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que no la dieran á nadie por espacio de cuatrocientos primeramente á levante, envið á don Fernando, hijo años, Hasta aquí todo procedia muy prósperamente, si menor del rey de Mallorca, para si por ventura con su la fortuna ó desgracia supiera estar queda sin dar la autoridad y buena mana pudiese concertar aquellas divuelta que suele de ordinario. Fué así, que los griegosferencias. Poco aprovechó esta diligencia; solo les pértomaron ocasion de aborrecellos, así bien por envidia suadió que, pues la comarca de Calipoli la tenian desdestas preeminencias que les dieron como porque los truida, juntadas sus fuerzas, marchasen la vuelta de soldados, que invernaban en Calípoli, comenzaron á | Nápoles, ciudad que es de la Tracia á los confines de alborotarse con color que no les pagaban. Derramában Macedonia, muy principal por su fertilidad y por dos se por la comarca, cometian robos, violencias y adula caudalosos rios que junto á ella pasan, es a saber, Neterios, todo lo ensuciaban con maldades en gran daño so y Estrimon. En este camino los dos capitanes viniede la tierra y peligro suyo y de sus capitanes. La indig- | ron á las manos; Berenguel Entenza fué muerto en la Dacion que desto concibió el Emperador fué grande; pelea con otros muchos. Al infante don Fernando fué para vengarse procuraron que Rugier viniese á Adria forzoso dar la vuelta a Sicilia. En el camino fué preso nópoli con muestras de querer comunicar con él cosas junto a la isla de Negroponte por ciertas galeras frande grande importancia. Llegado que fué, descuidado de cesas que por allí andaban. Con esta armada puso consemejante traicion, le mataron sin respeto de sus mu federacion Rocafort, como el que tenia entendido no chas hazañas; así es, mas fuerza tiene una injuria para podria alcanzar perdon de los aragoneses ni de los sicimover á venganza que muchos servicios para sosegar lianos; mas era tanta su soberbia , que puesta esta el desgusto, porque la obligacion nos es carga pesada, amistad, menospreciaba á los franceses y hacia dellos la venganza descarga de cuidados, además que ordina poco caso. Por esta causa prendieron a él y á un herriamente los grandes servicios se suelen recompensar mano suvo, y vueltos á Italia, los entregaron en poder con alguna notable deslealtad. Muerto que fué Rugier, de Roberto, rey de Nápoles, su capital enemigo, y él grande multitud de griegos se puso sobre la ciudad de los mandó encerrar en Aversa. Allí estuvieron con bueCalípoli; los catalanes se defendieron con gran valor,

