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de parecer se debia desamparar. Perseveró el Rey en la abundancia de toda suerte de peces que cria y da. sustentar aquel castillo por ser de mucha comodidad | Los muros de la ciudad eran entonces de figura redonpara la conquista de Valencia. Y porque los soldados da, mil pasos en contorno, cuatro puertas por donde trataban de huir y dejalle secretamente, los juntó en se entraba. La primera, Boatelana, entre levante y mela capilla del castillo, y juró en el ara consagrada so- diodía; la segunda , Baldina, á selentrion; la tercera, lemnemente de no volver a su casa sin tomar á Valen- Templaria, que tomó este nombre de una iglesia que cia. Con esta resolucion los ánimos de los soldados que allí edificaron los templarios, a la parte de levante; la allí tenian se esforzaron y quedaron alli de buena gana; cuarla, Jareana, entre la cual y la Boatelana fortificó el los de los contrarios de tal manera desmayaron, que Rey sus estancias, por ser el lugar mas cómodo para la Zaen envió á requerille de paz, y ofreció que daria mu- batería y para los asaltos, á causa de cierto ángulo ó eschos castillos y fortalezas y cierta cantidad de oro de conce que el muro hacia por aquella parte. Dábanse tribulo cada un año. El Rey, con la esperanza que tenia los cristianos toda diligencia en levantar y plantar sus de ganar la ciudad, aunque contra el parecer de los su máquinas y trabucos, de que entonces se usaba, para yos, todo lo desechó; mayormente que Almenara, Be combatir las murallas. El rey Zaen, el primer dia que tera, Bulla y otros castillos muy importantes se le en los cristianos llegaron, antes de fortificarse, sacó sus tregaron de su voluntad. Con esto se aumentaron los gentes al campo con muestra de querer pelear. Excuánimos y la esperanza de los soldados. No tenia el Rey á saron los cristianos la batalla por ser en pequeño nú- · esta sazon mas que mil peones y trecientos y sesenta mero y porque de cada dia les acudian nuevas compahombres de á caballo. ¿Qué era esta gente para una ñías. Halláronse presentes muchos prelados, ricos homempresa tan grande? Qué osadía y temeridad aventu bres y caballeros, un escuadron de franceses escogiilos rarse con fuerzas tan pequeñas? Mas los consejos atre debajo la conducta de Aimillio, obispo de Narbona, vidos por tales se tienen comunmente cuales son los re socorros y gente de Ingalaterra que vinieron a la fama. mates; tal es el juicio de los hombres. Con tan poca Trabáronse los dias siguientes algunas escaramuzas, en gente, pasado el rio Guadalaviar, se atrevió a poner que los contrarios llevaron siempre lo peor; que los ensitio á una ciudad tan grande y tan populosa. Asentaron freno para no hacer en adelante tan de ordinario salilos reales y los barrearon entre el Grao, que así se lla das. Arrimáronse al muro los del Rey; sacaron algunas ma aquella parte del mar por ser á manera de escalo piedras con picos y palancas, con que por tres parles nes, y entre la ciudad, á iguales distancias, una milla aportillaron la muralla de suerte, que podia pasar un de cada una destas dos partes. Valencia está situada en soldado por cada parte. Acudian los cercados á esle aquella parte de España que se llamó Tarraconense, en daño y peligro con todo cuidado, segun el tiempo lez la comarca que habitaron antiguamente los edetanos. daba. En el entre tanto Pedro Rodriguez de Azagra y Su asiento en una gran llanura, sértil y abastada de to- Jimeno de Urrea con golpe de gente de la otra parte do lo necesario á la vida y al regalo, aunque el trigo le de Valencia rindieron la villa de Cilla. Descubrióse asiviene de acarreo y de fuera del reino para sustentarse. misino en la mar la armada del rey de Túnez, que venia Es rica de armas y de soldados, abundante de merca en favor de los cercados, en número de diez y ocho gadurías de toda suerte; de tan alegre suelo y cielo, que leras y naves. Surgió á vista de la ciudad, con que los ni padece frio de invierno, y el eslío hacen muy templa moros cobraron ánimo y entraron en esperanza de podo los embates y los aires del mar. Sus edificios mag- derse defender. Mas fué el ruido y el cuidado que el nílicos y grandes, sus ciudadanos honrados, de suerte efecto, porque avisados los africanos que en Tortosa se que vulgarmente se dice hace á los extranjeros poner en aprestaba otra armada contra la suya, desancoraron, y olvido sus mismas patrias y sus naturales. Las huertas sin poder dar socorro á la ciudad ni forzar á Peñíscola, y jardines muchos y muy frescos, viciosos en demasia; que está en aquellas riberas de Valencia, y asimismo Jos árboles por su órden concertados, en especial todo | lo intentaron, dieron la vuelta. Comenzaron con esto á género de agrura y de cidrales, cuyos ramos entretejen 1 enflaquecer los de la ciudad, y por la gran falta de basde manera, que ya representan diversas figuras de aves timentos y almacen, que cada dia se aumentaba, como y de animales y diversos instrumentos, ya los enlazan suele, no solo por la estrechura presente, sino por el á manera de aposentos y retretes, cuya entrada impi miedo de mayor falta. En nuestros reales, por el contrade la fuerte trabazon de los ramos, la vista la muclie rio, gran alegría, mucha abundancia de todo, si bien la dumbre y espesura de las hojas, que todo lo cubren y gente era ya tanta, que llegaban á sesenta milinfanles y Jo tapan á manera de una graciosa enramada que siem milde á caballo. En todo se mostraba la prudencia del pre está verde y fresca. Tales eran los campos Elisios, | Rey, no menor que el esfuerzo ya

