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general aborrecian las maldades y aspereza de condi- | año y tres meses mientras que algunos grandes tratacion de su Rey. Así, al cabo el de Aragon con su buena ban medios de paz, para lo cual fue nombrado por industria y maña , de que hallo que en esta guerra se parte del rey de Aragon Bernardo de Cabrera, y por el valió mas que de sus fuerzas, los vino á atraer todos á de Castilla Juan Fernandez de Hinestrosa. En el entro su servicio y á tenerlos de su parte. Don Juan de la tanto los pueblos que ambas partes ganaran se pusieron Cerda y Alvar Perez de Guzman fueron los primeros en fieldad y como en tercería en poder del Cardenal le que se apartaron del servicio del rey de Castilla, que to- gado, que puso pena de excomunion contra el primero davía tenian presente la muerte de su suegro don Alon que quebrase las treguas. Concluyéronse estas pláticas so Coronel, señor de Aguilar, á quien el Rey hizo ma en 18 dias del mes de mayo. En este mes murió en tar, y ellos eran casados con doña María y doña Aldon Lisboa don Alonso el Cuarto, rey de Portugal, de edad za , sus hijas. Tenian otrosí miedo que el Rey, que con de setenta y siete años y seis meses; reinó por espacio una desenfrenada lujuria habia puesto los ojos en doña de treinta y un años, cinco meses y veinte dias; fué Aldonza, se la queria tomar á su marido Alvar Perez:

enterrado su cuerpo en la misina ciudad junto al altar así por ventura fueron dos las causas que compelieron de la iglesia mayor, do sepultaron su mujer dona Beaá estos caballeros á apartarse del servicio de su Rey, y triz. Sucedióle en el reino su hijo don Pedro, por soá que de Seron, de donde hacian la guerra en la raya brenombre el Cruel. Un mes antes le habia nacido on de Aragon, se pasasen al Andalucía, en que tenian mu- bijo de doña Teresa , gallega , á quien tenia por amiga, chos parientes y amigos y grande estado. Pretendian despues que su padre hizo matar á doña Inés de Castro. con su autoridad y presencia levantar y alborotar aque Era doña Teresa mujer muy apuesta; por lo demás ninlla provincia, como lo comenzaron á poner por obra; guna otra gracia tenia porque mereciese ser querida. puesto que era grande confianza y osadía , mas aína Llamaron a su hijo don Juan, á quien los cielos tenian temcridad, atreverse á mover guerra civil en el medio determinado de entregar el reino de su padre y abuey corazon de un reino tan poderoso. A esta sazon el rey los, como se dirá adelante en su debido lugar. Volvade Castilla con todo su ejército tenia sitiado un castillo

mos á las cosas de Aragon y Castilla. Hechas las trede Aragon junto a la raya de Castilla, que se dice Te

