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Iļoro y sentimiento de los moros, no solo por el mal y de Haro, que es la primera vez que en la historia de daủo presente, sino porque temian para adelante ma España se hace inencion de la casa de Mendoza; fuera yores inconvenientes y peligros. Entre los cristianos se destos, se halló con los demás el conde don Fernando hacian grandes fiestas, juegos, convites con toda mag de Lara, de alto linaje, y él por su persona señalado, nificencia y regocijos y alegrias, no solo en España, si poderoso en grande estado y mnchos aliados; eslos no tambien las naciones extrañas, con tanto mayor vo fueron de Castilla ; de Aragon Garci Romero, Jimeno luntad cuanto el miedo fué mayor. Nunca la gloria del Coronel, Aznar Pardo, Guillen de Peralta y otras pernombre cristiano pareció mayor ni las naciones cristia sonas principales que iban en compañía de su Rey. nas estuvieron en algun tiempo mas gloriosamente alia Ante todos se señaló Dalmacio Cresel, natural de las das. Los españoles asimismo parecia igualar en valor la Ampúrias, de quien dicen los historiadores de Aragon gloria de los antiguos; el mismo rey don Alonso co que por el grande conocimiento que tenia de las cosas menzó á ser tenido como principe venido del cielo y de la guerra y singular prudencia ordenó las haces para mas que hombre mortal. El rey de Navarra para me la batalla. Entre los navarros Garcés Argoncillo, Gar-! moria de tan grande victoria al escudo bermejo de que cía Almoravides, Pedro Leet, Pedro Arroniz, Fernanusaban sus antepasados añadió por orla unas cadenas, do de Montagudo, Jimeno Aivar fueron los mas señay en medio del escudo una esmeralda por señal que fué lados que en esfuerzo, industria y ejercicio de guerra el primero a romper las cadenas con que tenian los vinieron á esta empresa. En conclusion, el tercero dia, enemigos fortificada aquella parte de los reales en que despues de la victoria se movieron los reales de los el rey Bárbaro estaba. El mismo don Alonso á las in fieles, ganaron de los moros el lugar de Ferral, que signias antiguas de los reyes de Castilla añadió un cas- habia vuelto á poder de moros, Bilche, Baños, Tolosa, tillo dorado en escudo rojo, como lo afirman algunos de la cual tomó nombre esta balalla, que vulgarmente varones de erudicion y diligencia muy graude; otros lo se llama de las Navas de Tolosa. Todo era fácil á los niegan movidos de los privilegios antiguos, en cuyos vencedores, y por el contrario a los vencidos. La ciudad sellos se ve puesta antes destos tiempos en las iusignias de Baeza, desamparada de sus ciudadanos, que perdida y armas de los reyes de Castilla la figura de torre ó cas. la esperanza de tenerse, se recogieron á Ubeda , vino tillo. De algo mas crédito es lo que hallo de algunos en poder de los vencedores. Algunos pocos que confiaafirmado por testimonio de cierto historiador, que dos en la fortateza de la mezquita mayor no se querian desde este tiempo se iutrodujo en España la costumbre rendir , con fuego que les pusieron, los quemaron den. que se guarda de no comer carne los sábados, sino so tro della misma. El octavo dia despues de la victoria lameote los menudos de los animales, y que se mudó, la ciudad de Ubeda fué entrada por fuerza , ca sin emes á saber , por esta manera y templó lo que antigua- bargo que los ciudadanos ofrecian á los reyes cantidad mente se usa ba, que era comer los tales dias carne; cos de oro porque los dejasen en paz, los obispos fueron tumbre que los godos sin duda trajeron de Grecia y la de parecer que no era justo perdonar aquella gentomaron cuando se hicieron cristianos. La verdad es te malvada. Conforme á este parecer se hizo grande que esta victoria nobilísirna y la mas ilustre que hobo matanza sin distincion de personas de aquella miseraen España se alcanzó, no por fuerzas humanas, sino ble gente. Una rte de los vecinos fué tomada por es-, por la ayuda de Dios y de los santos. Las plegarias y clavos; toda la presa se dejó á los soldados, con que oraciones con que los procuraron aplacar por todo el se puso miedo á los moros y se ganaron las voluntades inundo fueron muchas, principalmente en Roma, don del ejército, que estaba cansado con el largo trabajo. de se hicieron procesiones y rogativas asaz. En que se Las enfermedades los alligian y no podian sufrir la debe notar que para aumento de la devocion y que no deştemplanza del cielo; por esto los reyes fueron forza hobiese confusion y otros desórdenes, se ordenó fuesen dos en un tiempo muy fuera de propósito volver con sus á diversas iglesias los varones, las mujeres, el clero y gentes á tierras mas templadas. A la vuelta cerca de Calos demás del pueblo. Hallábase presente el Pontifice, latrava llegó el duque de Austria con docientos de á caque movia á los demnás con su ejemplo. De todo hay ballo, que para muestra de su esfuerzo y ayudar en una carta suya al rey don Alonso, muy grave y muy aquella santa guerra traia en su compañía. El rey elegante, la respuesta otrosí del Rey al Papa en que re Aragon, por ser su pariente, á la vuelta para su tierra Giere todo el discurso desta enpresa y batalla, pero le acompañó hasta lo postrero de España. Al rey de muy larga para ponella en este lugar.

