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emperador Heraclio para que confirmase las condicio- | Esta pareció por entonces culpa bastante , por haberlo nes que entre los dos capitularon. Era este Emperador el Obispo permitido, para despojarle de su iglesia. El muy dado á la vanidad de la astrologia judiciaria. Avi desórden fué que el Rey por su autoridad pasase tan sábanle que su imperio y los cristianos corrian gran pe adelante; por cuya diligencia demás desto en Sevilla el ligro de parte de la gente circuncidada. Lo que debiera año seteno de su reinado se juntaron ocho obispos. entender de los sarracenos y moros lo entendia de los Presidió en este Concilio san Isidoro. Los padres en judíos; así, dió en perseguir aquella nacion por todas las esta junta reprobaron la secta de los acéfalos, herejía vias y maneras á él posibles. Lo primero echó a todos condenada al tiempo pasado en el oriente, pero que los judíos de las provincias del imperio, despues con la comenzaba á brotar en España por los embustes y enocasion desta embajada que le enviaron de España, gaños de cierlo obispo venido de la Suria , que fué condesque fácilmente vino en todo lo que tenian concerta vencido de su error y forzado á hacer dél pública abdo, trató muy de veras con el embajador Teodorico bi- juracion. Demás desto, en el mismo Concilio señalaron ciese con su señor que desterrase á todos los judíos de los términos y aledaños á las diócesis de los obispados España coino gente perjudicial á todos los estados, que particulares sobre que tenian diferencia. A las monjas él mismo los alanzara de sus tierras, y que con ninguna fué vedado hablar con hombres, sin exceptar a la misma cosa le podrian mas ganar la voluntad. Aceptó este con abadesa, á la cual mandaron no hablase con alguno de sejo Sisebuto, yaun pasó mas adelante, porque, no sola los monjes fuera del abad y del monje que tenia cuimente los judíos fueron echados de España y de lodo el dado de las religiosas; y aun con estos no sin testigos, señorio de los godos, que era lo que pedia el Empera y solamente de cosas santas y espirituales. Hallóse ca dor, sino tambien con amenazas y por fuerza los apre este Concilio junto con los obispos el rector de las cosas miaron para que se bautizasen, cosa ilícita y vedada públicas, por nombre Sisiselo, que así se lian deemenentre los cristianos que á ninguno se haga fuerza pa dar los libros ordinarios, donde se lee Sisebuto difera que lo sea contra su voluntad; y aun entonces esta rentemente de como está en los códices mas antiguos determinacion de Sisebuto tan arrojada no contentó á de mano. Estaba el Rey ocupado en estos y semejantes los mas prudentes, como lo testifica san Isidoro. Entre negocios cuando le sobrevino la muerte, ano de nueslas leyes de los godos que llaman el Fuero Juzgo se leen tra salvacion de 621; reinó ocho años, seis meses y diez dos en este propósito, que promulgó Sisebuto el cuarto y seis dias. Muchas cosas se dijeron de la ocasion de su año de su reinado. Andaban las cosas revueltas, y así, no muerte; unos que los médicos le dieron una purga, era maravilla se errase, porque el Rey se bizo juez de lo aunque buena, pero en mayor cantidad de lo que deque se debiera determinar por parecer de los prelados; bieron; otros que en lugar de purga le dieron de propóa como sea así que á los reyes incumba el cuidado de las sito verbas; la verdad es que en las muertes de grandes Jeyes y gobierno seglar, lo que toca á la religion y el príncipes de ordinario se suelen levantar y creer mugobierno espiritual á los eclesiásticos. Mas á la verdad chas mentiras con