Imágenes de páginas
PDF
EPUB
[ocr errors]

ritorio de Salamanca que baña el rio Tórmes. En otra ejercitar por largo tiempo las virtudes de que su buen parte por las armas de don Rodrigo, que entiendo era naturaldaba muestras. Al principio don Sancho, su heruno de los conjurados ó aliado con ellos, las tierras de mano, ó por deseo de reinar, ó irritado por algun agraAmaya y parte de las Astúrias eran maltratadas. No era vio, como es mas verisimil, fué causa que las armas de fácil determinarse á qué parte primeramente se hobiese Garci Sanchez, rey de Navarra, su lio, y las del conde de acudir. En igual peligro pareció que debian de ba- Fernan Gonzalez á su persuasion se moviesen en daño cer guerra á los moros por ser enemigos públicos; así de don Ordoño, sin tener ninguna cuenta con el amor se hizo, y los echaron de toda la tierra con gran estrago que á su hermano debia. El deseo de reinar y el dolor que en ellos se hizo. Demás desto, los autores y move- del agravio, ambos males tienen gran fuerza. Juntas las dores del alboroto vinieron en poder del Rey, pero no gentes de Navarra y de Castilla entraron por las tiermucho despues fueron sin otro castigo suellos de la ras del rey de Leon, que por estar desapercebido y prision en que los tenian en Leon encerrados; sola- poco confiado de la voluntad de los suyos en aquella mente les hicieron jurar de nuevo la obediencia al Rey discordia civil, determinó de fortificarse en algunas y prestalle sus homenajes; muestra que el delito no fué plazas fuertes por su sitio ó por las murallas, sin venir tan grave ó que el Rey usó de la victoria con mucha á la batalla. Los enemigos, sosegado el furor con que templanza. Concluida esta guerra, entiendo que de suyo entraron y juzgando que era sin propósito hacer la guerse sosegaron las alteraciones de las Astúrias, en espe- ra tanto tiempo en provecho ajeno y con su peligro, sin cial que la clemencia del Rey les convidó á que se re- hacer efecto de momento se volvieron á sus tierras. Don dujesen. El conde de Castilla Fernan Gonzalez tenia en Ordoño con deseo de satisfacerse del Conde, que sin doña Urraca, su mujer, una hija del mismo nombre. tener respeto al deudo habia juntado sus fuerzas con Importaba mucho para el buen suceso de las cosas que su hermano y tio para su daño, sin dilacion repudió á entre las dos provincias y señoríos de Castilla y de Leon doña Urraca , hija del Conde, y casó con doña Elvira; hobiese confederacion y avenencia , lo cual don Ramiro que tales eran las costumbres de aquella era. Deste no ignoraba. Con deseo pues que la paz se asegurase, nuevo matrimonio nació don Bermudo, el que algunos trató con el Conde y hizo que su hijo don Ordoño, que años adelante, mudadas las cosas y trocadas, finalmente le debia suceder en el reino , casase con la dicha doña alcanzó el reino de su padre. Las alteraciones de los Urraca. Concluido todo esto, el Rey, como enemigo gallegos, movidos á lo que se entiende por aficion que que era de la ociosidad, á lo postrero de su edad hizo tenian á don Sancho, fueron en breve por las armas y una nueva entrada en tierra de moros; metióse por el diligencia de don Ordoño sosegadas. Y para que el reino de Toledo y llegó liasta Talavera. Venció en bata- provecho fuese mayor, con sus gentes entró dando por lla á los que venian á socorrer á los suyos, en que mu- todas partes el gasto á los campos en aquella parte de rieron doce mil moros, los presos llegaron á siete mil. la Lusitania que estaba sujeta á los moros, llegó hasta Con esta victoria hizo que su autoridad y reputacion se Lisboa, dende se volvió á su tierra. Por el mismo tiemmantuviese, que junto con la edad se suele envejecer y po Fernan Gonzalez, conde de Castilla, con una entramenguar. Vuelto a sus tierras, envió á sus ca