Navarra restituyó el de Castilla calorce lugares sobre

que tenian diferencia, y porque poco antes se ganaron CAPITULO XXV.

por los de Castilla, la memoria de sus antiguos señoDel én desta guerra.

res hacia que no se aseguraseo de su lealtad; este fué

el principal premio de su trabajo. Dou Alonso, rey de Halláronse en esta guerra los obispos Tello, de Pa Castilla, despedidos los dos reyes , entró en Toledo á encia; Rodrigo, de Sigüenza; Menendo, de Osma; Pe manera de triunfador con grande aplauso, aclamacioro, de Avila ; Domingo, de Plasencia; García Frontino, nes y regocijo de los ciudadanos y del pueblo. Lo prie Tarazona; Berengario, de Barcelona. El número de los mero que hizo sué dar gracias a Dios por la merced randes no se podia contar; los maestres de las órde recebida; despues se mandó y estableció que para siemes Arias, de Santiago; Rodrigo Diaz, de Calatrava; pre se renovase la memoria de aquella victoria y se omez Ramirez, de los templarios; demás destos, Juan celebrase por toda España á 16 de julio; en Toledo mas elmirez, prior de San Juan. De Castilla Gomez Man en particular sacan aquel dia las banderas de los moque, Alonso de Meneses, Gonzalo Giron, Iñigo de ros, y con toda muestra de alegría festejan aquella soendoza , caballero vizcaino y pariente de don Diego | lemnidad; ca se ordenó fuese de guardar aquella fiesta

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EL PADRE JUAN DE MARIANA. con nombre del Triunfo de la Santa Cruz. El Rey, por Alonso, ganada mayor fama que ninguno de los prinser enemigo del ocio y con el deseo que tenia de se cipes de Europa , dió vuelta a Toledo, donde las reinas guir la victoria y ejecutalla, al principio del año si doña Leonor, su mujer, doña Berenguela , su hija, y guiente de nuevo se metió por tierras de moros. Ganó su hijo don Enrique, que le sucedió en sus estados y á el lugar de Dueñas de los moros, que dió á la orden de la sazon era de diez años, aguardaban su venida. Toda Calatrava , á la de Santiago el castillo de Eznavejor. la ciudad llena de juegos y de regocijos y fiestas, dado Alcaraz, pequeña ciudad, y que está metida dentro de que el año fué muy falto de mantenimientos á causa de los montes Marianos y asentada en un collado áspero la sequedad, en especial en el reino de Toledo , dicen y empinado, con cerco de dos meses se ganó por el que en nueve meses continuos nunca llovió, tanto, que Rey y se entró por fuerza á 22 de mayo, dia miércoles, los labradores cuyo era el daño principal, eran forzavigilia y víspera de la Ascension; demás desto, algunos dos á desamparar las tierras, dejallas yermas y irse á otros lugares de menos cuenta se tomaron por aque otras partes para sustentarse; gravísima miseria y tralla comarca, entre los demás Lezuza, que se tiene por bajo memorable. la antigua Libisosa. Concluidas estas cosas, el rey don

LIBRO DUODÉCIMO.