guas, los aragoneses entregaron al Cardenal legado los bal ó Sisamon, como otros dicen. Allí tuvo nueva co pueblos y fortalezas que tenian de Castilla. Hiciéronlo mo estos caballeros, desamparado Seron, se iban al de mejor gana por ser pocas las que ellos ganaran. El Andalucía; fué luego en pos dellos. Siguiólos algun rey de Castilla, si bien consintió en todas las demás tanto, mas no los pudo alcanzar, que se fueron como capitulaciones, nunca se pudo acabar con él que quisi huyeran por la posla. Volvióse á encender la guerra siese sacar de Tarazona los soldados castellanos que con mayor furia que de primero. Tomó el rey de Cas nuevamente hizo avecindar en ella. Mientras estas cotilla algunos pueblos de poca importancia; con el mis sas se concluian, fuese á la ciudad de Sevilla para apamo ímpetu fué sobre Tarazona , ciudad principal, que ciguar las revueltas del Andalucía y juntar una buena está cerca de Navarra; ganóla y entróla por fuerza armada con que hacer guerra en los pueblos marítimos en 9 de marzo. Los ciudadanos, perdida la parte alta de de Aragon luego que espirase el tiempo de las treguas; la ciudad, que era la mas fuerte della , se dieron á par la paz, ni la esperaba, ni aun la deseaba. En Sevilla tido , salvas las vidas y hacienda; así los dejaron ir li dióse tanto a los amores de doña Aldonza Coronel, que brcmente á Tudela. Díjose que esta ciudad la perdie en su respeto no hacia ya caso de doña María de Padiron los aragoneses por culpa del alcaide Miguel de lla. ¡Cuán poco duran las privanzas y favores! Cuán Gurrea , que la pudiera sustentar mucho mas tiempo ciega é indómita bestia es un hombre sujeto á sus pasi tuviera mayor corazon y mas sufrimiento; así, por siones ! Ningunas dificultades ni trabajos erap bastanentender que no podria descargarse y salisfacer bastan tes para poder apartar al rey don Pedro de sus deleites temente á su Rey, se pasó con su casa y familia al reino y torpezas. Cansado pues y molino el Legado de sus de Navarra. Pobló el Rey la ciudad de soldados cas cautelas y marañas, le descomulgó y puso en toda Castellanos y avecindólos en ella; repartióles sus casas, tilla entredichio. Todavía pareció que el Legado en esto campos y heredades. El rey de Aragon, despues que procedió con mas priesa y cólera de la que en lan grave perdió esta ciudad, no se tenia por seguro dentro de caso se requeria; por esta causa el Papa le envió á llalos mismos muros de Zaragoza. Por esta causa con ma | mar y le hizo salir de España. Todas eraa trazas y mayor ansia y cuidado que de antes procuro nuevos so ñas del rey de Aragon por hacer mas odioso al de Case corros y ayudas de extranjeros ; mayormente que en tilla y que le tuviesen por un mal hombre, sacrilego esta sazon don Juan de la Cerda en el Andalucía fuó y descomulgado, ca pretendia con esta infamia y mala muerto y desbaratado por el concejo de Sevilla , de cu opinion que los de su reino le desamparasen, maña en yas gentes fueron capitanes en aquella batalla Juan que ponia mas confianza que en su valor y fuerzas. Ponce de Leon, señor de Marchena, y el almirante Gil Sucedióle al rey de Castilla otro nuevo disgusto. Tenia Bocanegra. Vino de Francia en servicio del rey de Ara en su poder á doña Juana, mujer de su hermano don gon el conde de Fox y en su compañía muchos cuba Enrique. Pedro Carrillo, un caballero criado suyo, lleros, soldados de fama. El señor de Labrit, su con tuvo manera para la sacar de Castilla, y la llevó á Aratrario, vino al tanto con un buen número de lanzas á gon y la entregó a su marido. Con esto se acabó de perayudar al rey don Pedro de Castilla. El papa Inocencio | der la esperanza que de paz podia quedar entre los dos envió á España á Guillen, cardenal de Boloña, por su hermanos. Los otros dos, don Fadrique ydon Tello, te legado para que pusiese paz entre estos dos reinos. Hizo nian gana de rebelarse. Ninguna otra cosa los delenia muchas idas y venidas de los unos á los otros con gran para que no se pasasen al de Aragon sino que entendísimo trabajo suyo; en fin, concertó treguas por un l dian no les podria dar igual recompensa á lus grandes estados que deiaban en Castilla. Esta lardanza en este | dre santo Inocencio, y entre otras razones les escribió mismo tiempo fué dañosa y mortal á muchos. Don Fer- | que se maravillaba mucho que el deseo de hacerse daño nando de Aragon estaba en esta coyuntura en guar- | Hegase á tanto extremo, que no tuviesen miedo de traer nicion de la villa de Jumilla , que él en aquella fron su tierra una peste tan contagiosa y mala, con que y tera ganara á los aragoneses; tepia sus tratos secretos con menor ocasion en otro tiempo se asoló y destruyó con Bernando de Cabrera; en fin se pasó al rey de toda España. Fuera este cuidado y diligencia del PonAragon porque se le concedió la procuracion del reino tífice buena y á buen tiempo; mas las orejas los reyes v la restitucion de su estado; que en tiempo tan apre- tenian con un exceso de pasion y enojo de tal manera tado y de tanta necesidad nada parecia demasiado. La

