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Cádiz, que cae no lejos de allí, y en el templo de Hér- | Popilio, el año 611, vino al gobierno de la España cicules ofreció sacrificios y hizo sus votos por la victoria. | terior el cónsul Q. Cecilio Metello, el que, por haber Al contrario, Viriato, avisado de los apercebimientos sujetado la Macedonia, ganó renombre de Macedónico. que lacian los romanos para su daño, se determinó ir á | Su venida fué para sosegar las alteraciones de los celliverse con ellos. Fué al improviso su llegada, y así mató heros, que por diligencia de Viriato y á sus ruegos se los leñadores y forrajeros del ejército romano y asi comenzaban á levantar. De un cierto Quincio se sabe mismo los soldados que llevaban de guarda. El Cónsul, que prosiguió la guerra contra Viriato, sin que se endespues desto, vuelto de Cádiz á sus reales, sin embar tienda si como pretor 6 por mandado y comision del go que Viriato le presentaba la batalla , acordo de tra- Cónşul. Lo mas cierto es que á las haldas del monte de bar primero escaramuzas, y con ellas hacer prueba así Vénus, cerca de Ebora de Portugal, este Quincio vende los suyos como de los contrarios, excusando con ció en batalla á Viriato; pero como vencido se rehicieso todo cuidado la batalla hasta tanto que los suyos cobra de fuerzas, revolvió sobre los vencedores con tal brio, sen ánimo, y quitado el espanto, entendiesen que el que, hecho en ellos gran daño, los forzó, á retirarse enemigo podia ser vencido y desbaratado. Continuó esto tan desconfiados y medrosos, que en lo mejor del otoño, por algunos dias; al fin dellos se vino á batalla , en que como si fuera en invierno, se barrearon dentro de CórViriato fué vencido y puesto en huida. El ejército ro- | doba, sin hacer caso ni de los españoles, sus confedemano, por estar va el otoño adelante y llegarse el in- rados, ni aun de los romanos, que, por estar de guarvierno , fué á Córdoba para pasar allí los frios. Viriato nicion en lugares y plazas no tan fuertes, corrian riesgo reparo en lugares fuertes y ásperos, que, por tener los de ser dañados. Metello hacia la guerra en su provincia, soldados curtidos con los trabajos, llevaban mejor la y sosegó los celtiberos; por lo menos Plinio dice que destemplanza del tiempo, sin descuidarse de solicitar venció los arevaços; y sin embargo, el año siguiente, socorros de todas partes. En particular envió mensaje que fué el de 612, le prorogaron á él el cargo y gobierno ros con sus cartas á los Arevacos, á los Belos y á los Ti de la España citerior, y para la guerra de Viriato vino tios, pueblos arriba nombrados, en que les hacia ins

el cónsul Quinto Fabio Servilio, hermano que era adoptancia que tomasen las armas por la salud comun y por tivo de Fabio Emiliano. Trajo en su compañía diez y la libertad de la patria , que por su esfuerzo el tiempo

ocho mil infantes y mil y quinientos caballos de socorro. pasado habia comenzado á revivir, y al presente corria Demás desto, el rey Micipsa, hijo de Masinisa', le envió gran riesgo si ellos con tiempo no le ayudaban. Daban desde Africa diez elefantes y trecientos hombres de á aquellos pueblos de buena gana oidos á esta recuesta, caballo. Todo este ejército, con los demás que antes que fue el principio y la ocasion con que otra vez se des estaban al sueldo de Roma, no fueron parte para que pertó la guerra de Numancia, como se dirá en su lugar, Viriato en el Andalucía, do andaba, no los maltratase luego que se hobieren relatado las cosas de Viriato. con salidas que hacia de los bosques en que estaba esTuvo el consulado junto con Fabio Emiliano, por cuyo condido, con tanto esfuerzo, que forzaba a los contrarios Orden y valor se acabaron las cosas ya dichas en Espa á retirarse á sus réales, sin dejalles reposar de dia ni de ña, otro hombre principal llamado Lucio Hostilio Man noche con correrías que hacia y rebates y alarmas que cino, del cual se podria creer que vino tambien á Es- de ordinario les daba, hasta tanto que, mudadas sus paña, y en ella venció á los gallegos, si las inscripciones estancias, llegaron á Utica, ciudad antiguamente del de Anconitano tuviesen bastante autoridad para fiarse Andalucía. Desde allí Viriato por la falta de vituallas de lo que relatan en este caso. Otros podrán juzgar el se retiró con los suyos á la Lusitania. El Cónsul, libre crédito que se debe dar á este autor; á la verdad, por de aquella molestia y sobresaltos, acudió á los pueblos algunos hombres doctos es tenido por excelente maes llamados Cuneos, donde venció dos capitanes de saltea tro de fábulas y por inventor de mentiras mal forjadas. dores, llamados el uno Curion, y el otro Apuleyo, y to

