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LIBRO DÉCIMOSEXTO.

CAPITULO PRIMERO.

señalado. El rey de Granada habló al rey Bárbaro en

esta manera : «En España, poderoso Rey, apenas poQue el rey de Granada pasó en Africa.

demos sufrir la guerra; las fuerzas de mi reino están ya La tercera parte de la redondez de la tierra es Afri gastadas y la gloria de nuestra gente escurecida; no ca. Tiene por linderos á la parte del occidente el mar sabré fácilmente decir si los tiempos ó nosotros tenoOcéano Atlántico; á la del oriente á Egipto y al mar mos la culpa dello. En el postrer rincon de la Andalucía Bermejo, mar bajo y sin puertos; al setentrion la baña estamos ya retirados, cercados de todo género de miel mar Mediterráneo. Combatida por el un costado y seria, de manera que con dificultad conservamos la lipor el otro de las furiosas olas del mar Océano , de an berlad y la vida. Tengo vergüenza de decirlo, pero en chisíma que es, se estrecha y adelgaza en forma pira fin lo diré; ojalá se nos concediera ser sujetos con algumidal hasta rematarse por la banda del sur en una pun nas honestas y tolerables condiciones, y que pudiérata que llamaron primero cabo de las Tormentas, y hoy mos estar seguros de que nuestros enemigos nos las se llama el cabo de Buena Esperanza. Los moradores guardaran; pero habémoslas con quien piensa que gana desta tierra son de muchas raleas, diferentes en leyes, el cielo haciéndonos da wv y engañándonos, y que para ritos, costumbres, trajes, color y en todo lo al. Lo mas con nosotros no hay religion ni juramentos que les obliinterior habitan los etíopes largamente derramados, to-| guen á guardarnos las treguas y capitulaciones que nos dos de color bazo ó negro. Síguense luego los de Libia, y prometieren. Hácennos entradas cada año , quemannos despues los númidas, generaciones de gentes que se di las mieses, echan fuego a las campos, arruinan los pueviden entre sí, y parten términos por las altas cumbres blos, y nos roban las mujeres, los niños y viejos y los y cordilleras del monte Atlante. Por la costa y ribera de ganados: no podemos ya respirar; vémonos en estado nuestro mar se extienden los que por su propio nombre que nos seria mejor morir de una vez que sustentar llamamos africanos, berberiscos ó moros. En esta parte vida tan llena de peligros y miseria. ¿Dónde está los campos son buenos de pan llevar y para ganados; aquella valentía de nuestros antepasados, con la cual arboledas hay pocas, llueve en ellos raras veces; tie con increible presteza, llenos de gloria y de victorias, nen asimismo pocas fuentes y rios. Los hombres gozan corrieron la Asia, Africa y España, y con solo el miedo de buena salud corporal, son acostumbrados al trabajo y y fama de su valor juntaron naciones tan divisas y aparmuy ligeros. Vencen las batallas mas con la muchedum tadas ? Torpe cosa es no imitar los hechos valerosos de bre de la gente que con el verdadero valor y valentía; nuestros mayores; empero no sustentar la autoridad, sus principales fuerzas consisten en la gente de á caba gloria y reinos que nos dejaron es gran maldad y menllo. En esta provincia Albohacen, noveno rey de Mar gua. En estos trabajos y miserias hasta aqui nos ha susruecos, de la familia y linaje de los Merinos, poseia por tentado la esperanza, puesta en lu felicidad, virtud este tiempo un auchísimo imperio; habia con perpetua y grandeza sin par; ahora me ha forzado á que, dejay dichosa guerra domado todos los principes comar- | do mi reino, pasase en Africa á echarme á tus piés. canos, y era el que parecia podia aspirar al señorío de Séame de provecho confesar la necesidad que tengo de toda España por ser muy temido de los criastianos, y tu amista l y amparo. Real cosa es corresponder á la por su persona hombre singular, de loables costum voluntad de aquellos de quien eres suplicado; mas tobres, dotado de muchas partes, así del alma como del mar la defensa de tu gente, amparar los miserables, ser cuerpo. Traia guerra con Botejelin , rey de Tremecen, tenido, como lo eres, por escudo y defensor de la santa