el ejér

da que hizo por tierra de moros, se apoderó del casticito cargado de despojos de moros, y él se fué en ro- llo de Carranzo, echada de allí la guarnicion morisca mería á Oviedo á honrar los cuerpos de los muchos que tenia. No con menor diligencia Abderraman, rey santos que allí estaban y dar á Dios gracias por tantas de Córdoba , aunque de grande edad, enemigo de 10mercedes. En aquella ciudad por ser la tierra mal sana da insolencia, juntado un grueso ejército en que se adoleció de una enfermedad mortal. Sin embargo, dió contaban ochenta mil combatientes, mandó á Almanvuelta á Leon, y ordenadas las cosas de su casa, zor Alhagib, que es tanto como virey, capitan de gran nunció el reino y le dió de su mano á su hijo. Hecho nombre, acometiese con gran suria las tierras de crisesto, tomados los sacramentos de la Penitencia y de la tianos. Recelóse el Conde de aparejos tan grandes ; llaEucaristía de mano de los obispos y abades que á su mó la gente de todo su estado a la guerra, y alistó tomuerte se ballaron, falleció en el año de nuestra salva- dos los que tenian edad á propósito para tomar armas; cion de 950 á 5 dias del mes de enero. Sepultáronle en el y como quier que todavía el ejército fuese menor que cl monasterio de San Salvador, edificio y fundacion suya. peligro que amenazaba, cuidadoso del suceso de la Fué este año muy señalado por muchos pueblos que en guerra, en una junta de capitanes que tuvo en el pueél, ó se edificaron de nuevo, ó se repararon, conviene á blo de Muñon, consultó lo que se debia hacer. Los pasaber, Osma, Roa, Riaza, Clunia en los arevacos, que receres fueron varios, como acontece que en grande hoy es Coruña. A Sepúlveda tambien en un sitio fuerte peligro y miedo ordinariamente cada uno habla conforedificó por este tiempo el conde Fernan Gonzalez, por me á quien es. Los mas atrevidos querian que se hiciese cuyo esfuerzo en particular el partido de los fieles en la guerra, otros que, recogidas las provisiones y alzaaquel tiempo se conservaba y aun mejoraba.

das en lugares seguros, se entretuviesen hasta tanto

to que las fuerzas de los bárbaros que tienen grande CAPITULO VI.

ímpetu con la tardanza se enflaqueciesen. Gonzalo

Diaz, hombre principal, pretendia que aun seria bien De don Ordoño, tercero deste nombre, rey de Leon.