pequeño fundamento, principalmente los impetus y antojos de los principes son grandes, y de los que por su buen gobierno y aventajadas partes muchas veces los obispos disimulan en lo que no pue- fueron muy amados de sus súbditos. Hizose el enterraden remediar. Publicado este decreto, gran número de miento y honras como convenia á Príncipe tan grande; judíos se bautizó, algunos de corazon, los mas fingida- muchas lágrimas se derramaron, muestra de la mucha mente y por acomodarse al tiempo; no pocos se salieron | voluntad que todos comunmente le tenian. En la vega de España y se pasaron á aquella parte de la Gallia que de Toledo junto a la ribera de Tajo hay un templo de estaba en poder de los francos, de do no mucho des Santa Leocadia muy viejo y que amenaza ruina; dicepues fueron tambien echados con los demás judíos na se vulgarmente, y así se entiende , que le edificó Siseturales de Francia por edicio del rey Dagoberto y á buto; de labor muy prima y muy costosa. El arzobispo persuasion del mismo emperador Heraclio. Fué así, que don Rodrigo testifica que Sisebuto edilicó en Toledo un de Francia fueron á Constantinopla dos embajadores templo con advocacion de Santa Leocadia; la fábrica llamados Servacio y Paterno, con quien el Emperador que hoy se ve no es la que hizo Sisebuto, sino el arzotuvo la misma plática que tuviera con Teodorico, y les bispo de Toledo don Juan el Tercero; despues que aquepersuadió se hiciese en Francia lo que en las demás pro la ciudad se tornó á recobrar de moros levantó aquel vincias ejecutaban. Publicóse pues un edicto en Fran edificio. Demás desto, testifican que por órden deste Rey cia en que so pena de la vida se maudaba que dentro | los godos usaron de armadas por la mar, y esto para de cierto tiempo ninguno estuviese en ella que no fuese que, pues hasta entonces ganaran gran honra por tierra, cristiano. Muchos quisieron mas ir desterrados; los se enseñoreasen del mar; ca es cosa cierta que la tierra otros ó fingidamente por acomodarse al tiempo ó de se rinde al que señorea el mar, que fué parecer de Teverdad profesaron la religion cristiana. Por esta manera místocles. Por ventura tambien pretendian pasar con la divina justicia con nuevos castigos por estos tiempos sus conquistas en Africa por hallarse señores casi de trabajaba y afligia aquella nacion malvada en pena de toda la España. Algunos historiadores nuestros dicen la sangre de Cristo, hijo de Dios, que tan sin culpa que Mahoma , fundador de aquella nueva y perjudicial derramaron. Pero dejemos lo de fuera. Eu España el secta , despues que tuvo sujetas la Asia y la Africa, paRey, usando de la libertad ya dicha, depuso á Euse- só últimamente en España, y que por autoridad y temor bio, obispo de Barcelona , y hizo poner otro en su lugar, de san Isidoro se huyó de Córdoba ; cuento mal forjado como se entiende por las mismas cartas suyas. La cau- que, ni se debe creer, ni concierta con la razon de los sa que se alegaba fué que en el teatro los farsantes re- tiempos, ni viene bien con lo que las historias extran• presentaron algunas cosas tomadas de la vana supers-, jeras afirman, y así se debe desechar como cosa vana y ticion de los dioses que ofendian las orejas cristianas. : fabulosa. Lo cierto es que por la muerte de Sisebuto sucedió en el reino su hijo Recaredo, mozo de poca | su casa, declaró por su compañero á Rechimiro, su hiedad y de fuerzas no bastantes para peso tan grande. jo, mozo que, aunque era de pequeña y tierna edad, Rçinó solos tres meses, y pasados fallcció sin que dél con su buen natural daba muestras que imitaria las virse sepa otra cosa.