lelante en esto las enemistades que su padre ley de nuestros abuelos te igualará con los inmortales. con él tuvo. Esto era lo que le faltaba para acabar de su Sujetados ya todos los pueblos de Africa y rendidos á jelar loda aquella provincia y lo que le hacia estorbo para tu poder, se ha de acabar la guerra y dejar las armas, acometer á España, á que le incitaban las antiguas vic ó las bas de volver contra otras gentes. Muchos grandes torias de sus antepasados, y encendiale el deseo de res- / príncipes fueron mas famosos durante el tiempo de la tiluir en España y adelautar el imperio de los moros. guerra que despues de alcanzada la victoria. Lo que se Mahomad, rey de Granada, como el que tenia pocas fuer pierde con la descuidada y ociosa paz, se repara con las zas, pasó el mar para verse con Albohacen, deseoso de armas en la mano y con ganar nuevos reinos, fama y que fuesen compañeros en la guerra y de revolver á Afri- riquezas. Por vecinos tienes los españoles, que solo un ca con España. Llegado á Fez, ciudad nobilísima de la angosto estrecho de tí los aparta, y ellos están dividiMauritania Tingitana, fué espléndida y magníficamen dos en muchos señoríos y se abrasan con guerras civite recebido y tratado del rey Bárbaro, puestas en olvi les; tan enemigos son entre sí, que no se juntaran do las contiendas viejas que antes tuvo, ca era enemi-l puesto que vean armas extrañas en su tierra. Tú tienes go de Ozmin y de su casa. Cada uno dellos procuro fortisimos ejércitos, práticos y experimentados con las mostrarse al otro mas cortés, dadivoso y mas amigo. continuas guerras; en la entrada de España fortisimos Llegaron á tratar de sus haciendas un dia para ello castillos muy á propósito para la guerra; á nos no faltan

soldados, armas, bastimentos y dineros con que poder- | Francia en las cosas de la guerra es la suprema poteste ayudar. Todo lo que se ganare será tuvo; yo me tad y autoridad despues de la real. Llegó el Rey á contentaré con la parte que darnie quisieres de la pre- | Talavera, villa que está en la Carpetania, hoy reino sa. El mayor premio que yo espero de la victoria es la de Toledo; en esta sazon Santolalla, que es un pueblo venganza de una tan mala y abominable gente. » El rey puesto en la mitad del camino entre Talavera y ToleBárbaro respondió a esto que su venida le daba mucho do, era de don Juan Manuel. Deste pueblo salian bancontento, y le era muy agradable le solicitase para quedas de gente perdida á saltear los caminos, mataban juntasen las armas y hiciesen la guerra de consuno, los hombres y robaban los campos; estos fueron pre. que siempre les sucedió bien el tener ambas gentes amis- i sos por mandado del Rey, y convencidos de sus detad, por el contrario de las discordias se les recrecieran | litos, los castigaron con pena de muerte. Un semejanto graves daños. Luego que hobiese dado fin á las resultas ejemplo de justicia mandó hacer en Toledo, de donde de las guerras de Africa pasaria con todos sus ejércitos se fué á Madrid y á Segovia y á Valladolid. En esta vien España; de presente le parecia seria bien enviar | Ha doña Leonor le parió un hijo, que llamaron don Pea delante á su hijo Abomelique con un buen golpe de dro, á quien dió el señorío de Aguilar del Campo. Para gente de a caballo; que seria meter tales prendas en remediar la falta del dinero que padecia, con malo é Ja empresa para continuar lo que entre ellos quedaba imprudente acuerdo acuñó un género de moneda baja asentado. Entre tanto que esto pasaba en Africa, los de ley, que llamaron cornados, de que se siguió gran moros de Granada y por sus capitanes Reduan y Abu- i carestia y falta en los mantenimientos, en grave daño y cebet entraron en tierra de Murcia, talaron y robaron enojo del pueblo, porque falseada y adulterada la molos campos, destruyeron en particular y quemaron á | neda, luego cesaron los tratos y comercio. Estando el Guardamar. Este es un pueblo llamado así porque está | Rey en Burgos le vinieron embajadores de aquella sobre el mar edificado a la boca del rio Segura. Con ese parte de Cantabria ó Vizcaya que llaman Alava, que le ta cabalgada llevaron cautivas mil y docientas perso ofrecian el señorío de aquella tierra, que hasta entonces nas. Venido el rey Mahomad á Granada, don Juan Ma- / era libre, acostumbrada á vivir por sí misma con pronuel y los demás sediciosos se determinaron á tratar | pios fueros y leyes, excepto Victoria y Treviño que mucon éi de conciertos; hiciéronse las amistades y alianza cho tiempo antes eran de la corona de Castilla. En los por medio de Pedro Calvillo, que andaba de una parte Ilanos de Arriaga, en que por costumbre antigua liaá otra en estos tratos. Estaban los pechos de todos tan cian sus concejos y juntas, dieron la obediencia al Rey Plenos de una diabólica discordia , que sin tener memo- en persona; allí la libertad, en que por tantos sie ria de la cristiana religion ni misericordia de los suyos, glos se mantuvieron inviolablemente, de su propia y por hacer pesar á su Rey y vengar sus particulares eno espontánea voluntad la pusieron debajo de la confianza jos no echaban de ver ni curaban destos grandísimos y señorío del Rey. Concedióseles á su instancia que viapercebimientos de guerra que contra la misma cris | viesen conforme al suero de Calahorra; confirmóles tiandad se hacian ni la tempestad que se armaba. sus privilegios antiguos, con que se conservan lasla

