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reino de Castilla á don Pedro. Llevaron muy mal esta un nuevo y poderoso reino, bien que por estar rodeacarga los guieneses, y lamentaban la opresion y servi- do de tantos enemigos no dejaba de ser molestado de dumbre; mas les faltaba cabeza que los favoreciese y varios y enojosos pensamientos. Representábasele que acaudillase que no gana de rebelarse. No tenian otro muchas veces un pequeño yerro suele estragar y ser príncipe mas á propósito á quien se entregar que el ocasion que se pierdan poderosos estados. Todos los rey de Francia; avisáronle de su determinacion, y su- buenos en Castilla le querian bien y se agradaban de su plicáronle tuviese lástima de aquel noble estado, que señorío; no era posible tenellos a todos conter.tos,

, foren otro tiempo fué de su corona, y al presente le tenian zosamente los que tenian recebidas algunas mercedes tiranizado y en su poder sus capitales enemigos. Pa- de don Pedro, ó por su muerte perdieron sus comodireció al Francés que era esta buena ocasion para pa- dades é intereses, defendian las partes del muerto y garse de lo que los ingleses hicieron en la batalla de les pesaba del buen suceso de don Enrique. Los porPotiers. Por eslo holgó con la embajada, y los animó y tugueses tenian en este tiempo en Ciudad-Rodrigo una confirmó en su propósito; prometióles de encargarse de buena guarnicion de hombres de armas, dendehacian su defensa; que les exhortaba no dudasen de echar de grandes daños en las tierras de Castilla, corrian los su tierra los presidios de los ingleses, que él los socor- campos, robaban y quemaban las aldeas, con que los reria con un buen ejército. Animáronse con esto los labradores, como mas sujetos á semejantes daños, eran guieneses. Los primeros que arbolaron banderas y to- malamente molestados. Para remedio destos males y maron cajas por Francia fueron los de Cahors. El Rey, reducir á su servicio esta ciudad, que es de las mas visto que ya estaba rompida la guerra y que para em- principales de aquella comarca, el Rey con toda su presa de tan gran riesgo é importancia le faltaba un hueste la cercó en el principio del año de 1370. Penprudente y experimentado capitan de quien se pudiese saba hallalla desapercebida y hacer que por fuerza 6 de fiar, juzgó que Beltran Claquin era el mejor de los que grado se la entregasen; hallóse en todo engañado, la ciupodia escoger y el que con mas amor y lealtad le ser- dad bien prevenida , y se la defepdieron valerosamente viria. Con este acuerdo le envió á llamar á España; jun- los portugueses, por donde el cerco duró mas tiempo tamente rogó al rey de Navarra le fuese á ayudar en de lo que el Rey tenia imaginado. La aspereza de aquel esta guerra. Determinose el Navarro de pasar á Francia, invierno fué grande, no pudo por ende el ejército esdado que á la sazon tenia en Aragon á Juan Cruzate, tar mas en campaña, y fué forzoso levantar el cerco é dean de Tudela, para que tratase de confederalle con irse á Medina del Campo á esperar el buen tiempo. Tuaquel Rey. Dejó en Navarra por gobernadora del reino vo Cortes en aquella villa. Lo principal que dellas reá la reina doña Juana, su mujer; y partido de España, sultó fué un gran socorro y servicio de dineros que los se quedó en Chireburg, una villa fuerte de su estado, procuradores de las ciudades le hicieron para que acade Francia por las antiguas contiendas que entre sí tu- montaron los intereses que se sacaron de las monedas vieran. Demás desto, como hombre astuto, queria desde de cruzados y reales que el año pasado se acuñaroa allí estarse á la mira sin arriscarse en nada, propio de y arrendaron, gastados en pagar sueldos y premiar cagente doblada, y visto en qué paraban estos movimien- pitanes y en satisfacer su demasiada codicia. Debiantos, despues inclinarse á aquella parte de que con me- sele á Beltran Claquin ciento y veinte mil doblas que le nos costa y peligro pudiese sacar mayor ganancia é in-prometió don Enrique porque le entregase en Montiel terés. Procuraba el rey de Francia amansar y sosegar al rey don Pedro, que para en aquella era fué una la feroz é inquieta condicion del Navarro, por sober grandísima cantía. Dióle en precio de las setenta inil que muchas veces de pequeñas ocasiones suelen resul- á don Jaime, hijo del rey de Mallorca y rey de Nápoles, tar irreparables daños y mudanzas notables de reinos. que era el rescate que la Reina, su mujer, señora riquíEnvióle con este fin una amigable embajada con ciertos sima, tenia prometido. Lo demás se le dió en oro de caballeros principales de su corte. Poco se hacia por contado, y ultra de sus pagas le hizo el Rey merced de medio de los embajadores; acordaron de hablarse en la ciudad de Soria y de las villas de Almazan, Atienza, Vernon, que es una villa asentada en la ribera del rio Montagudo, Molina y Seron. Con estas riquezas y granSeina ó Secuana en los confines de los estados de am- de estado que por su valor adquirió, ganada ultra desbos reyes. Concertaron en aquellas vistas que el rey de to una fama y gloria inmortal, se volvió á nuevas esNavarra dejase al de Francia las villas de Mante y Meu- peranzas que se le representaban en Francia. Maurello lench y el condado de Longavilla, que eran los pueblos Fienno, que era condestable de Francia, hizo dejacion sobre que teniau diferencia, y que el rey de Francia del cargo, con que el Rey le proveyó á don Beltran; él diese en recompensa al Navarro la baronía y señorío de con su valor reprimió los brios de los ingleses que abraMompeller; empero estas vistas y conciertos se hicieron saban todo aquel reino, y alcanzó dellos grandes vicmas adelante de donde ahora llega nuestra historia, torias, unas con esfuerzo, y otras con industria y arte, que fué en el año de 1375. Volvamos á lo que se queda con que restituyó á su gente la honra y gloria militar atrás y lo que pasaba en Castilla.