Rey, no menor que el esfuerzo y destreza en el pelear, paraíso y morada de los bienaventurados, segun que tanto, que no se contentaba con hacer oficio de caudillo los lingieron los poetas antiguos. Tal y tan grande la y mandar, sino que metia en todo las manos, tanto, que hermosura desta ciudad, dada por beneficio del cielo, un dia por adelantarse mucho le hirieron con una sacta que puede competir en esto con las mas principales de en la frente; la herida ni fué muy grave ni tampoco muy Europa. A mano izquierda la baña el rio Guadala viar, ligera; solos cinco dias estuvo retirado, que no salió que pasa entre el muro y el palacio del rey, que llaman en público. Vivieron á esta sazon embajadores del pael Real, y está por la parte de levante pegado con la pa Gregorio y de las ciudades de Lombardia para pedir ciudad con una puente por do se pasa de la una parte les enviase socorros contra el emperador Federido ll, que á la otra. Sangran el rio con diversas acequias para re gravemente los aprelaba. Ofrecian, si los libraba de gar la huerta y para beber los ciudadanos. Junto al mar aquella tiranía gravisima, que los de aquellas ciudades cae la Albufera, distante por espacio de tres millas, del se le darian por vasallos. Oyó esta embajada a 13 de aire no muy sano, pero que recompensa este daño con junio de 1238 años, y en los mismos reales puso su M-I.