comprar de los moros las treguas por dineros sin cuidar Muerto el rey don Ramiro, don Ordoño, su hijo, he- de la honra, como suele acontecer cuando prevalece el redó el reino de Leon. Era hombre de gran corazon, miedo ; que la sabia cobardía puede mas que la honratenia gran ejercicio en las armas, prudencia singular da vergüenza : «Por ventura , dice, á tan grande ejéren el gobierno. La brevedad de la vida, ca solamente cito y tan experimentado copondrémos el pequeño núreino cinco años y siete meses, hizo que no pudiese mero de los nuestros, y locamente nos despeñarémos en tan clara perdicion? ¿No miras que en el suceso palabras volvieron todos en sí. 'Diose luego la batalla y trance de una batalla consiste el peligro de loda la de poder á poder, en que por pequeño número de criscristiandad, pues en tu tierra se hace la guerra? Si tianos fué destrozada aquella gran muchedumbre de venciéremos el provecho será poco; si fuéremos venci- enemigos. El general con los que pudieron escapar dos será forzoso que la provincia desnuda de fuerzas salió huyendo de la matanza. Con esta victoria las coy vencida del miedo venga , lo que Dios no quiera, en sas de los cristianos, que estaban para caer, se reparapoder de los enemigos. Mira no sea perder en un puntoron. Los nuestros alegres y cargados de despojos de y en un momento las ciudades y pueblos ganados en moros se volvieron á sus casas. Diose parte de la presa tantos siglos y con tanta sangre de cristianos; lo que al santo varon Pelayo, y con el tiempo á costa del Conlos venideros digan no fué esfuerzo, sino locura ; co- de se edisico de los despojos de la guerra un magnífico mo ordinariamente los consejos atrevidos tienen la monasterio á la ribera del rio Arlanza con advocacion fama segun lo que dellos resulta , y conforme á sus re- de San Pedro, en que fueron puestos los huesos de don males se juzga dellos. Considera otrosí que muchas ve- Gonzalo, padre del Conde. En nuestra edad se muestra ces es de mayor esfuerzo refrenar el ánimo con la ra- la ermita de Pelayo en una pena que está cerca de zon que con las armas vencer á los enemigos. En esto aquel monasterio. El cuerpo de san Vicente, mártir, tiene gran parte la fortuna, el recato es oficio muy pro- menos solamente la cabeza, y los de las santas Sabina pio de grandes varones. Y ¿qué cosa puede ser mas te- y Cristela, sus liermanas, dicen los monjes de San Bemeraria que por un vano deseo de alabanza y honra nilo de aquel monasterio de San Pedro de Arlanza que poner en cierto y grave peligro las cosas sagradas, la Jos tienen allí , otros que están en otras partes. Un sepatria, las mujeres y bijos y toda la religion? Tú haz pulcro sin duda se muestra en aquel lugar de García, lo que juzgares ser mejor, que tambien yo no reliusaré abad que fué antiguamente de aquel convento, que pode ponerme á cualquier trance por tu mandado; pero nen en el número de los santos. Los moros sin perder de mi parecer nunca con tan grande peligro y riesgo de en alguna manera el ánimo por aquel destrozo y destodo te pondrás, señor, al trance de la batalla. » El man trataban de acometer á Castilla ; y por otra parte Conde no ignoraba que el parecer de Gonzalo Diaz era el rey don Ordoño, despues de la entrada que hizo en de otros muchos que hablaban por la boca de uno; pero la Lusitania, encendido todavía en deseo de vengarse prevaleció el deseo de la honra y reputaciou. Así, como del Conde, se aparejaba para le hacer cruel guerra. Harazonase largamente de las fuerzas de los suyos, de la llábanse las cosas en gran peligro; el ánimo del rey don ayuda divina, de la gloria ganada, que tenia por mas Ordoño, como de principe modesto, fácilmente se grave que la muerte amancillarla con alguna muestra amansó con una embajada del Conde, en que le pedia de cobardía, y los demás, quién de verdad, quién fingi- perdon con toda humildad, que no por su voluntad le damente alabasen su parecer y se conformasen con él, habia errado, sino antes por engaño de aquellos que hechos sus votos y plegarias, movieron contra el ene- usaran mal de su facilidad ; que estaba aparejado para migo, que tenia sus reales cerca de la villa de Lara. No hacer lo que le mandase y recompensar con nuevos servinieron luego a las manos; el Conde cierto dia salió vicios la ofensa pasada. Avisóle otrosí que grandes genpor su recreacion á caza, y en seguimiento de un ja- tes de moros se aparejaban para daño de cristianos; no balí se apartó de la gente que le acompañaba. En el era justo antepusiese sus particulares afectos y dolor á monte cerca de alli una ermita de obra antigua se via la causa comun del nombre y religion cristiana. Con cubierta de hiedra , y un altar con nombre del após- esta embajada, no solo el Rey se aplacó, sino le envio tol San Pedro. Un hombre santo, llamado Pelagio ó Pe- tanta gente de socorro cuanta era menester para rebaJayo, con dos compañeros, deseoso de vida sosegada, tir la furia de los moros, que eran llegados á Santisteliabia escogido aquel lugar para su morada. La subida ban de Gormaz haciendo mal y daño. Diéronse vista los era agria, el camino estrecho, la fiera acosada como á campos, y tras esto la batalla , que fué herida y brava. sagrado se recogió á la ermita. El Conde, movido de la La victoria quedó por los nuestros, el estrago de los devocion del lugar, no la quiso herir, y puesto de ro- bárbaros fué grande. El rey don Ordoño, con la nueva dillas pedia con grande humildad el ayuda de Dios. alegre de tan grande victoria y lleno de nuevas espeVino luego Pelayo, bizo su mesura al Conde ; él por ser ranzas, se aparejaba para hacer otra vez guerra a los ya tarde hizo allí noche, y cenado que hobo lo poco que moros, cuaudo en Zamora murió de su enfermedad, el le dieron, la pasó en oracion y lágrimas. Con el sol le año de 955. Su cuerpo fué sepultado con reales ereavisó Pelayo, su huésped, del suceso de la guerra ; que quias y aparato en Leon, en San Salvador, do estaba saldria con la victoria , y en señal deslo antes de la pe- enterrado su padre. lea se veria un extraño caso. Volvió con tanto alegre á los suyos, que estaban cuidadosos de la salud, declaró