perdida de tantos años atrás. En el mes de julio deste

año se concordaron en Tortosa los aragoneses y navarCAPITULO XV.

ros y se aliaron; la voz era favorecerse los unos á los Como murió don Tello.

otros contra sus enemigos, en realidad de verdad no

era otra cosa sino juntar sus fuerzas para hacer guerra Muy alegre se hallaba don Enrique con la victoria á don Enrique. Fueron entonces restituidas por la reique alcanzó de su enemigo; su fama se extendia y vo- na de Navarra al rey de Aragon las villas de Salvatierra laba por toda Europa como del que fundara en España y la Real, que antiguamente eran de aquel reino; bi

cieron este acuerdo con los aragoneses don Bernardo en gran cuidado. Por estos dias en 15 del mes de octuFolcaut, obispo de Pamplona, y Juan Cruzate, dean de bre murió en Galicia don Tello, señor de Vizcaya; fué Tudela, á quien el rey Carlos de Navarra al tiempo de hombre de buenas costumbres y en todas sus cosas su partida dejó por consejeros y coadjutores de la Rei- | igual; padeció muchos trabajos, y al cabo vino á estar na para la gobernacion del reino. En Castilla consulta- desavenido con el Rey, su hermano. Dijose entonces á ba el Rey á cuál parte seria mejor acudir primero; re- la sorda que un médico de don Enrique, llamado Maessolvióse en enviar a Galicia á Pedro Manrique, adelan- tre Romano, le dió yerbas con que le mató, mentira que tado de Castilla, y á Pero Ruiz Sarmiento, adelantado se creyó vulgarmente, como suele acontecer; lo cierto de Galicia, que llevaron algunas compañías de hom- fué que murió de su enfermedad. Dió el Rey al infante bres de armas y otras de infantería para defender aque- don Juan, su hijo, el señorío de Vizcaya y de Lara, que lla comarca de los portugueses, que se apoderaran de era de su tio don Tello; estados que desde entonces haslas ciudades de Compostella, Tuy y del puerto de la ta hoy han quedado incorporados en la corona real de Coruña. Envió asimismo á mandar a su hermano don Castilla. Enlerraron el cuerpo de don Tello en el moTello que él por su parte fuese á la defensa de aquella nasterio de San Francisco de la ciudad de Palencia; el provincia. Despachados estos socorros para Galicia y entierro y obsequias se le hicieron con grande pompa despedidas las Cortes, partióse luego a Sevilla con la y majestad. fuerza de su ejército. A la verdad en el Andalucía era la

