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don Luis, hermano del rey de Navarra, acompañado , mano del rey de Navarra, que murió por estos dias. de gente muy escogida y lucida , y don Gil Fernandez Por su muerte el Navarro se inclinó á tratar de bacer de Carvallo, maestre de Santiago en Portugal, con tre paces entre los reyes de España; demás que le pesaba cientos caballos y otros señores de Francia. El rey de del peligro y malos sucesos del rey de Aragon, que en Aragon envió á rogar al rey Moro de Granada que die- finera su pariente y fueron antes amigos y aliados. Por se guerra en el Andalucía; no lo quiso hacer el Moro el contrario, le era odiosa la prosperidad del rey de por guardar fielmente la amistad que tenia puesta con Castilla, y sus hechos y modos de proceder eran muy el rey don Pedro y mostrarse agradecido de la buena cansados y desagradables. De consentimiento pues obra que dél acababa de recebir. Solicitó eso mismo el de los reyes don Luis, hermano del rey de Navarra, Aragonés los moros de Africa á que pasasen en su ayu juntamente con el abad de Fiscan, que era nuncio aposda, sin tener ningun cuidado de su honra y fama; ex- tólico, fueron á hablar al rey de Castilla, con quien cusábase con que el rey de Castilla tenia en su ejército hallaron al conde de Denia y Bernardo de Cabrera, que á Farax Reduan, capitan de seiscientos jinetes, que eran venidos con embajada del rey de Aragon para echar por mandado de Maliomad Lago, rey de Granada, le á un cabo y concluir sus diferencias. Con la intercesion servian. Esperaban cada dia en Aragon á don Enrique destos señores parece que el fiero corazon del Rey coque venia en su socorro acompañado de tres mil lanzas menzó á ablandarse, especialmente con el trato que mofrancesas. Sin embargo, las fuerzas del rey de Aragon vieron de dos casamientos, el uno del rey de Castilla no se igualaban en gran parte con las de Castilla; así con doña Juana, bija del rey de Aragon, el otro del se le rindieron Tarazona y Teruel, y por otra parte Se infante don Juan, duque de Girona , con doña Beatriz, gorve y Ejerica y gran número de villas y castillos de bija mayor del rey don Pedro. Esto pasaba en lo públimenor cuenta. No tenian fuerzas que bastasen á resis co; de secreto se procuraba la destruicion de don Enritir la fuerza y poder de los castellanos, que entraron que, conde de Trastamara, y del infante don Fernando victoriosos y llegaron con sus banderas á lo mas inte- de Aragon, como de los principales autores de las disrior del reino. Cercaron á Monviedro y le forzaron á que cordias de los dos reinos. El rey de Castilla pretendia se diese á partido. En 20 de julio llegaron a dar vista á esto muy abincadamente, el de Aragon todavía estraValencia y se pusieron sobre ella. Causó esto gran mie ñaba este trato; parecíale hecho atroz y feísimo matar do á todo Aragon, y se tuvieron de todo punto por per á estos caballeros sin nueva culpa ni ocasion, que estadidos. Estaba a este tiempo muy falto de gente el ejér ban debajo de su seguro y palabra. No queria comprar cito de Castilla por las muchas guarniciones y presidios la paz con el precio de la sangre de aquellos que del que dejaron en tantos pueblos como á la sazon se con | hacian confianza. Todavía , ora suese por esta causa de quistaron; dió la vida al rey de Aragon don Enrique, complacer al de Castilla, ora por otra , el iofante don que en esta coyuntura llegó á España, y con su venida Fernando por mandado del Rey, su hermano, fué muerse reforzó tanto el ejército, que pudo hacer rostro á su to en esta sazon en Castellon, un pueblo que está cerenemigo. Mas él, por no aventurar todas sus victorias ca de Burriana. Los antiguos odios estaban ya maduy lo que tenia ganado en el trance de una batalla, le ros, demás que trataba entonces de pasarse en Francia vantó su real de sobre Valencia y retiróse á Monviedro, con una buena compañía de soldados castellanos que como plaza fuerte, para desde allí proseguir la guerra. seguian su bando y amistad. Huíase su mujer á PortuEl Aragonés, visto que no podia forzar al enemigo á gal; fue detenida primero y presa en el camino, desque diese la batalla , tornóse á Burriana, que es un lu pues enviada al Rey, su padre. Con la muerte del infante gar fuerte que está cerca de allí en los edetanos. Dos don Fernando quedó el conde don Enrique libre y des. mil jinetes que envió el rey de Castilla en su segui embarazado de un grandísimo émulo y competidor para miento para que le estorbasen el camino no hicieron la pretension del reino de Castilla. Poco faltó que no se cosa de momento. Mientras esto pasaba en España, el l le añublase aquel contento; otro dia despues de la rey de Francia Juan en Londres dos meses antes des muerte de don Fernando, sin saberlo él, corrió gran to falleció, donde era ido á rescatar los rehenes que allá riesgo su vida. Los reyes de Aragon y Navarra tenian dejó cuando le soltaron de la prision. Trajeron su cuer | concertado que juntamente con don Enrique se viesen po a la ciudad de Paris, que llevaron en hombros los en el castillo de Uncastel, que era de Aragon, en la raoidores del parlamento para le enterrar en el monaste

