duta , levantó de nuevo otra el infante don Juan, herma- ques de Medina Sidonia para memoria y en testimonio no del Rey, al cual como quier que el rey de Portugal, de la fe y lealtad de sus antepasados; tesoro de mas por no dar muestra con tenelle en su tierra queria per- estima que el oro y las perlas de Levante. Tres meses Lurbar la paz, mandase salir de su reino, en una nave despues desto, á 25 dias del mes de abril, el Rey, recese pasó á Tánger. El rey de Marruecos, por pensar era bidos los sacramentos, falleció en la ciudad de Toledo.

guerra Sobrevinole en Alcalá la dolencia de que fino; por ver á España, despues de recebille muy cortesmente y tra- si mejoraria se hizo llevar en hombros á Toledo con talle con grande honra y regalo, le envió con cinco mil gente que de Irecho en trecho se mudaba; poco presto jinetes á combatir á Tarisa. Pasó pues en España y com- la mudanza del cielo y del aire. Reinó once años y cuabatió aquella plaza con grande porfía y con todos los tro dias. Fué igual a los principes mas señalados en foringenios que se puede pensar. Los de dentro, confia- taleza, justicia y prudencia; grandemente astuto y sados en las buenas murallas y animados por su caudillo gaz; en muchas cosas y en muchas partes dejó rastros y cabeza Alonso Perez de Guzman, resistian con valory y muestras de crueldad, falta que le hizo odioso a los ánimo. Aconteció que un solo hijo que este caballero presentes, y su memoria poco agradable á los de adelantenia vino á poder del Infante y de los moros; sácanle le. Declaró por su sucesor a su hijo don Fernando, el á vista de los cercados, amenazan si no se rinden de cuarto deste nombre, y señaló á la Reina por su tutodegollalle. No se mudó el padre por aquel lastimoso es- ra y para el gobierno del reino, sin embargo que no

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se

era su legitima mujer por el impedimento del parentes- vano, se concertó la paz entre los aragoneses y franceco, en que nunca se dispensó. Despues de la Reina ses. Eo Anagni para concluirlo se juntaron con el Papa mando que tuviese el segundo lugar en todo don Juan Cárlos, rey de Nápoles, y los embajadores de Francia de Lara, cláusula que puso contra su voluntad por y Aragon, personajes de gran cuenta. Las capitulacioacordarse de las revueltas pasadas; pero era forzoso nes fueron estas: Blanca, hija del rey de Nápoles, case ganalle con hacer dél confianza y aplacalle con buenas con el rey de Aragon; lleve en dote setenta mil libras obras como quien echaba bien de ver cuántos males de plata; Sicilia y todo lo demás de que los aragoneses amenazaban al reino por su muerte. Su cuerpo

fué

están apoderados en Calabria vuelva y se reslituya á pultado en aquella ciudad en la capilla real, que en la Iglesia romana; si los sicilianos no vinieren en esto aquel tiempo estaba detrás del altar mayor. Enterróle asiento, el rey de Aragon acuda con tanto número de y dijo la misa el arzobispo don Gonzalo; las honras fue- gente para sujetallos cuanto los jueces árbitros señalaron muy solemnes, grandes alabanzas se dijeron del ren'; Cárlos de Valoes renuncie el derecho que pretendefunto. Sin duda tuvo valor para sobrepujar la fuerza de á la corona de Aragon; el Pontífice quite el entrede una recia tempestad y hacer rostro a la fortuna; y dicho y censuras a todos los que por razon destas que si bien su derecho para la corona no era muy cier- diferencias están en ellas enlazados; los relienes se ponto y que los pareceres no se conformaban con las ar- gan en libertad. Tratóse del rey de Mallorca, y á grane mas, en que al fin suele consistir el derecho de reinar, de instancia del Pontífice y del rey de Francia se alaseguró el reino para sí y para sus descendientes. En canzó

que

fuese restituido en su reino. Esto fué lo que tiempo del rey don Sancho florecieron dos juristas muy se dijo en público; de secreto el Pontifice dió intencion famosos, Guillen Galvan, en Aragon, y en Castilla Gar- al

rey de Aragon de entregalle las islas de Cerdeña y cía Hispano, que compuso comentarios sobre las epis- Córcega, que por estar y caer mas cerca de España tolas decretales.

eran muy á propósito para las cosas de Aragon. Hay hoy

dia bula de Bonifacio sobre este concierto, su data CAPITULO XVII.