hoy en un estado semejante al de libertad, ca no se les CAPITULO II.

pueden imponer ni echar nuevos pechos ni alcabalas. Que Abomelique vino á España.

De todos estos conciertos hay letras del rey don AlonVivia todavía doña Isabel, reina de Portugal, y so, su data en Victoria, á 2 dias de abril del año do aunque en lo postrero de su edad, tenia corazon y buen nuestra salvacion de 1332. En esta ciudad instituyó el ánimo para tomar cualquier trabajo por la comun sa Rey un nuevo género de caballería, que se llamó de la lud y paz pública. Rogó al rey de Castilla fuese á Ba Banda, de una banda 6 faja de cuatro dedos en ancho dajoz. Destas vistas ningun mayor provecho resultó que traian estos nuevos caballeros, de color rojo ó que visitar el Rey y acariciar con todo género de res. carmesí, que por encima del hombro derecho y debajo peto y benevolencia á una santísima mujer, abuela su el brazo izquierdo rodeaba todo el cuerpo, y era el ya. Venia el Rey desta ciudad cuando don Alonso de blason de aquella caballería y señal de honra. No se la Cerda, el que en vano tanto tiempo y tantas veces admitian en esta milicia ó caballería sino los pobles ó con grave peligro de la república movió guerra sobre hijosdalgo y que por lo menos diez años hobiesen sef• el derecho del reino, con la edad mas cuerdo sin pen vido en la guerra y en el palacio real. No se recibia sarlo nadie se encontró con él en el lugar de Burgui- ! otrosí en ella los mayorazgos de los caballeros y señollos, y echándose á sus piés le besó la mano, señal res. El mismo Rey fué elegido por maestre de loda esta entre los castellanos de honra y protestacion de vasa | junta y caballería , honra y traza con que los mancebos llaje. Fué este hecho gratísimo al Rey, y á don Alonso nobles y generosos se inflamaban y alentaban á acosaludable y de importancia, ca fué restituido en su meter grandes hechos y acabar cosas arduas. Esta cabatierra, y se le dieron ciertas villas con cuyas rentas llería mucho tiempo fué tenida en grande estima; despudiese sustentarse. Habíase casado en Francia con pues por descuido de los reyes que adelante reiparon una nobilísima señora , llamada Madelfa, de la sangre y por la inconstancia de las cosas se desusó de manera, de los reyes de Francia, en quien tuvo dos hijos, á que al presente no ha quedado della rastro ni señal aldon Luis y á don Juan. Don Luis, que era el mayor, vi- | guna. Visitó el Rey la iglesia del apóstol Santiago en no con su padre á España; á don Juan como á pariente Compostella, y en ella se armó caballero; y en Burgos tan cercano el rey de Francia dió el ducado de Angu él y la Reina fueron coronados por reyes. Hizo en amo lema, y despues le hizo su condestable, dignidad que ! bas ciudades el oficio y ceremonia don Juan de Lima, hoy en Castilla ha quedado solo en una sombra y vano | arzobispo de Santiago. La Reina por su honestidad do titulo casi sin poder ni jurisdiccion alguna; pero en fué ungida, demás que estaba preñada. Halláronse