y na guarda hasta tanto que del mal tratamiento muricno contentos con esto, ganaron de los contrarios mu ron; castigo muy merecido por sus maldades. Don Ferchas victorias, particularmente en una batalla les de- nando de Mallorca andaba mas libre, porque su prision gollaron seis mil de á caballo y veinte mil infantes. Los no era tan estrecha, y poco despues á instancia de los demás huyeron; ganáronles los reales; cosa maravillo- reyes de Aragon y Sicilia fué puesto en libertad. Llegó sa y que apenas se pudiera creer, si Ramon Montaner, á Mecina, donde casó con doña Isabel, nieta de Luis, que se halló en estos hechos, no lo afirmara en su his-1 el postrer príncipe de la Morea , francés de nacion, y toria como testigo de vista. Pasó tan adelante Beren que poco antes falleció sin dejar hijo varon. Partidos guel Entenza en vengar la muerte de Rugier, que llegó que fueron de levante los franceses, los catalanes, que con su armada á vista de Constantinopla; taló aquellas todavía quedaban algunos, por do quiera que iban, tomarinas, hizo robos de ganados, mató cuantos se le do lo asolaban. Sucedió que Gualtero de Brena , duque pusieron delante, puso fuego a las alquerías y cortijos de Atenas, del linaje de los franceses, tenia guerra con de aquella ciudad. A Calojuan , hijo del emperador An algunos señores comarcanos. Este convidó á los catadrónico, que le salió al encuentro, venció y desbarató lanes para que le ayudasen. Poco les duró la amistad; en una batalla. Llevaban los catalanes con tanto muy | con color que no les pagaba , se amotinaron y en cierta bien encaminados sus negocios. En esto una armada de refriega , muerto el Duque, con la misma furia se apoginoveses debajo la conducta de Eduardo Doria llegó á deraron de la ciudad y la pusieron á saco. Verdad es aquellas partes, que fué causa que el partido de los que el nombre de duque de aquella ciudad reservaron griegos se mejorase y empeorase el de los catalanes. para don Fadrique, rey de Sicilia. Deseaban que les Con muestra de amistad y confederacion los ginoveses | acudiese, como los que sabian muy bien el riesgo que se apoderaron de la armada catalana y prendieron al corrian si no les venia socorro de otra parte. Acepto su general Entenza, digno al parecer de aquella des pues el rey don Fadrique aquella oferta y envió gobergracia por haber llamado a los turcos en su favor, cosa nadores para las ciudades y capitanes para la guerra, que siempre se ha tenido por fea entre los cristianos. que todavía se continuó con diversos trances que suceQuedaba Roberto de Rocafort, que estaba en guarda de dieron. Este estado mandó él despues en su testainen. Calípoli, con cuyo amparo y debajo de su gobierno los to á don Guillen, su hijo menor; á este sucedió don catalanes hacian grandes correrías, ganaban muchas Juan, su hermano; á don Juan don Fadrique, su hijo, por victorias, así de los griegos como de los ginoveses. En- | cuya muerte, que falleció sin dejar sucesion, recayó ese soberbecido Rocafort con estos sucesos, no queria re te principado en el rey de Sicilia don Fadrique, bisnieconocer á ninguno por superior; cometia todo género to del primer don Fadrique, por cuyo mandado fueron de maldades sin que nadie le fuese á la mano. Entenza, los catalanes á Grecia la primera vez. De aquí los reyes despues que á cabo de mucho tiempo fué puesto en li de Aragon se intitulan, como reyes que son de Sicilia, bertad, acudió a Cataluña, donde vendidos muchos lu- duques de Atenas y Neopatria hasta nuestra edad; es gares heredados de su padre, con el dinero que allegó tados de título solo y sin renta. Fué esta guerra muy aprestó una armada, en que otra vez pasó en Grecia. señalada por el esfuerzo de los soldados, por las balaLlegado que fué, Rocafort no le quiso reconocer por las que se dieron, por los diversos trances y sucesus, superior, de que resultaron entre ellos discordias y finalmente, por los muchos años que duró, que llegaron armarse el uno al otro celadas. Sabido el peligro que á doce no menos. Cosa maravillosa que se pudiese las cosas corrian por la discordia destos dos capitanes, mantener tan poca gente tan léjos de su tierra , rodeada el rey de Sicilia don Fadrique, por cuyo órden pasaron | de tantos enemigos y dividida entre sí con parcialidades M-1.

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y bandos perpetuos. Esto movió al papa Clemente para tiempo se tornaron á juntar en Leon de Francia. En que el mismo año que falleció escribiese al rey de Ara- aquella ciudad Jacobo Osa, de nacion francés, cargon muy apretadamente forzase á los catalanes por sus denal y obispo portuense, fué elegido por sumo edictos à salir de Grecia. Hizo instancia sobre esto á pontífice á los 7 dias del mes de agosto el año 16 de ruego de Carlos de Valoes, que poscia en la Morea al- aquel siglo y centuria. Tomó por nombre en su gunas ciudades en dote con su mujer, demás de las lá pontificado Juan XXII. Hizo á Tolosa y á Zaragoza grimas y quejas ordinarias que le venian de los natura sillas metropolitanas con deseo de hacerse grato á los les de aquella tierra, que se quejaban y plañian ser mal franceses y aragoneses. A Zaragoza le dió por sufragátratados con todo género de molestias ellos y sus ha neas las iglesias de Pamplona, Calahorra, Huesca,Taçiendas, hijos y mujeres por un pequeño uúmero de razona, que todas y la misma Zaragoza eran sufragáladrones, gente mala y desmandada.

neas de Tarragonu. A Cabors, ciudad de Francia, hizo

silla obispal; esta honra quiso hacer á su patria. CanoCAPITULO XV.

nizó á santo Tomas de Aquino, teólogo prestantísimo

de la orden de los Predicadores, y á san Luis, obispo Del pontifice Juan XXII.

