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de los godos era grandemente miserable; pues como 1 a estos principios y desbaratar la semilla de lanto mat; quier que por su esfuerzo hobiesen paseado gran parte pero antes en lugar desto de nucvo se enconaron las de la redoudez del mundo y ganado grandes victorias voluntades con un nuevo desórilen v caso que suce lió y con ellas gran renombre y riquezas, con todo esto no y dió ocasion á los bulliciosos de cubrir y colorear la faltaron quien por satisfacer á sus antojos y pasiones maldad, que hasta entonces lemeriade conenzar, con con corazones endurecidos pretendiesen destruirlo to- | muestra de justa venganza. Era costumbre en España do; tan grande era la dolencia y peste que estaba apo que los hijos de los nobles se criosen en la casa real. Los derada de los godos. Tenia el nuevo Rey, partes aven varones acompañaban y guardaban la persona del rey, tojadas y prendas de cuerpo y alma que daban claras servian en casa y á la mesa; los que tenian edad iban muestras de señaladas virtudes. El cuerpo endurecido en su compañía cuando salia á caza , y seguíanle á la con los trabajos, acostumbrado á la hambre, frio y ca | guerra con sus armas; escuela de que salian gobernalor y falta de sueño. Era de corazon osado para acome. | dores prudentes, esforzados y valcrosos capitanes. Las ter cualquiera hazaña, grande su liberalidad, y extra- | hijas servian á la reina en su aposento; alli las amaesordinaria la destreza para granjear las voluntades,