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amistad con aquella gente, segun que lo demandaban y | cuadrada, con doce puertas que de tres en tres miran la reina dona Violante aconsejaba, que tenia gran parte a las cuatro partes del cielo. Ordenáronse nuevas leyes, en los negocios y podia mucho con sè marido á causa constituciones y fueros para el gobierno y sentenciar de susaventajadas partes, y que tenia en ella una hija los pleitos. Por esta manera el rey moro Zaen perdió en del mismo nombre de su madre. Verdad es que el so breve el reino que malamente usurpó; que el poder adcorro no tuvo efecto por estar el Rey ocupado en las co quirido contra justicia prestamente desfallece. Verdad sas de España, mayormente que el Emperador, aunque es que él se preciaba de venir de linaje de reyes, porfingidamente, se reconcilió con el Papa; además que que era hijo de Modef, nieto de Lope, rey de Murcia, no era justo cuidar de los males ajenos el que tenia como arriba queda declarado. Las alegrías que en toda entre las manos guerras tan importantes. Los de Valen España se hicieron por la toma de Valencia fueron es. cia, rodeados de los males que acarrea un largo cerco traordinarias, mayormente que en esta conquista no se v perdida la esperanza de ser socorridos ni de Africa ni mezcló, como en otras, ningun revés ni desastre. El de España, acordaron de rendirse. Para tratar de con ejército quedó entero, que apenas faltó caballero de ciertos salió un moro, por nombre Halialbata, persona cuenta; solo don Artal de Alagon, que por estar las code cuenta y muy privado de aquel Rey; despues envia sas de los moros tan caidas se habia reducido al serviron otro, que era sobrino del mismo Rey y se llamaba cio de su Rey, y en compañía del vizconde de Cardona Abulhamalet; movieron diversos partidos. Todos de don Ramon Folch fué sobre Villena , y tomada aquella seaban concluir y toda tardanza les era pesada, los ciudad, en una refriega que tuvieron con los moros jununos por el deseo que tenian de poseer aquella noble to á Saix, pueblo de aquella comarca, le mataron de ciudad, los otros aquejados de la necesidad y peligro una pedrada. No faltó quien dijese se le empleaba bien que corrian. Finalmente, se tomó asiento debajo de las aquel desastre al que ayudó á los moros y estuvo de su condiciones siguientes : El rey Moro entregue la ciu parte en el tiempo de su prosperidad. Este fué el remadad de Valencia con los demás castillos y villas aquen te de la guerra y de la conquista muy afamada de Vade el rio Júcar; los moros puedan ir libres á Cullera y lencia. Mientras los aragoneses estuvieron ocupados en á Denia con seguridad y debajo la fe y palabra real; los esta guerra, los navarros no se desmandaron en cosa mismos, sin que nadie los cate, puedan llevar consigo alguna. Reinaba en aquella parte Teobaldo, conde de todo su oro y plata y las demás preseas que quisieren y Campaña, como queda dicho; el obispo de Pamplona pudieren; haya treguas entre los dos reyes por término se llamaba Pero Jimenez de Gazolaz, sucesor poco ande ocho años que se guarden enteramente. Para el cum tes de Pedro Ramirez de Piedrola. Este Rey, con deseo plimiento destas capitulaciones pusieron término decin de gloria y alabanza y por servicio de Dios, con la paz co dias; pero antes quese llegase el plazo y se cerrase, los de que gozaba su reino, emprendió guerras extrañas y moros acordaron dejar la ciudad en número cincuenta fuera de España. Fué así, que el rey Teobaldo y los mil entre hombres, mujeres y niños. Pasaron por medio | condes Enrique de Bari, Pedro de Bretaña y Aimerico de de los soldados cristianos que para su seguridad pusieron Monforte se concertaron de pasar con sus huestes á la de la una y de la otra parte, pues era justo cumplir lo guerra de la Tierra-Santa. Apercebido el ejército y puesque les prometieron y usar de clemencia con los que se tas las demás cosas á punto para un tan largo viaje, los rendian y les dejaban sus casas. Vispera de San Miguel, ginoveses no les acudieron con la armada necesaria por el fin de setiembre, hicieron los vencedores su en para su pasaje. Encamináronse forzosamente por tiertrada en Valencia y se apoderaron de aquel reino. Lim ra; pasaron por Alemaña y Hungría y Constantinopla y piaron la ciudad, reconciliaron y consagraron en tem- el estrecho de mar que se llama Bósforo Tracio. En plos de Dios las mezquitas. Quedó por primer obispo Cilicia junto a las hoces y estrechuras del monte TauFerrer de San Martin, preboste de la iglesia de Tarra ro corrieron gran peligro, y perecieron muchos de los gona, quién dice era de la orden de los predicadores. suyos á causa del gran número de turcos que sobre ellos Vinieron á poblar nuevos moradores, los mas catalanes cargaron, en tanto grado, que apenas la tercera parte de Girona, Tarragona, Tortosa. Los campos de la ciu de la gente que sacaron , y esos enfermos, mal parados, dad y las puertas se repartieron por iguales partes en llegaron a la ciudad de Antioquía en aquellas partes de tre los obispos y los caballeros y los ayuntamientos de la Suria. El remate y efecto fue conforme y semejable las ciudades que ayudaron en la conquista. Cupo eso á los principios y medios. Siempre en tierra de Palestimismo su parte á los caballeros templarios y á los de na les fué mal. Dieron la vuelta para sus casas muy pocos. San Juan. Entre los conquistadores señalaron trecientos Tal fué la voluntad de Dios, tal el castigo que merecian y ochenta de á caballo, que mejoraron en el reparti los pecados. Los historiadores franceses ponen esta jormiento, á tal que se encargasen de guardar las fronteras nada del rey Teobaldo diez años adelante, cuando el de aquel reino, repartido el trabajo de manera que ca rey san Luis de Francia pasó á aquella empresa , y en su da cuatro meses por turno guardaban los ciento dellos. compañía el rey ya dicho de Navarra. Contra esto hace El silio de la ciudad no es muy fuerte, y sus murallas que el arzobispo don Rodrigo al fin de su historia relie eran flacas, mayormente que quedaban maltratadas y re esta jornada de Teobaldo, y no pudo alcanzar la de aportilladas por causa de la guerra. Acordó el Rey for san Luis; que era ya muerto, y puso fin á su escritura tificalla de nuevos muros, mudada la primera forma y cinco años, y no inas, despues deste año en que los de traza de suerte, que quedasen mas anchos y la figura Aragon conquistaron á Valencia.

