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plos de los cristianos en Italia y asolaria la ciudad de daria aquel hombre la condicion y se trocaria; pero Roma y á todos los católicos. Hizo su embajada el Pon- que todo sucedia al revés, ca unas injurias se trababan tífice. Festejóle mucho el Emperador y honróle magní- de otras, y de cada dia le daba mas triste y desvenficamente conforme á lo que pedia la razon. Coronó al turada vida; los regalos y caricias recompensaba con Emperador de su mano; y dado que le persuadió revo- crueldad; las buenas obras con que muchas veces se case el edicto, vuelto despues de la embajada , sué por amansan las fieras trocaba en fiereza; que todo esto le Teodorico encarcelado por sospechar que la honra que venia no por otra causa sino por perseverar constantele hicieron se enderezaba á entregar á Italia á los grie- mente y tener firme en la religion de sus mayores, y gas y que era aficionado á la parte de los emperadores. que su madre dulcísima le enseñara; sacudiesen aquel Murió el santo Pontífice en la prision. La Iglesia le tie- yugo tan grave y tiránico que con voz de casamiento ne en el número de los santos mártires, y le liace par- pusieron sobre sus espaldas; pusiesen los ojos en Dios, ticular fiesta todos los años el mismo dia que murió. que esperaba no faltaria á tan justa querella y tan bueFueron comprehendidos en esta misma causa Simaco na demanda; que Amalarico no era hoinbrc sino, debay Boecio, hombres principales que habian antes ido á jo de figura humana, una bestia fiera, compuesto de Constantinopla con embajada. Túvolos hasta este tiem- crueldad y soberbia y de lodos los males; si no creian po presos, en que les mandó dar la muerte. Siguióse en á sus palabras, por lo menos les moviese la vista de su breve la venganza de Dios, porque al principio del mes sangre, que suele embravecer los toros y leones; si por de setiembre próximo el mismo Teodorico murió por el deudo no se movian, el respeto de la humanidad los juicio divino y en venganza de aquellas injustas muer- despertasc, pues en ninguna cosa los reyes mas semetes. Dejó por sucesor en el reino de Italia á su nielo jan á Dios que en levantar á los caidos y injustamente Atalarico, nacido de su hija Amalasiunta, de cuya flaca maltratados, mayormente si son mujeres nacidas de sanedad y del peso de las cosas, por ser muerlo ya su pa- gre real y desde su primera edad criadas con mejores dre, la madre, mujer de ánimo varonil, se encargó. Por esperanzas. El reino de los francos estaba en esta sazon la muerte de Teodorico el otro su nieto Amalarico co- dividido entre los hijos del rey Clodoveo en esta forma: menzó libremente á gobernar el reino de los visogodos, Childeberto era señor de Paris, Clotario de Soesons, desde el cual tiempo algunos cuentan los años de su Clodomiro de Orliens, á Teodorico obedecian los de reinado, ni hay mucho que hacer caso, ni mucha dife- Metz de Lorena; todos se llamaban reyes. Estos, como rencia en lo uno y en lo otro, pues consta que Teodo- tuviesen compasion de la desventura de Crotilde, su rico en tanto que él vivió reinó en España , sea en su hermana, y encendidos por esta causa en furor conta nombre, sea en el de su nieto, y en todo se hacia su el Visogodo y contra la injusticia que le hacia , juntarın voluntad. Luego que Amalarico se encargó del reino, sus fuerzas y movieron en busca del enemigo. Hallábalo primero de todo asentó paz con los reyes de Francia, se Amalarico desapercebido y en el negocio culpado; la casándose él con una hermana dellos, hija de Clodoveo, conciencia de sus maldades le atemorizaba; determinó ya difunto, que se llamaba Crotilde. Diósele en dote el ponerse en huida. Pudiera escapar y salvarse, sino que, estado de Tolosa , que fué restituirle a los godos, cuyo ciego por castigo de Dios con la codicia de las piedras antes era. La paz asentada desta manera alteró la lo- preciosas que dejaba en sus tesoros, volvió de priesa á cura de Amalarico por esta ocasion. Era Crotilde do- la ciudad, que se entiende fué Barcelona. Quita la divina tada de una virtud singular; su madre, que el mismo venganza el seso á los que quiere derribar; y así sué nombre tenia, la amaestrara en el culto de la verdadera que, como la ciudad fuese ya entrada y éstuviese en religion. Esto fué