á 27 de junio. Esta nueva, luego que se publicó por la Como alzaron a don Padrique por rey de Sicilia.

fama, hinchó de alegría todas las demás partes de la

cristiandad; solo á los sicilianos fué muy pesada, ca Tenia à la sazon la silla de san Pedro Bonifacio VIII, tenian por lo último de los males tornar al señorío de sucesor de Celestino V, aquel que traido del yermo por franceses. El mismo infante don Fadrique, á quien el voto de todos los cardenales y puesto en el gobierno de Rey, su hermano, cuando se partió dejó el gobierno de la Iglesia, como el peso fuese mayor que sus fuerzas, Sicilia, y con él Rugier Lauria, Juan Prochita y Manfreá cabo de seis meses despues que entró en el pontifica. do Lanza , todos caballeros principales, por mandallo do voluntariamente le renunció, ejemplo de que los así el Pontífice y por el cuidado en que aquellas capituvenideros se maravillasen, todos le alabasen, y ningu- laciones los tenian puestos, fueron á hacelle reverencia no le imitase. Tanto mas digno de reprehension fué su en una armada que aportó á las marinas de Roma. Prosucesor, que tornándose al yermo para gozar de la melia el Pontífice á don Fadrique de casalle con Cataacostumbrada soledad , le estorbó su camino y le hizo lina, hija de Filipo y nieta de Balduino, emperador poner en prision. Recelábase no se levantase alguo al- que fué de Constantinopla , con tal que no contradijese boroto á causa que muchos no tenian por válida ni le- á lo que tenian asentado; y en dole le ofrecian el imgal aquella renunciacion; murió en la prision anoy me- perio de Grecia, que pensaban recobrar todos juntos dio adelante. Canonizóle el papa Clemente V y púsole con sus armas y poder. No era este partido de desecliar, en el número de los santos. Lo mismo este presente si las obras se conformaran con las palabras. El rey de año hizo tambien Bonifacio de san Luis, rey de Fran- Aragon, desque una y segunda vez fué requerido por cia. Hay un elogio de Pelrarca en el libro segundo de los sicilianos no los desamparase en aquel aprieto, coJa Vida Solitaria en alabanza del papa Celestino por es- mo no les acudiese por el deseo que tenia de la paz y tas palabras: a;Quién, dice, hobo jamás de tan admi- por parecelle no era lícito hacello, finalmente en la ciurable corazon, que menospreciase el papado? La mas dad de Palermo sobre esta razon juntaron Cortes gealla dignidad que hay en la tierra, cosa tan deseada y nerales, en que alzaron los estandartes de aquel reino tan admirable, que quieren decir que este nombre de por el infante don Fadrique. Sin embargo, don Jaime, papa se deriva de pape, palabra de admiracion en la- su hermano, casó con la nueva esposa; las bodas se tio. ¿Quién jamás, en especial desque comenzó á ser celebraron en Villabeltran por el mes de octubre. Dona tenido en tanta estima , hizo tan poco caso dél como Isabel, con quien antes se desposara, fué enviada á Celestino ? Aquel Celestino digo que con tanta codicia Castilla. Publicóse un cdicto en que mandó á los soldaapetecia el antiguo nombre y lugar de ermitaño y la dos aragoneses y á los caballeros que en Sicilia se lia-" mansa pobreza, amiga de las buenas costumbres. A mu- llaban la desamparasen y volviesen á sus casas. Desta chos oi que contaban habello visto huir con tanto go- manera vinieron á tener alegre y agradable remate zo y con tales muestras de alegría espiritual, que daba aquellos principios de cosas tan grandes y aquellas alcon los ojos y con todo el rostro, cuando salido del teraciones, que tanto tiempo duraron. Volvió la paz á consistorio finalmente vuelto en sí se vio libre, como Aragon, y no se perdió de todo punto el reino de Sicisi verdaderainente no hobiera librado sus hombros de lia, contra la cual claramente se armaba una nueva un liviano peso, sino su cuello de un cruel alfanje.» tempestad de guerra. Los navarros sosegaban debajo Hasta aqui Petrarca. Por la buena maña de Bonifacio, el señorío de Francia; tenian por su virey á Hugou que era muy ejercitado en negocios, de muchas letras Confluencio, francés de nacion y mariscal de Campaña y doctrina, lo que tantas veces se habia intentado en en Francia. Los gobiernos y tenencias de las ciudades