traban en toda crianza , hacer labor, cantar y danzar tratar y llevar al cabo negocios dificultosos. Tal era cuanto a mujeres pertenecia. Llegadas á edad, las caantes que le entregasen el gobernalle; mas Juego que saban conforme á la calidad de cada cual. Entre estas le hicieron rey se trocó y afeó todas las sobredichas una hija del conde don Julian, llamada Cava, moza do virtudes con no menores vicios. En lo que mas se se extremada hermosura, se criaba en servicio de la reina ñaló fué en la memoria de las injurias, la soltura en Egilona. Avino que jugando con sus iguales descubrió las deshonestidades y la imprudencia en todo lo que gran parte de su cuerpo. Acechalalas el Rey de cierta emprendia. Finalmente, fué mas semejable á Witiza ventana , que con aquella vista sué de tal manera herique a su padre ni á sus abuelos. Hállanse monedas de do y prendado, que ninguna otra cosa podia de orilioro acuñadas con el nombre de don Rodrigo; su rostro nario pensar. Avivábase co sus entrañas aquella deshocomo de hombre armado y feroz y por reverso estas pa nesta llama, y cebábase con la vista ordinaria de aquelabras: Igeditania Pius, mote puesto, como se entiende, Ila doncella, que era la parte por do le entró el mal. mas por adulacion que por él merecerlo. Esto en ge Busco tiempo y lugar á propósito; mas como ella no se neral. Las cosas particulares que hizo fueron estas: 10 dejase vencer con lalagos ni con amenazas y miedos, primero con nuevos pertrechos y fábricas ensanchó y llegó su desatino á tanto, que le hizo fuerza , con que se hermoseó el palacio que su padre edificara cerca de despeñó á sí y á su reino en su perdicion, como persoCórdoba, segun que ya se dijo; por donde los moros na estragada con los vicios y desamparada de Dios. Haadelante le llamaron coinunmente el palacio de don Ro | Hlábasé à la sazon el conde don Julian ausente en Africa, drigo; así lo testisica Isidoro, pacense, historiador de ca el Rey le enviara en embajada sobre negocios muy mucha' autoridad en lo que toca a las cosas deste tiem- | importantes. Apretaba a su hija el dolor, y la afrenta po. Demás desto, llamó del destierro y tuvo cerca de sí / recebida la tenia como fuera de sí; no sabia que partido á su primo don Pelayo con cargo de capitan de su guar- se tomase, si disimular, si dar cuenta de su daño. Deda, que era el mas principal en la corte y casa real. terminóse de escribir una carta a su padre deste tenor: Amábale mucho, asi por el deudo coino por haber los «Ojalá , padre y señor, ojalá la ljerra se me abriera anañus pasados corrido la misma fortuna que él. Por el » tes que me viera puesta en condicion de escribiros estos contrario, el odio que tenia contra Wiliza comenzó á »renglones, y con tantriste noeva poneros en ocasion do mostrar en el mal tratamiento que hacia á sus hijos, en un dolor y quebranto perpetuo. Con cuántas lágrimas tanto grado, que así por esto como por el miedo que le- » escriba esto, estas manchas y borrones lo declaran; nian de mayor daño, se resolvieron de ausentarse de la pero si no lo bagoluego, daré sospecha que, no solo el corte y aun de toda España y pasar en aquella parte de »cuerpo ha sido ensuciado, sino tambien amancillada el Berbería que estaba sujeta a los godos y se llamaba Mau » alma con mancha y infamia perpetua. ¿Qué salida tenritania Tingitana. Tenia el gobierno á la sazon deaque- | » drán nuestros males? ¿Quién sin vos pondrá reparo á Ila tierra un conde, por nombre Requila, lugarteniente, » nuestra