mó por fuerza algunas plazas que se tenian por Viriato CAPITULO IV.

con gruesas guarniciones de soldados que en ellas tenia De lo que Q. Cecilio Metello hizo en España,

puestas. Los despojos que ganó fueron ricos, los cauti

vos en gran número, de quien hizo morir quinientos, que . El año siguiente, que se contó de la fundacion de eran los mas culpados; los demás, en número de diez Roma 610, salieron por cónsules Servilio Sulpicio Galba mil, hizo verder en pública almoneda por esclavos. ý Lucio Aurelio Cota, entre los cuales se levantó gran Entre tanto que todas estas cosas pasaban en la España contienda sobre cual dellos se debia encargar de lo de ulterior aquel verano, Metello ganó grande honra por España, porque cada cual pretendia aquel cargo por lo sujetar de todo punto los celtiberos y haberse apodeque en él se interesaba ; y como el Senado no se con- | rado por aquellas partes de las ciudades llamadas en formase en un parecer, Scipion, preguntado lo que le aquel ticmpo Contrebia, Versobriga y Centobriga. De parecia sobre el caso, respondió que ni el uno ni cl otro Metello es aquel dicho muy celebrado á esta sazon, porJe contentaban : «El uno, dice, no tiene nada , al otro que, como por engañar y deslumbrar al enemigo munada le harla»; teniendo por cosa de no menor incon- dase y trajese el ejército por diversos lugares sin órden, veniente para gobernar la pobreza que la avaricia, ca á lo que parecia, y sin concierto, preguntado cerca de la pobreza casi pone en necesidad de hacer agravios, 1 la ciudad de Contrebia por un centurion, que era capila codicia trae consigo voluntad determinada de hacer tan de una compañía de soldados, cuál era su pretenmal. Con esto enviaron al pretor Popilio; dél refiere sion en lo que hacia , respondió aquellas palabras mePlinio que Virialo le entregó las ciudades que en su / morables : « Quemaria-yo mi camisa si entendiese que poder tenia ; que si fué verdad debió maltratalle en al- I en mis secretos lenia parte.» Varon por cierto hasta guna batalla y ponelle en grande apriclo. Despues de l aquí de prudencia y valor aventajado, dado que por lo que se sigue ninguna loa merece; pero ¿quién hay que año pasado ni en gran parte del presente pudo hacer no falle? quién hay que tenga todas sus pasiones ar cosa alguna de momento, además que por estar su prorendadas? Fue así que le vino aviso como en Roma te- vincia sosegada ni se ofrecia ocasion de alteraciones ni niap nombrado para sucedelle en aquel cargo Quinto de emprender grandes hechos. Por el contrario, el cónPompeyo, de que recibió tanta pena, que se determino, i sul Servilio en el Andalucía puso cerca de la ciudad para enflaquecelle las fuerzas, despedir á los soldados de Arsa á Viriato en huida. Siguióle hasta la Carpetay hacer que dejasen las armas, descuidarse en la pro nia , que es el reico de Toledo, donde con cierto ardid vision de los graneros públicos, quitar el sustento a los de guerra se le escapó de las manos. Dió muestra que elefantes, con que unos murieron, otros quedaron muy queria la batalla, y puestas sus gentes en ordenanza y flacos y sin ser de provecho: tanto puede muchas ve por frente la caballería, entre tanto que los romanos se ces en los grandes ingenios la envidia y la indignacion. aparejaban para la pelea , hizo que su infantería se reEste desórden fué causa que, vuelto a Roma , no le otor