ocasion de exasperar en gran manera poder de los francos, Amalarico, sin saber que hacerse, el ánimo de su marido, por ser de secta arriano. El vul- quiso retirarse á sagrado y valerse de un templo de la go cuando iba á los templos de los católicos la decian religion católica que él labia violado con tantas injuafrentas, la ultrajaban y le tiraban cosas sucias. Disi- rias. No le valió, ca en el mismo camino pereció pasado mulaba el Rey en esto, y aun cuando volvia la recebia de un bote de la lanza de un soldado. Sau Isidoro escricon gesto torcido y airado; á los denuestos y soltura be que Amalarico sué muerto en Narbona y que se dió de la lengua añadia golpes y cardenales , tanto, que le allí la batalla. Nosotros tenemos por mas cierta la opihacia muchas veces saltar la sangre. Sufrió ella esta nion y autoridad de Gregorio Turonense, que fué algun vida tan áspera por mucho tiempo con grande constan- tanto mas antiguo, y refiere el caso como queda puesto. cia. Confiaba con su paciencia y ejercicios de piedad Adon, vienense, dice que los francos discurrieron por ablandar algun tiempo y ganar el cruel ánimo de su toda España en prosecucion de la victoria , y que echamarido. Mas últimamente, perdida la esperanza y que- ron por el suelo despues de largo cerco á Toledo, ciubrantado su ánimo con los malos tratamientos que

la dad puesta en medio de España y de asiento muy fuerhacia , escribió una carta á su hermano el rey Childe- te. Añade que ganaron muchos otros pueblos y ciudades berto, y con ella le envió juntamente un lienzo bañado con el mismo curso de la victoria. Procopio dice que en su misma sangre. Avisábale de las desventuras que quitaron toda la Gallia Gólica á los godos; el silencio dias y noches pasaba; pedíale que favoreciese á su her- en esta parte de los otros escritores hace que no se puemana, que mucho amaba, antes que de todo punto la da poner esto por cierto, y porque consta que los reves consumiesen el lloro y lágrimas que vida tan amarga le siguientes de los visogodos extendian su imperio y jucausaba; con el largo silencio hasta entonces habia di- risdiccion en la Gallia hasta el rio Ródano. Consta otrosimulado tantas injurias, esperando que la muerte da- sí que Amalasiunta, despues de la muerte de Teodorico, ria fin á tantos trabajos, lo que ojalá sucediera antes su padre, dió la Proenza á Teodoberto, hijo de Teodoque verse puesta en aquella necesidad de revolver sus rico, rey de Lorena, ya difunto, y esto porque los franhermanos con su marido, á lo menos esperaba que mu- cos no llevasen mal el poseer los ostrogodos alguna där

te en la Gallia; lo demás dejó á los visogodos, contenta los estudios de la sabiduría y por la dignidad episcopal con el imperio de Italia. Lo mas cierto que Childeberto se apoderó de los tesoros de Amalarico, entre los cua- ya declaracion y exposicion sobre los Cánticos anda; les halló ornamentos de iglesia, que eran de oro; y que, Justiniano, obispo valentino, este compuso un libro en recobrada su hermana, se volvió a su tierra. Murió que declara cinco cuestiones á él propuestas por un Amalarico año del Señor de 531; reinó cinco años, bien cierto llamado Rústico, es á saber, del Espíritu Santo, que si queremos tomar el principio de su reinado desde de los Bonosiacos, que por otro nombre eran FotiniaJa muerte de Gesaleico, habrémos de confesar que tu- nos, de la Trinidad, y que el bautismo cristiano no se vo el imperio veinte años. Crotilde, su mujer, murió en ha de iterar, y que difiere del bautismo de san Juan; el el mismo viaje. Un cierto autor dice que la antigua Ab- tercero fué Nebridio, obispo agatense, vivió en la Gallia dera fué reedificada por Amalarico con nombre de Al- Gótica ; el cuarto fué Elpidio, del cual no se sabe donde mería, que es apellido algo semejable, así al del Rey co- fué obispo. Fuera destos vivió en esta era Aprigio, obismo al antiguo que tenia. Tambien es averiguado que el po de Beja , en Portugal, famoso por los Comentarios año quinto del reino de Amalarico se celebró el concilio que escribió sobre el Apocalipsi, que hemos visto, y Toledano segundo por siete obispos; entre los demás claro por el testimonio del mismo san Isidoro. fueron Nebridio, bigerrense, y Justo, urgelitano. Man--gebos 2014 Cobbosovantes como dóse en aquel Concilio que los mozos que por voluntad corpo CAPITULO VIII. oblet y volo de sus padres se recebian y entraban en los co- வாமமாய்ம் legios eclesiásticos y los ordenaban de la primera ton