cuita? ¿Esperarémos hasta tanto queel tiempo como yo entiendo, del conde don Julian, persona tan » saque á luz lo que ahora está secreto, y de nuestra poderosa, que demás desto tenia á su cargo el gobierno | »afrenta haga infamia mas pesada que la misma muerte? de la porte de España cercana al estrecho de Gibraltar, 1 » Avergüénzome de escribir lo que no me es lícito callar, paso muy corto para Africa. Asimismo en la comarca de »poh triste y miserablesuerte! En una palabra; vuestra Consuegra poseia un gran estado suyo y muchos pue- ! » hija , vuestra sangre y de la alcuna real de los godos, blos, riquezas y poder tan grande como de cualquiera | » por el rey don Rodrigo, al que estaba, mal pecado, otro del reino, y de que el mismo Rey se pudiera rece » encomendada, como la ovcja al lobo, con una maldad lar. Estos fueron los primeros principios y como se-vincreible ha sido afrentada. Vos, si sois varones, hamilla de lo que avino adelante, ca los hijos de Witiza » réis que el gusto que tomó de nuestro daño se le vuelantes de pasar en Africa trataron con otras personas » va en ponzoña, y no pase sin castigo la burla y bela que principales de tomar las armas. Pretendian estar mala » bize á nuestro linaje y á nuestra casa. » Grande fué la mente agraviados. Asistíales y estaba de su parte el ar- | cuita que con esla carta cayó en el conde y con estas zobispo don Oppas , persona de sangre real y de muchos nuevas; no hay para que encarecello, pues cada cual aliados. Otros asimismo les acudian, quién con deseo de lo podrá juzgar por sí mismo. Revolvió en su pensavengarse, quién con esperanza de mejorar su partido, I miento diversas trazas, resolvióse de apresurar la trai si la feria se revolvia, que tal es la costumbre de la cion que poco antes tenian tramada , dió orden en las guerra, unos bajan y otros suben. Fuera justo acudir cosas de Africa, ycon tanto sia dilacion pasó á España, que el dolor de la afronta le agnija!ın y espoleaba. Era esta canalla su origen y principio en Arabia, y á Malohombre mañoso, atrevilo, sabia muy bien fingir y di ma por caudillo, el cual primeramente engañó mucha simular. Así, llegado a la corle, con relalar lo que habia gcule con color de religion. Despues se apoderó de las declio y con acomodarse con el tiempo, crecia en gra partes y provincias de levante; desde allí se extendió cia y privauza de suerle, que le comunicaban todos los Jácia mediodía, y en breve espacio de tiempo llegó secretos y se hallaba á los consejos de los negocios mas hasta las postreras tierras de occidente. Consideró el graves del reino, lo cual todo no se hacia solo por sus emperador Heraclio el peligro que amenazaba; y así, servicios y partes, sino mas aina por amor de su bija. despues que venció á Cosroes, rey de Persia, y se apoPara encaininar sus negocios al lin que deseaba per deró de la Asia, procuró con maña atajar en sus prinsuadió al Rey que pues España estaba en paz, y los cipios esta peste; dió sueldo á cuatro mil sarracenos moros y franceses por diversas partes corrian las tier de los mas nobles y valientes. Mostró con esto querer ras de Asrica y de Francia, que enviase contra ellos á honrallos y hacer dellos confianza, como quier que aquellas fronteras todo lo que restaba de armas y caba- á la verdad pretendiese tenerlos cerca de sí para segullos, que era desnudar el reino de fuerzas para que no ridad que no levantasen, segun que hubian comenzalo, rulicse resistir. Concluido esto como deseaba, dió á