CAPITULO PRIMERO.

vivió poco adelante. Llegaba su desatino á poner lengua Como los albigenses alteraron á Francia.

en la familiaridad de Cristo con la Madalena. Así lo

refiere Pedro, monje del Cistel, en una historia que GANADA aquella noble victoria de los moros, las co escribió de los albigenses, intitulada Al papa Inocensas de España procedian bien y prósperamente á causa cio III, en que depone como testigo de vista de las cosas que los almohades, trabajados con una pérdida tan gran en que él mismo se halló. Seria muy largo cuento dede, no se rebullian, y los nuestros se hallaban con gran clarar por menudo todos los desvaríos destos herejes y de ánimo de sujetar todo lo que de aquella nacion šecta; y es así, que la mentira es de muchas maneras, restaba en España, cuando por el mismo tiempo los la verdad una y sencilla. La verdad es que en aquella reigos de Francia y de Aragon se alteraron grande parte de Francia donde está asentada la ciudad de mente y recibieron graves daños. Estas alteraciones Cahors, muy nombrada, se ve otra ciudad llamada Altuvieron principio en la ciudad de Tolosa, muy principal bis, que en otro tiempo tuvo nombre de Alba Augusta; entre las de Francia y que cae no lejos de la raya de. y aun se entiende que César en los comentarios de la España. La ocasion fueron ciertas opiniones nuevas guerra de Francia llamó helvios los moradores de aqueque en materia de religion se levantaron en aquellas Ila comarca. Riega sus campos el rio Tarois, que sol partes, con quelos de Arayon y los de Fraucia se revol de los mas fértiles de Francia, de grandes cosechas y vieron entre sí y se ensangrentaron. En los tiempos pa- esquilmos, de trigo, vino, pastel y azafran; por donde sados todas las naciones del cristiavismo se conformaban el obispo de aquella ciudad tiene mas gruesas ren las en un mismo parecer en las cosas de la fe, todos seguian que alguno otro obispo en toda la Francia. La iglesia y profesaban una misma doctrina. No se diferenciaban catedral, grande y hermosa, está pegada con el muro el aleman del español, no el francés del italiano, ni de la ciudad, su advocacion de Santa Cecilia. Los moinglés del siciliano en lo que debian creer de Dios y de la radores de la ciudad y de la tierra son gente llana, de ininortalidad y de los demás misterios; en todos se via condicion apacible y mansa , virtudes que pueden acarun mismo corazon y un mismo lenguaje. Los walden rear perjuicio si no hay el recato conveniente para do ses, gente perversa y abominable, comenzaron los años dar lugar á genle mala que las pervierla y estrague. pasados á inquietar la paz de la Iglesia con opiniones Los mas se sustentan de sus labranzas y de los frutos nuevas y extravagantes que enseñaron; y al presente de la tierra; el comercio y trato de mercaderes es på los albigenses ó albienses, secta no menos aborrecible, queño por estar en medio de Francia y caer lejos el apellido y nombre odlioso acerca de los antiguos, si mar. Desta ciudad, en que tuvo su primer principio se guieron las mismas pisadas y camino, con que grande ta nueva locura y secta, tomó el norrbre de albigense, mente alleraron el pueblo cristiano. Enseñaban que los y desde allí se derramó por toda la Francia y aua per sacerdotes, ministros de Dios y de la Iglesia, no tenian parte de España, puesto que el fuego emprendió en Topoder para perdonar los pecados. Que el verdadero losa mas que en otra parte alguna; y aun de aqui procuerpo de Jesucristo no está en el santo Sacramento cedió que algunos atribuyeron la primera origen deste del altar. Que el agua del bautismo no tiene fuerza error y secta á aquella ciudad. Otros dicen que gació para lavar el alma de los pecados. Que las oraciones primeramente en la Proenza, parle de la Gallia Narboque se acostumbran á hacer por los muertos no les nense. Don Lúcas de Tuy, que por su devocion y por prestaban; todas opiniones nuevas y malas y acerca hacerse mas erudito pasó á Roma, y de alli á Constasde los antiguos nunca oidas. Decian otrosi contra la tinopla y á Jerusalem, vuelto á su patria, entre otras Vírgen, madre de Dios, blasfemias y denuestos, que cosas que escribió no menos docta que piaineole , pse no se refieren por no ofender al piadoso lector; dejólas blicó una larga disputa contra todos estos errores, ta escritas Guillermo Nangiaco, francés de pncion, y que que, como testigo de vista, relata lo que pasó eu Lea,

