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el Monte Santo, y de muy antiguo es tenido en gran | do lo mejor de sus casas. Llamábase aquella parte de devocion por los pueblos comarcanos, de donde todos Castilla en aquel tiempo Campos de los godos; de allí los años acude allí gran muchedumbre, principalmente quedó que hasta hoy se llama tierra de Campos. En la fiesta de la Magdalena. Hicieron asimismo compañía Galicia quemaron á Astorga; los muros por ser de Á Urbano y á don Pelayo los mas nobles y ricos ciuda- | buena estofa quedaron en pié. En las Astúrias, Gijon. danos de Toledo, por estar mas lėjos del peligro, seguir pueblo por la parte de tierra y de la mar muy fuerte, el ejemplo de su prelado y conservarse para mejor tiem vino asimismo en poder de los moros. Pusieron guarpo. Juntáronse los moros de diversas partes, en que | niciones de soldados en lugares á propósito para que todo les sucedia prósperamente, para poner cerco á los naturales no pudiesen rebullirse ni sacudir aquel Toledo. Llevaron por su caudillo á Tarif, y por las cau- l yugo tan pesado de sus cervices. El ejército de los mosas ya dichas fácilmente se apoderaron de aquella ciu- ros, rico con los despojos de España, y su general dad, silla de los reyes godos y lumbre de toda España. Tarif, debajo cuya conducta ganaran tantas victorias, En la manera cómo se tomó hay opiniones diferentes. dieron vuelta ó Toledo para con el reposo gozar el frulo El arzobispo don Rodrigo dice que los judíos que que- de tantos trabajos, y desde allí, como desde una alaladaron en la ciudad y estaban a la inira sin poner á ries- | ya muy alta, proveer y acudir á las demás partes. Todo go sus cosas, ora venciesen, ora fuesen vencidos los esto pasó el año de 715, en que hallo tambien se apoespañoles, y tambien por el odio del nombre cristiano | deraron de Narbona , ca diversos ejércitos de Africa á sin dilacion abrieron las puertas á los vencedores, y á la fama de victoria tan señalada como enjambres se ejemplo de lo que se hizo en Córdoba y en Granada, los derramaban por todo el señorío de los godos. Los najudíos y moros fueron en ella puestos por moradores. | turales, parte huidos, parte amedrentados, no ballaDon Lúcas de Tuy, al contrario, alirma que los cristianos ban tra za para ayudar á su patria; ningun ejército en de Toledo, confiados en la fortaleza del sitio, magüer número y en fuerzas bastante se juntaba; solo cada cual que eran en pequeño número, sin fuerzas y sin esfuer- de las ciudades proveia en particular lo que le tocaba; zo, sufrieron el cerco algunos meses hasta tanto que así nombraron diversos gobernadores, y porque en últimamente el domingo de Ramos, dia en que se ce guerra y en paz eran soberanos, sin reconocer supeIcbra la pasion del Señor, como era de costumbre, sa- rior, algunos historiadores les dan nombre de reyes. lieron los cristianos en procesion á Santa Leocadia, la del Arrabal. Entre tanto los enemigos fueron por los

CAPITULO XXV. judíos recebidos dentro de la ciudad, y por ellos los

Cómo Muza vino á Espaia. ciudadanos todos muertos ó presos. En cosas tan inciertas seria atrevimiento sentenciar por la una ó por En tanto que esto pasaba en España, de Africa se la otra parte. Todavía yo mas me allego á los que di- sonaba que Muza era combatido de diversas olas de jeron que la ciudad despues de un largo cerco entre pensamiento. Por una parte se holgaba que aquella garon á partido sus mismos ciudadanos. Las condi nobilísima provincia fuese vencida y el señorío de los ciones que se asentaron , dicen fueron estas: los que moros hobiese pasado á Europa, por otra le escocia quisiesen partirse de la ciudad sacasen libremente sus que por su descuido hobiese Tarif ganado, no solo los haciendas; los que quedar , pudiesen seguir la religion | despojos de España, sino tambien la honra de todo. do sus padres, para cuyo ejercicio les señalaron siete Aguijoneábanle igualmente la avaricia y la envidia, templos, es á saber, de los santos Justa, Torcuato, Lú malos consejeros en guerra y en paz. Acordó de pasar cas, Marco, Eulalia, Sebastian y el de Nuestra Señora en España, como lo hizo, con un nuevo ejército, en del Arrabal. Los tributos fuesen los mismos que acoso que dicen se contaban doce mil soldados, pequeño nútumbraban pagar á los reyes godos, sin que les pudie mero para empresas tan grandes, si los españoles no sen poner otros de nuevo. Que los gobernasen por sus estuvieran de todo punto apretados y caidos, porque leyes , y para este efecto se nombrasen jueces de entre lo que suele acontecer cuando los negocios están perellos que les hiciesen justicia. Por esta manera fué To- didos, todos daban buen consejo que se acudiese á las ledo puesta en poder de los moros. Las demás ciuda