LIBRO DÉCIMOTERCIO.

CAPITULO PRIMERO.

| manda á los hombres, sino tambien del que tiene cui

dado de los ganados, procurar el provecho y utilidad de Cómo muchos pueblos fueron ganados por los nuestros.

aquellos cuyo gobierno tiene encomendado. Con este Los dos reyes de España don Jaime y don Fernando, estilo y manera de proceder no cesaba de granjear la como quier que antes fuesen esclarecidos y excelentes gracia y voluntades, así de los de Leon como de los entre los demás por sus grandes virtudes y valor, co castellanos. Llegó á Toledo, de donde envió suma de menzaron á ser mas nobles y afamados despues que dinero á Córdoba, por tener aviso que los nuevos moganaron á Córdoba y á Valencia. Los pueblos y las radores de aquella ciudad por falta de la labranza de ciudades daban gracias inmortales á los santos por los campos y por la dificultad de los tiempos padecian las cosas que dichosamente se habian acabado, tro mengua de mantenimientos y por esta causa corrian caban en pública alegría el cuidado y congoja que te peligro. Costaba una hanega de trigo doce maravedís, nian del suceso y remate de las guerras pasadas. Los la haneya de cebada cuatro; lo cual en aquel tiempo se capitanes y soldados con tanto mayor vigilancia eje- tenia por grandísima carestia. Fueron estos tiempos cutaban la victoria y de todas maneras apretaban á los extraordinarios, pues sin duda se halla en las historias vencidos; recatábanse otrosí no les sucediese alguna que el año siguiente de 1239 hobo dos eclipses del sol. cosa contraria y algun revés, ca no ignoraban que mu El uno á 3 de junio, que fué viérnes, se escureció chas veces despues de la victoria el suceso de las guer- el sol á medio dia como si fuera de noche; eclipse que ras se trueca y se muda todo en contrario. Los princi fué muy señalado. El segundo á 25 del mes de junio, pes extranjeros, do era llegada la fama de tan grandes como lo dice y lo afirma Bernardo Guidon, historiador hazañas, con embajadas que enviaron daban el para- de Aragon. Mas parece hobo engaño en este segundo bien de la buenandanza á los reyes y exhortaban a los eclipse, y no va conforme á los movimientos de las esnuestros que por el camino comenzado no dejasen de trellas, pues no pudo caer la conjuncion de la luna y aprelar á los moros que se iban a despeñar y acabar. del sol en aquellos dias, sin la cual nunca sucede el Todavía por un poco de tiempo se dejaron las armas y eclipse del sol; ni aun la luna despues que se aparta del se aflojó en la guerra á causa que el rey de Aragon medio del zodiaco y de la línea eclíptica por do el sol concedió por un tiempo treguas á los moros, y poco discurre y en que es necesario estén las luminarias despues paso á Mompeller. Asimismo el rey don Fer cuando hay eclipse (de que tomó el nombre de eclíplica) nando en Burgos se ocupaba en celebrar un su nuevo no torna á la misma antes de pasados seis meses, poco casamiento. Doña Berenguela con el cuidado que te mas o menos. Plinio señala en particular que el eclipse nia, como madre, no estragase el Rey con deleites des de la luna no vuelve antes del quinto mes, ni el del sol honestos el vigor de su edad en que estaba, dado que antes del seteno. Demás desto, fué aquelaño desgraciado al juicio de todos no habia persona ni mas santa ni mas para Castilla por la muerte de dos varones muy esclahonesta que él, procuro se hiciese el dicho matrimo recidos. Estos son don Lope de Haro, á quien sucedió nio. Doña Juana, hija de Simon, conde de Potiers, y de su hijo don Diego, y don Alvaro de Castro, por cuyo Adeloide, su mujer, nieta de Luis, rey de Francia, y del esfuerzo se mantuvieron los nuestros en el Andalucia. doña Isabel, hija de don Alonso el Emperador, vino Este caballero, visto el aprieto en que se hallaban las traida de Francia para casalla con el rey don Fernando. | cosas, se partió para Toledo á verse con el Rey, que Deste matrimonio nació don Fernando, por sobrenom con otros cuidados parecia descuidarse de lo que tocaba bre de Potiers, y sus herinanos doña Leonor y don á la guerra. Concluido esto, ya que se volvia, en el Luis. El Rey, concluidas las fiestas y con deseo de visi mismo camino murió en Orgaz. A la sazon que don Altar el reino, trujo a la nueva casada por las principales varo se ausentó, cincuenta soldados, que quedaron de ciudades de Leon y de Castilla; visitaba con esto sus guarnicion en el castillo de Mártos, salieron dél á roestados. Tenia costumbre de sentenciar los pleitos y bar, y por su capitan Alonso de Meneses, pariente de oirlos y defender los mas flacos del poder y agravio de don Alvaro. Alhamar, que en lugar de Abenhut nomlos mas poderosos. Era muy fácil á dar entrada á quien braron por rey de Arjona, como entendiese lo que pale queria hablar, y de muy grande suavidad de cos saba y la buena ocasion que se le ofrecia, puso cerco á. tumbres. Sus orejas abiertas a las querellas de todos. aquel castillo. La mujer de don Alvaro, que dentro se Ninguno por pobre, o por solo que fuese, dejaba de te hallaba, en aquel peligro tan de repente hizo armar á ner cabida y lugar, no solo en el tribunal público y en sus mujeres y criadas y que tirasen de los 'adarves la audiencia ordinaria, sino aun en el retrete del Rey piedras contra los moros y diesen muestra de que eran le dejaban entrar. Entendia, es á saber, que el oficio de soldados. Con este ardid se entretuvieron hasta tanto los reyes es mirar por el bien de sus súbditos, defender que Alonso de Meneses y sus compañeros, avisados del la inocencia, dar salud, conservar y con toda suerte de peligro, acudieron luego. Era dificultosą la entrada bienes enriquecer el reino, como sea, no solo del que en el castillo por tenelle los enemigos rodeado. Animu