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ciudad muy conocida en España y cabeza de aquel rei- | enteramente del caso, y como fuera de si comenzó en no; cuyas palabras será bien poner aqui para mayor público y en secreto á afear negocio tan malo; repreclaridad y para que mejor se entienda la condicion de hiendia á sus ciudadanos, cargábalos de ser fuulores de los herejes, sus invenciones y trazas. «Despues de la herejes. No se podia ir á la mano, dado que sus amigos muerte del reverendo don Diego, obispo de Leon, no le avisaban se templase, por parecelle que aquella ciuse conformaron los votos del clero eu la eleccion del dad se aparlaba de la ley de Dios. Entró en el ayuntasucesor; ocasion que tomaron los here es, enemigos miento, dijoles que aquel caso tenia afrentada á loda de la verdad y que gustan de semejantes discordias, España ; que de donde salian en otro tiempo leyes jus para entrar en aquella ciudad, que se hallaba sin pastor, tas, por ser cabeza del reino, allí se forjaban herejías y acometer las ovejas de Cristo. Para salir con esto se | y maldades nunca oidas. Avisoles que no les daria Dios armaron, como suelen, de invenciones. Publicaron que agua ni les acudiria con los frutos de la tierra hasta en cierto lugar muy sucio y que servia de muladar se lauto que echasen por el suelo aquella iglesia, y aquehacian milagros y señales. Estaban allí sepullados dos llos huesos que honraban los arrojasen. Era así, quo hombres facinerosos, uno hereje, otro que por la muer desde el liempo que se dió principio á aquel einbuste te que dió alevosa inente á uu su tio le mandaron en y veneracion, por espacio de diez ineses ounca lbvio y terrar vivo. Manaba tambien en aquel lugar una fuente, todos los campos estaban secos. Preguntó el juiz al que los herejes ensuciaron con sangre á propósito que dicho diácono en presencia de todos: Derribada la Jasgentes tuviesen aquella conversion por milagro. Cun- | iglesia , ¿aseguraisnos que lloverá y nos dará Dios agua? dió la fama, como suele , por ligeras ocasiones; acudian El diácono lleno de fe: Dadme, dijo, licencia para gentes de muchas partes, tenian algunos sobornadus | abatir por tierra aquella casa , que yo prometo en el de secreto con dinero que les daban para que se siogie- nombre de puestro Señor Jesucristo, so pena de la visen ciegos, cojos, endemoniados y trabajados de di- da y perdimiento de bienes, que dentro de ocho dius versas enfermedades, y que bebida aquel agua, publi acudirá nuestro Señor con el agua necesaria y abuucasen que quedaban sunus. Destos principios pasó el dante. Dieron los presenles crédito á sus palabrus; ucuembuste á que desenterraron los huesos de aquel he dió con gente que le dieron y ayuda de muchos ciureje, que se llamaba Arnaldo, y habia diez y seis años dadanos, ullans prestamente la iglesia y echó por los que le enterraron en aquel lugar; decian y publicaban muladares aquellos huesos. Acaeció con grande maraque eran de un santísimo mártir. Muchos de los cléri- | villa de todos que al tiempo que derribaban la iglesia gos simples con color de devocion ayudaban en esto á entre la madera se oyó un souido coino de trompela la gente seglar. Llegó la invencion á levantar sobre la para muestra de que el demonio desamparaba uquel fuente una muy fuerte casa y querer colocar los liue | lugar. El dia siguiente se quemó una grau parte de la sos del traidor bomiciano en lugar alto para que el pue ciudad á causa que el suego por el gran viento que hablo los acatase, con voz que fué un abad en su tiempo cia no se pudo alajar que no se extendiese mucho. muy santo. No es mevesler mas sino que los herejes | Alteróse el pueblo, acudieron á buscar el diácono para despues que pusieron las cosas en estos térıninos, entre matalle; decian que en lugar del agua fué causa de los suyos declaraban la invencion y por ella burlaban aquel fuego tan grande. Acudian los herejes , que se de la Iglesia , como si los demás milagros que en ella se burlaban de los clérigos, y decian que el diáconio mehacen por virtud de los cuerpos santos fuesen seme- recia la muerte y que no se cumpliria lo que prometió; jantes invenciones; y aun no faltaba quien en esto die mas el Señor Lodopoderoso se apiado de su pueblo, ca se crédito á sus palabras y se apartase de la verdadera | a los ocho dias señala los envió agua muy abundante, de creencia. Fioalmente, el embuste vino á noticia de los tal suerte, que los frutos se reinediaron y la cosecha de frailes de la santa predicacion, que son los dominicos, aquel año fué a ventajada. Animado cou esto el diácono, y en sus sermones procuraban desengañar el pueblo. pasó adelante en perseguir á los herejes, hasta tanto Acudieron á lo mismo los frailes menores, y los cléri- que los hizo desembarazar la ciudad.» Hasta aqui son gos que no se dejaron engañar ni enredar en aquella palabras deste autor, por las cuales se entiende que sucia adoracion. Pero los ánimos del pueblo tanlo mas la pestilencia desta herejía cundió por España, si bien se encendian para llevar adelante aquel culto del des la mayor fuerza deste malcargó sobre la ciudad de Tomonio, hasta llamar herejes á los frailes predicadores losa, de que le resultaron graves daños, y al rey do y menores porque los contradecian y les iban à la ma- Aragon, que la quiso ayudar, la desastrada muerte, no. Gozábanse los enemigos de la verdad y triunfaban, como luego se dirá. decian públicamente que lus milagros que en aquel lodo se hacian eran mas ciertos que todos los que en lo