tirase á los bosques que por allí cerca caian. Esto hegaron el triunfo, por lo demás muy debido á su valor y cho, con la misma presteza se retiró la caballería , de á las cosas que hizo. Vino pues el cónsul Quinto Pom suerte que el Cónsul, perdida la esperanza de haber á peyo a la España citerior el año 613 de la ciudad de las manos por entonces enemigo tan astuto y tan recaRoma. Serviliano, por orden del Senado, continuó su tado, se encaminó con sus gentes la vuelta de los Vecgobierno en la España ulterior, donde recibió en su gra tones, donde hoy está Extremadura. Desde allí revolvió cia á Canoba, capitan de salteadores, que se le entregó; sin parar hasta Galicia, donde habia grande soltura y yá Viriato, que estaba sobre la ciudad de Vacia, forzó todo estaba lleno de muertes y robos. Viriato, cansado á alzar el cerco y á huir, ocasion para que muchos puc de guerra tan larga y poco confiado en la lealtad de sus blos por aquella comarca se le rindiesen. Juntaba Ser compañeros, ca se recelaba no quisiesen algun dia con viliano con la diligencia, que era muy grande, la scve- su cabeza comprar ellos para sí la liberlad y el perdon, ridad y el rigor del castigo, en que era demasiado. Por acordo de enviar al Cónsul tres embajadores de paz. que cortó las manos a todos los compañeros de Canoba, Muchas veces se pierden los hombres por el mismo cay fuera dellos á otros quinientos cautivos que faltaran mino que se pensaban remediar. Recibiólos el Cónsul en la fe y desampararan sus reales. Lo mismo con que con mucha cortesía y humanidad, regalólos de presente pensó amedrentar y poner espanto alteró grandemente con dones que lcs dió; y para adelante los cargo de á los naturales y causó notable mudanza en las cosas; grandes promesas que les hizo, con tal que matasen á que todos naturalmente aborrecen la fiereza y la cruel su capitan estando descuidado, y por este medio libradad. Manteníase en la devocion de Viriato una ciudad sen á sí mismos de tantos trabajos y de una vida tan mipor nombre Erisana; pusiéronse sobre ella los roma serable, y á su tierra de tantos males y daños. GuárDos. De noche el mismo Viriato, sin ser descubierto ni danse los malos entre sí poco la lealtad ; así fácilmente sentido se metió dentro; y luego la mañana siguiento se persuadieron de poner en ejecucion lo que el Cónsul dió tal rebate sobre los enemigos, que halló descuida les rogaba. Concertada la traicion, se despidieron con dos, que, con muerte de muchos , puso á los demás en buena respuesta que en público les dió y con muestra huida. Repararon en un lugar no muy fuerte, y esta de querer efectuar las paces. Descuidose con esta esban todos para perecer. Parecióle á Viriato buena co peranza Viriato, con que ellos hallaron comodidad para yuntura aquella para concertarse con el enemigo á su cumplir lo que prometieran; entraron do estaba durventaja, movió tratos de paz; resultó que se hizo con miendo, y en su mismo lecho le dieron de puñaladas. federacion, en virtud de la cual los romanos escaparon Varon digno de mejor fortuna y fin, y que, de bajo lucon las vidas, y él fué llamado amigo del pueblo romano, gar y humilde, con la grandeza de su corazon, con su á sus soldados y confederados dado todo lo que tenian valor y industria trabajó con guerra de tantos años la y habian robado; grande ultraje y afrenta de la majes grandeza de Roma; no le quebrantaron las cosas adtad romana, la cual aun encareció mas y subió de pun versas, ni las prósperas le ensoberbecieron. En la guerto en Roma Quinto Servilio Cepion, enviado desde Es ra tuvo allos y bajos como acontece; pereció por engapaña por embajador de su hermano Serviliano; maña ño y maldad de los suyos el libertador se puede decir con que granjeó las voluntades para que le diesen el casi de España, y que no acometió los principios del consulado, como lo hicieron, ca sué cónsul el año si-l poder del pueblo romano como otros, sino la grandeza guiente, de la ciudad de Roma 614, con órden que se y la majestad de su imperio cuando mas florecian sus le dió se encargase de la España ulterior y lo mas pres- armas y aun no reinaban del todo los vicios que al fin lo que pudiese rompiese y quebrantase aquel concierto los derribaron. Hiciéronle el dia siguiente las exequias que se hizo con Viriato, como indigno y vergonzoso y y enterramiento, mas solemne por el amor y lágrimas hecho sin pública y bastante autoridad. Por donde no de los suyos que por el aparato y ceremonias, dado que parece llegado á razon ni cosa probable lo que refiere entre los soldados se hicieron fiestas y torneos y se saApiano, que el dicho concierto fué en Roma aproba crificaron muchas reses. Los matadores, idos á Roma, do por el Senado y pueblo romano.