les Diego Perez de Vargas, ciudadano de Toledo, y por del Rey, que le prendió y hobo á las manos; con qué insu orden apretado su escuadron y cerrado, pasaron por dustria ó en qué lugar no se escribe, ni aun refieren el medio de sus enemigos con pérdida de pocos. Entrados nombre que el moro tenia, ni lo que dél se hizo; en el en el castillo, fueron causa que se salvase, porque los caso no se duda. A Alhamar, rey de Granada, otorgó que estaban cercados se animaron con su ayuda y con treguas por un año el rey don Fernando; con que gasesperanza de mayor socorro que entendian les acudiria. | tados no menos de trece meses en aquella empresa y El rey Moro, por salille vana su esperanza y forzado de jornada, dió la vuelta á Toledo, do su madre y mujer le no menos falta de vituallas, alzó el cerco. Pusieron eso esperaban alegres con las victorias presentes. De allí tos negocios en gran cuidado al Rey, que consideraba pasó á Búrgos y trasladó la universidad de Palencia, cuántas suerzas le faltaban por la muerte de dos capita que fundó el rey don Alonso, su abuelo, á la ciudad de nes tan señalados, cuánto atrevimiento habian cobrado Salamanca. Convidole á hacer este trueco la comodilos moros. Por esta causa desde Burgos, donde era ido dad del lugar, por ser aquella ciudad muy á propósito con intento de llegar dinero para la guerra, á grandes para el ejercicio de las letras. El rio Tórines que por jornadas se partió para Córdoba. Llevó consigo á sus ella pasa la hace abundante; su cielo saludable y apahijos don Alonso y don Fernando, mozos de excelentes cible; finalmente, proprio albergo de las letras y erudinaturales y de edad á propósito para tomar las armas. cion. Pretendia otrosi con este beneficio ganar las voEl padre, como sagaz, pretendia que los primeros prin- luntades del reino de Leon, en que está Salamanca; y cipios y ensayes de su milicia fuesen en la guerra con aun don Alonso, su padre, rey de Leon, los años pasatra los infieles, enemigos de los cristianos. Pretendia dos para que sus vasallos no tuviesen necesidad de ir á otrosí con el uso de las armas despertar su esfuerzo y Castilla a estudiar, enderezó en aquella ciudad cierto hacellos hábiles para todo. En el mismo tiempo el rey principio de Universidad, pequeña á la sazon y pobre, don Jaime fué á Mompeller para ver si podia juntar al al presente por el cuidado y liberalidad de don Fergun dinero de aquellos ciudadanos para la guerra; de nando, su hijo, y mas adelante por la franqueza de don que tenia no menos falta que la que en Castilla se pade Alonso, su nieto, como de principe muy aficionado á cia. Deseaba asimismo sosegar los moradores de aquella los estudios y álas letras, se aumentó de tal suerte, que ciudad, que andaban divididos en bandos, castigando á en ninguna parte del mundo hay mayores premios para los culpados: lo uno y lo otro se hizo. El rey moro Al- la virtud ni mas crecidos salarios para los profesores hamar junto a los demás estados que tenia el señorío | de las ciencias y artes. Don Diego de Haro, señor de de Granada con voluntad de aquellos ciudadanos; ciu- Vizcaya, primera y segunda vez, no se sabe la causa, dad poderosa en armas y en varones y que por la ferti. pero anduvo por este tiempo alborotado; la blandura lidad de sus campos no tiene mengua de cosa alguna del rey don Fernando'y su buena manera y el cuidado Este fué el principio del reino de