ya de Navarra, y que allí le matasen. Recelóse el Conde, rio de San Dionisio. Su hijo Cárlos, quinto deste nombre,

unijo Carlos, quinto deste nombre, puesto que no sabia nada destos tratos, de entrar en conforme a las costumbres y uso antiguo de Francia, aquella fortaleza; para aseguralle la pusieron en poder fué ungido y recebido por rey en la ciudad de Rems. El

de Juan Ramirez Arellano, que para esto nombraron por nuevo rey Cárlos queria malal de Navarra, teníale guar alcaide de aquella fortaleza, y era natural de Navarra. dado el enojo por los desabrimientos que de antes en Quién dice que esta habla de los reyes fué en Sos á la tre ellos pasaron. Para vengarse, luego que tomó la po- | raya de Navarra. Hizo confianza don Enrique de aquel sesion del reino, despachó con él un famoso y valiente caballero, que debia ser buen cristiano, y entró debajo capitan suyo, natural de la Menor Bretaña, llamado de su seguro; no le valió este recato menos que la vida, Beltran Claquin, que despues hizo cosas muy señaladas á causa que los reyes nunca pudieron acabar con el alen las guerras de Castilla. Este caudillo en las tierras caide que permitiese se le hiciese ningun daño. Decia que el rey de Navarra tenia en Francia hizo cruel guer

zo cruel guer- | que el conde don Enrique era su amigo, y fió su vida de ra, y con un ardid de que usó le tomó en Normandía la palabra y seguridad que le dio; que por cosa de las la villa de Mante, y otros capitanes ganaron la villa y del mundo él no mancharia su linaje con infamia de se castillo de Meulan y á Longavilla , y el mismo Beltran mejante traicion, ni consentiria alevosamente la muerte venció y desbarato en una batalla á don Filipe, her- de un tan gran principe. Cosa verdaderamente de mise gro, que en un tiempo en que los corazones de los hom- | en Carcastillo, y preso le tuvieron en buena guarda bres se mostraban con tantas muertes encruelecidos y hasta que despues en ciertos conciertos fué entregado fieros hobiese quien hiciese diferencia entre lealtad y al rey de Aragon, que estaba muy ansiado por el cerco traicion; grandísima maravilla, que un hombre extran de la ciudad de Valencia sin saber en lo que pararia. jero tuviese tan grande constancia que se opusiese á la Con este cuidado juntó todo su ejército para irla á desvoluntad y determinacion de dos reyes, y mas que era cercar con ánimo de dar la batalla al enemigo. Partio camarero del Aragonés. La verdad es que Dios, a quien de Burriana con su campo, y llegado à vista de los enelos hombres no pueden engañar ni impedir sus decre migos , les presentó la batalla. Excusóla el rey de Casti. tos, tenia ya determinado de dar al Conde el reino de lla; no se sabe por qué no se atrevió á venir á las masu hermano, y quitarle al que con tantas crueldades le nos con los aragoneses. Ellos, visto que los castellanos tenia desmerecido. Por este tiempo, en el mes de agos se estaban quedos dentro de sus reales, con grande to, en Catania de Sicilia dió fin á sus dias la reina de honra suya y afrenta de los enemigos en 28 de abril se Sicilia doña Costanza. Dejó una hija, llamada doña Ma entraron como victoriosos en la ciudad de Valencia. La ría, heredera que fué adelante del reino de su padre, y | armada de Castilla, que era muy poderosa, de veinte por ella su marido don Martin, hijo de otro don Martin, y cuatro galeras y de cuarenta y seis navios, dado que duque de Moinblanc, y últimamente rey de Aragon. hobo un tiento á los pueblos de aquella costa, aportó