CAPITULO XVI. mayor necesidad que se tenia de su persona, por la

De las bodas del rey de Portugal. guerra que en ella hacian los moros y estar todavía Carmona rebelada y la armada de Portugal, que por De grande importancia fueron las treguas que fan á uquella costa hacia mucho daño y tenia tomada la bo- tiempo se hicieron con el rey de Granada, y no de meca del rio Guadalquivir. Fueron en esta coyuntura muy nor momento echar de la costa de Castilla la armada de á propósito las treguas que los maestres de Santiago y los portugueses. Lo que restaba era concluir el cerco Calatrava asentaron con el rey de Granada; recibió de Carmona, que no solo importaba el ganarla por hagran contento el rey don Enrique con esta nueva, por- cerse señor de una tan buena villa, sino tambien era de que si en un mismo tiempo fuera acomelido de tantos mucha consideracion, por lo que tocaba á todo el escnemigos, parece que no tuviera bastantes fuerzas pa- tado de la guerra, quitar aquella guarida á todos los do ta podellos resistir a todos, dividido su ejército en lan- la parcialidad de don Pedro, que necesariamente eran tas partes. Traian los portugueses en su armada diez y muchos y los mas soldados viejos y muy ejercitados en seis galeras y veinte y cuatro naves; mandó el Rey en las armas. Determinose pues el rey don Enrique de Sevilla echar veinte galeras al agua, que no se pudieron echará una parte el cuidado en que le tenia puesto esponer todas en orden de navegar por falta de remos y ta villa; venida la primavera del año de 1371, llegó con jarcias, que los tenian dentro de Carmona por órden todo su ejército sobre Carmona y la sitio. Fué este cerdel rey don Pedro, que las mandó allí guardar para co largo y dificultoso, y pasaron entre los cercados y quitar la navegacion á Sevilla , si se intentase rebelar. los del Rey algunos hechos notables en las continuas esPor esto hizo venir de la costa de Vizcaya otra armada caramuzas y rebatos que tenian. Los de la villa peleaban de navíos y galeras, con que los castellanos quedaron con grande ánimo y valor, y muchas veces a la iguala tanto mas poderosos en el mar, que los portugueses con los que la tenian cercada. Tan confiados y con lau no osaron esperar la batalla; antes perdidas tres gale- poco temor de sus enemigos, que de dia ni de noche ras y dos navios que les tomaron los contrarios, se vol- no cerraban las puertas, ni jamás rehusaban la escaravieron desbaratados á Portugal. A este tiempo se ha- muza, si los del Rey la querian; antes los tenian siemllaba menoscabada la flota portuguesa á causa que pre alerta con sus continuas salidas. Sucedió que un algunas de las galeras eran idas á Barcelona á llevar á dia se descuidaron las centinelas por ser el hilo de medon Martin, obispo de Ebora, y á don Juan, obispo de dio dia; los soldados recogidos en sus tiendas por el Silves, y á fray Martin, abad del monasterio de Alcoba- excesivo calor que hacia; advirtiéronlo desde la muraza, y á don Juan Alfonso Tello, conde de Barcelos, que lla los cercados, salieron de improviso de la villa, arreiban por embajadores para hacer alianza con el rey de metieron furiosamente, ganaron en un punto las trinAragon. Mediante la diligencia destos prelados y del cheas, y con la misma presteza sin detenerse corrieConde, se confederaron estos reyes contra don Eurique ron derechos á la tienda del Rey para con su muerto en esta forma: que el reino de Murcia y la ciudad de fenecer la guerra. Dios y el apóstol Santiago libraron en Cuenca y todas las villas y castillos de aquella co- este dia al Rey y al reino, que estuvo muy cerca de sumarca fuesen para el rey de Aragon, lo demás de Cas- ceder un gran desastre, si algunos caballeros, visto el tilla quedase por el rey de Portugal, como señor y rey peligro, no le acorrieran prestamente y acudieran á que ya se intitulaba de Castilla ; item, que para mayor entretener aquella furia é ímpetu de los enemigos hasta firmeza desta avenencia tomase el rey de Portugal por tanto que llegaron mas gente, con cuya ayuda despues mujer a la infanta doña Leonor, hija del rey de Aragon, de pelear gran rato con ellos dentro de los reales, los con cien mil florines de dote; conciertos que no tu- forzaron á que se retirasen á la villa tan mal parados, vieron efecto por causa que el rey de Portugal se em- que no se fueron alabando de su osadía. El Rey, visto bebeció en otros amores, y aun se casó de secreto con que no podia ganar por fuerza esta villa, mandóla esdoña Leonor Tellez de Meneses , hija de Alonso Tello, calar una noche con gran silencio. Subieron cuarenta hermano del conde de Barcelos. Asimismo el rey de hombres de armas y ganaron una torre, pero como lo Aragon aflojó en lo tocante á la guerra de Castilla por sintiesen las centinelas y escuchas, tocaron al arma. el peligro en que tenia su isla de Cerdeña, que le traia Alborotáronse los de la villa, primero por pensar que