dieron peticion en el Senado, en que pedian recom

pensa y remuneracion por tan señalado servicio. Fuéles CAPITULO V.

respondido que al Senado y pueblo romano nunca agraComo Viriato fue muerto.

daba que los soldados matasen á su caudillo; así los

Iraidores son aborrecidos por los mismos á quien sirTuvo Quinto Pompeyo el gobierno de la España ci- | ven, y muchas veces son castigados en lugar de las merterior por espacio de dos años; pero por el mal recau cedes que pretendian. Sucedió á Viriato un hombre llado que halló, causado de la envidia de Metello, ni el mado Tantalo, menos aventajado que él en autoridad, esfuerzo y prudencia. Este capitan en breve se entregó | cusaban el riesgo de la batalla; y todas las veces que al Cónsul con todos los suyos, y fué recebido en su gra- | los romanos movian contra ellos sús estandartes, se cia y amistad. A estos y á los demás lusitanos quitaron retiraban y ponian en salvo por la noticia que tenian do las armas y dieron tierras á propósito, que, ocupados aquellos lugares, que era consejo muy acertado. Pomen la labranza y entretenidos con el trabajo y con la peyo, viendo que no hacia efecto contra los numantinos, pobreza, perdiesen la lozanía y la voluntad de alborolar acordo de ponerse sobre la ciudad de Termancia, de se y no tuviesen fuerzas aunque quisiesen hacello. donde asimismo fué rechazado, no con menor afrenta

que antes y con algo mayor pérdida de gente. Porque CAPITULO VI. '

con tres salidas que en un dia hicieron los de TermanCómo revolvió la guerra de Numancia.