| nuevas alteraciones y guerras. Sucedió que pidieron entender que su mujer estaba en Africa doliente de una cierto vestido debido á los soldados por una ley de Jusgrave y larga enfermedad; que ninguna cosa le podria tiniano, que hasta hoy se conserva. Nególes su peticion tanto alentar como la vista de su hija muy ama la; que el prefecto del Fisco, que en tiempo tan estragado era esto le avisaban y certificaban por sus cartas, así ella | un eunuco; díjoles palabras afrentosas, es á saber: «¿Qué como los de su casa. Fué la diligencia que en esto pu- sobra á los soldados romanos que se pueda dar á esso tan grande, que el Rey dió licencia , sea forzado de | tos canes ?» Irritáronse ellos con aquella respuesta y la necesidad, mayormente que prometia seria la vuelta palabra de aquel hombre afeminado. Levantaron sin en breve, sea por estar ya cansado y enfadado, como dilacion sus banderas, y vueltos á su tierra, se apodesuele acontecer, de aquella conversacion. En la ciudad raron de muchas ciudades comarcanas del imperio rode Málaga, que está á las riberas del mar Mediterráneo, mano. Sujetaron á Egipto y á los Persas, flacos á la hay una puerta llamada de la Cava , por donde se dice, sazon y sin fuerzas por las victorias que poco antes 50como cosa recebida de padres á hijos, que salió esla se- bre ellos ganaron los romanos; y no solo los sujetaron ñora para embarcarse. A la misma sazon el Rey, que por | como vencedores, sino tambien los compelierou á que tantos desórdenes era aborrecido de Dios y de las gen | profesasen la ley y tomasen el nombre de sarracenos. tes, cometió un nuevo desconcierto, congue dió mues Con el mismo ímpetu tomarou toda la Suria, y divertra de faltarle la razon y prudencia. Hubia en Toledo sas veces acometieron la Africa, en que los trances fueun palacio encantado, como lo cuenta el arzobispo don | ron diferentes, ca veces vencian, y á veces al contraRodrigo, cerrado con gruesos cerrojos y fuertes canda | rio; mas últimamente salieron con la empresa. Fué así dos para que nadie pudiese en él entrar, ca estaban | que el rey desta gente, por nombre Abimelech, con persuadidos, así el pueblo como los principales, que á la un grueso ejército se metió por Africa y se puso sobre hora que fuese abierto, seria destruida España. Sospe Cartago; tomóla y echola por tierra, pero sin embargo chó el Rey que esta voz era falsa para efecto de encubrir fueron vencidos y echados de toda la Africa por Juail, Jos grandes tesoros que pusieron alli los reyes pasados. l prefecto del Pretorio, gobernador á la sazon de aqucDemás desto, movido por curiosidad, sin embargo que llas partes. Tornábanse á reliacer para entrar de nuevo le ponian grandes temores, como sean las voluntades con mas fuerzas y mas bravos. Por este respeto Juan se de los reyes tan determinadas en lo que una vez propo embarcó y pasó á Constantinopla para pedir gente de nen, hizo quebrantar las cerraduras. Entró dentro, no socorro al emperador Leoncio , que fué el año del Sehalló algunos tesoros, solo una arca, y en ella un lienzo ñor de 700, poco mas á menos. Las legiones romanas y en él pintados hombres de rostros y hábitos extraor que en Africa y en Cartago quedaban , cansadas de esdinarios con un letrero en latin que decia: «Por esta perar ócon deseo de novedades, alzaron por emperador gente será en breve destruida España,» Los trajes y ges á un Tiberio Apsimaro, y para apoderalle del imperio tos parecian de moros; así, los que presentes se halla pasaron con él á la misma ciudad de Constantinopla. ron quedaron persuadidos que aquel mal y daño ven Con esto quedó Africa desapercebida y flaca ; acome. dria de Africa; y no menos arrepentido el Rey, aunque tiéronla de nuevo y sujetáronla los sarracenos. Pasatarde, de haber sin propósito y á grande riesgo es ron adelante, y hicieron lo mismo en la Nuinidia y en cudriñado y sacado á luz misterios encubiertos hasta las Mauritanias sin parar hasta el mar Océano y Alentonces con tanto cuidado. Algunos tienen todo esto | lántico, fin y remate del mundo. Era señor de toda por lábula, por invencion y patraña ; nos ni la aproba- | aquella gente y de aquel imperio Ulit , llamábase Miramos por verdadera ni la desechamos como falsa; ell mamolin, que era apellido de supremo emperador. Golector podrá juzgar libremente y seguir lo que le pare bernaba en su nombre lo de Africa Muza , hombre fecicre probable. No pareció pasalla en silencio por los roz, en sus consejos prudente, y en la ejecucion presto. muchos y muy graves autores que la relatan, bien que El conde don Julian, luego que alcanzó licencia del Rey no todos de una manera.