armas y á la defensa , pero cada uno rehusaba de acodes de España, unas se rendian de voluntad, otras to- | meter el peligro. Venido el nuevo caudillo de los momaban por suerza ; que la llama de la guerra se empren | ros, se mudó la manera de hacer la guerra; que si dia por todas partes. Los moradores se derramaban por

bien algunos le aconsejaban juntase las fuerzas con Tadiversos lugares, como á cada uno guiaba el miedo ó | rif y de consuno acometiesen las demás ciudades que la esperanza. Leon, forzada de la hambre y por falta | aun no estaban rendidas, prevaleció empero el parede mantenimientos, se rindió. Guadalajara en los car cer de aquellos que, aunque eran cristianos, teniendo petanos fué tomada. En los celtiberos, en un pueblo mas cuenta con el tiempo que con la conciencia, proque en nuestro tiempo se llama Medinaceli, y antigua metian su ayuda á Muza para acabar lo que restaba, mente dice don Rodrigo se llamó Segoncia, hallaron con la cual y con sus fuerzas podria sujetar las ciudauna mesa de esmeralda, como yo lo entiendo de már des comarcanas, cosa que al bárbaro parecia ser de mol verde, de grandor, estima y precio extraordina- mayor reputacion. Acudió tambien el conde don Jurio, de donde los moros llamaron aquel pueblo Medi- lian, sea con deseo de ganar la gracia del nuevo capitan na Talmeida, que significa ciudad de mesa. En Cas- y esperar del mayores mercedes, sea por odio de Tatilla la Vieja se entregó Amaya, forzada de la hambre rif y disension que resultó entre los dos; que suelen los que cada dia se embravecia mas, cuyos despojos sobre-l traidores, como son bulliciosos y inconstantes, despues pujaron las riquezas de las demás á causa que muchos, de haber servido perder primero la gracia , y adelante confiados en su fortaleza, se recogieran a ella con to- | ser aborrecidos, así por la memoria de la maldad como porque los miran como acreedores. De Algecira, do cercados á todas partes , y con esfuerzo y diligencia desembarcaron estos bárbaros, fueron primeramente á rebatian estos intentos; pero eran pocos en número, y ponerse sobre Medina Sidonia , sitio que los moradores comenzaban a sentir falta de vituallas y municiones. sufrieron por algun tiempo, y aun fiados de su valentía Trataron de rendirse, mas con tales condiciones, que diversas veces hicieron salidas sobre los enemigos, Muza las rechazó con desden y saña. Volvieron los memas fueron rebatidos y al fin tomados por fuerza. Pu dianeros sin hacer algun efecto, solo con esperanza sieron con el mismo ímpetu sitio sobre Carmona, ciu que aquel general les pareció tan viejo y flaco, que dad antiguamente la mas fuerte del Andalucía. Gastá apenas podria vivir hasta que la ciudad fuese tomada. ronse algunos dias en el cerco, porque los moradores No se le encubrió esto al bárbaro; usó de astucia, que á se defendian valientemente. Usó el conde don Julian las veces mas vale mana que fuerza; tornaron los emde cierto engaño, fingió en cierta cuestion que se bajadores á tratar del mismo negocio ; maravilláronse huia de los moros; los ciudadanos engañados recibié- de hallarle sin canas, que se habia tenido la barba y ronle dentro de los muros por la puerta que entonces cabello; mas como quier que no entendiesen el artifise llamaba de Córdoba, y con este embuste se tomó. cio, juzgaron que era milagro: persuadieron a los suEsto dice el arzobispo don Rodrigo. El moro Rasis dis yos se rindiesen al que juzgaban vencia las mismas crepa en el tiempo y en la manera , ca dice fué tomada leyes de la naturaleza. Los partidos fueron: que los bicdespues que Muza y Tarif se vieron en Toledo, y que nes de los ciudadanos muertos en las peleas y en el cerco los soldados de don Julian, no con muestra de huir, sino fuesen consiscados; lo mismo las rentas de las iglesias, en traje de mercaderes, metieron en ella las armas con sus preseas, vasos y ornamentos de oro y de plata ; los que la ganaron por fuerza. Acudió á Sevilla como á ciu que quisiesen quedar en la ciudad retuviesen sus hadad tan principal gran muchedumbre de godos; pero ciendas; los que irse, lo pudiesen hacer libremente como la morisma que iba sobre ella fuese grande, per- ! adonde quisiesen. No se averigua bastantemente el dida la esperanza de poderse tener los de dentro, secre tiempo en que Mérida se rindió; el arzobispo