presentes gran número de prelados; armó el Rey ca- , reino grandes llamamientos y juntas de gente de guerballeros á muchos señores y nobles que le presentaron ra y puesto en órden un buen ejército, en lo recio del delante armados de todas piezas de punta en blan estío vino á Sevilla, tarde y sin ningun provecho para co; y aun se ordenó para adelante, y se guardó, que

| el socorro de Gibraltar, que ya halló en poder de moros. desta misma suerte se diese siempre y tomase la ór Diéronle esta nueva de la pérdida de Gibraltar en Jeden de la caballería. El público regocijo y contento que rez; todavía con esperanza de cobrarla antes que los desto resultó destemplaron y menoscabaron dos cosas | moros la fortificasen y municionasen con grande presde desgusto que sucedieron : la primera fué que se co teza fué sobre ella. Hallóse en esta jornada don Jaime menzó a tratar divorcio entre doña Blanca y don Pe- de Ejerica con algunas compañías de aragoneses. Cerdro, infante de Portugal; la segunda que pretendia ca del pueblo con varios sucesos se escaramuzó muen lugar de doña Blanca recebir por mujer y casarse | chas veces; la batalla campal ambas partes la esquivacon doña Costanza , hija de don Juan Manuel; ambas ban. Abomelique no se descuidaba ni se ensoberbecia á dos cosas eran pesadas y desabridas para el rey de con la victoria; el Rey tenia esperanza de volver á gaCastilla. Doña Blanca era enfermiza y mañera, que no nar á Gibraltar. Desbarató sus intentos la falta de baspodia tener hijos. El principal autor y movedor deste timentos que se comenzó a sentir en los reales, pordivorcio Fernan Rodriguez de Balboa, prior de San que, aunque se traia continuamente gran copia dellos Juan, aconsejaba á la Reina, cuyo chanciller era, lo por el mar, la gran muchedumbre de gente brevemenprocurase para vengarse en esta forma del amanceba- i te los consumia. Por esta mengua muchos soldados miento tan continuado y feo de su marido. En esta sa- desamparaban el real y caian en manos de Abomelique, zon el Rey tuvo en la reina á don Fernando, que si que tenia puestas celadas en los lugares que para esto viviera , fuera sucesor en el reino, y en doña Leo eran mas cercanos y á propósito. Puso en esto tanta nor, su combleza, á don Sancho, á quien dió la villa vigilancia y cuidado, que cautivó muchos soldados, v de Ledesma. Los dos nacieron en un mismo tiempo en tan gran número, que con gran deshonra y mengua en Valladolid. Demás desto, Abomelique, hijo del rey del nombre cristiano se dice que se vendia un cautivo de Marruecos, como quedó concertado con el rey por una dobla de oro. Acudió el rey de Granada, con de Granada, pasó el estrecho de Cádiz, y en Algecira cuya venida Abomelique, y por ver nuestro ejército se intituló rey della y de Ronda. Vinieron con él de disminuido y sus fuerzas quebrantadas, cobrado nueAfrica siete mil jinetes con codicia, intento y espe vo esfuerzo y ánimo, se determinó de presentar al Rey ranza de enseñorearse de toda España. En el princi la batalla; con esta resolucion sacó todo el ejército tres pio del año de 1333, á los 13 de enero, el arzobispo de veces en campaña. Al rey de Castilla le pareció que Toledo don Jimeno de Luna celebró concilio en Ale era el mejor consejo el mas seguro, ca fuera temeridad calá de Henares, indictione prima, y del pontificado