para pasar en Africa, de camino se vió con las cabezas CAPITULO XXII.

de la conjuracion para mas prendallos; hablóles confor

me al apetito de cada cual, prometia á unos riquezas, De la primera venida de los moros en España.

á otros gobiernos, con todos blasonaba de sus fuerzas, Las armas de los sarracenos por estos tiempos vola- y encarecia la falla que dellas el Rey tenia. No lejos ban por todo el mundo con grande valor y fama. Tuvo 1 de la villa de Cousuegra está un monte llamado Caldea rino, y porque este nombre en arábigo quiere decir en peso sin dcclarar la victoria por ninguna de las pirmonte de traicion, los de aquella comarca se persua- tes, pero al fin quedó por los moros el campo. Sancho, den, como cosa recebida de sus antepasados, que en el general, muerto, y con él parte del ejército; los deaquel monte se juntaron el Conde y los demás para más se salvaron por los piés. Pasaron los bárbaros aileacordar, como acordaron, de llamar los moros á Es lante engreidos con la victoria, talaron los campos paña. Llegado en Africa, lo primero que hizo fué del Andalucía y de la Lusitaniit , toinaron muchos pijeirse á ver con Muza ; declaróle el estado en que las co- | blos por aquellas partes, en particular la ciudad de Scsas de España se hallaban ; quejóse de los agravios que villa, por estar desmantelada y sin fuerzas. Sucedió esta el Rey tenia hechos sin causa , así á él como á los hijos primera desgracia el año 713, en el cual Sinderedo, del rey Witiza , que demás de despojarlos de la heren- arzobispo de Toledo, por la revuella de los tiennos o cia de su padre, los forzaba á andar desterrados, po por la insolencia del Rey se ausentó de España. Pasi á bres y miserables y sin refugio alguno; dado que no Roma, do los años adelante se halló en un Concilio les faltaban las aficiones de muchos, que llegada la | lateranense, que se celebró por mandado del papa ocasion se declararian. Que era buena sazon para aco- | Gregorio III. Por su ausencia los canónigos de Tolerlo meter á España y por este camino apoderarse de toda trataron de elegir nuevo prelado por no carecer de la Europa, en que hasta entonces no habian podido en- pastor en tiempo tan desgraciado. No hicieron caso trar. Solo era necesario usar de presteza para que los de don Oppas, como de intruso y entronizado contra contrarios no tuviesen tiempo de aprestarse. Encarecíale derecho. Dieron sus votos á Urbano, que era primiclerio la facilidad de la empresa, á que se ofrecia salir él mis- de aquella iglesia, que era lo mismo que chantre, permo con pequeña ayuda que de Africa le diesen, confia- sona de conocidas partes y virtud. Pero porque su do en sus aliados. Que por tener en su poder, de la una eleccion fué en vida de Sinderedo, y parece no fué y de la otra parte del Estrecho, las entradas de Africa y conlirmada por quien de derecho lo debia ser , Ins antide España, no dudaria de quitar la corona á su con guos no le contaron en el número de los prelados de trario. No le parecia al bárbaro mala ocasion esta , solo Toledo, como se saca de algunos libros antiguos en dudaba de la lealtad del Conde, si por ser cristiano que se pone la lista y catálogo de los arzobispos de guardaria lo que pusiese. Parecióle comunicar el ne- aquella ciudad. gocio con el Miramamolin. Salió acordado que con poca gente se hiciese primero prueba de las fuerzas de Es

CAPITULO XXIII. panja y si las obras del Conde eran conforme á sus palabras. Era Muza hombre recatado; hallábase ocupado