don Rotamente se huyeron, y los moros apoderados della, la en- drigo dice fué en el mismo mes que Muza vino á Espatregaron a los judíos para que junto con los moros mo ña, pero no declara si el mismo año ó el siguiente. rasen en ella. Beja la de Lusitania o Portugal, que se concuerdan que los de Beja y los de llipula, con indecia Pax Julia, do se recogieron los ciudadanos de Se- tento de hacer rostro á los moros antes que del todo villa, corrió la misma fortuna, dado que no se sabe si la se arraigasen en la tierra, con las armas se apoderaron entraron por fuerza, si se rindió á partido; solo consta de Sevilla y pasaron á cuchillo gran parte de la guarnique adelante vivió en ella gran número de cristianos. No cion que allí quedó por los moros. Poco aprovechó este léjos della cae Mérida, colonia antiguamente de roma esfuerzo, ca los moros revolvieron sobre ellos, y con su nos, y entonces la mas principal ciudad de Lusitania, y | daño los forzaron á sujetarse como de antes por este que conservaba todavía claros rastros de su antigua ma órden. Vino á España con Muza un su hijo, llamado Abjestad , si bien de las muchas guerras pasadas quedó dalasis. Este en cierla ocasion se quejó á su padre de maltratada, y últimamente en la batalla en que se per- | no haberle puesto en cosa en que pudiese mostrar su dió el rey don Rodrigo y con él España, muchos de sus esfuerzo. Parecióle al padre tenia razon; dióle un grueciudadanos perecieron como buenos. Todo esto no fué so escuadron de moros, con que entró por tierra de Vaparte para que perdiesen el ánimo, antes salieron con lencia , peleó diversas veces con la gente de aquella tra el enemigo que sobre ellos venia. La pelea fué sin tierra. Rindiosele aquella ciudad, las de Denia, Aliórden, muchos de ambas partes perecieron; los moros cante y Huerta á partido que no violase los templos, eran mas en número, y así, los cristianos fueron forza- que pudiesen vivir como cristianos, que á cada uno dos á retirarse dentro de los muros. A la hora Muza, | quedase su hacienda con pagar cierto tributo que se acompañado de cuatro personas solamente , mirado el les imponia asaz tolerable. Acabadas estas cosas por sitio y majestad de la ciudad, dijo : Parece que de todo todo el año de 716, revolvió con sus gentes hácia Seel mundo se juntaron gentes á fundar este pueblo; di- villa, que estaba levantada, como queda dicho; sujetóchoso quien fuese señor dél. Encendido en este deseo, Ja con facilidad, dió la muerte á los que fueron causa buscaba traza para salir con su intento. Estaba cer del alboroto y de la matanza que se hizo de los soldaca de la ciudad una cantera antigua, la cual por ser dos moros. Pasó adelante, tomo á Ilipula, en que hizo honda pareció á proposito para armar una celada; pu-l grande estrago, y aun se puede entender que la hizo so pues en aquellas barrancas de parte de noche buen abatir por tierra, pues de ciudad muy fuerte que era número de caballos. Dió vista á la ciudad; los cerca entonces, hoy es un pueblo pequeño, llamado Peñados salieron a la pelea , adelantáronse sin órden, tan flor, puesto entre Córdoba y Sevilla. El moro Rasis dito, que cayeron en la celada; con que por frente y por ce que la guarnicion de Mérida fué la que mataron los las espaldas fueron apretados de tal suerte, que, con nuestros; y que para hacer esto los de Sevilla se juntapérdida de muchos, pocos, cerrado su escuadron y ron con los de Beja y con los de llipula, cosa bien diapretados, pudieron volver a la ciudad. Con este daño ferente de lo que queda dicho. Lo cierto es que de Méreprimieron su atrevimiento, acordaron de no hacer rida se partió Muza para Toledo. Salióle al encuentro salidas, sino defender solamente sus murallas. El cerco Tarif, y para mas honrarle pasó adelante de Talaveiba adelante, dilacion que daba mucha pena á Muza, ra. Juntáronse cerca del rio Tietar, que riega los camapercibió todas las suertes de ingenios que en aquel pos de Arañuelo. Las muestras de amor y contento fuetiempo se usaban , levantó torres de madera , hizo tra- ron grandes, los corazones no estaban conformes, la bucos y mantas con que los soldados arrimados al mu- l envidia aquejaba á Muza, á Tarif el miedo, que tal es ro procuraban con picos abrir entrada. Acudian los la fruta del mundo. Recelábase Tarif no le descompu