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del todo era entrada, mas vueltos sobre sí y cobrado es- de Castilla, en señal que queria ser su amigo. Acepto fuerzo, rebatieron los que subieran en la muralla. Con don Enrique el partido y excusas de aquel Rey. En el el grande peso y priesa de los que bajaban se quebra- entre tanto él se casó públicamente con doña Leonor ron las escalas, con que quedaron dentro de la villa de Meneses; fueron padrinos don Alfonso Tello, conde presos los mas de los que estaban en la torre. Venido de Barcelos, y su hermana doña María, tios de la novia, el capitan Martin Lopez de Córdoba , que aquella noche hermanos de su padre; casamiento infeliz y causa do no se halló en la villa, sin ninguna misericordia los grandes males y guerras que por su ocasion resultaron hizo matar. El Rey recibió desto grande enojo, y des- entre Portugal y Castilla. Antes que este matrimonio pues de tomada la villa, vengó sus muertes con la de se efectuase, como entendiesen los ciudadanos de Lisaquel que los mandara matar. Apretose pues mas de boa loque el Rey queria hacer , pesóles mucho dello, y alli adelante el cerco, no los dejaban entrar bastimen- tomadas las armas, fueron con gran tropel y alboroto al tos. El capitan Martin Lopez de Córdoba, forzado de la palacio del Rey. Daban voces y decian que si pasase hambre y necesidad, se dió finalmente á partido. Sin adelante semejante casamiento seria en gran menosembargo, no obstante la seguridad que el maestre de cabo y desautoridad de la majestad del reino de PortuSantiago le dió, á quien se rindió , le mandó el Rey jus-gal, que con él se ensuciaba y escurecia la esclarecida ticiar en Sevilla, sin respeto del seguro y palabra, á sangre de sus reyes. Mas el obstinado ánimo del Rey no trueco de vengar el enojo y pesar que le hizo en mata- quiso oir las justas querellas de los suyos, ni temió el lle sus soldados. Vinieron á poder del Rey los tesoros y peligro en que se metia , antes se salió escondidamente hijos inocentes de don Pedro para que pagasen con per- de Lisboa , y en la ciudad de Portu públicamente celepelua prision los grandes desafueros de su padre. Con- bró sus bodas, mudado el nombre que doña Leonor cluida esta guerra, el rey don Enrique hizo que los hue- tenia de amiga en el de reina. Dióle un gran señorío sos de su padre el rey don Alonso, como él lo dejara de pueblos para que los poseyese por suyos, y mandó á mandado en su testamento, fuesen trasladados á Cór- los señores y caballeros que se hallaron presentes le doba a la capilla real que está detrás del altar mayor de besasen la mano como á su reina y señora. Hicieronlo la iglesia catedral, do se ven dos túmulos, el uno del todos hasta los mismos hermanos del Rey, excepto don rey don Alonso, y el otro de su padre el rey don Fer- Donis, el cual claramente dijo no lo queria hacer, de nando, que tambien está en ella sepultado; aunque son que el Rey se encolerizó de suerte, que, puesta mano humildes y de madera, no de mala escultura para lo á un puñal, arremetió á él para herille. Libróle por enque el arte alcanzaba en aquella era. A la sazon que el tonces Dios; anduvo por el reino escondido hasta que rey don Enrique estaba sobre Carmona tuvo nuevas se pasó al servicio y amistad del rey de Castilla. Desde como Pero Fernandez de Velasco le ganó la ciudad de entonces la nueva Reipa comenzó á mandar al Rey y Zamora y la redujo á su