Granada, que duró que en ello puso don Alonso, su hijo, le hicieron sosedesde entonces hasta el tiempo y memoria de nuestros gase con dalle mayores honras y hacelles mas crecidas abuelos. En Murcia,por odio que tenian á Alhamar, los | mercedes que antes, en que se tuvo consideracion a los ciudadanos alzaron por su rey á uno llamado Hudiel; servicios de sus antepasados; además que era mala saocasion de que se comenzaron las enemistades graves y zon para ocuparse en alteraciones domésticas por la para aquella gente perjudiciales, que largo tiempo buena ocasion que se ofrecia de desarraigar el nombre se continuaron entre aquellas dos ciudades. Los moros y nacion de los moros de España. Sucedieron estas code Andalucía cansaban á los nuestros con rebates, va- sas el año de 1240; el cual año, no solo para Castilla fué líanse de engaños y celadas sin querer venir á batalla. | dichoso, sino tambien señalado y de mucha devocion Al contrario, diversas compañías de soldados enviados | para los aragoneses, por el milagro que sucedió en el por el rey don Fernando en tierra de los enemigos secastillo de Chio. Por la ausencia del Rey, los soldados apoderaban de castillos, pueblos y ciudades, cuando | que quedaron de guaróicion en Valencia, salieron en por fuerza, cuando por rendirse de su voluntad; en compañía de Guillen Aguilon y de otros caballeros á particular sujetaron al señorío de cristianos á Ecija, correr y robar las tierras de moros. Cargaron sobre el Estepa, Lucena, Porcuna, Marchena (los antiguos la territorio de Jáliva y tomaron á Rebolledo de sobrellamaron Martia), Cabra, Osuna, Vaena. Los pueblos salto. En aquellos montes estaba el castillo de Chio, menores que se ganaron no se pueden contar, ni aun como llave de un valle muy fresco y abundante. Pusiéentonces se pudiera hacer cuando la memoria estaba ronse sobre él; los cercados con ahumadas apellidaron fresca; parte dellos se dió a las órdenes de Santiago y en su ayuda los moros de la comarca, que se juntaron de Calatrava y á los obispos que acompañaban al Rey en número de veinte mil, y asentaron sus reales á vista para ellos y sus sucesores, parte tambien se entregaron del castillo. Los cristianos eran pocos, mas valientes en particular á los grandes y caballeros. Los moros por y animosos. Determinados de pelear con aquella moestas pérdidas cobraron tanto miedo cuanto nunca tuvie- risma, con el sol se pusieron á oir inisa, á que querian ran antes. Un cierto moro, del linaje de los almohades, comulgar seis de los capitanes. En esto oyeron tal alaavisado en Africa del peligro que su gente corria, con rido en los reales por causa de los moros, que de repente esperanza de fundar un nuevo estado y deseoso de los acometieron, que les fué forzoso, dejada la misa, acaudillar las reliquias y fuerzas de los moros de | acudir á las armas. El preste envolvió y escondió las España, pasó ultra mar. La voz era vengar por las seis formas consagradas en los corporales, que, venciarmas la afrenta de su nacion y las injurias que se dos los moros, hallaron bañados en la sangre que de hacian á la religion de sus padres. Pudiera este aco las formas salió. Ganada la victoria, forzaron luego y metimiento ser de consideracion, sino atajaran sus abatieron aquel castillo. Los corporales se guardan en intentos la inteligencia de los nuestros y la buena dicha | Daroca con mucha devocion. La bijuela en un convento