OTECA

siesen, porque le achacaba Muza que no liabia obedecido cuando se tama para cubrir con ella como con velo las á sus mandatos ni seguido sú órden , que la victoria maldades y libertad, ni hay cosa mas poderosa para fué acaso y no conforme á buen gobierno de guerra; trastornar los ánimos del pueblo y llevalle donde quieachaqucs y cargos que al vulgo y gente de guerra no ra. Desde este tiempo cuando Mahoma se llamó rey coparecia bien, por estar acostumbradla á juzgar de los mienzan los árabes á contar los años de la egira, qué consejos de sus capitanes, no tanto por lo que son co es tanto como jornada é expedicion. Esto, como quier mo por el fin que tienen y por lo que sucede, demás que sea cierto, es muy dificultoso averiguar con qué que todos sabian el mal talante y ánimo de Muza. Con año de nuestra salvacion concurrió. Los autores andan tinuáronse los desabrimientos hasta que llegaron á varios , y no concuerdan en el cuento de los años Toledo. Allí tomaron cuentas á Tarif, así de lo que adelante; vergonzosa ignorancia de historia y de antigastara en la guerra como de los despojos y tesoros güedad. Grandes tinieblas, de donde será dificultoso ganados en ella. Disimulaba él toda esta acedia y mal sacar á luz la verdad; procurarémoslo empero por tratamiento, y con servir y regalar á su contrario pro cuanto las fuerzas y diligencia alcanzare. El principio curaba aplacar el ánimo y la saña de aquel viejo. En desta disputa se tomará un poco mas arriba en esta fin, reconciliados entre sí, caminaron hácia Zaragoza manera. El año resulta del movimiento del sol que con intento de apoderarse , como lo hicieron, de aque corre por los signos del zodíaco en Irecientos y sesenta Jla ciudad poderosa en armas y en gente. Por abreviur, y cinco dias y un cuarto de dia. Del movimiento de la lo mismo licieron de otras muchas ciudades de la Cel luna y de sus variedades resultan los meses, ca disLiberia y de la Carpetania ; que boy es el reino de To curre por el mismo círculo en dias veinte y nueve y ledo, que se apoderaron dellas y de las demás sin san doce biorus. Todo el tiempo se divide en años, y el año gre', ca se dieron á partido. Con esto parecia que toda en meses, costumbre universal de todas las naciones, España quedaba sujeta y llana, que fué en menos de de que procede toda la dificultad, por no ser cosa fácil tres años despues que vino la primera vez el ejército igualar y ajustar en número de dias los movimientos del de moros de Africa á estas paries. Verdad es que lo de sol y de la luna tan diferentes entre sí, dado que por mas adentro no se podia allanar sin grande dificultad muchas veces grandes ingenios se han en esto desvepor estar España por muchas parles rodeada de riscos lado. Los mas antiguos romanos gobernaron el año por y montes y espesuras muy bravas. Supo el Mirama el movimiento del sol, que dividieron en solos diez memolin Ulit, así las victorias como las diferencias que ses, cuenta varia y inconstante. Destos meses los seis andaban entre sus capitanes; y porque no parasen per eran de á treinta dias, los cualro de á treinta y uno, es juicio les mandó á entreambos ir á su presencia. Muza, á saber, marzo, mayo, julio, octubre. Todo el año tenia resuelto de parlirse, porque no suceiliesen en lo ga trecientos y cuatro dias, comenzábase por el mes de nado algunas alteraciones, nombró en su lugar por marzo, como los nombres de setiembre, que es el sép