cia le forzaron a retirarse á ciertas barrančas, lugares

ásperos y fuertes, de donde muchos de los suyos se des- El año mismo que por alevosia de los suyos fué muer peñaron; tan grande era el miedo que cobraron, que to el famoso capitan Viriato, que se contaba de la fun toda la noche pasaron en vela sin dejar las armas. El dia dacion de Roma 614, los numantinos se alborotaron de siguiente volvieron a la pelea, que fué muy dudosa, sin nuevo, y se encendió una nueva y mas cruel guerra que declarar la victoria por ninguna de las partes hasta antes con esta ocasion. Había Metello con su esfuerzo tanto que sobrevino la noche, en que Pompeyo se fué á y buena maña sujetado los celtiberos al imperio roma la ciudad de Monlia con resolucion de excusar otra bano; solos los numantinos y los termestinos, conforme talla, que fué señal de llevar lo peor , y que pretendia á las capitulaciones y confederacion que antes tenian rehacerse de fuerzas y hacer que con el tiempo su gente asentada, fueron declarados por amigos del pueblo ro cobrase ánimo. Tenia la ciudad de Manlia guarnicion mano, que era lo mismo que conservallos en su liber de numantinos, y sin embargo se entregó a los romanos tad, Entiéndese que los Termestinos estaban distantes por no poderse tener. Al presente hay un pueblo en de Numancia por espacio de nueve leguas, do al pre aquella comarca, por nombre Mallen, por ventura asiento sente está una ermita que se llama de Nuestra Señora de aquella ciudad. Apoderóse otrosí de los Termestide Tiermes. Quinto Pompeyo, por no estar ocioso y por nos que torno á combatir, y no se hallaban con fuerzas parecer que hacia algo, pensaba cómo quitaria la liber bastantes para defenderse, por quedar cansados y gastad & estas ciudades. Era menester buscar algun buen tados de los encuentros pasados. Restaban los numancolor. Pareció el mas á propósito achacarles que reci tinos: antes que moviese Pompeyo contra ellos, deshizo bleran en su ciudad a los segedanos, los cuales, por á Tangino, capitan de salteadores, y le mató con toda cierta ayuda que enviaron á Viriato, incurrieron en mal su gente en aquella parte donde se tendian los Edetanos caso; que fué la causa, si otra no hobo, de temer el cas y hoy está la ciudad de Zaragoza. Hecho esto, revolvió tigo, y por no tenerse por seguros en su ciudad, re sobre Numancia, y porque el cerco iba a la larga, procogerse a los numantinos como amigos y comarcanos, curo sacar de madre al rio Duero para que no entrasen ca Segeda se cuenta entre los Belos, y hoy entre las bastimentos á los cercados. Fué forzado á desistir desta ciudades de Soria y Osma hay un pueblo llamado Se empresa por causa que los numantinos, con una salida ges, rastro, como algunos piensan, de aquella ciudad. que hicieron, maltrataron a los soldados contrarios, y El delito de que acusaban a los numantinos no era a los que andaban en la obra. Demás desto, le degollacosa tan grave , que a todos es lícito usar de benignidad ron un tribuno de soldados con toda su gente, que iba y humanidad para con sus aliados; pero, sin embargo, en guarda de los que traian vituallas y de los forrajeros. enviaron sus embajadores á Pompeyo para desculparse, Espantado Pompeyo por estos daños, deluvo los soldaque despidió él con afrenta y ultraje. Los numantinos, dos dentro de sus estancias, sin dejallos salir en el tiemconocido el perro pasado y el riesgo que corrian, acor po mas áspero del año, que fué causa de que muchos daron de alzar la mano de la defensa de los segedanos pereciesen de enfermedad, por no estar acostumbrados y renunciar su amistad, todo á propósito de aplacar a á aquella destemplanza del aire. Otros morian á manos los romanos. Avisaron desto á Pompeyo, y con nueva de los numantinos, que con sus salidas y rebates contiembajada que le enviaron te suplicaron renovase el nuamente los trabajaban. Por esta causa fué forzado concierto que tenian hecho con Graco. Pompeyo dió Pompeyo a mudar de parecer, y dado que el invierno por respuesta que no habia que tratar de paz ni de con- estaba muy adelante, desistir del cerco y repartir sus federacion si primero no dejasen las armas. Con esto gentes por las ciudades comarcapas de su devocion. fué forzoso tornar a la guerra para con las armas dcfen Corria ya el año de Roma de 615; en él el cónsul Marder las armas, que el enemigo junto con la libertad les co Pompilio Lenate fué señalado para el gobierno de pretendia quitar. Tocaron atambor, hicieron levas de aquella provincia en lugar de Pompeyo; pero mientras gente, con que juntaron ocho mil peones y dos mil ca su venida se esperaba, al principio del verano se asenballos, pequeño número, pero grande en esfuerzo, y taron las paces con los numantinos. Procurólo Pomno muy desigual á la muchedumbre de los romanos. La peyo, sea por miedo de que en Roma le achacasen de conducta desta gente se encomendó á un capitan muy haber sido con su mal gobierno causa de aquella guerexperimentado, por nombre Megara. No se descuido ra, sea por no querer que con su trabajo y riesgo su Pompeyo en lo que á él tocaba; antes en breve adelantó sucesor llevase el prez y la honra de acabarla. Los pusus reales y los asentó cerca de Numancia, en que te- mantinos otrosí, cansados de guerra tan larga y por nia treinta mil infantes y dos mil de á caballo. Dában

| tener falta de mantenimientos, á causa de haber dejado les en que entender los numantinos, y con correrías la labranza de los campos, dieron de buena gana oidos que hacian desde los collados y con ordinarios rehates á aquellos tratos. Conviniéronse en que las condiciones mataban y prendian a los que se desmandaban. Solo ex- de la paz, por ser desaventajadas para los romanos, se tratasen en secreto; tanto que el mismo Pompeyo por por premio el casamiento que deseaba. Hicieronlo así; no firmallas se hizo malo. Én lo público la escritura del y como hallasen los reales vacíos, á mas correr vuelven concierto rezaba que los numantinos eran condenados a la ciudad para dar aviso de lo que pasaba que los eneen treinta talentos; los mas inteligentes sospechalanmigos eran idos y que dejaban desamparados sus reaera ficcion inventada á propósito de conservar el crédito | les. Los ciudadanos, alegres con esta nueva, siguieron Yoweridad del imperio romano. Lo cierto es que, con la huella y rastro de los romanos, y antes de tener barJa venida detuónsul Pompilio, se trató de aquella confe- readas sus estancias bastantemente, pusieron sitio a los deracion y de aquellas puces : Pompeyo negaba labellas