CAPITULO VII. todo lo que pasaba. Encendiéronse los ánimos de los

De don Sancho el Gordo, rey de Leon. soldados a la pelea, que estaban atemorizados. Ordenaron sus haces para pelear. Al punto que querian aco- En vida del rey don Ordoño no se sabe en que parte meter, un caballero, que algunos llaman Pero Gonzalez, haya estado don Sancho, su hermano, y si tuviese algude la Puente de Fitero, dió de espuelas al caballo para na mano en el gobierno del reino; ni aun bay noticia adelantarse. Abrióse la tierra y tragóle sin que pare- si los dos hermanos hicieron amistad entre si, o si duciese mas. Alborotóse la gente espantada de aquel mi- ró siempre la enemiga que al principio tuvieron. El verlagro. Avisoles el Conde que aquella era la señal de la gonzoso descuido de los coronistas destos tiempos fuervictoria que le diera el ermitaño, que si la tierra no los za á que la historia muchas veces vaya sin claridad; sufria, menos los sufririan lus coulrarios; con estas concuerdan empero que despues de la inuerle de don

Ordoño, don Sancho sin contradicion fué liecho rey de se viese con los enemigos, con deseo de visitar á PelaLeon. Tuvo sobrenombre de Gordo porque lo era en yo, su huésped, de camino paso por su erioita; balló que demasia , y por la misma razon de cuerpo inútil para el era ya muerto. Aquejado con el cuidado de lo que lo trabajo. Verdad es que tuvo muy buen natural y admi- suceleria , entre sueños le apareció Pelayo, y le certirable constancia en las adversidades, no nada malicioso, sicó que seria vencedor; confiado por enue en la ayuda antes muy noble en sus cosas y condicion. El segundo de Dios suese á la guerra sin recelo, y en pudiendo dicaño de su reinado, que se conló de Cristo 956, por al- se á los moros la batalla. La pelea se lrabó cerca do terarse el ejército á causa de las parcialidades que aun Piedraliila con tan grande denue lo y porsia de las parno sosegaban de todo punto, fué forzado á recogerse y les cuanto nunca antes mayor ; los bárbaros confiaban hacer recurso á su tio, el rey de Navarra , y desampa- en su muchedumbre; los nuestros en la justicia, esfuerrar el reino por dudar de las voluntades de los amnigos zo y buen talaute de la gente, sobre todo en la ayuda y estar contra él declarados muchos enemigos, que se de Dios, dado que eran pocos para tan grande inorisma, inclinaban en favor de don Ordoño, hijo del rey don conviene á saber : cuatrocientos y cincuenta de á caAlonso, llamado el Mouje; el cual con la ida de don San- ballo, quince mil infantes, pero muy valientes en el pccho, su competidor, se apoderó fácilmente de todo, y lear y arriscados. Dicen que duró la pelea por espacio para tener mas autoridad casó con doña Urraca, repu- de tres dias sin cesar lasta que cerraba la noche, lo diada del rey don Ordoño, su primo, casamiento en que que era menester para reposar. El dia poslrero el apósvino el Conde, padre della. Era este don Orduño de tol Santiago fué visto entre las haces dar la victoria á malo y perverso natural, tanto, que le llamaron el Malo; los fieles. De los enemigos en la pelea y huida pereciey como soltase las riendas á sus inclinaciones malas ron mayor número que jamás; por espacio de dos dias (cosa siempre muy perjudicial á los que tienen gran siguieron los nuestros el alcance y ejecutaron la victopoder y mando) cayó en odio de la gente, y por el odio ria en los que huian. Acabada esta guerra , vinieron de en menosprecio. No dejaba don Sancho de advertir la toda Castilla embajadores, los principales de las ciudaocasion que se presentaba por este respeto para re- des, eso mismo de las otras naciones á dar el parabien cobrar el reino, sino que primero para adelgazar el al Conde por beneficio tan señalado, confesando que por cuerpo por consejo del rey de Navarra, su tio, fué á su esfuerzo los cristianos eran librados de presente de Córdoba, do se decia por la fama habia grandes médi- un grave peligro, y para adelante de no menos miedo. cos, en particular á propósito para curar aquella enfer- En particular don Sancho, rey de Leon, con una muy medad. Abderraman le recibió benignamente, púsose noble embajada que le envió, despues de alegrarse con en cura, y por virlud de cierta yerba , cuyo nombre no