con vana esperanza de un buen suceso arriscar el todo de Juan XXII el año diez y siete. Abomelique asi y ponerlo a la temeridad de la fortuna y trance de una mismo se puso sobre Gibraltar luego por el mes de batalla. Los mas cuerdos y prudentes juzgaban asimisfebrero; combatiéronla sus gentes con mantas, tor mo que si tomaban á Gibraltar, que era á lo que allí res y con todo género de máquinas militares. El Rey eran venidos, todo lo demás se haria bien; á esta cause detuvo algunos dias en Castilla la Vieja para a paci sa se resolvió de excusar la batalla. Cerraron pues toguar algunos alborotos de gente sediciosa; pero envió | dos los reales con un foso y albarrada para estorbar delante á Jofre Tenorio, almirante de la mar, y á los los rebatos de los enemigos; tiróse este foso dende el maestres de las órdenes militares para que por tierra mar haciendo un cierto seno y vuelta, y yéndose ensocorriesen á los cercados; desigual ejército contra tan corvando conforme á la disposicion de los lugares, de grandes fuerzas como eran las de los moros. Padecian manera que con la otra punta del arco tocaba en la otra grande falta de mantenimientos en la villa por culpa y ribera. Estas dos cosas interpretaban y creian los enenegligencia de su alcaide Vasco Perez, que por hacer migos que se hacian de miedo, con que les creció el de la guerra granjería no la tenia apercebida de alma ánimo, y concibieron grande esperanza de la victoria. cen y municiones ni de soldados. Por otra parte, el Mientras esto aquí pasaba, don Juan Manuel y don Juan rey de Granada hizo entrada en tierra de Córdoba, Nuñez de Lara y sus amigos, puesta confederacion con grandes robos y quemas en los campos; tomó á Cabra, el rey de Aragon, hacian gravísimos daños en la raya derribóle el castillo, y llevó cautivos todos sus mora de Castilla. Habíaseles juntado don Juan de Haro, dores por traicion del alcaide, que llamó á los moros, señor de los Cameros, caballero rico, poderoso y de y los metió dentro de la villa y les entregó el castillo. muchos vasallos; así, de la parte que debian venir Gibraltar, despues de padecidos grandes trabajos y socorros y gente de allí resultó daño gravísimo. Por perdida la esperanza de poderse defender, en el mes esto á pedimento de los moros les concedió el Rey trede junio se dió a partido, salvas la libertad y vidas de guas por término de cuatro años, á tal empero que los soldados y de los vecinos. El alcaide Vasco Perez, todavía el rey de Granada pechase y acudiese con las por acusarle su conciencia de la maldad cometida y te parias que solia; con tanto se quedó Gibraltar por los mer la indignacion del Rey y el odio del reino, se pasó moros, no sin grande nota y menoscabo de la majestad en Africa. Esta pérdida causó de presente grande do real. El Rey, que consideraba prudentemente el pelilor y puso para lo de adelante grandísimo miedo, por | gro, juzgó aquellos partidos por honrados, que eran acordarse que la general pérdida y destruicion que los mas conformes al tiempo y aprieto en que se hallaban moros hicieron en España comenzó y tuvo principio las cosas, sin hacer caso de las murmuraciones del por aquella parte. El rey de Castilla , pareciéndole que vulgo ni de la que llama honra la gente menos considejaba sosegados los sediciosos, hechos por todo el derada.