de Tolosa. Este fué hijo de Carlos, el mas Mozo, rey de Los dos años siguientes fueron señalados por los Nápoles, cuñado del rey de Aragon. Estas cosas ilusnuevos reyes que en Francia hobo y por la vacante de | traron mas que otra alguna el largo pontificado deste Roma, que duró dos años y casi cuatro meses. Fué Papa, demás de las anatas que impuso primeramente así, que el rey Luis Hutin de una grave dolencia que le sobre los beneficios eclesiásticos. En Castilla no tenian sobrevino falleció en el bosque de Vincena, que es cua las cosas sosiego, y sin embargo, acudian á hacer la tro millas de la ciudad de Paris, á los 5 dias del mes guerra contra los moros. Azar, no pudiendo sufrir la de junio, año del Señor de 1315. De su primera mujer gran caida que habia dado y la vida particular en que Margarita , hija del duque de Borgoña, tuvo una hija, vivia, aunque harto mas dichosa de la que antes tenia, que se llamó Juana. La dicha Margarita fué conven- usurpaba el título de rey contra el concierto antes becida de adulterio; así dentro de la prision donde la te cho. Este, como mas flaco de fuerzas, y que no tenia nian la mandó ahogar. A todos les pareció esta justa poder bastante para contrastar con su enemigo, precausa de dolor y tristeza; y es cosa de admiracion que tendia valerse de los cristianos. A los nuestros no esen un mismo tiempo fueron acusadas de adulterio tres taba mal acudir á aquel Rey, que era su confederado, nueras del rey Filipo el Hermoso; demasiada licencia, demás de la ocasion que se ofrecia de sujetar por medio deshonestidad y sollura notable para unas señoras tan de aquellas revueltas toda aquella nacion. Acordaron principales. Las dos dellas, es a saber, las mujeres de pues de hacer guerra á los moros; el cuidado se encoLuis y de Cárlos fueron convencidas en juicio. A los mendó al infante don Pedro, así por tener edad á propóadúlteros cortaron sus partes vergonzosas, y desollados sito como por estar de su parte muchos de entre los vivos, los arrastraron por las calles y plazas públicas, moros á causa de la confederacion que poco antes con finalmente los ahorcaron. Casó la segunda vez con Cle ellos asentó. Demás que el infante don Juan, su tio, se mencia, bija del rey de Hungría, que quedó preñada al hallaba embarazado y triste por la muerte de don tiempo que su marido falleció, y parió un hijo, que se | Alonso, su hijo mayor, que le sobrevino al principio llamó Juan, con esperanza heredaria el reino de su pa desta guerra en un pueblo llamado Morales cerca de la dre; pero muerto el niño dentro de veinte dias, Filipo, ciudad de Toro. Su cuerpo sepultaron en la ciudad su tio, que tenia por sobrenombre el Largo, y hasta de Leon en la iglesia de Santa María de Regla. Por el entonces era gobernador del reino, de consentimiento mismo tiempo don Fernando de Mallorca, como en la de todos los estados se coronó y tomó las insignias rea Morea pretendiese recobrar el estado y dote de su mules. A la infanta doña Juana excluyeron de la herencia y jer, y para esto ayudarse de los catalanes, pasó desta reino de su hermano por la ley Sálica, ora fuese ver vida en lo mas recio de la guerra. Su cuerpo traido á darera , ora de nuevo fingida ó ampliada en favor y España le enterraron en Perpiñan en el monasterio de gracia del mas poderoso. Las palabras de la ley son es Santo Domingo. Este fin tuvo aquel caballero, persona tas: En la tierra Sálica, quiere decir de los francos, no de las mas señaladas que en aquel tiempo se hallaban. sucedan las mujeres. Del reino de Navarra no podia ser Dejó de su mujer un hijo muy pequeño, llamado don despojada, por considerar que su abuela del mismo Jaime como su abuelo. El infante don Pedro, llegado nombre le hobo pocos años antes por razon de heren al Andalucía, no cesaba de apercebirse de todo lo necia. Mayor alteracion resultó sobre el pontificado ro cesario para la guerra. Estaba la ciudad de Guadix mano. Los cardenales italianos procuraban con todas muy falta de bastimentos; que los moros habian talado sus fuerzas que se eligiese un pontífice de su nacion y todos aquellos campos. Deseaban los cristianos proque la silla pontifical se tornase á Roma. Sobrepujaban veelles de lo necesario, pero los bastimentos y recua en número los franceses, y salieron finalmente con sul que tenian juntado era necesario que pasase por tierpretension. En Carpentraz, ciudad de la Francia Narbo ras de los enemigos, y por esta causa que llevase munense y del condado de Aviñon, do Clemente, pontifice, cha escolta. Acudieron los maestres de Santiago y Cafalleció, mientras estaban en conclave sobre la eleccion latrava, juntose gran golpe de gente y el mismo Indel nuevo pontífice, se alborotó gran número de la fante por caudillo principal. Saliéronles al encuentro gente de la tierra, y comenzaron á quebrantar las casas hasta un pueblo llamado Alaten la gente de á caballo de los italianos y á roballas, apoderáronse de la ciudad de Granada en gran número y muy gallarda, y por su y pusieron en huida á los cardenales de ambas nacio caudillo Ozmin, soldado muy señalado. Acometieron nes. Las cosas amenazaban scisma. De allí á mucho los de la una y de la otra parte con grande ánimo; trabóse la batalla, que fué muy reñida y al principio dudo- | que vacó por la promocion del nuevo arzobispo don sa. Mas al fin el campo quedó por los fieles con muer- | Pedro. te de mil y quinientos jinetes moros que perecieron.