y castillos de aquel reino se daban indiferentemente á mulase el disgusto que tenian concebido en sus pechos, personas de ambas naciones, Navarros y franceses , lo pues aunque eran señoreados y gobernados por extraque era algun alivio para que la gente de la tierra disi- ños, no usurpaban para si todas las honras y cargos.

LIBRO DÉCIMOQUINTO.

CAPITULO PRIMERO.

muchos lugares de aquella comarca se le allegaron; en De nuevos alborotos que sucedieron en Castilla.

particular la real ciudad de Burgos mas que todos favo

recia estas sus pretensiones. Por este mismo respeto se En Castilla no podian las cosas tener sosiego: los noe juntaron de todo el reino Cortes en Valladolid, en que bles divididos en parcialidades, cada cual se tomaba los nobles se mostraron tan de parte de don Enrique, tanta mano en el gobierno y pretendia tener tanta au- que aunque el Rey y la Reina acudieron para hallarse toridad cuantas eran sus fuerzas. El pueblo, como sin presentes, no les dieron entrada en la villa hasta ya gobernalle , temeroso, descuidado, deseoso de cosas tarde y haciéndoles dejar su acompañamiento y cornuevas, conforme al vicio de nuestra naturaleza, que tesanos para tener mas libertad de determinar lo que siempre piensa será mejor lo que está por venir que lo les pluguiese. Acordose en aquellas Cortes que don Enpresente. Cualquier hombre inquieto tenia grande oca- rique tuviese el gobierno del reino; el cuidado de criar sion para revolvello todo, como acontece en las discor- al Rey se quedó á la Reina , y sin embargo, todos los dias civiles. Por las ciudades, villas y lugares, en po- presentes de nuevo hicieron pleito homenaje al niño blados y despoblados cometian á cada paso mil malda- Rey. Dejó el rey don Sancho en su testamento a su hijo des, robos, latrocinios y muertes, quién con deseo de el infante don Enrique el señorío de Vizcaya como advengarse de sus enemigos , quién por codicia , que se quirido por las armas. Diego Lopez de Haro por la parte suele ordinariamente acompañar con crueldad. Que de Navarra entró con grande furia en aquella provincia, brantaban las casas, saqueaban los bienes, robaban los y se apoderó de todos los pueblos della , parte por fuerganados, todo andaba lleno de tristeza y llanto, mise- za , parte por voluntad, fuera de Balmaseda y Orduña. rable avenida de males y daños. La Reina era menos- Favorecian estas pretensiones de don Diego de Haro los preciada por ser mujer; el Rey por su tierna edad no hermanos Laras, porque sin acordarse de los antiguos tenia autoridad ni fuerzas, puesto que luego el si- bandos y diferencias que solian tener entre sí estos dos guiente dia despues que su padre falleció en Toledo le Jinajes, se hicieron á una en odio de don Enrique, ca alzaron por rey con todo aquel homenaje y ceremonias les pesaba en el alma le encargasen el gobierno del reique se suelen hacer á los principes. La Reina mandó no, alterado en esta parte el testamento del rey don luego franquear la gente de cierta imposicion puesta Sancho y contra su voluntad. El infante don Juan, tio sobre los mantenimientos, que los españoles llaman del Rey, desde Africa, donde hasta esta sazon se detusisa, la cual imposicion sué harta parte para la mala vo, dió la vuelta á Granada para pretender el reino de satisfacion y desgusto que todos tenian contra su ma- Castilla. Parecíale seguia en esto el ejemplo del rey don rido el rey don Sancho. Con este regalo se amansó el Sancho, su hermano, y aun se le aventajaba en el depueblo, y fué causa que se mostrase constante en la recho á causa que el nuevo rey don Fernando no era fe y lealtad que juraron, si bien los principes comarca- nacido de legítimo matrimonio. Fué cosa maravillosa nos por su gran codicia y ambicion casi todos estaban los muchos que por esta causa se alborotaron, con que con las armas á punto para correr a la presa , tuvo comodidad de apoderarse de Alcántara y alganos hobiese quien se lo estorbase. Ocasiones y títulos para otros lugares á la raya de Portugal. El rey. Dionisio de mover la guerra no les podian faltar en tiempos tan Portugal le favorecia, y estaba declarado por su parte, revueltos y desasosegados. Juan Nuñez de Lara, que tanto, que al tiempo que se hacian las Cortes en Vallaquedó mas obligado a guardar lealtad, conforme a su dolid envió por sus reyes de armas a denunciar la natural inconstancia, claramente inclinaba á favorecer guerra á Castilla. Gran miedo se mostraba por todas á los enemigos. Acordábase que en tiempo del rey don partes, grandes revueltas y tempestades de guerras. Sancho corrió riesgo de la vida; esto y la esperanza de Todos empero estos trabajos se pudieran disimular,si acrecentar á rio vuelto su estado y cobrar las villas como nunca las desgracias paran en poco, no se levanque los dias pasados le quilaron le convidaban á ser tara otro mayor torbellino por la parte de Aragon, Ea parte en las revuellas. El infante don Enrique, por su Bordalua, que es en el distrito de Hariza , se juntaron larga prision mas mal acondicionado y desabrido de lo el rey de Aragon y don Alonso de la Cerda, que se que de suyo era, inconstante y usado á malas mañas, intitulaba rey de Castilla y de Leon. Hicieron alli sas como lal pretendia apoderarse del gobierno. Teníase conciertos á 21 de enero, año del Señor de 1296. Las por agraviado del Rey porque en su testamento no hizo capitulaciones fueron estas : que juntasen sus fuerzas dél mencion ni le encomendó alguna parte de las co- para que don Alonso recobrase el reino de su abuelo; sas. Con esta pretension en Berlanga lo primero tuvo el reino de Murcia se diese al rey de Aragon; al infanto particulares juntas, poco despues divulgada la fama, don Juan el reino de Leon , Galicia y Sevilla; la ciudad