á Monviedro. Allí se supo de las espías que el vizconde CAPITULO VII.

de Cardona tenia en el rio de Cullera diez y siete galeQue don Enrique fué alzado por rey de Castilla.

ras aragonesas. El rey de Castilla tenia gran deseo de

tomarlas, y parecíale que le seria cosa fácil por estar en Resfriado el calor con que se trataban las paces y parte que no se le podrian escapar; sacó su armada, y perdida gran parte de la esperanza que de concluillas con gran presteza cercó la boca del rio. Cargó repentise lenia, el rey de Aragon se sué á Cataluña á procurar namente el tiempo y sobrevino una furiosa tempestad nuevos socorros para defenderse, el rey de Castilla á que le forzó volverse á su puerto, por no ponerse á Sevilla con tanta codicia de renovar la guerra, que en riesgo de correr fortuna ó de dar al través en aquella el fin del año entró por Murcia en el reino de Valencia, ribera. Vióse el Rey este dia en grandísimo peligro de y unas por combate , y otras á partido, ganó las villas perderse; así, luego que saltó en tierra, fué en romería de Alicante , Muela, Callosa , Denia , Gandía y Oliva. á la casa de nuestra Señora Santa María del Puch á dar Pasó tan adelante, que en el mes de diciembre puso cer gracias a nuestro Señor de haberle librado de las ondas co á la ciudad de Valencia, cabecera de aquel reino. del mar y de las manos de sus enemigos, que de la riEsto causó en toda la provincia un miedo grandísimo, bera esperaban por momentos cuando alguna grupada en especial al Rey, a quien tenia esta guerra puesto en sele entregaria. Dícese que hizo esta romería á pié, desgran cuidado, que a la sazon tuvo las pascuas de Navi calzo, en camisa y con una soga á la garganta; que de dad en la ciudad de Lérida. Poco despues se vió con el su natural no era tan sin piedad ni tan indevoto, si no de Navarra en la fortaleza de Sos en 23 dias del mes de hiciera las cosas tan sin orden y sin justicia. Con esto febrero, año de nuestra salvacion de 1364. Hallose pre se volvieron los reyes, el de Aragon à Barcelona, y á sente el conde don Enrique, reconciliado con los reyes, Murcia el de Castilla, y de alli á Sevilla, en lo mas reo lo que yo tengo por mas cierto, porque no sabia el cio de las calores del estío, en el tiempo que en 26 de peligro en que estuvo en las vistas pasadas. Hizose liga julio en la ciudad de Zaragoza fué justiciado públicaentre ellos y amistades no mas duraderas que otras ve- mente Bernardo Cabrera por sentencia que dió contra él ces; presto se desavernán y serán enemigos. Pensaban el mismo rey de Aragon, y la ejecutó su hijo el infante si venciesen repartirse entre sí á Castilla, como presa don Juan. Confiscaron las villas de Cabrera y Osona y y despojo de la victoria. Don Enrique tenia concebida otros muchos pueblos de su señorío; fiad en servicios y esperanza de apoderarse de las riquezas y reino de su en privanza. Caso es este que, si alentamente se conhermano, y el haberse escapado de tantos peligros le sidera, se echará de ver que el rey de Aragon cometió parecia á él que era dello cierto presagio y prenda,co un delito feo y atroz, muy semejante á parricidio, en mo si hobiera ganado una grandísima victoria. Final- hacer matar el discípulo á su ayo, de quien fuera sana mente, su juego se entablaba bien y mejor que el de sus tisimamente doctrinado, mayormente que era inocencontrarios. En el repartimiento de Castilla daban al rey te y á todo el mundo era o manifiestos los grandes ser de Navarra á Vizcaya y á Castilla la Vieja; el reino de vicios que tenia bechos a la casa real de Aragon. CauMurcia y de Toledo tomaba para si el rey de Aragon, sóle la muerte la incorrupta libertad con que decia su que es cosa muy fácil ser liberal de hacienda ajena. Solo parecer. Es así, que los principes huelgan con la disiá Bernardo de Cabrera no contentaban estos pretensos; mulacion y lisonja ; demás que los reyes cometen muparecíale que con ellos no se granjearia mas de irritar chas veces grandes yerros, que a veces redundan en odio y echarse á cuestas las fuerzas y armas de Castilla, mas de sus privados; esto fué lo que acarreó la muerte á poderosas que las de Aragon, como los sucesos de las este excelente varon sin tener otra mayor culpa. Consguerras pasadas bastantemente lo mostraban. Tratose piraron contra él para liegarle á este trance la Reina, entre estos príncipes de matar al dicho Bernardo de Ca el rey de Navarra , don Enrique y el conde de Ribagorbrera, plática que no estuvo tan secreta que primero za. Despues desto se volvió con nueva cólera á echar que lo pudiesen efectuar no vioiese á su noticia, y de mano á las armas. El rey de Castilla tomó á Ayora en Almudevar, donde esto se ordenaba , se huyese á Na el reino de Valencia. Don Gutierre de Toledo , que varra. Siguiéronle por inandado de don Enrique algu por muerte de don Suero era maestre de Calatrava, iba nos capitanes de á caballo de los suyos, alcanzároule l por mandado de su Rey á bastecer á Monviedro; aco