CAPITULO XVI. en la refriega y en la huida, entre ellos cuarenta de los mas nobles de Granada, por donde aquella rota fué Los infantes don Pedro y don Juan murieron en la guerra para los moros de gran tristeza y dolor. Ganada esta

de Granada. victoria, todo lo demás se allanó. Guadix quedó baste

El año siguiente de 1317 con diversas embajadas que cida; y dos fuerzas, es á saber, Cambil y Algabardos, se

el rey de Aragon envió sobre el caso alcanzó últimaganaron de los moros por fuerza de armas. Este buen

mente del sumo Pontífice que de los bienes que los temsuceso, que debiera ser parte para ganar las volunta

plarios solian tener en el reino de Valencia se fundase des y favor de todos, fué ocasion en muchos de envidia

una nueva caballería debajo la regla del Cistel y sujeta * y de buscar maneras para desbaratar los intentos del

á la orden de Calatrava, aunque con su maestre partiInfantc; su tio don Juan de secreto atizaba á los demás.

cular. Señalaronle por hábito y por divisa una cruz roja Buscaban algun color para salir con lo que pretendian. simple y llana en manto blanco. El principal asien!o y Parecióles el mas á propósito pedir á los gobernadores convento se fundó en Montesa , de donde tomó el apediesen fiadores y pusiesen en tercería algunos pueblos llido. La renta no era mucha; en las hazañas contra los de sus estados para seguridad que gobernarian bien

| moros, que corrian aquellas marinas de Valencia, no se el reino y las rentas reales. Juntáronse sobre esta razon

señalaron menos que las otras órdenes. Desde á poco Cortes, primero en Burgos, y despues en Carrion. Salie

eso mismo en Portugal por concesion del mismo Ponroncon todo lo que pretendian, prueba con que se descu

tífice se fundó otra milicia, que llaman de Cristo, la mas brió mas el valor y virtud del infante don Pedro. Tratóse

señalada de aquel reino. La insignia que traen es una demás desto de recoger algun dinero por la gran falta

cruz roja con unos torzales blancos por en medio. Apliçue dél tenian. Los naturales no podian oir que se tra caron á esta milicia los bienes y tierras que en aquel lase de nuevas derramas, por ser muchos los pechos

reino tenian los templarios. Su principal asiento y conque el pueblo pagaba; pero todo se consumia en la vento al principio fué en Castro Marin; adelante se paguerra contra los moros y en sosegar las revueltas

saron á Tomar. Todo esto iba bien encaminado, si el que en el reino andaban. Pareció buena traza acudir al

sosiego de que los porlugueses gozaban de mucho Pontifice nuevo, y por sus embajadores suplicalle con

trempo atrás no se comenzara á enturbiar con albocediese las décimas de las rentas eclesiásticas para rotos que dentro del reino resultaron. El infante don proseguir la guerra contra los moros. Demás desto,