que poco antes los tenian cercados; que fué un trueque

que poco antes los teni hecho; los numantinos probaban lo anntrario por tes y mudanza notables. El Cónsul, perdida la esperanza timonio de los principales del ejército romano. En lin de poder escapar, se inclinó á tratar de concierto, en los unos y los otros fueron por el nuevo Cónsul remiti- que los numantinos quedaron con su antigua libertad, dos al Senado de Roma, donde por tener mas fuerza el y en el fueron llamados compañeros y amigos del pueantojo y la pasion que la justicia, entre diversos pare blo romano : grande ultraje, y que despues de tantas ceres, prevaleció el que mandaba hacer de nuevo la injurias parecia escurecer la gloria romana, pues so guerra contra Numancia.

reudia al esfuerzo de una ciudad. Ayudó para hacer es

ta confederacion, mas necesaria que honesta, Tiberio CAPITULO VII.

Graco, que se hallaba entre los demás romanos, y por

la memoria que en España se tenia de Sempronio, su, Dela confederacion que el consul Mancino hizo con los pumantinos.

padre, era bienquisto, y fué parte para inclinar á miEntre tanto que esto pasaba en Roma y con los nu sericordia los ánimos de los numantinos. En Roma, luemantinos, el cónsul Pompilio acometió á hacer guerra á go que recibieron aviso de lo que pasaba y de asiento los lusones, gente que caia cerca de los numantinos; tan feo, citaron á Mancino para que compareciese á hapero fué en vano su acometimiento. Antes el año si cer sus descargos, y en su lugar nombraron por geneguiente, que de la ciudad de Roma se contó 616, como ral de aquella guerra al otro cónsul , llamado Emilio le hobiesen alargado el tiempo de su gobierno, fué en | Lépido, para que vengase aquella afrenta. Enviaron cierto encuentro que tuvo con los numantinos vencido asimismo los numantinos sus embajadores con las esy puesto en buida. En la España ulterior, para cuyo crituras del concierto y con órden que si el Senado no gobierno señalaron el uno de los nuevos cónsules, por le aprobase, en tal caso pidiesen les fuese entregado el nombre Decio Bruto, los soldados viejos de Viriato, á ejército, pues con color de paz y de confederacion esa los cuales dieron perdon y campos donde morasen, edi- | canó de sus manos. Tratóse el negocio en el Senado, y ficaron y poblaron la ciudad de Valencia. Hay grande como quier que ni, por una parte, quisiesen pasar por duda sobre qué Valencia fué esta : quién dice que fué la concierto tan afrentoso, y por otra juzgasen que los nuque hoy se llama Valencia de Alcántara, por estar en la mantinos pedian razon, dieron traza que Mancino les comarca donde estos soldados andaban; quién entien- fuese entregado, con que les parecia quedaban libres de, y es lo que parece mas probable, que sea la que hoy del escrúpulo que tenian en qucbrantar lo asentado. A se llama Valencia de Miño, puesta sobre la antigua Lu Tiberio Graco, inagüer que fué el que intervino en sitania en frente de la ciudad de Tuy, y no falta quien aquella confederacion y la concluyó, absolvieron porque piense que sea Valencia la del Cid, ciudad poderosa en lo hizo mandado. El vulgo, como de ordinario, se ingente y en armas. Pero hiace contra esto que está asen- clina á pensar y creer la peor parte, decia que esto se . tada en la España citerior, provincia que era de go- hizo por respeto de Scipion, su cuñado, que, como ya bierno diferente. Dejadas ostas opiniones, lo que hace se dijo, casó con Cornelia , hermana de los Gracos. mas á nuestro propósito es que el año siguiente, de la fundacion de Roma 617, á Bruto alargaron el tiempo