De la muerte del rey don Rodrigo. en el gobierno de Africa , empeñado en muchos y gra Cosas grandes eran estas y principios de mayores ves negocios. Envió al principio solos ciento de á ca males, las cuales acabadas en breve, los dos caudillos, ballo y cuatrocientos de á pié repartidos en cuatro na- | Tarif y el conde don Julian, dieron vuelta á Africa para ves. Estos acometieron las islas y marinas cercanas al lacer instancia, como la hicieron, á Muza que les acuEstrecho. Sucedieron las cosas á su propósito, que mu- diese con nuevas gentes para llevar adelante lo comenchos españoles se les pasaron. Con esto de nuevo envió zado. Quedó en rebenes y para seguridad de todo el doce mil soldados, y por su capitan Tarif, por sobre conde Requila, con que mayor número de gente de á nombre Abenzarca, persona de gran cuenta , dado que pié y de á caballo vino á la misma conquista. Era tan le faltaba un ojo. Para que fuese el negocio mas secre grande el brio que con las victorias pasovlas y con estos to y no se entendiese dónde encaminaban estas tra Duevos socorros cobraron los enemigos, que se determas, no se apercibió armada en el mar, sino pasaron minaron á presentar la batalla al niisino rey don Roen naves de mercaderes. Surgieron cerca de España , y | drigo y venir con él á las manos. El, movido del pelilo primero se apoderaron del monte Calpe y de la ciu gro y daño y encendido en deseo de tomar envien la dad de Heraclea, que en él estaba , y en lo de adelante de lo pasado y de vengarse, apellido todo el reino. se llamó Gibraltar, de gebal, que en arábigo quiere de Mandó que todos los que fuesen de edad aculiesen á eir monte, y de Tarif, el general, de cuyo nombre tam | las banderas. Amenazó con graves castigos á los que lo bien, como muchos piensan, otra ciudad allí cerca, | contrario hiciesen. Juntose á este lamamiento gran llamada antiguameute Tarteso, tomó nombre de Tari-l número de gente; los que menos cuentan dicen sueron fa. Tuvo el rey don Rodrigo aviso de lo que pasaba , de pasados de cien mil combatientes. Pero con la larga los intentos del Conde y de las fuerzas de los moros, paz, como acontece, inoslrábanse ellos alegres y braDespachó con presteza un su primo llamado Sancho vos, blasonaban y aun renegaban; mas eran cobar les (hay quien le llame Iñigo) para que le saliese al encuen á maravilla, sin esfuerzo y aun sin fuerzas para sufrir tro. Fue muy desgraciado este principio, y como pro- los trabajos y incomodidades de la guerra; la mayor nóstico y mal agüero de lo de adelante. El ejército era parte iban desarmados, con hondas solamente ó basa compuesto de toda broza, y como gente allegadiza, | tones. Este fué el ejército con que el Rey marchó la poco ejercitada; ni tenian fuerza en los cuerpos ni vuelta del Andalucía. Llegó por sus jornadas cerca de valor en sus ánimos; los escuadrones mal formados, Jerez, donde el enemigo estaba alojado. Asentó sus as armas tomadas de orin, los caballos, ó flacos ó re- | reales y fortificólos en un llano por la parte que pasa el galados, no acostumbrados á sufrir el polvo, el calor, rio Guadalete. Los unos y los olros deseaban granilelas tempestades. Asentaron su real cerca de Tarifa; tu- mente venir á las manos; los moros orgullosos con la vieron encuentros y escaramuzas, en que los nuestros victoria; los godos por vengarse, por su patria, bijns, levaron siempre lo peor; últimamente, ordenadas las mujeres y libertad no dudaban poner á riesgo las vilaces, se dió la batalla, que estuvo por algun espacio 1 das, sin embargo que gran parte dellos sentian en sus corazones urna tristeza extraordinaria y un silencio, nodos sus escuadroncs, les hizo el siguiento razons. cual suele caer á las veces como presagio del mal que miento: «Por esta parle se extiende el Océano , liu úla lia de venir sobre algunos. Al mismo Rey, congojado tino y remate de las lierras; por aquella dos cerca el de cuidados entre dia, de noche le espantaban sue mar Mediterráneo; nadie podrá escapar con la vida, ños y representaciones muy tristes. Pelearon ocho dias sino fuere peleando. No hay lugar de huir; en las continuos en un mismo lugar; los siete escaramuzaron, manos y en el esfuerzo está puesta toda la esperanza. como yo lo entiendo, á propósito de hacer prueba cada Este dia , ó nos dará el imperio de Europa, ó quilari cual de las partes de las fuerzas suyas y de los contra- a todos la vida. La muerte es fin de los males; la vicrios. Del suceso no se escribe; debió ser vario, pues toria causa de alegría; no hay cosa mas torpe que vial octavo dia se resolvieron de dar la batalla campal, vir vencidos y afrentados. Los que habeis domado la que fué domingo á 9 del mes que los moros llaman Asia y la Africa, y al presente, no tanto por mi resjavel 6 sceval, así lo dice don Rodrigo, que vendria á i peto cuanto de vuestra voluntad acometeis á hacarne ser por el mes de junio conforme á la cuenta de los señores de España, debeis os membrar de vuestro árabes; pero yo mas creo fuese á 11 de noviembre, dia antiguo esfuerzo y valor, de los premios, riquezas y de san Martin, segun sé entiende del Cronicon alvel renombre ivmortal que ganareis. No os ofrecemos por dense , año de nuestra salvacion de 714. Estaban las premio los desiertos de Africa, sino los gruesos deshaces ordenadas en guisa de pelear. El Rey desde un pojos de toda Europa; ca vencidos los godos, demás carro de marfil, vestido de tela de oro y recamados, de las victorias ganadas el tiempo pasado, ¿quién os conforme á la costumbre que los reves godos tenian podrá contrastar? ¿Temeréis por ventura este ejército cuando entraban en las batallas, habló á los suyos en sin armas, juntado de las heces del vulgo, sin órden esta manera : « Mucho me alegro, soldados, que baya y sin valor? Que no es el número el que pelea, sino el llegado el tiempo de vengar las injurias lrechas á esfuerzo; ni vencen los muchos, sino los denodados, nosotros y á nuestra santa fe por esta canalla aborre con su muchedumbre se embarazarán, y sin armas, cible á Dios v á los hombres. ¿Qué otra causa tienen con las manos desnudas, los venceréis. Cuando tepian de movernos guerra, sino pretender de quitar la li