CAPITULO II. restante de la Iglesia hacen los cuerpos santos que veneran los cristianos. Los obispos comarcanos publica

Como murió el rey de Aragon. ban cartas de descomunion contra los que acudian á La secta de los albigenses se hacia tener y cobraba aquella veneracion maldita; no aprovechaba su dili mayores fuerzas de cada dia, no solo por las que el gencia, por estar apoderado el dernonio de los corazo-l pueblo le daba , que mucho se le arrimaba , sino mas nes de muchos , y tener aprisionados los hijos de in principalmente por los principes y grandes personajes obediencia. Un diácono , que aborrecia mucho la here que con su favor le acudian, sin hacer caso ni de la aujía, en Roma, do estaba , supo lo que pasaba en Leon, toridad del Papa, ni de lo que por el mundo dellos se de que tuvo gran sentimiento, y se resolvió con prestezal diria. Estos eran los condes el de Tolosa, el de Fox, el de dar la vuelta á su tierra para bacer rostro á aquella de Besiers y el de Cominges. Acudiales asimismo el maldad tan grave. Llegado à Loon, se informó mas rey de Aragon, á causa que estas ciudades estaban a su

devocion y aun eran feudos suyos, como en otro lugar dos años antes ellos dieron á Trencavelo, señor de aquequeda apuntado; además que tenia deudo en particu- la ciudad, y con él hirieron al mismo obispo. Con el lar con el conde de Tolosa, que casó tercera vez con miedo deste rigor la ciudad de Carcasona, que era de doña Leonor, hermana del rey de Aragon; y aun el mismo | herejes, se entregó á los católicos, y los culpados fuehijo y heredero del Conde, que se llamaba don Ramon ron muertos. Estos principios daban alguna esperanza como su padre, tenia por mujer otra hermana del mis que se podrian reparar aquellos daños. No tenian los mo rey, por nombre doña Sancha. Esta fué la verdade católicos capitan que los acaudillase y a quien todos ra causa de declararse por los albigenses y tomar las obedeciesen. Acordaron de elegir para este cargo á Siarmas en su favor; que por lo demás fué príncipe muy mon, conde de Monforte, pueblo conocido en el discatólico, como se puede fácilmente entender en que en trito de la ciudad de Chartres, por ser aventajado en tregó su hijo don Jaime á Simon, conde de Monforte, las cosas de la guerra y señalarse mucho en la piedad para que le criase y amaestrase, el que por este tiempo y amor de la religion católica. Aceptó aquel oficio por acaudillaba los católicos y era duro martillo contra los servir a Dios y á la Iglesia. Juntó las gentes que pudo, herejes. El negocio era de tal condicion, que tenia pucs con que ganó de los herejes el castillo de Minerva, la tos en cuidado los católicos de Francia, y mas en par- | ciudad de Albis y otro pueblo, llamado Vauro, cerca de ticular al Papa, que se recelaba no se arraigase de cada Tolosa, demás de otros muchos lugares. Pasaron adedia mas aquel mal y con tantas ayudas cobrasen ma Jante, pusieron cerco sobre Tolosa, no la pudieron toyores fuerzas, especial que el valgo, como amigo de no mar a causa que los condes el de Tolosa y el de Fory vedades, engañado con los embustes de aquellos here el de Comioges se hallaban dentro y se la defendieron jes, fácilmente se apartaba de la creencia de sus mayo con mucho valor. Desde allí revolvieron sobre el conres y abrazaba aquellas opiniones extravagantes. Bus dado de Fox y hicieron la guerra por aquella comarca. caban algun medio para atajar aquel daño. Pareció in El rey de Aragon cuidaba del peligro que estos princitentar el camino de la paz y blandura, si con diligencia pes corrian, sus amigos y consederados. Recelábasu y buenos ministros que predicasen la verdad se podrian otrosí de Simon de Monforte, que so color de piedad, reducir los descaminados. Don Diego, obispo de Osma, que es un engaño muy perjudicial, no pretendiese para camino de Roma, donde iba enviado por el rey de Cas sí y para los suyos adquirir nuevos estados. Movido tilla, pasó por aquella