sin que

de Cuenca , Alarcon, Moya y Cañete fuesen para el in- | mujeres empeció, ni a las infantes su tierna edad.v fante don Pedro de Aragon en premio del trabajo que Turbóse la Reina con estas razones. Respondióle con en aquella empresa tomaba , como general que seña- libertad y con el rostro torcido y aun demudado: laron para aquella guerra. Entraban en aquel concierto «Afuera , Señor , tal mengua; no me menteis cosa de la reina doña Violante, abuela de don Alonso, los re- tanta deshonra é infamia; nunca me podré persuadir yes de Francia, Portugal y Granada, y poco despues de conservar el reino á mi hijo con agraviar a su padre, se les allegó don Juan de Lara por el deseo que tenia de ni tengo para qué imitar ejemplos de señoras forasteras, recobrar á Albarracin. Al contrario don Diego de Haro pues hay tantos de mujeres ilustres de nuestra nacion por la buena industria de la Reina se reconcilio con el que conservaron la integridad de su fama, y con vida Rey; biciéronle merced del estado de don Juan de Lara, casta y limpia en su viudez mantuvieron en pié los esque se pasara á los aragoneses, para que le tuviese lados de sus hijos en el tiempo de su tierna edad. No juntamente con el señorío de Vizcaya. Destos princi- faltarán socorros y fuerzas, no fallecerá la divina clepios y por esta forma granjearon otros muchos grandes, mencia, y una inocente vida preslará mas que todas las particularmente á don Juan Alonso de Haro con hacelle artes. Cuando todo corra turbio y el peligro sea cierto, merced de los Cameros, estado que pretendia él serle yo tengo de perseverar en este buen propósito; no debido. Por todas partes se procuraban ayudas contra quiero amancillar la majestad de mi hijo con flaqueza las tempestades de guerras que amenazaban. El campo semejante.» Desta manera se desbarató el intento de de los aragoneses debajo de la conducta de don Alonso de don Enrique. Hacian levas de gente para acudir al pela Cerda y del infante don Pedro entró en Castilla por ligro. Juntáronse hasta cualro milcaballos; mas no puel mes de abril; en Baltanas se le juntaron el infante don dieron persuadir á don Enrique que fuese con ellos á Juan y don Juan Nuñez de Lara. No pararon hasta llegar desbaratar el cerco que sobre Mayorga tenian puesto. á Leon, ciudad que fué antiguamente rica y grande, á Daba por excusa que era forzoso acudir a la guerra del la sazon de pequeño número de moradores, pobre de Andalucía. Solamente fueron á Zamora por sosegalla armas y de gente, que fué la causa de rendirse a los y aseguralla en la fe y lealtad de su Rey, que andaba en enemigos con facilidad, principalmente que tenian in- balanzas. Las cosas casi desiertas y desamparadas, los teligencias secretas con algunos ciudadanos. En aquella santos patrones y abogados de Castilla las sustentaron. ciudad fué alzadó el infante don Juan por rey de Leon, Con la tardanza del cerco se resfrió la suria con que Galicia y Sevilla. Poco despues en Sabagun dieron á los enemigos al principio vinieron. Asimismo el excesidon Alonso de la Cerda título de rey de Castilla , y al- vo calor del verano, la destemplanza del cielo y la fala zaron por él los pendones con la misma facilidad y ta que de todas las cosas se padecia en el ejército causó priesa , en cumplimiento todo de lo que tenian concer- grandes enfermedades. Esto y la muerte que sucedió iado. De allí pasaron á ponerse sobre Mayorga , que del infante don Pedro, su general, los forzaron de torestá á cinco leguas de Sahagun. Defendióse la villa va- narse á su tierra sin hacer cosa alguna memorable. lerosamente por tener buenas murallas y estar guar- Muchos dellos faltaron en esta jornada; el campo, en necida de gente y armas; el cerco duró hasta el mes de que se contaban mil hombres de armas y cincuenta mil agosto. Mandaron á la sazon juntar en Valladolid lodos soldados, volvieron asaz menoscabados en número, los grandes del reino y los procuradores de las ciuda- menguados de fuerzas y contento. El rey de Aragon des. Acudió el primero don Enrique; y luego que se en el mismo tiempo por las fronteras de Murcia , por apeó, vestido como estaba de camino, se fué á ver con donde entró, luvo mejor suceso, que tomó á Murcia y Ja Reina, que en el castillo oia misa. Hecha la acostum- todos los lugares y villas á la redonda, y lo metió en su brada mesura, con muestra fingida de gran senti- reino, excepto la ciudad de Lorca y las villas de Alcalá miento le declaró el peligro que todo corria. «Tres re- y Mula, que se mantuvieron