tudes de su padre y de su abuelo. Todo esto no fué

bastante para que los godos no se desabriesen, ca lleCAPITULO IV.

vaban muy mal que con este artificio se beredase la De los reyes Suintila y Rechimiro.

majestad real, que antes se acostumbraba dar por voto

de los grandes del reino; y es cosa averiguada que desPor la muerte destos dos reyes padre y hijo los gran de este tiempo el que poco antes era acatado de todos des del reino nombraron por sucesor á Suintila, persona y temido viuo a ser tenido en poco, de tal suerte, que que en las guerras pasadas habia dado muestra de valor no sosegaron hasta tanto que derribaron de la cumbre y partes bastantes para el gobierno, además que la me del reino á Suintila y á su hijo ; que debió de ser la moria de su padre le hacia bienquisto con todos, y hizo causa porque san Isidoro en la Historia de los godos, mucho al caso para que le tuviesen por digno de aque con que llegó hasta este año, po pasase adelante con lla dignidad y grandeza. Era persona de mucho ánimo su cuento, por hacérsele, como yo pienso, de mal de y no de menor prudencia; ni con los trabajos se cansaba poner por escrito las afrentas y desastre de aquel Rey, el cuerpo, ni con los cuidados su corazon se enflaque poco antes muy señalado y deudo suyo, y por po decia. Su liberalidad fué tan grande para con los necesita jar memoria de las alteraciones, traiciones y malos dos, que vulgarmente le llamaban padre de los pobres. tratos que en este caso sucedieron. Lo que principalLos de Navarra, gente feroz y bárbara, con ocasion de mente en Suintila se reprehende sué que, despues de la mudanza en el gobierno de nuevo se alborotaron, y tantas victorias y de estar España toda sosegada y en tomadas las armas, ponian á fuego y á sangre las tierras paz, se dió á vicios y deleites; en que se muestra clade la provincia tarraconense; acudió el nuevo Rey con ramente cuánto es mas dificultoso al que tiene manda presteza, y con sola su presencia, por la memoria de las y libertad para hacer lo que quiere vencerse á sí misvictorias pasadas, hizo que se le sujetasen y riodiesen. mo y á sus pasiones en tiempo de paz que en el de la Perdonólos, pero con condicion queá su costa edificasen guerra con las armas sujetar á sus enemigos. Teodouna ciudad llamada Ologito, como baluarte y fuerza que ra, su mujer, que algunos sospechan fué hija del rey los enfrenase y tuviese á raya para que no acometiesen Sisebuto, y Geila ó Agilano, su hermano, á quien habia novedades tantas veces, pues les estaba mejor carecer de entregado el gobierno así de su persona como del reila libertad, de que usaban mal. Esta ciudad piensan al no, con sus malos términos fueron ocasion en gran gunos sea la villa que hoy en aquel reino se llama Oli parte del odio que contra él se levantó, y despertaron te, mas por la sernejanza del nombre que por otra ra contra él gran parte de los enemigos, que al fin le echazon que haya para decillo, conjetura que suele enga- ron por tierra y prevalecieron. Presidia á la sazon en la mar á las veces. Concluida esta guerra, los romanos iglesia de Toledo Helladio, sucesor de Aurasio, varon que en España quedaban y mas confiaban en el asiento de señalada prudencia , modestia y erudicion, muy liquc tenian puesto con los godos que en sus fuerzas, úl bre de toda avaricia , constante y para mucho trabajo. timamente fueron constreñidos á salirse de toda Espa Fué los años pasados rector de las cosas públicas, que ña, donde por mas de setenta años á las riberas del era en lo seglar el mayor cargo de los godos. Dejó el uno y del otro mar habian poseido parte de lo que hoy oficio con deseo de seguir vida mas perfecta, y tomó en es Portugal y de la Andalucía, bien que muchas veces Toledo el hábito de monje en el monasterio agaliense, se extendian ó estrechaban sus términos, conforme á y en él en breve llegó á ser abad; dende por órden del como las cosas sucedian. Algunos entienden que por rey Sisebuto pasó á ser arzobispo de Toledo. Tuvo por esta causa los godos fortificaron la ciudad de Ebora dicípulo al glorioso san Ilefonso, cosa que le dió no para que sirviese de frontera contra los romanos. Dan menos renombre que sus mismas virtudes, aunque desto muestra dos torres fuertes y de buena estofa, que fueron grandes. El mismo le ordenó de diácono, y adecomunmente dicen por tradicion las edificó el rey Sise lante le sucedió, así en la abadia como en el arzobispabuto, es á saber , para reprimir las entradas que los ro do. Parece que la alteracion de los tiempos y pena que manos por aquella parte hacian en las tierras de los Helladio recibió por las revueltas que resultaron fuegodos. Conserváronse los romanos por tan largo tiem ron ocasion de su muerte, porque al mismo tiempo que po en aquellas partes tan estrechas de España, á lo que Suintila por traicion de Sisenando fué despojado del se entiende, por estar Africa tan cerca para fácilmente reino, pasó desta vida. En cuyo lugar sucedió Justo, y ser socorridos; y al presente, por faltarles esta ayuda á por algun tiempo presidió en aquella iglesia. La caida