y Salor labia muestras frescas y bastantes. Juraron 10- ) tiempo tan grosero, falto de erudicion y doctrina, no dos de obedecelle, y con tanto Muza y Tarif, antes advertian los inconvenientes que las fiestas del estío grandes y famosos caudillos, y en lo de adelante mas venian á caer en invierno, las del verano en el otoño, esclarecidos por cosas tan grandes como acabaron, se grande desórden y desconcierlo. Los árabes, de quien aprestaron para embarcarse y consigo los tesoros, pre tomaron los moros, para formar el año solo iniraron al seas, riquezas, oro y plata que los godos en tantos años movimiento de la luna, componiéndolo de doce vuellas con todo su poder pudieron juntar.

que da por el zodíaco, que son doce meses, los seis da

á veinte y nueve dias, y los otros seis de á treinta; lovio CAPITULO XXVI.

su año tenia dias trecientos y cincuenta y cuatro, maDe los años de los árabes.

nera que entre los romanos imiló Numa Pompilio, ca

añadió á la cuenta antigua del año cincuenta dias reCon là mudanza del gobierno y señorío las costumbres, partidos en los meses de enero y de febrero, que tamritos y leyes de España se trocaron y alteraron gran bien añadió a los demás; pero sucedia sin duda, aundemente. Relatallo todo seria largo cuento; lo que al que en mas largo tiempo, que el frio venia en los meses presente hace al propósito, y servirá para entender la del verano, y el calor al conlrario, inconveniente en historia de los tiempos adelante, dejada la cuenta de los que forzosamente incurren los moros por mantenerse años de

obstinadamente hasta el dia de hoy en la costumbre los contratos, pleitos y en las historias, cuyo principio que antiguamente tenian; que las demás naciones tuse tomaba del nacimiento de Cristo ó era de César, se vieron cuidado y pusieron toda diligencia en ajustar introdujo casi por toda ella otra nueva manera de con los movimientos de la luna y del sol para corregir toda tar los tiempos, de que los moros usan en todas las pro la variedad é inconstancia que entre ellos hay. Grande vincias en que se han extendido largamente. Fundador fué el trabajo que en esto pasaron, y los caminos que de aquella malvada supersticion fué Mahoma, árabe de que tomaron diferentes. Los griegos cada ocho años nacion, el cual por la mucha prosperidad que tuvo en intercalaban noventa dias repartidos en tres meses; lo las guerras y por descuido del emperador Heraclio, se mismo hicieron los romanos mas modernos por su ejemllamó y coronó rey de su nacion en Damasco, nobili- plo, mudadas solamente algunas pocas cosas. Los hesima ciudad de la Siria. Demás desto, para que su au breos y los egipcios, como gentes mas entendidas en toridad fuese mayor, promulgó á sus gentes leyes como los movimientos del cielo, hallaron mas prudentemente dadas del cielo por divina revelacion. No hay cosa mas esta manera de emienda, que los latinos llamaron ir engañosa que la máscara de la mala y perversa religion ' tercalacion. Porque en diez y nueve años, espacio en