metiéronle en el camino golpe de aragoneses, yen un bra- rian bien desde el tiempo que estuvo en las guerras de vorencuentro que tuvieron le desbarataron y fué muerto Francia. Señalábanse entre ellos muchos caballeros y en la pelea con otros muchos de los suyos. Por su muer- señores de cuenta, muy valientes soldados y valerosos te dieron el maestrazgo á don Martin Lopez de Córdo- | capitanes. Los mas principales eran Beltran Claquia, ba , repostero mayor del Rey. Esta pérdida renovó y do breton, y Hugo Carbolayo, inglés. La cabeza y caudibló la afrenta al rey de Castilla , que á la sazon moles- llo desla gente Juan de Borbon , que queria venir á ventaba mucho las comarcas de Alicante y Orihuela, y te gar la muerte de su hermana doña Blanca, no se sabe nia harta esperanza de ganar esta ciudad. El Aragonés por qué causa se quedó en Francia; cierto es que no vino 2on toda su hueste, confiado y cierto que cada dia se á España. Toda esta gente entre los de á caballo y de á reforzaria su ejército con gentes que le acudirian del pié llegaban como á doce mil hombres de guerra. Froreino, llegó á poner su campo á vista del enemigo; y sarte, historiador francés de aquella era , dice que vecomo tambien allí representase la batalla al rey de Cas- nian en aquel ejército treinta mil soldados. El 1. dia de tilla , y él por no fiarse de los suyos la rehusase, socor- enero del año 1366 llegaron á Barcelona las primeras rió á Orihuela con gente y bastimentos; con que se | banderas deste campo; las demás desde á pocos dias. El volvió á Aragon. Esto pasaba en el fin deste año. En el rey de Aragon hizo á todos muy buena acogida, y conprincipio del siguiente de 1365 de nuestra salvacion el vidó á un gran banquete á los mas principales capitarey de Aragon cercó á Monviedro y le apretó de suerle, nes. Dióles de contado una gran cantidad de florines, que forzó á los castellanos á que se le entregasen á par y prometióles otra paga mucho mayor para adelante. A tido. Por el contrario, el rey de Castilla con un largo cer Beltran Claquin dió el estado de Borgia con título de co ganó tambien la ciudad de Orihuela. En 7 dias del conde, porque con mayor gana le sirviese en esta guermes de junio deste mismo año murió en Orihuela, la | ra. Estos a percebimientos tan grandes despertaron al cual el rey don Pedro tenia cercada, Alonso de Guz- rey de Castilla que estaba en Sevilla, aunque no era de man despues que hizo grandes servicios á don Enri suyo nada lerdo ni descuidado. Partiose á Búrgos, y en que, cuya parcialidad seguia ; murió en la flor de su Cortes que allí tuvo pidió al reino ayuda para esta mocedad; era hombre de grande valor, de agudo inge guerra; todo era sin provecho lo que intentaba por tenio, de maduro y alto consejo. Sucedióle en el señorío ner enojado á Dios y las voluntades de los hombres no de Sanlúcar y en lo demás de su estado Juan de Guz le eran favorables. Monsieur de Labrit era venido de man, su hermano. Dori Gomez de Porras, prior de San Francia en su ayuda; aconsejábale que procurase con Juan, sea con miedo que tuvo del rey don Pedro por mucho dinero hacer que los extranjeros se pasasen á él rendir, como rindió, á Monviedro, sea por hacer amis y desamparasen á su hermano don Eorique. Ofrecia su tad á don Enrique, se pasó a la parle de Aragon con industria para acabarlo con ellos, porque conocia su seiscientos caballos que en aquella ciudad tegia de condicion, que no era mal aparejada para cosas semeguarnicion. Deste principio, aunque pequeño, se co jantes; además que tenia entre ellos muchos parientes menzaron á enflaquecer, ó por mejor decir, ir muy de