CAPITULO VHI. del gobierno de la España ulterior, y para lo de la cite

Cómo Cayo Mancino fue entregado a los numantinos. rior señalaron el uno de los nuevos cónsules, por nombre Cayo Hostilio Mancino. Este luego que llegó, asen Esto era lo que pasaba en Roma. En España el cóntado su campo cerca de Numancia, fué diversas veces sul Marco Lépido, antes de tener aviso de lo que el vencido en batalla; y de tal manera se desanimó con es Senado determinaba, acometió a los Vaeeos, que era tas desgracias, que, avisado como los vaceos , que caian gran parte de lo que hoy es Castilla la Vieja, con achaen Castilla la Vieja, y los cántabros venian en ayuda de que que en la guerra pasada enviaron socorro á los nulos pumantinos, no se atrevió ni á atajarles el paso ni mantinos y los ayudaron con vituallas. Corrió sus muy á esperar que llegasen; antes de noche á sordas se reti fértiles campos; y despues que lo puso todo á fuego ya ró y apartó á otros lugares que estaban sosegados. En sangre, probó tambien de apoderarse de la ciudad de qué parte de España no se dice, solo señalan que fué Palencia, sin embargo que de Roma le tenian avisado donde los años pasados Fulvio Nobilior tuvo sus aloja no hiciese guerra á los españoles, hombres que eran femientos. En la ciudad de Numancia no se supo esta roces y denodados, y de enojarlos muchas vecesresultara partida de los enemigos hasta pasados dos dias, por es daño. La afrenta y mal órden de Mancino tenia puesto al tar los ciudadanos ocupados en fiestas y regocijos sin Senado en cuidado, y á los españoles daba ánimo para cuidado alguno de la guerra. La manera como se supo que no dudasen ponerse en defensa contra cualquiera fué que dos mancebos pretendian casar con una donce que les pretendiese agraviar. Fué así que, por el esla: para excusar debates acordaron que saliesen á los fuerzo de los palentinos como los romanos fuesen malreales de los enemigos, y el que primero de los dos tra tratados y asimismo tuviesen falta de vituallas, de jese la mano derecha de alguno dellos, ese alcanzase / noche á sordas, sin dar la señal acostumbrada para al

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zar el bagaje, se partieron con tanto temor suyo y lan aquel tiempo ninguna ventaja reconocian á los romagrande osadía de los palentinos, que luego el dia si- nos en esfuerzo y atrevimiento. No peleaban como de guiente, sabida la partida, salieron en pos dellos, y los antes de tropel y derramados, sino por el largo uso que picaron y dieron carga, de suerte que degollaron no tenian de las armas, a imitacion de la disciplina romamenos de seis mil romanos; de lo cual, luego que en na, formaban sus escuadrones, ponian sus huestes en Roma se supo, recibió tan grande enojo el Senado, que ordenanza, seguian sus banderas y obedecian á svila citaron á Lépido á Roma, donde, vestido como parti pitanes. Con esto tenian reducida la mamusi grosera de cular, fué acusado en juicio y condenado de haberse go que antes usaban á preceptno , arte, con que siempre bernado mal. Estos daños y afrentas en parte se recom en las guerras y poa prudencia se gobernasen. pensaban en la España ulterior por el esfuerzo y prudencia de Decio Bruto, que sosegó las alteraciones de