De los reyes Teudis y Teudisclo. sura de clérigos, cuando viniesen á la edad de diez y Por la muerte de Amalarico, como quier que no tuocho años en público les preguntasen si querian guar- viese hijos, faltó de todo punto la alcuña de los reyes dar castidad; si consintiesen y viniesen en ello, que devisogodos, y el reino vino á parar en Teudis, de naallí adelante no pudiesen, dejada su profesion, enla- cion ostrogodo. Los principales de los visogodos prozarse en las ataduras del matrimonio; si no consintie- curaron que fuese su rey por ser excelente en las artes sen, tuviesen libertad de casarse; mas si los tales ve- de la guerra y de la paz y por la experiencia de cosas nidos á mayor edad, con voluntad de sus mujeres , qui. que tenia y su singular prudencia ; demás que habia gasiesen apartarse todavía de su comunicacion, pudiesen nado la voluntad de muchos en el tiempo de su gobierser ordenados de órden sacro. Yerran los que por oca- no, que tuvo en la menor edad de Amalarico, y mando sion deste decreto piensan lo que no fué, que los sa- sobre la república á su voluntad. Su mujer, por ser percerdotes españoles por este tiempo se casaban. Presidió sona muy poderosa y de lo más noble de España, le en este Concilio Montano, prelado de Toledo y metro- trajo en dote un estado de que se podian armar dos mil politano de la primera silla de la provincia Cartaginense. combatientes. Todo esto fué como escalon para que en Hállanse dos cartas de Montano, la una á los ciudada- este tiempo alcanzase el reino. El rey Teodorico, ostronos de Palencia, la otra á Toribio, monje, en que, co- godo, con el cuidado en que le ponian las cosas de su mo metropolitano, dice le incumbia el cuidado de la nieto, trató los años pasados de hacer que Teudis volciudad de Palencia, y que por ciertas razones queria que viese á Italia con muestra de querer honrarle ; pero él, al obispo de aquella ciudad estuviesen sujetas Coca y entendido este artificio, procuró con todo cuidado diBritalbo. San Ilefonso en el libro que escribió de los vertirlo. En el tiempo que reinó Teudis en España se Claros varones de España hace mencion destas cartas mudó en Roma la forma de gobernar la república, pory dice corria muy gran fama que Montano, siendo acu- que se quitó el nombre y poder de consules el año de 541, sado de deshonestidad, para muestra de su inocencia en que Basilio, llamado Junior, sin compañero fué el tuvo en el seno ascuas vivas en tanto que decia la misa, postrero que tuvo el consulado. El año siguiente Chilsin que las vestiduras se quemasen ni sin que se apa- deberto, rey de los francos, y Clotario, su hermano, gase el fuego. Deste principio parece que tuvo orígen por no estar del todo satisfechos con la venganza paen España aquella costumbre generalmente recebida sada, tornaron á hacer guerra á España; y despues que en otros tiempos, y della diversas veces se trata en las por todas partes talaron la provincia Tarraconense, puleyes de los godos, pero contraria á las divinas, de la sieron cerco sobre Zaragoza. Los ciudadanos en aquel compurgacion vulgar para descargarse de hurtos, adul- peligro hicieron recurso á san Vicente, mártir, á quien terios y otros delitos, cuando á alguno se les imponian. Tenian por patron; los varones enlutados, las mujeres Hacíase desta manera por este órden. El reo prime- sueltos los cabellos y cubiertas con ceniza andaban en ramente se confesaba de sus pecados; encendian un procesion todos los dias al rededor de los muros de la hierro ó traian un vaso de agua hirviendo ; bendecia el ciudad, en que llevaban la túnica de san Vicente, con hierro ó agua un sacerdote despues de dicha su misa; lo cual y con lágrimas imploraban la ayuda del cielo. el que tocado el hierro ó bebida el agua escapaha del Childeberto pensó al principio que aquel loro femenil peligro, era dado por libre de la sospecha ó infamia que era á propósito de algunas encantaciones y hechicerias le cargaban. Usóse esta costumbre, no solo entre los go- que hacian; despues, sabida la verdad de uno que prendos, sino tambien fué establecida por leyes de los otros dieron, y con recelo de algun castigo del cielo