él le pedia que por cuanto trataba de juntar Cortes de se reliere, deshecha la gordura, quedó el cuerpo en un todo su reino para consultar cosas muy graves, no se medio conveniente. Para que el beneficio fuese mas col- excusase de venir á Leon y hallarse en ellas. Fué esla mado, le dió a la partida buenas ayudas de moros para demanda pesada al Conde por temer asechanzas en que recobrase su reino. Era al Rey bárbaro cosa muy aquella muestra de amistad, y que con color de las Corhonrosa que se entendiese tenia en su mano la paz y la tes no fuese engañado de aquel Rey astuto, ca sospeguerra, hacer y deshacer reyes, Venido don Sancho, chaba no debia estar olvidado de las diserencias pasasu contrario don Ordoño sin tratar de defenderse se das; mas no se ofrecia alguna bastante causa para refué a las Astúrias ; tan grande era el temor que le vino husar lo que le era mandado. Prometió de ir allá, y repentinamente. De allí con la misma desconfianza pasó cumpliólo el dia señalado, acompañado de gran núa las tierras del Conde, su suegro. A los miserables to- mero de sus grandes. Supo el Rey su venida, y para dos los desamparan, y las piedras se levantan contra el mas honralle le salió á recebir. Tuviéronse estas Cortes

el le la mujer por su cobardía , fué desechado. Recogióse sen. Solo relieren que el Conde vendió al Rey por gran á los moros, en cuya tierra pasó su triste vida pobre y precio un caballo y un azor de grande excelencia , por desterrado, y últimamente falleció cerca de Córdoba.

no querer recebillos de gracia cumo se Jos ofrecia, y En el mismo tiempo las armas de Castilla se alleraron que se puso una condicion en la venta que, caso que no con guerras domésticas. Don Vela , uno de los nietos y