y amigos que le ayudarian en esto. Ciega Dios los ojos caida las fuerzas del rey de Castilla; que así muchas del alma 'á aquellos á quien es servido de castigar, veces acontece que de pequeñas ocasiones, en la guer no aciertan en cosa; así estuvieron cerradas las orejas ra mayormente , sucedan desmanes muy grandes. Alle del rey don Pedro, que no oyeron un consejo tan salugóse tambien á esto, que como quier que a la sazon ho dable; como era hombre tan fiero, no hacia caso del pe biese paces entre Francia é Inglaterra, vinieron mu ligro que le corria. Entre tanto en la ciudad de Zaragochos soldados de Francia en ayuda de Aragon, que, co za, do estaban los soldados extranjeros, se vieron el mo vivian de lo que ganaban en la guerra , les era for rey de Aragon y el conde don Enrique. En estas vistas zoso, hecha la paz, sustentarse de las haciendas quero en 5 del mes de marzo confirmaron de nuevo la alianza baban á los miserables pueblos. Estos mismos ladrones que primero tenian hecha, y se declaró la parte del que andaban por Francia vagabundos y desmandados reino de Castilla que habia de dar al de Aragon don Enluvieron cercado al mismo papa Urbano y le forzaron rique, caso que se apoderase de aquel reino. Para maá comprar con mucha suma de dineros su libertad y la yor amistad y firmeza de lo capitulado se concerto que de su sacro palacio. La voz era que les daba trecientos la infauta doña Leonor, hija del rey de Aragon, casase mil florines por modo de salario y debajo de nombre con don Juan, hijo del conde don Enrique. Acabadas de sueldo; capa con que cubrieron la afrenta del Papa

las vistas, el Rey se quedó en Zaragoza para esperar el y aquel sacrilegio. Habíales dado el rey de Francia otra fin que tendrian cosas tan grandes; el conde don Enritanta cantidad por echar de su tierra una tan cruel pes que, ya que tuvo junto todo el ejército, entró poderotilencia como esta. El sumo Pontífice, librado deste samente en el reino de Castilla por Alfaro. Estaba allí peligro, pensó pasar su silla á Italia , dado que por en por capitan lõigo Lopez de Horozco; no se quisieron tonces aquel propósito no durú mucho. Sentia el cas detener en combatir esta villa, que era fuerte, por no tigo de Dios, y temíale mayor de cada dia por haber sus gastar en ello el tiempo que les era menester para coantecesores desamparado su sagrada casa. Muerto pues sas mayores. Sabian muy bien que en las guerras civiel cardenal don Gil de Albornoz, quiso visitar, y así lo | les ninguna cosa tanto aprovecha como la presteza; toda hizo, el patrimonio de la Iglesia que le dejó gavado, y l tardanza es muy dañosa y empece. Dejado Alfaro, marponer en paz y justicia á sus súbditos. Vino pues, como chó el ejército con buena órden derecho á Calahorra, deciamos, á España desta gente de Francia una grande ciudad que baña el rio Ebro, y es de las mas principaavenida de soldados alemanes, ingleses, bretones y na les de aquella comarca. Luego que llegó el conde don varros y de otras naciones por codicia de la ganancia Enrique, le abrieron las puertas don Fernando, obispo y robo. Llamólos el conde don Enrique, á quien que- de aquella ciudad, y Fernan Sauchez de Tovar, que