por este reyes de España y de las demás naciones que tenian el respeto si pasaba adelante, templó su saña y cesó de nombre cristiano, hasta tanto que Honorio III, ponti- hacerles mas agravio. Diéronle los ciudadanos á su insfice romano, trecientos y cincuenta años ba, con una tancia la vestidura ó orario de san Vicente; él, como ley que hizo en este propósito revocó de todo punto si fueran grandes despojos de los enemigos, la llevó á este género de compurgacion vulgar. Florecieron por Paris, donde edificó un templo en el arrabal en nomestos tiempos en España cuatro hermanos, claros por bre deste santo, que al presente se llama de San Ger. man, y es á manera de alcázar con foso y con adarves, despues de Narsete, que le sucedió en el cargo de genesus troneras y traviesas, apartado de los demás edifi- ral por el imperio, el reino de los godos quedaba descios. Fuéle esta rica joya agradable, así por la devocion hecho, vencidos en batalla y muertos Teodato, Vitique él tenia al mártir como por la venganza que con ges, Ildebaldo, Ardarico, Totila y Teya , todos por óresto parecia tomar de las injurias pasadas, y porque den reyes de Italia despues de Teodorico. Con esto la serviria esta prenda en adelante como de memoria de república romana, como juntados en un cuerpo todos la victoria que ganaron. Si bien, como Isidoro escribe, sus miembros antes destrozados, despues de largo Jos francos á la vuelta se vieron en extremo peligro por tiempo comenzaba a reducirse en su antigua dignidad estar apoderado Teudiselo con parte de los godos de y resplandor en tiempo y por el valor del emperador las hoces, estrechuras y pasos de los Pirineos. El rey Justiniano, en cuyo imperio tuvieron fuerza las armas Teudis, á causa de tener menos fuerzas y por estar contra los extraños, bien así como el consejo y prudendesapercibido de todas las cosas, temia en lugar abier- cia en su casa. En lo que mas se señaló fué que, con to presentar la batalla , y pretendia con aquella ventaja ayuda principalmente del jureconsulto Treboniano, hizo de lugar por medio de Teudiselo aprovecharse de sus reducir la muchedumbre de leyes que andaban derracontrarios. Sucedió como pensaba, que los francos madas casi en dos mil libros con buen órden á pocos fueron en aquellas estrechuras cercados por todas par- volúmenes. Lo primero que se compuso fué el Código, tes, maltratados y destrozados en tanto grado, que, á ejemplo del de Teodosio , despues la Instituta y Dicompradas las treguas á dinero, apenas últimamente gestos; diligencia que le acarreó, así bien como cualquiecon voluntad de Teudiselo pudieron encumbrar aque- ra otra cosa que hiciese, gran renombre y fama. Por el llos montes y salir á campo raso. A esta guerra se si- mismo tiempo los arrianos dieron la muerte en Marsella guió una peste, con que innumerables hombres en esa á san Laureano, varon admirable, húngaro de nacion y pacio de dos años, que fue el tiempo que duró este mal, que en Milan se ordenó de sacerdote. Perseguia en perecieron en España. Teudis, con deseo de satisfa- aquella ciudad la secta arriana con grande libertad. cerse de la afrenta recebida, ó por pretender con algu- Pretendió darle la muerte el rey Totila , que a la sazon na notable empresa extender la fama de su nombre, ó era rey de Italia; huyó por escapar de aquel peligro sin lo que mas creo, por ayudar á los vándalos, que ya de parar hasta llegar á Sevilla. Allí dió tales muestras de tiempo atrás corrian peligro de perder el imperio de su virtud, que despues de la muerte de Máximo le eliAfrica, pasado el Estrecho, puso cerco á Ceuta , ciudad gieron en obispo de aquella ciudad. Hacia grandes dique está en frente de España á la entrada del Estrecho, ligencias Totila para darle la muerte. Amonestole en donde, como por guardar el dia del domingo cesase el sueños Dios del peligro que corria, embarcóse en una combate, con una repentina salida que los cercados nave para ir á Roma. Refieren que en aquel camino dió hicieron recibió muy grande daño. Los que estaban la vista á un ciego, y que llegado á Roma, el Pontífice en los reales sin faltar uno fueron muertos; el Rey con le hizo mucha honra. Desde á poco dió la vuelta á Marparte del ejército se salvó en la armada que tenia en el sella , ciudad que en este tiempo estaba en poder de los mar; y