se pagase el dinero el dia señalado, por cada dia que decendientes del otro Vela que dijimos tuvo el señorío pasase se doblase la paga. Demás desto, por aslucia de de Alava , allí y en la parte comarcana de Castilla tenia la reina viuda, doña Teresa, que deseaba vengar la grande jurisdiccion. Este, feroz por la edad y confiado muerte de su padre, se concertó que doña Sancha , su por los parientės, riquezas y aliados, que tenia muchos, hermana, casase con el Conde ; la cual estaba en poder tomó las armas contra el conde Fernan Gonzalez. El de don García, hermano de las dos, rey de Navarra; era Conde no sufria ninguna demasía, acudió asimismo á ya doña Crraca muerta, la primera mujer del Conde. las armas. Venció á Vela y á sus aliados y consortes', y Entendia que por fuerza no aprovecharia nada , y el rey siguiólos por todas partes sin dejallos reposar en niu- don Sancho no queria abiertamente fultar en su so; guna hasta tanto que los puso en necesidad de hacer determinaron de poner asechanzas al Conde y usar en recurso á los moros, dejada la patria ; que fué ocasion lugar de armas de la deslealtad de los navarrus. No sade grandes movimientos y desgracias. El Albagib Al- bia estos meneos y tramas el rey Garci Sanchez; y así, manzor, ó á ruegos y persuasion destos foragidos, o con con deseo de vengar las injurias pasadas, no cesaba do deseo de satisfacerse de la afrenta pasada, juntado hacer cabalgadas, talar y maltratar las tierras de Case que tuvo un grueso ejército, entró por tierras de Casti- tilla. El Conde, vuello á su tierra, le amonestó por sus lla, espantoso y airado contra los nuestros. El Conde embajadores hiciese emienda de los daños hechos; con los suyos le salió al encuentro; pero primero que que de otra guisa no podria excusarse de mirar por los suyos y satisfacelles sus agravios. Con esta embajada | pedó amorosamente. Ella con grandes ruegos pidió liparece se abria la guerra; de lance en lance vinieron cencia para visitar á su marido; no podia ser cosa mas á las armas. Juntaron sus huestes, dióse en breve la honesta ni mas justa que el deseo que mostraba de conbatalla, en que el Conde salió vencedor. En esta guer- solarle. Permitió el Rey que aquella noche se quedase ra Lope Diaz, señor de Vizcaya, como cuentan las con él ; á la mañana antes que fuese bien claro, el Conhistorias de aquella gente, ayudó al Conde en esta jor-de, vestido de las ropas de su mujer, como si ella fuera, nada. Dicen sué hijo de Iñigo Ezquerra, biznieto de salió de la cárcel, y en un caballo que para esto tenian Zuria, que fué antiguamente señor de Vizcaya. Des-aprestado se fué á su tierra. Doña Sancha desde la pues desta victoria hechas las paces, el conde Fernan cárcel, en que se quedó en vez de su marido, avisó al Gonzalez, conforme a lo que se capituló, sué á Navarra Rey cómo el Conde era huido ; que perdonase á ella cocon acompañamiento de gente desarmada como para mo á persona de sangre real y deuda suya, que no era bodas y fiestas. La cosa daba muestra de alegría y se- justo rehusar algun peligro por causa de su marido y guridad mas que de miedo; con todo eso fué preso por por salvalle ; lo que por esta causa habia hecho era el Rey desleal, que se halló en el lugar aplazado con digno, si no de loa, á lo menos de perdon ; que la pringente y con arinas. Desta prision fué librado por astu- cipal virtud de los reyes consiste en levantar á los micia de doña Sancha, por cuyo amor cayera en aquel serables y caidos. El Rey dolióse al principio del engatrabajo, y con ella huyó á su tierra. Encontraron con ño; despues sosegada la saña con la razon, alabó la él los soldados castellanos en la frontera de Castilla y piedad y el valor de aquella señora , su astucia y la consen aquella parte de la Rioja do despues se edificó el tancia de su ánimo; en conclusion, honrándola con pueblo de Villorado; que iban juramentados de no vol- muchas palabras, mandó fuese llevada á su marido con ver á sus casas antes que el Conde recobrase su liber- grande acompañamiento. El Conde, alegre por lo sucetad. Fueron grandes las muestras de alegría y regocijo dido, dado que pudiera romper la guerra contra aquel de ambas partes, del Conde y de sus buenos vasallos. Rey como contra enemigo, contentose con pedirle lo Llegados á Búrgos, se celebraron las bodas. El rey de que por el caballo y el azor se le debia. Habia crecido Navarra, engañado por la astucia de su hermana, se grandemente la deuda por la dilacion. Como no le paapercebia para la guerra. El Conde no rehusó la bata- gasen, talaba los campos de los leoneses sin desistir de lla, que se dió á las fronteras de Castilla y de Navarra. hacer mal y daño hasta tanto que el Rey envió sus Fué el Rey vencido, y vino en poder de su enemigo el contadores para bacer la paga enteramente. Llegados año 959. El mismo año, que fué el de los árabes 350, á cuenta , hallaron que no bastaban los tesoros reales Abderraman, rey de Córdoba, murió siendo muy viejo; para pagar. Concertóse que en recompensa de la deuda poco antes que muriese le envió una magnífica emba- Castilla quedase libre sin reconocer adelante vasallaje jada el rey don Sancho de Leon. El principal de los em- á los reyes de Leon. Este asiento dicen que se torno bajadores, que era Velasco, obispo de Leon, le pidió año de nuestra salvacion de 965. En el mismo año un por el derecho de la amistad que antes tenian asentada grueso ejército de moros rompió por el reino y puso entre los dos le enviase el cuerpo del mártir Pelagio, cerco á Leon; mas fueron por el esfuerzo de la guamique lo tendria por singular beneficio. Abderraman no cion y ciudadanos rechazados con grave daño. Del quiso venir en lo que se le pedia, pero no mucho des- Océano grandes llamas, causadas, á lo que se entiende, pues lo concedió Alhaca , su hijo y sucesor, el cual por de algun aspecto malino de las estrellas, se derramala muerte de su padre reinó diez y siete años y dos me- ron sobre las tierras cercanas y hasta Zamora, tanto ses; ycon deseo de la paz, á que era inclinado, preten- cundieron, abrasaron muchos pueblos y campos; anundia hacer placer y cortesía á los príncipes comarcanos. cio de mayores males, segun que el pueblo lo pronosDon García, rey de Navarra, despues que estuvo preso ticaba. Don Garci Sanchez, rey de Navarra, falleció el en Burgos trece meses, fué restituido en su libertad. año siguiente de 966; dejó de su mujer, doña Teresa, á Las lágrimas de doña Sancha y los ruegos de los otros don Sancho y don Ramiro, asimismo tres liijas : á doprincipes aplacaron el ánimo airado del Conde. La rei- ña Urraca, dona Hermenesilda y doña Teresa. En qué na doña Teresa , mujer de ánimo feroz, por no habelle parte haya sido enterrado no se sabe ; algunos sossucedido como pretendia el engaño que tenia urdido pechan que en el monasterio de San Salvador de Leire. contra el conde de Castilla, se determinó armalle nue- El Cronicon alveldense dice que en el castillo de Sanvos lazos. Persuadió á don Sancho, su hijo, rey de Leon, tistéban, lo cual tengo por mas cierto. El reino se dió á llamase el Conde á las Cortes generales del reino con don Sancho García, hijo del difunto, y junto con él á don voz que queria en ellas tratar de los negocios mas gra- Ramiro, su hermano; si dividido ó como á compañeros ves de su estado. Fué él contra su voluntad, porque sos- y de igual poder, no se declara; lo que se averigua por pechaba engaño; el Rey no le salió á recebir como an- el dicho Cronicon alveldense, que se escribió por este tes, y puesto de rodillas para besar como era de cos- mismo tiempo, es que reinó don Ramiro mas de diez tumbre su real mano, con palabras afrentosas des- años; no parece fué casado, por lo menos que murió echándole de sí, mandó ponerle en prision. Por esta sin sucesion hay grandes conjeturas, certidumbre nine causa gran tristeza y lloro entró en los ánimos de los