causa de la cruel guerra que el falso profela Mahoma del rey Suintila fué desta manera. Era Sisenando homy los que le seguian hacian por aquellas partes, fue bre de gran corazon, muy poderoso por las riquezas ron vencidos y echados de España. Tenian los roma que tenia , diestro y ejercitado en las cosas de la guernos dividido aquel gobierno en dos partes, y puestos en ra. Parecióle que el aborrecimiento que comunmente España dos patricios. Destos al uno con buena indus- tenian al rey Suintila le presentaba buena ocasion y tria y maña granjeó el Rey, al otro venció con las ar le abria camino para quitarle la corona. Las fuerzas que mas, y á entrambos los redujo en su poder. A todas tenia no eran bastantes para cosa tan grande. Acudió estas cosas tan señaladas dió fin el rey Suintila dentro al rey Dagoberto de Francia. Persuadióle le ayudase del quinto año de su reinado, que se contaba del naci con sus fuerzas, avisóle que las voluntades de los namiento de Cristo 626. En el cual año, con intento de turales estaban de su parte, solo recelaban comenzar asegurar la sucesion del reino y hacer que quedase en cosa tan grande sin tener socorros de otra parte; que Suintila debajo de nombre de rey era muy cruel tira- | á los padres le encomendasen á la divina Majestad para no, ejecutivo, sujeto a todos los vicios y fealdades, que ayudase sus intentos; que el fin para que se juntamonstruo compuesto de aficiones y codicias entre sí ran era la reformacion de la diciplina eclesiástica y de contrarias y repugnantes. Tomado asiento con el Fran las costumbres, que era justo acudiesen á negocio tan cés, Abundancio y Venerando , capitanes franceses, importante. Animáronse los obispos con las buenas pacon gente de Borgoña se metieron por España y lle labras del Rey, publicaron decretos muy importantes, garon a Zaragoza. Los grandes, que hasta entonces se y en particular señalaron la forma y ceremonias con que recelaban y temian , se declararon, y tomadas las ar se deben celebrar los concilios provinciales, que manmas, no pararon hasta echar del reino á Suintila con su daban se juntasen cada un año. Las cabezas principales mujer y hijo Rechimiro. Esto se tiene por mas cierto de los decretos son estas. Los padres en los asientos y que lo que otros dicen, es á saber, que el rey Suintila y en el votar guarden la antigüedad de su consagracion. su hijo fallecieron de enfermedad en Toledo, porque del Con su voluntad sean admitidos al concilio los grandes Concilio cuarto toledano y de lo que en él se refiere que pareciere se deben en él hallar. Muy de mañana se parece lo contrario; y aun dél se euticnde tambien que cierren las puertas del templo en que se tiene la junta, Agilano, hermano del rey Suintila, entre los demás se fuera de una por donde entren los padres, con su guararrimó á Sisenando y siguió su partido, si bien la amis- da de porteros. El metropolitano proponga los puntos tad no le duró mucho. De las historias francesas se ve de que en el concilio se ha de tratar. Las causas parque al rey Dagoberto dieron los nuestros, por ventura ticulares proponga el arcediano. Haya en España un á cuenta de los gastos de la guerra , diez libras de oro, Misal y un Breviario. ( El cuidado de hacer eslo se que él aplicó para acabar la fábrica de San Dionisio, 1 cocoinendó á san Isidoro, que luvo el primer lugar en templo muy sumptuoso y grande junto á Paris y obra j uste Concilio; de aquí resultó que comumente el Midel rey Dagoberto. Floreció por este tienpo Juan, sal y Breviario de los mozárabes so atribuyen á san Isiobispo de Zaragoza, sucesor de Máximo. Fué muy seña cloro, dado que san Leandro compuso muchas cosas lado así bien en la bondad de su vida y liberalidad con delio, y con el tiempo se añadieron muchas mas.) los pobres como en la erudicion y letras, de que da Antes de la Epifanía resuelvan los sacerdotes entre sí lestimonio un libro que dejó escrito en razon de cómo en qué dia de aquel año se lia de celebrar la Pascua, se debia celebrar la Pascua. Por el mismo tiempo fuc- y dello los metropolitanos por sus carlas dén aviso ron en España personas de cuenta Vincencio y Ramiro. á las iglesias de su provincia. El Apocalipsi de san Juan Vicencio fué abad en San Claudio de Leon, do por de- Evangelista se cuente entre los libros canónicos. Les fender la religion católica fué muerto por los arrianos, , iglesias de Galicia en la bendicion del cirio Pascual, secta que parecia estar ya acabada; su cuerpo en la en las ceremonias y oraciones se conformen con las destruicion de España llevaron á la ciudad de Oviedo. ¡ demás de España. Ninguno se ordene de obispo ni do Ramiro fué monje en el mismo monasterio de Leon, y presbítero que no sea de treinta años y tenga aprobaal lado del altar mayor en propia y particular capilla cion del pueblo. Los judíos en adelante no sean forzados están sus huesos guardados y reverenciados del pue á bautizarse. Los que forzados del rey Sisebuto se baublo. Reinó Suintila diez años; despojáronle del reino tizaron perseveren en la fe que profesaron. Los judíos y año del Señor de 631.