CAPITULO IX. los Gallegos y Lusitanos, y forzó á que se rindiesen los

Como Scipion , hecho consul, vino á España." Lubricanos, pueblos que por aquellas partes se alborotaban muy de ordinario. Þúsoles por condicion que le Estas cosas, luego que se supieron en Roma , pusieentregasen los fugitivos, y ellos, dejadas las armas, se ron en grande cuidado al Senado y pueblo romano, coviniesen para él; lo cual como ellos cumpliesen, rodea- 1 mo era razon. Acudieron al postrer remedio, que fué dos del ejército, los reprehendió con palabras tan gra sacar por cónsul á Publio Scipion, el cual por haber desves, que tuvieron por cierto los queria matar; pero él se truido á Cartago tenia ya sobrenombre de Africano, con contentó con penarlos en dinero, quitarles las armas resolucion de envialle á España. Para hacer esto disy demás municiones que tanto daño á ellos mismos pensaron con él en una ley que mandaba á ninguno acarreaban, Por estas cosas Decio Bruto ganó sobre antes de los diez años se diese segunda vez consulado. nombre de Galaico o Gallego. Esto sucedió en el con- Sucedió esto el año que se contó 620 de la fundacion de sulado de Mancino y Lépido. El año siguiente 618 Roma, en que, como creemos, prorogaron de nuevo alargaron á Bruto el tiempo de su cargo, y al nuevo á Decio Bruto y le alargaron el tiempo del gobierno cónsul Publo Furio Filon se le dió cuidado de entregar que tenia sobre la España ulterior. Siguieron á Sciá Mancino á los numantinos, y se lo encomendó el pion en aquella jornada cuatro mil mancebos de la gobierno de la España citerior. Y porque Q. Metello nobleza romana y de los que por diversos reyes habian y Q. Pompeyo, como personas las mas principales sido enviados para entretenerse en la ciudad de Roma; en riquezas y autoridad, pretendian impedir que Fu-y si no les fuera vedado por decreto del Senado, lo rio no fuese á esta empresa , de donde tanta gloria y mismo hicieran todos los demás. Tan grande era el deganancia se esperaba, él con una maravillosa osadía, seo que en todos se via de tenelle por su capitan y como cónsul que era, les mandó que le siguiesen y aprender dél el ejercicio de las armas, que á porsía dafuesen con él á España por legados ó tenientes suyos. ban sus nombres y con grande voluntad se alistaban. Luego que llegó, puestos sus reales cerca de Numan Destos mozos ordenó Scipion un escuadron , que llamó cia, hizo que Mancino, desnudo el cuerpo y aladas Filonida, que era nombre de benevolencia y amistad, atrás las manos, como se acostumbraba cuando entre atadura muy fuerte y ayuda entre los soldados para gaban algun capitan romano á los contrarios, fuese acometer y salir con cualquier grande empresa. El puesto inuy de mañana á las puertas de Numancia; pero ejército de España, por estar falto de gobierno, se hacomo quier que ni los enemigos le quisiesen y los ami llaba flaco, sin nervios y sin vigor, efecto propio del gos le desamparasen, pasado todo el dia y venida la ocio y de la lujuria. Para remediar este daño, dejó Scinoche, guardadas las ceremonias que en tal caso se pion en Italia á Marco Buteon, su legado, que guiase requerian, fué vuelto á los reales. Con esto daban á la gente que de socorro llevaba, y él, lo mas presto entender los romanos que cumplian con lo que debian. que se pudo aprestar , partió para España, yen ella, con A los numantinos no parecia bastante satisfaccion de la rigor, cuidado y diligencia en breve redujo el ejércilo fe que quebrantaban entregar el capitan y guardar el á mejores términos; porque, lo primero, despidió dos ejército, que libraron de ser degollado debajo de pleite | mil rameras que halló en el campo; asimismo despidió sía. Y es cosa averiguada que los romanos en este ne de regatones, mercaderes y mochilleros otro no menor gocio miraron mas por su provecho que por las leyes de número ni menos dado á torpezas y deleites. Por esta la honestidad y de la razon. Qué otra cosa Furio hicie manera, limpiado el ejército de aquel vergonzoso se en España, no se sabe, sino que el año adelante, muladar, los soldados volvieron en sí y cobraron nuevo que se contó 619 de la fundacion de Roma, á Bruto aliento, y los que antes eran tenidos en poco, comenalargaron otra vez el tiempo de su gobierno por otro zaron á poner á sus enemigos espanto. Demás desto, año, que fué el tercero, y el cónsul Quinto Calpurnio ordenó que cada soldado llevase sobre sus hombros Pison, por el cargo que le dieron de la España citerior, trigo para treinta dias, y cada sicte, estacas para las peleó con los numantinos mal, ca perdió en la pelea trincheas, con que cercaban y barreaban los reales, que parte de su ejército, y los demás se vieron en grandes de propósito hacia mudar y fortificar á menudo, para apreturas. Era el miedo que los romanos cobraran tan que desta manera los soldados con el trabajo tornasen á grande, que con sola la vista de los españoles se espan cobrar las fuerzas que les habia quitado el regalo. Lo taban: no de otra guisa que los ciervos cuando ven los que hizo mas al caso para reprimir los vicios é insolenperros ó los cazadores, movidos de una fuerza secreta, cias de los soldados fué el ejemplo del general, por ser luego se ponianen luida. Muchos entendian que la cau- cosa cierta que todos aborrecen ser mandados, y que sa de aquel espanto era el gran tuerto que les hacian y el ejemplo del superior hace que se obedezca sin difila le quebrantada; mas á la verdad los españoles en 1 cullad. Era Scipion el primero al trabajo, y el poslrero

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