le fué forzoso volver a España. Esto sucedió en romanos. Allí, finalmente, los arrianos le dieron la el mismo tiempo que Belisario, por mandado de Justi- muerte. El obispo de Arles procuró que su cuerpo fueniano , emperador que era de las provincias de oriente, se sepultado en Besiers de Francia. La cabeza llevaron quitó Africa á los vándalos, cuyos señores fueran por á Sevilla , y con su llegada aquella ciudad quedó luego espacio de cien años. En la prosecucion desta guerra libre de la hambre y de la peste que padecia, segun sucedió un caso notable. Fuscia y Gotio fueron por. que el mismo á su partida profetizó que sucederia. SiGilimer , rey de los vándalos, enviados con embajada á guióse tras esto en breve la muerte de Teudis, que Teudis para pedirle socorro. Tardaron mucho en la sué el año de Cristo de 548; tuvo el reino por espacio navegacion, tanto, que llegó antes que ellos la nueva de de diez y siete años y cinco meses. Un cierto hombre, lo que pasaba; y los que venian en una nave de Africa, no se sabe por qué causa , se resolvió de matar al Rey ó como testigos de vista, avisaron de un gran lloro y tra- morir en la demanda. Para salir con esto fingió y daba bajo de Africa que Cartago era tomada, el rey de los muestras de estar loco. Dejáronle entrar do estaba el vándalos Gilimer preso y el reino de los vándalos aca- Rey; embistió con él y metióle una espada por el cuerbado. Los embajadores no sabian desto nada; pregun- po. En este postrer trance conoció el Rey y confesó tados por el rey Teudis en qué estado quedaban las ser aquella justa venganza de Dios por cierta muerte cosas de Gilimer, respondieron que en muy bueno. que él en otro tiempo dió á un su capitan, debajo cuya Fuéles mandado que sin tardanza volviesen á Africa y bandera en su mocedad militaba , y le tenia jurada fique allí esperasen la respuesta de todo lo que pedian. delidad. Llegó á tanto su contricion, que mandó á los Ellos , sospechosos que el Rey estaba tomado del vino que presentes estaban no hiciesen algun mal á su mapor haberlos festejado con un gran convite en que lar- tador. Este ejemplo de benignidad entre los otros magamente se bebió, el dia siguiente tornaron á referir su les que tuvo se puede alabar en la vida y muerte deste embajada. Como les fuese respondido lo mismo, caye- Príncipe, junto con que permitió á los obispos católiron en la cuenta del mal y daño sucedido, y tuvieron cos, si bien era de diversa secta, que se juntasen en por cierto que, mal pecado, el reino de los vándalos era Toledo y hiciesen concilio para determinar lo que les destruido y Africa reducida al poderío del imperio ro- pareciese acerca de la fe y de lo tocante á la religion. mano. Volvieron á Africa , y presos no léjos de Cartago Gobernaba la Iglesia romana despues de Juan el Segunpor los soldados romanos, dieron noticia á Belisario de do y de Agapito y de Silverio el pontifice Vigilio, en todo lo que pasaran. Despues desto vinieron nuevas de cuyo tiempo muerto Teudis, Teudiselo por su valenItalia que por el esfuerzo, primeramente de Belisario, tía, de que dió muestra en la guerra de los fraucos, y por la nobleza de su linaje, que era hijo de una her- | lida, en que le desbarataron con muerte de su hijo y mana de Totila , rey de los ostrogodos, por voto de los pérdida de otros muchos de los suyos y del bagaje. Con principales sucedió y fué hecho rey de los visogodos. esto alzó el cerco y no paró hasta Mérida. Conocióse Los principios de su reinado y las esperanzas que dél en este desastre el poderío del márlir Ascisclo, cuyo tenian por su valentía en las armas en breve se escu- templo, que estaba cerca de Córdoba , él habia profarecieron y trocaron por derramarse en deshonestidad. nado, ca metió en él sus caballos; así se persuadia el Muchos de los suyos, procurándolo él, fueron muertos pueblo que era castigo del cielo y pena de aquel desade secreto; á otros levantaron falsos testimonios y con- cato por la devocion que al mártir tenian. Y san Isidoro denaron en juicio; todo á propósito de tomalles sus escribe que como por aquella afrenta y revés comenmujeres para hartar su lujuria. Por esta causa fué de zase á ser despreciado, no paró el daño en esto; y es tal manera aborrecido y incurrió en desgracia del pue- ordinario que en pos de la fortuna va el favor y