por
el
rey

don Fernando. yes se lian conjurado en nuestro daño; á estos sigue En lantas turbaciones y peligros de Castilla don Enrigran parte de los grandes del reino; contra lanta po- que, en cuyo poder estaba el gobierno de todo el reino, tencia y tempestad ¿qué reparo es una mujer, un viejo no hacia grande esfuerzo para favorecer á alguna de las y un niño? Paréceme, Señora , que las fuerzas se ayu- partes , antes se moslraba neutral, y parecia que llevaden con maña. Iojustamente, respondió ella, y con ba mira de allegarse á aquella parte que mejor suceso y malos medios procuran despojar á mi hijo del reino de fortuna tuviese. Por donde ni los enemigos luvieron su padre; espero en Dios tendrá cuidado de defender que agradecelle, y incurrió en gravísimo odio de todos su inocente edad. Este es el refugio mas cierto y la es- los naturales y en gran sospecha que la guerra que se peranza que tengo. Está bien; no se remedian los ma- bacia era por su voluntad, y que todo el mal y daño les, dijo don Enrique, ni los santos se granjean cou recebido no fué por falta de nuestros soldados ni por votos y lágrimas femeniles. Los peligros se han de re- valor de los enemigos, sino por engaño suyo y maña. mediar con velar, cuidar y rodear el pensamiento por La Reina contra estas mañas de don Enrique usaba de todas partes; así se ha conservado la república en los semejante disimulacion, no se daba por entendida; grandes peligros. En el sueño y descuido está cierta la otros caballeros principales á las claras se lo daban en ruina y perdicion; mi parecer es que os caseis, Señora, rostro. En este número Alonso Perez de Guzman, á con don Pedro, infante de Aragon, él soltero y vos dicho y por confesion de todos, tuvo el primer lugar, viuda. Deseo os agradase este mi consejo cuanto seria porque defendió las fronteras de Andalucía contra las saludable. Poned, Señora, los ojos y las mientes en ma- insolencias y correrías de los moros; y lo que era mas tronas asaz principales, que por este camino sin tacha dificultoso, contrasto con grande ánimo y mas que to y sin amancillar su buen nombro mantuvieron á sí y á dos á las pretensiones del infante don Enrique, ca por sus hijos en sus estados, do suerte que ni á ellas ser no dar tanto que decir á las gentes y por no parecer que se estaba ocioso, con gente de guerra que juntó mar- » ned por cierto que será cosa muy honrosa para vos chó la vuelta del Andalucía para refrenar los insullos o defender la tierna edad de un Rey huérfano de las inde los moros. Tuvo con ellos una refriega junto á Ar- njurias y daños de los extraños, y mucho mas de los jona, en que fué vencido, y su persona corrió mucho » engaños y embustes de sus mismos vasallos.o La resriesgo á causa que le cortaron las riendas del caballo, puesta que a esta carta dió el rey de Aragon fué loar y por no tener con que regille, estuvo en términos de mucho su lealtad y constancia, pero que por haber ser preso, si Alonso Perez de Guzman 'no le proveyera puesto poco antes confederacion con los moros no poen aquel aprieto de olro caballo, con que se pudo sal- dia faltar á su palabra; que si ellos la quebrantasen , él var. Despues deste encuentro se trató de renovar las no faltaria de acudir a la esperanza que dél tenia y á paces con los moros. Pedia el rey de Granada á Tarifa, favorecer la causa comun. Moviase á la misma sazon y ofrecia en trueco otros veinte y dos castillos, demás otra guerra de parte de Portugal; aquel rey con toda que daria de presente veinte mil escudos, y contaria