Alonso estaba desgustado con el rey Dionisio, su paotorgase indulgencia y la cruzada á todos los que a sus dre; lo que le desasosegaba era la ambicion y deseo de expensas para aquella guerra tomasen las armas. Lo

reinar, enfermedad mala de curar; dado que se publiuno y lo olro concedió el Pontifice benignamente. Los

caban otras quejas, es á saber, que don Alonso Sanpueblos al tanto acudieron con alguna suma de dine chez, hijo bastardo del Rey, tenia mas cabida con su ros. Con esto nuestro ejército se aumentó, y por tres padre de lo que la razon pedia; que era mayordomo de veces hicieron entradas en tierra de moros, con que la casa real; que se hallaba en las consultas de los netrabajaron aquella coinarca y trajeron presas de gente gocios mas importantes; finalmente, que todo colgaba y de ganado, en que pasaban tan adelante, que llega

de su parecer y voluntad; lo mas áspero de todo que a ban á vista de la misma ciudad de Granada. Los moros

su persuasion trataban de desheredar al mismo don esquivaban de venir á batalla , la cual mucho deseaban

Alonso. Estas quejas y colores, fuesen verdaderos ó fallos nuestros. Trataron los moros de cercar á Gibraltar, sos, luego que se divulgaron dieron ocasion á muchos pero previnieron sus intentos, ca la bastecieron muy de apartarse del Rey, los que hacian mas caso de sus bien de gente y vituallas; por esto los bárbaros desis. particulares esperanzas que del respeto y lealtad que tieron de aquella demanda, y al contrario, la villa y debian á su señor. Los grandes y ricos hombres dividicastillo de Belmes se ganó de los moros. Corria en esta dos. Don Alonso se apoderó de las ciudades de Coimsazon el año del Señor de 1316, en que por muerte de bra y de Porto; todos los forajidos, ladrones , homiciaRocaberli, arzobispo de Tarragona , por votos de aquel nos y facinorosos hallaban en él acogida y amparo. La cabildo, como entonces se acostumbraba, salió elegido paciencia del Rey fue muy señalada, que pasaba por el infante don Juan, hijo tercero del rey de Aragon. todo por ver si por buena via se podria apartar su hijo Acudieron al Padre Santo para que confirmase la elec del camino que llevaba. Entendia muy bien que si vecion; nunca lo quiso hacer; no refieren las causas que nian á las manos, de cualquiera manera que sucediese, para ello tuvo; puédese sospechar que por alguna si alcanzaria tanta parte del daño y de la desgracia á los monia, ó lo mas cierto por no tener el Infante edad bas unos como á los otros. Esto cuanto á Portugal. En Ara. tante. No se usaba entonces tan de ordinario dispen- gon falleció en este tiempo la reina doña María. Esta sar en las leyes eclesiásticas á contemplacion de los señora era hermana del rey de Chipre, y el año próxipríncipes. Los pontifices tenian cierla entereza y gran- | mo pasado la trujeron de aquella isla para que casase deza de corazon para contrastar á las codicias desor con el rey de Aragon. Las bodas se celebraron en Girodenadas de los mas poderosos reyes y emperadores. na, y las honras de su enterramiento en Tortosa , do en En fin, hobieron de desistir de aquella pretension v 1 el año del Señor de 1318 al fin del mes de marzo mupasar á don Jimeno de Luna, que era arzobispo del rió. Enterróse en el monasterio de San Francisco de Zaragoza, á la iglesia de Tarragona. Don Pedro de ! aquella ciudad. El año próximo 1319 fue muy señalado Luna fué proveido en el arzobispado de Zaragoza , y al por dos cosas notables que en él acaecieron: la una el infante don Juan dierou el abadia de Montaragon, 1 desastrudo fin de los dos infantes don Juga y don Pedro, gobernadores de Castilla; la otra fué la renunciacion de acarreó la ruina y perdicion para sí y todos los demás don Jaime, heredero de Aragon. El infante don Juan y gran pérdida para toda España. Estaba en Vaena muy sentia en el alma que su competidor don Pedro fuese codicioso de mostrar su gallardia ; determinó de pasar creciendo cada dia mas en poder y autoridad; sus es adelante con su gente hasta ponerse á la vista de Graclarecidas hazañas se la daban y virtudes sin par. Nonada. Desatinado acuerdo por el tiempo tan trabajoso podia llevar en paciencia que todos los negocios, así de del año y los grandes calores que hacia. Verdad es que paz como de guerra, le acudiesen. Lo que mas le punza en Alcaudete se juntaron los dos infantes con toda su ba era que don Pedro solo administraba las décimas gente, en que se contaban nueve mil de á caballo y que se concedieron por el Papa de las renlas eclesiás gran número de infantes. Entran por las tierras de los ticas sin dalle parte. Don Pedro, cuanto las cosas por moros, destruyen y talan cuanto topaban. Don Juan él hechas eran de mas valor y estima, tanto menos le regia la avanguardia , deseoso grandemente de señaparecia que era justo sufrir agravios é injurias de na larse; don Pedro la