parte de Francia; y visto lo que destas razones, luego que se ganó aquella memorable pasaba y el riesgo que corrian aquellos si no se acı jornada de las Navas de Tolosa, en que se halló presendia en breve con remedio, hizo al Papa relacion de te, volvió su pensamiento a las cosas de la Francia, todo aquel daño y del peligro que se mostraba mayor. tanto, que se halla que por el mes de enero, principio Llevaba en su compañía al glorioso padre santo Do- del año de 1213, estaba en Tolosa, ciudad de Francia, mingo, entonces canónigo reglar de San Agustin, y para tomar acuerdo, es a saber, de lo que debia hacer, adelante destos principios fundador de la orden de los | y el mes siguiente de mayo hacia gente en Lérida y otras predicadores; era natural de Caleruega, tierra de Osma, | partes para volver a aquella guerra. Luego que allá llenacido de noble linaje. Avisado el Papa de lo que pasa gó, le acudieron aquellos principes parciales. Con sus ba, acordó acudir al remedio de aquellos daños. Des gentes y con su venida se formó un ejército tan grande, pachó al Obispo y á su compañero con poderes bastan- que llegaba á cien mil hombres de pelea; gran número les para que apagasen aquel fuego. Nombró tambien y que apenas se puede creer. Simon de Monforte, por un legado de entre los cardenales con toda la autoridad el contrario, se apercebia para resistir contra fuerzas necesaria. Llegados á Francia, juntaron consigo doce tan grandes. Acordó ribera de la Garona fortificar el abades de la orden de San Bernardo, naturales de la castillo de Murello, plaza muy importante, para repritierra, para que con sus predicaciones y ejemplo redu mir el orgullo de los enemigos. Acudieron aquellos jesen á los descaminados; pero cuanto provecho se ha príncipes confederados con sus gentes con intento de cia con esto por convertirse muchos de su error, espe apoderarse de aquella fuerza. Acudió asimismo á la cialmente con la predicacion de santo Domingo y mi defensa Simon de Monforte con poca gente, pero escolagros que en muchas partes obró, tanto por otra parte gida y arriscada. Iban en su compañía siete obispos, el crecian en número los pervertidos de los herejes. Por padre santo Domingo y tres abades. Estos varones ioque ¿quién pondrá en razon un vulgo incitado á mal ? tentaron al principio medios de paz, porque no se lleQuién bastará á hacer que tengan seso los hombres gase á rompimiento, de que se temian graves dailos. perdidos y obstinados en su error? Débese cortar con Eu especial avisaron al Rey y le requirieron de parle hierro lo que con medicinas no se puede curar, y no de Dios no se juntase con los herejes, gente maldita y hay medio mas saludable que usar de rigor con tiempo descomulgada por el Padre Santo; que temiese el casen semejanles males. Mudado pues el parecer y la paz tigo de Dios á quien ofendia, por lo menos excusase la en guerra, acordaron de usar de rigor y miedo; juntó infamia con que acerca de todo el mundo quedaria su se gran multitud de soldados de Italia, Alemaña, Fran buen nombre amancillado y el odio que contra su percia, con la esperanza de la indulgencia de la Sede Apos sona resultaria. El Rey se hizo sordo á consejos tan satólica concedida por Inocencio III á los que tomasen la ludables y buenos. Diéronse vista los dos campos y los insignia y divisa de la cruz, como era de costumbre en dos caudillos adelantaron sus haces con resolucion de casos semejantes y acudiesen á la guerra. Estos sol venir á las manos. En el ejército de los católicos no padados tomaron primeramente á Besiers, ciudad anti saban de ochocientos caballos y mil infanles; pequeño gua de los volcas cabe el rio Obris. Pasaron en ella siete número para la muchedumbre de los contrarios. Sin mil hombres de los alborotados á cuchillo. Algunos de. embargo, fiados en la buena querella que seguian, so çian era castigo del cielo por la muerte que cuarenta y determinaron de probar ventura. Embistieron de am