tenia por el rey de Castilla. Entró el Conde en ella lú- roso ejército en que se halla toda la flor de Francia, Innes 16 dias del mes de marzo; no se sabe si la entrega 1 glaterra, Alemania y Aragon y lo mejor del propio reino ron por no estar tan bien fortificada y bastecida que se de Castilla, todos soldados viejos muy ejercitados y que pudiese poner en defensa, ó porque los ciudadanos es se han hallado en grandes jornadas. Tienes muchos retuviesen mal con el rey don Pedro. Aqui en Calahorra yes amigos, y sobre todo tu ventura y felicidad y granse hizo consejo para determinar cómo se procederia en de benevolencia con que de todo este ejército eres amaesta guerra. Los pareceres eran diferentes y contrarios; do. Deséate toda Castilla, los buenos del reino te esperan, unos decian que era bien ir luego á Búrgos como á ca y te quieren favorecer y servir; no habrá ninguno que, beza de Castilla, otros fueron de parecer que el conde don sabido que te han alzado por rey, no se venga á nuesEnrique tomase titulo de rey para que, perdida del todo tros reales. A otros pudiera en algun tiempo ser proJa esperanza de reconciliarse con su hermano, con ma vechoso el nombre de rey,mas á tí en este trance esneyor ánimo y constancia se hiciese la guerra y para cesario del todo para sustentar la antoridad que es mometer á todos en la culpa y empeñallos. Beltran Cla- | nester para que te respeten y para descubrir las alicioquin, como quier que era varon de grande pecho y áni nes y voluntades de los hombres. Si, como yo lo espero, mo y por la grande experiencia que tenia en las cosas el cielo nos ayuda , á tí se te apareja una gloria grande, de la guerra el hombre de mas autoridad que venia en nos quedaremos contentos con la parte de la merced y el ejército, dicen que habló desta manera: «Cualquie honra que nos quisieres hacer. Si sucediere al revés, ra que lobiere de dar parecer y consejo en cosas de lo que de pensarlo tiemblo, no puede avenirte peor de grande importancia está obligado a considerar dos co lo que de presente padeces. Todos corremos el mismo sas principales : la una, cuál sea lo mas útil y cumpli riesgo que tú; por tanto, nuestro consejo se debe lener dero al bien comun; la otra, si hay fuerzas bastantes por mas fiel y seguro, pues es igual para todos el pelipara conseguir el fin que se pretende. Como es cosa in gro. No ha lugar ni conviene entretenerse cuando la humana y perjudicial anteponer sus intereses particu tardanza es peor que el arrojarse. Ea pues, ten buen lares al bien público y pro comun, así intentar aquello ánimo, ensancha y engrandece el corazon y toma á la con que no podemos salir, y á lo que no allegan nues hora aquel nombre, para el cual te tiene Dios guardado tras fuerzas, no es otra cosa sino una temeridad y locu de tantos peligros. Ayúdale con presleza, y haz de tu ra. Ninguna cosa, Señor, te falta para que no puedas enemigo lo que él pretende hacer de tí; acábale desta alcanzar el reino de Castilla; todo está bien pertrecha vez, o si fuere menester, muere valerosamente en la dedo; por tanto, mi voto y parecer es que lo pretendas, manda, que la fortuna favorece y leme á los fuertes y ca será utilísimo a todos, á tí muy honroso, y á nos de esforzados, derriba a los pusilánimes y cobardes.» Desgrandísima gloria , si con nuestras fuerzas y debajo de pues que Beltran acabó su plática, todos los demás cautu pendon, ysiguiéndote como á cabeza y capitan, echá dillos del ejército rodearon á don Enrique y le animaron remos del mundo un tirano y un terrible monstruo que á que se llamase rey; trujéronle á la memoria pronóstien figura humana está en la tierra para consumir y cos en esta razon, aseguráronle que Dios y los homacabar las vidas de los hombres. Restituirás á tu patria bres le favorecian. Con esto despliegan los pendones, y y al nobilísimo reino de tu padre la libertad que con su con mucho regocijo por las calles públicas de la ciumuerte perdió, y darásle lugar á que respire de tan in dad dicen á voces: «Castilla , Castilla por el rey don Ennumerables trabajos y cuitas como desde entonces hasta rique.» El nuevo Rey, segun el estado y méritos de el dia de hoy han padecido. ¿Por ventura no ves como cada uno, hizo muchas mercedes; á unos dió ciudades, las casas, campos y pueblos están cubiertos de la mise

yá otros villas, castillos, lugares, oficios y gobiernos. rable sangre de la nobleza y gente de Castilla? ¿No mi Holgaba de parecer liberal, y era fácil serlo de hacienda ras tus parientes y hermanos cruelmente muertos, que ajena. Cada uno pensaba que cuanto pidiese tanto se