servicio, echados della los por- al reino, que no parecia sino que le tenia dados hechitugueses, y que sus adelantados Pero Manrique y Pe- zos y quitádole su entendimiento; ella era la gobernaro Ruiz Sarmiento tenian sosegada la provincia de Ga- dora, por cuya voluntad todas las cosas se hacian. Los licia, ca vencieron en una batalla á don Fernando de caballeros de la casa de los Vazquez de Acuña se fueCastro, que era el principal autor de las revueltas de ron desterrados del reino por miedo della, que estaba aquella comarca, y el que mas se señalaba en favor de mal con ellos por la memoria de su primer casamiento los portugueses; y así, perdida la batalla , se fué con y porque ellos fueron los autores del alboroto de Lisellos á Portugal. En un cuerpo muelle y afeminado con boa. Por el contrario, los parientes y allegados de dolos vicios no puede residir ánimo valeroso ni esforzado, ña Leonor fueron muy favorecidos del Rey, y les dió ni se puede en los tales ballar la fortaleza que es nece- nuevos estados y diguidades; á don Juan Tello, primo sario para sufrir las adversidades. Quebrantose mucho hermano de la Reina, hijo del conde de Barcelos, dió el corazon del rey don Fernando de Portugal con los el condado de Viana; á don Lope Diaz de Sosa, su somalos sucesos que hemos referido tuvo en la guerra con brino , hijo de su hermana doña María Tellez de Menedon Enrique; así oyó de buena gana los tratos de paz ses, el maestrazgo de la caballería de Christus; á otros en que de parte del rey de Castilla le habló Alfonso Pe- muchos sus deudos hizo otras mercedes muy grandes.. rez de Guzman, alguacil mayor de Sevilla, por cuya El mas privado del Rey y de la Reina era don Juan Fera buena industria en 1.° de marzo se concluyeron las pa- nandez de Andeiro, gallego de nacion, que en las ces en Alcautin, villa de Portugal, con estas condicio- guerras pasadas de la Coruña, de do era natural, vines: que el rey de Castilla le restituyese los pueblos no á servir al Rey, y por esta causa le hizo conde de que durante la guerra le ganara; que la infanta doña Oren. Con este caballero tenia la Reina mucha familiaLeopor, hija del rey de Castilla , casase con el de Por- ridad, y estaba muchas veces con él en secreto y sin. tugal; el dote fuese Ciudad-Rodrigo y Valencia de Al- testigos, de que comunmente se vino á tener sospecha cántara en Extremadura, y Monreal en Galicia. Tuvo el que era deshonesta su amistad, y públicamente se decia Portugués gran ocasion de ensanchar su reino, mas to- que los hijos que paria la Reina no eran del Rey, sino do lo pervirtieron los encendidos amores que tenia con deste caballero. No se supo si esto era como se decia, doña Leonor de Meneses, como de suso se dijo, que que muchas veces el vulgo con sus malicias escurece la pasaban muy adelante y estaban muy arraigados por verdad, por ser los hombres inclinados á juzgar lo peor tener ya en ella una hija, que se llamaba doña Beatriz. en las cosas dudosas, en especial cuando se atraviesan Esto le hizo mudar intento y no efectuar el casamiento causas de envidia y odio. En el fin deste año el Rey don con doña Leonor , infanta de Castilla. Envió a su padre Enrique tuvo Cortes en Toro, en que por estar ya resuna embajada para desculparse de su mudanza y pa- tituidos los pueblos que el rey de Portugal tenia en ra que le entregasen las villas y ciudades que él tenia Castilla, que fué una de las cosas con que él se hizo á