tapadas, que no oyeron sus paternales, santas y salurebelion de don Enrique y de don Fernando, como dables amonestaciones. Los grandes, que seguian la dió la vida á los aragoneses, así causó la muerte á los opinion de Castilla, fueron por los aragoneses solicitahermanos de ambos, como adelante se verá. En Cer dos y aun persuadidos á que se pasasen á su parte. El deña en estos dias las cosas se mejoraban con la primero el infante don Fernando de Aragon; la misma muerte de Mateo Doria, que sucedió a buen tiempo, y naturaleza inclinaba á que en este riesgo quisiese antes el rey de Aragon se concertó con sus sucesores. Mu favorecer á su hermano que al rey de Castilla, su pririano, el juez de Arborea, no se acababa de sosegar, mo. Tuvo sus hablas secretas en la villa de Jumilla, que puesto que con tan gran pérdida como la de Oria poco ganara en esta guerra, como se tocó ya, y finalmente, se adelantaba su partido. La mayor parte de Sicilia en por la buena diligencia y persuasiones de Bernardo de este mismo tiempo tenian ocupada las guarniciones y Cabrera se pasó á su hermano el rey de Aragon. No pusoldados del rey Luis de Nápoles ; Palermo y Mecina, dieron estar secretos tratos de tan grande imporlancia; dos principales ciudades de aquella isla, eran suyas. | así, en el principio del año de 1358 el maestre de SanDon Fadrique, llamado el Simple, que dos años antes tiago don Fadrique tomó por fuerza de armas á Jumilla, sucedió en aquel reino a su hermano el rey don Luis, y la sacó del poder de los aragoneses. Hecho esto, vínoso era de poca edad, de corto ingenio y menos fuerzas el Maestre á Sevilla, y entrado en el alcázar, por manday poder. El título de rey conservaba en sola la ciudad do del Rey, su hermano, delante de sus ojos, fué cruelide Catania con cortas esperanzas, á causa que volvia simamente muerto por unos ballesteros de maza del Rey. á revivir la parcialidad francesa, y tenia por vecinos á Este fué el premio y mercedes que le hizo por el buen los reyes de Nápoles, y los isleños le eran desleales. servicio que le acababa de hacer; bien es verdad que se Con esto en tanto grado perdió el ánimo y esperanza sabe de cierto no andaba muy sosegado y que trataba de de poder defenderse y sustentar su reino, que hizo do- pasarse á Aragon: sospecho que este trato debió de venir nacion de Sicilia, Atenas y Neopatria á su hermana á noticia del Rey, y que por esta causa se le aceleró la doña Leonor, mujer del rey de Aragon. Desta dona- muerte. Luego que fué muerto don Fadrique, se partió cion envió al Rey, marido della, escrituras públicas y el Rey á grande priesa á Vizcaya; las manos, que ya tenia auténticos instrumentos para convidarle y animarle á tintas en la fraternal sangre, queria en aquella provincia que le enviase sus gentes y armada con que defender | volverlas á ensangrentar con otro semejante ejemplo do á Sicilia. El rey de Aragon quisiera acudir á su cuña severidad. Sospechólo su hermano don Tello, y huyóso do; mas tenia tanto que hacer en su casa con una lan á Francia en un navío, y de allí se fué á Aragon para pesada y peligrosa guerra y llena de grandes dificul vengar con las armas su injuria y la muerte del liertades, que no pudo ayudar como quisiera á las cosas mano. No faltó otro desdichado en quien, en su lude Sicilia, que llegaron á término de estar de todo gar, el cruel Rey ejeculase su saña. Ido don Tello, el punto perdidas. El esfuerzo y lealtad de don Artal de infante don Juan de Aragon, á quien se debia el señaAlagon, conde de Mistreta y maestre justicier de Sici río de Vizcaya por ser casado con doña Isabel, hija de lia, que hizo rostro á los enemigos y los venció en una | don Juan Nuñez de Lara, y tambien el Rey á la partida batalla en que mató muchos dellos y hizo justicia de de Sevilla se le prometió, le suplicó fuese servido de algunos del reino culpados, las entretuvo. La desleal- dársele, pues con la huida de don Tello quedaba sin tad de otros fué vencida con algunas mercedes que les dueño y desamparado. El Rey, ó porque le apretó muhicieron; que en fin dádivas todo lo acaban y ablandan. cho con esta deinanda, ó por saber que era de acuerdo

con los demás grandes que se eran pasados á Aragon, CAPITULO II.

en Bilbao, do á la sazon estaban, le hizo matar a sus De las muertes de algunos señores de Castilla.