las fuerzas enteras los desbaratastes; ¿por ventura bertad á vos, á vuestros hijos, mujeres y patria, $a- | ahora , perdida gran parte de sus gentes, acobardados quear y echar por tierrá los templos de Dios, hollar y con el miedo, alcanzarán la victoria? La alegría pues profanar los altares, sacramentos y todas las cosas y el denuedo que en vos veo, cierto presagio de lo que sagradas como lo han hecho en otras partes ? Y casi | será, esa llevad á la pelea confiados en vuestro esveis con los ojos, y con las orejas ois el destrozo y fuerzo y felicidad, en vuestra fortuna y en vuestros ruido de los que han abatido en buena parte de Espa- i lados. Arremeled con el ayuda de Dios y de nuestro ña. Hasta ahora han hecho guerra contra eunucos; i profeta Mahoma, venced los enemigos, que traen dessientan que cosa es acometer a la invencible sangre de pojos, no armas. Trocad los ásperos montes, los coJos godos. El año pasado desbarataron un pequeño lados pelados por el gran calor, las pobres chozas de número de los nuestros ; engreidos con aquella victo Africa con los ricos campos y ciudades de España. En ria y por haberlos Dios cegado han pasado tan ade- vuestras diestras consiste y llevais el imperio , la salante, que no podrán volver atrás sin pagar los insultos lud, el alegría del tiempo presente, y del veuidero la cometidos. El tiempo pasado dábamos guerra á los esperanza.» Encendidos los soldados con las razones moros en su tierra, corriainos las tierras de Francia; de sus capitanes, no esperaban otra cosa que la señalde al presente son grande mengua, y digna que con la acometer. Los godos al son de sus trompelas y cajas so misina muerte, si fuere menester, se repare! somos adelantaron, los moros al son de los atabales de metal acometidos en nuestra tierra, tal es la condicion deá su manera encendian la pelea; fué grande la griteria las cosas humanas, tales los reveses y mudanzas. El de la una parte y de la otra ; parecia hundirse montes juego está entablado de manera que no se podrá per- v valles. Primero con hondas, dardos y todo género de der; pero cuando la esperanza de vencer no fuese tan saetas y lanzas se comenzó la pelea; despues vinieron cierta, debe aguijonaros y encenderos el deseo de la á las espadas; la pelea sué muy brava , ca los unos pevenganza. Los campos están bañados de la sangre de leaban como vencedores, y los otros por vencer. La los vuestros, los pueblos quemados y saqueados, la victoria estuvo dudosa hasta gran parte del dia sin detierra toda asolada ; ¿quién podrá sufrir tal estrago? Lo clararse; solo los moros daban alguna muestra de slaque ha sido de mi parte, ya veis cuán grande ejército queza, y parece querian ciar y aun volver las espaldas, tengo juntado, apenas cabe en estos campos; las vi cuando don Oppas ¡oh increible maldad ! disimulada tuallas y almacen en abundancia, el lugar es á propó hasta entonces la traicion, en lo mas recio de la pelea, sito; á los capitanes tengo avisado lo que han de ha segun que de secreto lo tenia concertado, con uu buen cer, proveido de número de soldados de respeto para golpe de los suyos se pasó á los enemigos. Juntose con acudir á todas partes. Demás desto, hay otras cosas, don Julian, que tenia consigo gran número de los godos, que ahora se callan, y al tiempo del pelear veréis cuán y de través por el costado mas ilaco acometió a los apercebido está todo. En vuestras manos, soldados, nuestros. Ellos, atónitos con traicion tan grande y por consiste lo demás; tomad ánimo y coraje, y llenos estar cansados de pelear, no pudieron sufrir aquel nuede confianza acometed los enemigos; acordaos de vo ímpetu, y sin dificultad fueron rotos y puestos en vuestros antepasados, del valor de los godos; acor huida, no obstante que el Rey con los mas esforzados dáos de la religion cristiana, debajo de cuyo amparo peleaba entre los primeros y acudia á todas partes, y por cuya defensa peleamos.» Al contrario Tarif, re- socorria á los que via en peligro, en lugar de los hesuelto asimismo de pelear, sacó sus gentes, y orde | ridos y muertos ponia otros sanos, detenia a los que huian, á veces con su misma mano; de suerte que, no 1 danos, y animados á tratar del remedio, aunqucficio solo hacia las partes de bucn capilan, sino tambien de con riesgo de sus vidas, salvar lo que quietlaba, vengar valeroso sollado. Pero al último, perilida la esperanza si pudiesen las injurias, no dudaron de salir al cimino de vencer y por no venir vivo en poder de los enemi-l y pelear de nuevo con el vencedor, que cjeculaba el gos, salló del carro y subió en un caballo, llamailo Ore- alcance y perseguia lo que restaba de los godos. El sulia, que llevaba de respeto para lo que pudiese suceder; coso desta butalla fué el mismo que el pasado; de niecon tanto él se salió de la balalla. Los godos, que toda | ro fueron los nuestros desbaratados y puestos en huivia continuabau la pelca, quilada esta ayuda, se des- | da; los que escaparon de la matanza se fueron por animaron; pirte quedaron en el campo muerlos, los diversos lugares; la ciudad, por estar desnuda de gento demás se pusieron en huida; los reales y el bagaje en de guerra, quedó en poder del vencedor, y por su manum momento fueron tomados. El número de los muer- dado la ecliaron por tierra. Despues desto, por consejo tos no se dice; entiendo yo que por ser tantos no se y á persuasion del conde don Julian se dividieron los pudieron coutar; que á la verdad esta sola batalla des- | moros en dos partes : los unos, debajo de la conclucta pojó á España de todo su arreo y valor. Dia aciago, 1 de Magued, renegado de la religion cristiana, se enjornada Iriste y llorosa. Alli pereció el nombre inclito caminaron á Córdoba, que por estar desamparada de de los godos, alli el esfuerzo militar, alli la fama del sus moradores, que por miedo del peligro se sueran á tiempo pasado , alli la esperanza del venidero se aca Toledo, fácilmente sué puesta en sujecion y tomada baron; y el imperio que mas de trescientos años habia por aviso de un pastor, que en los muros cerca de la durado quedó abatido por esta gente seroz. y cruel. puente les mostró cierta parte por donde entraron, ayuEl caballo del rey don Rodrigo, su sobrereste, corona dados asimismo del silencio de la noche y muertas las y calzado, sembrado de perlas y pedrería , fuerou lia centinelas. El gobernador de la ciudad se hizo fuerlo