los que dellos decienden no puedan tener públicos ofi

cios y magistrados. Los clérigos no corten el cabello, CAPITULO V.

solo en lo mas alto de la cabeza, que deben afeitarla toda: Del rey Sisenando.

pero de guisa que los cabellos queden en forma de co

ropa. Ninguno se apodere del reino sino fuere por voto Luego que Sisenando salió con lo que pretendia y de los grandes y prelados. El juramento hecho al Reyno se vii hecho rey de los godos, como persona discreta sea quebrantado. Los reyes del poder queles ha sido daadvirtió que, por estar los naturales divididos en par- do para el bien comun no abusen para hacerse tiranos. cialidades y quedar todavía muchos aficionados al | Suintila, su mujer y hijos y su hermano sean descomulgapartido contrario, corria peligro de perder en breve lo dos por los males que cometieron en el tiempo que tu

ganado si no buscaba alguna traza para acudir á este vieron el mando. Lo que se pretendia con este decreto, · peligro. Parecióle que el mejor camino seria ayudarse y á que todo lo demás se enderezaba, era asegurar co de la religion y del brazo eclesiástico, capa con que el reino á Sisenando, y junto con esto para lo de ademuchas veces se suelen cubrir los principcs y aun so- i lante dar aviso que niuguno imitase ni se atreviese i laparse grandes engaños. Junto de todo su señorío co- lacer locuras semejantes. Decreto en que parece tener mo setenta obispos en Toledo con voz de reformar las alguna muestra de aspereza extcnder el castigo a los costumbres de los eclesiásticos, por las revueltas de los hijos del Rey, a quien dehia excusar la inocencia de su tiempos muy estragadas; mas su principal intento era edad. Pero fué costumbre de los antiguos usada de toprocurar que el rey Suintila fuese condenado por los das las naciones, que á veces los hijos sean castigados padres como indigno de la corona , para que los que le | por los padres; y esto á propósilo que el muebo amor seguian y de secreto le eran aficionados, mudado pa que les tienen enfrene á los que de sii particular interecer , sosegasen. Túvose la primera junta en la iglesia rés no harian caso. Firmaron las acciones y decretos de Santa Leocadia á 5 de diciembre, año de 634, es á del Concilio todos los obispos. Los metropolitanos por saber, el tercero del reinado del mismo Sisenando. Ha- l este órden : Isidoro, arzobispo de Sevilla ; Selva, do llóse el Rey en la junta, y puesto de rodillas con mues Narbona; Stefano, de Mérida, sucesor de Mausona; tra de mucha humildad, con sollozos y lágrimas que Inocencio y Renovato, que por este órden le precediede su pecho y sus ojos despedia en abundancia , pidió ron en aquella iglesia. En cuarto lugar firmó Justo, prelado de Toledo; en el quinto Juliano, de Braga; y sus cartas preguntase si el inferior puede absolver de la en el postrero Audax, de Tarragona. De los demás pre- sentencia y censura fulminada por el superior, y si los Jados y del orden que guardaron no hay que hacer apóstoles todos fueron de igual poder, respondió en una mencion en 'este lugar. Solo de Justo, arzobispo de carta que por ser muy memorable me pareció poner Toledo, quiero añadir que, segun parece, era persona aquí. Dice pues : «Al carísimo y excelente en virtudes suella de lengua y maldiciente, tanto, que en todas sus » Eugenio, obispo, Isidoro. Recebí la carta de vuestra pláticas acostumbraba á reprehender y murmurar de » santidad, que trajo el mensajero Verecundo. Dimos todo lo que Helladio, su predecesor, liabia hecho; la » gracias al Criador de todas las cosas porque se digna condicion tuvo tan áspera, que sus mismos clérigos » conservar para bien de su Iglesia en salud vuestro por esta causa le ahogaron en su leclio despues que en »cuerpo y alma. Para satisfacer conforme a nuestras aquella iglesia presidió por espacio de tres años. Quién » fuerzas á vuestras preguntas pedimos