su gente entró hasta Salamanca. Acudiéronle luego el adelantado todo el tributo decuatro años que acostum- infante don Juan, tio del rey don Fernando, y don Juan braba á pagar. Este partido parecia bien a don Enrique Nuñez de Lara despues que el campo de los aragoneses por el aprieto en que las cosas se hallaban y falta que dió la vuelta á su tierra. Entraron en consulta sobre lo tenian de dinero. Alonso Perez de Guzman era de con- que se debia hacer en esta jornada; parecióles poner trario parecer, y mostraba con razones bastantes seria silio sobre Valladolid, en que tenian al rey don Fernancosa muy perjudicial, así fiarse de aquel bárbaro cómo do. Con este 'acuerdo llegaron á Simancas, que está entregalle á Tarifa. Esta diferencia estaba encendida, dos leguas de aquella villa. Allí muchos caballeros se y amenazaba nueva guerra. Llegaron á lérmino que partieron del campo de los portugueses por tener por los moros con su gente y con la nuestra , cosa asaz ver- cosa muy fea que un rey fuese perseguido y cercado de gonzosa, se pusieron sobre aquella ciudad. Hallábase sus mismos vasallos. El rey Porlugués, con recelo que Alonso de Guzman sin fuerzas bastantes; los suyos le los demás no hiciesen otro tanto, y que despues tomados desamparaban, y le eran contrarios los que debieran los caminos no le fuese la vuelta dificultosa, mayorayudar; acordo de buscar ayuda en los extraños. El rey mente que entraba ya el invierno, se partió á mucha de Portugal era enemigo declarado, y movia las armas priesa, primero á Medina del Campo, y desde allí á Porcontra Castilla. Parecióle dar un tiento al rey de Ara- iugal, despedido y desbaratado su ejército. La gent: gon si por ventura sa moviese á favorecelle, vista la que la Reina tenia aprestada para acudir á esta guerra afrenta de los cristianos y el peligro que todos corrian. fué por su mandado á cercar la villa de Paredes. No se Escribiólo una carta deste tenor: «Mucha pena me hizo efecto alguno á causa que don Enrique con la gen» da ser cargoso antes de hacer algun servicio. El deseo te que tenia levantada en el reino de Toledo y ea Case o de la salud y bien de la patria comun, el respeto de la Lilla desbarató aquella empresa. Decia no era razon o religion me fuerzan acudir á vuestro amparo y pro- estorbar las Cortes que tenian llamadas para Valladolid teccion, lo cual hago no por mi particular, que de con aquella guerra por caer aquella villa muy cerca. » buena gana acabaria con la vida , si en esto hobiese Este era el color que tomó, como quier que de secreto » de parar el daño, y esperaria la muerte como fin des- estaba desabrido con el rey don Fernando y inclinado » tas miserias y desgracias. Lo que toca á la república, á la parte de los contrarios. La Reina con paciencia » siento en grande manera que no sea tan trabajada y y disimulacion pasaba por aquellos embustes, y con » mallralada por l'os moros cuanto por la deslealtad de muestra de amor pretendia ganalle, y en aquel mismo » algunos de los nuestros. ¡Ohgran maldad! Porque ¿qué tiempo le hizo merced de Santisteban de Gormaz y Ca» cosa puede ser mas grave que encaminar aquellos mis- lecantor. Con la misma maña atrajo á don Juan de Lara o mos el daño que tenian obligacion de desvialle ? Qué á su voluntad , puesto que no se podian asegurar dél, ca o cosa mas peligrosa que en inuestra de procurar el bien si le dieran á Albarracin, fácilmente se pasara á los ara»comun armar la celada ? Quieren y mandan que Tari- goneses. Tuviéronse pues las Cortes en Valladolid á la