que se acaba toda la variedad del movimiento de la luna, comenzar el año de Cristo 622 á 18 de julio, segun intercalaron siete meses á cierlas distancias. Lo mismo que lo teslificau los Anales toledanos, que se escribieron hizo Julio César despues que se apoderó de Roma, por pasados trecientos años ha. Lo mismo comprueban los entender pertenecia á su providencia y gobierno emen letreros de las piedras y las memorias antiguas; condar la razon de los tiempos, que entre los romanos ante cuerdan los judios y moros, con quien para mayor daba revuelta y confusa. Ayudóse del consejo de So seguridad lo comunicamos, segun que en un librito sigenes, grande matemático y'astrólogo, y de Marco aparte bastantemente lo tenemos todo deducido. Sin Fabio, escribano de Roma, con cuya ayuda redujo el embargo, el arzobispo don Rodrigo y Isidoro, pacense, año solar á trecientos y sesenta y cinco dias y un cuarto se apartan deslo, porque señalan el principio desta de dia; por donde cada cuatro años se intercala un dia cuenta el año de Cristo de 618, es á saber, el año seá veinte y cuatro de febrero, que es sexto de las calen teno del imperio de Heraclio. Otros muchos y casi los das de marzo, y el dia intercalado se llama tambien mas, en que hay mayor daño, igualaron los años de los sexto de las mismas calendas; por donde el año se llama moros con los nuestros, cosa que no debieran hacer, bis sexto, que es lo mismo que dos veces sexto. La ra coino queda bastantemente advertido. zon de la luna y de toda su inconstancia y cuenta del ano lunar comprehendieron con el áureo número, que

CAPITULO XXVII. procede de uno hasta diez y nueve, y fué puesto en el

De lo que hizo Abdalasis. calendario romano, Intercalaban en diez y nueve años siete lunas, manera que por entonces pareció muy á Gobernó algun tiempo Abdalasis la provincia que su propósito para que la cuenta de los tiempos fuese or- padre le encomendó sabia y prudentemente. De Africa denada, y ajustados los años solar y lunar; pero con el vinieron á España grandes genlios para arraigarse mas progreso del tiempo por ciertas menudencias, que no los moros en ella, para cultivar y poblar aquella anconsideraron en la cuenta del año, se halló que ni la chísima tierra, á causa de las guerras pasadas falta de una ni la otra cuenta concordaban con los movimientos moradores y serma. Diéronles campos y asientos, sede aquellos planetas ni entre sí. Por donde los cristia- ñalaron á Sevilla por cabeza, en que estuviese la silla nos, que, á imitacion de César, cuanto a las fiestas inmo del nuevo imperio, como ciudad grande y fuerte y có