maceros; y aun escribe un autor que él misino le aca

bó de un golpe de jabalina que le dió con su propia inaEl ardiente deseo de vengarse llevaba al despeñadero no: abominable crueldad. Su cuerpo le hizo echar de á los reyes de Castilla y de Aragon, sin cuidar de lo una ventana abajo, y caido en la plaza, diju á muchos bueno y justo, y sin que echasen de ver lo que en el vizcaínos que le miraban : Veis ahí á vuestro señor y al mundo se podria decir dellos; en que se empeñaron de que demandaba el estado de Vizcaya. Mandóle despues suerte, que no tuvieron empaclio de llamar los moros llevar á Búrgos; mas ni le dió sepultura ni se le hicie. en su ayuda. El rey moro de Granada envió golpe de ron las debidas honras ni ubsequias, antes por mandagente de á caballo en favor del rey de Castilla, con do del Rey lo echarou en lo profundo del rio, que nunquien meses antes se aviniera. El de Aragon llamó de 'ra mas pareció, con esto echó el sello y acabó de suAfrica al rey de Marruecos para oponerle á su enemi-' plir lo que á un caso tan atroz faltaba de crueldad, que go, balanzar las fuerzas y estar con él á la iguala; era-vengarse en el cuerpo de su primo hermano, tan acuerdo infame y traza vergonzosa á la religion cris- malamente muerto. Con la misma furia á la reina dona tiana. Quejóse gravemente dello por sus cartas el pa- | Leonor, su tia, Inadre del lusante, y su infelicísima M-i.