los suyos mas odfoso, se decretó que á la primavera se dieron al de Navarra, así él las podia ahora recebir, que enviase ejército á la frontera de Navarra para cobrar las de su voluntad tomaban su voz y se querian reducir á ciudades y villas que las revoluciones pasadas los na- su servicio y obediencia. Logroño y Victoria ni por varros usurparon en Castilla. Al arzobispo de Toledo fuerza ni de grado quisieron por entonces mudar opidon Gomez Manrique por sus muchos servicios dió el nion, sino permanecer y tenerse por el rey de Navarra. Rey la villa de Talavera , y en trueque á la Reina, cuya cra aquella villa , la ciudad de Alcaráz, que era del Ar

CAPITULO XVII. zobispo, el cual adquirió tambien á su dignidad la villa de Yepes. Ordenóse en estas Cortes que los judíos y De otras confederaciones que se hicieron entre los reyes. moros que habitaban en el reino mezclados con los cristianos, que era una muchedumbre grandísima, tru- Mayor era el miedo de la guerra que amenazaba de jesen cierta señal con que pudiesen ser conocidos. Man- la parte del rey de Aragon, enemigo poderoso y que se dóse tambien bajar el valor de las monedas de cruza- tenia por ofendido. A muchas ocasiones que se ofrecian dos y reales, que dijimos se acuñaron para del aproves para estar mal enojado se allegó otra de nuevo, esto chamiento é interés que se sacase dellas pagar los es, la libertad que se dió al infante de Mallorca don soldados extraños. No pareció que era bien por entonces Jaime, rey de Nápoles, contra lo que el Aragonés de consumillas por estar muy gastado el tesoro y hacienda seaba y tenia rogado por medio del arzobispo de Zareal. En estas mismas Cortes quisiera el Rey que se re- ragoza que no le diese libertad por ningun tratado que partieran entre los señores los otros pueblos de las be- sobre ello le moviesen. Recelábase y aun tenia por hetrías que no fueron de la caballería de San Bernardo. cierto que pretenderia con las armas recobrar á MallorDecia el Rey que esta licencia que tenian aquellos pue- ca, como estado que fué de su padre. Por esta causa blos de mudar señores era de mucho inconveniente se trataron de aliar el Aragonés y el duque Juan de y causa de grandes escándalos y revueltas. Suplicáron- Alencastre para quitar el reino á don Enrique; intentos Je algunos grandes fuese servido de no hacer novedad que se resfriaron por una muy reñida guerra que á esta en este caso por algunas razones que le representaron; sazon se encendió entre los franceses é ingleses. Al rey á la verdad lo que principalmente les movia no era el de Aragon tenia eso mismo con cuidado la guerra

de pro comun, sino su particular interés; asi se quedaron Cerdeña; además que se temia del infante de Mallorca en el estado que antes. Despedidas las Cortes, el rey no viniese con las fuerzas de Francia, do se hacian mu-, don Enrique envió su ejército á Navarra como en ellas chas compañías de gente de guerra, á conquistar el esse acordara. Hizose la guerra algunos dias en aquel rei- lado de Ruisellon, fama que corria hasta decirse cada no. Despues se convino con la Reina gobernadora que dia que llegaba. El papa Gregorio XI, deseoso de poner aquellos pueblos sobre que era la diferencia se pusie- paz entre estos principes, envió á Aragon al cardenal sen en secresto y fieldad del sumo pontífice Grego- de Cominge para que los concordase; venido, concerto rio XI, lemosin de nacion, que fué en el principio des- seratificase el compromiso que tenian hecho, y se pusiete año elegido por papa en lugar de su antecesor Urba

ron graves penas contra el que quebrantase las treguas no V. Este papa Gregorio ilustró asaz su nombre con la

que para este efecto se concertaron en 4 dias del mes restitucion que hizo de la Silla Apostólica á su antiguo de enero del año de 1372. Todavía el rey don Enrique, asiento de la ciudad de Roma. Entre loscardenales que por recelo que el Papa no favoreciese en sentencia crió, el primero fué don Pero Gomez Barroso, arzobis

mas al rey de Aragon que á él, entretuvo la conclusion po de Sevilla, que falleció el cuarto año adelante en la mucho tiempo con dilaciones que buscaba y procurar ciudad de Aviñon. Era este prelado natural de Toledo, olros medios para la concordia. En estos dias el mismo y los años pasados tuvo el obispado de Sigüenza. Dió rey de Castilla se puso sobre la ciudad de Tuy yla tomó, osimismo el capelo á don Pedro de Luna , aragonés, que la tenian por el rey de Portugal Men Rodriguez de hombre de negocios, y que con sus muchas letras col- Sanabria y otros forajidos de Castilla. Envió otrosí en maba la nobleza de su linaje. Púsose en los conciertos ayuda del rey de Francia, para mostrarse grato de la que el legado del Papa, cuya venida de cada dia se es