fa , ciudad que nos está encomendada , sea entregada entrada del año 1297. En ellas por la gran falta que » a los moros. Y dado que usan de otros colores, la ver- tenian de dinero prometieron los pueblos de acudir »dad es que, quitada esla defensa y baluarte fortisi- con gran cantidad para los gustos de la guerra , y así » mo contra las fuerzas de Africa, pretenden que Es- lo cumplieron poco despues. En el mismo tiempo por

paña quede desnuda y flaca en inedio de tantos lor- el valor y diligencia de Juan Alonso de Haro fueron los » bellinos, y por este medio reinar ellos solos, y navarros puestos en huida, los cuales de rebate se apo» adelantar sus estados con la destruicion de la patria deraran de parte de la ciudad de Najara; su intento o comun. Valerosos caballeros por cierto y esforzados, era recobrar el distrito antiguo de aquel reino, y en » esclarecidos defensores de España, yo tengo deter- particular toda la Rioja. Don Jaime, rey de Aragon, » ininado con la misma fe y constancia por que menos- en Roma, donde era ido llamado del Papa, fué declara» precié los dias pasados la vida de mi único hijo de do por rey de Cerdeña y Córcega. Acudieron desde » mantenerme en la lealtad sio mancilla con mi propria Sicilia doña Costanza , su madre, y doña Violante, su » sangre y vida , que es lo que solo me resta. Si me en- hermana, Rugier Lauria , general del mar, y Juan Pro» viáredes, Señor, algun dinero y algun socorro por el chita. Estaba concertada por medio de embajadores » mar, desde aquí vos juro de tener esta plaza por vues- doua Violante con Roberto, duque de Calabria, here» tra hasta tanto que llegado el Rey, mi señor, á mayor dero que habia de ser del reino de Nápoles. Celebróse » edad seais enteramente pagado de todos los gastos. este casamiento, y el mismo pontífice Bonifacio reló á v Los enojos pasados , si algunos hay de por medio, la los nuevos casados; las fiestas y regocijos fueron muy » caridad y amor que debeis à la patria los amanse, Te- grandes. El rey don Fadrique se apercebia para defen

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