disfablo y de los principales, que se conjuraron contra él vor de los hombres. Alzóse pues contra él Atanagildo, y le mataron. En tiempo de Teudiselo se decia comun- y para mas fortificarse con una embajada que envió al mente que en un lugar cerca de Sevilla, que hoy se emperador Justiniano, prometió que si le acudiese y llama Oseto, y Plinio le llama Oset, en un templo de socorriese, en pago de la ayuda le entregaria no pelos romanos y católicos, así hasta los mismos arrianos queña parte de España para que volviese á la obedienpara hacer diferencia los llamaban, las fuentes del bau- cia del imperio romano. Fué enviado de la Gallia Litismo, aunque cerradas por el obispo en presencia del berto, patricio, título y nombre que antes era de noblepueblo y selladas con diligencia, el jueves de la Sema- za, ya en este tiempo lo era de dignidad, inventada na Santa, que por traer a la memoria los tormentos que por Constantino Magno, con muchos privilegios que le padeció Cristo se llama tambien la Semana Grande, dió. Entre los demás, uno en particular era muy notaluego el sábado siguiente cada un año acostumbraban ble, que tenia mejor asiento que los prefectos del Preá henchirse de agua sin que nadie supiese de dónde torio. Con la venida de Liberto se dió la batalla cerca aquel agua procedia ó manaba. El rey Teudiselo, mo- de Sevilla, do entendemos fué el principio de aquella vido por la sama deste milagro y por sospecha que era rebelion. Quedó la victoria por Atanagildo , y con esto engaño, ca era él de secta arriano, como una y otra Agila fué muerto en Mérida por los mismos principales vez pusiese guardas, y sin embargo las fuentes se hin- que le seguian, año del Señor de 554. Pesábales, es chesen, mandó que al derredor del templo, porque no á saber, que con las guerras civiles se quebrantasen las viniese el agua ocultamente encañada, se tirase un foso fuerzas y perdiesen las riquezas de los godos que en de veinte y cinco piés en ancho y otros tantos en alto. tantos años se juntaran. Temian juntamente, á ejemplo En esta obra estaba ocupado cuando los suyos se her- y imitacion de Italia y de Africa , que por aquel camanaron contra él y le dieron la muerte. Este milagro mino los romanos no recobrasen á España de todo de las fuentes, como lo refiere san Isidoro, Pascasio, punto. El mismo año en Constantinopla por diligencia obispo, en una carta que escribió á san Leon el Magno, del emperador Justiniano se tuvo un concilio general dice que acontecia en Sicilia. Puede ser que, como es de ciento y setenta y cinco obispos contra muchos que ordinario, trastrocadas las cosas por la fama , lo que su- seguian las opiniones de Origenes, ajenas de la verdacedia en una provincia se atribuyese á otra. Lo que en dera piedad. En aquel Concilio, que entre los generaeste caso es mas de maravillar, que san Isidoro no haya les es el quinto, se determinó que los muertos podian hecho mencion alguna de milagro tan ilustre; y que ser descomulgados; y al contrario de lo que Origenes conforme a lo dicho, sucedió en España casi en su mis- enseñó, que ni el sol ni las estrellas ni las aguas que mo tiempo, mayormente que refiere lo que hemos di- están sobre los cielos son ciertas virtudes animadas y cho del milagro de Sicilia. La muerte deste Rey pasó racionales. Fué tambien reprobado lo que Teodoro, en esta manera : en Sevilla acometieron los conjurados mopsuesteno, habia dicho y las respuestas de Teodola casa real, y al tiempo que yantaba le dieron la muer- rito y una epístola de Iba, edeseno, que fueron los tres te. Reino diez y ocho meses y trece dias. El reino de los capítulos sobre que despues resultaron grandes debafrancos, que por muerte de los otros reyes de Francia tes, tanto, que por esta causa muchos no recebian se juntara en Clotario, muerto él, se dividió á esta mis- este Concilio. Presidieron en este Concilio Mena, ma sazon en cuatro partes entre cuatro hijos que dejó. obispo de Constantinopla, y muerto él, el que le suLo de Paris se dió a Chereberto, lo de Metz y Lorena cedió, que fué Eutiquio; que Vigilio, pontífice roá Sigiberto, lo de Soesons á Chilperico, lo de Orliens mano, el cual preso que fué en Roma, por mandatuvo Guntrano; todas estas fueron ciudades reales, y do del Emperador le llevaron, y á la sazon se haellos se llamaron reyes.