que por los sudice que el Justo á quien mataron sus clérigos sué » fragios de vuestras oraciones seamos del Señor libradiferente del que fué arzobispo de Toledo. Entre las » dos de las miserias que nos afligen. Cuanto á las prefirmas de los otros obispos está la de Pimenio, obispo »guntas que vuestra venerable palernidad, dado que que se llama de Asidonia , cuyo nombre hasta el dia de » no ignora la verdad, quiere que responda, digo que hoy se lee en Medinasidonia en la iglesia de Santiago, 1 » el menor, fuera del artículo de la muerte, no puedo grabado en una piedra, y en otra iglesia de San Am » desatar el vínculo de la sentencia dada por el superior; brosio que está á la ribera del mar como media legua » antes al contrario, el superior,conforme á derecho, pode Bejer de la Miel; por donde se entiende que debió » drá revocar la del inferior, como los padres ortodoxos consagrara quellas dos iglesias. Demás de lo dicho, per » por autoridad sin duda del Espíritu Santo lo tienen desonas eruditas y diligentes son de parecer que el libro » terminado ; que decir ó hacer al contrario, como vuesde las leyes góticas, llamado vulgarmente el Fuero Juz » tra prudencia lo entiende, seria cosa de mal ejemplo, go, se publicó en este concilio de Toledo, y que su | »es á saber, gloriarse la segur contra el que corla con autor principal fué san Isidoro : concuerdan muchos » ella. En lo de la igualdad de los apóstoles, Pedro so códices antiguos destas leyes que tienen al principio es- » aventajó á los demás, que mereció oir del Señor : Tú crito como en el Concilio toledano cuarto, que fué este, » eres Pedro, etc., y no de otro alguno, sino del mismo se ordenaron y publicaron aquellas leyes. Otros pre » Hijo de Dios y de la Virgen, recibió el primero la hona tenden que Egica , uno de los prostreros reyes godos, y »ra del pontificado. A él tambien despues de la resurhizo esta diligencia. Muévense á sentir esto por las mu » reccion del Hijo de Dios sué dicho por él mismo: Apachas leyes que hay en aquel volúmen de los reyes que »cienta mis corderos; entendiendo por nombre de coradelante vivieron y reinaron. Puede ser, y es muy pro- » deros los prelados de las iglesias, cuya dignidad y bible, que al principio aquel libro fué pequeño, des » poderío, dado que pasó á todos los obispos católicos, pues con el tiempo se le añadieron las leyes de los » especialmente reside para siempre por singular privileotros reyes como se iban haciendo. Por conclusion, » gio en el de Roma, como cabeza mas alta que los otros una fórmula que anda impresa de cómo se han de cele- | » miembros. Cualquiera pues que no le prestare con brar los concilios ordinariamente se atribuye á san Isi » reverencia la debida obediencia, apartado de la cabedoro; mas algunos entienden que adelante alguna per »za , se muestra ser caido en el acefalismo. Doctrina sona la forjó de lo que en esta razon se determinó en » que la santa Iglesia aprueba y guarda como artículo este Concilio y de otras muchas cosas que juntó, to- » defe, lo cual quien no creyere fiel y firmemente no pomadas de otros concilios; y que para darle mayor au- l » drá ser salvo, como lo dice san Alanasio hablando de toridad y crédito la publicó en nombre de san Isidoro, » la fe de la Santa Trinidad. Estas cosas brevemente he como autor tan grave, y que en particular tuvo el pri » respondido á vuestra dulcísima caridad sin ser mas mer lugar en este concilio de Toledo. Todo pudo ser; » largo; pues, como dice el filósofo, al sabio poco lo el juicio desto quedará libre al lector; el nuestro es » basta. Dios os guarde. » Un pedazo desta carta engique las razones que se alegan por la una y por la otra | rió don Lucas de Tuy poco menos ha de cuatrocientos parte ni concluyen que la dicha fórmula sea de san Isi años en una disputa docta y elegante que hizo contra doro ni tampoco lo contrario.