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muier doña Isabel, las hizo prender en Roa y llevarlas | nian los aragoneses en Castilla como ofros del reino dende presas al castillo de Castrojeriz. Prosiguióse por de Aragón, y principalmente se hizo cruel guerra en todo el reino una grande carnicería, y de diversas para el estado de don Tello. En fin del otoño se volvió el Rey tes le trujeron á Búrgos seis cabezas de caballeros prin á Sevilla con intento de, en pasando el invierno, juntar cipales, que fueron para él un espectáculo tan grato y una grande flota y hacer la guerra por el mar, ca le paapacible cuanto era horrendo y miserable á los hom recia que se haria desta manera mayor daño al enemibres buenos que le miraban. Tenia tambien determi | go. Para este efecto su tio el rey de Portugal le envió nado de matar otros muchos en Valladolid, si no se diez galeras, y tres el de Granada. Este año fué señalo estorbara la entrada que repentinamente hicieron en lado por el nacimiento de doña Leonor, hija del rey don Castilla don Enrique y el infante don Fernando. Don Pedro de Aragon, y de don Juan, hijo de don Enrique, Enrique destruia y asolaba la tierra de Campos, de So los cuales tenia Dios determinado que se ayuntasen en ria y Almazan; don Fernando hacia cruel guerra en el matrimonio y heredasen los reinos de Castilla. Nació reino de Murcia. A entrambos incilaba el justo senti doña Leonor en 20 dias del mes de febrero, y don Juan miento de la muerte de sus hermanos, y el grave dolor asirismo en 20 del mes de agosto. En este mismo año que su memoria les causaba los encendia en cólera y en las Cortes de Valencia se estableció que los años no deseo de vengarlos y satisfacerse con las armas. El rey se contasen como solian por la era de César, sino por el de Castilla , con miedo de la entrada que estos caballe Dacimiento de Cristo. En el principio del año siguiente ros hicieron en su reino, se fué al Burgo de Osma para de 1359 el rey de Aragon puso cerco sobre Medinaceli, proveer lo necesario á esta guerra. De allí, en el prin pueblo puesto en los confines de los antiguos celtibecipio del mes de julio, envió un ballestero de maza al ros, carpetanos y arevacos, que en tiempo antiguo fué rey de Aragon á quejarse porque le habia rompido ma una grande ciudad, mas en este solo era una mediana lamente la tregua, y faltando á su verdad hacia que sus villa, empero fuerte por su sitio natural y por tener gentes le entrasen en su tierra estando él descuidado y dentro buena guarnicion de gente, que la defendió vadesa percebido con la seguridad de su palabra. A esto lerosamente, tanto, que fué forzado el Aragonés á volrespondió el rey de Aragon que él era forzado a tomar verse a Zaragoza sin empecerles ni dejar hecha cosa las armas por el desafuero que él le hacia en no cum que fuese de mucha consideracion ni momento. Estaba plir las condiciones de las treguas, demás que con la el rey de Castilla para ir á socorrer á Medioaceli, cuantoma de la villa de Jumilla él primero las quebrara. Que do tuvo aviso que era llegado á Almazan el cardenal cualquiera dellos fuese el culpado, era cosa muy inhu Guido de Boloña, legado del papa Inocencio. Dióle el mana é injusta que pagase sus desgustos la sangre ino Rey audiencia en esta villa; el Legado de parte del cente de tantas gentes. Que seria mejor que estas di Papa le dijo que sentia tanto el Padre Santo hobiese ferencias se acabasen por combate de veinte con vein guerra entre él y el rey de Aragon, y le lenia puesto en te, o cincuenta con cincuenta , ó ciento con ciento. En tan gran cuidado, que si no fuera por su mucha edad y esta forma el rey de Aragon desafió al de Castilla con por otros gravísimos negocios de la Iglesia que se lo grandes amenazas y palabras de mucha confianza. Su estorbaron, él mismo en persona viviera á poner paz enemigo, como quier que era mas poderoso y de gran entre ellos y hacerlos amigos. Que los reyes de Castilla de corazon, ningun caso hizo de sus fieros y desafio. siempre fueron columna de la Iglesia , amparo y defell*Envió á don Gutierre Gomez de Toledo, á quien pocos sa , no solamente de España, sino de toda la cristiandias antes dió el priorato de San Juan, á que pusiese dad; pero que visto como al presente, olvidado de todo cobro en las cosas del reino de Murcia; a otros despa punto de la guerra de los moros, se ocupaba en lacer. cho á diversas partes, segur que le pareció convenia á la á un Principe cristiano, vecino y pariente suyo, uo la buona administracion de la guerra. El se partió ál podia dejar de recebir grandísima pena y dolor. Que gran priesa á Sevilla; tenia allí puesta en órden una ar