CAPITULO II.

diese desembarazarse de la Andalucía. A la primavera

vino á Castilla, y fué á Segovia, y de allí á Valladolid. Do las muertes de algunos principes.

Los grandes que estaban rebeldes, como no eran lan Hechas las treguas, los reyes de Castilla y de Granada poderosos que pudiesen hacer guerra, sino correrias y se hablaron, y en señal de amistad comieron á una robos, comenzaron á ser molestados haciéndoseles da. mesa; biciéronse asimismo á porsia ricos presentes, y |ños y entradas en sus tierras, con que en el señorío de diéronse el uno al otro joyas y paños de gran valor, Lara fueron muchas villas tomadas por el Rey, como cortés contienda y liberalidad en que el Moro quedó | Ventosa, Bustos, Herrera; y lo demás que en tierra de vencido, camino por do se le ocasionó su perdicion y Vizcaya tenian aquellos señores y no estaba acabado ruina. El rey de Castilla se volvió a Sevilla, salva y en- de allanar se recibió á merced debajo del amparo real. tera la fama de su valor, no obstante los malos sucesos En una junta que se hizo en Guernica debajo de un an. que tuvo. Abomelique se partió para Algecira , y el rey | tiquísimo órbol, á la usanza de vizcainos, fué el Rey en de Granada caminó á Malaga con deseo de ver aquella persona jurado y le prometieron fidelidad. Algunas ciudad. Allí los hijos de Ozmin, que á todas estas co fuerzas y castillos quedaron todavía en aquella tierra sas se hallaron presentes, se conjuraron de matarle. por los de Lara, que no se quisieron dar al Rey, conAbominaban y blasfemaban dél; cargábanle que con la fiados mas en ser inexpugnables por el sitio y naturafamiliaridad y trato que tenia con los cristianos, á síleza de los lugares que en otra cosa alguna. Don Juan mismo y á su nacion y secta deshonraba. Acaso traia de Haro en su villa de Agoncillo por mandado del Rey puesta una ropa que le dió el rey de Castilla; esto les fué degollado, y toda su tierra como de rebelde conlisencendió mas el enojo y saña que contra él tenian, y les cada. La villa de los Cameros dejó á sus hermanos don dió mayor ocasion de calumniarle. Andaba con el Rey Alvaro y don Alonso, porque del todo no pereciese el un cierto moro, llamado Alhamar, de la sangre y alcuña señorío y el nombre desta ilustrísima casa. El alcaide de los primeros reyes de Granada, mas noble que seña del castillo de Iscar, confiado en su fortaleza y porque lado ni de grande cuenta. A este tentaron primero los la tenia bien bastecida, cerró las puertas al Rey, por lo bijos de Ozmin, y le persuadieron que se vengase de cual, siendo preso, le fué cortada la cabeza; aviso con la notoria injuria y agravio que se le hacia en tenerle que se entendió que ningun juramento ni homenaje usurpado el reino que de derecho le venia, y que cas hecho á los señores particulares excusa los desacatos tigase el grande desacato que contra su secta se comes 1 que contra los reyes se cometen. Por estos mismos ia. Concertada la traicion, estando el Rey muy se dias en los postreros del mes de agosto parió la Reina guro y descuidado della, le mataron á puñaladas en 25 en Burgos un hijo, que se llamó don Pedro, que por dias del mes de agosto. Reduan, que á este tiempo muerte de don Fernando, su hermano, por triste y desera el caballero de mas autoridad y que habia sido ala dichada suerte suya y de Castilla sucedió en fin en el saide y justicia mayor de Granada, á la sazon ausente, reino. De doña Leonor nació al Rey otro hijo, llamado no supo cosa alguna ni sué en esta cruel traicion. Este eso mismo don Fernando. En Aragon murieron dos herprocuró que un hermano del inuerto, que se llamaba manos de aquel Rey, uno en pos de otro. Don Jaime, Juzef Bulbagix, fuese alzado por rey de Granada, como lo | macstre de Montesa, murió en Tarragona, donde antes hizo; cosa soberbia y muy odiosa , dar el reino de su renunció el derecho del reino; don Juan, arzobispo de mano, mayormente dejando sin él á Ferraguen, her Tarragona, en un lugar de tierra de Zaragoza que llaman mano mayor del Rey muerto. Desta manera andaban las Povo, á los 18 de agosto; enterraron su cuerpo en la cosas revueltas entre los moros. Pasáronse al nuevojglesia de Tarragona dentro de la reja del altar mayor. Rey los de Aguilar, don Gonzalo y don Fernando, her Iba á verse con el Rey, su hermano. Sucedióle en el armanos, señores de Montilla y de Aguilar, caballeros po- | zobispado Arnaldo Cascomes, obispo que era de Lérida. derosos en el Andalucía. Estaban estos caballeros, aun El rey de Aragon, aunque se hallaba en lo bueno de su que no se sabe la causa , desavenidos y mal enojados con edad, por sus continuas indisposiciones que le sobrevisu Rey. Empezáronse á hacer robos y entradas en las nieron, luego que se volvió a casar alzó la mano, po 50rayas de los reinos, con que se rompieron las treguas lamente de las cosas de la guerra, sino tambien del goque poco antes se concertaron. El rey de Castilla se | bierno del reino; lo cual todo encargó á don Pedro, su detuvo en Sevilla mas tiempo del que se pensó y aun hijo mayor. La reina doña Leonor, como aquella que del que él quisiera; esperaba en qué pararian estos mo mandaba al Rey, con sus continuos é importunos rue