la secta de los albigenses, que se derramaba y cundia por

España. Volvamos alrey Chintila, de quien algunos sienCAPITULO VI.

teu fué hermano carnal del rey Sisenando y padre do 1 . Del rey Chintila.

arnbos Suintila. En contrario desto liace que en el cuarto

Concilio toledano se dicen muchos baldones contra SuinCasi por el mismo tiempo que Justo, arzobispo de To tila, que no parece sufricra ninguno de sus hijos que en . Jedo, falleció de la manera que ello haya sido, el rey Si su presencia maltrataran de aquella suerte á su padre; senando pasó desta vida; murió de su enfermedad en To

conjetura á mi ver bastante. La verdad es que luego que ledo veinte dias despues el año del Señor de 633; reinó elrey Chintila se encargó del gobierno, sea por miedo de tres años, once meses y diez y seis dias. Acudieron los alguna revuelta, sea por imitar el ejemplo de su predograndes y prelados, conforme á la órden que se dió en el cesor, hizo que se juntase un nuevo concilio de obispos Concilio pasado, para elegir sucesor. Regularon los vo en Toledo á proposito que por su voto los padres conlirtos, salió nombrado Chintila y elegido por rey. En lugar masen su eleccion. Era cosa muy larga esperar que todel arzobispo Justo sucedió Eugenio, segundo deste dos los prelados de aquel reino se juntasen, Acudieron nombre , varon esclarecido, así por sus virtudes como sin dilacion veinte y dos obispos, casi todos de la proconocido por la estrecha amistad que tuvo con san Isi- vincia cartaginense, que fue el primer año del reinado doro, arzobispo de Sevilla ; al cual, como Eugenio por de Chintila, y del nacimiento de Cristo se contaban 636. Hízose la junta en la iglesia de Santa Leocadia , en que no antes que expresamente jurase que no daria favor se ordenaron algunas leyes. La primera contiene que en manera alguna á los judíos, ni aun permitiria que cada un año á 13 de diciembre por espacio de tres dias alguno que no fuese cristiano pudiese vivir en el reino se hagan las letanías. Habia costumbre de muy antiguo libremente. Halláronse en este Concilio los prelados Selque antes de la Ascension se hiciesen estas procesiones va, de Narbona, Juliano, de Braga, Eugenio, de Toledo, por los frutos de la tierra. Mamerco, obispo de Viena, Honorato, de Sevilla, sucesor de san Isidoro, que ya por en cierta plaga, es á saber, que los lobos en aquella estos tiempos era fallecido. Allende destos, Protasio, tierra rabiaban y hacian mucho daño, por estar olvida- | obispo de Valencia , y los demás prelados que firmaron da la renovó como docientos años antes deste tiempo, por su órden. El que tuvo mas mano en la direccion de y aun añadió de nuevo el ayuno y nuevas rogativas, los negocios, y se entiende formó los decretos que en todo lo cual se introdujo en las demás partes de la Igle este Concilio se hicieron , fué Braulio, obispo de Zarasia. Gregorio Magno asimismo los años pasados, por goza, que en aquella iglesia sucedió a su hermano Juan, causa de cierta peste que anduvo en Roma muy grave, como persona que se aventajaba á los demás en el ingeordenó que el dia de san Marcos se hiciesen las; leta nio, erudicion y letras. Demás desto, en nombre del nias; lo uno y lo otro se guarda do quiera todos los Concilio escribió una carta á Honorio, a la sazon pontiaños. En España, en particular en el Concilio gerun fice romano, para pedirle que con su autoridad aprobadense se aprobó y recibió todo lo que está dicho, mas se lo que en el Concilio se decretara. Desta carta dice en este Concilio fué tan grande la devocion y celo de el arzobispo don Rodrigo era tan elegante en las palalos padres, que con un nuevo decreto mandaron se bi bras, tan llena de graves sentencias, el estilo tan conciesen las dichas letanias el mes de diciembre, no concertado, que causó grande admiracion en Roma. La intento de alcanzar alguna merced ni de librarse de al celebracion destos concilios fué la cosa mas memorable gun temporal, sino para aplacará Dios y alcanzar perdon que se cuenta del rey Chintila; debió ser que por haber de los pecados, que eran muchos y muy graves. Verdad echado los enemigos de todo su señorío y estar el reino es que estas letanías se han dejado, y ya en ninguna reposado y en paz no se ofrecieron guerras de consideparte se hacen. Los demás decretos deste Concilio son racion, mayormente que la buena diligencia del Rey y de poca consideracion. Enderézanse á confirmar la elec la autoridad de los obispos tenian los naturales reprimicion del rey Chintila y amparar á sus hijos, que aun dos para no mover alteraciones y alborotos. Falleció el despues de la muerte de su padre mandan ninguno se | rey Chintila año de nuestra salvacion de 639. Poseyo atreva á hacerles agravio ni demasía. En particular pa- el reino tres años, ocho meses y nueve dias. ra reprimir la ambicion se ordena , so pena de excomunion, que ninguno se apodere del reino sino fuere ele