un a las mujeres ni niños no se ha perdonado? No | ballaria, que todo le seria concedido. A Beltran Clatienes lástima de tu patria? No sientes sus males y te quin dió á Trastamara, y á Hugo Carbolayo á Carrion, compadeces y avergüenzas de su miserable estado , tan aluno y al otro con título de condes. A los hermanos del tos destierros, confiscaciones de bienes, perdimientos | nuevo Rey, á don Tello restituyó el estado de Vizcaya, de estados, robos, muertes? Tan grandes avenidas y á don Sancho dió el de Alburquerque, el maestrazgo de tempestades de trabajos, ¿quién, aunque tuviese el co Santiago se dió á don Gonzalo Mejía, y á don Pedro razon de acero, las podria mirar con ojos que no se Muñiz, que tambien él era muy querido de don Enrideshiciesen en lágrimas? No lo has de haber con aque que, dieron el maestrazgo de Calatrava; á don Alonso Hlos antiguos y buenos reyes de Castilla los Fernandos de Aragon, conde de Denia y Ribagorza, que era tio y Alonsos, aquellos que, confiados mas en el amor que hermano del padre del rey de Aragon, le hizo merced les tenian sus vasallos que en las armas, alcanzaron de de Villena con título de marqués y con todo el señorío los moros tan señaladas y gloriosas victorias. Ofréce que fué de don Juan Manuel; á otros dió villas y castisete un enemigo, que en ser aborrecido puede compe llos, con que los contento de presento y los heredó en tir con el tirano que mas malquisto haya sido en el el reino para adelante. mundo, desamado de los extraños, insufrible y moleslísimo á los suyos; una carga tan pesada, que cuando

CAPITULO VIII. no hobiera quien la derribara , ella misma se viniera por sí al suelo. Falto y desguarnecido de gente, y si

Que el rey don Pedro fué echado de España, tiene algunos soldados, estarán como su principe cor Con los dos reyes que se intitulaban de Castilla el rompidos y estragados con los vicios, y que vendrán á reino andaba alborotado. El rey don Pedro, por su mula batalla ciegos, flacos y rendidos. Tú tienes un vale- cha crueldad, tenia poca parte en las voluntades de sus