del pretendió, que ni el principio del año caia en el mismo El moro gobernador, con son que por derecho de la dia que en tiempo de César, ni con el áureo número, guerra le tocaba aquella presa, la hizo truer anle sí. como se pretendia, se mostraban las conjunciones de Era de buena edad, su hermosura y apostura muy la luna. Por lo uno y por lo otro el papa Gregorio XIII, grande. Así, á la primera vista el bárbaro quedó herido el año de 1582, cuando esto escribiamos, emendó todo y preso. Preguntóle con blandas palabras como estaba. esto, quitó del calendario el áureo número, en cuyo Ella, lastimada de la memoria de su prosperidad antilugar puso otro mayor, que llamaron epactas. Demás gua y renovada con esto su pena, comenzó á derramar desto, en el principio de octubre de aquel año se dejaron lágrimas, despedir sollozos y gemidos. «¿Qué quieres, de contar diez dios para efecto que el principio del año dijo con voz flaca, saber de mí, cuya desventura ha solar velviese al asiento conveniente señalado por los sonado y se sabe por todo el mundo, tanto mas grave antiguos. Y para que no hiciese dende mudanza en lo cuanto de todos es mas conocida? La que poco antes de adelante, proveyó que á ciertas distancias no se in era reina dichosa , cuyo señorío se 'extendia fuera do tercalase el bisexto, con que se acudió a todos los in- España, al presente ;oh triste fortuna! despojada de todo, convenientes. Disputar de todo esto mas á la larga y me hallo en el número de los esclavos y cautivos. La mas sutilmente pertenece a los astrólogos; lo que es caida, tanto es mas dolorosa cuanto el lugar de que se deste lugar y aprovecha para la historia es que los mo cae es mas alto; lo que es de tal suerte, que los esparos, como poco antes se ha dicho, hacen el año menor ñoles, olvidados de su afan, lloran mi desastre y les es que el nuestro once dias y un cuarto. Lo cual por no con ocasion de mayor pena. Tú, si como es justo lo hagan siderar muchos autores señalaron en diversos lugares los ánimos generosos, te mueves por el desastre de los el principio de aquella cuenta de los moros y de aquellos reyes, gózale en esta bienandanza tener ocasion de años de la egira con tan extraña variedad, que desde el hacer bien á la sangre real. Ningun mayor favor me año de 592 hasta el de 627 casi no hay año ninguno en puedes hacer que volver por mi honestidad como de que alguno ó algunos autores no pongan el principio de reina y de matrona, y no permitir que ninguno de mí la dicha cuenta; variedad y discordancia vergonzosa. se burle. Por lo demás tuya sny; de mí, como tu esDiscordancia, de que pienso fué la causa que diversos clava, haz lo que por bien tuvieres. Con las obras, escritores en diversos tiempos como se informasen por hallarme en este estado, no te podré gratificuántos años corrian en aquella sazon de los árabes, car lo que hicieres; la memoria y reconocimiento por no saber que eran menores que los nuestros, volo serán perpetuos, y la voluntad de agradarte y obedeviendo á contar hacia atrás y á restar aquel número de certe muy grande. Con este razonamiento y palabras años de los de Cristo, señalaron diversos principios, los quedó aquel bárbaro mas prendado. Usó con ella de postreros, como contaban mas años, más arriba. En halagos y de blandura, resuelto de tomarla por mujer, tanta variedad mucho tiempo nos hallamos suspensos como lo hizo, sin quitalle la libertad de ser cristiana. y dudosos en lo que debiamos seguir. Lo que mas ve Távola en su compañía con grande honra toda la vida, risímil nos parece es que la computacion de los árabes, ca demás de su hermosura y de su edad, que era muy de los moros y de la egira, que todo es uno, se debe florida, fué dotada de singular prudencia, tanto, que por

sus consejos principalmente enderezaba su gobierno, y mente, no se puede pensar género de mal con que Es. á su persuasion, por tener mas autoridad y que nadie l paña no fuese afiigida; claro castigo de Dios, que por le menospreciase, usó de repuesto, aparato y corte tal manera tomaba venganza, no solo de los malos, sino real, y se puso corona en la cabeza. En tierra de Ante tambien de los inocentes, por el menosprecio de la requera por la parte que toca los mojones y los aledaños ligion y de sus leyes. Todavía en lo de Vizcaya y en de Málaga hay un monte llamado Abdalasis, por ven parte de los Pirineos hácia lo de Navarra y Aragon, en tura del nombre deste principe; como tambien algunos lo de Astúrias y parte de la Galicia se entretenian lor sospechan que Almaguer, pueblo de la orden de San cristianos, confiados mas en la aspereza de los lugares tiago, se llamó así de Magued, capitao moro, de quien y por no acudir contra ellos los moros, que en fuerzas dicen solia beber del agua de una fuente que está allí ó ánimo que tuviesen para hacer resistencia. Los que cerca; y porque el agua en lengua arábiga se dice alma, estaban sujetos á los moros y mezclados con ellos, enpretenden que de alma y Magued se compuso el nom tonces se comenzaron á llamar mixti-árabes, es á sabre de Almaguer. Hoy en aquel pueblo no hay fuentes, ber, mezclados árabes; despues, mudada algun tanto la todos beben de pozos. No hay duda sino que con la palabra, los mismos se llamaron mozárabes. Dábanles mudanza que hobo en las demás cosas se mudaron los libertad de profesar su religion, tenian templos á fuer apellidos á muchos pueblos, montes, rios, fuentes, de de cristianos, monasterios de hombres y mujeres como que resulta grande confusion en la memoria y nombres antes. Los obispos, por miedo que su dignidad no fuese antiguos, ca los capitanes bárbaros parece pretendie escarnecida entre aquellos bárbaros, se recogieron a ron para perpetuar su memoria y para mayor honra Galicia junto con gran parte de la clerecía; y aun el suya sundar nuevos pueblos ó mudar á otros sus ape obispo de Iria Flavia, que es el Padron, á muchos prellidos que tenian de tiempo antiguo. Qué se haya he lados que acudieron á su obispado, señaló rentas y cho del conde don Julian no se sabe ni se averigua; la diezmos con que se sustentasen en aquel destierro, grandeza de su maldad hace se entienda que vivo y como se entiende por la narrativa de un privilegio que muerto fué condenado á elernos tormentos. Es opinion el rey don Ordoño el Segundo dió á la iglesia de Sanempero, sin autor que la compruebe bastantemente, que tiago de Galicia, año de Cristo de 913. Desta manera la mujer del Conde murió apedreada, y un hijo suyo