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Jaba en Constantinopla, nunca se quiso hallar presente

á las acciones del Concilio; pero confirmó por sus carCAPITULO IX.

tas lo que los padres determinaron y decretaron, y en De los reyes Agila y Atanagildo.

particular se dice que el dicho Pontifice condenó á Orí

genes. Jornandes, obispo de los godos, continuó la his En lugar de Teudiselo por eleccion de los principa- toria de aquella nacion hasta estos tiempos, en què les sucedió en el reino Agila. Gobernó los godos cin- Atanagildo, por la muerte de su contrario, quedó sin co años y tres meses; fué trabajado de adversos suce- contradiccion por rey de los godos. Tuvo este Rey musos, que se continuaron hasta el fin de su vida. A los cho que hacer por toda la vida, y emprendió guerras principios puso un cerco muy apretado y de mucho muy trabadas, en que a las veces le sucedió prósperatiempo sobre la ciudad de Córdoba que no le queria mente, á las veces al contrario; porque, olvidado de lo obedecer. Los cercados al improviso hicieron una sa- que prometiera, procuró luego echar a los romanos de toda España, los cuales, así por el asiento que poco an- 1 1o, y mas adelante fué prelado de Braga con retencion tes se tomara como por fuerza de armas, estaban apo- de la iglesia dumiense , que unieron con el nuero derados de una parte no pequeña della, tanto, que su obispado que le dieron. Despues de muerto, por la imperio se extendia del un mar al otro. Tuvo de Go- mucha fama de su santidad en Galicia y en parte de la suinda, su mujer, dos hijas: la una se llamó Galsuioda, Lusitania le tuvieron y tienen por santo hasta hacerle que casó con Chiperico, rey de Soesons, en Francia; fiesta á 20 de marzo. Cuando los suevos abrazaron la Ja otra, Brunequilde, que era la menor, casó con Sigi- religion católica tenian por rey á Teodomiro. Qué berto, rey de Metz, en Lorena, hermano de Chilperico. reyes despues de Remismundo, de quien se habló de Estas dos señoras, por diligencia de los obispos de Fran- suso, antes deste tiempo hayan tenido los suevos no cia y por medio de su doctrina , dejada la secta arria- se sabe, ca las antiguas memorias y historias de aquena, que profesaran desde su tierna edad, fueron ios- llos tiempos han faltado. La ocasion de reducirse fué truidas en la religion católica; y aun no falta quien esta: acaeció muy á propósito que el hijo mayor de diga que Atanagildo de secreto seguia la religion cató- Teodomiro, que le habia de suceder en el reino, estaba lica, dado que por respeto del tiempo en público pro- doliente de una grave enfermedad. Volaba por el munfesó la secta arriana , por miedo, a lo que se entiende, do la fama de los milagros de san Martin, turonense. de no alterar los ánimos de su gente. Reinó quince Envió el Rey á su sepulcro embajadores en romería para años y seis meses; murió en Toledo de su enfermedad, alcanzar salud para su hijo, que llevaron tanto peso de año de 567. Máximo,cesaraugustano, dice que este Rey oro y plata cuanto era el del cuerpo de aquel mozo. fundó en aquella ciudad el monasterio agaliense, así Como ninguna cosa se alcanzase por este medio, entendicho de una alquería que se llamaba Agalia, distante dió su padre que diferenciarse en la religion y seguir la de San Pedro y San Pablo Pretoriense ducientos y secta de Arrio era la verdadera causa de no alcanzar de cincuenta pasos entre occidenle y septentrion. Yo Dios lo que tanto deseaba por las oraciones de san Marcreo se debe leer entre oriente y septentrion, por lo tin. Envió nuevos embajadores , que le trajeron parte que adelante se dirá. En Portugal, cuatro leguas de del manto de que san Martin usaba en vida. En el enGuimaranes, pueblo que los antiguos llaman Idania , á tre tanto el hijo alcanzó la salud deseada; y sin embargo, la ribera del rio Vicela, hay una aldea con nombre de por voto que habia hecho su padre y con que se obliAtanagildo, por ventura fundada por este tiempo; en gara si alcanzase lo que deseaba y pedia á Dios, mandó ella se ven cimientos y ruinas de edificios que mues- Juego edificar en nombre de san Martin un templo. tran sué obra de godos, muy diferente de la fábrica ro- Algunos piensan que este templo se hizo en Orense á mana y de la manera y primor que tenian los romanos