que dél tenia recebida, doce galeras con su almirante peraba, fuese juez de todas las diferencias y pleitos que micér Ambrosio Bocanegra, capitan famoso y de ilustre lenian Castilla y Navarra. Tomó estos pueblos en fieldad sangre. El Almirante, juntado que se hobo con la armaun caballero navarro, que se decia Juan Ramirez de da de Francia, desbarató y venció la flota de los ingleArellano, muy obligado á don Enrique por la merced ses junto a la Rochela , tomóles todos sus bajeles, que que le hizo del señorío de los Cameros en remuneracion eran treinta y seis navios , prendió al conde de Peñadel gran servicio con que le obligó cuando no le quiso broch, general de los ingleses, y á otros muchos señoentregar á los reyes de Aragon y de Navarra en las vis- res y caballeros, y les tomó una grandísima cantidad tas de Uncastel o de Sos. Hizo este caballero juramen- de oro que llevaban para los gastos de la guerra que . to y pleito homenaje de tener estos pueblos en nombre querian hacer en Francia. Lo cual todo juntamente con de su Santidad, y de entregallos á aquel en cuyo favor el General y los prisioneros, que eran sesenta caballese pronunciase la sentencia. Desta manera cesó por en- ros de espuelas doradas y de timbre, envió á Búrgos al tonces la guerra entre Navarra y Castilla; sin embargo, rey don Enrique en señal de su victoria, que fué de las poco despues el rey don Enrique lué á Búrgos, y envio mas señaladas que en aquel tiempo hobo en el mar su ejército á la frontera de Navarra, y contra lo capitu- Océano. Deste Ambrosio Bocanegra, primer alinirante lado, se apoderó de Salvatierra y de Santacruz de Cam- de Castilla, decienden como de cepa los condes de pezo. Hecho que algunos excusaron, y decian que lo Palma. La Rochela, que es una ciudad muy fuerte de pudo hacer, porque como estas villas de su voluntad se Francia en Jantogne, y entonces se tenia por los ingle