bas partes y cerraron, trabóse la pelea, que fue muy yese el niño para ponelle en lugar de su padre y alzalle brava y sangrienta. Los católicos se dierou tal mana y por su rey, que tal era la voluntad de los de aquel reino. mostraron tal esfuerzo, que los herejes no pudieron sus grandes y menores. Oyó el Pontifice benignamente esfrir su ímpetu, y en un punto se desbarataron y pusie- ta embajada; parecióle la demanda muy justificada; ron en huida. Los condes se salvaron por los piés. El despachó sus breves enderezados á su legado el carde Rey quedó tendido en el campo con otros muchos de nal Pedro Beneventano, que en su nombre asistia á la los suyos, caballeros de cuenta, en particular Aznar guerra contra los herejes. Encargába le diese todo conPardo y su hijo Pedro Pardo, don Gomez de Luna, don tento á los de Aragon, si juzgase todavía que pedian Miguel de Luesia, gente toda de la principal de Aragon. razon. Entre tanto que se trataba desto, Simon de El número de los otros muertos no fué grande para vic Monforte se apoderó de la ciudad de Tolosa, nido y toria tan señalada. Todos comunmente juzgaban al Rey guarida principal de los alborotados y rebeldes. Juntó por merecedor de aquel desastre, así por el favor que el legado un concilio en Mompeller para resolver lo dió á los herejes, si bien de corazon era y de apellido que se debia hacer. Acordaron los padres entre otras católico, ca entre los reyes de Aragon se llamó don Pe cosas de nombrar por príncipe y señor de todo lo condro el Católico, como por la soltura que tuvo en mate quistado al mismo conde de Monforte en premio de sus ria de honestidad, con que amancilló las demás virtu- | trabajos. Para que el Papa confirmase este su decreto des y partes, en que fue muy aventajado. Pasó en esto le enviaron por embajador al obispo ebredunense ó de tan adelante, que repudió á la Reina, su mujer, hem Ambrun. En este término se hallaban las cosas de Franbra de mucha bondad. El color que tomó fué que era cia. En España se padecia grande hambre por causa de deuda suya y que estuvo antes casada con el conde de | la sequedad. Tras la hambre, como es ordinario, se siCominges, matrimonio que no fué válido, antes contra guió gran mortandad, ocasionada de los malos manjares derecho, segun que por su sentencia lo pronunciaron de que la gente se sustentaba. Por la una y por la otra Jos jueces nombrados sobre esta diferencia por el papa causa muchos pueblos y aldeas se vermaron, y mas en Inocencio III. Verdad es que de aquel matrimonio na en el reino de Toledo, como mas sujeto á esta calamicieron dos hijas, Matilde y Petrona, como parece por dad, por ser lo mas alto de España. Acudió al remedio el testamento de la misma Reina. Hallábase esta señora don Rodrigo Jimenez, arzobispo de Toledo; repartió en Roma, do era ida á seguir este pleito, y sustanciado gruesas limosnias de su hacienda, y con sus sermones el proceso, se esperaba en breve sentencia, cuando animó al pueblo para que todos ayudasen, cada cual llegó la nueva de aquella jornada y de la muerte del Rey, conforme á su posibilidad. Esta diligencia y el fruto que que fué viérnes, á los 13 de setiembre deste año. Su della se siguió, que fué notable, agrado tanto al rey don cuerpo entregaron a los caballeros de San Juan, que le Alonso, que en lo postrero de su edad estando en Búrhicieron enterrar en el monasterio de Jijena, en que su gos, hizo donacion a la iglesia de Toledo de muchos madre la reina doña Sancha estaba asimismo sepultada. pueblos hasta en número de veinte aldeas, por pare