cuando saliese con la victoria, anles ganaria odio é inmada de doce galeras, con las cuales se juntaron otras famia que honra ni provecho alguno. Que á ambos seis que vinieron de Génova. Con esta flota se determi con paternal amor les rogaba , y de parte de Dios les nó correr toda la costa del reino de Valencia, acometer amouestaba que tantas gentes, tesoros y armas los emy dar un tiento á las villas y ciudades marítimas. Fue pleasen contra los enemigos de puestra santa fe;si así lo ron sobre Guardamar, villa del infante don Fernando, hiciesen, su divina Majestad les daria en las manos muy que ganaron por fuerza de armas. No se tomó el castillo, honradas y señaladas victorias como las alcanzaron sus porque sobrevino súbitamente una borrasca tan furio antepasados, esclarecidos reyes. Respondió á esto el sa, que dieron las galeras al través en tierra y las hizo Rey que se recelaba de pláticas de paz por causa que pedazos; solamente escaparon dos que por buena suerte el rey de Aragon le engañó ya una vez con color della y se acertaron á hallar en alta mar. Con tan grande y no muestra de querer amistad. Así, que estaba deterininas pensado infortunio el fiero y soberbio corazon del Rey do y con entera resolucion de no venir en concierto m no desmayó ni se quebranto, antes quemó el pueblo y l acuerdo alguno, si no fuese que ante todas cosas echa las galeras destrozadas, y levanlado el ejército, se fué se de su reino los castellanos forajidos y restilufese por tierra á Murcia. Dende a pocos dias que llegó a la corona de Castilla las ciudades de Orihuela y Alicanaquella ciudad envió á Sevilla á Martin Yañez, privado l te y otros pueblos de aquella comarca, que en el tiem suyo, con órden que hiciese labrar otra nueva armada; i po de las tutorias de su abuelo el rey don Fernando 10 y él, juntado que tuvo de todas partes su ejército, se aragoneses, contra razon y justicia, usurparon; 8 partió para Almazan, do tenia muchos hombres de ar- | más que por los gastos hechos en esta guerra, el rey de mas. Entró por aquella parte en las tierras de su ene- | Aragon lo contase quinientos mil florines. El Legio, migo; ganóle algunas villas y castillos, así de los que te- l oido lo que docia el Roy, fué á verse con el de Aragon; Nevaba alguda esperanza de poderlos concertar, pues | era para poderse con ella intentar cualquier grande emse comenzaba á hablar en condiciones. El rey de Ara | presa. Defendieron esta vez el reino de Aragon y le ligon, oida la demanda, se excusaba y acusaba al enemi- braron los ángeles de su guarda y la concordia grande go, como es ordinario. Decia que el de Castilla fué el que hobo entre los aragoneses. Fueron adelante siete primero que sin justa causa movió la guerra; que no era galeras á las islas de Mallorca y Menorca, descubrieron cosa razonable ni se podia sufrir lle pidiese y él diese en el camino una gran carraca de venecianos, y la tomalo que heredó de sus padres y abuelos; ni tampoco á él ron, no con otro mejor derecho, sino porque se puso le seria bien contado si menoscabase ó enajenase parte en defensa. Llevada a Cartagena, para que del todo este alguna de sus reinos. Que este pleito en otro tiempo se agravio no tuviese excusa ni descargo, el codicioso y litigó ante jueces árbitros, y oidas las partes, pronun hambriento Rey le tomó muchas y muy ricas mercaduciaron sentencia en favor de Aragon. Sin embargo, para rías de que venia cargada. El resto de la armada fué somayor satisfaccion y dar á todo el mundo á entender su bre Guardamar, y ganó la villa y castillo por combate. justicia, él dejaria esta causa de nuevo en las manos del Desampararon los aragoneses á Alicante por no se senPadre Santo. Gastábase el tiempo en demandas y res tir con las fuerzas y municiones que eran menester para puestas sin concluirse nada. Era lástima grande ver poder defender aquella plaza. Iban en esta flota con el cómo estas dos nobles naciones corrian furiosamente á Rey el almirante don Gil Bocanegra, el maestre de Casu perdicion, sin que nadie los pudiese reparar ni po latrava y Diego Gonzalez, hijo del maestre de Alcántaner en paz ni fuese siquiera parte para hacelles sobre ra don Gonzalo Martinez, y otros muchos grandes y seseer la guerra con algunas treguas. Si hablaban en ellas, ñores de todo el reino. Don Gutierre de Toledo, prior el rey de Castilla se excusaba con las grandes expensas de San Juan, quedó para con buen número de caballey gastos hechos en juntar una gruesa armada que tenia ros y soldados guardar estos pueblos que se ganaron; á la cola y aprestada para acometer las tierras mariti con lo demás de la armada se fué el Rey á Tortosa ; samas de Aragon.