ses, con esta victoria se entregó al rey de Francia , a estorbar la guerra que tan trabada vela. Con esto se dio causa que los ciudadanos, perdida la flota de los ingle- priesa á caminar hasta que llegó a Ciudad-Rodrigo, ses, tomáron las armas y echaron fuera la guarnicion con intento de hablar á ambos los reyes. En el entre que tenian dentro de la ciudad. Derribaron asimismo tanto Portugal se abrasaba en guerra y era miserableun castillo que les labraron los inglesos, y levantaron mente destruido, ca en principio del año de 1373 el rey banderas por Francia. Tenia el rey de Aragon tres hi- don Enrique tomó por fuerza de armas y forzó la ciujos en su mujer la reina doña Leopor, hija del rey de dad de Viseo, que se entiende es la que antiguamente Sicilia; estos eran el infante don Juan, heredero del se llamaba Vico Acuario. De allí dió vista á la ciudad de reino, y don Martin y doña Costanza, la que arriba di- Coimbra; no le pareció detenerse en cercalla , antes se jimos casó con don Fadrique, rey de Sicilia. En el mes determinó de ir en busca de su enemigo, que tenia de junio deste año se celebraron las bodas del infante nueva alojaba con su ejército en Santaren. Quisiera mudon Martin con la condesa doña María de Luna, única cho venir con él á las manos y darle la batalla; pero, heredera del conde don Lope de Luna. Llevo en dote aunque llegó cerca del pueblo, no osó el Portugués salos estados de Luna y de Segorve, y el Rey, padre dél, lir de los muros por no tener suficiente ejército para le dió mas la baronia de Ejerica con título de condado, poder hacer jornada, ni tampoco se fiaba de la voluntad y poco despues le hizo condestable del reino. El infante de sus soldados. Sabia que tenia á muchos descontendon Juan desposó con doña Marta , hermana del conde tos; en particular su hermano don Donis se era pasado de Armeñaque, con dote de ciento y cincuenta mil fran- á Castilla por medio de Diego Lopez Pacheco, caballecos; deste matrimonio nació la infanta doña Juana, que ro portugués , al cual en remuneracion de haber hecasó adelante con Mateo, conde de Fox. En 22 dias del cho lo mismo, le hizo el Rey merced de Béjar. Este mes de agosto á don Bernardino de Cabrera, nieto de persuadió al infante don Donis , que vió andaba congodon Bernardo de Cabrera , hijo de su hijo el conde de jado y desabrido, hiciese lo que él, y con esto se venOsona, que por este tiempo falleció, le restituyó el Rey gase de los agravios que de su hermano tenia recebidos. el estado que era de su abuelo, excepto la ciudad de Visto pues que el rey de Portugal esquivaba la batalla Vique con una legua en contorno. Túvose lástima á una el de Castilla pasó á Lisboa. Luego que llegó se apodenobilísima casa como esta, y al Rey y á la Reina remor- ro de los arrabales de la ciudad, que entonces no estadia la conciencia de la injusta muerte de tan gran se- ban cercados, en que los soldados pusieron fuego á muy ñor y buen caballero como fué don Bernardo. Entre ricos edificios. La parte alta de la ciudad, que llaman Castilla y Portugal se volvió a encender la guerra con la villa, era fuerte y bien cercada, y tenia dentro gente mayor cólera y peligro que antes, por ocasion que los valerosa que la defendió esforzadamente, que fué cauportugueses tomaron ciertas naves vizcaínas que iban sa que don Enrique no la pudo ganar; pero quemó mucargadas de hierro y acero y de otras mercadurias de chos navios que surgian en el puerto, otros tomó el las que lleva aquella provincia. No se sabe qué fuese armada de Castilla que por mandado del Rey era allí la causa por que los portugueses rompiesen la guerra. venida; fueron muchos los cautivos que prendieron y A los forajidos de Castilla, que eran muchos, por grande el despojo que se hobo. En este medio tiempo ventura pesaba de la paz y temian de ser en algun con- el Cardenal legado no reposaba, hablaba muchas veces cierto entregados á su señor, como se hiciera en tiem- al un rey y al otro sin excusar ningun trabajo, vi el po del rey don Pedro. Hallábase á la sazon el rey don riesgo en que ponia su salud con tantos caminos como Enrique en Zamora, dende envió su embajador á hacia. Tanta diligencia puso, que en 28 dias del mes Portugal á que pidiese la restitucion de los navios, de marzo los reyes y el Legado se hablaron en el rio emienda y satisfaccion de los daños, con órden de Tajo en una barca junto á Santaren, y se concertaron denunciarles la guerra si no lo quisieseu hacer. Destos debajo de las condiciones siguientes: que el rey de Porprincipios se vino á las armas. Don Alonso, bijo bas- tugal, dentro de cierto término que señalaron, echase tardo del rey de Castilla, fué despachado para que die- de su reino los forajidos de Castilla , que serian como se guerra á Portugal por la parte de Galicia y cercase quinientos caballeros; que los pueblos tomados por á Viena. Al almirante Bocanegra se dió órden que ar- ambas las partes en aquella guerra se restituyesen; mase doce galeras en Sevilla y fuese con ellas á correr que dona Beatriz, hermana del rey de Portugal, casase Ja costa de Portugal. Tenia don Enrique buena ocasion con don Sancho, hermano del rey de Castilla y conde para hacer alguna cosa notable, por estar el rey don de Alburquerque; y doña Isabel, hija natural del misFernando mal avenido con los de su reino. Por no per- mo rey de Portugal, casase con don Alonso, conde de der esta oportunidad dejó en Zamora el carruaje que le Jijon, hijo bastardo del rey don Enrique. Estas fueron podia embarazar, y entró en Portugal poderosamente las condiciones con que se hicieron las paces; el rey destruyendo los campos , robando los ganados y que- don Fernando dió ciertos rehenes para seguridad que mando los lugares y aldeas que topaba. Tomó las villas cumpliria lo capitulado. Celebráronse luego en Santade Almoida, Panel, Cillorico y Linares. Esto fué en los ren las bodas de don Sancho y de doña Beatriz; doña postreros dias deste año. En esto tuvo cartas del car- Isabel se puso en poder del rey don Enrique, que á denal Guido de Boloña, que era llegado á Castilla por causa de su edad de solos ocho años no podia efectuarlegado del papa Gregorio á poner paz entre él y el rey se el matrimonio. Compuestas en esta forma las difede Portugal. Envióle don Enrique á rogar le esperase rencias que estos principes tenian, hechos amigos se en Guadalajara, do quedó la Reina. Replicóle el Carde-partieron de Santaren; el rey don Enrique volvió toda nal que no era justo estasse él quedo sin hacer diligen- | la fuerza dela guerra contra Navarra , y con su ejército cía en aquello para que el Papa le mandaba, que era fué á la ciudad de Santo Domingo de la Calzada para

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