retaguardia, y en su compañía los die. Si iba adelante esta competencia , se echaba de ver maestres de Santiago, Calatrava y Alcánlara y los arque vendrian sin duda á rompimiento y á las manos. A zobispos de Toledo y Sevilla, la flor de Castilla en nofaina y color de la guerra con los moros tenia levantada bleza y en hazañas. Tomaron la villa de Alora; pero por don Juan mucha gente en toda tierra de Campos y Cas la priesa que llevaban quedó el castillo por ganar. Un tilla la Vieja. La Reina con su industria y saber puso sábado, víspera de San Juan Bautista, llegaron á vista de fin á eslas pasiones; en Valladolid, donde á la sazon se Granada; estuviéronse en sus estancias aquel dia y el tenian Cortes del reino, los concordaron desta manera: siguiente sin hacer cosa de momento. El dia tercero, que ambos acometiesen la morisma por dos partes, di- vistas las dificultades en todo, comenzaron á retirarse, vidido el ejército y el dinero al tanto para las pagas. Lo don Pedro en la avanguardia, y don Juan en el postrer que prudentemente se ordenó desbarató otro mas allo escuadron con el bagaje. Avisados los moros desta repoder. En estas Cortes don fray Berenguel, poco antes tirada, salieron de la ciudad hasta cinco mil jinetes y instituido en arzobispo de Santiago por el pontífice gran multitud de gente de a pié mal ordenada; su cauJuan, por comision suya y en su nombre propuso el ne- | dillo era Ozmin. No llevaban esperanza de victoria ni ingocio de don Alonso de la Cerda, y amenazó que pro tento de pelear, sino solamente como quien tenia noticia cederia con censuras y todo rigor si no obedecian á de de la tierra, pretendian ir picando nuestra retaguarmanda tan justa. Hacia lástima ver un caballero como dia. Hallábanse los nuestros alejados del rio al tiempo aguel, vacido con esperanza de reinar, derrocado de su que el sol mas ardia, sin ir apercebidos de agua, cosa grandeza, pobre, ahuyentado, vagabundo. Es perversa que á los moros presentaba ocasion de acometer algula naturaleza de los hombres, que muchas veces y con na faccion señalada. Embistieron pues con ellos, trabóse grande ahinco torna á desear lo que antes desechaba y la pelea por todas partes, no se oia sino vocería y alamenospreciaba, con igual desalino en lo uno y en lo ridos de los que morian, de los que mataban, unos que otro y temeridad. Así le acaeció á don Alonso de la exliortaban, otros que se alegraban, otros que gemian, Cerda, que aliora tornaba á pedir la posesion de aque ruido de armas y de caballos. Don Pedro, oidas aquellas llos lugares que los años pasados le fueron adjudicados voces, revolvió con su escuadron para dar socorro á los y él los menospreció. Los grandes daban sus excusas; que peleaban. Los soldados desparcidos y cansados apedecian estar juramentados, y que conforme al pleito lio nas podian sustentar las armas, no habia quien rigiese ni menaje que hicieron, no podian en ninguna manera quien se dejase gobernar. Empuñada pues la espada y consentir en cosa que fuese en daño y diminucion del desnuda, como quier que el infante don Pedroanimase su patrimonio real, entre tanto que el Rey no tuviese edad gente, con el trabajo y pesadumbre que sentia y la demacompetente. Lo que se pudo alcanzar fué que á don siada calor que le aquejaba, mal pecado, cayó repentiFernando, hermano de don Alonso, le diesen cargo de namente desmayado, y sin podelle acudir rindió el almayordomo de la casa real, frívola recompensa de tan ma. Lo mismo sucedió al infante don Juan, salvo que tos daños. Con tanto, la Reina se fué á Ciudad-Rodrigo privado de sentido llegó, hasta la noche. Publicada esta para verse con el infante don Alonso de Portugal, su triste nueva por el ejército, los soldados lo mejor que yerno, y hacer las amistades entre él y su padre. Todo pudieron se cerraron entre sí y se remolinaron. Los el trabajo que en esto se tomó fué perdido. Los infan moros por entender que pretendian volver a la pelea, les don Pedro y don Juan se partieron para el Audalu robado el bagaje, se retiraron. Esto y la escuridad de cía cada uno por su parte. Ismael, rey de Granada, de la noche que sobrevino fué ocasion que muchos de los terminó de apercebirse contra esta tempestad de la fieles se pusieron en salvo. Los cuerpos de los Infantes ayuda de los africanos; para esto dió al rey de Marrue llevaron á Búrgos y allí los sepultaron. Don Juan dejó cos á Algecira y Ronda con todos los lugares de su con un hijo de su mismo nombre, al cual por la falta natutorno, cosa que era á propósito para los intentos de ral que tenia llamaron vulgarmente don Juan el Tueranbas las partes, dado que el de Granada compraba | to; las costumbres no hicieron a la presencia ventaja. caro la amistad de la gente africana. Don Pedro ganó Doña María, mujer del infante don Pedro, en Córboba, por fuerza de armas la villa de Tiscar, que está en un