cerle se empleaban muy bien las riquezas y mando en CAPITULO III.

quien usaba bien dellas, y que era ponellas como en un Que el rey don Alonso de Castilla falleció.

depósito comun para acorrerá las necesidades. En par

ticular concedió al arzobispo de Toledo que por liemDejó el rey de Aragon un solo hijo habido en su mu po fuese el oficio y preeminencia de chanciller mayor jer, que se llamó don Jaime, en edad de solos cuatro de Castilla, que en las cosas del gobierno era la mayor años. Quedaron otrosí dos tios del niño, don Fernando, dignidad y autoridad despues de la del rey; privilegio hermano del muerto y abad del Montaragon, y por el que siete años antes se dió al arzobispo don Martin, mismo caso monje profeso, y don Sancho, conde de pero por tiempo limitado ; al presente para siempre á Ruisellon, persona de mucha edad, ca era lio del muer don Rodrigo y sus sucesores. Este oficio ejercian los to, hermano de su padre. Estos dos señores, sin em arzobispos en lo de adelante cuando andaban en la corbargo, el uno de su edad, y el otro de su profesion, en- te; si se ausentaban, nombraban con el beneplácito del traron en pensamiento de apoderarse del reino. Para rey un teniente que supliese sus veces y despachase los salir con esto, cada cual por su parte procuraban ganar negocios. Esto se continuó hasta el tiempo del arzobisJas voluntades del pueblo, y conquistar por todas las po don Gil de Albornoz, cuando por su ausencia y por vias posibles á la gente principal. Alegaban para esto la revuelta de los tiempos se comenzó á dar aquel oficio que don Jaime era hijo bastardo, y que excluido el niño á diserentes personas sin consentimiento de los arzocomo tal, entraban ellos en el derecho de la corona co bispos, que, sin embargo, todavía se intitulan chancimo deudos mas cercanos, por razones que cada cual lleres mayores de Castilla; por lo demás, ninguna otra proponia en su favor y para excluir al otro coinpetidor. preeminencia de aquel olicio les queda, ni tienen en su Los prelados, los señores y ricos hombres del reino poder los sellos reales, ni acuden a ellos los negocianllevaban mal la ambicion destos dos personajes y sus tes. Hallábase el Rey en Burgos, deseaba reconciliarse práticas. En especial Pero Fernandez de Azagra, señor con su primo el rey de Leon, de quien se mostraba muy de Albarracin, sentia mucho que se tratase de excluir sentido despues que repudió a su hija dona Berengueaquel niño de la sucesion y privarle del reino de su pa- | la, y todavía duraba la enemiga. Concertaron vistas dre, y mucho mas que en tal coyuntura estuviese como para Valladolid, y allí asentaron sus haciendas; en parcautivo en poder de Simon de Monforte. Comunicóse ticular se acordó echasen por tierra y despoblasen al con los demás; acordaron despachar una embajada al Carpio y Monterey, sobre que tenian diserencias, y los papa Inocencio, en que le suplicaban interpusiese su de Castilla los tomaran a los de Lcou. Tomado este autoridad y mandase á Simon de Monforte les restitu- asienlo, se partió el rey de Leon para su tierra, y con

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