lió el Cardenal legado de aquella ciudad, y se vió con

él en su galera á la boca del rio Ebro. Dióle un tiento CAPITULO III.

para el negocio de la paz, que fué tan sin fruto como Que la armada de Castilla hizo guerra en la costa de Aragon.

las veces pasadas. De allí se fué la vuelta de Barcelona,

surgió en aquella playa en 19 dias del mes de mayo. · Dejadas pues las pláticas de paz, volvió á encruele Halló en ella doce galeras de Aragon, acometió por dos cerse la guerra, renováronse las muertes y crecieron veces á tomallas, no lo pudo hacer ni dañallas mucho los odios. El rey de Castilla, estando en Almazan, pro por estar muy llegadas a la tierra, con que los ciudacedió contra el infante don Fernando y contra los dos danos con grande gallardia las defendieron. Burlado hermanos don Enrique y don Tello; y aunque ausentes, pues de su intento, partió con la flota para las islas por sentencia que pronunció contra ellos los declaró que por allí caen, aportó a la de Ibiza; un lugar que por rebeldes y enemigos de la patria. Con esto se acabó tiene del inismo nombre, aunque fué reciamente comde perder la poca esperanza que les restaba de que se batido con tiros y máquinas de guerra, por estar en un podrian concordar, mayormente que el Rey hizo matar silio muy fuerte, no pudo ser tomado. En el enlre tanto en la prision á la reina doña Leonor; hecho sin duda el rey de Aragon juntó con mucha presteza una armada cruel y detestable, puesto que fuera muy culpada y me de cuarenta galeras de los puertos mas cercanos á Barreciera muchas muertes. Tanto mayor inhumanidad y celona, pasó con ella á Mallorca con deliberacion de pefiereza, lavar la culpa de los hijos con la sangre do su lear con la armada de Castilla. En esta isla se quedó el madre, sin tener respeto á que era mujer, reina y tia dicho Rey por grandes importunaciones de sus cabasuya. Doña Juana y doña Isabel de Lara, hermanas y fleros, que le suplicaron no quisiese arriscar su persoseñoras de Vizcaya, le fueron compañeras en este últi- na y con ella el bien y salud del reino ni ponello todo mo trabajo. Doña Juana fué llevada á Sevilla, donde po al riesgo y trance de una batalla. Movido con sus ruecos dias despues la hizo morir; á doña Isabel la mandó gos, envió á Bernardo de Cabrera, su almirante, y al llevar con la reina doña Blanca, que en el mismo tiempo vizconde de Cardona con órden que peleasen con la la hizo pasar del castillo de Sigüenza, en que la tenia flota del enemigo, que con estas nuevas, levantado de presa, á. Jerez de la Frontera, que fue dilatar la muerte sobre Ibiza, era ido á Calpe con la misma resolucion de de ambas por pocos dias. La culpa de sus maridos, don pelear. La armada de Aragon se entró en la boca del Tello y don Juan de Aragon, descargó sobre las que en rio que desagua en el mar junto á Denia; pienso es el nada le erraron; así iban los temporales. Estaba el co rio Júcar, que corre por aquella comarca. Ambas flotas razon del Rey tan duro y obstinado, que ningun moti daban muestra de tener gran deseo de la batalla; el revo, por tierno y miserable que fuese, era poderoso para celo era no menor; así quedó por todos el venir á las mahacerle enternecer ó ablandar; parecia que le cegaba nos. Con esto se fué en humo todo aquel ruido y asonala divina justicia para que no huyese el cuchillo de su das de guerra tan bravas, El Aragonés se recogió á Barira, que tenia ya levantado para descargalle sobre su celona en 29 dias de agosto. El rey de Castilla dende cruel cabeza. Con todo eso no dejaba de importunar con Cartagena envió su armada á Sevilla, y él se partió por ruegos y plegarias á los santos patrones del reino que tierra á Tordesillas por ver á doña María de Padilla, Dios tenia ya para otro guardado. Hacia estos votos al que en aquella villa le parió un hijo, por nombre don tiempo que se queria embarcar en la armada que tenia Alonso. El contento que el Rey tuvo por su nacimiento, aprestada en Sevilla, en que se contaban cuarenta y muy grande, le duró muy poco, y se le volvió en pesar una galeras y ochenta naves tan bien bastecidas y mu- con su temprana muerte. Adon Garci Alvarez de Toledo, nicionadas y con tanta caballería y gente de guerra, que que ya era maestre de Santiago despues de la muerte de don Fadrique, le encargó el Rey la crianza deste niño y rey de Aragon; entre los demás fueron Diego Perez Sare le hizo su ayo. En las faldas del monte Caupo, que hoy miento, adelantado mayor de Castilla , y Pedro de Vese llaman las sierras de Moncayo, se extienden los cam- lasco, no menos noble y rico que el Adelantado. Andaban pos de Araviana, bien nombrados y famosos en España las pláticas de la paz, pero ni en Tudela ni en Saduna, por la lastimosa muerte que en tiempos antiguos suce | donde poco despues se volvieron á juntar los comisadió en ellos de los siete nobilísimos hermanos, llama | rios para tratar de las paces, no se concluyó ni hizo nados los infantes de Lara. En estos campos don Enri da. Los aragoneses con los buenos sucesos se hallaban que y su hermano don Tello, con setecientos aragone mas animados; el rey de Castilla con las pérdidas y deses de á caballo que llevaban, se encontraron con los sastres aun no perdia del todo su primera fiereza, no capilanes de la frontera de Castilla. Venidos a las ma obstante que por faltarle tantos amparos y amigos, annos, pelearon muy esforzadamente ; fueron los de Cas daba dudoso sin saber á qué parte se arrimar. Vacilaba tilla vencidos y desbaratados; quedaron tendidos en el entre los pensamientos de paz y de la guerra, no sabia de campo al pié de trecientos hombres de armas, y muer- quién fiarse; así cada dia mudaba los capitanes y otros tos y presos muchos y muy nobles caballeros. Entre los | oficiales. En este miserable estado se hallaba este Rey, otros fue muerto su capilan Juan Fernandez de Hines- bien merecido por su sangrienta y terrible condicion. trosa, y Jou Fernando de Castro se escapó á uña de caballo; dióse esta batalla en el mes de setiembre. El pe