nientos. Pasaran mas adelante los daños, y aun re gos alcanzó del que diese á sus hijos don Fernando volvieran guerra formada contra los cristianos, si Abo don Juan algunas villas y ciudades, entre las demás melique no fuera llamado de su padre y le mandara fueron Orihuela, Albarracin y Monviedro; recibia en volver á Africa para que le sirviese en la guerra de Tre esto notable agravio y perjuicio el infante don Pedro, mecen. Con su partida se volvieron á tratar treguas ca le disminuian y acortaban un reino que de sufo 00 con el nuevo rey de Granada. Y en el principio del año era muy grande. Acusábanle al Rey un juramento que de 1334 se concluyeron y asentaron por otros cuatro los años pasados hizo en Daroca, en que se obligó y esaños, sin que el rey de Granada quedase obligado á tableció por ley perpetua que no enajenaria cosa de pechar las parias y tributo que cada año solia; tanto era | la corona real. Murmurábase en el reino este hecho. el deseo que tenia el Rey de quedar libre para castigar Rugíase que el Rey no tenia valor y se dejaba enganar los sediciosos y alborotados. En este tiempo de un de las caricias y mañas de la Reina , que le lenia como parto de doña Leonor de Guzman le nacieron al Rey enhechizado. Desta ocasion entre la madrastra y el dos hijos, don Enrique y don Fadrique, bien nombra alnado resultó un mortal odio, de que se siguieron dos adelante. Primero pasó el invierno que el Rey pu- | grandes alhorotos en el reino. La Reina, para ballarso apercebida, suplico al rey de Castilla luviese por bien trozados los navarros y muchos dellos anegados en el que se viesen; otorgó él con los ruegos de su hermana; rio Ebro. Entendióse haberles sucedido este desastre viéronse en Ateca, aldea en tierra de Calatayud; el Rey por falta de capitan, porque el virey don Enrique so prometió a la Reina de asistilla con sus fuerzas y no quedó en Tudela por miedo del peligro o por respeto do faltarle cuando le hubiese menester. Don Juan de Eje la salud y bien público, que dependia de la conservarica y su hermano don Pedro, que seguian la parciali cion de su persona. Don Miguel Zapata , aragonés, no dad de la Reina, quedaron animados á la servir y ampa se halló en la batalla á causa que se entretuvo en fortarar cuando se ofreciese y por cuanto sus fuerzas alcan lecer á Fitero, creyendo que el primer Impeta de la zasen.

guerra seria contra aquel pueblo. Mas ya que se queria

fenecer la batalla se descubrió encima de unos cercaCAPITULO IV.

nos montes de aquella campaña, con cuya llegada se De algunos movimientos de pavarros y portugueses.