guna. Don Sancho, que se intitulaba, como se ve por buenos vasallos del Conde. Doña Sancha, hembra varo- los privilegios antiguos, rey de Pamplona, Najara y nil y de ingenio astuto, con deseo de librará su marido, Alava , luvo el reino veinte y siete años, sin saberse del se aprovechó desta maña. Finge que quiere ir en ro- otra cosa digna de memoria por descuido de los escrimería á Santiago ; era el camino por Leon donde tenian tores de aquel tiempo. Solo consta que añadió á su reiel Conde preso; el Rey, avisado de su venida, como á no el señorío de Vizcaya y á Najara, que en aquel tiemtan noble dueña y tia suya, la salió á recebir y la hos- po era la ciudad principal y silla de aquel estado, Da

,

muestra que fué amigo de aumentar el culto divino la de verse libre. Allí acabó santísimamento; y en digrande liberalidad con que dió diversos campos y pueblos al monasterio de San Salvador de Leire, al de San es el dia que falleció, año de 976. Tenian los de Leon Millan en Najara , y al de San Juan de la Peña. Su mu- puesta amistad con el rey de Córdoba , y de nuevo se jer se llamó doña Urraca, de quien tuvo á don Garci confirmó por causa que el rey de Córdoba, Alhaca, en Sanchez, su hijo, llamado Trémulo, porque solia al prin- gracia del nuevo rey

don Ramiro le concedió el cuercipio de la pelea temblar mas que parece sufria el gran- po del mártir Pelagio. Pusiéronle en el monasterio de ejercicio que tenia de las armas y la dignidad real, que á sus expensas en Leon edificara el rey don Sanvicio y falta de su natural, que solia recompensar con cho, y deseaba aumentar la devocion de aquella iglenotables hazañas; luego que entraba en la pelea y en sia con las sagradas reliquias deste mártir. Este mocalor cumplia con lo que debia á buen soldado y pru- nasterio se llamó antiguamente de San Juan Bautista, dente capitan. En Galicia hobo nuevos bullicios por despues de San Pelagio ó Pelayo; al presente tiene la estar aquella provincia dividida en parcialidades muy advocacion de San Isidoro. La causa de mudar los fuera de sazon, pues tenian tanto que hacer en la guer- apellidos fué la translacion que á él en diversos tiemra de los moros. La causa destos alborotos no se refie- pos se hizo de los cuerpos de aquellos dos santos. Altere, solo dicen que por diligencia del Rey fueron en róse la paz y avenencia con esta ocasion á persuasion breve sosegados estos movimientos; castigó algunos de don Vela, el cual dijimos haber huido á Córdoba, y de los alborotados; otros fueron echados y desterra- por su importunidad los moros deseaban hacer guerra dos á aquella parte de la Lusitania que estaba en poder contra el conde de Castilla y satisfacerse de tantos del Rey, como á frontera. Tenia el gobierno de aquella agravios como dél tenian recebidos. El rey Alhaca, tierra un cierto conde, llamado Gonzalo, hombre mal dado que era mas inclinado á la paz que á la guerra, intencionado. Este, en defensa de los desterrados, por movido por la instancia que en esta razon le hicieron ser de su parcialidad, tomó las armas contra el Rey, y los suyos, con un grueso ejército que juntó rompió llegó con ellas hasta la ribera de Duero. Allí, descon- por las tierras de Castilla; apoderóse de Sepúlveda, fiado de las fuerzas, acordó valerse de engaño ; alcanzó Gormaz, Simancas y Dueñas, y animado con el buen perdon de lo hecho por ruegos muy grandes. Habia si- suceso, menospreciada la confederacion que tenia con do muy familiar del Rey en otro tiempo; recibióle en el el rey de Leon, se metió y rompió por su reino, tomó mismo lugar y grado que antes; con que tuvo como- en aquellas partes por fuerza á Zamora y la echó por didad de dar al Rey una manzana emponzoñada con tierra. La molestia que el conde Fernan Gonzalez reyerbas mortales; la fuerza del veneno, luego que la cibió destas cosas le acarreó su fin el año siguiente, comió, se derramó por las venas y comenzó á apode-que se contó de nuestra salvacion 968. Falleció en rarse de las partes vitales. Mandóse llevar á Leon , pero Burgos, fué sepultado á la ribera de Arlanza. En aquel desahuciado de los médicos, rindió el alma anles de monasterio de San Pedro, junto al altar mayor se ven llegar, cerca de aquella ciudad, tres dias despues que las sepulturas dél y de su mujer doña Sancha con sus le emponzoñaron, el año de 967. Su cuerpo enterraron Jetreros, que declaran cuyos son. Las exequias fueron en la iglesia de San Salvador de Leon. Reinó por espa- célebres, no mas por el aparato , quebranto y lutos de cio de doce años.