de dominicos de Carboneras, puesta allí por su funda- | contento con lo demás de que se apoderó, volvió por la dor don Andrés de Cabrera, marqués de Moya, ca la posta á su padre, que ya convalecido, era llegado a Tohobo por el mucho favor que alcanzó con los Reyes Ca ledo, y alegre con tan buen suceso y deseoso de contólicos. Vuelto el rey don Jaime , los moros se le que- | firmar los ánimos de los moros en aquel buen propórellaron de aquella entrada fuera de sazon, y él les hizo sito, determinó de pasar adelante y visitar en persona emienda de los daños. Verdad es que luego que espira aquel nuevo reino. Hállase un privilegio suyo dado en ron las treguas, con mejor órden rompió por sus tierras, Murcia al templo de Santa María de Valpuesta en aquella en que tomó el castillo de Bairén, puesto en un vallesazon. Desde allí fué necesario que el rey don Fernanen que se da muy bien el azúcar y arroz, como en toda do y don Alonso, su hijo, volviesen á Búrgos por cosas aquella campaña de Gandia; ganóse tambicn Villena. que se ofrecian de grande importancia. En el mismo Cercaron á Játiva, mas no se pudo tomar, si bien rin tiempo doña Berenguela , hija del Rey, se metió mondieron á Castellon, que está una legua solamente de ja y consagró á Dios su virginidad en el monasterio aquella ciudad. Hallábase el rey don Jaime ocupado de las Huelgas. Don Juan, obispo de Osma, le puso el en esta guerra, con que pretendia desarraigar la mo velo sagrado sobre la cabeza, como era de costumbre. risma de aquella comarca toda, cuando otros mayores Don Jaime, rey de Aragon, se entretenia en Mompecuidados le hicieron alzar la mano para acudir á las co ller, donde despues de asentadas las cosas de Aragon, sas de Francia que le llamaban.

y dejando para el gobierno en su lugar á don Jimeno,

obispo de Tarazona, era ido. Viniéronle á visitar los CAPITULO II.

condes de la Proenza y de Tolosa; la voz y color era Cómo el reino de Murcia se entregó.