mas la villa de Tiscar, que está en un | do quedó muy cargada, parió una bija, por nombre dona sitio muy áspero y fuerte de su naturaleza, y que tenia Blanca, de cuya tutela y del gobierno del estado, que gran copia de gente. El castillo rindió Mahomad An- por muerle de su padre heredara, se encargó Garci don, cuya era la villa. Parecia que con esta victoria se Laso de la Vega, merino mayor de Castilla, y que tuvo mejoraba mucho nuestro partido, que la guerra y todo grande familiaridad y privanza con el difunto. Tras esto lo demás sucederia muy bien; mas el infante don Juan desgracia tan grande se siguieron nuevas disensiones, con desordenada ambicion de loa lo desbarató todo y causadas de las competencias que uacieron entre las grandes de Castilla sobre el gobierno del reino, que / y la vida suelta que despues hizo dieron muestra que, cada cual pretendia y todos deseaban salir con él, ora no por deseo de darse á la virtud y piedad renunciaba fuese por buenas vias, ora por malas. A la misma sazon el reino, sino por su liviandad y ligereza. Por la cesion Aragon se alteró por un caso muy extraordinario. Fué de don Jaime entró en aquel derecho de la sucesion así, que don Jaime, hijo mayor de aquel Rey, estaba de don Alonso, su hermano, hijo segundo del Rey , que á terminado de renunciar su mayorazgo y lerencia. Las la sazon en dona Teresa, su mujer, tenia un hijo sietecausas que le movieron para tomar esta resolucion no mesino , niño de pocos dias, llamado don Pedro. El se saben. Sus costumbres mal compuestas y la severi dote desta señora fué el condado de Urgel, que le dejó dad de su padre pudieron dar ocasion á cosa tan nue- en su testamento don Armengol, su tio, hermano de su va. Recibió el Rey gran pena desta determinacion; ro: abuela. Desta forma en un mismo tiempo los reinos de góle y mandóle como á hijo no hiciese cosa con que Portugal y Aragon fueron trabajados con desabrimienamancillase su fama y fuese ocasion á su patria y á su tos domésticos de padres á hijos, y dado que los propadre de perpetua tristeza. Hablóle cierto dia en esta pósitos de los dos hijos de aquellos reyes eran diferensustancia : «Mi vejez , dice, no puede ya dar á mis va tes, pero la tristeza y dado de los padres corrieron á sallos cosa mas provechosa que un buen sucesor , ni tu | las parejas y fueron iguales. mocedad les puede ayudar mejor que con selles buen príncipe. Con este intento procuré fueses enseñado