CAPITULO VII. gido por votos libres, y que se dé solamente a los que

De la vida y muerte del bienaventurado san Isidoro. descendian de la antigua nobleza y alcuña de los godos. Que ninguno se atreva á negociar los votos antes de la Por el Concilio toledano sexto y por los obispos que muerte del Rey, por ser lo contrario ocasion de altera en él se hallaron, como queda apuutado, se entiende ciones y aleves. En este Concilio, que entre los toleda que el bienaventurado san Isidoro a la sazon era pasado nos es el quinto, tuvo el primer lugar Eugenio, arzo desta presente vida; y por lo que dél escribió san Illebispo de Toledo, que firmó los decretos del Concilio por fonso en los Varones ilustres parece fué su muerle el estas palabras : Yo Eugenio, por la misericordia de año postrero del rey Sisenando, que se contaban del Dios, obispo metropolitano de la iglesia de Toledo, de nacimiento de Cristo 635. Olros son de opinion que tula provincia cartaginense, consintiendo firmé estos co vo vida mas larga y llegó al tiempo del rey Chintila, munes decretos. Despues dél se sigue Tonancio, obispo, cuyo reinado acabamos de tratar. Fué este insigne vade Palencia, como se lec en los códices muy antiguos, ron hermano de padre y madre de san Leandro, san y por su órden los demás obispos. Para que estos de Fulgencio y santa Florentina; otros tambien le señacretos tuviesen mas fuerza y fuesen recebidos de todo lan por hermana á Teodosia, madre de los reyes Herel reino, el año luego siguiente á instancia del Rey se | menegildo y Recaredo. En los años y en la edad fué el juntaron en Toledo pasados de cincuenta obispos, to menor entre todos sus hermanos; en la elocuencia, indos del señorío de los godos. Celebróse el Concilio, que genio y doctrina se les aventajó grandemenle, y en la fué el sexto entre los de Toledo, en Santa Leocadia la grandeza del ánimo y de sus virtudes igualó á su padre Pretoriense, que algunos entienden fué la iglesia desta Severiano, de quien algunos dicen fué duque de la proSanta que está junto al alcázar llamado en latin Preto vincia cartaginense. Dejó muchos libros escritos que rio, y en su vejez muestra rastros de su antiguo pri dan bastante muestra de lo que queda dicho, cuya lista mor y grandeza. Otros quieren que la iglesia de Santa y catálogo san Illefonso y Braulio pusieron en la vida Leocadia la Pretoriense fuese la que está fuera de la que deste Santo escribieron. Iodicio y presagio de su ciudad, porque tambien las casas de campo se llaman grande elocuencia fue lo que escriben de un enjambre pretorios. Demás que el alcázar entonces no estaba de abejas que volaban al rededor de la cuna y de la boca donde hoy. La verdad es que la junta se tuvo á 9 de de san Isidoro sicndo niño, cosa que ni se cree ni se cnero, año del Señor de 637; en ella se ordenaron y pu- 1 dice sino de personas de gran cuenta. Verdad es que blicaron diez y nueve decretos, que se enderezan parte tambien refieren que en sus primeros años se mostró á reformar la diciplina eclesiástica, parte á confirmar de ingenio rudo, lo cual, y juntamente el miedo del solo que acerca del Rey y de sus hijos se decretó en el berbio maestro que le enseñaba, fué ocasiou que se saConcilio pasado. Demás desto, ordenaron por decreto lió y huyó de la casa de su padre. Andaba descarriado particular que no se diese la posesion del reino á nin- , por los campos, cuando á la sazon advirtió en un pozo

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