pueblos, todos deseosos de poderse rebelar y vengar la pero ofrecíanle la corona de rey si la fuese a tomar en sangre de sus parientes. Ninguna cosa los tenia sino su ciudad, pues por su antigüedad y nobleza se le deel miedo que, si les fuese contraria la fortuna, serian sin bia que en ella y no en otra diese principio á su reinamisericordia castigados. Los dos reyes con grande por- do. Aceptó su oferta, y luego se partió para aquella fía y ahinco comenzaron la contienda sobre el reino. ciudad, en que le recibieron con grandes aclamaciones Cada cual tenia por sí grandes ayudas y valedores. De y regocijos; en el monasterio de las Huelgas fué coroparte de don Enrique estaba el ejército extranjero, el nado y recebido por rey de Castilla. Con el ejemplo de odio de su competidor, y el ser los hombres natural- | Búrgos las mas ciudades y fortalezas del reino de su mente aficionados á cosas nuevas. A don Pedro ayuda propia voluntad en espacio de veinte y cinco dias des. ba que casi antes fué rey que hobiese nacido, que era pues de su coronacion le vinieron á dar la obediencia. hijo de rey y descendia de otros muchos reyes, y que Con esto no quedó nada inferior á su contrario ni en él solo quedaba por heredero legitimo de todos ellos. Eu fuerzas ni en vasallos; los grandes y los pueblos todos ambos el nombre y majestad real era respetado y vene á porfía deseaban con apresurarse ganar la gracia del rable. Punzaba á don Pedro la ofensa que se le hacia; á nuevo Rey. Asentadas las cosas de Castilla y Leon, se don Enrique le encendia en cólera y animaba á la ven- fué don Enrique á Toledo. Alli sio ninguna dificultad, ganza la sangre que de su madre y hermanos, amigos y antes con mucho regocijo, le abrieron las puertas. Reparientes derramaron, y los grandes trabajos que el nunció el maestre de Santiago, don Garci Alvarez de reino padecia. Finalmente, mayor cuidado tenia de sus Toledo. Dióle el rey don Enrique en recompensa del tentar el nuevo nombre de rey que su propia vida. Con maestrazgo y de que se pasó á su servicio lo de Oropesa esta resolucion don Enrique y los suyos se determi y de Valdecorneja, con que don Gonzalo Mejía quedó sin naron ir luego á Búrgos, en el camino pasaron cerca contradiccion por maestre de Santiago. Por muerte de de Logroño, mas no quisieron llegar á él porque enten- don Garci Alvarez lo de Oropesa quedó a su hijo Ferban dieron que los ciudadanos no harian pada de su volun- | Dalvarez de Toledo, que en su mujer doña Elvira de Ayatad, y que si les cercaban seria cosa muy larga; Na- la tuvo á Garci Alvarez de Toledo, señor de Oropesa, varrete y Briviesca se les dieron luego. Mientras esto y á Diego Lopez de Ayala, cabeza de los Ayalas de Taasí pasaba, don Pedro se hallaba en Burgos con pocos lavera, señores de Cebolla. Lo de Valdecorneja quedó á amigos, ca muchos dellos él mismo los bizo matar; 1 otro Fernan Dalvarez de Toledo, hermano ó sobrino del suspenso y dudoso de lo que haria, no se atrevia á fiar- | Maestre, y dél vienen los duques de Alba. Llámanse se de nadie ni tomar resolucion si se iria, si esperaria Valdecorneja el Barrio, Dávila, Piedrahita, Horcajada á su enemigo. Resolvióse finalmente en ir con grande y Almiron. Apoderado don Enrique de tan principal presteza á Sevilla, porque tenia en aquella ciudad sus ciudad como Toledo, todo lo demás del reino quedó lahijos y tesoros, y temia perderlo todo. No se atrevió á no, de manera que don Pedro no se atrevió mas á estar arriscarse por saber cuán pocos eran los que le querian en el reino, antes perdida del todo la esperanza, se de bien. Los de Burgos todavía le ofrecieron su ayuda; él terminó de ponerse en salvo en una galera, en que emse lo agradeció, y dijo que entonces no se queria valer barcó sus hijos y tesoros, con que se fué á Portugal. Al de su buen ofrecimiento y lealtad, antes les alzó el ho- que Dios comenzaba á desamparar parecia que le falmenaje que le tenian hecho para que, si se viesen en taba el consejo y tambien el favor de los hombres. El aprieto, pudiesen entregarse á don Enrique sin incur- rey de Portugal no le quiso tener en su reino, antes le rir infamia ni caso de traicion. Cególe Dios para que envió á decir que no cabian dos reyes en una proviano acetase el favor que le hacian, mayormente que co cia. Don Fernando, hijo del rey de Portugal, estaba mo toda su perdicion le viniese por su crueldad, acre inclinado á don Enrique; favorecíale, y en viábanse mucentó de nuevo el odio que le tenian, con que al tiempo chos recados el uno al otro, y estaba mal con el rey que se queria partir hizo matar á Juan Fernandez de don Pedro. Verdad es que en Portugal no se le hizo Tovar no por otra culpa sino porque su hermano aco- ningun desaguisado por no violar el derecho de las gengió en Calahorra á don Enrique. Esto hecho, se partió tes, antes se le dió paso seguro para Galicia, para do de Búrgos en 28 dias del mes de marzo, Dende el ca- se encaminaba con intento de juntar en aquellos puemino mandó á los capitanes y alcaides de las villas y blos alguna flota en que pasarse á Bayona de Francia. castillos que tomara en Aragon les pegasen fuego, y Llegado á Compostella, hizo matar á don Suero, arzodesamparados, sacasen luego las guarniciones, y que bispo de Santiago, y al dean de aquella iglesia, que se Jo mas presto que pudiesen se fueseu para él á Toledo. decia Peralvarez, ambos naturales de Toledo. No amanDesta suerte en un instante perdió lo que con grau saban tantos peligros el cruel ánimo del Rey, y él miscosta y trabajo en muchos años tenia ganado. Uno des- mo sin necesidad aumentaba las causas de su destos pueblos fué la ciudad de Calatayud; la libertad que truicion. Ordenó su partida á Francia; parecióle que cobró en el postrero de marzo, hasta hoy la celebra con le era muy peligroso ir por tierra; así, allego de aquella fiesla solemne y procesion, en que van fuera de la ciu costa una armada de veinte y dos navios y algunos otros dad á Santa Maria de la Peña á cumplir el voto que en- | bajeles menores. Embarcóse en ella con don Joan, su tonces hicieron en memoria de la merced recebida. hijo, y otras dos hijas, que doña Beatriz, la mayor, eru Llegó el rey don Pedro á Toledo; allí se detuvo algunos muerta, aunque Polidoro escribe que falleció en Bayodias en asegurar aquella ciudad y dejalla á buen recau na de Francia. Con buen viento llegaron á Bayona en do. Mandó quedar en ella por general á don Garci Al la Guiena, que á la sazon se tenia por los ingleses; llevó varez de Toledo, maestre de Santiago. Partido el rey consigo una buena parte de sus tesoros. Verdad es que don Pedro de Burgos, los de la ciudad enviaron por sus la mayor cantidad dellos, que enviaba en una galera cartas á llamar á don Enrique. Diéronle título de conde, 1 con su tesorero Martin Yañez, se la lomaron los ciude

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