CAPITULO XVII. desde tu primera edad en costumbres reales; no pare

De la muerte de la reina doña Marla. ' cia faltarte natural para ser digno del cetro, aunque no fueras hijo del Rey como lo eres. Teníate aparejada para El daño que los nuestros recibieron en Granada fué mujer una nobilísima doncella, que ha sido de mí trata ocasion que los moros soberbios y pujantes y deseosos da como quien es, con casa y estado muy principal. Si de seguir la victoria ganaron á Huescar en el adelaná esto se puede añadir algo, yo soy presto de lo hacer; tamiento de Cazorla, y á Ores y á Galera, pueblos que pero veo que mi esperanza me ha burlado, y á tí ha eran de los caballeros de Santiago. Por otra parte, se estragado el sobrado regalo para que en esa edad rehu- apoderaron por fuerza de Mártos, villa fuerte y buena, ses tomar sobre tus hombros el gobierno que yo sus en cuyos moradores ejecutaron todo género de crueltento en lo postrero de la mia. ¿Por ventura es justo dad sin respeto alguno ni hacer diferencia de mujeres, anteponer tu particular reposo al pro comun, á la obe- | niños ni viejos, salvo que muchos escaparon en el pediencia que debes á tu padre y al juramento con queñasco que allí cerca está y en la fortaleza. En Castilla nos obligamos que doña Leonor, tu esposa, de quien tú andaban grandes alborotos, nuevas esperanzas de mudebieras tener compasion, ha de ser tu mujer y reina chos; todos los que en nobleza y estado se adelantade Aragon? Por ventura te cansa esperar la muerte des ban pretendian apoderarse del gobierno del reino. La te triste viejo, que ya segun órden natural no le pue- reina doña María, por lo que se capituló los años paden quedar muchos dias? Puesto que alegues otras sodos, pretendia tocalle todo el gobierno, y con decausas, la codicia de reinar es la que te punza y reduce | seo de apaciguar estas alteraciones despachó sus cartas á estos términos. Nadie puede poner ley á la voluntad a todas las ciudades, en que les amonestaba no se dede Dios, de quien dependen los años y la vida; lo que jasen engañar de nadie en menoscabo de su honra y de es de mi parte, yo desde luego de muy buena gana te la leallad á que eran obligados. Sin embargo, por ser renuncio el reino. Solo te ruego te apartes de ese mujer era de muchos tenida en poco; parecíales no propósito, que no puede dejar de ser enojoso á mí y á tenia fuerzas bastantes para peso tan grande. Muchos nuestra comun patria. Asi te lo pido por Dios y por to-1 de los grandes en un mismo tiempo pretendian apodedos los santos que están en el cielo te lo amonesto y te rarse de todo; los principales, entre otros, eran el inlo aconsejo; y advierte que con esa acelerada priesa no fante don Filipe, tio del Rey, don Juan Manuel y el te despeñes de suerte, que cuando quieras no tengas otro don Juan el Tuerlo, señor de Vizcaya; todos muy reparo ni te quede remedio de volver atrás.» A todas poderosos y que poseian grandes riquezas y nobilisiestas razones el determinado mancebo respondió en mos por la real prosapia de que descendian. A estos se pocas palabras que él estaba resuelto de seguir aquel entregó el cuidado y mando del reino, no de comun su parecer y trocar la vida de rey, sujeta á tantas mi- | consentimiento de los pueblos, antes andaban divisos serias, con el reposo de la particular y bienaventurada. en bandos y pareceres; todas las cosas se hacian inCon esto en la ciudad de Tarragona en las Cortes que consideradamente y como á tiento. Juntáronse las ciuallí se juntaron bizo renunciacion en pública forma del dades y villas, no todas en uno, sino segun las comarderecho que tenia á la sucesion á los 23 dias del mes de cas y provincias; grandes miedos se representaban y diciembre. Halláronse presentes á este auto muchos peligros. Resultó destas juntas que á don Filipe señaló grandes y prelados, entre los demás el infante don Juan el Andalucia para que los gobernase; el reino de Tode Aragon, electo de Toledo por muerte del arzobispo ledo y la Extremadura á don Juan Manuel; la mayor don Gutierre II, que finó á los 4 de setiembre. Su mu- parte de Castilla la Vieja seguian á don Juan, señor de cha virtud y la diligencia de don Juan Manuel, su cu Vizcaya. Dentro de las ciudades se vian mil contienñado, le ayudaron á subir a aquella dignidad. Hecha la das por los bandos que cada uno seguia. Mudábanse á renunciacion , don Jaime luego tomó el hábito de Cala cada paso los gobiernos; los mismos se aficionaban, ora trava, despues se pasó á la orden de Montesa. Doña á una parte, ora á otra, conforme como á cada cual le Leonor, su esposa, fué enviada doncella á Castilla. So agradaba. El vulgo con la esperanza del interés se venbre este hecho hobo diversas opiniones, unos le alaba- | dia al que mas le daba, vario como suele é inconstanban, otros le reprehendian ; sus costumbres y torpeza te en sus propósitos. De aquí se seguia libertad para

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