lados á la ribera del rio Guadalete; y cómo quier que en un templo, que se llamaba de San Jorge, en que so · no se hallasen algunos otros rastros dél, se entendió manluro por espacio de tres meses; pero á cabo desto

que en la liuida murió ó se aliogó á la pasada del rio. tiempo, como huyese, sué preso y vino en poder de los Verdad es que como docientos años adelante en cierto moros; el teinplo entraron por fuerza , y pasaron á cu, templo de Porlugal en la ciudad de Viseo se halló una chillo todos los que en el estabau. Con la otra parte del piedra con un letrero en latin, que vuelto en romar.ce ejército Tarif saqueaba y talaba y metia á suego y á dice: ..... .. . .!

sangre lo restante de Andalucía y corria los vencidos

por todas partes. Mentesa fué tomada por fuerza y desmoo AQUÍ REPOSA RODRIGO, ÚLTIMO REY DE LOS GODOS..

truida, de la cual dice cl arzobispo don Rodrigo caia Por donde se entiende que salido de la batalla , huyó á | cerca de Jaen, pero a la verdad algo mas a parlaila eslas partes de Portugal. Los soldados que escaparon, laba. En Málaga, en lliberris y en Granada pusieron como testigos de lanta desventura, tristes y afrenlados, guarnicion de soldados. Murcia se rindió a partido, se derramaron por las ciudades comarcanas. Don Pe que sacó el gobernador aventajado, como buco sollado layo, de quien algunos sospechan selalló en la batalla, y sagaz que era, ca despues que en un encueniro fue perdida toda esperanza , parece se retiró á lo postrero vencido por los moros, puso las mujeres veslidas como de Cantabria ó Vizcaya, que era de su estado; otros di- liombres en la muralla. Los moros con aquella mina, cen que se sué á Toledo. Los moros no ganaron la vic persuadidos que habia dentro gran número de solilatoria sin sangre, que dellos perecieron casi dicz y scis dos, le otorgaron lo que pidió. De Murcia dico cl mismil. Fueron los años pasados muy estériles, y dejada mo don Rodrigo que en aquel tiempo se llamaba Oreo• la labranza de los campos á causa de las guerras, Es- | la. Demás desto, los judios mezclados con los moros

paña padeció trabajos de hambre y peste. Los natura- fueron puestos por moradores en Córdoba y en Grales , cnflaquecidos con estos males, tomaron las armas nada á causa que los cristianos se hrabian ido á diversas con poco brio; los vicios principalmente y la deshones partes y dejádolas vacías. Restaba Toledo, ciuilad pucstidad los tenian de todo punto estragados , y el castigo ia en el riñon de España , de asiento inexpugnable. El de Dios los hizo despeñar en desgracias tan graudes. 1 arzobispo Urbano, sin embargo de su fortaleza , sc ha

bia retirado á las Astúrias y llevado consigo las sagrarlas odles and motor ! CAPITULO XXIV.

reliquias porque no fuesen profanadas por los enemi. Que los cristianos se fueron a las Asturias.

gos del nombre cristiano, en particular lloró la vestia

dura traida á san Ilcfonso del cielo, yun arca llena de : Gobernaba la iglesia de Roma el papa Constantino; reliquias, que por diversos casos fuera llevada a Joru

el imperio de oriente Anastasio, por sobrenombre Arle- salem, y despues parara en Toledo. Llevó asimismo los mio; rey de Francia era Childeberto, tercero de aquel libros sagrados de la Biblia , y las obrus de los silltos • nombre, á la sazon que España estaba toda llena de al varones Isidoro, llefonso, Juliano, muestras de su cruboroto y de llanto, no solo por la pena y cuita del maldicion y santidad, tesoros mas preciosos que el oro y presente, sino tambien por el miedo de lo que para las perlas, porque no fuesen abrasados con el sucgo quo adelante se aparejaba. No faltaba algun género de des destruia todo lo demás. En compañia de Urbano para ventura, pues el vencedor, con la licencia y libertad mayor seguridad fué don Pelayo, coino se halla escrito que suele, afligia todos los vencidos de cualquier edad en graves autores. Y para que estes tesoros celestiales Ó condicion que fuesen. Un buen golpe de los que es- estuviesen mas libres de peligro, en lo postrero de Es.

caparon de aquella desastrada batalla se recogieron á pana los pusieron en una cueva debajo de tierra, dis• Ecija, ciudad que no caia lejos, y en aquel tiempo bien tante dos leguas de donde despues se edificó la ciudad

fortificada de muros. Con estos se juntaron los ciuda- T de Oviedo. Desde el cual tiempo se llamó aquel lugar

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