los suyos que por las lágrimas de toda la provincia,

que lloraba la muerte de tan bueno y tan fuerte príuCAPITULO VIII.

cipe, por cuyo esfuerzo las cosas de los cristianos se De don Ramiro el Tercero , rey de Leon.

conservaron por tanto tiempo. Tuvo de dos mujeres

estos hijos: Gonzalo, Sancho, Garci Fernandez, otros Averiguado es que el rey don Sancho casó con doña añaden á Pedro y á Balduino. Lo que consta es que Teresa, asimismo que don Ramiro era de cinco años Garci Fernandez sucedió a su padre por ser los demás cuando su padre murió. Tuvo el reino por espacio de muertos en tierna edad, o si eran vivos, le antepusiequince años, pero por su tierna edad el gobierno es- ron en la sucesion á causa de su buen natural y princituvo en poder de la Reina, su madre, de doña Elvira, pios que mostraba de grandes virtudes, que en breve su tia, que otros llaman Geloira, hembras muy seña- se aumentaron y dieron colmado fruto. Dejó asimisladas y de singular prudencia , si bien por ser el Rey mo una hija, llamada doña Urraca, de quien poco anpequeño y ellas mujeres se levantaron grandes altera- tes diversas veces se ha hecho mencion. Por el mismo ciones. El sucesor de Ermigildo, prelado de Compos- tiempo los normandos, que tenian su asiento en aquetella, que se llamaba Sisnando y era hijo del conde la parte de Francia que antiguamente se llamó NeusMenendo, porque confiado en su nobleza gastaba tor- tria, ahora Normandía, y por diligencia de Herveo, pemente las rentas eclesiásticas y la hacienda , el rey obispo de Rems, algunos años antes deste se hicieron don Sancho le removió y puso en prision, eligiendo en cristianos, como estuviesen acostumbrados á robar su lugar á Rodesindo, que fué primero obispo dumien- las riberas de España, juntaron este año una gruesa se y despues monje de San Benito en el monasterio de armada con que maltrataron las tierras de Galicia, Celanova. Era de sangre real y hijo del conde Gutier- quemaron aldeas, castillos y lugares, cautivaron mure Arias y de Aldara, su mujer. Sisnando por la muerte chos hombres, robaron asimismo todo lo que halladel rey don Sancho fué puesto en libertad, y salido que ban; duró dos años esta plaga. El Rey por su tierna hobo de la cárcel; se apoderó por este tiempo de la edad no podia acudir á la defensa. Sisnando, prelado iglesia compostellana, y forzó á su sucesor por miedo de Compostella, hombre mas para soldado que para de la muerte á que renunciase y se volviese á su mo- obispo, juntado que hubo un número de los naturales, nasterio, en que pasó lo mas de su edad muy contento en un rebate que dió al enemigo cerca de un pueblo

« AnteriorContinuar »