que estos príncipes querian hacer reverencia al Rey y

visitalle; pero de secreto se trató que el conde de ToCompuestas pues y ordenadas las cosas conforme al losa hiciese divorcio con doña Sancha , tia del rey don tiempo y al lugar en la una provincia y en la otra, es Jaime. Es cosa ordinaria que ningun respeto ni parená saber, en Castilla y en Aragon, en un mismo tiempo tesco es bastante para enfrenar á los principes cuando el rey don Jaime trataba de la jornada de Francia, y se trata del derecho de reinar. Doña Juana, como nael rey don Fernando de volver a la empresa de Anda cida de aquel matrimonio, por no tener hermanos valucía. Sin embargo, una grande enfermedad, de que el rones, habia de llevar como en dote á don Alonso, su rey don Fernando cayó en la cama, fué causa que no marido, conde de Potiers y hermano de Luis, rey do pudiese salir de Búrgos. Asi don Alonso, su hijo mayor, Francia, la sucesion del principado de su padre. Esto fué forzosamente enviado delante á aquella guerra, á llevaba mal el rey don Jaime que á los franceses se les causa que el tiempo de las treguas concertadas con el allegase un estado tan principal; buscaban algun color rey de Granada espiraba, y era menester acudir a los para que repudiada la primera mujer, el Conde se casase nuestros y que no les faltase el socorro necesario. Lle con otra, y por este órden tuviese esperanza de tener gado don Alonso á Toledo, se le ofreció ocasion de hijos varones. Era esto contravenir á lo concertado en otra cosa mas importante, y fué que los embajadores Paris, como se dijo arriba. Acordóse que para este de Hudiel, rey de Murcia , venian á ofrecer en su nom efecto y para prevenirse contra el poder de Francia los bre aquel reino con estas condiciones : que el rey Hue tres principes hiciesen liga entre sí; efectuóse y tomóse diel , recebido en la proteccion de los reyes de Castilla, este asiento á 5 del mes de junio, año de 1211. En el fuese defendido por las armas de los nuestros de toda mismo año, á 22 de agosto, murió Gregorio IX, pontifuerza y agravio, así doméstico como de fuera, y en par fice romano. Sucedió Celestino IV, por cuya muerte, ticular le ayudasen contra las fuerzas del rey Alhamar, que fué dentro de diez y siete dias despues de su elecal cual conocia no poder resistir bastantemente; que cion, Inocencio, cuarto deste nombre, natural de Géen tanto que él viviese, para sustentar su vida queda nova, despues de una vacante de veinte meses se ensen por él la mitad de las rentas reales. Estas condicio cargó del gobierno de la Iglesia romapa. En tiempo nes parecieron al infante don Alonso muy aventajadas, destos pontifices, Hugon, fraile dominico y cardenal, y la fortuna, cierto Dios, ofrecia una buena ocasion de natural de Barcelona , famoso por su mucha erudicion una grande empresa y prosperidad. Era menester apre y letras, escribia largamente comentarios sobre los lisurarse, porque si se detenia, todos ó la mayor parte no bros casi todos de la Escritura sagrada. Este famoso vamudasen de parecer; tan grande es la inconstancia y ron fué el primero que acometió, con ánimo sin duda mutabilidad que tiene la gente de los moros. Por esta

muy grande, de hacer las concordancias de la Biblia, causa sin esperar á dar parte á su padre, como á cosa obra casi infinita; la cual traza puso en ejecucion y sacierta, se partió luego tras los embajadores que envió lió con ella ayudado de quinientos monjes. La diligencia delante. Llegado, sin dificultad se apoderó de todo y 1 de Hugon imitaron despues los hebreos y tambien los puso guarniciones en el reino , que de su voluntad se le griegos; con que no poco todos ayudaron los intentos entregaba, en especial en el mismo castillo de la ciudad de las personas dadas á los estudios y letras. de Murcia. Los señores moros, conforme á la autoridad de cada uno, fueron premiados con señalalles ciertas

CAPITULO III. rentas cada un año. La ciudad de Lorca, que de los antiguos fué llamada Eliocrota , la de Cartagena y Mula

Como el rey don Fernando partió para el Andalucia. no quisieron sujetarse al señorío de los cristianos ni Entre tanto que en Francia pasaba lo que se ha dicho, seguir el comun acuerdo de los demás. Era cosa larga en el Andalucía, concluido el tiempo de las treguas que usar de fuerza, y don Alonso no venia bien apercebido l se concerto, se hacia la guerra, ni con grande esfuerzo para hacer guerra como el que vino de paz; por esto, y pujanza por estar el rey don Fernando embarazado

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