rehizo el campo de los navarros. Los aragoneses, como

quier que entraron descansados, entretuvieron por un En el principio del año siguiente, que se contaba rato la pelea, pero al fin fueron desbaratados y vencide 1335, don Juan Manuel, atemorizado con el mal su dos por los de Castilla y preso su capitan; no fué lan ceso de don Juan de Haro y tomando escarmiento en el grande el número de los muertos como se pensó. Los de Lara se reconcilió con el Rey. El contento del reino castellanos se ballaron cansados con el continuo trabasué extraordinario por ver acabadas en tan breve tiem jo de todo el dia, demás que con la obscuridad de la po cosas tan grandes, y por la esperanza de la paz y so noche que cerró no se conocian, mayormente que losiego por todos tanto tiempo deseada. En las ciudades dos por saber la lengua castellana apellidaban Castilla, y villas se hicieron grandes regocijos, juegos y espec ardid que les valió para que la matanza suese menor. táculos públicos. En Valladolid se hizo un torneo, en Por otra parte, los vizcaínos con su capitan Lope de que los caballeros de la Banda desafiaron a los demás Lezcano, destruida la comarca de Pamplona, tomaron caballeros y fueron los mantenedores del torneo; el Rey en aquellos confines el castillo de Unsa. Con estos malos se halló en él, pero en hábito disfrazado porque se tor sucesos se reprimió la osadía y atrevimiento de los nanease con mayor libertad. Diéronse grandes encuentros varros y se castigó su temeridad. En un mismo tiempo y golpes sin hacerse mal ni herirse , salvo que algunos se derramó la fama destas cosas en Francia y en Espafueron de los caballos derribados. Despartióse el tor ña. Estaba entonces el rey de Castilla en Palencia enneo, sin que se pudiese averiguar á cuál de las partes fermo de cuartanas, donde , por lástima que tuvo de los se debiesen dar los premios y prez y las joyas que te navarros, mandó á Portocarrero que no les hiciese mas nian aparejadas para el que mas se señalase. Las cosas guerra ni daños; parecíale quedaban bastantemente humanas, como son vånas é inconstantes, fácilmente castigados, óra hobiesen tomado las armas de su vom se truecan y mudan y revuelven en contrario; y ansi, luntad, ora hobiesen sido á tomarlas forzados; sacóse este universal contento se anubló con nuevas que vinie el ejército de aquella provincia junto con el pendon del ron de que se volvian á alterar los humores. El rey de infante don Pedro, que le llevaron á la batalla , porque Portugal persistia en su intento de repudiar á dona los grandes señores no rehusasen de ir a esta guerra, Blanca y de casarse con doña Constanza, determinado como si fuera á ella la misma persona real del Infante. si no pudiese cumplir su deseo por bien de alcanzarlo La fama destos sucesos movió á Gaston, conde de Fox, por la espada, por lo menos meterlo todo á barato. Ela que vinieso á restaurar las cosas malparadas de los hijo mayor del rey de Aragon se concerto de casar con navarros, obligado á ello por la antigua amistad que doña María, hija del rey de Navarra, anteponiéndola en entre sí ambas naciones tenian y facilitado con la ve la sucesion del reino, aunque era menor de edad, á su cindad destos dos estados. Venido el de Fox, acometiehermana doña Juana , si el Rey muriese sin dejar hijos ron á Logroño, ciudad principal de aquella frontera. varones. El autor destos conciertos sué el virey de Na Salió contra ellos mucha gente de los pueblos comarvarra don Enrique. Ambas à dos cosas fueron pesadas y canos, y juntos con los ciudadanos de Logroño, pasadesabridas para el rey de Castilla, porque se entendia ron el rio Ebro. Dieron en los enemigos, peleóse que estas alianzas se hacian para ser mas poderosos bravamente, y fueron vencedores los navarros. Recocontra él. A la verdad el infante de Aragon don Pedro, giéronse en la ciudad los vencidos con propósito de se por el odio que tenia con su madrastra, se confederó defender con el amparo y fortaleza de los muros. Ruy con los navarros, que tomaron de sobresalto el monas Diaz de Gaona , capitan y ciudadano de Logroño, hizo terio de Fitero, que era del señorío de Castilla; exceso en esta retirada un hecho memorable, que con una exque por un rey de armas les fué demandado, y envia- traña osadía , ayudado de solos tres soldados, defenron embajadores al rey de Aragou para quejarse destos dió á todo el ejército de sus enemigos que no pasasen desaguisados. Excusóse aquel Rey con su poca salud el puente, porque mezclados con su gente ao entrasen y alegar que no era poderoso para ir a la mano á su hijo el pueblo; murió él en esta defensa, y sus compañeen lo que hacer quisiese. Con esta respuesta de necesi- | ros, que quedaron con la vida, defendieron el puebloque dad se hubo de romper la guerra. Euviose conlra los no se perdiese, ca los navarros, viendo que no le ponavarros un grueso ejército y por capitan general Mar dian tomar, se volvieron. En el tiempo que las cosas tin Portocarrero, porque don Juan Nuñez de Lara, en se hallaban en este estado sucedió que Juan, arzobisquien el Rey tenia puestos los ojos para que hiciese este do de Rems , yendo en romería á Santiago, pasó acaso oficio se excusó do aceplarle. Juntáronse las gentes de por esta tierra. Este Prelado era un varon inuy santo la una parte y de la otra, dióse la balalla junto á Tude- y de grande autoridad entre estas dos naciones, por la, fué muy cruel y reñida, quedaron vencidos y des. cuya solicitud y diligencia se concertaron y licieron

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