cayó España; tal fué el fin del nobilísimo reino de los despeñado de una torre de Ceuta, y que á él mismo godos. Con el cielo sin duda se revuelven la cosas acá; condenaron á cárcel perpetua por 'mandado y senten- i lo que tuvo principio es necesario se acabe; lo que cia de los moros, á quien tanto quiso agradar. En un | nace muere, y lo que crece se envejece. Cayó pues el castillo llamado Loiarri, distrito de la ciudad de reino y gente de los godos, no sin providencia y consejo Huesca, se muestra un sepulcro de piedra fuera de la del cielo, como á mí me parece, para que despues de iglesia del castillo, do dicen comunmente estuvo se- | tal castigo de las cenizas y de la sepultura de aquella pultado. Don Rodrigo y don Lúcas de Tuy testifican gente naciese y se levantase una nueva y santa Eshaber sido muerto y despojado de todos sus bienes, así él paña, de mayores fuerzas y señorío que antes era; recomo los hijos del rey Witiza. Lo que se puede asegu

fugio en este tiempo, amparo y columna de la religion rares que el estado de las cosas era de todo punto mi- | católica, que compuesta de todas sus partes y como de serable. Casi toda España estaba á los moros sujeta á sus miembros termina su muy ancho imperio, y le exesta sazon; no se puede pensar género de mal que los tiende, como hoy lo vemos, hasta los últimos fines de cristianos no padeciesen; quitaban las mujeres á sus levante y poniente. Porque en el mismo tiempo que maridos, sacaban los hijos del regazo de sus madres, esto se escribia en latin, don Filipe II, rey católico robaban los paños y ricas prescas libremente y sin cas | de España, vencidos por dos y mas veces en batalla tigo. Las heredades y los campos no rendian los frutos los rebeldes, juntó con los demás estados el reino de que solian, por estar airado el cielo y por la falta de la- | Portugal con atadura, como lo esperamos, dichosa y branza. Profanaban las casas y templos consagrados perpetua; con que esta anchísima provincia de España, y aun los abrasaban y abatian; los cuerpos muertos á | reducida despues de tanto tiempo debajo un sceptro y cada paso se hallaban tendidos por las calles y caminos; , señorío, comienza a poner muy mayor espanto que sono se oia por todas partes sino llantos y gemidos. Final lia á los malos y á los enemigos de Cristo.

LIBRO SÉPTIMO.

CAPÍTULO PRIMERO. Cómo el infante don Pelayo se levantó contra los moros. No pasaron dos años enteros despues que el furor africano hizo á España aquella guerra cruel y desgraciada, cuando un gran campo de moros pasó las cumbres de los Pirineos por donde parten término España

y Francia, y por fuerza de armas rompió por aquella provincia con intento de rendir con las armas vencedoras aquella parte de Francia que solia ser de los godos. Además que se les presentaba buena ocasion, conforme al deseño que llevaban, de acometer y apoderarse de toda aquella provincia por estar alterada con discordias civiles y muy cerca de caer por el suelo á

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