causa que la iglesia mayor de aquella ciudad se llama en edificar. Despues de la muerte de Atanagildo se si- del nombre de san Martin. No paró en esto la devocion guió una vacante de cinco meses; don Lucas de Tuy del Rey, antes por su diligencia los suevos se redujeron dice de cinco años y cinco meses. La causa fué que los públicamente a la religion católica, y para mas conprincipales de los godos, divididos en parcialidades y firmarlos en aquella religion por amonestacion de san pasiones, no venian de conformidad en nombrar algun

Martin, dumiense, se juntó un concilio en Braga de los particular que con fuerzas y ingenio sustentase la re- obispos de Galicia el año tercero del reino de Teodopública que se iba á caer. Poco caso hacian de los da- miro. En los actos deste Concilio , que fué el primero ños públicos por cumplir con sus pasiones particulares. entre los bracarenses, se lee el nombre del rey AriaGobernaba la Iglesia romana, despues de Vigilio y de miro, pero está la letra errada. Fué esto el año de Cristo Pelagio, Juan, tercero deste nombre. Los suevos á la de 563. Lucrecio, obispo de Braga, sucesor de Profumisma sazon , señores que eran de Galicia , volvieron turo, tuvo el primer lugar entre ocho obispos que allí à la católica religion, que antes dejaran, renunciada la se hallaron. Despues dél Andrés, obispo del Padron, secta arriana que habian mucho favorecido y trabajado Martin, dumiense, Lucencio, conimbricense; demás de todas maneras á los católicos en aquella tierra por destos Coto , Hilderico, Timoteo y Malioto, sin declaespacio de casi cien años. Ayudó mucho para reduci- rar en qué iglesias eran obispos. En aquel Concilio conllos la diligencia de Martino, dumiense; era húngaro firinaron la religion católica , y reprobaron la secta de de nacion, y con grandes peregrinaciones que hizo, Priscilliano. Vedóse, conforme á la costumbre antigua, anduvo las provincias de oriente, y se lizo muy docto que los cuerpos de los difuntos no se enterrasen dentro y muy aventajado en el estudio de las divinas letras. de los templos. Señaláronse los términos á cada una Este insigne varon, venido en España, dió gran mues- de las diócesis de Galicia hasta donde cada cual se estra en Galicia de su bondad y sabiduría; de su erudi- tendia , como lo dice Itacio en la Crónica de los suecion la dan bastante los libros que escribió, su mucho vos, vándalos y godos. No hay duda sino que por estos lustre y elegancia de palabras, las hermosas senten- tiempos hobo diversos escritores, llamados itacios ó cias de que están esmaltados. Anda un tratado suyo De idacios; y entre otros uno que cien años antes del en ira, otro de Humildad cristiana, otro De moribus, y que vamos escribió una historia de las cosas de Esúltimamente , de la diferencia de las Cuatro virtudes paña. Algunos entienden que la distincion de los tércardinales, en los cuales, porque con las muchas sen- minos ya dicha se hizo en el concilio Lucense 6 de tencias y agudeza del estilo se llega mucho á la seme- Lugo, que dicen se tuvo luego el siguiente año, movijanza del de Séneca , los dos postreros libros andan en dos por memorias que hay desto en los archivos de la algunas impresiones en nombre de aquel filósofo pues- iglesia de Lugo. Esto sigue don Lucas de Tuy en partos entre sus obras. Edificó desde sus cimientos el ticular; otros se persuaden por razones que para ello monasterio dumiense; y mudado despues en obispa- alegan que entre estos dos concilios hobo espacio de do, de abad dumiense se llamo obispo del mismo titu- seis años. Mas todas estas opiniones son inciertas , ni

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