CAPITULO IV. sary enojo que el rey de Castilla recibió por este desman

De la muerte de la reina doša Blanca, fué tal, que como fuera de sí y furioso por vengar su ira y hartar su corazon, mandó matar a dos hermanos De tal manera andaban los tratos de la paz, que en suyos que tenia presos en Carmona, á don Juan, que el interin no se alzaba la mano de la guerra; antes haera de diez y ocho años, y á don Pedro, que no tenia cian nuevas compañías de soldados, buscaban dineros, mas de catorce, sin que le moviese á piedad la buena pedian socorros extranjeros, y en todolo al seponia gran memoria de su padre el rey don Alonso, ni á misericor diligencia, especialmente de parte del rey de Aragon, dia la inocencia y tierna edad de dos inculpables herma que el de Castilla principalmente cuidaba y se ocupaba nos suyos; ningun afecto blando podia mellar aquel ace en vengarse y hacer castigos en sus nobles. Con este penrado pecho. Asombró esta crueldad a todo el reino; bi- | samiento partió de Sevilla para Leon por prender á Pero zose el Rey mas aborrecible que antes; refrescose la | Nuñez de Guzman, adelantado mayor de Leon. No samernoria de tantas muertes de grandes y señores prin- | Jió con su intento á causa que el Adelantado fué avisacipales como sin utilidad ninguna pública, ni particular do por un escudero suyo de la venida del Rey y se huinjuria suya, ejecutó en pocos años un solo hombre, ó por yó á Portugal. Despues desto, un dia que Per Alvarez mejor decir, una carnicera, cruel y fiera bestia, tan bár- Osorio comia en Leon con don Diego García de Padilla, bara y desatinada, que no tuvo miedo de en un solo he- maestre de Calatrava, de quien era convidado, por órcho quebrantar todas las leyes de humanidad, piedad, den del Rey le mataron allí en la mesa dos ballesteros religion y naturaleza. Temblaban de miedo muchos de maza suyos, sin que el Maestre supiese cosa alguna ilustres varones, nadie se tenia por seguro, no habia deste hecho. Pasó de Leon á Búrgos; allí con semeconciencia tan sin mancha ni reprehension que no te- jante crueldad hizo matar al arcediano Diego Arias miese cualque castigo de lo que ni por pensamiento le Maldonado, sin tener respeto á su dignidad y sagrados pasaba. Visto pues el grande peligro en que tenian órdenes; causáronle la muerte unas cartas que recibió sus vidas en Castilla , muchos prudentes y nobles caba- del conde don Enrique. A otros muchos á quien él lleros se determinaron de asegurarlas en el reino de queria matar dió la vida la repentina entrada que los Aragon, escarmentados en tanto número de cabezas aragoneses hicieron en Castilla. Debajo la conducta de de hombres señalados. No faltó en estos dias otra oca los hermanos don Enrique y don Tello y del conde de sion en que el Rey mostrase la dureza de su injusto pe Osona entraron con gran furia por la Rioja, y ganaron cho. Tuvo aviso que doce galeras venecianas habian de la villa de Haro y la ciudad de Najara, donde dieron pasar forzosamente el estrecho de Gibraltar. Envió la inuerte á muchos judíos por hacer pesar al Rey que veinte galeras para que las aguardasen y prendiesen los favorecia mucho por amor de Simuel Levi, su leen el Estrecho. Quiso su suerte que al tiempo que pa sorero mayor. Hízose otrosí gran matanza en los puesaban se levantase una recia tempestad; no fueron vis

blos comarcanos y gran estrago en los campos y heretas de las galeras de Castilla, y así se libraron del peli dades; con este ímpetu llegaron los perdones de Aragro y daño que les tenia aparejado. Parecia que desea gon hasta el lugar de Pancorvo. La ciudad de Tarazona ba tener nueva ocasion de hacer guerra á los venecia- volvió en estos dias á poder de los aragoneses por ennos, no con mas justa causa de que queria con otra trega que hizo della el alcaide y capitan a quien el rey nueva maldad irritar aquella señoría, á quien poco an de Castilla la tenia encomendada, que se llamaba Gontes tenia agraviada con la toma de la carraca de sus zalo Gonzalez de Lucio ; pienso que la entregó por almercaderes. Grande porfía y trabajo puso el Cardenal gun miedo que tuvo de su Rey ó con esperanza de meJogado para que se volviese á tratar de paz, como se jorar su hacienda. El rey de Castilla, juntado su ejércihizo en el principio del año de 1360. Enviáronse de to, fué en busca de sus enemigos, que tenian sus estanambas partes sus embajadores con poderes cumplidoscias en Najara; asentó sus reales junto á Azofra, puepara poderla efecluar con cualesquier capitulaciones. | blo pequeño y de poca cuenta. En este lugar un clérigo Estuvieron cerca de concordarse. Blandeaba el de Cas de misa y de buena vida, así fué fama, vino de la ciutilla á cansa que en la batalla de Araviana faltaron mu- dad de Santo Domingo de la Calzada , y dijo al Rey que chos caballeros custellanos, otros cada dia se pasaban al corria graude peligro que su hermano don Enrique le

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